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Nº
571 - 29/9/2003
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de Rajoy defrauda a los hombres de Gallardón, Rato y Mayor Oreja
LOS DESHEREDADOS DE LA SUCESIÓN La euforia
del equipo de Ruiz-Gallardón cayó en picado el pasado 30
de agosto. Aquel día se filtraba la noticia de que Mariano Rajoy
sería el sucesor de Aznar y morían sus esperanzas de un
posible Gobierno al lado de su firme apuesta como Por Virginia Miranda Les salió mal la jugada. lo apostaron todo a una sola carta y perdieron la partida. la corte de Alberto Ruiz-Gallardón, que lo dejó todo en la Comunidad de Madrid confiando en que su paso por el Ayuntamiento de la capital seria un camino de rosas que les conduciria a las puertas de¡ Gobierno de la Nación en 2004, se ha dado tremendo batacazo. Tras conocer el exitoso resultado electoral de las pasadas municipales comenzaron a frotarse las manos. Todo marchaba según las previsiones y tan sólo faltaba un último empujón -el de Aznar, nombrando sucesor al alcalde de Madrid- para ver cumplidas sus expectativas. Pero el empujón se lo llevó Rajoy y el premio de consolación no les resarcía, ni de lejos, del sacrificio realizado. Acostumbrados a los grandes proyectos ejecutados desde el Gobierno regional, el Ayuntamiento se les ha quedado pequeño. Por eso es que, según fuentes del Consistorio, los fieles a Gallardón, los que le daban como caballo ganador en la carrera sucesoria y, por ende, se veían como posibles ministrables en un Gobierno del PP, están que trinan. Después de hacer castillos en el aire han tenido que poner los pies en la tierra y lo que aquí se han encontrado no les gusta lo más mínimo las posibilidades de gestión y actuación política en el Ayuntamiento son reducidas y el presupuesto, una octava parte de¡ que maneja la Comunidad, no les permite grandes alardes como los que hace tan sólo unos meses podian permitirse. Tampoco se han adaptado a la dinámica de trabajo de los funcionarios municipales, y hay ediles del PP que se quejan de que algunos no vayan a trabajar por las tardes. Aunque, según fuentes consultadas, los hay que se han adaptado a sus nuevos compañeros de trabajo en la Plaza de la Villa y ya han empezado a seguir su mismo ejemplo. Pero no basta
con echar balones fuera. Ellos también han cometido el error de
empezar la casa por el tejado y después de presentar un programa
electoral cargado de buenas
intenciones se han topado con trabas legales y burocráticas que
en estos momentos les tienen atados de pies y manos. Este es, por ejemplo,
el caso de la concejaha de Seguridad y Tráfico, una de las grandes
apuestas de¡ alcalde. La legislación no permite reformar
el cuerpo policial tal y como estaba previsto. Gallardón tenía
planeada la creación de un cuerpo administrativo para gestionar
el tráfico y liberar a la Policía Municipal de estas funciones.
Sin embargo, el Grupo Popular en el Congreso ha desestimado la pretensión
del alcalde de incluir este supuesto entre las enmiendas de la Ley de
Grandes Ciudades. El concejal del área, Pedro Calvo, se encuentra
así con poca capacidad de maniobra. Desde que fuera presidente
de las Nuevas Generaciones del PP, ya demostró que su apuesta a
largo plazo era Gallardón. Con él fue consejero de Medio
Ambiente y su nombramiento al frente de Seguridad y Tráfico, una
concejalia con gran contenido politico, le señalaban como hombre
fuerte del alcalde y, quién sabe, de un hipotético Gobierno
si Gallardón hubiera sido el sucesor. Sin embargo, ahora se encuentra
enredado'en cuestiones municipales farragosas y poco lucidas. Juan Bravo tampoco ha podido, hasta el momento, trabajar al ritmo deseado. Su padrino político fue el propio Cobo, que le propuso como consejero de Hacienda y que supo responder a las expectativas permitiendo a Gallardón asumir desde el punto de vista financiero el metrosur, su proyecto estrella. Sin embargo, y debido al retraso del resto de departamentos, aún no puede preparar los presupuestos porque las demás concejalias no le han remitido sus propuestas. Entre los gallardines de nuevo cuño se encuentra Pío García Escudero. Este hombre de confianza de Aznar (antes fue coordinador de organización) dejó el partido para asumir el área de Urbanismo de Ayuntamiento madrileño. Pero el sacrificio, por el momento, no le ha dado más que quebraderos de cabeza. El Plan General de Urbanismo no le deja el margen de maniobra deseado. Además, el soterramiento de la M-30 y la construcción de una estación de cercanías en la Puerta del Sol son dos de sus proyectos más embiemáticos, pero, una vez más, los problemas se acumulan. El Ministerio de Fomento aún no ha concedido al Ayuntamiento la titularidad de la vía y Manuel Melis, responsable del metrosur y fichaje de Gallardón en el Consistorio, ha planteado objeciones a las obras de la Puerta del Sol. Mientras, a Pilar Martinez, otra de las concejalas del entorno de Manuel Cobo, el área de Economía y Oficina de Centro también se le está haciendo cuesta arriba. De los planes presentados, apenas se ha dado luz verde a unos pocos, como la rehabilitación del barrio de Lavapiés, al que se van a destinar más de 40 millones de euros. En circunstancias similares a estos concejales podrían encontrarse a estas alturas dos de los antaño más próximos al alcalde. Se trata de Luis Eduardo Cortés y Antonio Beteta, incluidos en las listas de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. El primero, que fue consejero de Política Territorial y número dos del actual alcalde, cayó en desgracia al querer subir el precio del billete del metrosur. El segundo, concejal de Hacienda, prefirió marchar junto a Cristóbal Montoro en el ministerio. El resultado electoral del 25 de mayo les dejó en una posición de desventaja frente a quienes permanecieron fieles a Gallardón. Pero la crisis de la Asamblea de Madrid ha cambiado las tornas y en estos momentos tienen mayores posibilidades de mejorar. Posibilidades, sí, porque aún no las tienen todas consigo. los sondeos que manejan los partidos todavía no han deshecho el empate entre Rafael Simancas y Esperanza Aguirre y la candidata popular es cautelosa al respecto. Quién sabe, a lo mejor el alcalde de Madrid, que según fuentes municipales es posible que no aguante cuatro años en el Ayuntamiento y confía en que una victoria del PSOE en la Comunidad y el Gobierno de la nación le rescate como valor seguro del PP, aún tenga posibilidades de regresar a la carrera sucesoria. Los empresarios apostaron por Rato. En el caso de Rodrigo Rato, los desheredados son otros; se trata de todo un sector, el empresarial, el que se ha sentido decepcionado. Empezando por los presidentes de las grandes compañías del país, léase las privatizadas, en las que José María Aznar y el propio Rato metieron descaradamente la mano para colocar a sus amistades. César Alierta, primero al frente de Tabacalera y más tarde como presidente de Telefónica, Alfonso Cortina, a las riendas de la multinacional Repsol YPF o Francisco González, mandamás de Argentaria convertida en BBVA, se han quedado de la noche a la mañana con un padrino en decadencia. Ahora han de ganarse la amistad del nuevo candidato, precisamente el mismo al que ninguneaban por su falta de bagaje en el mundo económico. Tampoco las grandes agrupaciones empresariales han logrado digerir aún su apuesta perdedora. A su amigo Rato debe en buena medida José Manuel Fernández Norniella la presidencia de Ebro Puleva y del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, sin embargo, el ex secretario de Estado de Comercio, Turismo y Pyrnes siempre fue más cauto que José María Cuevas a la hora de mostrar sus preferencias por el vicepresidente económico en la carrera sucesoria. El presidente de la CEOE se veía ya colocando a hombres de confianza en el área económica del supuesto Gobierno de Rodrigo Rato, principalmente a José Folgado, hombre de la casa, actual secretario de Estado de Economía y eterno candidato a ministro. Para, todos ellos se abre una etapa de incerticlumbre, no tanto en lo que a la poli económica en sí se refiere, sino más bien en el terreno de la interlocución con el poder. También en las filas de¡ grupo parlamentario del PP ha habido temblores, ya que los 'hombres Rato" tienen una fuerte presencia en él, empezando por el portavoz económico Vicente Martínez Pujalte. Algo mejor lo tienen Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, o Manuel Pizarro, ahora en Endesa, ya que en sus casos se antepone su relación directa con el presidente Aznar a su cercania con Rato. Los desencantados de Mayor Oreja. Las encuestas ciudadanas han sido siempre tan favorables a Jaime Mayor Oreja que a sus más cercanos la designación de Rajoy como sucesor les ha pillado por sorpresa. Eso sí, a unos más que a otros. Porque Javier Arenas, que en privado siempre ha manifestado su predilección por Mayor, cuando dejó de tenerlas todas consigo supo tomar distancia y ahora Aznar le ha premiado con la cartera de Vicepresidencia. Junto a él, y como hombre de Mayor, también aparece Pedro Gómez de la Serna, director del gabinete del propio Arenas procedente del País Vasco. Algunos de los que pasaron por el Ministerio del Interior cuando el presidente del Grupo Popular en el Parlamento Vasco era titular de esta cartera también se han quedado a las puertas de un posible Gobierno presidido por Mayor. Son los casos de Ricardo Martí Fluxá, que fue secretario de Estado de Seguridad, y Leopoldo Calvo Sotelo Ibáñez-Martín, ex subsecretario del ministerio de Interior. Gustavo de Aristegui, portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, también tenía muchas papeletas para acompañar al ex ministro en un posible Ejecutivo, según fuentes conocedoras del grupo de fieles a Mayor. Estas mismas informaciones también señalan a sus dos hermanos, Carlos y José. El primero es más conocido; ha sido consejero de la Comunidad de Madrid con Gallardón. Al segundo hay que buscarle en la empresa privada, concretamente en el comité de dirección de FCC, adonde llegó procedente de la también constructora ACS. |