Nº 576 - 3/11/2003
La autocomplacencia de Ferraz irrita a algunos sectores del PSOE

DERROTA DULCE, PERO DERROTA

Los ecos de la noche del 26 de octubre en la que los socialistas perdieron definitivamente la presidencia de la Comunidad de Madrid aún resuenan-en los despachos de poder del PSOE. Y no todos entonan la melodía de la "derrota dulce" que se ha acuñado como doctrina oficial desde Ferraz. "El clima es de preocupación", coinciden en señalar desde distintos territorios. No tanto por la pérdida de la autonomía madrileña como por la vocación de cómoda oposición que puede instalarse en la actual ejecutiva.

Por Inmaculada Sánchez

Cuando un partido no gobierna le crecen los enanos", afirma irónico un alto cargo socialista con despacho fuera de Madrid. "Y llevamos muchos años en la oposición", añade quejoso. Otro compañero de partido con residencia en la capital va más allá: Cuando no hay autoridad, los cuadros medios ganan influencia', señala crítico apuntando al desgobierno entre la FSM y Ferraz que ha presidido la campaña madrileña. 'Y esos cuadros medios llevan el estigma del funcionario, creen que pueden seguir eternamente en sus puestos", añade.

Estas son algunas de las opiniones disidentes que, después del 26 de octubre, se escuchan en el PSOE. Pocos creen que se podría haber ganado en Madrid después de lo que había pasado, pero, tras valorar positivamente las primeras palabras de Zapatero la noche electoral -"comprendo a los que no nos han querido votar esta vez y comprometo todo mi esfuerzo a recuperarlos"-, el autocomplaciente análisis estratégico realizado por la ejecutiva federal el lunes siguiente ha generado inquietud.

"Estamos razonablemente satisfechos y optimistas", asegura un miembro de la ejecutiva. El lunes no hubo lugar a las críticas. Si acaso, hacia los que, desde fuera, no habían remado en la dirección apuntada desde Ferraz.

En este sentido, los ataques al grupo Prisa, que el propio diario El País reflejó en sus informaciones del día siguiente y han confirmado a EL SIGLO fuentes bien informadas sobre lo que se comentó en la reunión, han llegado a causar estupor en algunas direcciones provinciales del partido.

"El líder socialista situó en ese contexto (el abandono de la clase media) la influencia que sobre ese electorado ejercen los espacios de opinión de este periódico y de la Cadena Ser. Según algunos asistentes, Zapatero afirmó que las opiniones negativas de 'tertulianos' de esa cadena así como la que expresan algunos columnistas de El País, críticos con la gestión del PSOE, han podido influir en parte de ese electorado. Como consecuencia no han ido a votar. Asimismo, Zapatero consideró 'desafortunadas' algunas críticas a su partido de los editoriales de este diario', informaba El País el pasado día 28.

"Aparte de que no se puede decir que se gane o se pierda por un medio de comunicación, es un tremendo error estratégico situarse de esa manera frente a Prisa', argumenta un alto cargo socialista ajeno a Madrid. "Se han debido volver locos para decir eso de la Ser, que ha llegado a chirriar justificándono?, añade más irritado otro ex cargo de la Administración.

Bono, el 'gallardón' del PSOE. Abonando estas impresiones, en esta ocasión, ha hablado públicamente el presidente de Castillala Mancha, José Bono, a qu ¡en no pocos socialistas siguen la pista desde que el equipo de Zapatero está en el centro de las críticas de los territorios más importantes (Ver nº 571 de EL SIGLO: Mal rodeado. Intrigas para remover el equipo de Zapatero).

"El PSOE no puede estar conforme con y contento con haber perdido por poco, porque nuestra vocación es ganar..No hay derrotas dulces ni victorias amargas. Más vale que no reeditemos la frasecita. Ego sólo existe en algunas mentes que tienen que conformarse con los datos que dan las urnas para no subirse por las paredes", ha dicho el presidente manchego. Más claro, agua.

A pesar de estas declaraciones, sus cercanos insisten en que tras ellas no hay intención alguna de "atravesar el Tajo" para abordar Madrid, aunque son conscientes de que todos sus movimientos son observados con inusitada atención. "Bono se está convirtiendo en el gallardón del PSOE", define la situación un privilegiado observador de la estrategia del barón socialista, de quien asegura que todo lo que le pueda deparar el futuro está por escribir.

Tras este runrún, en Ferraz es como si hubieran tomado oxígeno en sus pulmones. "Hoy Zapatero está mucho mejor que hace dos meses y sólo piensa en las generales", reflexiona un dirigente del grupo parlamentario, que, a pesar de reconocer la derrota de Madrid, se confiesa aliviado y reconoce que la autocrítica no pasará de ahí: no es el momento más adecuado, piensa, cuando dentro de dos semanas Pasqual Maragall se juega buena parte del crédito político de Zapatero y apenas a cinco meses de las generales. `No podemos hacer de una derrota una catástrofe', añade otro diputado, que recuerda la situación en que quedó su partido hace casi cuatro años, cuando el PP logró la mayoría absoluta y deprimió a los socialistas.

Esta vez, Zapatero ha preferido hacer de la necesidad virtud y centrarse en la parte positiva de los datos: "Con estos resultados es muy posible que podamos ganar las elecciones de marzo", analizó delante de sus compañeros de ejecutiva la mañana del 2 7 de octubre. Sus asesores ya habían hecho las cuentas: con los resultados del dia anterior, un 39% de los votos, el PSOE podría conseguir en marzo dos o tres diputados más en Madrid, los mismos que perdería el PP. Del 19-12 actual a favor del PP, se pasaría a un 17-15 -la circunscripción madrileña tendrá en 2004 un escaño más-. Además, en el PSOE están convencidos de que buena parte de los 150.000 votantes que en mayo apoyaron a Rafael Simancas y que en octubre no lo hicieron volverán a votar a la candidatura socialista en marzo. "Esos votantes se quedaron en su casa por la actuación de Tamayo y Sáez y no tanto por cómo gestionamos la crisis', según un diputado que conoce los análisis de la dirección.

Los otros datos en los que apoya su optimismo el equipo que rodea a Zapatero son la alta participación a pesar de lacrisisinstitucional y la respuesta de los jóvenes que, según los análisis internos, se han,decantado en un alto porcentaje porel PSOE. 'Las elecciones de Madrid han demos.trado que la gente joven mira al futuro. Y el futuro lo representa Zapatero y no Rajoy', advierte la portavoz socialista, Carmen Chacón. Chacón anuncia, además, que esa parte del electorado será una de las grandes prioridades de Zapatero en los próximos meses.

La reflexión de Ferraz sobre las elecciones de Madrid no se queda sólo en los resultados. En el PSOE están convencidos de que fueron sus propuestas programáticas las que esquivaron un batacazo electoral. De hecho, aseguran que fue en los últimos días de campaña cuando los sondeos internos mostraron una recuperación importante de sus perspectivas electorales: justo cuando Simancas y su equipo desterraron el tono agresivo y los ataques a la derecha y su discurso se impregnó de propuestas sobre transporte o vivienda y de alternativas al modelo de los populares. "La única manera de ganar que tenemos es presentar un programa coherente, que sea capaz de ilusionar a los ciudadanos y que demuestre que es posible gestionar de otra manera la educación, las polis de vivienda, seguridad y justicia o la sanidad", admite un dirigente socialista. Otras fuentes del grupo parlamentario insisten en esa idea: para derrotar al PP es necesario apuntalar la credibilidad del proyecto socialista a través de propuestas concretas que afecten directamente a los ciudadanos en sus preocupaciones fundamentales.

El líder socialista no ha tardado en interiorizar esta idea. En Ferraz son conscientes de que la época más feliz de Zapatero al frente de¡ PSOE se produjo cuando consiguió llevar la iniciativa poli con propuestas concretas, como la seguridad, la vivienda o las alternativas educativas. Es decir, mucho antes de que la crítica al PP se apoderara del discurso socialista avivada por el Prestige y la guerra de Iraq.

Zapatero está dispuesto a recuperar esa iniciativa y el debate de presupuestos fue el primer escaparate. El jefe de la oposición destinó la mayor parte de sus intervenciones a presentar las líneas básicas de su proyecto económico y social: vivienda, empleo, educación, investigación y desarrollo (I+D), seguridad y justicia y gasto social.

. "Zapatero ha ganado el debate de presupuestos con claridad", asegura un miembro de la ejecutiva muy cercano al secrétario general. "Mientras Montoro se ha dedicado a hablar de pasado, de los logros de Aznar, Zapatero ha presentado un proyecto para el futuro y ha demostrado que la propuesta económica del PSOE tiene una gran solvencia" añade la misma fuente.

En los cinco meses que quedan hasta las elecciones, la tarea que se ha marcado Zapatero es arrastrar a las urnas a todo su electorado a través de un programa que combine la moderación económica para movilizar a los más centristas con una profunda carga social que pretende recuperar a los votantes tradicionales de la izquierda, los más reacios a acudir a las urnas. De momento, esa propuesta ecléctica -se compromete a no subir los impuestos y defiende el equilibrio presupuestario como instrumento económico a la vez que propugna un fuerte incremento del gasto público- no ha provocado críticas internas, lo que a juicio de la ejecutiva demuestra la unidad del partido en torno a Zapatero.

Para comprobar la fortaleza de ese proyecto, las elecciones catalanas serán el principal termómetro. Algunos diputados aseguran que "el 16 de noviembre se juega más Maragall que el PSC y que el PSOE y Zapatero", aunque acto seguido reconocen que ganar en Cataluña es casi obligado, además de que sería un importante impulso para las generales. Sin embargo, aunque tanto en Barcelona como en Madrid son optimistas, los dirigentes socialistas se mantienen cautelosas. Así el primer secretario del PSC, José Montilla, presentó a la ejecutiva un análisis sobre la situación en Cataluña en el que dibujaba un panorama "abierto". Y Carmen Chacón apenas se atreve a asegurar que hay "una perspectiva razonable de que Maragall gobierne" tras los comicios.

La zozobra de los socialistas se alimenta de los resultados de las municipales: el PSC registró un retroceso, en algunos lugares notable, a favor de iniciativa per Catalunya (IC) y, sobre todo, de Esquerra Republicana (ERC). Y las encuestas anuncian un fuerte impulso de los republicanos a costa de CiU y del propio PSC. A estos pronósticos se une además una realidad que se reproduce en las elecciones autonómicas: una buena parte de los ciudadanos que apoyan al PSC en las generales y en las municipales se abstienen a la hora de elegir el Páriament. Zapatero y Maragall pretenden que los barones, sobre todo Manuel Chaves y Juan Carlos Rodriguez Ibarra, tengan una presencia importante en la campaña. Y así, de paso, se escenifica la unidad del partido en torno a un proyecto común y compartido. Mirando a las generales 1as esperanzas no son muchas, pero todavía se puede ganaC, sentencia un dirigente de los críticos con la ejecutiva federal.

Sea como sea, en Ferraz cuentan con una victoria en Cataluña que facilite un fin de año tranquilo. Incluso algún alcalde asegura que "después de que las elecciones de Madrid hayan reanimado al partido, las catalanas deben servir para coger aire". Un asunto diferente será la confección de las listas, un tema del que José Blanco no quiere oír ni hablar hasta enero. Sin embargo, los movimientos ya han comenzado. Y algunos diputados ya están inquietos.

El calendario salva a Simancas

Aprobado raspado. Esa es la nota que la FSM otorga a su secretario general, Rafael Simancas, tras la repesca del 26-O. Y algunos sectores ya han pedido "que alguien pague por la derrota", lo que debería traducirse, a juicio de los críticos, en algún gesto, al menos interno, que sirva para reconocer que algo se hizo mal, tanto antes como después de la espantada de Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez.

Sin embargo, a pesar del malestar de algunas corrientes, nadie piensa pedir la cabeza de Simancas ni que se convoque un congreso extraordinario en pleno proceso electoral: no es el momento más adecuado. Y eso es lo que salva a Simancas de tener que enfrentarse a una importante crisis. Más difícil tendrán salvarse de las críticas internas alguno de los colaboradores más cercanos al secretario general, como Ruth Porta, su mano derecha, o Antonio Romero, el secretario de Organización.

En Ferraz están convencidos de que no se producirá ninguna crisis interna en la FSM y aprovechan cualquier ocasión para mostrar su apoyo al candidato socialista. "Estamos orgullosos de Simancas" asegura la portavoz, Carmen Chacón. Fuentes cercanas a la dirección federal añaden además que, a pesar de todo, Simancas y Zapatero "mantienen una relación cordial".

Lo que parece claro es que el líder de la FSM tandrá tiempo de preparar su defensa antes de hacer frente a cualquier crisis: las fuentes consultadas descartan cualquier movimiento antes de las elecciones de 2004. E incluso antes del congreso regional, previsto para el otoño del próximo año, apenas un mes después del 36º congreso federal.

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