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     Nº 629 - 20 de diciembre de 2004


Celso Furtado y el desarrollo económico

Celso Furtado murió el 20 de noviembre pasado, precisamente la fecha de mi cumpleaños. Tuve conocimiento de su existencia cuando era alumno del profesor Sampedro, en segundo curso de la licenciatura de Economía, que le mencionaba en sus clases y en el manual en el que citaba su libro Desarrollo y subdesarrollo como un ejemplo de enfoque estructura¡, entre otras cosas. Años más tarde tuve ocasión de comprarlo el 23 de abril, Día del Libro, en un puesto de los muchos que se desplegaban por la Plaza de España y la Gran Vía madrileña, editado en Argentina por Eudeba.

Fue una de mis primeras lecturas sobre el desarrollo económico que hice, y cuando comencé a ejercer la docencia e impartir seminarios en la facultad sobre el subdesarrollo era el principal libro que recomendaba. Tuve ocasión como vicedecano, a principios de los ochenta, de presentar a Celso Furtado en una conferencia que impartió en nuestra facultad y allí aparecí con mi libro, bastante deshojado por cierto, lo que sorprendió al propio autor. Me he leído prácticamente todos los libros que ha escrito, así que me considero un buen seguidor suyo, y aunque no me encuentre de acuerdo con todo lo que dice, sí quiero rendirle tributo por sus importantes aportaciones al desarrollo y por haber sido uno de los autores que más ha contribuido al conocimiento de las razones que provocan el subdesarrollo, habiendo, para ello, compaginado el análisis histórico con la teoría. Un enfoque que contrasta con los análisis tan reduccionistas a los que nos tiene acostumbrados la teoría económica convencional.

Nació en Paraíba en 1920, en el noreste de Brasil. Se graduó en Leyes en Río de Janeiro (1944) y recibió un Ph.D en Economía por la Universidad de París (1948). De 1958 a 1959 fue director del Banco de Desarrollo Económico y Social Brasileño (BNDES), donde él concibió y creó la Super¡ntendenc¡a de Desarrollo del Noreste, SUNDENE, una agencia estatal pionera para fomentar el desarrollo económico en el noreste de Brasil. Fue superintendente de esta agencia de 1959 a 1964. El trabajo desarrollado por Furtado en SUNDEN E fue objeto de un caso especial de estudio sobre Planeación Económica Creativa escrito por Albert Hirschmann (Viaje hacia el progreso).

A partir de 1962 y hasta 1963 fue ministro de Planeación durante el gobierno de Joao Goulart. Después de la toma de posesión de los militares en 1964, Furtado fue privado de sus derechos políticos. Impartió cátedra en la Universidad de Cambridge de París hasta 1985.

Con el reestablecimiento del Reglamento Civil en el Brasil, Furtado fue designado embajador brasileño en la CEE en Bruselas (1985-1986), y ministro de Cultura del Brasil (1986-1990).

Ha sido considerado hasta el momento, por muchos, y con mucho, el mejor economista que ha dado América Latina.

Dos características son fundamentales en este economista. Primero, su posición crítica hacia todo el legado teórico recibido, hacia todas las escuelas y su razonamiento a partir de las realidades fundamentales que caracterizan a la sociedad concreta. Segundo, su principal preocupación fue tratar de entender las realidades y problemas de América latina. Él estuvo muy alejado del economicismo, ya que comprendió que la mera economía no era suficiente para el estudio de la realidad compleja y, así, tomó elementos de sociología, de historia y de antropología que integró con operadores lógicos provenientes de la economía para ofrecernos un pensamiento rico, el cual quedará como vital para todo aquel estudioso de estas realidades.

Celso Furtado se encuentra influido desde un inicio por otro gran pensador latinoamericano: Raúl Prebisch. Así, el punto de partida es que el mundo está establecido en una relación de centro y periferia. Un centro desarrollado y dominante frente a una periferia dominada muy diversa, en la que en cada país se manifiesta una importante diferenciación estructural de su sector económico e industrial. De esta manera, la teoría económica que se aplica en el centro no puede ser la misma que la que sí es válida para la periferia; son realidades distintas y, por ende, se requiere de instrumentales analíticos diferentes.

Para saber más de este autor, se recomienza el libro La fantasía organizada.

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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