Nº 577 - 10 de noviembre de 2003
La desigualdad europea

Hace unos meses, publicaba un artículo en estas páginas titulado La ampliación de la Unión Europea: De la Europa dividida a la Europa unida. En él trataba de cómo, de una Europa del siglo XX, dividida por sistemas económicos y políticos diferentes, se estaba dando paso a la unidad a partir de las bases que supuso la integración que se inició en 1957. Se dejaban atrás las terribles guerras mundiales y civiles que Europa se infligió y ha infligido al resto del mundo.

El lunes, día 3 de este mes, tuve el honor de ser invitado a impartir una conferencia en el Club Siglo XXI de Madrid que, inspirado en aquel artículo, titulé De la Europa dividida a la Europa desigual. En esta conferencia trataba de profundizar en el reto que supone en la construcción de la Unión Europea la gran desigualdad actualmente existente.

la Comisión Europea ha estimado que una vez consumada la próxima ampliación habrá al menos 100 millones de personas más que vivirán con una renta per cápita inferior al 75% de la media actual. En concreto, tras las adhesiones del próximo año, la población con una renta por debajo del 75% de la media comunitaria pasará de 71 millones a 174 millones de habitantes.

Eso significa que -como mínimouno de cada cuatro europeos residirá en regiones con bajo o muy bajo nivel de vida. lo cual puede resultar clave para hacer frente a los futuros problemas de la cohesión. Y sin duda resulta decisivo al analizar las alternativas que ofrece el reparto de los recursos comunitarios destinados a políticas estructurales y al estímulo de la convergencia real.

Los países candidatos tienen niveles de vida claramente inferiores a la media actual de la UE. Oscilan entre un 20% y un 60% del nivel de renta per cápita media de la Unión. En el límite inferior se sitúa Letonia, cuyos habitantes tienen un poder adquisitivo medio equivalente a menos de la mitad de la renta per cápita registrada actualmente en las regiones más pobres de¡ territorio comunitario. Y (si dejamos de lado el caso excepcional de Chipre) en el límite superior se sitúa Eslovenia, cuya renta está muy cercana a la de Grecia, hasta ahora el país miembro de menor poder adquisitivo.

La futura ampliación de la Unión incrementará el terreno cultivable en más de un 50% y más que duplicará el número de agricultores (se añadirán más de diez millones de nuevos trabajadores agrarios). Sin embargo, ni la producción ni el consumo ni la productividad crecerán de igual forma. Y eso significa que los problemas a resolver en el ámbito rural de la Unión ampliada serán de mayor dimensión. 0 dicho de otra forma, eso implica que la Política Agrícola Común seguirá suponiendo un grave problema financiero tras las nuevas adhesiones.

La Unión ha sido poco generosa al afrontar las perspectivas presupuestarias para los primeros años de la actual década. Europa no ha podido o no ha querido dotarse de un presupuesto más amplio para hacer frente a los actuales desequilibrios internos y, sobre todo, a los que aparecerán en los próximos años. En paralelo al Tratado de Niza, los jefes de Estado y de Gobiernos negociaron a finales de la década de los 90 el horizonte presupuestario para los años 2000 a 2007. El documento final se cerró en el Consejo Europeo de Berlín de 1999, y se conoce con el nombre de Agenda 2000. Ésta recoge las directrices y límites para la aprobación y ejecución de los presupuestos europeos en los años ¡niciales del Siglo XXI. Un primer dato llama la atención cuando se analiza tan importante acuerdo: en 2007 el tamaño del presupuesto comunitario con respecto al PNB de la Unión será menor que el registrado en 1999, el año previo a la aplicación de la Agenda 2000.

Es decir, a pesar de que existen necesidades crecientes en materia de cohesión, la UE contará cada año con un presupuesto menor en términos relativos. En lugar de irse aproximando paulatinamente al tope del 1,27% del PNB de la Unión, el presupuesto comunitario retrocederá poco a poco hasta acercarse al 1 % del PNB del conjunto de Estados miembros.

En esas circunstancias va a ser francamente difícil apostar por un mayor grado de integración. Va a ser complicado defender las ideas de "n-iás Europa" y de "más solidaridad para Europa". Es cierto que Europa "no se hará de una vez, ni a través de una construcción global", como quedó recogido en la Declaración Schuman (de 1950). Y también es cierto que existen mecanismos Jurídicos y económicos que permiten el avance de la integración europea, aunque para ello no se requiera el apoyo (de fondos procedentes) del presupuesto común.

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