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Nº
582 - 15/12/2003
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El pacto de Maragall con ERC e ICV marcará las generales EL PSOE SE LA JUEGA EN CATALUNA Tras más de dos semanas de largas y duras negociaciones, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) deshojó la margarita y será finalmente Pasqual Maragall quien cuente con su apoyo en la sesión de investidura del Parlamento de Cataluña. Republicanos y socialistas formarán junto con Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV) un Ejecutivo tripartito que pondrá fin a los 23 años de gobierno de CiU en Cataluña y se convertirá en todo un reto para el PSOE de cara a las elecciones generales del próximo marzo, puesto que cualquier inclinación nacionalista será aprovechada por un PP que ya ha comenzado las críticas a lo que denominan "gobierno radical de izquierdas". Por T L. La trascendencia
del acuerdo no es pequeña: por primera vez desde la restauración
de la democracia, Cataluña, una de las dos Comunidades históricas
más relevantes de España, va a ser gobernada por un Ejecutivo
en el que Si todo sale según lo pactado, esta semana el veterano dirigente catalán Pasqual Maragall será finalmente elegido como presidente de la Generalitat de Cataluña en la sesión de investidura del Parlament gracias al apoyo del PSC, ERC e ICV, es decir, una cómoda mayoría de 74 escaños sobre 135. Eso sí, en un Ejecutivo "bicéfalo", ya que el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, será el nuevo conseller en cap con más funciones de las que este cargo tenía hasta ahora bajo Artur Mas. ¿Cómo va a afectar la pérdida del poder a CiU? ¿Seguirá el nuevo govern una senda nacionalista y rupturista similar al País Vasco, como temen algunos, o conseguirá marcar un modo de gobernar diferente y progresista, como esperan otros? Estas son las dos principales cuestiones que rondan alrededor de un acuerdo que tiene al partido de Joan Saura como imprescindible tercer socio, y que por tanto, también contará con su presencia en el Ejecutivo catalán. Maragali logrará así su sueño, convirtiéndose en el primer presidente socialista de Cataluña y plasmando finalmente la victoria que alcanzó por los pelos en número de votos el 16 de noviembre. Los días posteriores a las elecciones fueron muy duros para el PSC, que veía esfumarse una posibilidad que parecia muy cercana, y supuso también un fuerte golpe para el PSOE. Maragall siempre ha contado con el apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero y su derrota se sumaba a la de las elecciones en la Comunidad de Madrid para dejar a los socialistas muy tocados de cara a los comicios del próximo mes de marzo. Ahora la situación cambia radicalmente, y es que, como afirman fuentes muy cercanas al PSC, rechazar el pacto con Esquerra "habría producido un desgarro enorme en el socialismo español", y podría incluso haber supuesto 1a defunción de Zapatero". En cambio, esta opción insufla moral a todo el partido, ya que supone una "enorme satisfacción por lograr lo que se ha perseguido durante 23 años", y es un `ejemplo de firmeza" del secretario general que 1e puede ser muy útil". El PSC ha trabajado muy duro en estas semanas de negociaciones gracias al esfuerzo de un equipo dirigido por el primer secretario de los socialistas catalanes, José Montilla, que como ya contó EL SIGLO (ver número 579 Cataluña tensa al PSOE), se ha desdoblado para obtener todo el apoyo de los socialistas españoles en la negociación catalana. Junto a él, el hermano de Pasqual, Ernest Maragall, y otros como Miquel Iceta, Joaquim Nadal y Antoni Castells, unos nombres que ya suenan para ocupar las principales consellerías del nuevo Ejecutivo. Este haber sabido trabajarse bien a Esquerra puede haberse convertido en una de las principales bazas a favor de los socialistas catalanes como apuntan diversos analistas. Su sintonía con el equipo republicano, formado por dos de sus vicesecretarios generales, loan Puigcercós y Ernest Benach -quien tuvo que dejar la negociación cuando fue propuesto por su partido, y posteriormente elegido, nuevo presidente del Parlamento de Cataluña-, ha sido mucho mejor que con los convergentes. Inicialmente, ERC pareció mostrarse de acuerdo con CiU en que la mejor coalición sería la que agrupase a ambos con el PSC. Sin embargo, el rechazo frontal de los socialistas forzó a CarodRovira a elegir entre nacionalismo o izquierdismo. El líder de Esquerra se ha decantado finalmente por Maragall, y es que como no se cansan de repetir desde su formación estos días, "entendemos que PSC e ICV representan una parte importante de este país que no podemos dejar de lado". Carod ha pedido "una oportunidad de izquierdas" y asegura haber hecho "una apuesta de país, no de partido`, al tiempo que insiste en la idea de una Cataluña "nacionaV y `catalanista", que no nacionalista, en la que hay sitio para todos. Un buen conocedor de la política catalana afirma que ERC puede estar comenzando su "travesía del desierto", y emprender el camino de dejar los maximalismos, al igual que ya hicieron otros partidos como el Comunista al acepta. la monarquía de Juan Carlos 1 o el Socialista al abandonar el marxismo. De hecho, la semana pasada Carod-Rovira, que insiste que Cataluña no es como el País Vasco, afirmó en Bilbao que si Zapatero articula "un espacio de convivencia atractivo" para los catalanes que ahora se sienten incómodos en la España "antipática" de Aznar, ERC 'aportaría su concurso" al proyecto. Esto podría significar apoyar en Madrio la investidura de un gobierno del PSOE o incluso sentar algún ministro en un eventual gobierno de coalición. Mientras, el lider de ERC tendrá que definir las características de su puesto, que quiere que sea equivalente al de un primer ministro. El conseller en cap fue una creación temporal de Pujol para Artur Mas muy criticada por la oposición, y ahora socialistas y republicanos tendrán que hacer una modificación legal que además le dé un carácter más estable y sus competencias. Entre las nuevas atribuciones de Carod podrían figurar la política lingüística y deportes -incluyendo la promoción de las selecciones catalanas- y las relaciones institucionales, además de las propias de la consejería de Presidencia: inmigración, juventud, asuntos religiosos y relaciones exteriores. Habrá que ver cómo se coordina con el president, aunque algunos ya han sugerido que podría ser un modelo similar a la de la República Francesa. "Engañados". Así se definen los dirigentes de Convergencia i Unió, que ha emprendido una dura campaña de respuesta a la decisión de ERC. En sus primeras comparecencias desde el anuncio del tripartito de izquierdas, los convergentes han tratado de dar una imagen de unidad en torno a Artur Mas que descarte así, al menos de momento, los rumores sobre disidencias internas en una coalición que va a tener que aprender a sobrevivir fuera del gobierno. Las acusaciones contra ERC son numerosas, desde haber tenido claro siempre que su opción para pactar era el PSC -y por tanto, les estuvieron engañando durante las negociaciones-, hasta asociarse a un partido que depende de Madrid y que les ha ofrecido menos de lo que CiU podía garantizar. Mas ha ido endureciendo su discurso con el paso de los días, y ha llegado a calificar el acuerdo entre socialistas y republicanos de Ú pacto antinaturaV entre "gente ávida de podeC. Por primera vez en 23 años, los convergentes tendrán que salir del Ejecutivo catalán, y las primeras repercusiones de este importante cambio serán la salida de cientos de altos cargos vinculados directamente al partido, así como la marginación política de CiU, que sólo se va a quedar con el ayuntamiento de una de las cuatro capitales de provincia, Tarragona. Pero es que el propio liderazgo ha quedado muy afectado: a Mas se le ha acusado de un triunfalismo exage-, rado y de no llevar directamente las negociaciones, que terminó dirigiendo el propio Pujol. Ahora tendrá que encabezar la oposición a Maragall, como le ocurrió en el ayuntamiento de Barcelona a primeros de los noventa, y que evitar divisiones en una confederación de la que se ha insinuado que podria escindirse Unió. Durán i Lleida aspiraba a ocupar un cargo importante y ahora queda en una posición muy difícil. Ahora CiU tendrá que buscar un espacio propio, tanto a nivel catalán como nacional. Durán ya ha dicho que no van a apoyar a ningún candidato tras las elecciones generales: "no queremos seguir perdiendo votos por nuestra actitud a favor de la gobernabi]¡dad". Es una decisión que tendrá consecuencias indudables, puesto que aunque las encuestas siguen dando la victoria al PP de Mariano Rajoy, no está nada claro que vaya a ser por mayoría absoluta. De momento, el PP y el Gobierno ya han comenzado a lanzar toda su artillería contra el pacto, desde el presidente Aznar hasta el candidato Rajoy, el vicepresidente Rato o el portavoz Zaplana, poniendo en duda la viabilidad o la solidaridad de los cambios financieros que realice el nuevo gobierno, un flanco que sin duda piensan explotar de cara a las generales. |
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Los puntos del acuerdo Uno de los principales aspectos que esta criticando el Gobierno popular es que socialistas y republicanos no hayan hecho públicos los términos de su acuerdo, insinuando que, tienen algo que ocultar, Sin embargo, poco a poco se van conociendo detalles concretos. El primer aspecto que desató, la polémica era la propuesta de ERC de someter a referellduin la modificación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Según el acuerdo, se enviara a las Cortes Generales la propuesta de reforma, elaborada en una ponencia conjunta de todos los grupos, antes de la primavera de 2005. En caso de no prosperar, se ha incluido una fórmula ambigua, llamar a la ciudadanía mediante una "consulta general", que podría ir desde una encuesta a un referéndum. El sistema de financiación va a ser el otro asunto estrella, ya que tanto PSC como ERC aseguran que Cataluña necesita más recursos. Por ello primero se denunciará el acuerdo al que llegaron la Generalitat y el PP en 2001; se creará una Agencia Tributaria propia que distribuiría la recaudación entre el Estado y la Generalitat, ésta participará en todos los impuestos recaudados en Cataluña y se pretende, además que los ¡ngresos que reciba sean proporcionales con el peso de su población, tendiendo a equipararse con el concierto vasco y el acuerdo foral navarro. Cataluña recibiría un volumen de recursos para infraesucturas públicas que estuviese en proporción con el peso del PIB catalán en España. Se aclara que Cataluña contribuirá a la solidaridad con el resto de las comunidades autónomas, de forma que los servicios que presten a sus ciudadanos alcancen niveles similares con el mismo esfuerzo fiscal. Todos estos esfuerzos reducirían progresivamente un déficit fiscal calificado de "excesivo" por el pacto, Además se incide en aspectos sociales, como el incremento en los recursos a las universidades públicas, doblar el presupuesto de cultura o incrementar las pensiones más bajas. Otros serían convertir a Cataluña en eje de una eurorregión económica y la creación de una oficina anticorrupción. |