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Nº
565 - 21/7/2003
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| Suárez
Illana y Juan Calvo-Sotelo pierden las elecciones con el PP
LOS HIJOS SE ESTRELLAN La candidatura de Adolfo Suárez lliana en las listas del PP de Castilla-La Mancha no fue la única dádiva que un ex presidente de la Transición ofreció en las pasadas elecciones del 25-M a la causa centrista de José María Aznar. Juan Calvo-Sotelo, hijo del segundo jefe del Ejecutivo con la UCD, también optó a la alcaldía del municipio asturiano de Castropol bajo las siglas del Partido Popular. Éste repetía candidatura donde ya era regidor desde hacía cuatro años. Sin embargo, al presidente no le ha salido bien la jugada y, en esta ocasión, el peso de apellidos tan ilustres no ha tenido el efecto deseado. Por Virginia Miranda Adolfo Suárez Illana. Bastaba mencionar este nombre para resumir en la figura de una única persona el mensaje centrista que José María Aznar viene transmitiendo desde que comenzara su andadura al frente del PP. Pára ello se ha venido rodeando desde hace años de buena parte de los herederos de la antigua UCD, algunos de cuyos miembros ocupan las más altas instancias del partido y el Gobierno. Incluso dicen que, en una ocasión, el jefe del Ejecutivo le dijo al ex presidente Suárez: "Sólo me faltas tú". Pero fue durante la pasada campaña electoral cuando trató de dar su mayor golpe de efecto: presentar a su hijo, Adolfo Suárez Illana, a la candidatura del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha, una de las plazas más dificiles de conquistar por los populares. El resultado del 25-M era previsible; José Bono volvía a conquistar la región con mayoría absoluta y el joven principiante dejó al partido con sus peores resultados registrados en la región. Por si fuera poco, 20 días después de celebrados los comicios renunció a ocupar su escaño. Su buena disposición con el Partido Popular, bendecida por su padre durante los actos de campaña, parecía no llegar tan lejos como para soportar cuatro años haciendo oposición. Mientras esto ocurría en la Comunidad castellano-manchega, otro vástago de ilustre apellido corria semejante suerte en una pequeña localidad asturiana. Se trata de Juan Calvo-Sotelo lbáñez-Martín, el tercero de los ocho hijos del segundo presidente de la UCD, Leopoldo Calvo-Sotelo. La carrera política de dos de sus hermanos ya era conocida. El mayor, llamado también Leopoldo, fue subsecretario del Ministerio de Interior, y Víctor llegó a ocupar el mismo cargo en la cartera de Fomento (desde enero de este año es presidente de Correos, a propuesta de los ministerios de Fomento y Hacienda). Sin embargo, la experiencia de Juan en las filas del PP tan sólo era conocida en Asturias, donde la pasada legislatura llegó a gobernar en el municipio de Castropol situado en un promontorio en la ría del Eo. Según fuentes de sus propias filas, el PSOE llevaba 20 años gobernando en la localidad y el Partido Popular estaba desmembrado. Por eso, un grupo de gente nueva decidió organizarse y pensaron que Calvo-Sotelo sería la persona idónea para el PP". Le conocían y tenían referencias de él. Desde hacia años visitaba la zona durante las vacaciones y su mujer es de Figueras, uno de los pueblos que junto al de Castropol y Barres forman parte del concejo costero también llamado CastropoL Además, su suegro es conocido por todos los vecinos porque regenta una empresa de carretillas para el ejército en Tapia de Casariego. "Se le llamó para saber si quería venir y encabezar la lista sin saber si estaba interesado. Pára él fue una sorpresa porque nunca había participado en poli. Sí sabíamos que tenía ganas de vivir en esta zona. Llevaba años viviendo en Francia, Grecia, Barcelona, Santiago de Compostela y Valladolid. Tenía que viajar porque ocupaba un cargo de responsabilidad en Nestié. Pero estaba cansado de vivir en grandes ciudades y como veraneaba por la zona, le apetecia residir aquí", dicen. Desde que Juan Calvo-Sotelo se incorporó a la lista del PP hasta que se celebraron los comicios municipales, pasaron tan sólo los meses. En ese tiempo tuvo que preparar gna campaña donde destacaron dos padrinos de excepción: el presidente de la Xunta :de Galicia, Manuel Fraga, y el ministro de fomento, Francisco Álvarez-Cascos. En las flilas socialistas no sentó nada bien lapresencia del pope gallego, y llegaron a pensar que venía el jefe a distribuir" en una, Comunidad, además, que no era la suya. Inuso en la zona de la ría del Eo Calvo-Sotelo ya se ha labrado cierta fama de ser el "ahijado" de Fraga. Sus comienzos al frente del consistorio de Castropol no están exentos de polémica. De hecho, si pudo gobernar fue gracias al apoyo del concejal que logró Unión Renovadora Asturiana, una formación escindida del PP al que se le concedieron dos concejalías. Otro asunto que, según fuentes consultadas, pudo ser determinante para perder la alcaldía el pasado mes de mayo por cerca de 200 votos (Castropol tiene alrededor de 5.000 habitantes), fue el Plan Leader Plus, que el alcalde suscribió con el municipio gallego de Ribadeo (las dos localidades están separadas tan sólo por la ría del Eo). Con este plan interregional logró la concesión de 10,22 millones de euros, concedidos por el Ministerio de Agricultura, el Principado de Asturias y la Unión Europea. La cantidad, ¡cuatro veces superior a la que les correspondia con el Leader!, se repartiría a paríes iguales entre Castropol y Ribadeo y nació con el objeto de fomentar el desarrollo rural de los dos municipios. Pero aunque con la operación logró apuntarse un tanto pára la localidad, restó puntos en la comarca Oscos-Eo, integrada por una mancomunidad de otros seis municipios que se han sentido desplazados frente a unos intereses compartidos con una localidad gallega como Ribadeo. le acusaron de querer irse de la comarca y el propio presidente del Principado, Álvarez Areces, llegó a decir durante la pasada campaña electoral que se ha excluido de Asturias apostando por Ribadeo, fomentando su "aislamiento" y perjudicando lía los ciudadanos por intereses partidistas". Y es que da la casualidad que el resto de localidades de la comarca Oscos-Eo estaban regidas por socialistas, mientras que el alcalde de Ribadeo, José Carlos Rodríguez Andina, era del PP. El plan de dinamización turística también ha tenido una lectura semejante. El alcalde Calvo-Sotelo quiso aprobar un proyecto conjunto para Castropol y Ribadeo. Sin embargo, la subvención no llegaba del Principado de Asturias y el primer edil acusó al Gobierno regional de no querer otorgarla por motivos políticos. Lo cierto es que la Administración autonómica no estaba dispuesta a financiar un plan que afectaba a otra región y que por lo tanto no era de su competencia, así que el ayuntamiento tuvo que ceñirse a su ámbito estrictamente municipal para p odersacar adelante el plan turístico. También se da la circunstancia de que la familia Calvo-Sotelo posee una casa en este municipio gallego al que les unen estrechos lazos. Este hecho objetivo tiene dos interpretaciones bien distintas. Desde el lado del PP se contempla como una ventaja para las dos orillas bañadas por la ría del Eo. Dicen incluso que el patriarca, Leopoldo Calvo-Sotelo, usiempre ha hecho cosas por la zona y gracias a él se inauguró el Puente de los Santos que une Castropol con Ribadeo". Mientras, desde el lado del PSOE se interpreta como una clara vinculación personal y partidista con el municipio gallego y dicen que la influencia familiar tiene más peso que los intereses de la comarca asturiana. Recuerdan que el año pasado, el Rey concedió a sti padre el marquesado de la ria de Ribadeo, titulo nobiliario que le convierte en embajador de las buenas relaciones entre los vecinos de las dos orillas. El nombramiento suscitó cierta polémica por las diferencias asturgalaicas sobre la denominación de la ria, que los gallegos dicen de Ribadeo y los asturianos del Eo. Además, y por si esto fuera poco, Leopoldo Calvo-Sotelo es alcalde honorario de Ribadeo. En la actualidad, después de cuatro años al frente del Consistorio de Castropol y viendo la espantada de su compañero de filas Suárez ¡llana, a Juan Calvo-Sotelo le honra haber aceptado permanecer en la oposición. Según fuentes de la localidad asturiana, va a continuar en su puesto político, y según los comentarios que circulan por la zona, compatibilizará el cargo con su posible incorporación a la empresa Reny Picot. La trayectoria política de los hijos de los ex presidentes de la Transición en el seno del Partido Popular no puede interpretarse sin la de sus propios progenitores. Hace poco más de un año, durante los actos de conmemoración del XXV aniversario de las elecciones del 15-J, Adolfo Suárez dijo, ante un grupo de periodistas y diputados, que Aznar es "el mejor presidente" que ha tenido la democracia española y destacó su capacidad de trabajo, su seriedad a la hora de tomar decisiones y su capacidad de unir bajo un proyecto político único a un partido "con muchas cabezas`. A Leopoldo Calvo-Sotelo también se le han oído alabanzas semejantes. Ya en febrero de 1994, entrevistado por Pilar Urbano, apostaba por el entonces líder de la oposición asegurando que era 'una alternativa capaz'; y en julio de 1996 reconoció que se siente "próximo al PP" , asegurando que la tarea realizada por Aznar para centrar al PP es encomiable". Su proximidad al Pártido Popular también la ha demostrado en numerosas ocasiones y circunstancias. Es habitual verle en los Congresos del Partido Popular o en la presentación de programas electorales, como recientemente hizo en el de Alberto RuizGallardón. También en la de libros relacionados PP, como el de España, la segunda transición, de José María Aznar, o el de Mayor Oreja. Una victoria frente al miedo, de Isabel San Sebastián. Y en el plano más personal, pudimos verle el pasado mes de septiembre asistiendo al enlace de Ana Aznar y Alejandro Agag en la basílica del Monasterio del Escorial, al que también acudió Adolfo Suárez. Leopoldo Calvo-Sotelo ha respaldado incluso con su rúbrica la causa del presidente. Hace tan sólo unos meses, la fundación popular FAES publicaba el documento Democracia sin ira, donde justificaba el apoyo del Gobierno a la guerra contra Iraq. Entre los firmantes del manifiesto, y junto a destacados dirigentes del Partido Popular, se encontraba Leopoldo Calvo-Sotelo. A los ex
presidentes de la UCD ya no les quedaba más recurso para rendir
pleitesía a Aznar que entregar a sus hijos a la causa centrista
del PP. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo no ha sido capaz de devolverles
tamaño favor. Como dice un destacado dirigente de la época
de la Transición, "uno por sus hijos es capaz de arrastrarse".
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