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     Nº 669 - 7 de noviembre de 2005

Huracanes desvastadores

Estamos asistiendo en los últimos meses, en el sur de Estados Unidos, México y Centroamérica, a
a sucesión de violentos huracanes iue están causando fuertes destrozos materiales y, lo que es peor, se están cobrando vidas humanas. Los huracanes están afectando fundamentalmente a los pobres, que son los más vulnerables por razón de las 'precarias viviendas en las que se alojan, las condiciones miserables de los barrios en los que habitan, y las ificultades que tienen para desplaarse a sitios más seguros. La pobreza ade por sí tan dura y cuya existenia es resultado de unas injustas esucturas económicas, sociales y poticas, mundiales e internas, recibe e este modo nuevos golpes procedentes de fenómenos provocados por la naturaleza.

Para determinados analistas estos desgraciados accidentes son procesos imponderables causados por el propio funcionamiento de la naturaleza. Siempre ha habido huracanes y siempre los habrá. Podremos prevenir sus malignos efectos, pero nunca sus causas. Sin embargo, cada vez más se está imponiendo la tesis de que, si bien siempre han existido, la sucesión en tan breve tiempo y la intensidad con la que se están dando es resultado de la acción del hombre sobre la naturaleza. Esta acción está cambiando el equilibrio del ecosistema y del clima, y está produciendo, por un lado, fuertes vientos huracanados, y por el otro, sequías prolongadas. El agujero de la capa de ozono y el cambio climático están siendo el resultado de una nefasta acción del hombre sobre el planeta.

El hecho de que se está provocando un cambio climático está siendo apoyado cada vez por más científicos y, aunque siempre hay escépticos que lo ponen en duda alegando que lo que sucede realmente se debe a la existencia de ciclos climáticos, el consenso sobre que nos encontramos ante un cambio de importantes consecuencias es mayoritario. A propósito de todo esto, hace unos días, presenté un libro editado por la Editorial Complutense que con el título El impacto del hombre sobre el planeta aborda ésta y otras muchas cuestiones interesantes. La obra es el fruto de tres encuentros organizados por el Foro Complutense, y recoge la visión de cinco expertos sobre las alteraciones que se están dando y el deterioro y degradación medioambiental que se está llevando a cabo.

En relación con lo que estamos planteando habrá que destacar dos de las conferencias dadas. En primer lugar, se recoge la conferencia extraordinaria El impacto global de la actividad humana en la atmósfera que impartió Mario Molina, profesor del Instituto de Tecnología de Massachussets y Premio Nobel de Química de 1995. En segundo lugar, el encuentro sobre Contaminación atmosférica y cambio climático. Un reto en el siglo XXI, en donde el doctor Nigel Bell, director de Gestión de Agricultura y Medio Ambiente del Departamento de Biología del Imperial College de Londres, expuso los resultados de sus investigaciones en el área del Atlántico. Los otros tres artículos son de un extraordinario interés y el libro, cuya coordinación ha corrido a cargo de José Luis Tellería, decano de la Facultad de Biológicas de nuestra universidad, tiene la gran virtud de poder ser comprendido por todas las personas que se ocupan y preocupan por estos temas sin ser necesariamente científicos expertos en la materia.

El cambio climático es un ejemplo de problema ecológico global, pues no sólo traspasa las fronteras nacionales, sino que adquiere una dimensión planetaria. Afecta también a las futuras generaciones, que no pueden participar en el debate pero que pagarán sus consecuencias. Frente a los optimistas que confían en el crecimiento económico y en el progreso tecnológico para que las complejidades se vayan resolviendo, hay que enfatizar que la situación necesita que se enciendan luces de alarma para que los problemas que hoy se detectan por los científicos empiecen a remediarse y no se agudicen en el presente y en el futuro.

La conciencia sobre estos problemas, tanto entre los científicos como entre los ciudadanos, está aumentando, pero aún queda mucho por hacer porque estamos atrapados por visiones estrechas y a corto plasiózo que nos impiden ir más allá y ser conscientes de que no se puede lograr un crecimiento infinito en un mundo finito.

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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