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Aniversario
de la Complutense
60
años de Políticas y Económicas
Felices
60 años
El
acto conmemorativo del 60 aniversario de las facultades de Políticas y
Sociología y Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense
de Madrid, celebrado el pasado 29 de noviembre en el Aula Magna de esta
última, estuvo marcado por recuerdos emocionados, valoraciones históricas
en la España de la dictadura y la democracia y observaciones acerca de
la evolución y el protagonismo que los dos centros han tenido en la educación
superior y en la vida pública del país a lo largo de las seis últimas
décadas. Pero no sólo dio cabida a la nostalgia. Las dos facultades veteranas
se enfrentan a multitud de retos académicos y profesionales, tal y como
quedó de manifiesto en las intervenciones del catedrático de Sociología
Luis González Seara, del de Economía Aplicada José Luis García Delgado,
de los decanos de Políticas y Económicas, Francisco Aldecoa y Javier Zornoza,
del vicepresidente económico y antiguo alumno, Pedro Solbes, y del rector
de la Complutense, Carlos Berzosa.
Por
Virginia Miranda
La
primera intervención corrió a cargo de Luis González Seara. El
catedrático de Sociología, después de hacer una descripción pormenorizada
de los antecedentes de la que en un principio fue una única facultad denominada
de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, valoró la trascendencia
que el centro ha tenido en la historia del pensamiento desde que se creara
en 1944, así como la aportación decisiva que han tenido sus catedráticos
y docentes, "verdaderas autoridades científicas que tuvieron un papel
muy decisivo en el proceso de modernización de España".
Respecto
a la enseñanza, González Seara recordó un informe de la Comisión Europea
presidida por Jacques Delors, que "ordena el aprendizaje con los llamados
cuatro pilares de la educación: su objetivo central debe ser aprender
a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser. Yo
creo que es necesario añadirle un quinto pilar: aprender a pensar no sólo
para comprender sino también, fundamentalmente, para innovar. A la Universidad
le corresponde ser como una gran fábrica de ideas innovadoras donde se
generen, se discutan y se ensayen las respuestas a los desafíos que se
presentan, colaborando en la solución de los problemas que tiene planteada
la sociedad. En segundo lugar, la Universidad debe formar a los profesionales
sabiendo que no se trata de una mera transmisión de saberes que quedarán
fosilizados en poco tiempo sino de un planteamiento nuevo que prepare
para el aprendizaje continuo. Igualmente la universidad ha de ser fiel
a su vocación universalista, y yo le invitaría a que se revele contra
las tentaciones provincianas, las políticas de campanario. Y la universidad
no debe olvidar su obligación de estar al servicio del hombre y la libertad,
para lo cual requiere una autonomía que le permita responsabilizarse de
su misión". Para concluir, el catedrático dijo tener confianza en que
"las nuevas facultades de políticas y económicas sigan esforzándose, como
hicieron en otros tiempos, en difundir a todos, profesores y alumnos,
estos principios y enseñanzas".
A
continuación, el catedrático de Economía Aplicada, José Luis García
Delgado, dijo que, 60 años después de su constitución, la facultad
debe hablar de su autoestima porque ha contribuido "a ganar la batalla
de la cantidad en la educación. Esta facultad se abre cuando hay dos universitarios
por cada mil campesinos. No está lejos el día en que va a haber dos universitarios
por un activo agrario. Además, comenzó pronto siendo un centro de referencia
universitario en España, manteniéndose en todas las relaciones comparativas
de excelencia y de calidad en el sistema académico". Según García Delgado
el segundo motivo para la autoestima, sobre todo en el caso de Económicas,
es que ha contribuido a formar los cuadros de técnicos cualificados, directivos
de política económica y empresarios con buena preparación técnica que
han ganado "esa otra batalla de la prosperidad y de la homologación a
escala internacional desde un punto de vista económico". Por otra parte,
el catedrático de Economía Aplicada aseguró que, mirando hacia delante,
"hay razones para la autoexigencia. La facultad tendrá que arrimar el
hombro a los dos retos que tiene por delante la economía española. Primero,
la batalla de la investigación y del desarrollo tecnológico que pasa por
la calidad. Esto, traducido en un aula, es calidad en la educación. El
otro reto es afianzar la posición de la economía española en una economía
globalizada como es la de nuestros días. Eso es competitividad, productividad,
ganar capacidades en el proceso de internacionalización que está viviendo
la economía y la empresa española con muy buen pulso".
Tras
esta intervención, le tocó el turno al decano Ciencias Políticas y Sociología.
Francisco Aldecoa empezó diciendo: "Nos sentimos orgullosos de
nuestro pasado, nos consideramos moderadamente críticos respecto a la
situación presente y nos sentimos enormemente ilusionados, incluso apasionados,
respecto al futuro". De los primeros tiempos de la facultad recordó que
fue creada para dar políticos al régimen, "pero después va a desempeñar
papeles completamente distintos: desde esta facultad se va a potenciar
y hacer posible la Transición". Además aseguró que el centro "ha jugado
un papel de liderazgo en las universidades, la política, la economía,
la sociología. Ha sido un referente". Sin embargo, comentó que al consolidarse
la democracia y transformarse la sociedad española, "se ha notado menos
nuestro quehacer porque ha sido más universitario, pero no por ello menos
comprometido".
Respecto
al momento actual, dijo ser consciente de que "jugamos un papel en el
conjunto de las universidades españolas que tenemos que mejorar de forma
importante. Hemos definido un plan estratégico para que la facultad sea
reconocida como modelo de funcionamiento eficiente y eficaz dentro la
universidad española y el espacio europeo de educación superior haciendo
de la mejora continua de la calidad un compromiso asumido por todos sus
miembros en los ámbitos de la docencia, la investigación, los servicios
a los estudiantes y la gestión".
Por
último, rememorando la separación de Políticas y Económicas en los años
70, aseguró que el compromiso asumido por los dos centros de enseñanza
superior "es que el campus de Somosaguas se convierta en la Ciudad Universitaria
de Pozuelo. Es probablemente el primer Campus de Ciencias Sociales que
hay en España con mucha diferencia, incluyendo Psicología y Trabajo Social.
No creo que haya ningún sitio igual ni por calidad, ni por cantidad, ni
por programas de doctorado. Sin embargo, es desconocido como conjunto".
El
decano Ciencias Económicas y Empresariales, Javier Zornoza, también
incidió en este aspecto. "Uno de los retos que tenemos planteados ambos
centros -dijo- es mirar al futuro haciendo de Somosaguas un Campus de
Ciencias Sociales que en realidad ya es, pero que tiene que verse con
mucha más claridad. Se abrirán oportunidades cuando enfoquemos el tema
de las futuras titulaciones o la convergencia europea".
Para
abordar este reto, anunció cuatro tareas. "La primera -comentó- se refiere
a la convergencia europea para las titulaciones de grado y de postgrado,
que supone cambios de titulaciones y de métodos de enseñanza y aprendizaje.
Un segundo reto es el tema de la investigación, cuya característica, absolutamente
nueva, es que ya tiene cierta presencia internacional. Eso hay que seguir
impulsándolo y, sobre todo, en esta facultad tenemos que hacer grupos
de investigadores consolidados". Un tercer reto es el tema de la movilidad,
"nacional e internacional, de profesores y alumnos. En la facultad de
Económicas hemos hecho los deberes en años anteriores. Por dar un dato,
de todas las facultades de Económicas de España, la nuestra es la que
intercambia mayor número de alumnos en los programas de Erasmus. Eso hay
que continuar impulsándolo". En último lugar está el reto de la formación
permanente y continua de los profesionales. "Ahí debemos ser muy permeables
a las demandas de empresas, de instituciones y, en definitiva, del conjunto
de la sociedad", añadió.
Después
de estas intervenciones le tocó el turno al vicepresidente económico Pedro
Solbes, antiguo alumno de la facultad cuando aún permanecía en el
antiguo edificio de San Bernardo. Dijo del centro universitario que ha
sido un reflejo en su vida profesional que, por otra parte, le ha permitido
vivir "los tres grandes retos que este país ha tenido en los últimos años:
el proceso de democratización, la apertura de nuestra economía y la apertura
de nuestra sociedad hacia el exterior". En cuando al presente, Solbes
aseguró que el momento actual es "uno de los más atractivos. El proceso
de globalización nos ha llevado a retos nuevos, que en nuestro país se
centran en tres". El ministro de Economía aludió a la culminación del
proceso de transición "adaptándonos a las nuevas realidades que hoy plantean
algunos problemas aún pendientes", a la definición de una política exterior
"más consensuada en cuanto a la definición de España en la UE" y al aspecto
económico. "Hemos vivido en los últimos años una situación espectacular
que no volverá a repetirse, por lo menos en las mismas condiciones. De
ahí que uno de los grandes retos de nuestra economía es tener más españoles
que trabajen y conseguir ser más eficientes en términos de competitividad
y de productividad".
Para
concluir, recordó que la aportación que durante 60 años ha tenido la facultad
en todo este proceso "debe seguir produciéndose. Hemos mejorado cuantitativamente
en la educación académica y estoy de acuerdo en que tenemos que dar el
salto de la calidad. De este modo, el enorme servicio que dio en el pasado
lo seguirá dando en el futuro".
El
acto quedó clausurado tras la intervención del rector de la Universidad
Complutense. Carlos Berzosa dijo que "el presente es producto de
una historia pasada. Tuvimos grandes maestros que en momentos muy difíciles
de aislamiento respecto a lo que estaba pasando en otros países democráticos,
fueron capaces de mantener un importante nivel intelectual en sus enseñanzas".
Desde
el punto de vista histórico, recordó que "hemos pasado de la dictadura
a la democracia, de ser un país aislado a ser miembro de la UE, de ser
un país muy pobre a ser uno de los más ricos del mundo. Seguramente es
una de las economías y sociedades que más transformaciones ha sufrido
en tan poco tiempo. Y no solo desde el punto de vista económico, sino
también de los comportamientos. Ha pasado de ser una sociedad tradicional
a otra abierta y tolerante. La facultad de Políticas y Económicas ha jugado
un papel muy importante en todo ello. Ha producido dirigentes de la administración
pública, de las empresas y sobre todo un núcleo de muchos alumnos para
poder trabajar por la marcha de nuestro país". Y esa contribución, recordó
Berzosa, fue gracias a la conciencia crítica generada entre muchos estudiantes
en unos años de cambio económico, de dictadura y de conflictos como la
guerra de Vietnam, que propició, además del "progreso económico y social
del país, la llegada de la democracia".
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Carlos
Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid
"Seguimos
empeñados en la mejora de la calidad"
Carlos
Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid desde 2003,
asegura que los 60 años de vida de Políticas y Económicas han sido
fundamentales para el desarrollo de nuestro país. Lo fueron por
su plantel de insignes maestros y por la reconocida calidad de sus
titulaciones. Y dice que lo seguirá siendo por su clara vocación
europeísta e internacional, que la convierte en un referente en
toda España.
-¿Qué
significado han tenido, a lo largo de sus 60 años de vida, las facultades
de Políticas y Sociología en la historia de la Universidad Complutense
de Madrid?
-Sin
duda el significado de estas dos facultades ha sido muy importante,
pero yo diría que más que para la Universidad Complutense lo ha
sido, y lo sigue siendo, para la sociedad española. ¿Por qué digo
esto? Pues porque a lo largo de todos estos años en nuestras aulas
se han formado muchos de los cuadros técnicos y dirigentes de las
empresas y la Administración que han contribuido al desarrollo de
nuestro país. A su vez, los grandes maestros que han pasado por
estas aulas han creado escuela y sus discípulos continúan transmitiendo
e innovando el conocimiento acumulado en estas disciplinas.
-¿Cuál
ha sido el nivel académico de las dos facultades en el conjunto
de universidades españolas?
-Teniendo
en cuenta que durante muchos años esta Universidad ha sido una universidad
central esto ha hecho que muchas de las grandes figuras hayan impartido
aquí su docencia, y muchos de los que continúan en activo lo siguen
haciendo. El 10 de diciembre celebramos un homenaje al profesor
Luis Ángel Rojo, que ha sido gobernador del Banco de España, es
catedrático de la Facultad de Económicas y es uno de los economistas
más respetados de nuestro país. Junto a él están otros muchos, como
mi maestro José Luis Sampedro, que sin duda han jugado un papel
importante en la modernización de España. Políticas y Económicas
han contado con profesores de la categoría de Luis Díez del Corral,
Carlos Ollero, Antonio Truyol, José Antonio Maravall, Enrique Fuentes
Quintana y tantos y tantos otros.
-¿Cuál
es su valor añadido frente a las facultades de universidades privadas?
-Soy
defensor de la enseñanza pública, creo que es la que mejor garantiza
el derecho de acceso a la formación superior y a la igualdad de
oportunidades, ofrecidas además desde una enseñanza de calidad.
Me limito por tanto a señalar la bondad de nuestras titulaciones,
que gozan del merecido reconocimiento por parte de las empresas.
Los titulados por estas facultades y las demás que componen la oferta
docente de la Universidad Complutense exponen con orgullo sus diplomas
en la pared de su casa o su oficina y lo hacen constar en sus curricula
porque saben que son títulos que gozan del debido aprecio y consideración.
-¿Cuál
es la valoración que de ellas tienen en Europa? ¿Qué importancia
tienen en la beca Erasmus?
-No
me consta que exista una valoración cuantificable, pero mantenemos
una relación muy intensa con Europa desde los departamentos que
se dedican al estudio y seguimiento de lo que ocurre en nuestro
continente. Los intercambios y las relaciones con los países de
nuestro entorno, que hace años eran algo exótico, hoy en día son
algo habitual.
Las
becas Erasmus son un ejemplo interesante de cómo se está produciendo
la integración europea desde abajo por la vía del intercambio y
el conocimiento mutuo. Económicas ofrece este año 173 plazas de
becas erasmus, es decir, 173 alumnos nuestros pueden ir a Europa
y en correspondencia otros tantos pueden venir a Económicas. La
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología figura siempre en los
primeros puestos de movilidad con unos 200 estudiantes de intercambio.
Tenemos convenios de intercambio con todos los países europeos,
aunque el idioma sigue condicionando la elección de los países de
destino. Que el español sea una lengua en expansión propicia que
tengamos más demanda, y en el caso concreto de Ciencias Políticas
cada vez son más los estudiantes procedentes de otras disciplinas
(Filología, Historia, Físicas...) que eligen cursar alguna asignatura
de libre configuración en esta Facultad.
-¿Y
fuera de la UE? ¿Qué convenios tienen suscritos con otras universidades
del mundo?
-Los
convenios generalmente los firma el rector, aunque luego se gestionen
desde las facultades. Económicas tiene convenios, por ejemplo, con
las Universidades de Bloomsburg, en Pensilvania, y Wisconsin, ambas
en Estados Unidos, y con la Universidad de Nihon, en Japón, en la
que este año tenemos a un estudiante español de origen japonés y
de la que siempre tenemos algún japonés estudiando en nuestras aulas.
De la Facultad de Políticas y Sociología diré que es sede de la
Universidad de California, que tiene su oficina instalada aquí y
de la que recibimos cada año más de cien alumnos americanos. Tenemos
una relación fluida y cada vez más intensa con diferentes partes
del mundo.
-¿Cuál
es el reto académico de Políticas y Económicas ante el futuro inmediato?
-Fundamentalmente
el de prepararse para la convergencia en el Espacio Europeo de Educación
Superior, al que estamos dedicando ya muchos esfuerzos. Y seguimos
empeñados en la mejora de la calidad y la actualización de las carreras
universitarias.
Francisco
Aldecoa, decano de la Facultad de Políticas y Sociología de la Complutense
"Nuestro
espíritu crítico hizo posible la Transición"
Decano
de Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid
desde 2002, Francisco Aldecoa recuerda, ahora que se cumplen 60
años del nacimiento de la facultad, el espíritu crítico y la pluralidad
ideológica que siempre ha primado en sus aulas, una actitud que
sin embargo no está reñida con la actividad académica, que hoy en
día tiene un clara vocación: estar listos para converger en el Espacio
Europeo de Educación Superior.
-¿Qué
papel ha jugado la Facultad de Políticas en la reciente historia
de la democracia española?
-La
facultad se creó para preparar políticos para el Régimen de Franco,
en el año 1944. Sin embargo, en la medida en que ha sido una facultad
imbuida desde sus orígenes en un radical espíritu universitario,
en sus aulas se plantearon las bases de la política y nació un
espíritu crítico que inspiró e hizo posible la transición política.
-¿Cuál
ha sido el espíritu dominante en sus aulas a lo largo de estos 60
años de historia?
-El
espíritu dominante ha sido la actitud crítica, la pluralidad ideológica,
así como de clases sociales, es una facultad donde han participado
sectores muy diversos desde sus orígenes.
-¿Cuál
fue el punto de inflexión para que, una facultad creada con el fin
de alimentar al régimen de cargos públicos, se convirtiera en uno
de sus principales focos de oposición?
-El
punto de inflexión hay que fijarlo en mediados de los sesenta, cuando
la Facultad consolida su espíritu universitario crítico con la aparición,
junto a los grandes profesores que son los que articulan, las mismas
nuevas generaciones conectadas especialmente con el mayo francés,
donde el 68 va a ser la eclosión de esa nueva mentalidad.
-A
partir de ahora, ¿cuál va a ser el horizonte académico de Políticas
y Sociología?
-Nuestra
visión está recogida en el plan estratégico aprobado por la Junta
de Facultad para el horizonte 2004-2010 y en definitiva meternos
como experiencia piloto en el Espacio Europeo de Educación Superior.
-Para
terminar, ¿cómo valora la política española e internacional de los
últimos años?
-La
política española de los últimos años ha conseguido homologar España
con el resto las democracias europeas, homologación que se consigue
con la adhesión a la Comunidad Europea. En este momento se vive
con ilusión y apasionamiento el proceso constitucional europeo,
que supone un hito fundamental en el cambio de naturaleza económica
a política de la Unión Europea y se aborda el horizonte del 2010
con una perspectiva de participar activamente en la Política exterior
europea en América Latina y en el Mediterráneo.
Javier
Zornoza, decano de la Facultad de Económicas y Empresariales de
la Complutense
"Nos
avala la imagen de
marca"
Javier
Zornoza, decano de Económicas y Políticas desde noviembre de 2003,
destaca las singularidades de su facultad: es pionera en el desarrollo
de la ciencia económica en España y algunos de sus alumnos ha participado
en hitos históricos como la incorporación del país en la UE. Del
mismo modo, reconoce que aún hay que mejorar la calidad en la formación,
y no sólo la de los alumnos; también la de los docentes y los profesionales.
-¿Cuál
es el balance de la Facultad de Económicas después de 60 años de
historia?
-Claramente
positivo. Ha permitido un desarrollo de la ciencia económica en
España, que surgiendo de forma pionera de la Universidad Complutense
ha tenido una implantación amplísima en todas las universidades.
Hay que tener en cuenta que anteriormente a su creación en 1944
no existía una licenciatura de estudios de economía en ninguna universidad
española, mientras que sí lo había en otros países.
-¿Qué
importancia ha tenido la facultad en la historia universitaria y
profesional de España?
-La
facultad ha formado a un núcleo muy relevante de economistas españoles,
que vienen desempeñando su labor tanto en los organismos públicos
-nacionales e internacionales- como en las empresas. Como ejemplo
podríamos citar la participación de mucho de ellos en hitos tan
importantes de nuestra economía como el Plan de Estabilización de
1959, los Pactos de la Moncloa o la entrada de España en la Unión
Europea.
-La
economía y la empresa son dos ámbitos aparentemente muy técnicos.
Los docentes, las asignaturas, ¿consiguen sin embargo ofrecer una
enseñanza humanista a los alumnos?
-En
efecto los dos ámbitos son técnicos, pero no debemos olvidar que
la economía es una ciencia social y está orientada hacia la mejora
del nivel de vida de los ciudadanos, aunque lógicamente ello supone
dar a los alumnos una formación técnica elevada y acorde con las
exigencias actuales.
-¿Qué
señas de identidad distingue a la Facultad de Económicas de la Complutense
del resto?
-Es
difícil resumir nuestra identidad en unas breves palabras, pero
cabría destacar la magnífica dotación de capital humano que tenemos,
la experiencia en abordar problemas económicos y sociales complejos,
la capacidad de enseñar con una clara orientación hacia el desarrollo
de las capacidades de los alumnos y la imagen de marca que avala
una historia plena de buen trabajo.
-¿Qué
más se puede hacer de ahora en adelante? ¿Cuál es la perspectiva
de futuro?
-Justo
en estos momentos nos encontramos ante grandes retos como la adaptación
al Espacio Europeo de Educación Superior, que supone un vuelco en
la forma de realizar la docencia, tanto desde la perspectiva de
los profesores, como desde la de los alumnos. Además, la calidad
se impone como criterio básico en el desarrollo de las actividades
docentes e investigadoras y nuestra facultad tiene que estar en
la cresta de la ola. La competencia es mucho mayor que hace unos
años, la oferta es muy amplia, aunque no siempre de calidad y nosotros
queremos ofrecer más todavía una formación de calidad, no sólo para
los alumnos de las licenciaturas, doctorados y títulos propios,
sino también a través de la formación continuada para profesionales.
-Para
finalizar, ¿cómo valora la política económica española y mundial
de los últimos años?
-Esta
es una pregunta de examen ¿no?. No es fácil valorar las distintas
políticas económicas que se realizan. Bien es cierto que cada vez
más, los mercados tienen un peso importante en el desarrollo de
la vida económica y que las políticas tienden a ser subsidiarias.
No obstante el papel del sector público en muchos ámbitos es muy
relevante y no debe dejar de serlo. En cualquier caso, la puesta
en marcha del euro y la similar evolución de los ciclos económicos
de los países europeos dejan un menor margen a las políticas económicas
-monetaria, fiscal y financiera- de los países, que deben armonizarse
elevando a un nivel supranacional las respuestas a problemas que
anteriormente se resolvían internamente.
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Nacieron
de la dictadura, lucharon contra ella y hoy son un referente universitario
Historia
de dos facultades emblemáticas
La
entonces llamada Facultad de Políticas, Económicas y Comerciales
de la Universidad Complutense de Madrid se creó en 1944 para crear
cuadros del régimen. Sin embargo, a Franco se le fue de las manos
aquello a lo que jamás pudo imponer su censura: el pensamiento.
La talla intelectual de sus insignes maestros, la autonomía de la
que siempre gozó el centro universitario, el estudio de las teorías
políticas y la creciente oposición al aislamiento y la dictadura
convirtieron el antiguo caserón de San Bernardo en un reducto de
libertad en medio de un país atenazado por el franquismo. A principios
de los 70 separaron Políticas de Económicas para tratar de apaciguar
aquel hervidero de jóvenes de izquierda, pero aquello ya era imparable
y la determinación de los estudiantes contribuyó al proceso de la
Transición y posterior consolidación de la democracia. Desde entonces,
Políticas y Sociología y Económicas y Empresariales han mantenido
intacto su espíritu crítico y su clara vocación humanista para formar
a los hombres y mujeres llamados a tomar las riendas del país.
P
rimero se creó el Instituto de Estudios Políticos dependiente de
la Secretaría General del Movimiento. En 1941 se organizaron una
serie de cursos agrupados en las secciones de Ciencia Política,
Economía Política y Estudios Internacionales, a las que luego se
sumó la de Administración Pública. Dos años después, una orden del
7 de septiembre creaba la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas
de la Universidad Complutense de Madrid y otra del 29 de enero de
1994 fijaban sus normas de funcionamiento. El 7 de julio de 1944,
se aprobaba el decreto que establecía la ordenación del centro.
En él se decía que su misión era la enseñanza de las ciencias político-administrativas
y económicas "al servicio de los fines espirituales y del engrandecimiento
de España". O más bien del Régimen, porque ese era realmente el
fin para el que fue creada: ser un vivero de profesionales al servicio
del aparato del Estado franquista. Con los años, aquella disposición
era papel mojado para los cientos de alumnos que jugaron un papel
fundamental precisamente en la caída de aquella dictadura que esperaba
de ellos fidelidad y servicio abnegado.
Pero
su actitud contestataria no fue algo fortuito, sino fruto de las
circunstancias y, sobre todo, de la libertad de cátedra que imperaba
en las clases magistrales de aquellos a los que, con cariño, los
antiguos alumnos siguen llamando insignes maestros.
El
primer decano de aquella facultad fue Fernando María Castiella,
que abandonó el viejo caserón de la calle de San Bernardo de Madrid
para asumir el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Durante
aquellos años, la facultad no tuvo aparentes contratiempos. A las
dos licenciaturas de Políticas y Económicas se añadió la de Comerciales,
impartidas todas ellas por un excelente plantel de catedráticos
y de profesores que hoy en día siguen presentes en la memoria de
sus antiguos alumnos: Luis Díez del Corral, Carlos Ollero, José
Antonio Maraval, Antonio Truyol, Gómez Arbolella, Enrique Fuentes
Quintana, Manuel Fraga, Juan Velarde, Rodrigo Uría, Valentín Andrés
Álvarez, José Luis Sampedro, Luis Valdeavellano, José Castañeda,
Manuel Varela Parache, Gonzalo Arnaiz, Paulino Gargorri... De ellos
recuerdan su nivel académico y científico y sus clases magistrales.
Y sobre todo su libertad de cátedra, sus clases sobre la historia
de las ideas y la democracia impensables en cualquier otro centro
de enseñanza superior que no fuera aquella facultad. Aquello despertó
la conciencia crítica de los alumnos y otros muchos se matriculaban
en la facultad atraídos no tanto por sus lecciones como por lo que
allí se estaba empezando a gestar. Recuerda el rector de la Complutense,
Carlos Berzosa, que a la desaparecida cineasta Pilar Miró la aconsejaban
ir siempre a la facultad aunque no asistiera a clase porque allí
se aprendía mucho en la universidad de los pasillos. Se aprendía,
sobre todo, de política, pero también se aprendía a vivir. Aquel
era un centro universitario muy activo. Además de las clases, los
profesores impartían seminarios por las tardes. Incluso la actividad
cultural era más notable que en otras facultades; había cine, teatro,
música y aulas de poesía, aunque bien es verdad que en muchas ocasiones
daban cabida a actos políticos en los que intervenían determinados
poetas o actores contrarios al régimen.
Referente
antifranquista. Las huelgas obreras de los 50 y los 60 y, fundamentalmente,
el espíritu del mayo del 68, calaron hondo en las conciencias de
aquellos jóvenes dispuestos a cambiar el mundo o, por lo menos,
España. Ya fuera bajo las siglas de troskos, los comunistas, los
anarquistas, los socialistas... todos ellos tenían en común su férrea
determinación por propiciar la caída del franquismo. Algunos de
ellos emplearon métodos de protesta escandalosos y subversivos para
llamar la atención, como los primeros streaking (desnudos públicos).
La mayoría, participaba en reuniones clandestinas, se afiliaba a
formaciones políticas clandestinas y corría delante de los grises
en manifestaciones callejeras. Aquellos acontecimientos se repitieron
en otras tantas facultades españolas, pero en el caso de la de Políticas
y Económicas fueron especiales. Los profesores, incluso los que
no compartían su beligerancia, les dieron protección y cobijo. Porque
a pesar de que la policía tenía su propio despacho en la facultad
para vigilar a los alumnos y docentes, el decano siempre gozó de
autonomía y en ocasiones, como fue el caso de Carlos Ollero, se
enfrentaron a las fuerzas de orden público para que no detuvieran
a los estudiantes. También logró impedirlo el profesor y vicedecano
Velarde, que en los años 60, estando de decano en funciones, salió
a la puerta de la facultad para conseguir que la policía no detuviera
los estudiantes que intentaban salir de la facultad sin ser arrestados.
O el decano José Ángel Veras, que se puso al frente de una marcha
para que no interviniesen los grises y un alumno, López Cachero,
se colocó delante para que su maestro no fuera agredido y acabó
recibiendo algún que otro palo. Hubo incluso quien fue al Tribunal
de Orden Público para declarar a favor de sus alumnos.
También
en aquel entonces existía un fichero de represaliados. Si alguno
de ellos deseaba matricularse en la facultad, corría el riesgo de
que su expediente fuera investigado por la policía y le impidieran
acceder a la titulación. Por eso, siempre que era posible, el personal
del centro universitario lo hacía desaparecer para que no cayera
en manos de aquellos.
Los
apoyos también llegaron de fuera. Los opositores al régimen de toda
España sabían lo que en aquella facultad estaba sucediendo y pronto
se convirtió en un referente indiscutible de la lucha antifranquista.
El cantautor Raimon ofreció un concierto en homenaje al Che Guevara
el 18 de mayo de 1968 en el centro universitario al que asistieron
más de 6.000 personas, que a la salida formaron una manifestación
disuelta finalmente por la policía.
Ante
semejante panorama, la dictadura trató de contrarrestar el efecto
de aquella isla de libertad y separó Políticas y Económicas en dos
facultades. Fue a principios de los 70, cuando el clima de tensión
había alcanzado sus más altas cotas. Hacía años que la sede común
había dejado de estar en San Bernardo para trasladarse a la que
hoy acoge la facultad de Geografía e Historia en la Ciudad Universitaria.
Y fue allí donde se produjo la ruptura; Políticas pasó al edificio
que ahora alberga Estadística junto al Palacio de La Moncloa -en
el 71 se sumó Sociología- y Económicas se exilió a Somosaguas, donde
se trasladó nuevamente Políticas a principios de los 90.
Sin
embargo, la conciencia crítica y revolucionaria de aquellos alumnos
ya era imparable, incluso a pesar de los difíciles momentos que
allí se vivieron hasta la llegada de la democracia: las protestas
se saldaron con jóvenes encarcelados y los disparos, supuestamente
al aire, acabaron con la vida de varios estudiantes.
Desde
la democracia. La transición fue un éxito. Y lo fue, en gran medida,
gracias al papel que jugaron Políticas y Económicas. Sin embargo,
después de aquel papel de liderazgo, llegaron años de cierto desencanto.
Los estudiantes albergaban más altas metas, habrían querido cambios
políticos y sociales más radicales y la amnistía de la disfrutaron
los antiguos dirigentes del régimen frustró sus expectativas. A
partir de entonces, las facultades se centraron en el que, al fin
y al cabo, era su cometido: el del claustro, enseñar, y el de los
alumnos, aprender la lección.
Por
otra parte, los dos centros de la Complutense comenzaron a experimentar
nuevos cambios. Si en 1944 acogía a las élites vanguardistas del
país, en los últimos 20 años viene impartiendo clases a todo el
espectro social español. Además, la presencia de la mujer en las
aulas ha aumentado de forma sobresaliente. La primera promoción
sólo contaba con una alumna y ahora, en Políticas más de la mitad
de los estudiantes son mujeres y en Económicas, el 50%. En cuanto
a lo que el catedrático de Economía José Luis García Delgado denomina
cantidad en la educación, la diferencia también es significativa.
Los primeros licenciados sumaban alrededor de un centenar de personas
y ahora, entre las facultades de Ciencias Sociales, alrededor de
15.000.
Los
planes de estudios también han sufrido una profunda transformación.
Los cambios sociales, políticos y económicos, incluso los relativos
a los métodos de enseñanza, han definido un nuevo sistema de enseñanza
superior en los dos centros de la Complutense. Sin embargo, dos
cosas permanecen inalterables: la tolerancia en el aula y su entorno
y la vocación humanista. En el primer caso, resulta curioso comprobar
cómo la censura es de lo poco que está censurado en las facultades.
Las pintadas, casi todas de carácter político, son respetadas. Después
de vivir tan directamente la represión franquista, en Políticas
y en Económicas no se borran los graffitis, ni siquiera los fascistas
o antidemocráticos.
En
el segundo, los licenciados en estos centros tienen una visión más
multidisciplinar que los estudiantes de otras carreras universitarias;
aprenden Derecho, Historia de las ideas, Filosofía, Relaciones Internacionales
o Antropología. Gracias a estas y otras asignaturas, disponen de
un amplio bagaje académico y cultural reconocido por las empresas
y organismos públicos en los que, una vez concluidos los estudios,
los alumnos del Políticas y Sociología y Económicas y Empresariales
de la Universidad Complutense de Madrid deberán empezar a dar sus
primeros pasos en el mundo laboral.
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La
Administración Pública, nutrida de buena parte de
sus estudiantes
Alumnos
modélicos
Con
la llegada de la Transición, los alumnos de Políticas y Económicas
dejaron de frecuentar las reuniones clandestinas y los grupos universitarios
para empezar a trabajar desde posiciones menos arriesgadas pero
igualmente eficaces. Algunos de ellos, incluso, ahora ocupan altos
cargos del Estado. Cinco de ellos son ministros y otros tantos ostentan
responsabilidades de alto rango en la Administración del Estado
o las comunidades autónomas. A continuación, reproducimos los nombres
de algunos de los que actualmente trabajan a las órdenes del presidente
del Gobierno u ocupan un escaño.
Por
las facultades de Políticas y Económicas han pasado millares de
alumnos. Casi todos forman una gran familia que ha sido capaz de
sacar adelante el país desde las empresas y las Administraciones
públicas. Pero sólo unos pocos han logrado ascender a las más altas
instancias del Gobierno central o autonómico. Incluso los hay que,
sin ejercer un servicio público, han logrado sobresalir en otros
campos profesionales. Es el caso de José Luis Sampedro, antiguo
profesor en el viejo caserón de San Bernardo y destacado escritor
en la narrativa actual; Carmen Iglesias, académica de la Historia
y de la Lengua; Manuel Campo Vidal y Francisco Lobatón, ambos periodistas;
Asunción Valdés, ex jefa de Comunicación de la Casa Real; o Javier
Tusell, historiador. Otra alumna conocida es la infanta Cristina,
pero en este caso no puede decirse que haya sido su paso por la
facultad el factor determinante.
Recopilar
una relación de todos los antiguos alumnos que han pasado desde
los años 40 por las aulas de Ciencias Políticas y Sociología antes
de ocupar un puesto de gran responsabilidad sería inabarcable, de
modo que a continuación les presentamos los que, hoy en día, dirigen
los designios de este país.
Ministros:
Pedro
Solbes Mira. Ministro de Economía y Hacienda y vicepresidente
segundo del Gobierno. Doctor en Ciencias Políticas por la UCM.
Miguel
Ángel Moratinos. Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación.
Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas por la UCM.
Juan
Fernando López Aguilar. Ministro de Justicia. Licenciado en
Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
Jesús
Caldera Sánchez-Capitán. Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales.
Licenciado en Ciencias Políticas, Derecho y Sociología por la UCM.
José
Bono. Fue profesor de Derecho Político en la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociología de la UCM (No terminó los estudios de Ciencias
Políticas).
Altos
cargos de Presidencia del Gobierno.
Enrique
Guerrero Salom. Subdirector del Gabinete de la Presidencia del
Gobierno. Doctor en Ciencias Políticas. Profesor de Ciencias Políticas
de la UCM.
Luis
Herrero Juan. Subsecretario de la Presidencia. Licenciado en
Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
José
Álvarez Junco. Director del Centro del Estudios Políticos y
Constitucionales. Doctor en Ciencias Políticas por la UCM. Catedrático
del Pensamiento Político y los Movimientos Sociales de la Facultad
de Ciencias Políticas y Sociología.
Ludolfo
Paramio. Director del Departamento de Análisis y Estudios del
Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Director de la Unidad de
Políticas Comparadas del Congreso Superior de Investigaciones Científicas.
Profesor de Sociología de la UCM.
Ministerio
de Economía y Hacienda:
María
Soledad Abad Rico. Directora del Gabinete del Ministro. Licenciada
en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales por la UCM.
Instituto
de Crédito Oficial:
Ramón
Iribarren. Director adjunto de Presidencia. Licenciado en Ciencias
Políticas por la UCM.
Ministerio
de Asuntos Exteriores y de Cooperación:
Javier
de Sancho Velázquez. Director del Gabinete del ministro. Licenciado
en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
Milagros
Hernando y Echevarría. Licenciada en Ciencias Políticas por
la UCM. Fue directora del Gabinete del secretario de Estado de Asuntos
Europeos, Ramón de Miguel, hasta 2004. Continúa como directora del
Gabinete del actual secretario de Estado para la Unión Europea,
Alberto Navarro.
Ministerio
de Justicia:
Luis
López Guerra. Secretario de Estado de Justicia. Licenciado en
Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
Ana
María de Miguel Langa. Subsecretaria de Justicia. Licenciada
en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
Ministerio
de Interior:
Víctor
García Hidalgo. Director General de la Policía. Licenciado en
Ciencias Políticas por la UCM.
María
del Rosario García Mahamut. Directora General de Política Interior.
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
Ministerio
de Administraciones Públicas:
Dolores
Carrión Martín. Subsecretaria de Administraciones Públicas.
Licenciada en Ciencias Políticas por la UCM.
Francisco
Javier Velázquez López. Secretario General para la Administración
Pública. Licenciado el Ciencias Políticas y Económicas por la UCM.
Francisco
Ramos Fernández-Torrecilla. Director del Instituto Nacional
de Administración Pública (INAP). Licenciado en Ciencias Políticas
por la UCM.
Ministerio
de Trabajo y Asuntos Sociales:
Soledad
Murillo de la Vega. Secretaria General de Políticas de Igualdad.
Licenciada en Sociología por la UCM.
Ministerio
de Industria, Turismo y Comercio:
María
Teresa Gómez Condado. Subsecretaria de Industria, Turismo y
Comercio. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM.
Leandro
González Gallardo. Secretario General Técnico de la Subsecretaría
de Industria. Realizó estudios de Sociología en la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociología.
Ministerio
de Sanidad y Consumo:
Fernando
Puig de la Bellacasa y Aguirre. Subsecretario de Sanidad y Consumo.
Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.
Ministerio
de Vivienda:
Enrique
Álvarez González. Director de Gabinete de la ministra. Licenciado
en Ciencias Políticas por la UCM.
Congreso
de los Diputados.
Alfredo
Pérez Rubalcaba. Diputado por Madrid (grupo parlamentario socialista).
Estudios de Políticas por la UCM.
Mercedes
Cabrera Calvo-Sotelo. Diputada por Madrid (grupo parlamentario
socialista). Presidenta de la Comisión de Educación y Cultura. Doctora
en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM. Catedrática de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.
José
Andrés Torres Mora. Diputado por Málaga (grupo parlamentario
socialista). Doctor en Sociología. Profesor titular de Sociología
en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.
Rosa
Delia Blanco Teherán. Diputada por Madrid (grupo parlamentario
socialista). Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la
UCM. Presidenta de la Comisión de Cooperación Internacional para
el Desarrollo.
Oscar
López Águeda. Diputado por Segovia (grupo parlamentario socialista).
Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM. Portavoz de la Comisión
de Control Parlamentario de RTVE.
Juan
Carlos Corcuera Plaza. Diputado por Barcelona (grupo parlamentario
socialista). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.
Fernando
Vicente Castelló Boronat. Diputado por Castellón (grupo parlamentario
popular). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.
Javier
Fernández-Lasquetty y Blanc. Diputado por Madrid (grupo parlamentario
popular). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.
Fernando
López-Amor García. Diputado por Madrid (grupo parlamentario
popular). Fue alumno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología
por la UCM.
Eugenio
Nasarre Goicoechea. Diputado por Madrid (grupo parlamentario
popular). Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas por la UCM.
Miembro del Comité Ejecutivo del PP.
Ana
Palacio del Valle- Lerchundi. Diputada por Toledo (grupo parlamentario
popular) y ex ministra de Asuntos Exteriores. Licenciada en Ciencias
Políticas por la UCM.
Senado:
Enrique
Curiel Alonso. Senador por Pontevedra. Portavoz adjunto del
grupo parlamentario socialista. Ha sido profesor de la Facultad
de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.
Rafael
Simancas. Senador por la Comunidad de Madrid (grupo parlamentario
socialista). Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.
Ignacio
Cosidó Gutiérrez. Senador por Palencia (grupo parlamentario
popular) Licenciado en Ciencias Políticas por la UCM.
Alejandro
Muñoz Alonso Ledo. Senador por Madrid (grupo parlamentario popular)
Licenciado en Ciencias Políticas. Catedrático de la UCM.
Rosa
María Romero Sánchez. Senadora por la Comunidad Autónoma de
Castilla-La Mancha (grupo parlamentario popular) Licenciada en Ciencias
Políticas y Sociología por la UCM. Secretaria general regional del
PP de Castilla-La Mancha.
Asamblea
de Madrid:
Alberto
López Viejo. Diputado por el PP. Licenciado en Derecho y estudios
en Ciencias Políticas por la UCM.
María
África Lozano Martín. Diputada por el PP. Licenciada en Ciencias
Políticas y Sociología por la UCM.
Juan
Soler-Esppiauba Gallo. Diputado por el PP. Licenciado en Ciencias
Políticas y Sociología por la UCM . Director de Estudios de la Fundación
para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES).
Inés
Alberdi Alonso. Diputada por el PSOE. Licenciado en Ciencias
Políticas y Económicas. Doctora en Sociología por la UCM. Catedrática
de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas.
Luis
María López Guerra. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas
por la UCM. Vicepresidente del Tribunal Constitucional de 1992 a
1995.
José
Antonio Díaz Martínez. Diputado por el PSOE. Licenciado en Sociología
por la UCM. Doctor en Sociología.
Juan
Antonio Ruiz Castillo. Diputado por el PSOE. Licenciado en Ciencias
Políticas y Sociología por la UCM.
Jorge
García Castaño. Portavoz Adjunto del Grupo Parlamentario de
Izquierda Unida. Estudios en Sociología en la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociología de la UCM.
Parlamento
europeo.
Elena
Valenciano. Eurodiputada por el PSOE. Estudios de Derecho y
en Ciencias Políticas en la UCM.
Emilio
Menéndez. Eurodiputado por el PSOE. Licenciado en Derecho y
doctor en Ciencias Políticas. Fue embajador en Jordania e Italia.
De 1975 a 1980 fue profesor ayudante de Relaciones Internacionales
en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM.
David
Hammerstein. Eurodiputado por Verdes-Alianza Libre Europea.
Licenciado en Sociología por la UCM.
Pilar
del Castillo. Eurodiputada por el PP. Catedrática de Ciencia
Política. Ex ministra de Educación y Cultura.
Ana
Mato. Eurodiputada por el PP. Licenciada en Ciencias Políticas
y Sociología por la UCM.
Félix
Taberna Monzón. Eurodiputado por IU. Licenciado en Sociología
por la UCM.
Soledad
Monzón Cabrera. Eurodiputada por Coalición Europea. Licenciada
en Ciencias Políticas por la UCM.
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Las
dos facultades preparan el terreno para abordar su futuro inmediato
Por
la calidad de una educación que mira al exterior
Converger
con Europa, consolidar grupos de investigadores en el ámbito internacional,
mejorar la movilidad de alumnos y docentes y reforzar la formación
continua de los profesionales son cuatro de los retos que las facultades
de Políticas y Económicas se plantean de cara al futuro más inmediato.
El horizonte se sitúa en el año 2010, año en que entrará en vigor
el Espacio Europeo de Educación Superior aprobado en 1999 tras la
firma de la Declaración de Bolonia, que obligará a modificar el
grado y postgrado para homologar las carreras de toda la UE. Los
dos centros de la Complutense ya han empezado a hacer los deberes.
La de Políticas ha desarrollado un plan estratégico para definir
los instrumentos con los que hacer operativo este nuevo marco académico
y la de Económicas parte con la ventaja de ser la facultad que más
número de alumnos intercambia dentro del Programa Erasmus.
El
bagaje humano e intelectual que atesoran las Facultades de Políticas
y Sociología y de Económicas y Empresariales desde que se constituyeran
hace ahora 60 años las convierte no sólo en dos de los centros más
emblemáticos en el mundo académico, político y económico del país;
también las permite asumir nuevos retos con la experiencia y los
recursos necesarios. Si a eso se le añade la voluntad de seguir
mejorando en términos de calidad y eficiencia y de tener más altas
miras que las restringidas a su mero funcionamiento interno, podría
decirse que las dos facultades se encuentran en el pelotón de cabeza
del sistema universitario español.
En
un ámbito más doméstico su prioridad es convertir el Campus de Somosaguas
en una auténtica ciudad universitaria de las Ciencias Sociales.
Con las facultades de Psicología y Trabajo Social, forman el conjunto
más importante del país, ya sea por la calidad de su planes de estudios,
por la cantidad de profesores y alumnos o por el volumen de sus
programas de doctorado. Por eso, a partir de ahora, sumarán esfuerzos
para dar a conocer este hecho objetivo que sin embargo no se conoce
en su conjunto. Según las previsiones de los decanos de Políticas
y Económicas, esta consideración propiciará mayores oportunidades
a la hora de abordar futuras titulaciones, actuaciones interfacultativas
e interdisciplinares y, sobre todo, la convergencia europea.
Garantía
de calidad europea. El desafío de Políticas y Económicas se encuentra
en Europa. En mayo de 1998, los ministros de Educación de Francia,
Alemania, Italia y Reino Unido firmaron en la Sorbona una declaración
instando al desarrollo de un Espacio Europeo de Educación Superior.
Un año después llegó la Declaración de Bolonia, suscrita ya por
30 Estados europeos -a los miembros de la Unión se sumaron los países
del Espacio Europeo de Libre Comercio y los del este y centro de
Europa-. Los principios definidos en este nuevo texto son la calidad,
la movilidad, la diversidad y la competitividad, básicos para alcanzar
otros dos objetivos estratégicos: el incremento del empleo en la
UE y la conversión del sistema europeo de formación superior en
un polo de atracción para estudiantes y profesores de otras partes
del mundo. Asimismo, la declaración establece que los firmantes
se comprometen a cumplir con los requisitos acordados en el año
2010.
Este
nuevo escenario es, por tanto, el que define las políticas educativas
prioritarias que actualmente se ensayan y desarrollan desde los
decanatos de las dos facultades. La convergencia europea afecta
a las titulaciones de grado y de postgrado, lo que implica cambios
de planes de estudios, de titulaciones, de métodos de enseñanza
de los profesores y de métodos de aprendizaje de los alumnos.
En
la Facultad de Políticas y Sociología, el decano, Francisco Aldecoa,
ha puesto en marcha el Plan Estratégico 2004-2010 para examinar
el panorama y detectar las necesidades operativas requeridas por
el futuro sistema educativo. El centro universitario tendrá en cuenta
las opiniones de los principales interesados a través de una comisión
de profesores, equipo decanal, personal administrativo y alumnos
donde evaluar sus propuestas y sugerencias. Por otra parte, pretende
actuar como entidad prestadora de servicios al alumno-cliente con
el fin de garantizar la eficacia, eficiencia y excelencia sin olvidar
ni su carácter público ni la tolerancia que la viene caracterizando
desde hace 60 años.
Mientras,
el decano y los vicedecanos de Económicas han elaborado un libro
blanco sobre las dos futuras titulaciones de grado; la de Económicas
y la de Administración de Empresas. En cuanto a los postgrados,
ya han acordado aprobar uno relativo a los actuarios -seguros- y
se están planteando impulsar otros específicos de economía con distintas
especialidades y de empresa -parecido a un MBA-.
Por
otra parte, el espacio europeo, al restringir el primer ciclo entre
tres y cuatro años y establecer el sistema de créditos, permitirá
a los alumnos compatibilizar sus estudios con disciplinas cercanas,
lo que redundará en una mayor preparación e incluso en una doble
titulación que podría ser compartida por Políticas y Económicas.
La
convergencia europea no sólo va a representar un cambio en los títulos;
también va a introducir una profunda transformación en la manera
de enseñar. El profesor va a resultar más cercano, los grupos de
estudiantes serán más reducidos, habrá tutorías y seminarios y el
alumno ejercerá un papel muy activo. También se está creando un
soporte informático para que los alumnos puedan chatear con los
profesores y acceder a través de las páginas web de las facultades
a la bibliografía, los apuntes y los ejercicios. El cambio también
va a ser físico. Las aulas dejarán de ser amplios graderíos para
dividirse en espacios más pequeños con mesas de trabajo adaptadas
a este nuevo método pedagógico denominado Bolonia.
Un
segundo reto de Políticas y Económicas es el tema de la investigación.
En la última década ha experimentado un cambio radical: de apenas
publicar en revistas extranjeras, los profesores han comenzado a
tener una cierta presencia internacional. Los dos centro universitarios
madrileños lo van a seguir impulsando, pero sobre todo, van a tratar
de que sean grupos de docentes y catedráticos los que abanderen
el área de investigación de las dos facultades. La Complutense comparte
este objetivo y ya dispone de un registro y de una línea de financiación
para que estos grupos puedan consolidarse.
El
tercer área de actuación es la movilidad, nacional e internacional,
de profesores y alumnos. Económicas y Empresariales parte con ventaja.
De todas las facultades de Económicas de España, la de Somosaguas
es la que intercambia mayor número de alumnos en los programas de
Erasmus. Políticas tampoco se queda atrás; es el centro universitario
que, proporcionalmente, más estudiantes envía y recibe a Europa
gracias a este convenio.
Las
dos facultades van tratar de mejorar aún más esta marca. Para sus
alumnos españoles representa una gran oportunidad para conocer otro
idioma y otra cultura y para vivir una experiencia vital estrechamente
relacionada con la convergencia europea suscrita en la Declaración
de Bolonia. Lo mismo ocurre con los estudiantes que vienen de fuera
para los que, por otro lado, España representa una puerta de acceso
a Latinoamérica. El Políticas y en Económicas lo saben y por eso
van a seguir apostando por el cono sur americano, un mercado emergente
muy atractivo para los futuros profesionales europeos.
Por
otro lado, los dos centros universitarios de la Complutense están
trabajando para mejorar la movilidad de profesores, también requerida
en el Espacio Europeo de Educación Superior. Aunque ya se hacen
estancias en el extranjero y se recibe personal docente de otros
países de la Unión, todavía es necesario desarrollar más programas
de intercambio para propiciar estancias más largas.
Por
último, Políticas y Económicas tienen el propósito de mejorar la
formación permanente y continua de profesionales. Las facultades
impulsarán los cursos de formación destinados a aquellos financieros,
funcionarios de la Administración del Estado o directivos que ya
pasaron por las aulas universitarias y que necesitan seguir aprendiendo.
Una vez detectadas las demandas de las empresas y las instituciones
públicas, se encargan de programar cursos a la carta con los que
seguir dando servicio a la sociedad
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