Nº 603 - 17 de mayo de 2004

Rato y el Fondo Monetario Internacional


Rodrigo Rato ha sido nombrado director del Fondo Monetario Internacional (FMI), éxito personal indudable en su carrera política y profesional por lo que le expresamos nuestra felicitación por ello. Este hecho muestra, además, la importancia creciente de España en la escena internacional, pues hace unos años resultaba impensable que algún español ocupase cargos de la máxima responsabilidad en los organismos internacionales. Sin duda Rato es una persona capaz, preparada y con prestigio, como consecuencia de los resultados que ha logrado como ministro de Economía del gobierno anterior.

Dicho esto, lo que hay que preguntarse es qué programa lleva Rato al Fondo Monetario Internacional y si va a llevar a cabo reformas en los objetivos de este organismo. Como es sabido, el Fondo ha sido objeto de críticas en los últimos años y no parece pertinente mantener las cosas como están. A este respecto Lance Taylor en Estabilización y crecimiento en los países en desarrollo: un enfoque estructuralísta ( Fondo de Cultura Económica, 1992) dice: "Durante los últimos decenios, las políticas ortodoxas del FMI fueron ampliamente probadas en el Tercer Mundo, y resultaron deficientes". Stiglitz, por su parte, en El malestar en la globalización (Taurus,2002) considera que Ias ideas e intenciones subyacentes de las instituciones económicas internacionales eran buenas, pero gradualmente evolucionaron con los años y se convirtieron en algo muy diferente. La orientación keynesiana del FMI, que subrayaba los fallos del mercado y el papel del Estado en la creación de empleo, fue reemplazada por la sacralización del libre mercado en los ochenta, como parte del nuevo "Consenso de Washington"-entre el FMI, el Banco Mundial y el Tesoro de EE U U sobre las políticas correctas para los países subdesarrollados- que marcó un enfoque completamente distinto del desarrollo económico y la estabilización".

Así pues, las conclusiones a las que se puede llegar, tras estos análisis y otros muchos realizados, es qu los resultados logrados han sido más bien desastrosos en los países precisamente menos desarrollados y de nivel medio de desarrollo. El objetivo principal del FMI, cuando surgió en 1944, fue asegurar la estabilidad monetaria en una economía mundial abierta, sustituyendo al patrón oro, que había cumplido esa función de una forma más o menos satisfactoria hasta la primera guerra mundial. Durante la primera fase de su existencia, este organismo consiguió cierta eficacia desde el momento en que ayudó a restablecer la convertibilidad de las monedas europeas(1948-57) y, posteriormente, con-. tribuyó a favorecer el crecimiento de estas economías en los sesenta. A partir de 1967, sin embargo, las crisis monetarias se sucedieron y no se logró mantener la estabilidad. La adopción del sistema general de tipos de cambio flotantes de las monedas en 1973 supuso de algún modo el fin del sistema de Bretton Woods. Desde entonces no ha conseguido desempeñar el papel estabilizador del sistema monetario, sino que, al contrario, ha contribuido a su desestabilización fomentando la globalización financiera.

La institución adoptó nuevas funciones en la década de los ochenta como fue la implantación de las políticas de ajuste en los países en vías de desarrollo, y desde la caída del muro de Berlín ha intervenido activamente en las economías de los países en transición hacia la economía de mercado. Los planes ortodoxos del FMI que se aplicaron han tenido elevados costes sociales y han hipotecado el crecimiento de muchas naciones, favoreciendo el incremento de la desigualdad interna.

EL FMI necesita un cambio para que vuelva a desempeñar el papel de regulador del sistema monetario, tal como lo hizo en los años cincuenta y parte de los sesenta, y cumplir el objetivo de contribuir al desarrollo del Tercer Mundo con la puesta en marcha de políticas económicas diferentes a las de corte neoliberal que se aplican desde los años ochenta. Proposiciones en este sentido no faltan y se pueden encontrar, entre otros, en los dos autores que hemos mencionado. Pero nada de esto se encuentra en la agenda de Rato y es más, conocido su ideario económico, que se encuentra en consonancia con lo que el FMI ha hecho en los últimos tiempos, está claro que no va a modificar lo existente, con lo que tendremos mis de lo mismo.

Rato puede tener la oportunidad de cambiar una institución que se ha quedado obsoleta con el paso de¡ tiempo y que no responde a las necesidades actuales de la economía mundial. Todo hice indicar, no obs tante, por su trayectoria anterior, que no hará los cambios en la dirección que aquí hemos apuntado.

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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