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Nº
553 - 28/4/2003
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de los diputados jabalíes
SUS SEÑORIAS SON GUERRERAS Son los más alborotadores. 0 por lo menos así lo percibe la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudí, que se dedica en los plenos a sacar los colores a los diputados más revoltosos, aquellos que, reconociéndolo o no, se dedican a montar barullo desde sus asientos y a hacer los comentarios más ingeniosos o, muy a menudo, más hirientes. los habituales del Congreso saben que los "diputados jabalíes" son, normalmente, el cuarteto popular formado por Juan José Matarí Ignacio Gil Lázaro, Juan Manuel Albendea y Neftalí Isasi y, por parte de la izquierda, los socialistas Teresa Cunillera y Mario Edo, y la apasionada Marisa Castro de Izquierda Unida. Por Vera Castelló Ya a finales del siglo XIX, a los diputados más escandalosos y bulliciosos se les denominaba "diputados jabalíes". Eran los encargados de jalear en el Parlamento a los de su cuerda política y conseguir, con sus comentarios y machadas desde sus escaños, desestabilizar el discurso de sus contrarios. Contaba el fallecido Luis Carandell en uno de sus libros de crónicas parlamentarias que cinco de esos exaltados diputados, que se preciaban de su condición, se acercaron a saludar a Miguel de Unamuno en el pasillo del Congreso y le dijeron: "Don Miguel, aquí tiene usted a los cinco jabalíes de la Cámara", a lo que el escritor contestó sin inmutarse: "Imposible, los jabalíes van solos o en parejas. Los que van en piaras son los cerdos". Sin ánimo de ofender a nadie, el actual Parlamento español tiene una buena muestra de este tipo de agresivos representantes. Son los hombres y mujeres que, en el caso del Partido Popular, han tomado el relevo del descarado Luis Ramallo, el agitador de grupo Isidoro Hernández, hoy presidente de CETARSA; el alborotador de la primera fila Miguel Ramírez, presidente actualmente de MERCASA o del otrora contundente José Manuel Fernández-Norniella, máximo responsable de las Cámaras de Comercio. Si tomamos como referencia los últimos debates en los que se ha tratado la guerra de Iraq y el apoyo español, que se han caracterizado por su viveza y tensión se entiende rápidamente que el papel que antaño jugaban los mencionados lo han retomado un pequeño grupo de diputados que son constantemente puestos en evidencia por la presidenta, Luisa Fernanda Rudí, quien no para de exigir silencio a sus señorías y llamar al orden a los más revoltosos, o por lo menos, a los que logra identificar o, según critican los diputados progresistas, "a los que quiere oir". "Hay auténticos profesionales de la agitación, hooligans de la vida parlamentaria", afirma un habitual de los plenos que se queja, también, de que antes, los jabalíes eran políticos de renombre, mientras que ahora son segundas espadas. En el primer lugar de la clasificación se encuentra Juan José Matarí, representante popular por la provincia de Almería. Sus comentarios en alto durante las intervenciones de la oposición son constantes y aunque la mayoría de las veces no aparecen recogidas por los taquígrafos, la presidenta le llama la atención en numerosas ocasiones. Miembro del Comité Ejecutivo Nacional, es un hombre cercano a Javier Arenas, y participa en el diseño de la campaña electoral al que, esperemos, se dé un tono algo menos crispado. Le sigue, muy de cerca, Marisa Castro, de Izquierda Unida, que reconoce que en las últimas semanas se ha dejado llevar por la tensión, nervios que la hicieron espetar un "asesinos" al PP, que fue posteriormente retirado del diario de sesiones y por el que se ha disculpado reiteradamente."El insulto no debe prosperar. Es una cuestión que debe e tratar de cuidar los políticos, pero no podemos obviar que en este tipo de debates hay mucho dolor", afirma Castro, quien se caracteriza también por su actividad verbal y por su talante conciliador con todos los grupos. Sus compañeros de coalición Francisco Frutos y el portavoz Felipe Alcaraz, también han cosechados numerosos toques de atención durante los debates. "Cuando hacemos comentarios, salimos con nombres y apellidos, pese a estar sentados arriba del todo. Cuando nos insultan, no se recoge" se queja un miembro del grupo de Izquierda Unida. "Es verdad que los últimos plenos han sido muy exaltados. El PP ha tomado la costumbre de insultarnos cuando no hay turno de réplica y nos sentimos indefensos. A la presidente le molestan las pancartas, pero algo tenemos que hacer, porque nos sentimos realquilados". Otra mujer ocupa el tercer lugar. Se trata de la socialista Teresa Cunillera. La situación de su escaño, en la primera fila cerca de jesús Caldera -también aficionado a quejarse en público- hacen que sus comentarios sean habitualmente recogidos por los taquígrafos, palabras que en la mayoría de los casos son conseguir que el orador pierda el hilo y, sobre todo, de jalear a los suyos. Sus 'Muy bíen"o "Eso es' jalonan el diario de sesiones, aunque no siempre son identificados con su nombre. Sin embargo, el quizás otro de sus compañeros quien se ha caracterizado por una de las mayores salidas de pata de banco hace sólo unos días, cuando comparó el plante de los medios de comunicación en el Congreso tras la muerte del cámara José Couso con el golpe de Estado de¡ 23-F. Los diarios de sesiones también están repletos de sus comentarios y amonestaciones por parte de la presidencia. Ambos son considerados por la oposición como "diputados de segunda fila que buscan medrar más por sus arremetidas contra quejas sobre la manera de dirigir el debate por parte de la presidencia y en defensa de exabruptos emitidos desde los bancos de la derecha. En cuanto a Ignacio Gil Lázaro, cuarto clasificado, según un asistente habitual al pleno "le pierde su odio a la izquierda. No arremete contra ellos para medrar en su partido, si no porque realmente se lo cree". Muy aficionado a mostrar papeles en el pleno, está situado también en la primera fila, junto a Vicente Martínez-Pujalte (también bastantes veces amonestado), para muchos el verdadero organizador de los agitadores populares. Le acompañan en sus arremetidas el andal uz Juan Manuel Albendea, especialista en el PSOE que por su actividad parlamentaria'. Otro de los socialistas más sonoros en boca de la presidenta es Mario Edo. Este diputado por Castellón asegura no saber ya qué hacer para pasar desapercibido ante Rudi. 'Me he cambiado de fila varias veces, y aún así la presidenta sigue llamándome la atención. Curiosamente, el diario de sesiones no transcribe lo que yo digo, pero ella siempre me escucha. Me da la impresión de que se ha aprendido varios nombres y son esos los que dice siempre. Tiene fijación conmigo. Me siento al lado de Cipriá Ciscar y a veces me dice "te está mirando, no abras la boca", afirma este diputado, que cree que la presidenta no lo es de todos los diputados, ya que sólo vela por los miembros del grupo popular. La diputado socialista Teresa Cunillera se queja del talante "autoritario" de Luisa Fernanda Rudi. "Me he tomado la molestia de revisar plenos muy vibrantes como en los que se trataban los GAL o las encuestas del CIS, y tan solo hay algunas llamadas con nombres y apellidos. Un presidente ha de presidir con autoridad, ha de saber dirigir con un solo gesto, pero Rudí se pasa al autoritarismo y en este caso al sectarismo por que no puede ser que al primer banco del PP nunca le oiga y siempre escuche lo que se dice en los bancos de la oposición". Esta diputada socialista critica que a Rafael Hernando o a Ana Mato "que son absolutamente desestabilizadores" no se les llama al orden. "Sólo oye de un oído, el izquierdo. Se lo hemos dicho hasta por escrito". Cunillera explica que el diario de sesiones no refleja todo lo que pasa en el pleno. "El PP nos dedica numerosos gestos que no aparecen por escrito, gestos de los que nos defendemos con la palabra y encima somos amonestados". Efectivamente, son constantes las referencias en el diario de sesiones a "Rumores", "Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben", se identifica al diputado pero no su comentario o, al revés, los taquigrafos escuchan las palabras pero no localizan al autor. Precisamente, esta falta de concreción ha dado lugar a más de un revuelo en el pleno. Todavía se especula en el Congreso sobre los autores de aquel "cabrón" con el que un miembro de los asientos de la derecha homenajeó a Manuel Marín o el "hijo de puta" que tuvo que escuchar José Luis Rodriguez Zapatero proveniente de la misma zona. Otro diputado socialista, Ángel Martínez Sanjuán, que confiesa que ha moderado mucho su actitud pese a admitir haber formado parte del "tendido del 8", las últimas y movidas filas del hemiciclo, afirma que "el Parlamento ha de ser algo vivo, desde el respeto y la educación, y no puede reinar un silencio sepulcral como quiere la presidenta cuando interviene el Gobierno. No todos somos capaces de escuchar barbaridades sin reaccionar". |