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Nº
598 - 12
de abril de 2004
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El primer Ejecutivo socialista cumple la promesa de la paridad de sexos Gobierno Zapatero Esta
misma semana podría quedar ya nombrado el nuevo Gobierno español, el primer
Ejecutivo de Por Teresa Larraz Si una palabra define bien al equipo de José Luis Rodríguez Zapatero es equilibrio. Equilibrio en la paridad de sexos, en la representación territorial, en la procedencia política o en la experiencia de los futuros ministros. Un Gabinete formado por un ministro menos que el último de José María Aznar y cuya edad media ronda los 49 años, es decir, seis años más que los que tiene su próximo presidente. En él primarán los integrantes del comité de notables que designó el secretario general socialista a primeros de este mismo año, puesto que hasta seis de sus miembros pertenecen a esa especie de colegio de asesores altamente cualificados y con gran peso político, como les denominó entonces el propio Zapatero. También tendrá peso la Ejecutiva Federal del partido, puesto que otros cuatro próximos ministros pertenecen al máximo órgano de gobierno socialista. Dos más proceden de la dirección del Grupo Parlamentario, otros dos vienen del ámbito privado, uno de la judicatura y la última de un Gobierno autonómico. Con un ligero dominio de los licenciados en Derecho frente a los economistas (ganan ocho a siete), su distribución territorial es amplia, ya que proceden de nueve de las 17 comunidades autónomas: tres de Castilla y León, tres también de la Comunidad Valenciana, dos andaluces, gallegos y madrileños, y una extremeña, un castellano-manchego, un catalán y un canario. María
Teresa Fernández de la Vega Con el nombramiento de esta jurista de dilatada experiencia y vastísimos conocimientos según sus compañeros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) al que, en 1990, accedió como vocal a propuesta del PSOE, es una de las personas que mejor conoce la Administración de Justicia como vicepresidenta política, el nuevo presidente del Gobierno ha cumplido a rajatabla la cobertura paritaria de su Consejo de Ministros. La elección de María Teresa Fernández de la Vega para la coordinación de todos los ministerios, con la excepción del área económica, que dirigirá Pedro Solbes, no ha recibido crítica alguna, antes al contrario. Incluso sus adversarios políticos reconocen y aplauden la capacidad política de esta mujer, con fama de dura y afable, de exigente y leal, que lleva 20 años en el ruedo, desde que el ex ministro de Justicia, Fernando Ledesma, la puso al frente de su Gabinete en el primer Gobierno González. Y en 1993, el biministro Juan Alberto Belloch le hizo su mano derecha como secretaria de Estado de Justicia, en el momento más duro de la última etapa del PSOE en el poder, cuando los escándalos de corrupción de altos cargos socialistas ocupaban los periódicos y el PP avanzaba con paso firme hacia La Moncloa. En la oposición, Fernández de la Vega continuó en el Congreso como diputada y secretaria general del Grupo Parlamentario Socialista, cargo que mantuvo cuando José Luis Rodríguez Zapatero accedió al liderazgo del PSOE en el 35 Congreso de julio de 2000. Se convirtió entonces en el principal apoyo de Jesús Caldera, portavoz del PSOE en el Congreso, hasta que Zapatero la incluyó de número cuatro en la codiciada lista de Madrid. Su nombramiento, dicen en Ferraz, es el reconocimiento por su entrega a un partido al que no está afiliada, pero por el que la flamante vicepresidenta política in pectore ha trabajado sin descanso, en los momentos buenos y en los malos. Pedro
Solbes Será un puesto familiar para el político más veterano del nuevo Ejecutivo. Solbes, que estos días pone fin a casi cinco años como comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, ya fue ministro de Economía y Hacienda en el último Ejecutivo de Felipe González. Doctor en Ciencias Políticas y licenciado en Derecho, este alicantino con fama de discreto pero también de tenaz negociador tiene una larga carrera en la Administración del Estado, siempre en asuntos relacionados con la economía y con Europa. En octubre de 1985 fue nombrado secretario de Estado para las Comunidades Europeas, desde donde participó directamente en las negociaciones de una España que acababa de firmar su ingreso en la entonces CEE. Llegó finalmente a un ministerio en 1991, cuando se puso al frente de la cartera de Agricultura; posteriormente ocupó la de Economía y Hacienda entre 1993 y 1996, época en la que tuvo que lidiar con la grave crisis económica. Pero además se encargó de la fase inicial de la preparación del ingreso de España en la moneda única, y esa constante y efectiva relación con la Unión Europea le favoreció de cara a su nombramiento como comisario tras las elecciones europeas de 1999. En el período en que ha dirigido la economía de la UE, dos han sido los principales obstáculos a los que ha tenido que enfrentarse: por un lado, el escándalo derivado de las irregularidades económicas descubiertas en la oficina de estadísticas Eurostat, que incluso pudo haberle costado el puesto, y, por otro, el enfrentamiento con Francia y Alemania a raíz de su firmeza en defender el Pacto de Estabilidad. Incluido en el comité de notables por Zapatero, parece que mantendrá un cierto rigor presupuestario que consolide, aunque no sacralice, el déficit cero. Miguel Ángel MoratinosMadrid, 1951 Ministerio de Asuntos Exteriores Con él, el Palacio de Santa Cruz volverá a estar en manos de un diplomático. Miguel Ángel Moratinos, madrileño, licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas, ingresó en la carrera diplomática en 1977 y tuvo sus primeros destinos en Yugoslavia y Marruecos. Su especialización en Oriente Medio comenzó ya en la preparación de la histórica Conferencia de Paz de Madrid de 1991, a raíz de la cual empezó a entrar en contacto con los principales protagonistas de este eterno conflicto. Tras pasar por el Instituto de Cooperación Árabe y por la Dirección General de Política Exterior para África y Oriente Medio, en 1996 consigue su primer puesto de embajador, nada menos que en Israel. Sin embargo, a los pocos meses, los ministros de Exteriores de la Unión Europea se ponían de acuerdo para adjudicarle un puesto de nueva creación, el de enviado especial para Oriente Medio. Desde entonces, Moratinos ha sabido ganarse el respeto de todos los actores del drama palestino-israelí, desde Sharon hasta Arafat pasando por Powell, y la confianza de casi todos ellos, a pesar del difícil papel de la UE en un conflicto cuya resolución parece estar limitada a Estados Unidos y de su postura crítica hacia el Ejecutivo israelí. Tras siete años en el cargo y seis meses de reflexión, el pasado enero daba el salto a la política y aceptaba ingresar en el comité de notables de Zapatero. Su prestigio internacional y capacidad negociadora han hecho que el próximo presidente del Gobierno confiase en él para dar el giro que va a emprender la política española. La orientación del nuevo Gobierno, como él mismo ha confirmado, se aproximará más a Europa, facilitando la aprobación de la Constitución Europea, replanteará la dramática posguerra iraquí, y propondrá una nueva estrategia antiterrorista a Estados Unidos. Juan
Fernando López Aguilar Desde el primer momento, parece que Zapatero tenía claro que el secretario de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico de la Ejecutiva del PSOE estaría en su Gobierno, aunque el hecho de que en las quinielas figurase también el magistrado José Antonio Alonso hizo a Juan Fernando López Aguilar deambular por los distintos puestos de las apuestas. Al final, este catedrático de Derecho Constitucional llevará su cartera natural, la de Justicia. Dialogante, amable, trabajador incansable, accesible y con un currículo inabarcable que incluye libros y artículos de jurisprudencia, el ministro canario al que hizo referencia el líder socialista antes de haber concluido la composición de su Gabinete se afilió al PSOE en 1983 y, desde entonces, le ha dado tiempo a conocer por dentro el complejo ministerio que ahora encabezará. Así, este licenciado en Derecho con Premio Extraordinario, en Ciencias Políticas y catedrático de Derecho Constitucional el primero que obtuvo una cátedra en Canarias fue asesor parlamentario de los titulares de Justicia Enrique Mújica y Tomás de la Quadra-Salcedo, así como jefe de Gabinete de Jerónimo Saavedra cuando éste ocupó las carteras de Administraciones Públicas y Educación. Como negociador, señalan en el partido, no tiene precio, a pesar de la decepción que le supuso tener que romper el Pacto de Estado de la Justicia al que había llegado con el entonces ministro popular del ramo, Ángel Acebes. El Gobierno no cumplió, argumentó a quienes entonces le acusaron de ingenuidad, aunque hoy asegura que habrá reedición del acuerdo. José
Bono Quién le iba a decir al barón castellanomanchego cuando cruzó el Tajo para hacerse con la Secretaría General del PSOE que su futuro no estaba aquí, sino en el Gabinete de su principal rival, el entonces desconocido José Luis Rodríguez Zapatero. Éste, desde el primer momento en que se planteó su desembarco en La Moncloa, tuvo claro que tendría a José Bono en el Consejo de Ministros y aun le dio a elegir entre dos carteras, la de Interior (previsiblemente, Seguridad) y la de Defensa, por la que se decantó el presidente de Castilla-La Mancha. Cinco mayorías absolutas en la región avalan a este animal político, licenciado en Derecho, que, sin embargo, ha probado el sabor amargo de la derrota en las primeras elecciones democráticas, como candidato a diputado por Albacete, en 1977, y en 2000, cuando, contra todo pronóstico, perdió por nueve votos el liderazgo del PSOE, a pesar de contar con el respaldo de los grandes del partido, Felipe González y Manuel Chaves. Inteligente, trabajador infatigable, muy exigente, simpático y cariñoso, Pepe Bono es de los que se ganó uno por uno los votos ciudadanos, recorriendo infatigablemente la vasta región que ahora presidirá su segundo en la Junta, José María Barreda. Llega a Defensa en un momento muy delicado, con una posguerra en Iraq que es más guerra que antes y con la amenaza de los fanáticos de Al Qaeda sobre España, la cual llevará al Ejército a implicarse en la lucha antiterrorista y trabajar codo con codo con el Ministerio de Seguridad. Contundente y polémico en muchas de sus declaraciones, todavía está buscando la forma de congratularse con Tony Blair después de que las cámaras de televisión le jugaran una mala pasada cuando llamaba gilipollas integral al premier británico. Y nadie cuestiona que lo conseguirá. José
Antonio Alonso Dicen los que fueron sus compañeros en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que este juez en excedencia habla sin papeles y parece saberlo todo. Y eso mismo debió pensar su amigo de la infancia, el próximo presidente del Gobierno, cuando le asignó el antiguo Ministerio de Interior, que pasaría a ser Seguridad, en plena crisis terrorista de un país atemorizado por Al Qaeda. Aunque no tiene ninguna experiencia política, aseguran quienes conocen a José Antonio Alonso que ésta es innata a su persona. Con una gran capacidad de liderazgo, de oratoria brillante, cercano, dialogante y convencido de que la Justicia es un servicio al ciudadano, el futuro responsable de Seguridad se licenció en Derecho por la Universidad de León y sólo tres años más tarde ingresó por oposición en la carrera judicial. Su profesión le llevó a instalarse en Torrelavega, Cantabria, Navarra, Canarias y Madrid, con la condición de magistrado desde 1988. Ha dictado más de 3.000 sentencias y resoluciones de fondo; fue portavoz de Jueces para la Democracia entre 1994 y 1998, y en 2001 resultó elegido candidato para el puesto de vocal del CGPJ a propuesta del PSOE. Defensor acérrimo de la libertad de expresión, en enero de 2004 Zapatero lo colocó al frente de la lista parlamentaria por León, el que había sido el puesto del líder del PSOE hasta ahora. Los resultados fueron excelentes, pues Alonso se volcó en su León natal, prometiendo mejorar con creces su situación. Y sus paisanos están convencidos de que, a pesar de la abrumadora responsabilidad del ministerio que le ha tocado, Alonso no se olvidará de ellos. Magdalena
Álvarez Muy pocos pero no ella, aseguran en Ferraz dudaban que la consejera de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía durante diez años ocuparía una de las sillas del Consejo de Ministros de Zapatero. La lógica, desde luego, llevaba a pensar que el futuro presidente socialista no se la había arrebatado a Chaves para situarla en el comité de notables que pergeñarían el programa electoral del PSOE y dejarla únicamente con el escaño por Málaga si ganaban las elecciones. Y, aunque Magdalena Álvarez no será ministra ni de Economía ni de Hacienda, donde se la situó en las primeras quinielas, sí portará la antigua cartera de Fomento, que llevaría el nombre de Infraestructuras. Doctora cum laude en Ciencias Económicas y Empresariales, antes de dar el paso a la política en primera línea fue directora general de Incentivos Económicos Regionales y directora de Inspectores de Hacienda a las órdenes del entonces ministro Pedro Solbes. Él se la recomendó a Chaves y éste a Zapatero. En la Junta de Andalucía sufrió en primera línea el embate de la pinza PP-IU, cuando ambos partidos se aliaron para echarle por tierra sus presupuestos regionales, lo que le sirvió para curtir una forma de hacer política rígida y constante. El presidente andaluz la confirmó en su puesto sucesivamente y Magdalena Álvarez hizo del pago de la deuda histórica de Andalucía su particular batalla. Sus peores desencuentros los tuvo con Rajoy en Administraciones Públicas. Por eso, cuando él fue nombrado sucesor de Aznar y todo el mundo alababa sus formas conciliadoras, la nueva ministra de Infraestructuras no dudó en tacharlo de lobo con piel de cordero. María
Jesús San
Segundo Tercera integrante del comité de notables y mujer de confianza del que sonó hasta el último momento como posible miembro del Gobierno, el rector de la Universidad madrileña Carlos III, Gregorio Peces-Barba. Ligada desde siempre a la docencia universitaria, se licenció en Ciencias Económicas en el País Vasco con un Premio Nacional de Terminación de Estudios. Completó su formación académica con un máster y un doctorado en Economía en la prestigiosa universidad norteamericana de Princeton. Tímida confesa y apasionada por la educación y la investigación, como se autodefine, San Segundo entró en política en 1994 como asesora del secretario de Estado de Universidades e Investigación. Antes de ocupar su actual puesto, fue vicerrectora de Estudiantes de la Carlos III, desde donde pasó a la Vicerrectoría para la Convergencia con el Sistema Universitario Europeo, uno de los asuntos más importantes que esperan a la universidad. Pero su currículo no queda ahí: vocal del Consejo de Coordinación Universitaria a propuesta del PSOE, presidenta de la Asociación de Economía de la Educación (AEDE), miembro del Comité Ejecutivo de la European Access Network y del británico Advisory Committee for the Centre for Research in Lifelong Learning. Esta mujer, que Peces-Barba define como la principal especialista europea en Economía de la Educación ha recibido como una responsabilidad y un honor la designación de Zapatero. Y se muestra optimista, porque afirma que el programa educativo del PSOE tiene unos objetivos que a medio plazo unen más que desunen. Jesús
Caldera Además de ser uno de los compañeros que están más cerca, es un buen amigo de Zapatero, que ha depositado en él su confianza desde que en el 35 Congreso salió elegido secretario general del PSOE. Precisamente, uno de los rostros de felicidad más comentada en el momento en que se confirmó el liderazgo de Zapatero fue el de Caldera, encargado de comparecer tras el recuento de votos y decir a los periodistas un ¡Ganamos! exultante. Le ha sido adjudicada la responsabilidad de encabezar uno de los ministerios a los que el líder del PSOE da mayor importancia, si no el que más, pues la primera ley que pretender aprobar el nuevo Gobierno saldrá precisamente de Trabajo y Asuntos Sociales y será la Ley Integral contra la Violencia de Género, que pretende acabar con el maltrato a las mujeres, un tema con el que Zapatero se ha mostrado especialmente sensible. Pero antes, el número uno de la lista por Salamanca fue designado por el jefe del Ejecutivo in pectore coordinador del traspaso de poderes entre el Gobierno popular en funciones y el socialista elegido el 14 -M. Asimismo, fue el encargado de realizar la ronda de contactos con los diferentes grupo para la investidura de Zapatero. Como portavoz en el Congreso, Caldera completaba el triángulo del poder socialista junto al propio Zapatero y a José Blanco, encargado de la maquinaria del partido. Ahora, a este licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, accesible y con gran sentido del humor, le sustituirá el incombustible Rubalcaba. Caldera asume una cartera complicada, pero es optimista, dicen en su entorno, en el que no dudan del potencial político de un hombre forjado en el Congreso desde 1982, adonde llegó con sólo 25 años. José
Montilla Elena
Espinosa Se ha hecho con uno de los ministerios que más han tardado en adjudicarse, y para el que han sonado numerosos nombres, a pesar de que Rodríguez Zapatero había expresado su intención de que fuera un gallego, y probablemente una mujer, quien lo ocupase. Elena Espinosa, licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Santiago de Compostela, es militante de siempre del convulso PSdG-PSOE. Con sólo 25 años logró ser nombrada gerente de la Zona de Urgente Reindustrialización de la ciudad viguesa, un difícil puesto ya que el organismo pretendía mitigar los terribles efectos de la reconversión naval. Tres años después fue la primera mujer que dirigía un puerto en España, nombrada presidenta de la Autoridad Portuaria de Vigo, uno de los más importantes de España. Su carrera política ha estado relacionada con dos de las caras destacadas del socialismo gallego: Abel Caballero, que entonces dirigía la cartera de Transportes, y Emilio Pérez Touriño, profesor suyo en la facultad compostelana y subsecretario en el ministerio de Caballero. A pesar de ello no ha entrado en las disputas de un partido muy dividido. Zapatero, que no la conocería personalmente, se fio de las recomendaciones de José Blanco y otros miembros del partido. En sus ocho años en el puerto hizo del saber escuchar una de sus principales armas pero también mantuvo firmes pulsos con los sindicatos del sector. A su salida del cargo, tras la victoria del PP, esta gallega prudente y discreta pasó al sector privado, siendo asesora del Instituto Galego de Medicina Técnica (Medtec) primero, y adjunta al presidente de los astilleros Rodman después. Carmen
Calvo Será una de las dos ministras andaluzas, comunidad autónoma en la que ha desarrollado toda su carrera profesional y política. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla y doctora en Derecho Constitucional por Córdoba. En esta última universidad ha sido secretaria general y vicedecana de la Facultad de Derecho, compaginados con una carrera política que inició como independiente en las filas del PSOE en las elecciones autonómicas de 1996. Tras los comicios fue designada por Manuel Chaves como consejera de Cultura, y ha permanecido fiel a esta cartera autonómica desde entonces hasta que Zapatero la llamó para formar parte de su comité de asesores. Sólo recientemente ingresaba en las filas del partido socialista, convencida de que llegaría un cambio que notaba en la calle. De carácter decidido, se muestra dispuesta a dejarse las pestañas por este país, para lo que hará gala de su fama de trabajadora infatigable. En sus ocho años al frente de la cultura andaluza presume de haber logrado la creación del Museo Picasso de Málaga, y la exposición El Esplendor de los Omeyas para su tierra natal, además de invertir millones de euros en las reformas de iglesias y en la construcción de teatros. Entre los proyectos de los que se ocupará ahora se encuentran la ampliación del Teatro de la Maestranza de Sevilla y uno que le hace especial ilusión: la candidatura de Córdoba como Capital Cultural Europea para 2016. Jordi
Sevilla Finalmente no será ministro de Economía, pero Jordi Sevilla sí entrará en el nuevo Ejecutivo con una cartera interesante, que se encargará de coordinar las relaciones con las comunidades autónomas y con las Cortes, entre otras tareas. Buena recompensa para este economista, funcionario y técnico comercial que insiste en destacar su carácter político, una vocación iniciada en las juventudes comunistas. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia, desarrolló una intensa carrera funcionarial relacionada con la economía y el comercio durante los años 80, tras un breve paso por la docencia en la Cámara de Comercio valenciana y como integrante del comité de redacción de la revista Debats. Su verdadero salto a la política se produce de manos del entonces secretario de Estado para las Comunidades Europeas Pedro Solbes, quien en 1990 le designó jefe de su gabinete, y para quien ha ido precisamente la cartera de Economía que se le adjudicaba. Esta labor, junto con su posterior trabajo de asesoramiento de Joaquín Almunia y del Grupo Parlamentario Socialista, le lanzó de lleno a la política activa y concurrió como número uno de las listas por Castellón en las elecciones de 2000. Su apoyo incondicional a la Nueva Vía de José Luis Rodríguez Zapatero consiguió que se ganara un puesto clave en la Ejecutiva socialista tras el 35 Congreso como secretario de Política Económica. Al poco de estrenarse se metió en el bolsillo a los sectores más progresistas al cogerse una baja por paternidad, pero lo que realmente le reportó fama nacional fue su propuesta fiscal con un único tipo impositivo, posteriormente matizada. Desde entonces, Sevilla ha mantenido una rivalidad con el que se perfila como asesor de Zapatero Miguel Sebastián por el liderazgo del área económica del PSOE. Elena
Salgado Segunda ourensana del próximo Gabinete y cuarta mujer que ocupe el Ministerio de Sanidad desde la vuelta de la democracia. Licenciada en Ingeniería Industrial y Ciencias Económicas, durante los gobiernos de Felipe González ocupó diferentes cargos, desde la reorganización del Ministerio de Defensa lo que le valió ser la primera mujer condecorada con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar a la reforma del sistema de retribución de los funcionarios en Economía y Hacienda. En 1991 fue nombrada secretaria general de Comunicaciones, pero su último y controvertido cargo fue la presidencia de la Fundación Teatro Lírico, encargada de la gestión del entonces recién reestrenado Teatro Real. La polémica saltó con el nombramiento de Esperanza Aguirre como ministra de Cultura, tras lo cual fue vetada como directora del Real, un hecho que la ha convencido de la necesidad de no dejar las instituciones públicas sometidas a los cambios políticos. Firme defensora de la cosa pública y admiradora de Josep Borrell, para quien trabajó en su época al frente de las comunicaciones, su última etapa ha estado en la empresa privada. Consejera delegada de la desaparecida Vallehermoso Telecom, y más recientemente presidenta de Telegate, que gestiona el número de información 11811, ha afirmado que es una satisfacción muy grande (...) formar parte del viento de ilusión que hay en este país. Cristina
Narbona Junto con Solbes será otra de las que repitan área de gestión de los gobiernos de Felipe González. Doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Roma, donde vivió su adolescencia por ser su padre corresponsal, tuvo una primera etapa laboral de siete años como profesora de Economía Internacional en la Universidad de Sevilla. En 1982 comienza su vida política como viceconsejera de Economía del primer gobierno autónomo andaluz. Con 37 años se convirtió en la mujer con un cargo más alto en la banca pública española como directora general de Producción en el Banco Hipotecario, y, finalmente, en 1993 se afilió al PSOE. Hacía ya dos años que había dado el salto a la política nacional, siendo primero directora general para la Vivienda y posteriormente secretaria de Estado de Medio Ambiente y Vivienda del último Ejecutivo socialista. Esta experiencia, ratificada con su designación como secretaria de Medio Ambiente y Ordenación Territorial de la Ejecutiva Federal del PSOE, le sirve para destacar la magnitud del reto medioambiental del nuevo Ejecutivo: el PP ha hecho que Medio Ambiente se convierta en un cero a la izquierda del Gobierno, no lo ha dotado ni de voluntad política ni de importancia económica. Y esta ex concejala del Ayuntamiento de Madrid llama la atención sobre otros dos aspectos: un nuevo Plan Hidrológico y el cumplimiento del Protocolo de Kioto. María
Antonia Trujillo En su caso Zapatero también ha preferido apostar por uno de los cargos de confianza de uno de los principales barones del partido, puesto que María Antonia Trujillo ha sido consejera en la Junta de Extremadura desde 2000. Ahora esta doctora en Derecho y profesora titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Extremadura desde 1993 tendrá que afrontar uno de los retos más complicados del nuevo Ejecutivo: solucionar el problema de la vivienda, agravado por un continuo alza en los precios que ha hecho temer que esta burbuja pueda romperse. Sin embargo, Trujillo cuenta con un excelente bagaje para esta tarea, puesto que como consejera de Fomento del Gobierno de Rodríguez Ibarra desde junio 2003, ha desarrollado un Plan Regional de Vivienda que Zapatero ha utilizado como referencia para el programa socialista. Durante su trayectoria en el mundo de la docencia ha sido delegada de Relaciones Internacionales y presidenta de la Junta de Personal Docente e Investigador de la Universidad de Extremadura, mientras que en el ámbito político es miembro del Consejo Económico y Social de Extremadura desde 1996 y fue consejera de Presidencia de la Junta de Extremadura desde febrero de 2000, antes de llegar a Fomento. Además, ha recibido varios premios por libros sobre conflictos competenciales y es autora de artículos sobre Derecho Constitucional y Autonómico. |