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| Nº 553 - 28 de abril de 2003 |
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la
ampliación de la Unión Europea:
de una Europa dividida a una Europa unida La Europa del siglo XX ha estado caracterizada por la división. Una división que condujo a dos terribles guerras mundiales y a la polaridad entre dos sistemas económicos diferentes. División entre la Europa democrática de posguerra y las dictaduras padecidas, hasta fechas recientes, por España, Portugal y Grecia. Es hora de superar todo ello y la nueva ampliación de la Unión Europea(UE) avanza por esta vía, aunque la división existente actualmente sea otra, pero no por ello menos importante, la de las grandes diferencias económicas que tienen lugar. En 1914 se ponía fin a un periodo de paz y prosperidad dando comíenzo el 'corto siglo XX', tal como lo ha caracterizado el gran historiador británico Hobsbawm, y que acaba con la caída del muro de Berlín en 1989. En ese año también se puso punto final a una época de internacionalización que es la precursora más inmediata de la actual globalización. La revolución rusa, por su parte, supuso el origen del gran abismo que ha separado a Europa en dos sistemas económicos diferentes. Las guerras y el llamado telón de acero han hecho de Europa, no sólo un escenario de conflictos, sino de diferencias profundas. Los que hemos nacido tras las dos guerras mundiales y la Guerra Civil española no las hemos conocido directamente, pero sí las huellas que dejaron y la gran fractura producida entre ambos bloques. En fechas recientes, otra guerra civil, esta vez en la antigua Yugoslavia, que desgarra a las distintas nacionalidades que componían el país, ha dejado una vez más muestras del horror humano y en esta era de catástrofes que ha sido el siglo XX para Europa. No obstante, a pesar de tantas penalidades, en 1957 se inició un camino de cooperación entre países que trataba, entre otras cosas, de dejar atrás rivalidades tan funestas, como las habidas entre Francia y Alemania. El Tratado de Roma supuso un giro trascendental en la Europa occidental, en lo que había sido la historia más reciente, y de este modo se consigue que el enfrentamiento de paso a la integración económica. Con ello no sólo se aseguraba la paz y la cooperación entre los antiguos rivales, sino que se ponían los pilares para avanzar en el camino de la prosperidad económica. La integración económica no ha sido fácil y el camino ha estado erizado de dificultades, pero el éxito logrado se observa solamente con contemplar como de esos seis países fundadores se ha pasado a quince y ahora con la nueva ampliación a veinticinco. Prácticamente todos los países pertenecientes a Europa han deseado entrar en este club fundado en los finales de los años 50, cuando aún sufrían privaciones y penalidades derivadas de las guerras, Las sucesivas ampliaciones han tenido su importancia, pero una de las más trascendentales fue cuando se incorporaron los países del sur de Europa, que dejando atrás sus dictaduras, arrastraban un nivel de desarrollo inferior que la media de la Comunidad Europea. La integración no le ha sentado mal a estas economías sino que, por el contrario, se han incorporado al tren del progreso económico, y aunque los problemas pendientes y los desafíos sean grandes, se han conseguido situar dentro del mundo desarrollado, lo que en los tiempos que corren no es decir poco. La nueva ampliación supone, no obstante, un desafío mayor, pues estas economías no solamente tienen un nivel de desarrollo bastante inferior, sino que están aún en un periodo de transición inacabado desde una economía basada en la planificación central hacia una economía de mercado, La Unión Europea, con la llegada de estos nuevos miembros, se hace más desigual, pero su incorporación es necesaria si quieren lograr el desarrollo económico, como anteriormente, aunque no sólo por su pertenencia a la UE, lo han conseguido España, Irlanda, Portugal y Grecia. De esta nueva ampliación se pueden beneficiar ambas partes, los que estaban y los que llegan, pero para ello no sólo basta con avanzar en la integración del mercado y la consecución de la moneda única, sino también en el avance hacía una Europa política y socialmente unida.* *Catedrático
de Economía Aplicada |