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Huracanes
desvastadores
Estamos
asistiendo en los últimos meses, en el sur de Estados Unidos, México
y Centroamérica, a
a sucesión de violentos huracanes iue están causando fuertes
destrozos materiales y, lo que es peor, se están cobrando vidas
humanas. Los huracanes están afectando fundamentalmente a los pobres,
que son los más vulnerables por razón de las 'precarias
viviendas en las que se alojan, las condiciones miserables de los barrios
en los que habitan, y las ificultades que tienen para desplaarse a sitios
más seguros. La pobreza ade por sí tan dura y cuya existenia
es resultado de unas injustas esucturas económicas, sociales y
poticas, mundiales e internas, recibe e este modo nuevos golpes procedentes
de fenómenos provocados por la naturaleza.
Para determinados analistas estos desgraciados accidentes son procesos
imponderables causados por el propio funcionamiento de la naturaleza.
Siempre ha habido huracanes y siempre los habrá. Podremos prevenir
sus malignos efectos, pero nunca sus causas. Sin embargo, cada vez más
se está imponiendo la tesis de que, si bien siempre han existido,
la sucesión en tan breve tiempo y la intensidad con la que se están
dando es resultado de la acción del hombre sobre la naturaleza.
Esta acción está cambiando el equilibrio del ecosistema
y del clima, y está produciendo, por un lado, fuertes vientos huracanados,
y por el otro, sequías prolongadas. El agujero de la capa de ozono
y el cambio climático están siendo el resultado de una nefasta
acción del hombre sobre el planeta.
El hecho de que se está provocando un cambio climático está
siendo apoyado cada vez por más científicos y, aunque siempre
hay escépticos que lo ponen en duda alegando que lo que sucede
realmente se debe a la existencia de ciclos climáticos, el consenso
sobre que nos encontramos ante un cambio de importantes consecuencias
es mayoritario. A propósito de todo esto, hace unos días,
presenté un libro editado por la Editorial Complutense que con
el título El impacto del hombre sobre el planeta aborda
ésta y otras muchas cuestiones interesantes. La obra es el fruto
de tres encuentros organizados por el Foro Complutense, y recoge la visión
de cinco expertos sobre las alteraciones que se están dando y el
deterioro y degradación medioambiental que se está llevando
a cabo.
En relación con lo que estamos planteando habrá que destacar
dos de las conferencias dadas. En primer lugar, se recoge la conferencia
extraordinaria El impacto global de la actividad humana en la atmósfera
que impartió Mario Molina, profesor del Instituto de Tecnología
de Massachussets y Premio Nobel de Química de 1995. En segundo
lugar, el encuentro sobre Contaminación atmosférica y
cambio climático. Un reto en el siglo XXI, en donde el doctor
Nigel Bell, director de Gestión de Agricultura y Medio Ambiente
del Departamento de Biología del Imperial College de Londres, expuso
los resultados de sus investigaciones en el área del Atlántico.
Los otros tres artículos son de un extraordinario interés
y el libro, cuya coordinación ha corrido a cargo de José
Luis Tellería, decano de la Facultad de Biológicas de nuestra
universidad, tiene la gran virtud de poder ser comprendido por todas las
personas que se ocupan y preocupan por estos temas sin ser necesariamente
científicos expertos en la materia.
El cambio climático es un ejemplo de problema ecológico
global, pues no sólo traspasa las fronteras nacionales, sino que
adquiere una dimensión planetaria. Afecta también a las
futuras generaciones, que no pueden participar en el debate pero que pagarán
sus consecuencias. Frente a los optimistas que confían en el crecimiento
económico y en el progreso tecnológico para que las complejidades
se vayan resolviendo, hay que enfatizar que la situación necesita
que se enciendan luces de alarma para que los problemas que hoy se detectan
por los científicos empiecen a remediarse y no se agudicen en el
presente y en el futuro.
La conciencia sobre estos problemas, tanto entre los científicos
como entre los ciudadanos, está aumentando, pero aún queda
mucho por hacer porque estamos atrapados por visiones estrechas y a corto
plasiózo que nos impiden ir más allá y ser conscientes
de que no se puede lograr un crecimiento infinito en un mundo finito.
*Rector
de la Universidad Complutense de Madrid
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