Nº 581 - 8/12/2003
La apuesta personal de Zapatero abre otra crisis en Ferraz

 

PEREZ MARIÑO, LA DESVENTURA DEL PSOE

El líder socialista se ha quedado sin su alcalde vigués y las posibilidades de poner a otro socialista al mando de este ayuntamiento parecen cada vez más lejanas. La apuesta personal que Zapatero hizo por el ex magistrado de la Audiencia Nacional y ex diputado, Ventura Pérez Mariño, se ha vuelto en su contra, a pesar del notable
incremento de votos logrados en uno de los puntos clave de la región gallega. Nada nuevo, argumentan en Ferraz, porque el ex Juez ya había demostrado hace ocho años que no va con él la disciplina de partido. Y para gobernar en Vigo con los nacionalistas del BNG, pacto mediante, se necesitaba mucha.

Por A. P. V.

El pasado 16 de octubre, una nueva herida se abrió en la sede socialista de Ferraz. 0 quizás no tan nueva, porque no son pocos allí, los que, tras la ruptura del pacto PsdeGBNG, que dio la alcaldía de Vigo a Ventura Pérez Mariño, han pronunciado el tan temido especialmente para José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco-, "El PSOE es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", y ésta es el ex magistrado de la Audiencia Nacional y ex diputado socialista en la era González.

Pero el secretario general de los socialistas se empeñó en hacer un fichaje estrella para la ciudad olívica, gobernada, hasta las elecciones municipales del pasado 25 de mayo, por un alcalde nacionalista, Lois Pérez Castrillo, al alimón con el PSdeG, y Ventura Pérez Mariño, cuyas relaciones personales con Zapatero, insisten en el PSOE, eran y son excelentes, fue el elegido.

La propuesta, que desbancó, y no sin airadas y públicas protestas de sus partidarios, a Carlos Príncipe del liderazgo de los socialistas vigueses, salió directamente del despacho del líder del PSOE. Pérez Mariño iría como independiente y no habría proceso de primarias, aunque éste se reclamó con algunas voces mas altas que otras. El lucense Blanco, secretario de Organización y mero dos del partido, y el secretario general del PSdeG, Emilio Pérez Touriño, la apoyaron sin fisuras y se pusieron manos a la obra para respaldar a su nuevo candidato. Las voces socialistas que advertían del talante, efectivamente, `indepencliente" y poco amigo de la disciplina de partido, fueron ignoradas y silenciadas por el ruidoso lanzamiento del ex juez desde Ferraz y los aplausos desde A Coruña de Francisco Vázquez y desde Toledo de José Bono, sus más firmes partidarios junto a Zapatero.

Pero Pérez Mariño, que sí logró un importante ascenso del número de votos socialista en el corazón industrial gallego, aunque hubo de pactar con el BNG, no tardó ni cinco meses en dar la razón a sus detractores y, tras un desacuerdo con el concejal de Urbanismo, de un manotazo, rompió el acuerdo con los nacionalistas, destituyó a sus cuatro concejales y se dispuso a gobernar en minoría. El Bloque, en pleno proceso de renovación interna que dio el liderazgo a Anxo Quintana en lugar de Xosé Manuel Beiras, se echó las manos a la cabeza y amenazó con romper su alianza con el PSdeG en la Diputación de A Coruña e, incluso, en el resto de municipios en los que comparte gobierno. La sangre no llegó del todo al río y el polémico alcalde se sometió a una moción de confianza, que perdió gracias a la antinatural coincidencia entre PPdeG y BNG. La lista más votada, la de la popular Corina Porro, podría hacerse esta semana con el Ayuntamiento de la ciudad más importante de Galicia, aunque aún dependen de las conversaciones entre socialistas y nacionalistas, que difícilmente, según aseguran ahora los primeros, podrían llegar a un acuerdo situando en la alcaldía a otro integrante del PSdeG vigués.

Un independiente con antecedentes. La apuesta de Rodríguez Zapatero por el ex magistrado de la Audiencia Nacional se hizo en la línea de los fichajes de exclusiva decisión personal por los que optó el líder socialista en el 25-M -otro fue, por ejemplo, el de Trinidad Jiménez para la alcaldía de Madrid-. El caso de la elección de la ex secretaria de Internacional de la Ejecutiva del PSOE, aunque contó con sus dosis de polémica por la conveniencia o no de que fuera Javier Solana quien ocupara ese lugar, no fue tan sorprendente, en opinión de algunos relevantes socialistas, como la deVentura Pérez Mariño (Vigo, 1948), que ya había dado un clamoroso disgusto al PSOE en 1995.

El ex juez, que en 1993 pidió la excedencia en la carrera judicial para acceder como candidato independiente con el número uno en la lista del PSOE por la provincia de Lugo al Congreso de los Diputados, fue uno de los dos fichajes que Felipe González sacó de la Justicia para dar lustre a su equipo. El otro fue Baltasar Garzón, cuya salida de la política fue todavía más controvertida que la de Pérez Mariño.

Aunque también con la entrada de¡ ex alcalde de Vigo como portavoz de¡ Grupo So~ cialista en el Parlamento llegó la polémica. Ya en 1994 votó en blanco la elección de los vocales de los consejos General del Poder judicial y de Administración de RTVE, porque no estaba de acuerdo con el sistema de designación de los candidatos, pues creía que su grupo no había participado en el proceso de selección de los mismos.

Ese mismo año, Pérez Mariño, con motivo de la carta suscrita por parlamentarios del PSOE en apoyo a Guillermo Galeote, relacionado con el caso Filesa, manifestó que no le gustaba nada que se diera la impresión de que existía respaldo político para el ex secretario de Finanzas socialista.

Poco después, el ex magistrado fichado por González (el cual, según algunas fuentes, lo apoyó nuevamente cuando Zapatero le dijo que iría a por la alcaldía de Vigo) se negaba a intervenir en la Comisión de justicia e Interior, que en esa ocasión debatía la comparecencia del entonces ministro de Justicia y Interior, Juan Alberto Belloch, para informar acerca del GAL, "porque no compartía los criterios con los que el Grupo iba a defender su postura". No contento con eso, sorprendió, y no gratamente, al Gobierno al pedirle que explicara públicamente el avance de las investigaciones sobre este asunto, que "no puede encubrirse bajo secretos surriariales".

Sin embargo, en el PSOE no podían ni imaginar la actuación final de Pérez Mariño en el Parlamento, que tendría lugar el 9 de febrero de 1995. El ex juez por el que apostó personalmente Zapatero, y que no hace muchos días dijo en el programa La Ventana de la Cadena SER que Adolfo Suárez había sido el mejor político de la democracia, en el transcurso de la segunda jornada de aquel debate sobre el Estado de la Nación, decidió romper la disciplina de voto y apoyar cuatro mociones de la oposición. Como colofón, Ventura Pérez Mariño solicitaba públicamente la dimisión del presidente del Gobierno, Felipe González; la formación de un Gobierno de gestión y la convocatoria de elecciones anticipadas. Cuatro días después, y a instancias de la dirección socialista, renunció a su escaño.

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