Hemeroteca
Lista
Esta semana

     Nº 665 - 10 de octubre de 2005

Los países árabes y el desarrollo económico

E1 28 de septiembre impartí una conferencia en el Seminario Avanzado sobre Relaciones Inter-
nacionales y la Unión Europea, organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) en colaboración con la Escuela Diplomática y la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), destinado a diplomáticos de diez países árabes. El título que me habían encomendado que desarrollase era "Relaciones económicas y comerciales con los países árabes". Acepté la invitación por la necesidad que tengo de seguir vinculado a mi condición de economista y profesor universitario y de no apartarme de ello como consecuencia del cargo de Rector que desempeño en la actualidad. Pero luego, cuando comencé a prepararla, sentí una especie de arrepentimiento ante la dificultad de abordar una tarea un tanto compleja y con una temática tan amplia y diversa. También como sucede en tantos casos, cuando finalizas la tarea y sobre todo tras la disertación y el coloquio consiguiente, se alegra uno de haber desafiado el reto impuesto por lo que supone el haber tenido la oportunidad de estudiar y reflexionar sobre el objeto planteado.

La primera dificultad surge al acotar el objeto de estudio, esto es, cuántos son los países árabes y qué tipo de economía tienen. Una vez delimitado el número de países árabes que se encuentran en el Próximo Oriente, en Medio Oriente y en el norte de África y acudiendo a los criterios convencionales se encuentra el segundo escollo, que viene marcado por las grandes diferencias queexisten en el nivel de desarrollo económico alcanzado. Una de las características del mundo árabe es precisamente la desigualdad. Si nos atenemos a la clasificación del Banco Mundial, aunque ésta sea limitada, encontramos que hay países árabes en el grupo de ingresos bajos como Comoros, Somalia, Sudán y Mauritania; en el de ingresos medios bajos, en el que se encuentran, entre otros, países tan importantes para nosotros como Argelia, Túnez y Marruecos; en el de ingresos medios altos encontramos algunos como Libia, Arabia Saudita o Líbano, y en el de ingresos altos están Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar. Demasiadas diferencias como para entender el mundo árabe como un todo. Estas diferencias entre sociedades ricas y pobres vienen dadas sobre todo por las rentas del petróleo, no tanto porque haya habido un desarrollo económico industrial.

En concreto, se puede decir que, en términos generales, el desarrollo económico en los países árabes es el del fracaso y que este crecimiento truncado contrasta con el éxito obtenido por algunos nuevos países industriales, en otras áreas económicas, desde los años sesenta hasta nuestros días. Como muy bien dice Sami Naïr en las Heridas abiertas: "El choque producido por el establecimiento de unas estrategias de desarrollo económico inadecuadas, la formación de unas elites dirigentes a menudo dictatoriales y culturalmente improductivas, la desruralización anárquica, el crecimiento demográfico, el permanente enfrentamiento con los países occidentales y la hipoteca israelí sobre Oriente Medio, llevaron de hecho a un auténtico desastre social y cultural del que no se ha librado ningún país del sur y del este del Mediterráneo. Todas las retóricas de emancipación, penosamente elaboradas tras las in-dependencias nacionales, se han visto deslegitimadas: ni el liberalismo, ni el socialismo, ni la democracia se han salvado de este desastre socio-cultural".

El Forum Económico Mundial ha publicado el Informe 2005 Sobre Competitividad en el Mundo Árabe. Se comparan una docena de economías de las regiones árabes y se resaltan los enormes retos a los que se enfrenta la región a medida que hace esfuerzos por integrarse en la compleja y cambiante economía global. El informe centra su preocupación principalmente en las necesidades políticas e institucionales para crear un crecimiento económico sostenido a medio y largo plazo. El estudio revela que el crecimiento en la región se ha estancado desde 1980 a pesar de tener algunos de los índices de inversión más altos del mundo. También resalta que los países árabes han fallado en hacerse con una mayor proporción del comercio internacional.

Entre las conclusiones que se desprenden del informe, para encontrar un espacio confortable en otras áreas que no sean el sector energético los países árabes necesitarán incrementar de forma significativa sus niveles de competitividad. En particular, deben mejorar su gestión macroeconómica, sus instituciones públicas y la calidad de sus gobiernos, así como facilitar la absorción de nuevas tecnologías.

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

Hemeroteca
Lista
Esta semana