Nº 564 - 14/7/2003
GALLARDÓN VA A LO SUYO

Bien poco ha durado. El alcalde de Madrid y todavía presidente regional, Alberto Ruiz-Gallardón, está adoptando una nada discreta distancia con sus compañeros de partido en la crisis de Madrid. El cese de Bastarreche, relacionado con los constructores implicados en la trama, no es más que un ejemplo. Quienes siguen sus pasos saben que desde su nominación como candidato a la alcaldía ha ido apartando de sus alrededores a dirigentes incómodos para sus futuras expectativas.

Por Inmaculada Sánchez

El soterrado malestar de algunos se ha transformado en un clamor extraoficial en los despachos de Génova: Gallardón vuelve a ir a lo suyo, sin importarle el daño que pueda causar a la estrategia oficial de¡ partido. la confirmación ha llegado para la mayoría tras el rápido cese de Fernando Bastarreche, hasta el jueves pasado director general de Madrid Excelente, cargo dependiente del Gobierno regional que todavía preside, en funciones, el flamante alcalde de la capital, convirtiéndose en el primer caído dentro del PP a consecuencia de la crisis madrileña.

Bastarreche cometió el error de mentir, a la prensa y, según las explicaciones del PP, también a sus superiores, en el caso de la reserva de la suite nupcial de la concejala Páloma García Romero que realizó finalmente el famoso constructor Bravo a petición suya. El cesado, apenas unas horas antes e, incluso, tras su confesión pública, se manifestaba confiado en que mantenía el tipo para continuar en su cargo. Craso error. Bastarreche debia conocer poco a Alberto Ruiz-Gallardón.

El alcalde, sin embargo, no sorprendió a quienes llevan años cerca de él. Su hasta hace bien poco número dos, el en tiempos poderoso consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, Luis Eduardo Cortés, ya tuvo hace unos meses muestras de que su jefe no se paraba en sutilezas ni agradecimientos a la hora de mirar al futuro cuando prescindió de él para su lista al Ayuntamiento de Madrid. Y no sólo de él, sino de algunos otros que soñaban con seguir la estela del previsible éxito electoral de Gallardón. Los elegidos (Ver nº 559 de EL SIGLO: La nueva corte de Gallardón) fueron dirigentes más jóvenes y menos conocidos para el partido y el público -¿alguien conoce, aparte de a Pío García-Escudero y a Ana Botella, al resto de concejales que acompañarán a Gallardón, incluido su auténtico número dos actual, Manuel Cobo?-.

Cortés, además, sabía que, una vez desatada la crisis madrileña el alcalde no iba a dejar que nadie manejase las posibles derivadas de la misma en sus alrededores. De hecho, Cortés había intentado tiempos atrás que Gallardón lo convirtiese en vicepresidente sin conseguirlo. La gran estrella del PP no desea ninguna luz cerca.

Planteada, no obstante, la inédita situación de que el Gobierno regional esté en funciones durante varios meses, algunos dirigentes del PP madrileño pensaban en Cortés, número nueve de la lista de Esperanza Aguirre y consejero de mayor rango en funciones, como posible "presidente en funciones" dada la condición de Gallardón de alcalde de la capital. Nuevo error de apreciación: Gallardón ha querido continuar de presidente hasta las próximas elecciones. Esta posición es la que le ha permitido, entre otras cosas, cesar fulminantemente a Bastarreche.

Quien se ha adelantado al cese que el alcalde y presidente tenía preparado en su mesa de trabajo para él ha sido Ignacio del Río, figura clave de los últimos años de mandato de Álvarez del Manzano al frente del consistorio madrileño.

Del Río ha presentado su dimisión como consejero-delegado de Madrid 2012, un puesto al que, en teoría, iba a dedicarse en cuerpo y alma al cesar de concejal y al que, también en la lógica que Gallardón trunca cada vez que lo desea, estaba 'naturalmente' destinado como principal impulsor de la candidatura de la capital de España a los juegos olímpicos del citado año. Ha bastado que el actual alcalde nombrara a su hombre de confianza y futuro vicealcalde, Manuel Cobo, responsable del proyecto por parte del ayuntamiento para que Del Río haya sabido que tenia que irse. El ya ex responsable de Madrid 2012 había chocado con Gallardón hace años en la Asamblea madrileña donde las disputas entre sus fieles y los partidarios de Génova suman un incesante goteo de víctimas.

Con Del Río se va el único dirigente de peso de la anterior etapa que aún proyectaba su sombra sobre el ayuntamiento. Ahora, las intenciones de Gallardón apuntan a que va a utilizar su doble condición de presidente de la Comunidad y alcalde para propiciar que su antecesor en el consistorio, José Maria Álvarez de¡ Manzano, mantenga la presidencia de WEMA, la Institución Feria¡ de Madrid, puesto ligado hasta ahora institucionalmente al titular de la alcaldía.

Este detalle para con su antecesor, inusual en el insolidario Gallardón, como ya le tildan en algunos despachos del PP, que ya ha prescindido de protocolos y fórmulas consagradas por Manzano en el ayuntamiento para dejar claro su biendiferente estilo, tendría una segunda lectura según algunas fuentes conocedoras de los más recientes pasos del alcalde. Colocando al inocuo Álvarez del Manzano en la presidencia de IFEMA cerraría el paso a las reconocidas ambiciones sobre el recinto feria¡ madrileño del actual presidente de la Cámara de Madrid -uno de los organismos que lo rigen junto al ayuntamiento, la Comunidad y Caja Madrid-, Fernando Fernández-Tapias.

El conocido empresario, anterior presidente de la patronal de la región, CEIM, y hasta ahora ubicado en el circuito de amistades y apoyos de Ruiz-Gallardón, podría estar sufriendo en sus propias carnes alguno de los regates con los que el popular alcalde mueve estos días su estrategia. Según distintas fuentes conocedoras de sus movimientos, Ruiz-Gallardón estaría intentando distanciarse discretamente de Fernández-Tapias, un empresario excesivamente involucrado en la vida económica de Madrid y en los lobbys de poder de la misma además de habitual de las frívolas crónicas de la prensa rosa. Un compañero no deseado para carreras de más altos vuelos como para las que, previsiblemente, se prepara Gallardón. Otras fuentes, sin embargo, afirman que se trataría únicamente de una estrategia "de cara al público' ya que ambos mantendrían la intimidad habitual aunque de forma más reservada.

Darle la presidencia de IFEMA a Del Manzano, para lo que sería necesario un cambio de estatutos aprobado por ayuntamiento, comunidad, Cámara de Comercio y Caja Madrid, buscaría, además, hacer un guiño a las críticas que está recibiendo nuevamente desde dentro del PP, ya que el PSOE se había manifestado abiertamente en contra de ello .y el ex alcalde no term ina de encontrar ubicación tras su marcha del consistorio.

Resulta dificil, sin embargo, que RuizGallardón se haga perdonar sus nuevas osadías sólo tratando con cariño a Álvarez del Manzano. No son pocos los populares que, en privado, aseguran que su actuación no ha hecho más que atizar la estrategia del PSOE en toda la crisis olvidando la emanada desde sus propias filas y cuyo fin es desviar la atención hacia los socialistas como único origen y causa del escándalo.

Así, recuerdan que, en los primeros compases de la crisis fue desde sus filas desde donde se atizó contra Romero de Tejada, el lugarteniente de Rato en el PP madrileño, filtrando las cartas que la ex alcaldesa de Villaviciosa de Odón y actual concejala de confianza de Gallardón, Pilar Martínez, le envió quejándose de las irregulares afiliaciones al PP local organizadas por los constructores Bravo y Vázquez. Días después sólo restaba ver su digna ausencia de la Asamblea madrileña, secundando la actitud de todo el grupo socialista, cuando tomó la palabra el tránsfuga Tamayo mientras todos los populares se mantenían, incómodos, en sus asientos. la escasa efusividad de sus aplausos -no se puso en pie- al discurso de Esperanza Aguirre en el fallido debate de investidura de Simancas, sólo fue una gota más en el caldeado ambiente.

Pára sus fieles, sin embargo, estos detalles no son más que nuevas pruebas de que Ruiz-Gallardón continúa siendo el politico de mejor talla que tiene el PP. Estas mismas fuentes respiran ahora mejor después de los tiempos de la campaña en los que tuvieron que aguantar el tipo escuchando a su lider entregarse en cuerpo y espíritu a las alabanzas a Aznar y su posición en la guérra de Iraq o a la misma Ana Botella, algo que no cuadraba con la cuidada imagen de su admirado dirigente.

Son los réditos de esta entrega los que le estarían protegiendo ahora de las críticas oficiales a sus recientes movimientos -"en otros tiempos ya estaría fusilado y ahora hasta Arenas lo justifica públicamente", explican- aunque nadie se atreve a aventurar cuánto pueden durarle.

"También ha tenido que prescindir de su gran amigo Pedroche", aseguran desde sus filas señalando la inmediata dimisión de uno de sus más cercanos después de que la justicia lo señalara como culpable de undiscriminatorio despido de su secretaria. Gallardón no admite chinas en su camino. Paloma García Romero, concejala y esposa desde hace una semana del abogado José Esteban Verdes, asesor del constructor Bravo, es su próxima piedra.

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