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Estamos, no cabe duda, en un momento delicado en exceso, y tanto conflicto tiene lugar en un contexto caracterizado por la globalización y que, independiente de la evolución coyuntural, está generando graves desigualdades y privaciones en la economía mundial, No obstante esta afirmación y la de Wallerstein, los efectos positivos o negativos de la fase en la que nos encontramos está dando lugar a intensos debates entre los diferentes analistas. Entre los economistas, la mayor parte de ellos se inclinan a favor de la globalización, como era de esperar en una especializacíón en la que predomina el conformismo y el análisis basado en los supuestos. la globalización entendida como la extensión de os mer cados a escala de la economía mundial representa, para la mayor parte de los economistas, el estadio más adecuado que se puede lograr para la mejor asignación de los recursos.. Por lo general, los análisis se centran en el mercado de mercancías y capi tales y pretenden demostrar con fáciles y sencillas correlaciones que ¡as economías que más avanzadas están y más se han desarrollado en los últimos tiempos son economías abiertas y de ahí se deduce, con una argumentación tan sencilla como simple, sobre las ventajas que se derivan de la creciente interdependencias de las economías nacionales. El capitalismo desde sus orígenes ha tendido a la expansión mundial, pero ésta ha revestido diferentes formas, dependiendo de las fases históricas. Desde los años ochenta está claro que estamos en una fase globalizadora como no ha habido otra en ¡a historia anterior, y en la que aparte del protagonismo que desempeñan las empresas multinacionales se caracteriza por el auge de las finanzas. la globalización financiera ha traído grandes crisis y perturbacíones que se ha afectado, como siempre, princípalmente a los países menos avanzados, a las clases sociales más desfavorecidas e intermedias, y a ¡os grupos más vulnerables, como los niños, las mujeres y los mayores. De los males derivados de la hegemonía de las finanzas no gusta hablar a los favorables a la globalización y, en todo caso, afirman que los problemas no vienen por la liberalización del movimiento de capitales, sino por las politicas negativas de los países que sufren las crisis. La globalización no es sólo la exportación de bienes y servicios, sino que hay que añadir las inversiones extranjeras, que se acompaña a menudo de las deslocalizacícines de las capacidades industriales y de la circulación de capitales. Esta óptica supera a la concepción de la globafización como reducida a la extensión planetaria de los mercados de bienes y servicios. El fenómeno es mucho más complejo y afecta a los procesos de producción, distribución y consumo. Es más, aunque la globalización tiene lugar entre los principales países desarrollados y emergentes que son bastante pujantes, a cta a todos, tanto por lo que representa la actuación de las empresas multinacíonales como por las políticas emanadas del FMI y Banco Mundial. En su libro Globalización de la pobreza y nuevo orden mundíal Chossudvsky pone ejemplos de campesinos arruinados en países pobres, como resultado de la acción de los organismos internacionales y de las empresas. En suma,
estamos en un mundo en crisis, no sólo políticamente hablando,
y resultado, como se nos quiere hacer creer, de¡ choque de civilizaciones,
sino que también el capitalismo global contribuye al desarraigo
y a la exclusión. No es que entre el terror y la globalización
haya necesariamente una relación, sino que hemos tratado de describir
la fase económica en la que nos encontramos, y que no es tan positiva
como muchos nos quieren hacer creer, pues los rasgos de liberalismo, competencia,
favorecen la desigualdad y la privación, y, en consecuencia, la
desesperación de muchos. *Rector de la Universidad Complutense de Madrid |