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Nº
545 - 3/3/2003
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Nombres para un posible Gobierno del
PSOE
LOS MINISTRABLES DE ZAPATERO Las encuestas han dado el pistoletazo de salida. Por primera vez desde el 96, los sondeos, hasta el CIS en su barómetro de enero, conceden posibilidades al PSOE de ganar al PP en las próximas generales. Y por esta puerta abierta están empezando a colarse quinielas y movimientos sobre futuros ministros socialistas. Estos son los nombres que habrá que tener en cuenta si Zapatero continúa subiendo en intención de voto. Por Inmaculada Sánchez No vais a acertar ni uno. Zapatero hizo su equipo de aluvión y no todos gozan ahora de la misma confianza del líder que tras el congreso, alerta a EL SIGLO un socialista con buenos contactos en Ferraz. A pesar de esta cauta respuesta, otros dirigentes ya sueltan, sotto voce, sus apuestas, sus quinielas y sus candidatos, seguros de que en el PSOE acaba de iniciarse una competición cuya recompensa lleva perfume de alto cargo. Pocos dudan de determinados nombres. Zapatero, a pesar de su ritmo tranquilo y sus medidos pasos, ha configurado un núcleo duro en su equipo de confianza al que la mayoría de los consultados ve con la cartera de ministro si en 2004 conquistase La Moncloa. En él destaca, sin duda, Jesús Caldera. El portavoz socialista en el Congreso y alter ego del líder en cuantas refriegas se llevan disputadas con el PP, es situado a la derecha de Zapatero en todas las quinielas. Por lógica sería el vicepresidente, pero asumiendo también la cartera de Presidencia , al igual que Rajoy, para que el poder de coordinación política que ahora ya posee se mantenga en un futuro gabinete. Sin embargo, la hipotética cartera destinada a Caldera seria más abultada que la del actual vicepresidente, puesto que Zapatero ha anunciado su intención de reducir y fusionar algunos ministerios cuando llegue a formar Gobierno. Presidencia se sumaria a Administraciones Públicas, poniendo en manos de su titular las relaciones con las Cortes y con las demás administraciones territoriales, autonomias y ayuntamiento, dotando al departamento de un enorme peso político. La segunda fusión ministerial iría destinada al que también todos los consultados sitúan como el segundo hombre fuerte de un hipotético Gobierno socialista, Jord¡ Sevilla, que asumiría un nuevamente unido Ministerio de Economía y Hacienda. 'No se puede hacer política económica sin la política fiscal y de gasto público en las mismas manos", ha dicho el secretario general socialista. El tamaño del departamento augura el nacimiento bajo su seno de varias secretarías de Estado con peso específico y que, debido al perfil del responsable económico del PSOE, casi todas las fuentes destinan a titulares más técnicos que politicos. Unos hablan de sorpresas y de un círculo de jóvenes asesores del mundo docente universitario del que se estaría rodeando Sevilla, otros aluden a su condición de técnico comercial del Estado para fijar en este cuerpo administrativo a algunos de sus futuros colaboradores, hay quien cita al reciente fichaje estrella, Miguel Sebastián, ex director del Servicio de Estudios del BBVA, y quien se pregunta por Germá Be¡, el adjunto a Sevilla en la Comisión de Economía del congreso, junto a Arantxa Mendizábal, que fue, en su día, uno de los ideólogos de la Nueva Vía y al que hoy se aprecia desdibujado. la influencia de estos dos pesos pesados jugará fuerte en la siempre delicada balanza del Consejo de Ministros, como también lo hará el otro hombre clave de Zapatero, al que no todos ven sentado en la Moncloa los viernes por la mañana, José Blanco. Sobre la presencia del secretario de Organización socialista en un futuro Gabinete del PSOE todos los consultados remiten al tamaño de la victoria y a las circunstancias en las que haya que gobernar. Nadie dentro del PSOE, a pesar de los vientos de euforia que hoy recorren sus huestes, habla de una mayoría absoluta como la que se encontró Felipe González en el 82 para estrenarse como presidente de Gobierno. Zapatero, si llega a ganar en 2004, situación aún lejana pero ya vista como posible en algunos despachos de Ferraz, tendrá que gobernar en minoría, manejar consensos, pactos y estrategias para las que precisará de un partido obediente y en orden. Blanco, siguiendo esta argumentación, podría reservarse en exclusiva para el partido, aunque también hay quien ve problemático que el actual número dos no tenga su hueco en la añorada recuperación del poder. Quienes así opinan citan un departamento en el que pocos, hasta ahora, visualizarían al número dos socialista: el Ministerio del Interior, un departamento por el que, a pesar de sus dificultades, se inclinaria en sus preferencias él propio Blanco según fuentes bien informadas. Tan delicado ministerio, sin embargo, tiene también otro titular "más natural", a decír de otros informadores, dentro M PSOE: el catedrático de Derecho Constitucional y hombre clave para Zapatero en materia de justicia y lucha antiterrorista Juan Fernando López Aguilar. El actual secretario de libertades Públicas y Desarrollo Autonómico socialista, muñidor M Pácto por la justicia con el actual ministro de Interior cuando ocupaba la cartera de justicia, Ángel Acebes, podría encontrar su sitio en este departamento, al que Zapatero quiere dotar de un aire más cercano a la libertad que a la represión, en expresión de un cercano. Más "natural', todavía, seria que López Aguilar ocupara la cartera de justicia pero quienes conocen las relaciones de Zapatero apuntan a que éste cuenta también con otro hombre de absoluta confianza en esta área que podría, si no ser el ministro, sí inspirar su nombre. Se trata de¡ escasamente conocido José Antonio Alonso Suárez, juez, actual miembro del Consejo General del Poder judicial propuesto por el PSOE y amigo del líder socialista desde su coincidencia como compañeros, primero, en el Colegio Leonés y, después, en el Colegio Universitario de León. Magistrado de la sección VII de la Audiencia Provincial de Madrid, ha sido portavoz de la asociación progresista Jueces para la Democracia y, en la actualidad, con los mismos 42 años de Zapatero, mantiene con el líder socialista relación y confianza suficiente como para que éste cuente con él a la hora de dotar un futuro Ministerio de justicia. Quizá, el único nombre que reste de la actual ejecutiva al que todas las fuentes ubican en un Gabinete de Zapatero es Carme Chacón, la actual secretaria federal de Educación y Cultura. Esta profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Girona y diputada se ha hecho un hueco insustituible en el equipo más cercano a¡ secretario general. Pára sorpresa de muchos, no sólo ha cubierto sin fisuras su responsabilidad en el área educativa, convirtiéndose en el látigo de la ministra Pilar del Castillo, sino que Zapatero, incluso, la introdujo en la comisión de seguimiento del Flacto Antiterrorista, junto a Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que ha cotizado al alza su puesto en Ferraz. A ella estaría destinado un nuevo departamento que reuniría, según los planes dados a conocer por Zapatero, los actuales min isterios de Educación y Ciencia y Tecnología. Chacón, aunque conocedora del mundo universitario y de la investigación, podría verse asistida, en funciones de secretario de Estado, por otro de los nombres menos conocidos de la ejecutiva pero singularmente cercanos al líder, Enrique Martínez, responsable de Innovación y Comunicación Interna, y que se ha convertido, en estos dos años y medio de mandato, en el inspirador y responsable de la formación dentro del partido. Forofo y conocedor de las nuevas tecnologías, Martínez está en el origen ideológico de la Nueva Vía que aupó al hoy secretario general en el 35 congreso y pocos dudan de que, si no de ministro, sí habría hueco para él en un posible Gabinete socialista. El último nombre, dentro de la actual ejecutiva, que más se repite como posible ministro es Álvaro Cuesta, veterano diputado y persona de confianza de Zapatero, al que le tiene encomendada la responsabilidad de la política municipal y autonómica del partido. Diputado experto y respetado territorialmente, Cuesta tendría su sitio natural como ministro de Administraciones Públicas, pero el proyecto de fusionar este ministerio con Presidencia obligaría a desplazarlo a otros departamentos, entre los que sólo algunos aciertan a nombrar al actual Fomento, aunque en esta área tendría como competidor al siempre activo diputado canario José Segura, actual portavoz en el congreso de la comisión de infraestructuras y azote de Álvarez-Cascos, quien apostó claramente desde el principio por Zapatero en el 35 congreso. Ya no se puede hablar de nadie más que cuente como seguro en un posible Gobierno socialista. las carteras más "de Estado", como Asuntos Exteriores o Defensa, son las que generan entre los consultados mayor incertidumbre, ya que es donde al líder de¡ PSOE se le conocen menos apoyos. La apuesta de Trinidad liménez, hasta hace unos meses responsable de Política Internacional de¡ partido, como aspirante a la alcaldía de Madrid ha dejado a la ejecutiva sin un candidato propio a ocupar el Palacio de Santa Cruz. La sustitución de Jiménez por Manuel Marín, el veterano ex comisario europeo, aunque satisfactoria globalmente, según fuentes de Ferraz, tampoco ha generado un canal de perfecto entendimiento entre el líder y su portavoz de Exteriores. Incluso hay quien señala que, en la actual posición del partido en relación a la crisis de Irak, Marín hubiera preferido una actitud más templada que la adoptada por Zapatero. Marin, no obstante, ocupa puesto de aspirante a la cartera, aunque podría tener un serio contrincante en otra persona mucho más cercana al secretario general, el ya citado Juan Fernando López Aguilar, quien no oculta, en privado, su querencia por esa cartera más que por las que habitualmente se le asignan. Esta área, sin embargo, dada la preparación que se exige a su titular -conocimiento de idiomas y de los usos internacionales además de cintura y habilidad negociadora-, es a la que algunas fuentes señalan como el lugar donde Zapatero podria tener un "gesto" para con la vieja guardia del partido y contar con algún ex ministro o ex alto cargo con la experiencia y formación requerida. Quienes esto sostienen señalan a quienes, procedentes de la anterior etapa, continúan colaborando con la actual dirección, como los ex ministros Pérez Rubalcaba, Griñán o Rosa Conde. Un nombre, no obstante, suena con más fuerza sobre los otros: el de Pedro Soibes, ex ministro de Economía y comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, bajo cuyo mandato fue alumbrado el euro. Soibes tuvo como jefe de gabinete a un joven Jordi Sevilla desde su primer puesto como secretario de Estado para las Comunidades Europeas hasta su cargo de ministro de Economía, pasando por el de ministro de Agricultura, y hoy es uno de los principales asesores de¡ aspirante a sucesor de Rato. En cuanto a Defensa, Zapatero podría completar sus compromisos con el PSC de Maragall que claramente le apoyó en el 35 congreso con Jordi Marsall, el diputado catalán al que Caldera encomendó la portavocía de partido en esta comisión, de la que lleva siendo vocal más de una década y desde la que participó en la reforma de las fuerzas armadas y fue ponente del proyecto de Ley Orgánica del Servicio Militar, habiendo colaborado con los diferentes ministros socialistas del ramo. En los departamentos que restarían -si Zapatero mantiene sus promesas de reducción de ministerios- es donde el líder socialista podría mover piezas en el complejo tablero de equilibrios territoriales del partido. Tanto Sanidad como Trabajo tienen aspirantes que reúnen la condición de nexo con los principales barones socialistas: Consuelo Rumí, responsable de Ocupación, Políticas Sociales e Inmigración en la ejecutiva federal, es citada como posible titular de ambas carteras, además de como almeriense y dirigente bien conectada con el aparato del partido en Andalucía ‑‑es vicesecretaria general del PSOE de Almería-, y Matilde Valentín, portavoz de Sanidad y Consumo en el Congreso y candidata a sucesora de Ana Pastor, es miembro de la ejecutiva regional del PSOE de Castilla-La Mancha. No son pocos los que citan, también, la tremenda cantera que Zapatero tiene entre los consejeros, tanto andaluces como manchegos, sobre todo, pero también de otras autonomías gobernadas por el PSOE, para carteras que, como la de Sanidad, tienen sus competencias transferidas y sería necesaria una reconocida capacidad de gestión, de consenso y de negociación para afrontarlas. Las buenas relaciones del actual líder socialista con el secretario, general de la UGT, Cándido Méndez, también son mencionadas para citar otro posible banquillo del que Zapatero podría tirar como tradicionalmente lo hizo el PSOE en otros tiempos. En este sentido cabe hablar de un dirigente ugetista poco conocido para el gran público pero que, desde el principio, se encuentra entre las personas a las que Zapatero ha pedido papeles y asesoramiento en su área: el campo y la agricultura. Se trata de Fernando Moraleda, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), líder de la misma desde su fundación, y que acaba de ser reelegido para el que, según todos los indicios, apunta a ser su último mandato. Jesús Cuadrado, diputado zamorano, de la confianza de Caldera y también cercano a Jordi Sevilla, es el actual portavoz en la Comisión de Agricultura y podría también jugar sus bazas dentro de las cuotas de poder que los posibles vicepresidentes político y económico de Zapatero se disputen en el gabinete. Todo apunta a que Zapatero mantendría el Ministerio de Medio Ambiente, y para él se cita como posible titular a su actual responsable en la ejecutiva, Cristina Narbona, una de las pocas dirigentes de la denominada vieja guardia que se mantiene en Ferraz. Sin embargo, también hay quien señala a estos departamentos de "baja tensión' como posibles destinos de personas más jóvenes y que difícilmente serían ubicadas en otros ministerios más complejos, pero que gozan de la confianza de Zapatero, tales como la conocida Leire Pajín, secretaria de relaciones con ONGs y movimientos sociales. Quienes hacen quinielas señalan asimismo que Zapatero querrá nombrar a más mujeres de las que salen en estas listas de candidatos con las que juegan los optimistas y que, también, habrá desconocidos, ya que el primer gabinete de un Zapatero presidente de Gobierno deberá estar lleno de gestos y mensajes. ¿Cabrán todos? "No soñemos. Primero hay que ganar y eso todavía no es más que una remota esperanza", concluye un diligente más escéptico. |