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| Nº 543 - 17 de febrero de 2003 |
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Otro mundo es deseable 0tro mundo es posible es el lema que salido en su día del Foro Social de Porto Alegre recorre todo el mundo y lo usan fundamentalmente los movimientos antiglobalización, determinadas ONGs, y todos aquellos que de una manera u otra son críticos con la situación en la que vivimos. Esta expresión refleja una disconformidad y también una propuesta en positivo. En definitiva, hay que cambiar el mundo para hacerlo más igualitario, solidario, sostenible y en el que la Paz sea, juntamente con lo anterior, los pilares en los que se asienten las bases de la convivencia humana. Otro mundo más justo y también, en consecuencia, más seguro es una necesidad si realmente deseamos superar la existencia de tantas privaciones y la barbarie que, por desgracia, no ha desaparecido. Hay muchas razones para poner en cuestión la globalización actual, tan alabada por otros, pues a las enormes inestabilidades financieras a las que nos ha conducido, hay que añadir la gran desigualdad entre los países ricos y pobres, la perpetuación de la pobreza y de tantas carencias y privaciones que se dan hoy en día y que conviven con progresos materiales realmente impresionantes. El deterioro ecológico también aumenta. ¿ Cómo es posible que ante un panorama tan desolador haya gentes conformistas con lo que nos rodea? Pues porque son los satisfechos y beneficiados, aunque en distinto grado, con lo que tenemos, pero también la enorme legión de escépticos que piensan que las cosas son inamovibles. la población que vive en los países ricos, una minoría dentro M conjunto mundial, en definitiva, forma parte de los afortunados, aunque no todos, pues también aquí hay diferentes privaciones. Estas cada vez aumenta más y más, consecuencia de la marginación creciente que se está dando. la inseguridad en el trabajo y la ciudadana están creciendo y la desigualdad dentro de la riqueza tiende al aumento. Hay poderosas razones, por lo dicho, para oponerse al actual estado de las cosas y llevar a cabo críticas profundas sobre cuáles son las razones que nos conduce a ello. En Davos y en Porto Alegre se enfrentan dos visiones de contemplar el mundo, la de los satisfechos, que quieren hacer pequeños arreglos ante los desajustes que sufre la economía de mercado, y la de los insatisfechos que quieren un cambio global. En concreto, la globalización no es sólo un proceso de la tendencia de los mercados a desenvolverse a escala mundial, sino que es fundamentalmente una expansión internacional de relaciones de poder, de dominación y subordinación. la globalización no es una tendencia neutra sino que en ella se producen relaciones de hegemonía, básicamente por parte de Estados Unidos como país, y de los grandes grupos multinacionales financieros, comerciales, de producción y de distribución. Vivimos en un mundo en el que el dominio de las formas oligopólicas de mercado se extiende cada vez más eliminando las formas de competencia típicas de un mercado competitivo. Pero, por si fuera poco, el mercado, que como casi todos los manuales de economía recogen, tiene fallos, los cuales de modo u otro han pretendido ser corregidos por el Estado, en la medida de lo posible, se encuentra a escala global sin que ningún poder público lo pueda regular. La crítica al orden actual, tarea nada sencilla, sin embargo, sí lo es si lo comparamos con la tremenda tarea de construir otro mundo en el que todas las personas sean consideradas como ciudadanos y tengan ante sí una vida digna. Otro mundo es deseable, lo que no resulta tan evidente es que sea posible si no se modifican sustancialmente las relaciones de poder actualmente vigentes. Las tendencias que se dan son contrapuestas. Por un lado, hay razones para sentirse pesimistas ante la evolución de los acontecimientos económicos y sobre todo los aires de guerra que se respiran. Por otro lado, hay razones para el optimismo, como‑la victoria de Lula, el Foro Social de Pórto Alegre, los movimientos sociales que se oponen al orden vigente, y las contestaciones ciudadanas contra la guerra. Esperemos que, a pesar de todas las dificultades existentes, estas últimas se vayan imponiendo cada vez más. ‑Catedrático de Economía Aplicada
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