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Los
países árabes y el desarrollo económico
E1
28 de septiembre impartí una conferencia en el Seminario Avanzado
sobre Relaciones Inter-
nacionales y la Unión Europea, organizado por la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECI) en colaboración con
la Escuela Diplomática y la Fundación Internacional y para
Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas
(FIIAPP), destinado a diplomáticos de diez países árabes.
El título que me habían encomendado que desarrollase era
"Relaciones económicas y comerciales con los países
árabes". Acepté la invitación por la necesidad
que tengo de seguir vinculado a mi condición de economista y profesor
universitario y de no apartarme de ello como consecuencia del cargo de
Rector que desempeño en la actualidad. Pero luego, cuando comencé
a prepararla, sentí una especie de arrepentimiento ante la dificultad
de abordar una tarea un tanto compleja y con una temática tan amplia
y diversa. También como sucede en tantos casos, cuando finalizas
la tarea y sobre todo tras la disertación y el coloquio consiguiente,
se alegra uno de haber desafiado el reto impuesto por lo que supone el
haber tenido la oportunidad de estudiar y reflexionar sobre el objeto
planteado.
La primera dificultad surge al acotar el objeto de estudio, esto es, cuántos
son los países árabes y qué tipo de economía
tienen. Una vez delimitado el número de países árabes
que se encuentran en el Próximo Oriente, en Medio Oriente y en
el norte de África y acudiendo a los criterios convencionales se
encuentra el segundo escollo, que viene marcado por las grandes diferencias
queexisten en el nivel de desarrollo económico alcanzado. Una de
las características del mundo árabe es precisamente la desigualdad.
Si nos atenemos a la clasificación del Banco Mundial, aunque ésta
sea limitada, encontramos que hay países árabes en el grupo
de ingresos bajos como Comoros, Somalia, Sudán y Mauritania; en
el de ingresos medios bajos, en el que se encuentran, entre otros, países
tan importantes para nosotros como Argelia, Túnez y Marruecos;
en el de ingresos medios altos encontramos algunos como Libia, Arabia
Saudita o Líbano, y en el de ingresos altos están Emiratos
Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. Demasiadas diferencias como para
entender el mundo árabe como un todo. Estas diferencias entre sociedades
ricas y pobres vienen dadas sobre todo por las rentas del petróleo,
no tanto porque haya habido un desarrollo económico industrial.
En concreto, se puede decir que, en términos generales, el desarrollo
económico en los países árabes es el del fracaso
y que este crecimiento truncado contrasta con el éxito obtenido
por algunos nuevos países industriales, en otras áreas económicas,
desde los años sesenta hasta nuestros días. Como muy bien
dice Sami Naïr en las Heridas abiertas: "El choque producido
por el establecimiento de unas estrategias de desarrollo económico
inadecuadas, la formación de unas elites dirigentes a menudo dictatoriales
y culturalmente improductivas, la desruralización anárquica,
el crecimiento demográfico, el permanente enfrentamiento con los
países occidentales y la hipoteca israelí sobre Oriente
Medio, llevaron de hecho a un auténtico desastre social y cultural
del que no se ha librado ningún país del sur y del este
del Mediterráneo. Todas las retóricas de emancipación,
penosamente elaboradas tras las in-dependencias nacionales, se han visto
deslegitimadas: ni el liberalismo, ni el socialismo, ni la democracia
se han salvado de este desastre socio-cultural".
El Forum Económico Mundial ha publicado el Informe 2005 Sobre Competitividad
en el Mundo Árabe. Se comparan una docena de economías de
las regiones árabes y se resaltan los enormes retos a los que se
enfrenta la región a medida que hace esfuerzos por integrarse en
la compleja y cambiante economía global. El informe centra su preocupación
principalmente en las necesidades políticas e institucionales para
crear un crecimiento económico sostenido a medio y largo plazo.
El estudio revela que el crecimiento en la región se ha estancado
desde 1980 a pesar de tener algunos de los índices de inversión
más altos del mundo. También resalta que los países
árabes han fallado en hacerse con una mayor proporción del
comercio internacional.
Entre las conclusiones que se desprenden del informe, para encontrar un
espacio confortable en otras áreas que no sean el sector energético
los países árabes necesitarán incrementar de forma
significativa sus niveles de competitividad. En particular, deben mejorar
su gestión macroeconómica, sus instituciones públicas
y la calidad de sus gobiernos, así como facilitar la absorción
de nuevas tecnologías.
*Rector
de la Universidad Complutense de Madrid
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