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     Nº 639 - 7 de marzo de 2005


La Comisión Europea vista por

un funcionario e historiador

El 16 de febrero presidí la presentación del libro, que corrió a cargo de Marcelino Oreja y Enrique Barón, del historiador y ex catedrático de la Complutense Ángel Viñas Al servicio de Europa, publicado por la Editorial Complutense.

El libro es un recorrido por las grandes cuestiones que han afectado a la Comisión, contadas desde el conocimiento directo que de muchas de ellas ha tenido el autor, quien aporta en su trabajo la visión del historiador, economista, diplomático comunitario y hombre de acción, cualidades todas ellas que se unen en la figura del profesor Ángel Viñas. Estamos, sobre todo, ante un libro de historia, contada desde la rigurosidad del profesional, que sin embargo expone los hechos desde el conocimiento que le proporciona el ser testigo presencial de los acontecimientos, en los que en muchas ocasiones ha intervenido con diferentes grados de protagonismo.

El interés de la obra reside en que la rnisma no se centra tanto en el análisis de las decisiones tomadas por la Comisión como en la gestación de las mismas. Es una obra que nos permite conocer la intrahistoria de la Comisión, esa que no queda reflejada en los papeles oficiales y sin embargo esta presente en despachos, pasillos, salas de reuniones y también en los cócteles a los que un alto funcionario se ve obligado a asistir, tal como cuenta Viñas que sucede en Naciones Unidas, donde es inevitable acudir a un mínimo de dos festejos diarios.

El libro está entreverado de recuerdos y vivencias personales y no faltan anécdotas que ilustran bien el ambiente de trabajo de esos profesionales magníficamente pagados que habitan la gris Bruselas, que son tan capaces de producir unos trabajos técnicos de elevada calidad como de competir ferozmente pero con disimulo para ascender y conseguir un despacho con una ventana más, ya que parece que este es uno de los símbolos de estatus y poder en la capital europea.

Las pequeñas miserias humanas son relatadas con humor e ironía. Así nos enteramos de que "hacer la cama" al colega de al lado o al superior es un arte que en la Comisión se practica con virtuosismo. No se queja de ello Viñas, sino que constata que la casa es simplemente así.

También nos da cuenta de que los grandes jefes de la Comisión tienen a veces que intervenir no sólo en las grandes cuestiones, sino en otras más humanas como cuando un jefe de delegación se queja de que uno de sus consejeros se ha enamorado del chófer y le importuna a cada momento. También el gran jefe tiene que decidir sobre cuestiones como éstas.

Pero si las anécdotas sirven para hacer más ameno un libro que ya de por sí lo es, lo que de verdad centra su interés es la reconstrucción histórica de la aportación a la Comisión Europea de la política exterior española hacia América latina, la labor de los funcionarios europeos en Naciones Unidas, y la crisis de la Comisión y el Parlamento europeos en 1998 y 1999 que llevó a la dimisión del equipo de comisarios presidido por lacques Santer.

Quienes quieran conocer la evolución de la construcción europea encontrarán que éste es un libro totalmente recomendable.

Coincido con el profesor Viñas en su cita de Chesterton: "El inconveniente de los hombres que no conocen el pasado es que no conocen el presente", reforzada con la de Delors: "¿Cómo imaginar el porvenir sin conocer el pasado?"

La construcción europea ha sufrido crisis y es lógico pensar que se sigan produciendo. Aunque la historia no es siempre una guía infalible para el futuro, al menos nos ayudará a no cometer los mismos errores.

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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