Hemeroteca Esta semana
Nº 627- 6 de diciembre de 2004

Aniversario de la Complutense

60 años de Políticas y Económicas

Felices 60 años

El acto conmemorativo del 60 aniversario de las facultades de Políticas y Sociología y Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid, celebrado el pasado 29 de noviembre en el Aula Magna de esta última, estuvo marcado por recuerdos emocionados, valoraciones históricas en la España de la dictadura y la democracia y observaciones acerca de la evolución y el protagonismo que los dos centros han tenido en la educación superior y en la vida pública del país a lo largo de las seis últimas décadas. Pero no sólo dio cabida a la nostalgia. Las dos facultades veteranas se enfrentan a multitud de retos académicos y profesionales, tal y como quedó de manifiesto en las intervenciones del catedrático de Sociología Luis González Seara, del de Economía Aplicada José Luis García Delgado, de los decanos de Políticas y Económicas, Francisco Aldecoa y Javier Zornoza, del vicepresidente económico y antiguo alumno, Pedro Solbes, y del rector de la Complutense, Carlos Berzosa.

Por Virginia Miranda

La primera intervención corrió a cargo de Luis González Seara. El catedrático de Sociología, después de hacer una descripción pormenorizada de los antecedentes de la que en un principio fue una única facultad denominada de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, valoró la trascendencia que el centro ha tenido en la historia del pensamiento desde que se creara en 1944, así como la aportación decisiva que han tenido sus catedráticos y docentes, "verdaderas autoridades científicas que tuvieron un papel muy decisivo en el proceso de modernización de España".

Respecto a la enseñanza, González Seara recordó un informe de la Comisión Europea presidida por Jacques Delors, que "ordena el aprendizaje con los llamados cuatro pilares de la educación: su objetivo central debe ser aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser. Yo creo que es necesario añadirle un quinto pilar: aprender a pensar no sólo para comprender sino también, fundamentalmente, para innovar. A la Universidad le corresponde ser como una gran fábrica de ideas innovadoras donde se generen, se discutan y se ensayen las respuestas a los desafíos que se presentan, colaborando en la solución de los problemas que tiene planteada la sociedad. En segundo lugar, la Universidad debe formar a los profesionales sabiendo que no se trata de una mera transmisión de saberes que quedarán fosilizados en poco tiempo sino de un planteamiento nuevo que prepare para el aprendizaje continuo. Igualmente la universidad ha de ser fiel a su vocación universalista, y yo le invitaría a que se revele contra las tentaciones provincianas, las políticas de campanario. Y la universidad no debe olvidar su obligación de estar al servicio del hombre y la libertad, para lo cual requiere una autonomía que le permita responsabilizarse de su misión". Para concluir, el catedrático dijo tener confianza en que "las nuevas facultades de políticas y económicas sigan esforzándose, como hicieron en otros tiempos, en difundir a todos, profesores y alumnos, estos principios y enseñanzas".

A continuación, el catedrático de Economía Aplicada, José Luis García Delgado, dijo que, 60 años después de su constitución, la facultad debe hablar de su autoestima porque ha contribuido "a ganar la batalla de la cantidad en la educación. Esta facultad se abre cuando hay dos universitarios por cada mil campesinos. No está lejos el día en que va a haber dos universitarios por un activo agrario. Además, comenzó pronto siendo un centro de referencia universitario en España, manteniéndose en todas las relaciones comparativas de excelencia y de calidad en el sistema académico". Según García Delgado el segundo motivo para la autoestima, sobre todo en el caso de Económicas, es que ha contribuido a formar los cuadros de técnicos cualificados, directivos de política económica y empresarios con buena preparación técnica que han ganado "esa otra batalla de la prosperidad y de la homologación a escala internacional desde un punto de vista económico". Por otra parte, el catedrático de Economía Aplicada aseguró que, mirando hacia delante, "hay razones para la autoexigencia. La facultad tendrá que arrimar el hombro a los dos retos que tiene por delante la economía española. Primero, la batalla de la investigación y del desarrollo tecnológico que pasa por la calidad. Esto, traducido en un aula, es calidad en la educación. El otro reto es afianzar la posición de la economía española en una economía globalizada como es la de nuestros días. Eso es competitividad, productividad, ganar capacidades en el proceso de internacionalización que está viviendo la economía y la empresa española con muy buen pulso".

Tras esta intervención, le tocó el turno al decano Ciencias Políticas y Sociología. Francisco Aldecoa empezó diciendo: "Nos sentimos orgullosos de nuestro pasado, nos consideramos moderadamente críticos respecto a la situación presente y nos sentimos enormemente ilusionados, incluso apasionados, respecto al futuro". De los primeros tiempos de la facultad recordó que fue creada para dar políticos al régimen, "pero después va a desempeñar papeles completamente distintos: desde esta facultad se va a potenciar y hacer posible la Transición". Además aseguró que el centro "ha jugado un papel de liderazgo en las universidades, la política, la economía, la sociología. Ha sido un referente". Sin embargo, comentó que al consolidarse la democracia y transformarse la sociedad española, "se ha notado menos nuestro quehacer porque ha sido más universitario, pero no por ello menos comprometido".

Respecto al momento actual, dijo ser consciente de que "jugamos un papel en el conjunto de las universidades españolas que tenemos que mejorar de forma importante. Hemos definido un plan estratégico para que la facultad sea reconocida como modelo de funcionamiento eficiente y eficaz dentro la universidad española y el espacio europeo de educación superior haciendo de la mejora continua de la calidad un compromiso asumido por todos sus miembros en los ámbitos de la docencia, la investigación, los servicios a los estudiantes y la gestión".

Por último, rememorando la separación de Políticas y Económicas en los años 70, aseguró que el compromiso asumido por los dos centros de enseñanza superior "es que el campus de Somosaguas se convierta en la Ciudad Universitaria de Pozuelo. Es probablemente el primer Campus de Ciencias Sociales que hay en España con mucha diferencia, incluyendo Psicología y Trabajo Social. No creo que haya ningún sitio igual ni por calidad, ni por cantidad, ni por programas de doctorado. Sin embargo, es desconocido como conjunto".

El decano Ciencias Económicas y Empresariales, Javier Zornoza, también incidió en este aspecto. "Uno de los retos que tenemos planteados ambos centros -dijo- es mirar al futuro haciendo de Somosaguas un Campus de Ciencias Sociales que en realidad ya es, pero que tiene que verse con mucha más claridad. Se abrirán oportunidades cuando enfoquemos el tema de las futuras titulaciones o la convergencia europea".

Para abordar este reto, anunció cuatro tareas. "La primera -comentó- se refiere a la convergencia europea para las titulaciones de grado y de postgrado, que supone cambios de titulaciones y de métodos de enseñanza y aprendizaje. Un segundo reto es el tema de la investigación, cuya característica, absolutamente nueva, es que ya tiene cierta presencia internacional. Eso hay que seguir impulsándolo y, sobre todo, en esta facultad tenemos que hacer grupos de investigadores consolidados". Un tercer reto es el tema de la movilidad, "nacional e internacional, de profesores y alumnos. En la facultad de Económicas hemos hecho los deberes en años anteriores. Por dar un dato, de todas las facultades de Económicas de España, la nuestra es la que intercambia mayor número de alumnos en los programas de Erasmus. Eso hay que continuar impulsándolo". En último lugar está el reto de la formación permanente y continua de los profesionales. "Ahí debemos ser muy permeables a las demandas de empresas, de instituciones y, en definitiva, del conjunto de la sociedad", añadió.

Después de estas intervenciones le tocó el turno al vicepresidente económico Pedro Solbes, antiguo alumno de la facultad cuando aún permanecía en el antiguo edificio de San Bernardo. Dijo del centro universitario que ha sido un reflejo en su vida profesional que, por otra parte, le ha permitido vivir "los tres grandes retos que este país ha tenido en los últimos años: el proceso de democratización, la apertura de nuestra economía y la apertura de nuestra sociedad hacia el exterior". En cuando al presente, Solbes aseguró que el momento actual es "uno de los más atractivos. El proceso de globalización nos ha llevado a retos nuevos, que en nuestro país se centran en tres". El ministro de Economía aludió a la culminación del proceso de transición "adaptándonos a las nuevas realidades que hoy plantean algunos problemas aún pendientes", a la definición de una política exterior "más consensuada en cuanto a la definición de España en la UE" y al aspecto económico. "Hemos vivido en los últimos años una situación espectacular que no volverá a repetirse, por lo menos en las mismas condiciones. De ahí que uno de los grandes retos de nuestra economía es tener más españoles que trabajen y conseguir ser más eficientes en términos de competitividad y de productividad".

Para concluir, recordó que la aportación que durante 60 años ha tenido la facultad en todo este proceso "debe seguir produciéndose. Hemos mejorado cuantitativamente en la educación académica y estoy de acuerdo en que tenemos que dar el salto de la calidad. De este modo, el enorme servicio que dio en el pasado lo seguirá dando en el futuro".

El acto quedó clausurado tras la intervención del rector de la Universidad Complutense. Carlos Berzosa dijo que "el presente es producto de una historia pasada. Tuvimos grandes maestros que en momentos muy difíciles de aislamiento respecto a lo que estaba pasando en otros países democráticos, fueron capaces de mantener un importante nivel intelectual en sus enseñanzas".

Desde el punto de vista histórico, recordó que "hemos pasado de la dictadura a la democracia, de ser un país aislado a ser miembro de la UE, de ser un país muy pobre a ser uno de los más ricos del mundo. Seguramente es una de las economías y sociedades que más transformaciones ha sufrido en tan poco tiempo. Y no solo desde el punto de vista económico, sino también de los comportamientos. Ha pasado de ser una sociedad tradicional a otra abierta y tolerante. La facultad de Políticas y Económicas ha jugado un papel muy importante en todo ello. Ha producido dirigentes de la administración pública, de las empresas y sobre todo un núcleo de muchos alumnos para poder trabajar por la marcha de nuestro país". Y esa contribución, recordó Berzosa, fue gracias a la conciencia crítica generada entre muchos estudiantes en unos años de cambio económico, de dictadura y de conflictos como la guerra de Vietnam, que propició, además del "progreso económico y social del país, la llegada de la democracia".

Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid

"Seguimos empeñados en la mejora de la calidad"

Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid desde 2003, asegura que los 60 años de vida de Políticas y Económicas han sido fundamentales para el desarrollo de nuestro país. Lo fueron por su plantel de insignes maestros y por la reconocida calidad de sus titulaciones. Y dice que lo seguirá siendo por su clara vocación europeísta e internacional, que la convierte en un referente en toda España.

-¿Qué significado han tenido, a lo largo de sus 60 años de vida, las facultades de Políticas y Sociología en la historia de la Universidad Complutense de Madrid?

-Sin duda el significado de estas dos facultades ha sido muy importante, pero yo diría que más que para la Universidad Complutense lo ha sido, y lo sigue siendo, para la sociedad española. ¿Por qué digo esto? Pues porque a lo largo de todos estos años en nuestras aulas se han formado muchos de los cuadros técnicos y dirigentes de las empresas y la Administración que han contribuido al desarrollo de nuestro país. A su vez, los grandes maestros que han pasado por estas aulas han creado escuela y sus discípulos continúan transmitiendo e innovando el conocimiento acumulado en estas disciplinas.

-¿Cuál ha sido el nivel académico de las dos facultades en el conjunto de universidades españolas?

-Teniendo en cuenta que durante muchos años esta Universidad ha sido una universidad central esto ha hecho que muchas de las grandes figuras hayan impartido aquí su docencia, y muchos de los que continúan en activo lo siguen haciendo. El 10 de diciembre celebramos un homenaje al profesor Luis Ángel Rojo, que ha sido gobernador del Banco de España, es catedrático de la Facultad de Económicas y es uno de los economistas más respetados de nuestro país. Junto a él están otros muchos, como mi maestro José Luis Sampedro, que sin duda han jugado un papel importante en la modernización de España. Políticas y Económicas han contado con profesores de la categoría de Luis Díez del Corral, Carlos Ollero, Antonio Truyol, José Antonio Maravall, Enrique Fuentes Quintana y tantos y tantos otros.

-¿Cuál es su valor añadido frente a las facultades de universidades privadas?

-Soy defensor de la enseñanza pública, creo que es la que mejor garantiza el derecho de acceso a la formación superior y a la igualdad de oportunidades, ofrecidas además desde una enseñanza de calidad. Me limito por tanto a señalar la bondad de nuestras titulaciones, que gozan del merecido reconocimiento por parte de las empresas. Los titulados por estas facultades y las demás que componen la oferta docente de la Universidad Complutense exponen con orgullo sus diplomas en la pared de su casa o su oficina y lo hacen constar en sus curricula porque saben que son títulos que gozan del debido aprecio y consideración.

-¿Cuál es la valoración que de ellas tienen en Europa? ¿Qué importancia tienen en la beca Erasmus?

-No me consta que exista una valoración cuantificable, pero mantenemos una relación muy intensa con Europa desde los departamentos que se dedican al estudio y seguimiento de lo que ocurre en nuestro continente. Los intercambios y las relaciones con los países de nuestro entorno, que hace años eran algo exótico, hoy en día son algo habitual.

Las becas Erasmus son un ejemplo interesante de cómo se está produciendo la integración europea desde abajo por la vía del intercambio y el conocimiento mutuo. Económicas ofrece este año 173 plazas de becas erasmus, es decir, 173 alumnos nuestros pueden ir a Europa y en correspondencia otros tantos pueden venir a Económicas. La Facultad de Ciencias Políticas y Sociología figura siempre en los primeros puestos de movilidad con unos 200 estudiantes de intercambio. Tenemos convenios de intercambio con todos los países europeos, aunque el idioma sigue condicionando la elección de los países de destino. Que el español sea una lengua en expansión propicia que tengamos más demanda, y en el caso concreto de Ciencias Políticas cada vez son más los estudiantes procedentes de otras disciplinas (Filología, Historia, Físicas...) que eligen cursar alguna asignatura de libre configuración en esta Facultad.

-¿Y fuera de la UE? ¿Qué convenios tienen suscritos con otras universidades del mundo?

-Los convenios generalmente los firma el rector, aunque luego se gestionen desde las facultades. Económicas tiene convenios, por ejemplo, con las Universidades de Bloomsburg, en Pensilvania, y Wisconsin, ambas en Estados Unidos, y con la Universidad de Nihon, en Japón, en la que este año tenemos a un estudiante español de origen japonés y de la que siempre tenemos algún japonés estudiando en nuestras aulas. De la Facultad de Políticas y Sociología diré que es sede de la Universidad de California, que tiene su oficina instalada aquí y de la que recibimos cada año más de cien alumnos americanos. Tenemos una relación fluida y cada vez más intensa con diferentes partes del mundo. 

-¿Cuál es el reto académico de Políticas y Económicas ante el futuro inmediato?

-Fundamentalmente el de prepararse para la convergencia en el Espacio Europeo de Educación Superior, al que estamos dedicando ya muchos  esfuerzos. Y seguimos empeñados en la mejora de la calidad y la actualización de las carreras universitarias.

Francisco Aldecoa, decano de la Facultad de Políticas y Sociología de la Complutense

"Nuestro espíritu crítico hizo posible la Transición"

Decano de Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid desde 2002, Francisco Aldecoa recuerda, ahora que se cumplen 60 años del nacimiento de la facultad, el espíritu crítico y la pluralidad ideológica que siempre ha primado en sus aulas, una actitud que sin embargo no está reñida con la actividad académica, que hoy en día tiene un clara vocación: estar listos para converger en el Espacio Europeo de Educación Superior.

-¿Qué papel ha jugado la Facultad de Políticas en la reciente historia de la democracia española?

-La facultad se creó para preparar políticos para el Régimen de Franco, en el año 1944. Sin embargo, en la medida en que ha sido una facultad imbuida desde sus orígenes en un radical espíritu universitario, en sus aulas se plantearon las bases de la política y  nació un espíritu crítico que inspiró e hizo posible la transición política.

-¿Cuál ha sido el espíritu dominante en sus aulas a lo largo de estos 60 años de historia?

-El espíritu dominante ha sido la actitud crítica, la pluralidad ideológica, así como de clases sociales, es una facultad donde han participado sectores muy diversos desde sus orígenes.

-¿Cuál fue el punto de inflexión para que, una facultad creada con el fin de alimentar al régimen de cargos públicos, se convirtiera en uno de sus principales focos de oposición?

-El punto de inflexión hay que fijarlo en mediados de los sesenta, cuando la Facultad consolida su espíritu universitario crítico con la aparición, junto a los grandes profesores que son los que articulan, las mismas nuevas generaciones conectadas especialmente con el mayo francés, donde el 68 va a ser la eclosión de esa nueva mentalidad.

-A partir de ahora, ¿cuál va a ser el horizonte académico de Políticas y Sociología? 

-Nuestra visión está recogida en el plan estratégico aprobado por la Junta de Facultad para el horizonte 2004-2010 y en definitiva meternos como experiencia piloto en el Espacio Europeo de Educación Superior.

-Para terminar, ¿cómo valora la política española e internacional de los últimos años?

-La política española de los últimos años ha conseguido homologar España con el resto las democracias europeas, homologación que se consigue con la adhesión a la Comunidad Europea. En este momento se vive con ilusión y apasionamiento el proceso constitucional europeo, que supone un hito fundamental en el cambio de naturaleza económica a política de la Unión Europea y se aborda el horizonte del 2010 con una perspectiva de participar activamente en la Política exterior europea en América Latina y en el Mediterráneo.

Javier Zornoza, decano de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Complutense

"Nos avala la imagen de marca"

Javier Zornoza, decano de Económicas y Políticas desde noviembre de 2003, destaca las singularidades de su facultad: es pionera en el desarrollo de la ciencia económica en España y algunos de sus alumnos ha participado en hitos históricos como la incorporación del país en la UE. Del mismo modo, reconoce que aún hay que mejorar la calidad en la formación, y no sólo la de los alumnos; también la de los docentes y los profesionales.

-¿Cuál es el balance de la Facultad de Económicas después de 60 años de historia?

-Claramente positivo. Ha permitido un desarrollo de la ciencia económica en España, que surgiendo de forma pionera de la Universidad Complutense ha tenido una implantación amplísima en todas las universidades. Hay que tener en cuenta que anteriormente a su creación en 1944 no existía una licenciatura de estudios de economía en ninguna universidad española, mientras que sí lo había en otros países.

-¿Qué importancia ha tenido la facultad en la historia universitaria y profesional de España?

-La facultad ha formado a un núcleo muy relevante de economistas españoles, que vienen desempeñando su labor tanto en los organismos  públicos -nacionales e internacionales- como en las empresas. Como ejemplo podríamos citar la participación de mucho de ellos en hitos tan importantes de nuestra economía como el Plan de Estabilización de 1959, los Pactos de la Moncloa o la entrada de España en la Unión Europea.

-La economía y la empresa son dos ámbitos aparentemente muy técnicos. Los docentes, las asignaturas, ¿consiguen sin embargo ofrecer una enseñanza humanista a los alumnos?

-En efecto los dos ámbitos son técnicos, pero no debemos olvidar que la economía es una ciencia social y está orientada hacia la mejora del nivel de vida de los ciudadanos, aunque lógicamente ello supone dar a los alumnos una formación técnica elevada y acorde con las exigencias actuales.

-¿Qué señas de identidad distingue a la Facultad de Económicas de la Complutense del resto?

-Es difícil resumir nuestra identidad en unas breves palabras, pero cabría destacar la magnífica dotación de capital humano que tenemos, la experiencia en abordar problemas económicos y sociales complejos, la capacidad de enseñar con una clara orientación hacia el desarrollo de las capacidades de los alumnos y la imagen de marca que avala una historia plena de buen trabajo.

-¿Qué más se puede hacer de ahora en adelante? ¿Cuál es la perspectiva de futuro?

-Justo en estos momentos nos encontramos ante grandes retos como la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, que supone un vuelco en la forma de realizar la docencia, tanto desde la perspectiva de los profesores, como desde la de los alumnos. Además, la calidad se impone como criterio básico en el desarrollo de las actividades docentes e investigadoras y nuestra facultad tiene que estar en la cresta de la ola. La competencia es mucho mayor que hace unos años, la oferta es muy amplia, aunque no siempre de calidad y nosotros queremos ofrecer más todavía una formación de calidad, no sólo para los alumnos de las licenciaturas, doctorados y títulos propios, sino también a través de la formación continuada para profesionales.

-Para finalizar, ¿cómo valora la política económica española y mundial de los últimos años?

-Esta es una pregunta de examen ¿no?. No es fácil valorar las distintas políticas económicas que se realizan. Bien es cierto que cada vez más, los mercados tienen un peso importante en el desarrollo de la vida económica y que las políticas tienden a ser subsidiarias. No obstante el papel del sector público en muchos ámbitos es muy relevante y no debe dejar de serlo. En cualquier caso, la puesta en marcha del euro y la similar evolución de los ciclos económicos de los países europeos dejan un menor margen a las políticas económicas -monetaria, fiscal y financiera- de los países, que deben armonizarse elevando a un nivel supranacional las respuestas a problemas que anteriormente se resolvían internamente.

 

Nacieron de la dictadura, lucharon contra ella y hoy son un referente universitario

Historia de dos facultades emblemáticas

La entonces llamada Facultad de Políticas, Económicas y Comerciales de la Universidad Complutense de Madrid se creó en 1944 para crear cuadros del régimen. Sin embargo, a Franco se le fue de las manos aquello a lo que jamás pudo imponer su censura: el pensamiento. La talla intelectual de sus insignes maestros, la autonomía de la que siempre gozó el centro universitario, el estudio de las teorías políticas y la creciente oposición al aislamiento y la dictadura convirtieron el antiguo caserón de San Bernardo en un reducto de libertad en medio de un país atenazado por el franquismo. A principios de los 70 separaron Políticas de Económicas para tratar de apaciguar aquel hervidero de jóvenes de izquierda, pero aquello ya era imparable y la determinación de los estudiantes contribuyó al proceso de la Transición y posterior consolidación de la democracia. Desde entonces, Políticas y Sociología y Económicas y Empresariales han mantenido intacto su espíritu crítico y su clara vocación humanista para formar a los hombres y mujeres llamados a tomar las riendas del país.

P rimero se creó el Instituto de Estudios Políticos dependiente de la Secretaría General del Movimiento. En 1941 se organizaron una serie de cursos agrupados en las secciones de Ciencia Política, Economía Política y Estudios Internacionales, a las que luego se sumó la de Administración Pública. Dos años después, una orden del 7 de septiembre creaba la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid y otra del 29 de enero de 1994 fijaban sus normas de funcionamiento. El 7 de julio de 1944, se aprobaba el decreto que establecía la ordenación del centro. En él se decía que su misión era la enseñanza de las ciencias político-administrativas y económicas "al servicio de los fines espirituales y del engrandecimiento de España". O más bien del Régimen, porque ese era realmente el fin para el que fue creada: ser un vivero de profesionales al servicio del aparato del Estado franquista. Con los años, aquella disposición era papel mojado para los cientos de alumnos que jugaron un papel fundamental precisamente en la caída de aquella dictadura que esperaba de ellos fidelidad y servicio abnegado.

Pero su actitud contestataria no fue algo fortuito, sino fruto de las circunstancias y, sobre todo, de la libertad de cátedra que imperaba en las clases magistrales de aquellos a los que, con cariño, los antiguos alumnos siguen llamando insignes maestros.

El primer decano de aquella facultad fue Fernando María Castiella, que abandonó el viejo caserón de la calle de San Bernardo de Madrid para asumir el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Durante aquellos años, la facultad no tuvo aparentes contratiempos. A las dos licenciaturas de Políticas y Económicas se añadió la de Comerciales, impartidas todas ellas por un excelente plantel de catedráticos y de profesores que hoy en día siguen presentes en la memoria de sus antiguos alumnos: Luis Díez del Corral, Carlos Ollero, José Antonio Maraval, Antonio Truyol, Gómez Arbolella, Enrique Fuentes Quintana, Manuel Fraga, Juan Velarde, Rodrigo Uría, Valentín Andrés Álvarez, José Luis Sampedro, Luis Valdeavellano, José Castañeda, Manuel Varela Parache, Gonzalo Arnaiz, Paulino Gargorri... De ellos recuerdan su nivel académico y científico y sus clases magistrales. Y sobre todo su libertad de cátedra, sus clases sobre la historia de las ideas y la democracia impensables en cualquier otro centro de enseñanza superior que no fuera aquella facultad. Aquello despertó la conciencia crítica de los alumnos y otros muchos se matriculaban en la facultad atraídos no tanto por sus lecciones como por lo que allí se estaba empezando a gestar. Recuerda el rector de la Complutense, Carlos Berzosa, que a la desaparecida cineasta Pilar Miró la aconsejaban ir siempre a la facultad aunque no asistiera a clase porque allí se aprendía mucho en la universidad de los pasillos. Se aprendía, sobre todo, de política, pero también se aprendía a vivir. Aquel era un centro universitario muy activo. Además de las clases, los profesores impartían seminarios por las tardes. Incluso la actividad cultural era más notable que en otras facultades; había cine, teatro, música y aulas de poesía, aunque bien es verdad que en muchas ocasiones daban cabida a actos políticos en los que intervenían determinados poetas o actores contrarios al régimen.

Referente antifranquista. Las huelgas obreras de los 50 y los 60 y, fundamentalmente, el espíritu del mayo del 68, calaron hondo en las conciencias de aquellos jóvenes dispuestos a cambiar el mundo o, por lo menos, España. Ya fuera bajo las siglas de troskos, los comunistas, los anarquistas, los socialistas... todos ellos tenían en común su férrea determinación por propiciar la caída del franquismo. Algunos de ellos emplearon métodos de protesta escandalosos y subversivos para llamar la atención, como los primeros streaking (desnudos públicos). La mayoría, participaba en reuniones clandestinas, se afiliaba a formaciones políticas clandestinas y corría delante de los grises en manifestaciones callejeras. Aquellos acontecimientos se repitieron en otras tantas facultades españolas, pero en el caso de la de Políticas y Económicas fueron especiales. Los profesores, incluso los que no compartían su beligerancia, les dieron protección y cobijo. Porque a pesar de que la policía tenía su propio despacho en la facultad para vigilar a los alumnos y docentes, el decano siempre gozó de autonomía y en ocasiones, como fue el caso de Carlos Ollero, se enfrentaron a las fuerzas de orden público para que no detuvieran a los estudiantes. También logró impedirlo el profesor y vicedecano Velarde, que en los años 60, estando de decano en funciones, salió a la puerta de la facultad para conseguir que la policía no detuviera los estudiantes que intentaban salir de la facultad sin ser arrestados. O el decano José Ángel Veras, que se puso al frente de una marcha para que no interviniesen los grises y un alumno, López Cachero, se colocó delante para que su maestro no fuera agredido y acabó recibiendo algún que otro palo. Hubo incluso quien fue al Tribunal de Orden Público para declarar a favor de sus alumnos.

También en aquel entonces existía un fichero de represaliados. Si alguno de ellos deseaba matricularse en la facultad, corría el riesgo de que su expediente fuera investigado por la policía y le impidieran acceder a la titulación. Por eso, siempre que era posible, el personal del centro universitario lo hacía desaparecer para que no cayera en manos de aquellos.

Los apoyos también llegaron de fuera. Los opositores al régimen de toda España sabían lo que en aquella facultad estaba sucediendo y pronto se convirtió en un referente indiscutible de la lucha antifranquista. El cantautor Raimon ofreció un concierto en homenaje al Che Guevara el 18 de mayo de 1968 en el centro universitario al que asistieron más de 6.000 personas, que a la salida formaron una manifestación disuelta finalmente por la policía.

Ante semejante panorama, la dictadura trató de contrarrestar el efecto de aquella isla de libertad y separó Políticas y Económicas en dos facultades. Fue a principios de los 70, cuando el clima de tensión había alcanzado sus más altas cotas. Hacía años que la sede común había dejado de estar en San Bernardo para trasladarse a la que hoy acoge la facultad de Geografía e Historia en la Ciudad Universitaria. Y fue allí donde se produjo la ruptura; Políticas pasó al edificio que ahora alberga Estadística junto al Palacio de La Moncloa -en el 71 se sumó Sociología- y Económicas se exilió a Somosaguas, donde se trasladó nuevamente Políticas a principios de los 90.

Sin embargo, la conciencia crítica y revolucionaria de aquellos alumnos ya era imparable, incluso a pesar de los difíciles momentos que allí se vivieron hasta la llegada de la democracia: las protestas se saldaron con jóvenes encarcelados y los disparos, supuestamente al aire, acabaron con la vida de varios estudiantes.

Desde la democracia. La transición fue un éxito. Y lo fue, en gran medida, gracias al papel que jugaron Políticas y Económicas. Sin embargo, después de aquel papel de liderazgo, llegaron años de cierto desencanto. Los estudiantes albergaban más altas metas, habrían querido cambios políticos y sociales más radicales y la amnistía de la disfrutaron los antiguos dirigentes del régimen frustró sus expectativas. A partir de entonces, las facultades se centraron en el que, al fin y al cabo, era su cometido: el del claustro, enseñar, y el de los alumnos, aprender la lección.

Por otra parte, los dos centros de la Complutense comenzaron a experimentar nuevos cambios. Si en 1944 acogía a las élites vanguardistas del país, en los últimos 20 años viene impartiendo clases a todo el espectro social español. Además, la presencia de la mujer en las aulas ha aumentado de forma sobresaliente. La primera promoción sólo contaba con una alumna y ahora, en Políticas más de la mitad de los estudiantes son mujeres y en Económicas, el 50%. En cuanto a lo que el catedrático de Economía José Luis García Delgado denomina cantidad en la educación, la diferencia también es significativa. Los primeros licenciados sumaban alrededor de un centenar de personas y ahora, entre las facultades de Ciencias Sociales, alrededor de 15.000.

Los planes de estudios también han sufrido una profunda transformación. Los cambios sociales, políticos y económicos, incluso los relativos a los métodos de enseñanza, han definido un nuevo sistema de enseñanza superior en los dos centros de la Complutense. Sin embargo, dos cosas permanecen inalterables: la tolerancia en el aula y su entorno y la vocación humanista. En el primer caso, resulta curioso comprobar cómo la censura es de lo poco que está censurado en las facultades. Las pintadas, casi todas de carácter político, son respetadas. Después de vivir tan directamente la represión franquista, en Políticas y en Económicas no se borran los graffitis, ni siquiera los fascistas o antidemocráticos.

En el segundo, los licenciados en estos centros tienen una visión más multidisciplinar que los estudiantes de otras carreras universitarias; aprenden Derecho, Historia de las ideas, Filosofía, Relaciones Internacionales o Antropología. Gracias a estas y otras asignaturas, disponen de un amplio bagaje académico y cultural reconocido por las empresas y organismos públicos en los que, una vez concluidos los estudios, los alumnos del Políticas y Sociología y Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid deberán empezar a dar sus primeros pasos en el mundo laboral.

 

La Administración Pública, nutrida de buena parte de sus estudiantes

Alumnos modélicos

Con la llegada de la Transición, los alumnos de Políticas y Económicas dejaron de frecuentar las reuniones clandestinas y los grupos universitarios para empezar a trabajar desde posiciones menos arriesgadas pero igualmente eficaces. Algunos de ellos, incluso, ahora ocupan altos cargos del Estado. Cinco de ellos son ministros y otros tantos ostentan responsabilidades de alto rango en la Administración del Estado o las comunidades autónomas. A continuación, reproducimos los nombres de algunos de los que actualmente trabajan a las órdenes del presidente del Gobierno u ocupan un escaño.

Por las facultades de Políticas y Económicas han pasado millares de alumnos. Casi todos forman una gran familia que ha sido capaz de sacar adelante el país desde las empresas y las Administraciones públicas. Pero sólo unos pocos han logrado ascender a las más altas instancias del Gobierno central o autonómico. Incluso los hay que, sin ejercer un servicio público, han logrado sobresalir en otros campos profesionales. Es el caso de José Luis Sampedro, antiguo profesor en el viejo caserón de San Bernardo y destacado escritor en la narrativa actual; Carmen Iglesias, académica de la Historia y de la Lengua; Manuel Campo Vidal y Francisco Lobatón, ambos periodistas; Asunción Valdés, ex jefa de Comunicación de la Casa Real; o Javier Tusell, historiador. Otra alumna conocida es la infanta Cristina, pero en este caso no puede decirse que haya sido su paso por la facultad el factor determinante.

Recopilar una relación de todos los antiguos alumnos que han pasado desde los años 40 por las aulas de Ciencias Políticas y Sociología antes de ocupar un puesto de gran responsabilidad sería inabarcable, de modo que a continuación les presentamos los que, hoy en día, dirigen los designios de este país. 

Ministros:

Pedro Solbes Mira. Ministro de Economía y Hacienda y vicepresidente segundo del Gobierno. Doctor en Ciencias Políticas por la UCM.

Miguel Ángel Moratinos. Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas por la UCM.

Juan Fernando López Aguilar. Ministro de Justicia. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Jesús Caldera Sánchez-Capitán. Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Licenciado en Ciencias Políticas, Derecho y Sociología por la UCM.

José Bono. Fue profesor de Derecho Político en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM (No terminó los estudios de Ciencias Políticas).

Altos cargos de Presidencia del Gobierno.

Enrique Guerrero Salom. Subdirector del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Doctor en Ciencias Políticas. Profesor de Ciencias Políticas de la UCM.

Luis Herrero Juan. Subsecretario de la Presidencia. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

José Álvarez Junco. Director del Centro del Estudios Políticos y Constitucionales. Doctor en Ciencias Políticas por la UCM. Catedrático del Pensamiento Político y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

Ludolfo Paramio. Director del Departamento de Análisis y Estudios del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Director de la Unidad de Políticas Comparadas del Congreso Superior de Investigaciones Científicas. Profesor de Sociología de la UCM.

Ministerio de Economía y Hacienda:

María Soledad Abad Rico. Directora del Gabinete del Ministro. Licenciada en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales por la UCM.

Instituto de Crédito Oficial:

Ramón Iribarren. Director adjunto de Presidencia. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación:

Javier de Sancho Velázquez. Director del Gabinete del ministro. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Milagros Hernando y Echevarría. Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM. Fue directora del Gabinete del secretario de Estado de Asuntos Europeos, Ramón de Miguel, hasta 2004. Continúa como directora del Gabinete del actual secretario de Estado para la Unión Europea, Alberto Navarro.

Ministerio de Justicia:

Luis López Guerra. Secretario de Estado de Justicia. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Ana María de Miguel Langa. Subsecretaria de Justicia. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Ministerio de Interior:

Víctor García Hidalgo. Director General de la Policía. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

María del Rosario García Mahamut. Directora General de Política Interior. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Ministerio de Administraciones Públicas:

Dolores Carrión Martín. Subsecretaria de Administraciones Públicas. Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM.

Francisco Javier Velázquez López. Secretario General para la Administración Pública. Licenciado el Ciencias Políticas y Económicas por la UCM.

Francisco Ramos Fernández-Torrecilla. Director del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales:

Soledad Murillo de la Vega. Secretaria General de Políticas de Igualdad. Licenciada en Sociología por la UCM.

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio:

María Teresa Gómez Condado. Subsecretaria de Industria, Turismo y Comercio. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Leandro González Gallardo. Secretario General Técnico de la Subsecretaría de Industria. Realizó estudios de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

Ministerio de Sanidad y Consumo:

Fernando Puig de la Bellacasa y Aguirre. Subsecretario de Sanidad y Consumo. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Ministerio de Vivienda:

Enrique Álvarez González. Director de Gabinete de la ministra. Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Congreso de los Diputados.

Alfredo Pérez Rubalcaba. Diputado por Madrid (grupo parlamentario socialista). Estudios de Políticas por la UCM.

Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo. Diputada por Madrid (grupo parlamentario socialista). Presidenta de la Comisión de Educación y Cultura. Doctora en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM. Catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

José Andrés Torres Mora. Diputado por Málaga (grupo parlamentario socialista). Doctor en Sociología. Profesor titular de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.

Rosa Delia Blanco Teherán. Diputada por Madrid (grupo parlamentario socialista). Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM. Presidenta de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Oscar López Águeda. Diputado por Segovia (grupo parlamentario socialista). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM. Portavoz de la Comisión de Control Parlamentario de RTVE.

Juan Carlos Corcuera Plaza. Diputado por Barcelona (grupo parlamentario socialista). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Fernando Vicente Castelló Boronat. Diputado por Castellón (grupo parlamentario popular). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Javier Fernández-Lasquetty y Blanc. Diputado por Madrid (grupo parlamentario popular). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Fernando López-Amor García. Diputado por Madrid (grupo parlamentario popular). Fue alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Eugenio Nasarre Goicoechea. Diputado por Madrid (grupo parlamentario popular). Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas por la UCM. Miembro del Comité Ejecutivo del PP.

Ana Palacio del Valle- Lerchundi. Diputada por Toledo (grupo parlamentario popular) y ex ministra de Asuntos Exteriores. Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM.

Senado:

Enrique Curiel Alonso. Senador por Pontevedra. Portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista. Ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.

Rafael Simancas. Senador por la Comunidad de Madrid (grupo parlamentario socialista). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Ignacio Cosidó Gutiérrez. Senador por Palencia (grupo parlamentario popular) Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.

Alejandro Muñoz Alonso Ledo. Senador por Madrid (grupo parlamentario popular) Licenciado en Ciencias Políticas. Catedrático de la UCM.

Rosa María Romero Sánchez. Senadora por la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha (grupo parlamentario popular) Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM. Secretaria general regional del PP de Castilla-La Mancha.

Asamblea de Madrid:

Alberto López Viejo. Diputado por el PP. Licenciado en Derecho y estudios en Ciencias Políticas por la UCM.

María África Lozano Martín. Diputada por el PP. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Juan Soler-Esppiauba Gallo. Diputado por el PP. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM . Director de Estudios de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES).

Inés Alberdi Alonso. Diputada por el PSOE. Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas. Doctora en Sociología por la UCM. Catedrática de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas.

Luis María López Guerra. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas por la UCM. Vicepresidente del Tribunal Constitucional de 1992 a 1995.

José Antonio Díaz Martínez. Diputado por el PSOE. Licenciado en Sociología por la UCM. Doctor en Sociología.

Juan Antonio Ruiz Castillo. Diputado por el PSOE. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Jorge García Castaño. Portavoz Adjunto del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida. Estudios en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.

Parlamento europeo.

Elena Valenciano. Eurodiputada por el PSOE. Estudios de Derecho y en Ciencias Políticas en la UCM.

Emilio Menéndez. Eurodiputado por el PSOE. Licenciado en Derecho y doctor en Ciencias Políticas. Fue embajador en Jordania e Italia. De 1975 a 1980 fue profesor ayudante de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.

David Hammerstein. Eurodiputado por Verdes-Alianza Libre Europea. Licenciado en Sociología por la UCM.

Pilar del Castillo. Eurodiputada por el PP. Catedrática de Ciencia Política. Ex ministra de Educación y Cultura.

Ana Mato. Eurodiputada por el PP. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.

Félix Taberna Monzón. Eurodiputado por IU. Licenciado en Sociología por la UCM.

Soledad Monzón Cabrera. Eurodiputada por Coalición Europea. Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM.

Las dos facultades preparan el terreno para abordar su futuro inmediato

Por la calidad de una educación que mira al exterior

Converger con Europa, consolidar grupos de investigadores en el ámbito internacional, mejorar la movilidad de alumnos y docentes y reforzar la formación continua de los profesionales son cuatro de los retos que las facultades de Políticas y Económicas se plantean de cara al futuro más inmediato. El horizonte se sitúa en el año 2010, año en que entrará en vigor el Espacio Europeo de Educación Superior aprobado en 1999 tras la firma de la Declaración de Bolonia, que obligará a modificar el grado y postgrado para homologar las carreras de toda la UE. Los dos centros de la Complutense ya han empezado a hacer los deberes. La de Políticas ha desarrollado un plan estratégico para definir los instrumentos con los que hacer operativo este nuevo marco académico y la de Económicas parte con la ventaja de ser la facultad que más número de alumnos intercambia dentro del Programa Erasmus.

El bagaje humano e intelectual que atesoran las Facultades de Políticas y Sociología y de Económicas y Empresariales desde que se constituyeran hace ahora 60 años las convierte no sólo en dos de los centros más emblemáticos en el mundo académico, político y económico del país; también las permite asumir nuevos retos con la experiencia y los recursos necesarios. Si a eso se le añade la voluntad de seguir mejorando en términos de calidad y eficiencia y de tener más altas miras que las restringidas a su mero funcionamiento interno, podría decirse que las dos facultades se encuentran en el pelotón de cabeza del sistema universitario español.

En un ámbito más doméstico su prioridad es convertir el Campus de Somosaguas en una auténtica ciudad universitaria de las Ciencias Sociales. Con las facultades de Psicología y Trabajo Social, forman el conjunto más importante del país, ya sea por la calidad de su planes de estudios, por la cantidad de profesores y alumnos o por el volumen de sus programas de doctorado. Por eso, a partir de ahora, sumarán esfuerzos para dar a conocer este hecho objetivo que sin embargo no se conoce en su conjunto. Según las previsiones de los decanos de Políticas y Económicas, esta consideración propiciará mayores oportunidades a la hora de abordar futuras titulaciones, actuaciones interfacultativas e interdisciplinares y, sobre todo, la convergencia europea.

Garantía de calidad europea. El desafío de Políticas y Económicas se encuentra en Europa. En mayo de 1998, los ministros de Educación de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido firmaron en la Sorbona una declaración instando al desarrollo de un Espacio Europeo de Educación Superior. Un año después llegó la Declaración de Bolonia, suscrita ya por 30 Estados europeos -a los miembros de la Unión se sumaron los países del Espacio Europeo de Libre Comercio y los del este y centro de Europa-. Los principios definidos en este nuevo texto son la calidad, la movilidad, la diversidad y la competitividad, básicos para alcanzar otros dos objetivos estratégicos: el incremento del empleo en la UE y la conversión del sistema europeo de formación superior en un polo de atracción para estudiantes y profesores de otras partes del mundo. Asimismo, la declaración establece que los firmantes se comprometen a cumplir con los requisitos acordados en el año 2010.

Este nuevo escenario es, por tanto, el que define las políticas educativas prioritarias que actualmente se ensayan y desarrollan desde los decanatos de las dos facultades. La convergencia europea afecta a las titulaciones de grado y de postgrado, lo que implica cambios de planes de estudios, de titulaciones, de métodos de enseñanza de los profesores y de métodos de aprendizaje de los alumnos.

En la Facultad de Políticas y Sociología, el decano, Francisco Aldecoa, ha puesto en marcha el Plan Estratégico 2004-2010 para examinar el panorama y detectar las necesidades operativas requeridas por el futuro sistema educativo. El centro universitario tendrá en cuenta las opiniones de los principales interesados a través de una comisión de profesores, equipo decanal, personal administrativo y alumnos donde evaluar sus propuestas y sugerencias. Por otra parte, pretende actuar como entidad prestadora de servicios al alumno-cliente con el fin de garantizar la eficacia, eficiencia y excelencia sin olvidar ni su carácter público ni la tolerancia que la viene caracterizando desde hace 60 años.

Mientras, el decano y los vicedecanos de Económicas han elaborado un libro blanco sobre las dos futuras titulaciones de grado; la de Económicas y la de Administración de Empresas. En cuanto a los postgrados, ya han acordado aprobar uno relativo a los actuarios -seguros- y se están planteando impulsar otros específicos de economía con distintas especialidades y de empresa -parecido a un MBA-.

Por otra parte, el espacio europeo, al restringir el primer ciclo entre tres y cuatro años y establecer el sistema de créditos, permitirá a los alumnos compatibilizar sus estudios con disciplinas cercanas, lo que redundará en una mayor preparación e incluso en una doble titulación que podría ser compartida por Políticas y Económicas. 

La convergencia europea no sólo va a representar un cambio en los títulos; también va a introducir una profunda transformación en la manera de enseñar. El profesor va a resultar más cercano, los grupos de estudiantes serán más reducidos, habrá tutorías y seminarios y el alumno ejercerá un papel muy activo. También se está creando un soporte informático para que los alumnos puedan chatear con los profesores y acceder a través de las páginas web de las facultades a la bibliografía, los apuntes y los ejercicios. El cambio también va a ser físico. Las aulas dejarán de ser amplios graderíos para dividirse en espacios más pequeños con mesas de trabajo adaptadas a este nuevo método pedagógico denominado Bolonia.

Un segundo reto de Políticas y Económicas es el tema de la investigación. En la última década ha experimentado un cambio radical: de apenas publicar en revistas extranjeras, los profesores han comenzado a tener una cierta presencia internacional. Los dos centro universitarios madrileños lo van a seguir impulsando, pero sobre todo, van a tratar de que sean grupos de  docentes y catedráticos los que abanderen el área de investigación de las dos facultades. La Complutense comparte este objetivo y ya dispone de un registro y de una línea de financiación para que estos grupos puedan consolidarse.

El tercer área de actuación es la movilidad, nacional e internacional, de profesores y alumnos. Económicas y Empresariales parte con ventaja. De todas las facultades de Económicas de España, la de Somosaguas es la que intercambia mayor número de alumnos en los programas de Erasmus. Políticas tampoco se queda atrás; es el centro universitario que, proporcionalmente, más estudiantes envía y recibe a Europa gracias a este convenio.

Las dos facultades van tratar de mejorar aún más esta marca. Para sus alumnos españoles representa una gran oportunidad para conocer otro idioma y otra cultura y para vivir una experiencia vital estrechamente relacionada con la convergencia europea suscrita en la Declaración de Bolonia. Lo mismo ocurre con los estudiantes que vienen de fuera para los que, por otro lado, España representa una puerta de acceso a Latinoamérica. El Políticas y en Económicas lo saben y por eso van a seguir apostando por el cono sur americano, un mercado emergente muy atractivo para los futuros profesionales europeos.

Por otro lado, los dos centros universitarios de la Complutense están trabajando para mejorar la movilidad de profesores, también requerida en el Espacio Europeo de Educación Superior. Aunque ya se hacen estancias en el extranjero y se recibe personal docente de otros países de la Unión, todavía es necesario desarrollar más programas de intercambio para propiciar estancias más largas.

Por último, Políticas y Económicas tienen el propósito de mejorar la formación permanente y continua de profesionales. Las facultades impulsarán los cursos de formación destinados a aquellos financieros, funcionarios de la Administración del Estado o directivos que ya pasaron por las aulas universitarias y que necesitan seguir aprendiendo. Una vez detectadas las demandas de las empresas y las instituciones públicas, se encargan de programar cursos a la carta con los que seguir dando servicio a la sociedad

 


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