|
|
|
|
|
Nº
567 - 1/9/2003
|
| El PSOE
no forzará la disolución del Ayuntamiento
TREGUA EN LA BATALLA MARBELLÍ La nueva corporación municipal de Marbella, formada por 14 concejales procedentes del GIL, del PSOE y del PA, ya ha comenzado su andadura. Después de protagonizar uno de los espectáculos más vergonzantes de cuantos se han visto enla escena política española y de generar, insidiosas sospechas sobre sus motivaciones, han conseguido levantar de su sillón consistorial a Julián Muñoz. Y parece que poco se puede hacer para evitar este nuevo Ayuntamiento. Las dificultades jurídicas y la falta de,alternativas políticas les da, de momento, vía libre para gobernar. Por Virginia Miranda Una vez concluido el bochornoso espectáculo en el que tonadilleras, ex mujeres despechadas, cruces de acusaciones en el príme time de la televisión rosa y la forma más inverosímil de presentar una moción de censura convirtieran el Ayuntamiento de Marbella en un vodevil de tres al cuarto, ha llegado la paz tensa. El nuevo equipo de Gobierno municipal formado por ocho ex concejales del GIL, tres ex concejales del PSOE y tres ex concejales del PA presidida por la alcaldesa Marisol Yagüe (ex GIL) rige el destino de la localidad malagueña desde el pasado 13 de agosto. De poco sirve ahora que los partidos anuncien medidas para tratar de poner orden en semejante torre de Babel. La Diputación permanente de¡ Parlamento andaluz decidió la pasada semana, aunque en una reunión no exenta de desencuentros, que el 4 de septiembre celebrarían una sesión monográfica de la Comisión de Coordinación, Administraciones Públicas y Justicia para abordar las iniciativas presentadas por los grupos representados sobre la situación de¡ Ayuntamiento de Marbella. Izquierda Unida y el Grupo Mixto, tal y como pretendían la pasada semana, desean presentar una proposición no de ley instando al Gobierno central a iniciar los trámites para disolver la corporación municipal del consistorio. La posición del resto de partidos es menos clara. El PP, que propuso que fuera la Fiscalía Anticorrupción la que investigara las motivaciones de la moción de censura, es más cauteloso y está estudiando la posibilidad de aceptar la propuesta de IU y el Grupo Mixto, según fuentes del parlamento regional andaluz. Mientras, el PSOE, que aseguró "ir democráticamente a por ellos", es posible que no secunde la iniciativa. Según fuentes del propio partido, va a dar marcha atrás porque sabe que en el caso de celebrar unas nuevas elecciones ganaría Julián Muñoz y porque, de todas formas, no cuenta con gente de confianza para formar una lista en la localidad malagueña. De hecho, aseguran que el secretario federal de Ciudades y Política Municipal, Álvaro Cuesta, disponía antes del 25-M de encuestas donde la candidata socialista, Isabel García Marcos, perdía las elecciones, y sin embargo no pudo echar mano de ningún otro cabeza de cartel. En el Partido Andalucista ocurre otro tanto de lo mismo. Tanto el PA como el PSOE confía en que durante los cuatro años que dure esta legislatura les de tiempo a recomponerse en Marbella y el resto de la Costa del Sol, donde también han echado raíces grupúsculos políticos semejantes al GIL, dejando a las formaciones políticas tradicionales reducidas a la mínima expresión. Incluso, en el caso de que prosperara una proposición solicitando al Gobierno que disuelva la corporación municipal de Marbella, las posibilidades de que efectivamente sea posible son bastante remotas. La propia Isabel García Marcos dice que no les pueden disolver porque sólo seria posible en los supuestos de que se comprometan gravemente los servicios básicos y de que se vulnere la Constitución y esto, tan sólo unas semanas después de aprobada la moción de censura contra el ex alcalde Julián Muñoz, no ha llegado ha ocurrir. La nueva primer teniente de alcalde se refiere a los artículos 60 y 61 de la Ley 7/1985 de 2 de abril Reguladora de las Bases del Régimen Local. El artículo 61 dice textualmente que 'el Consejo de Ministros, a iniciativa propia y con conocimiento de¡ Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma correspondiente o a solicitud de éste y, en todo caso, previo acuerdo favorable del Senado, podrá proceder, mediante Real Decreto, a la disolución de los órganos de las corporaciones locales en el supuesto de gestión gravemente dañosa para los intereses generales que suponga incumplimiento de sus obligaciones constitucionales. Pero por muy malas artes que se les pueda suponer a los nuevos miembros del Gobierno municipal de Marbella, en poco más de 15 días no han tenido tiempo de vulnerar la Carta Magna. Eso si, existe un largo procedimiento que podría acabar -disolviendo la corporación. En el caso de que la proposición llegara al Ejecutivo, éste tendría que trasladarla al Fiscal General del Estado, quien a su vez pediría la instrucción a la fiscalía de Málaga, quien dispone de diligencias abiertas contra los 35 concejales que han pertenecido al GIL durante sus doce años de Gobierno municipal. Entre estos ediles se encuentran los ocho que ahora se han alzado con la alcaldía marbellí, de modo que si los tribunales encontraran algún indicio de delito, podría inhabilitarles, pero no disolver la corporación. Ahora bien, si van corriendo las listas y se quedan sin candidatos, no tendrían más remedio que disolver al equipo de Gobierno y convocar elecciones. Orígen de la crisis. El culebrón marbellí ha estado cuajado episodios tragicómicos de tal calibre que han logrado animar como ninguna otra noticia a la prensa del colorín y a la información poli a partes iguales. Pero lo más surrealista de todo no ha sido ver la inusitada atención que los informativos y las primeras páginas de los periódicos dieron al cruce de acusaciones que Jesús Gil y Julián Muñoz se lanzaron en el programa del corazón Salsa Rosa de Telecinco; o a ¡sabe¡ Pántoja, 'la viuda de España', pasando junto a su novio y ex alcalde su particular via crucis de camino al matadero de la moción de censura, doliente y vestida de negro para la ocasión. Lo más sorprendente ha sido ver a Isabel García Marcos, el azote de Gil, la 'rubia' que con su querella por el caso de las camisetas del Atlético de Madrid logró que el ex alcalde y ex presidente del club de fútbol fuera inhabilitado en abril de 2002, la que denunció amenazas de muerte a ella y su familia por parte del entorno del que fuera primer edil de Marbella, pactando con los concejales fieles a Jesús Gil. Ella se defiende diciendo que por fin ha llegado la democracia al ayuntamiento, que al antecesor de Julián Muñoz se le veía venir, pero que éste era un heredero peligroso y que en año y medio (desde que sustituyó a Gil al frente del Consistorio) había firmado más convenios poco transparentes que en etapas anteriores. En cuanto a la reacción del PSOE, García Marcos asegura haberse quedado perpleja. Dice que ella misma mantuvo informado al partido de las reuniones y contactos que estableció con el PA y los ocho concejales de GIL, que le dieron luz verde y le pidieron cautela, pero que la rapidez con la que trans currían los acontecimientos le impidieron pisar el freno cuando a las 2:30 de la ma drugada del 1 de agosto y ante notario, fir maron la moción de censura y el pacto de gobernabilidad. A la mañana siguiente, cuando se disponía a presentar el contenido del acuerdo al partido, fue cuando se enteró de que "el federal y el regional había enviado un comunicado oponiéndose". "El tema de Marbella no tiene nada que ver con el de Madrid", dice la concejala respecto a las similitudes entre el transfuguismo de Tamayo y Sáez y su pacto con los gilistas. "'Yo me encuentro roto el partido en el Gobierno. Un grupo decide pasarse al grupo mix to y me piden colaboración. Esto es distinto a lo que ha pasado en Madrid., No va a pagar Marbella por los errores de los demás". La apuesta de García Marcos ha sido arriesgada, pero ha tenido sus compensaciones. Es la primer teniente de alcalde, lo que le permite presidir el pleno municipal. Tendrá acceso a control de todas las gestiones del ayuntamiento a través del Consejo de Urbanismo, donde todos los grupos de Gobierno tomarán decisiones de forma participativa. Además, los ex socialistas gestionarán Cultura, Educación y Servicios Sociales y ella misma será responsable de la concejalía de Innovación, Infraestructuras y Proyectos1stratégicos. De momento, la nueva corporación ha manifestado su disposición a que la junta de Andalucía colabore en los temas urbanísticos de Marbella, que son, precisamente, el origen de todos los desmanes que la,ciudad viene sufriendo desde hace más de una década y principal objeto de deseo, según todas las sospechas, del nuevo equipo municipal. "El primer día que tomamos posesión -dice García Marcos- hicimos los primeros gestos para romper el aislamiento institucional de Marbella. Mandamos escritos a las autoridades y a la Cámara de Cuentas de Andalucía. Sin embargo, aún no tenemos respuesta", asegura García Marcos. Quienes conocen a la ex socialista no dan crédito a sus palabras. Y no lo hacen, porque sospechan que tras sus conversaciones con promotores y constructores a través de su fundación dedicada a proyectos estratégicos exista algún acuerdo previo a la moción de censura y porque se ha rodeado unos compañeros de viaje poco recomendables: Carlos Fernández, el ex edil del PA, fue concejal de Deportes con el Gil hasta 1998; y Marisol Yagüe, la alcaldesa y solista de un coro rociero en sus ratos libres, es amiga de jesús Gil desde hace 30 años. Y para colmo, el que parece ser el detonante de la crisis, planea sobre el nuevo equipo municipal. El que fuera gerente de Urbanismo y mano derecha de Gil, Juan Antonio Roca, fue cesado el día antes del anuncio de la moción de censura. Muñoz dijo que su cese había sido impuesto por la junta de Andalucía para aprobar un nuevo Plan General de Ordenación Urbana y que por eso se le rebelaron los concejales fieles al fundador del partido. García Marcos lo niega, dice que de hecho no tenía firma reconocida en el Ayuntamiento y que por lo tanto no tenía poder de decisión. Que si ahora era readmitido en su cargo, tal y como había solicitado al juzgado de lo social, no tendrá nada que ver con la concesión de licencias. La pelea marbellí vive momentos de tregua, pero tal y como están las cosas, promete seguir dando batalla. |