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Rato
y el Fondo Monetario Internacional
Rodrigo
Rato ha sido nombrado director del Fondo Monetario Internacional (FMI),
éxito personal indudable en su carrera política y profesional
por lo que le expresamos nuestra felicitación por ello. Este hecho
muestra, además, la importancia creciente de España en la
escena internacional, pues hace unos años resultaba impensable
que algún español ocupase cargos de la máxima responsabilidad
en los organismos internacionales. Sin duda Rato es una persona capaz,
preparada y con prestigio, como consecuencia de los resultados que ha
logrado como ministro de Economía del gobierno anterior.
Dicho esto, lo que hay que preguntarse es qué programa lleva Rato
al Fondo Monetario Internacional y si va a llevar a cabo reformas en los
objetivos de este organismo. Como es sabido, el Fondo ha sido objeto de
críticas en los últimos años y no parece pertinente
mantener las cosas como están. A este respecto Lance Taylor en
Estabilización y crecimiento en los países en desarrollo:
un enfoque estructuralísta ( Fondo de Cultura Económica,
1992) dice: "Durante los últimos decenios, las políticas
ortodoxas del FMI fueron ampliamente probadas en el Tercer Mundo, y resultaron
deficientes". Stiglitz, por su parte, en El malestar en la globalización
(Taurus,2002) considera que Ias ideas e intenciones subyacentes de las
instituciones económicas internacionales eran buenas, pero gradualmente
evolucionaron con los años y se convirtieron en algo muy diferente.
La orientación keynesiana del FMI, que subrayaba los fallos del
mercado y el papel del Estado en la creación de empleo, fue reemplazada
por la sacralización del libre mercado en los ochenta, como parte
del nuevo "Consenso de Washington"-entre el FMI, el Banco Mundial
y el Tesoro de EE U U sobre las políticas correctas para los países
subdesarrollados- que marcó un enfoque completamente distinto del
desarrollo económico y la estabilización".
Así pues, las conclusiones a las que se puede llegar, tras estos
análisis y otros muchos realizados, es qu los resultados logrados
han sido más bien desastrosos en los países precisamente
menos desarrollados y de nivel medio de desarrollo. El objetivo principal
del FMI, cuando surgió en 1944, fue asegurar la estabilidad monetaria
en una economía mundial abierta, sustituyendo al patrón
oro, que había cumplido esa función de una forma más
o menos satisfactoria hasta la primera guerra mundial. Durante la primera
fase de su existencia, este organismo consiguió cierta eficacia
desde el momento en que ayudó a restablecer la convertibilidad
de las monedas europeas(1948-57) y, posteriormente, con-. tribuyó
a favorecer el crecimiento de estas economías en los sesenta. A
partir de 1967, sin embargo, las crisis monetarias se sucedieron y no
se logró mantener la estabilidad. La adopción del sistema
general de tipos de cambio flotantes de las monedas en 1973 supuso de
algún modo el fin del sistema de Bretton Woods. Desde entonces
no ha conseguido desempeñar el papel estabilizador del sistema
monetario, sino que, al contrario, ha contribuido a su desestabilización
fomentando la globalización financiera.
La institución
adoptó nuevas funciones en la década de los ochenta como
fue la implantación de las políticas de ajuste en los países
en vías de desarrollo, y desde la caída del muro de Berlín
ha intervenido activamente en las economías de los países
en transición hacia la economía de mercado. Los planes ortodoxos
del FMI que se aplicaron han tenido elevados costes sociales y han hipotecado
el crecimiento de muchas naciones, favoreciendo el incremento de la desigualdad
interna.
EL FMI necesita un cambio para que vuelva a desempeñar el papel
de regulador del sistema monetario, tal como lo hizo en los años
cincuenta y parte de los sesenta, y cumplir el objetivo de contribuir
al desarrollo del Tercer Mundo con la puesta en marcha de políticas
económicas diferentes a las de corte neoliberal que se aplican
desde los años ochenta. Proposiciones en este sentido no faltan
y se pueden encontrar, entre otros, en los dos autores que hemos mencionado.
Pero nada de esto se encuentra en la agenda de Rato y es más, conocido
su ideario económico, que se encuentra en consonancia con lo que
el FMI ha hecho en los últimos tiempos, está claro que no
va a modificar lo existente, con lo que tendremos mis de lo mismo.
Rato puede tener la oportunidad de cambiar una institución que
se ha quedado obsoleta con el paso de¡ tiempo y que no responde
a las necesidades actuales de la economía mundial. Todo hice indicar,
no obs tante, por su trayectoria anterior, que no hará los cambios
en la dirección que aquí hemos apuntado.
*Rector de la Universidad Complutense de Madrid
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