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| Nº 545 - 3 de marzo de 2003 |
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El "No a la guerra" se globaliza El día 15 de febrero, en todo lo largo y ancho del mundo se ha podido oír un clamor, bastante generalizado, contra la Guerra. la respuesta ciudadana a la acción militar que Estados Unidos prepara contra Irak ha sido realmente impresionante. Todo ello se ha hecho, coincidiendo en el día, sin que existan los movimientos organizados de otros tiempos, como fueron las Internacionales. La actual protesta ciudadana se basa en otro tipo de organización, más espontánea, que ha surgido de los movimientos sociales y, sobre todo del Foro Social Mundial de Porto Alegre. Estamos ante nuevas formas de protesta y de resistencia que tienen un gran protagonista: la ciudadanía universal. Lla sensibilidad a favor de la Paz ha crecido espectacularmente, en comparación con otras situaciones anteriores, y los ciudadanos de todo el mundo han dejado de creerse las patrañas y mentiras que acompañan, como justificación, la necesidad de esta guerra. los ciudadanos se convierten así en protagonistas y sirven de contrapeso al poder imperial de Estados Unidos, aunque en este caso, le han surgido respondones países tan importantes como Francia y Alemania dentro de lo que constituye el conjunto del mundo desarrollado y de sus tradicionales aliados. Por fortuna, Estados Unidos no tiene las manos libres para atacar a Irak y, aunque lo haga, la acción tendrá elevados costes políticos. Estados Unidos, no obstante, tiene sus aliados europeos, entre los que se encuentra vergonzantemente el gobierno español. De este modo, estos aliados han conseguido desunir a la Unión Europea y han antepuesto los intereses del actual Gobierno de Estados Unidos a los de la construcción de una Europa más sólida política y socialmente hablando. la Unión Europea se muestra en este caso, como en otros anteriores, con todas sus debilidades y se manifiesta como lo que verdaderamente es una unión económica, pero no política. Sin embargo, lo que los gobiernos han desunido, los ciudadanos lo han unido. Ahora más que nunca resulta urgente la construcción de esa Europa de los ciudadanos, que se reivindica desde los sectores progresistas, y no sólo la de¡ capital e intereses mercantilistas. Tarea, por otra parte, nada sencilla con gobiernos como los de Aznar, Berlusconi y Blair. Ante lo que estamos contemplando, resulta pertinente hacerse la pregunta siguiente: ¿Esta guerra es también contra Europa? Esta tesis, sobre la que yo, reconozco, no había pensado, la mantenía un periodista italiano en la presentación reciente de mi último libro Los desafíos de la economía en el siglo XXI, celebrada en la librería Rafael Alberti de Madrid. Desde entonces he reflexionado sobre ello, y aunque no existan datos e informaciones suficientes para suscribirla y sustentar con solidez que detrás de todo ello se encierran actitudes conspirativas de esa naturaleza, si que se constata, por los resultados que está teniendo más que por las intenciones, un hecho evidente y es que se ha conseguido la desunión, lo que podría acercarnos a que esta posibilidad pueda ser considerada como válida. El presidente del Gobierno español, en su esfuerzo por ser considerado alguien en el mundo y mostrarnos que es amigo de Bush y que éste cuenta con él, está consiguiendo el rechazo de la mayor parte del pueblo español a esa política exterior. La gran afluencia de gente en las diferentes manifestaciones, pero sobre todo en la de Madrid y Barcelona, así lo ponen de manifiesto. Ni los más optimistas podrían suponer la respuesta masiva que se dio. Hace poco, con motivo de la manifestación del 20-J, escribía en estas páginas que no recordaba desde hace tiempo una manifestación tan masiva, yo que bastante asiduo. Pues bien, aquélla se quedó corta comparada con la del 15-F. El Gobierno desconcertado y no pudiendo arremeter contra los ciudadanos que se manifiestan, como lo ha hecho otras veces, lo hace contra el PSOE acusándole de oportunismo. No sé si hay detrás de esta actitud una posición oportunista, pero lo que sí sé es que el PSOE tiene que estar, como es lógico que lo hagan los políticos, con el sentir mayoritario de los ciudadanos. Esta vez está donde tiene que estar. Tal vez esté empezando a recuperar parte de sus esencias. Por el contrario, el PP sigue queriendo echar la culpa de sus enormes errores, y últimamente no hace más que cometerlos, a los demás. Parece mentira, ellos que son tan católicos, no se aplican, en ningún caso, la máxima evangélica de la viga en el propio ojo y la paja en el ajeno. *Catedrático de Economía Aplicada.
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