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Nº
552 - 21/4/2003
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| Diálogo,
seguridad global y movilización del voto jovencentran la campaña
del PSOE
"GUERRA DE BAJA INTENSIDAD", LA BAZA DE ZAPATERO Se ha acabado
la guerra en Iraq, pero sus efectos continúan invadiendo la política
nacional. A poco más de un mes para las elecciones municipales
y autonómicas, la oposición no está dispuesta a abandonar
el asunto que ha anulado los temas Por David Fernández Ni los ciudadanos ni los socialistas olvidaremos la guerra", advierte un dirigente del PSOE. Pocos socialistas olvidan que el 15 de febrero salieron a la calle más de cuatro millones de españoles para protestar contra la política del Gobierno y menos socialistas aún están dispuestos a pasar página a poco más de un mes de la primera gran cita electoral: las autonómicas y municipales del 25 de mayo. El problema que se plantean en Ferraz es "córno gestionar una guerra de baja intensidad, como la que ahora se vive en Iraq, donde lo que se ha impuesto no es la democracia y la libertad, como prometieron Bush, Blair y Aznar, sino el pillaje y la destrucción", reflexiona un dirigente socialista. En el PSOE aseguran que no quieren convertir la situación en Iraq, la "guerra de baja intensidad", en expresión del secretario de Política Internacional, Manuel Marín, en el eje de su campaña electoral, pero al mismo tiempo reconocen que su oportunidad electoral pasa por consolidar en las urnas el malestar ciudadano con el Gobierno. Y son conscientes de que esa llama sólo tendrá cera para arder mientras la guerra centre el debate político. la estrategia socialista en las próximas semanas pasará pues por tratar de convertir en votos ese malestar. "No se trata de hacer electoralismo con la guerra", aclara un dirigente del grupo parlamentario. Y se explica: "Se trata de poner en cuestión el talante de Aznar y del PP, que en esta crisis, como en toda la legislatura, han demostrado su incapacidad para estar al lado de los ciudadanos. los ciudadanos deben tener claro que el 25-M no se votarán únicamente soluciones a los problemas sino también talantes y formas de hacer política". la guerra será en ese contexto el paradigma de la falta de capacidad de diálogo y comprensión de las posiciones de la ciudadanía que, a juicio del PSOE, demuestra el PP. Ese análisis es el que quieren reflejar los socialistas durante la campaña con su propio lema electoral: "Otra forma de ser, otra forma de gobernar", que no surgió en torno al problema de Iraq, sino mucho antes. la escasa capacidad de Aznar para el diálogo y la asunción de sus tesis por parte del PP -otro de los puntos fundamentales en la estrategia socialista: la identificación acorazada de los populares con las decisiones del presidente- ocuparán buena parte de los discursos que pronuncie José Luis Rodríguez Zapatero durante las próximas semanas. Además, según fuentes cercanas a él, el líder socialista se centrará en explicar que su postura de rechazo a la guerra y sus consecuencias se corresponde con una fuerte convicción moral y una firme posición política que no ha variado a medida que se ha desarrollado la crisis". El propio Zapatero lo ha explicado con contundencia en una reciente entrevista: "Mi posición ha sido y es por convicciones propias y por principios, y no cabe la posibilidad de que nadie vea ni cálculo electoral ni estrategia. Es un elemento de credibilidad". Sin embargo, en el círculo de asesores de Zapatero son conscientes de que su estrategia puede tener una doble consecuencia contraria a sus intereses: puede ser tachada de electoralista y puede acabar por provocar la desmovilización de los ciudadanos que masivamente se han manifestado con. tra el Gobierno. Y esos son dos efectos que nadie desea en Ferraz, donde son partidarios de sostener el rechazo de la opinión pública al PP y a sus políticas, Me mantener viva la calle", pero a la vez de evitar que se produzca el desencanto de la ciudadanía con la política y no sólo con el Ejecutivo. las encuestas demuestran que esta situación podría darse ya en este momento de manera larvada: todos los partidos (excepto IU) y líderes políticos son peor puntuados por los ciudadanos y, en los sondeos que recogen el dato, si hoy se celebraran elecciones generales aumentaría la abstención. Los estrategas del PSOE pretenden evitar ese escenario y por eso se afanan en advertir que aunque la guerra Inevitablemente lo contamina todo", la situación en Iraq no puede ser el eje de su campaña electoral. "Zapatero ha dejado claro en varias ocasiones que no quiere votos que procedan de la guerra", recuerda un dirigente cercano al secretario general y preocupado por la posibilidad de que el PSOE aparezca como un "partido carroñero que utiliza el sufrimiento en Iraq para-ganar votos", tal y como ha asegurado Aznar, con otras palabras, en varias ocasiones desde que comenzó la crisis. De ahí la insistencia de la dirección en "medir los mensajes y demostrar que realmente el PSOE tiene un talante diferente de las formas autoritarias, antisociales y antiguas que exhibe el PP". En definitiva, ejecutar el "dar ejemplo en vez de caña" que predicaba hace meses Zapatero entre sus militantes. Sin embargo, en el PSOE también son conscientes de que, aunque la guerra todavía dará mucho que hablar y acaparará durante días la atención de los ciudadanos, es un tema que, tarde o temprano, dará a paso a otros asuntos más pegados al día a día de los ciudadanos. Y será así por varias razones: el Gobierno, que en buena medida marca la agenda y pasa página (el propio Aznar ya advirtió de que "había vida antes de la crisis de Iraq y seguirá habiéndola después"), y la ciudadanía desviará su atención de la guerra en cuanto los medios de comunicación reduzcan la intensidad informativa. Una vez pasado el punto álgido de la crisis (siempre que EE UU no lance otro conflicto en la zona), los socialistas no están dispuestos a jugarse la campaña con un tema con recorrido descendente y apuestan más por sacar conclusiones globales de la última etapa de la legislatura, marcada por la crisis del Prestige y la propia guerra. Los socialistas,
com o los propios asesores del PP, están convencidos de que los
últimos meses han provocado una doble consecuencia:seham Mizado
el voto de centro-izquierda que se abstuvo en las últimas elecciones
y los jóvenes han protagonizado buena parte de las protestas más
contundentes contra el Gobierno, desde las reformas educativas hasta el
Prestige, lo que permite augurar que buena parte de los nuevos votantes
no apoyará al PP. Esta circunstancia nueva hará que los
socialistas pongan el acento durante las próximas semanas Además, los estrategas del PSOE creen que la catástrofe del petrolero fue el inicio de la movilización social que luego la guerra contra Iraq consolidó y que tuvo su precedente en las protestas contra la reforma educativa y, sobre todo, en la huelga generall contra el decretazo. "El objetivo ahora es aprovechar esa movilización ciudadana", asegura un diputado socialista. Y sobre todo consolidar el voto joven. Para ello, los socialistas recuperarán en las próximas semanas su discurso sobre la vivienda, uno de los temas que más preocupan a los jóvenes, y presentarán de nuevo su alternativa en esta materia. Otro de los asuntos que más zozobra provoca entre los votantes más jóvenes, el empleo, también tendrá su lugar en la campaña, sobre todo lo relativo a los autónomos: "Son los que más empleo crean, pero ese empleo se puede ir al garete en función de determinadas decisiones políticas y de la burocracia excesiva", advierte un diputado que recuerda él importante-p el que las administraciones locales y autonómicas juegan en este terreno. "No podemos olvidar que se trata de elecciones locales y no de una primera vuelta de las generales, aunque se parezca bastante a ella", recuerda un destacado diputado. El otro gran asunto que los socialistas tratarán de rescatar es el asunto de la seguridad. En el PSOE recuerdan que ellos fueron los primeros en hablar de seguridad y no sólo ciudadana, sino entendida de manera global: seguridad sanitaria, alimentada laboral, educativa... El aumento de la delincuencia y el fracaso de los planes de choque puestos en marcha por el Ejecutivo centrarán este apartado que se completará con la necesidad de mejorar la calidad de los servicios públicos, "muy deteriorados por la gestión del PP". Mientras, en el PSOE aseguran que no entrarán en el "falso debate" que el PP ha abierto en tomo a la unidad de España y los peligros que la acechan y a los que Jaime Mayor Oreja ha puesto nombre y apellidos: los socialistas y los nacionalistas. Los socialistas rechazan de lleno contestar a las críticas del PP y recurren a los argumentos que Felipe González repite siempre que se le pregunta por este asunto: la unidad de España y la convivencia nunca han estado tan en peligro como desde la llegada de Aznar a La Moncloa; nunca antes el PNV y CiU habían planteado sendos planes rupturistas con el actual marco constitucional y nunca antes se había hablado tanto del peligro de la desintegración del pais. Y se preguntan retóricamente: "¿Algún otro partido lleva la "e" de "español" en sus siglas?". |
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El éxito pasa por Madrid Todo en las elecciones del 25M pasa por Madrid. Para el PP y para el PSOE, donde José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho su apuesta personal más arriesgada: Trinidad Jiménez. Así lo confirman todas las fuentes socialistas consultadas, que coinciden en que Rafael Simancas y la propia Trinidad Jiménez acapararán buena parte de los esfuerzos de la campaña, Los dos serán "intensamente" arropados por la dirección federal y por el propio Zapatero, que siempre ha pensado que La Moncloa pasa por ganar en la ciudad de Madrid, y que es consciente de que en la capital, en su primera gran cita electoral, se juega buena parte de su crédito y de su propia estrategia futura. Por eso el mayor esfuerzo de los socialistas será el apoyo a Jiménez frente a Alberto Ruiz Gallardón, después de que las encuestas muestren la consolidación de Simancas para ganar las elecciones frente a Esperanza Aguirre. Zapatero cerrará su campaña en Vista Alegre, con los dos candidatos. Antes de ese mitin, el líder del PSOE visitará León, su otro gran objetivo. En el entorno de Zapatero recuerdan que el resultado de la candidatura que encabeza Francisco Fernández en la tierra del secretario general "se mirará con lupa". Y reconocen que las encuestas son positivas", Otro de los objetivos electorales más claramente definidos es Aragón. En Ferraz aseguran que Marcelino Iglesias se ha consolidado: "Ha sabido conectar con los ciudadanos y revalidará su liderazgo. Hasta Jordi Pujol le da ahora la razón con el Plan Hidrológico Nacional". Algo parecido aseguran de Francesc Antich, candidato a la reelección en Baleares y uno de los dirigentes regionales de más confianza de Zapatero, y de la ecotasa. Sin embargo, reconocen que "la campaña será muy complicada y muy local: será una microcampaña". Junto a estos grandes objetivos, a los que se añaden todas las capitales de provincia empezando por Barcelona, en la dirección federal añaden Castilla-La Mancha y Extremadura, donde nadie duda de que José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra serán reelegidos. Y los ayuntamientos de Galicia, donde los socialistas pretenden consolidar el vuelco provocado por la crisis del Prestige. El PSOE prevé
que todos sus cargos públicos, empezando por Zapatero y la ejecutiva,
se centren en la campaña, que comenzará, lo mismo que el
PP, con un gran acto en Valencia. De hecho, el secretario de Organización,
José Blanco, ya ha solicitado a todos sus dirigentes y parlamentarios
sus agendas, para coordinar la campaña de las elecciones en las
que el PSOE presentará más candidaturas que nunca. Incluso
Felipe González, que ha multiplicado sus apariciones públicas,
jugará un papel importante, sobre todo en Andalucía, Cataluña
y Madrid. |