Nº 572 - 6/10/2003

Por qué Sebastián encandila al líder socialista

El "Miguel Boyer" de Zapatero

Un completo desconocido para el ciudadano de a pie ha conseguido sembrar la polémica dentro del PSOE y erigirse en oficioso portavoz de estrategia económica de José Luis Rodríguez Zapatero. Miguel Sebastián, de la noche a la mañana, se
ha convertido en el asesor económico más famoso de España. Al igual que en su día hiciera Miguel Boyer con Felipe González, este otro Miguel ha conseguido encandilar al secretario general del PSOE desde los despachos de la gran banca.

Por Vera Castelló

Muchos españoles abrieron El País el pasado 21 de septiembre y se encontraron con un desconocido relatando cómo será la política económica que desarrollará el PSOE en el caso de llegar al Gobierno. Se trata de Miguel Sebastián, el fichaje estrella de José Luis Rodríguez Zapatero, al que ha encargado elaborar la propuesta económica que el partido debatirá, dentro de unas semanas, para formar parte de¡ programa electoral de cara a marzo. A los pocos días, Iñak¡ Gabilondo en la Cadena SER terminaba de lanzarle al estrellato político.

De la noche a la mañana, y tras numerosas tensiones internas hoy ya resueltas, Jordi Sevilla, a pesar de seguir siendo el responsable de Política Económica dentro de¡ partido y vicecoodinador de¡ programa electoral, pasaba a un segundo plano y dejaba a Miguel Sebastián erigirse como portavoz oficioso del PSOE. Un reconocido técnico al que algunos ven ya como el nuevo Miguel Boyer, el hombre al que confiar la política económica del primer Gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero.

Lo cierto es que este economista parece haber encandilado al secretario general. Unos sitúan el comienzo del flechazo poco después de llegar el leonés a la Secretaría General, cuando ya comenzaba a pergeñar el montar un equipo importante de asesores, otros, los más, lo sitúan mucho más recientemente, cuando Miguel Sebastián, desde la jefatura de¡ Servicio de Estudios del BBVA, comenzó a coincidir con algunos de los planteamientos económicos surgidos desde la izquierda. "Fue una cuestión de coincidencia y oportunidad. No es que Miguel buscara la colaboración con el PSOE, es que se dio cuenta que a los dos les molestaban los mismos", refiriéndose a las interferencias que sufrió Sebastián desde el entorno de Rodrigo Rato y, sobre todo, Cristóbal Montoro.

Efectivamente, es un desconocido para la inmensa mayoría de los ciudadanos, pero de incuestionable prestigio dentro del mundo económico. De todas las personas con las que ha hablado esta revista, ninguna ha sembrado ningún tipo de duda acerca de la valía como profesional de Miguel Sebastián: "su análisis macroeconómico es riguroso", comentan desde un banco; "profesionalmente, es uno de los mejores macroeconomistas de España, y hay muchos buenos, con una visión muy sólida y académicamente muy solvente", comenta otro economista.

Las críticas vienen, si acaso, por el rasgo ideológico de su pensamiento económico. Para unos, excesivamente liberal para el partido de Rodríguez Zapatero -hay quien le ha llegado a comparar con Pedro Schwartz- o centrista -"liberal en el sentido estadounidense"- y para otros, "en su justa medida". De hecho, en el sector guerrista del partido no han gustado las primeras ideas esgrimidas por Sebastián, que han tachado de giro al centro.

Si hay algún rasgo que se le destaca es su talante abierto al diálogo: Tualquiera puede hablar con él y hacerle una propuesta. No se cómo lo harán en otros partidos, pero yo desde luego no sabría a quién recurrir para aportar una idea, como economista, al Partido Pópular", afirma un técnico. "Absolutamente abierto al debate, la crítica y a la confrontación de ideas, sin que eso signifique que Miguel no tenga ideas sólidas. Tiene las cosas muy claras, pero está absolutamente abierto a discutirlas. la gente no está acostumbrada a tomar el debate como un arma intelectual fundamental". De hecho, una persona que trabajó con él hace ya una década y que sigue considerándose su amigo, admite que debatir es quizas su mayor afición. Quedó probado hace sólo tirios días cuando este economista, miembro del consejo editorial de Expansión y Actualidad Económica, no dudó en contestar eifun artículo en Expansión al propio director, del diario, Miguel Ángel Belloso, que prelviamente en su columna había dicho que Sebastián debía sentirse como "un pulpo, en un garaje" dentro del PSOE. El economista le respondió que lejos de estar incómodo, se sentía "corno pez en el agua".

'Le gusta debatir, y si es en público mejor. Me sorprendió la entatrevista de la Cadena SER. Debía estar algo dormido, porque Sebastián no estuvo todo lo locuaz que suele ser", afirma una fuente del sector económico que admite que, al igual que a Zapatero, a él también le encandiló en su momento la oratoria y locuacidad de este madrileño de 47 años. "A algunos les sorprendió que dijera que el déficit público tenía más maquillaje que en el planeta de los Smios, pero quienes le conocemos sabemos que a Miguel le gusta mucho utilizar metáforas, todo para que la gente le entienda lo mejor posible", comenta uno de los numerosos amigos que Sebastián ha ido haciendo durante su trayectoria laboral. Una carrera que se inició en la direcci6n de planifi¿ación del Ministerio de Hacienda en la era de Carlos Solchaga,iposteriormente en el Servicio de Estudios del Banco de España y a continuación como director de intermoney servicio de estudios y agencia de valores del broker CIMD-. De ahí dio el gran salto al Servicio de Estudios del BBV, donde montó un departamento de gran prestigio, sin abandonar su vocación docente, ya que nunca ha dejado de lado su trabajo en la. universidad, aunque ahora ha engordado el número de clases que imparte como profesor de Teoría Económica.

También saben quienes han trabajado con él que Sebastián como jefe es implacable. "Es igual de respetuoso como riguroso. Le gusta hacer las cosas impecables, muy bien fundamentadas siempre, y para ello no duda en dedicar jornadas de trabajo interminable?. Ese es el ritmo de trabajo que están soportando el reducido equipo de economistas que le ayudan estos días en sus trabajos. Son seis recién licenciados que se encargan de fundamentar las propuestas. Es el equipo de batalla. los refuerzos y las ideas llegan de un grupo de entre 25 y 30 experimentados economistas que, fuera de su horario laboral, trabajan desde el anonimato con Sebastián. Son profesionales con puestos de importancia en las principales instituciones y organizaciones económicas españolas e internacionales, pero que en su mayor parte prefieren no ser identificados porque, según Sebastián; 'colaborar con una opción poli (distinta a la del PP) está incluso perseguida".

Aunque hay muchos que consideran que Sebastián ya ha dado el salto a la política, el asesor externo de Rodríguez Zapatero ha insistido más de una vez en que él es sólo un técnico, pero eso sí, encantado de colaborar para que cambien las cosas y, sobre todo, el PP no vuelva a ganar las elecciones. "No soy militante socialista, ni nadie me lo ha preguntado", afirmó en la Cadena SER, sin embargo, hay quienes piensan que la libreta azul de Rodríguez Zapatero, bien podría incluir el nombre de Miguel Sebastián como ministro de Economía.

Quienes le conocen lo descartan: "No creo que un ministerio sea su objetivo", afirma un ex colaborador. "Quizás en política hay que ser más maleable y Miguel, en temas económicos, es muy ortodoxo. Nunca podrá ser un politico. Él es, ante todo, economista y todo lo razona en esos términos. Antes de decir lo contrario a lo que piensa, abandona". Prueba de ello fue cuando dejó el prestigioso servicio de Estudios del BBVA después de tener constancia de los reiteradas invitaciones de diversos miembros del Gobierno para que se modificara la línea de sus trabajos. Pero él es, insiste un colaborador, "ante todo, independiente. Si en vez de Rato o Montoro, las presiones hubieran venido de un Partido Socialista en el Gobierno, Miguel habría hecho lo mismo, largarse".

En cuanto a si podría cuadrar dentro del Partido Socialista, un antiguo colaborador puntualiza: 'Es más liberal que la media del PSOE, pero respeta y comparte las grandes líneas políticas del partido. En su trabajo como asesor mantiene la postura franca y honesta de quien participa en un debate que hará cambiar la política económica actual". A este respecto, no hay que olvidar que Miguel Sebastián se doctoró en Economía en la Universidad de Minnesota, "una escuela considerada muy técnica y con fundamentos liberales en temas económicos".

Se le define como "sanamente ambicioso', muy perfeccionista en su trabajo, y sobre todo, un enamorado de la economía. De casta le puede venir al galgo, ya que su padre fue agente de Bolsa y de entre sus diez hermanos, Carlos, el mayor, es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid.

Para su tiempo de ocio, Sebastián opta por el buceo, de ahí sus retiros a la costa, explica un amigo, normalmente a Almeria, donde tiene casa, cada vez que tiene ocasión acompañado por su perro, aunque las vacaciones siempre las ha aprovechado para recorrerse medio mundo disfrutando de los fondos marinos. Aunque no es un obseso del deporte, cuando estaba en el Servicio de Estudios del BBVA le gustaba escaparse a mediodía a nadar a una piscina próxima y relajar su tensionada espalda machacada por tantas horas de trabajo, sin duda, su principal afición. Quizás por eso, a sus 47 años permanece soltero.

La otra pelea del 82

Que a nadie le sorprenda si José Luis Rodríguez Zapatero opta por Miguel Sebastián en vez de por Jordi Sevilla, secretario ejecutivo de Política Económica, para el Ministerio de Economía. No sería la primera vez que ocurriera dentro del Partido Socialista. Algo parecido ya sucedió en 1982 cuando Felipe González diseñó su primer gabinete de Gobierno. La Ejecutiva socialista llevaba meses diseñando el programa económico del PSOE, con Enrique Barón a la cabeza, y no sin tensiones entre éste y Carlos Solchaga, Ernest Lluch y Miguel Boyer, quien finalmente se llevó el gato al agua, es decir, la todopoderosa cartera de Economía.

Enrique Barón, ya por entonces diputado socialista y portavoz del PSOE para temas económicos desde las primeras elecciones democráticas de 1977, se tuvo que conformar con el ministerio de Transportes y Comunicaciones, mientras que Miguel Boyer, representante del ala más moderada del socialismo y alejado de la estructura básica del partido, pero con sólidos contactos en el mundo empresarial y económico del país y una larga relación de amistad con el propio González, se convirtió en superministro. En cualquier caso, Boyer abandonó pronto el Gobierno y el PSOE. Barón se quedó.

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