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Nº
549 - 31/3/2003
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| Jóvenes
populares preparan la renovación del PP
EL 'CLAN AGAG' El
célebre clan de Becerril sólo es un puntal más de
la regeneración del PP que se avecina si, como recogen no pocos
sondeos, el resultado electoral popular del 25-M raya la catástrofe.
Un grupo de jóvenes liberales, de perfil casi idénti co
al del yerno del presidente del Gobierno, relacionados directa o indirectamente
con éste y del que una parte se encarga, hoy, de marcar la línea
ideológica internacional de José María Aznar, proyecta
el relevo del presidente. Éste supone, además de su sucesión
-en la que se hace prescindibles a los tres tenores---, la de toda su
generación, Por Ana Pardo de Vera Si al yerno del presidente del Gobierno le Wbieran dicho hace unos años que los planes políticos de sus compañeros de partido y amigos, que no siempre coinciden, iban a tener que adelantarse, y con urgencia, sin duda se habría echado a reír. Y es que no era raro oír, por ejemplo, a los del clan de Becerril decir "nosotros somos el relevo del relevo", haciendo referencia a sus proyectos a largo plazo. Pero el Partido Popular vive la peor etapa de su historia, lo dicen desde el presidente del Gobierno hasta los diputados del Congreso, pasando por Ana Botella, cuyo lanzamiento a la política se vio ennegrecido por la pólvora que explota en Iraq, y el ya conocido como clan Agag, lo más selecto de la nueva hornada del PP, debe ponerse manos a la obra. Con unos sucesores tocados por todas partes, aunque sea de distinta forma en cada caso; un presidente que, además de que se retira, está ausente de cualquier realidad del país que no sea su participación en la guerra contra Saddam Hussein, y unas elecciones inminentes y amenazadas con transcurrir en plena guerra, las nuevas generáciones del PP -que no las Nuevas Generaciones, los cachorros oficiales del partido- se remangan para emprender satisfactoriamente, o en la medida de lo posible, la renovación generacional del PP. Y no se trata de poner a un sucesor elegido de entre los tres tenores y cambiar el equipo en función de sus decisiones personales, sino de prescindir de Rodrigo Rato, Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja y elegir a otro heredero, que, además, asegura una fuente muy cercana al PP, "no debe pertenecer al Gobierno Aznar". Por ejemplo, y entre otros nombres, en él clan Agag se baraja el de Alberto Ruiz-Gallardón, un hombre con tirón político; capaz de liderar una renovación y atraer al electorado de centro, ése que Aznar está perdiendo por su apoyo incondicional a George Bush; cuya postura en la guerra ha pasado desapercibida, y, sobre todo, equiparable generacional mente al que sería su adversario en 2004, el líder socialista José Luis Rodríguez Zapatero. El núcleo más selecto de esta nueva generación del PP, comprendida aproximadamente por aquellos que nacieron entre 1960 y 1970, no está únicamente formado por el archiconocido clan de Becerril, sino que éste constituye únicamente una pata del denominado clan Agag. Y no porque el yerno de José María Aznar encabece una especie de conspiración que pretenda cargarse al PP de la generación del presidente del Gobierno, sino porque los componentes de este grupo poseen un perfil casi calcado al del marido deAnaAznar Botella: de estirpe liberal, muy preparados, ambiciosos, influyentes y que gozan de la confianza absoluta del presidente Aznar, que incluso, disfruta más reuniéndose con ellos que con los de su generación, aseguran en Génova. Además, Alejandro Agag está relacionado directa o indirectamente con cada uno de los miembros de este grupo, sea por su etapa en la Moncloa como asesor más cercano de Aznar, por su trayectoria política internacional o por su liderazgo del clan de Becerril, que él mismo impulsó. Sin embargo, una opción política renovada y con posibilidades en el Partido Popular no se nutre únicamente con gente guapa, niños de master o buenos apellidos, también rasgos comunes de muchos de los integrantes del clan Agag. Un ejemplo es el candidato popular a la presidencia de Castilla-La Mancha, Adolfo Suárez Illana, cuyo único bagaje politico es ser hijo del ex presidente del Gobierno y haber cruzado duras palabras, vía epistolar, con otro ex presidente, el socialista Felipe González. Suárez Illana, una apuesta de Aznar y Agag muy aplaudida por Jaime Mayor Oreja, parece que no sólo no derrotará al barón socialista José Bono el próximo mes de mayo, sino que, según los sondeos, el presidente castellanomanchego lo seguirá siendo con más votos. La nueva generación del PP, ésa que irá tomando el timón del partido si la quema electoral del 25-M roza la catástrofe para los populares, ha extendido sus raíces por tres frentes, que, de momento, alimentan la ideología del PP, y en consecuencia, la de José Maria Aznar, desde el Real Instituto Elcano, presidida por el ex ministro de Defensa, Eduardo Serra (ver, El SIGLo núm. 489, Nueva fundación privada para Exteriores); el clan de Becerril, la imagen más representativa de esta nueva generación popular -que los detractores de este grupo, también dentro del PP, tachan de "frívola", y que podría parecerio si no se tiene en cuenta el conjunto aquí expuesto-, y la Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES), germen del aznarismo en los noventa y, ahora, del postaznarismo, en donde concurren los representantes más influyentes de estas dos patas. Una nueva política internacional. El Real Instituto Elcano, como contó este revista en su día, nació en noviembre de 2001, con la intención de aprovechar la última presidencia española de turno de la UE, la del primer semestre de 2002, y analizar y estudiar la realidad internacional. Al mismo tiempo, servíría de apoyo y promoción de contactos pagrandes empresas españolas en el exlas cuales aportarían, a su vez, la mayoría de su financiación. Hoy, los citados análisis y estudios de Elcano son la referencia del presidente del Gobierno en su política internacional, que da prioridad a una relación bilateral de España con EE UU en detrimento de otra multilateral en la OTAN, aunque pretenda dar la sensación de compatibilidad de ambas. En la fundación de Asuntos Exteriores, dos jóvenes halcones son los máximos culpables de esta nueva forma de pensar del presidente, que, sin duda, marcará la ideología del clan Agag, si, como se piensa cada vez con más fuerza en el PP, sólo un relevo generacional completo puede salvar al partido en las urnas de 2004. El subdirector de Investigación y Análisis del Real Instituto Elcano y ex asesor del ministro de Defensa, Rafael L. Bardaji, y el máximo responsable del Gabinete del director de la Guardia Civil, Ignacio Cosidó, han creado una sólida estructura ideológica sobre política internacional y de defensa que ha adoptado Aznar y que representa la nueva forma de pensar del PP, lista para ser aplicada, con más calma, por un partido renovado generacionalmente. Bardají se ha convertido en una pieza clave del Gobierno para explicar la posición española en los conflictos intemacionales que ha tenido nuestro país desde 2001, tanto en el conflicto de Perejil como en la actual guerra de Iraq. Así, son frecuentes sus apariciones en los medios para aclarar la posición española, aunque quizás no gocen de la proyección que deberían, por cuanto son la mejor representación del pensamiento de Aznar. Sus últimas apariciones en televisión han supuesto un exhaustivo análisis de lo que será el nuevo escenario internacional tras la salida del poder iraquí de Saddam Hussein y el reordenamiento de las fuerzas en Oriente Medio como consecuencia de ésta. Por su parte, el actual jefe de Gabinete del director de la Guardia Civil, ex secretario de Acción Pblitica de Nuevas Generaciones del PP, es uno de los cerebros ideológicos del Real Instituto Elcano. Los análisis de Ignacio Cosidó sustentan este tanque de ideas del Partido Popular y no es raro escuchar de boca del presidente Aznar frases literales de algunos textos de la autoría de Cosidó, como "Una nueva alianza por la libertad", para el Real Instituto Elcano, en donde expone sus tesis sobre el diseño de un nuevo orden internacional, que el jefe de gabinete del director de la Guardia Civil estima necesario tras los atentados del 11 S en Nueva York. El clan Agag del PP cuenta, asimismo, con otros jóvenes ideólogos que marcarán la nueva poli de un partido renovado. El diplomático Alberto Carnero, que conduce las propuestas del 'clan Agag' directamente hasta Aznar, es el asesor de Relaciones Internacionales en el Gabinete de la Moncloa y se ha convertido en la mano derecha del presidente en la crisis de Iraq. Le acompaña en todos sus viajes, incluidas las visitas a la Casa Blanca y al Vaticano, y lleva las riendas en el entorno de Aznar de la posición del Ejecutivo en la guerra de Iraq. Es destacable asimismo en este ámbito, la labor del historiador Florentino Portero, el analista más influyente en estos momentos del Instituto de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa. Florentino Portero, que igual que Rafael Bardají aparece en los medios frecuentemente como analista de la grave situación internacional actual, se ha convertido en uno de los referentes de Aznar en materia internacional. Desde el clan de Becerril, mientras tanto, sus miembros se ocupan de ascender poco a poco a la primera línea política. Aunque su fundador, Alejandro Agag, se ha retirado de la poli popular de primera línea -se mantiene como secretario ejecutivo de la Internacional Demócrata de Centro (IDC) por su matrimonio con la hija de Aznar, el clan de Becerril no ha dejado de considerarlo su líder indiscutible. Además, en círculos populares se comenta con convicción el regreso del yernísimo al PP cuando su renovación cobre forma definitiva. El último ascenso de un miembro de los de Becerril lo representa Lucía Figar, hoy flamante secretaria general de Asuntos Sociales en el Ministerio de Trabajo de Eduardo Zaplana. Figar, amiga personal de Agag y novia del fontanero mayor de La Moncloa Carlos Aragonés, deja tras de sí una brillante trayectoria en la sombra al servicio del partido que le ha llevado a un alto cargo del Gobierno con 28 años. Lucía Figar es uno de los becerriles más jóvenes y con más responsabilidad, pero no es el único que está en primera línea de la política popular. Juan Costa, 37 años, es el secretario de Estado de Comercio y Turismo; Elena Pisonero, 39 años, es la embajadora de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); Ignacio Echaniz, 39 años, es el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid; Gabriel Elorriaga, 40 años, es secretario de Estado de Organización Territorial del Ministerio de Administraciones Públicas; Francisco Camps, 40 años, es delegado del Gobierno en Valencia y candidato popular a presidir esta Comunidad; Gerardo Camps, 39 años, es el secretario de Estado de la Seguridad Social; Sigfrido Herraiz, 38 años, es concejal de Vivienda de¡ Ayuntamiento de Madrid; Pedro Calvo Poch, 35 años, es el consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, y Tomás Burgos, de 40 años, y Alejandro Ballestero, 33 años, son diputados nacionales. Por otro lado, están los becerriles con altas responsabilidades en el búnker popular de la calle Génova, como Antonio López-lstúriz, 32 años, que los sigue desde su responsabilidad de secretario general U PP Europeo; Carlos Floriano, 33 años, candidato popular a la presidencia de Extremadura,Adolfo Suárez Illana, 38 años, candidato a la presidencia de Castilla-La Mancha; José Antonio Bermúdez de-Castro, 43 años, secretario ejecutivo de Formación; Sandra Moneo, 33 años, secretaria ejecutiva de Igualdad de Oportunidades y Educación, y Jorge Moragas, 37 años, secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales. Dentro del clan de Becerril, aunque por su trayectoria poli son ya veteranos U PP, hay que destacar la figura del presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, y de la candidata popular a la alcaldía de San Sebastián, María San Gil. Ambos son muy queridos y respetados por los jóvenes populares, además de que Iturgaiz es un gran amigo del yerno del presidente del Gobierno. En medio de todos ellos, está quien cuida con esmero la bastante activa vida social del clan de Becerril, el empresario jerezano Tito Pájares, íntimo amigo de Sigfrido Herraiz y Alejandro Agag y dueño de la madrileña discoteca Gabana, por donde se dejan caer con frecuencia los becerriles, juntos y por separado, para tomar una copa. Fuentes muy cercanas al PP le otorgan una gran importancia como figura de enlace a este brillante empresario de la noche de la capital. Todos en la FAES. La fundación que agrupa a todas las fundaciones que lo han sido del Partido Popular (la Cánovas del Castillo, la antigua FAES, la Popular Iberoamericana, la de Estudios Europeos y el Instituto de Formación poli), presentada oficialmente el 11 de noviembre de 2002, constituye el punto de encuentro y asentamiento del clan Agag como única y drástica opción generacional del PP de producirse el desastre electoral en las inminentes municipales y autonómicas. En la FAES se mezclan el clan de Valladolid, la niña de los ojos de Aznar liderado por Miguel Ángel Cortés, secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, e integrado por sus fontaneros más veteranos, Carlos Aragonés y Alfredo Timermans, entre otros, con los pesos pesados actuales del partido, como Javier Arenas, secretario general del PP, o Eugenio Nasarre, coordinador de Formación y Estudios. Sin embargo, la remesa de populares encargada del relevo generacional también tiene su lugar, destacado, en la fundación que presidirá José. María Aznar cuando abandone la presidencia del Gobierno en 2004. la FAES cuenta con la joven, y decisiva, aportación de Elena Pisonero, Juan Costa, Jorge Moragas, Gabriel Elorriaga, José Antonio Bermúdez de Castro y Baudilio Tomé. Este joven fontanero de La Moncloa, de la máxima confianza de José María Aznar, es otra de las piezas claves del relevo generacional. Así como Aragonés y Timermans podrían caer con la generación de Aznar si ésta es drásticamente sustituida, debido a su cercanía al presidente y su, para muchos, culpabilidad por la mala gestión de la crisis de Iraq frentea la opinión pública, Baudilio Tomé, director del departarnento de Estudios y Comunicaciones, secretario general de la FAES y dedicado a la fundación en cuerpo y alma desde sus principios, se librará seguro de la quema popular tras la guerra de Iraq, pasando a engrosar el clan Agag en clave salvadora del partido. La FAES cuenta también con la opinión, muy influyente, como se ha demostrado, de Ignacio Cosidó, cuyo trabajo está incluido en los llamados Pápeles de la Fundación. Además, no hay que perder de vista a otros jóvenes populares que, sin duda, ocuparán puestos de responsabilidad si el clan Agag acaba emprendiendo una nueva etapa del PP en 2004. En la actualidad, están en puestos regionales muy destacados, como el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio; el secretario general del PP cántabro y portavoz del Grupo Páriamentario de la Cámara autonómica, Francisco Rodríguez Argüeso; el también portavoz del Grupo Parlamentario gallego, Juan Casares; el candidato a la alcaldía de Barcelona, Alberto Fernández Díaz; el portavoz adjunto del PPC, Daniel Sirera; el secretario general del PP riojano, Conrado Escobar; el consejero de Presidencia de la junta de Castilla y león y secretario general del PP, Alfonso Fernández Mañueco; en Aragón, las senadoras María Ángeles Orors y Ana Isabel Laseras; en Andalucia, el portavoz parlamentario y secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz; la concejal del Ayuntamiento de las Palmas de Gran Canaria y miembro del Comité Ejecutivo Nacional, Josefa Luzardo, y la presidenta del PP de Tenerife, también miembro del Comité Ejecutivo Nacional, Cristina Tabío. |