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Nº
588 - 2
de febrero de 2004
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Destacados representantes políticos, sociales e intelectuales hablan del Monarca La soledad del Rey: Las entrevistas Si la pasada semana reprodujimos varios pasajes de La soledad del Rey (La esfera de los libros), escrito por el editor del Grupo Nuevo Lunes y director de El Siglo, José García Abad, en esta ocasión extractamos las respuestas más interesantes de los entrevistados que aparecen al final del libro. Todos ellos, destacados representantes de la vida política, social y cultural, analizan la figura de don Juan Carlos, la situación de la monarquía en España, su representatividad institucional, su papel moderador en la escena política, sus relaciones con el poder, sus posibles errores, la actuación de la prensa, la preparación del Príncipe de Asturias y el futuro de la Corona. Sus conclusiones arrojan luz sobre estas y otras interesantes cuestiones, relativas al papel del Rey en estos últimos 25 años de democracia y a su herencia dinástica. Joaquín
Bardavío El pueblo difícilmente va a plantear un cambio en la forma de Estado Estima usted que se ha consolidado la monarquía en España? Yo no creo que se haya consolidado al modo de otros países de Europa. Aquí la institución es mucho más joven [...]. Lo que sí puedo observar es que el pueblo español, quizá por comodidad, difícilmente va a plantear un cambio en la forma de Estado [...]. La verdad es que don Juan Carlos es un gran rey, ciertamente irrepetible, porque las circunstancias en que se ha desenvuelto también son irrepetibles. Se ha instalado como una referencia fundamental en nuestra historia del siglo XX. ¿Usted cree que, cuando se cumplan las previsiones sucesorias, el Príncipe va a contar con el mismo apoyo y complicidad del pueblo español, o ése será el momento de la verdad para saber si la monarquía está realmente consolidada? Al final los pueblos satisfechos, consumistas, como es éste, disfrutan de una inercia considerable. Qué duda cabe de que al Príncipe le acompaña su figura, que sea muy alto y muy guapo y el garbo que tiene. A la gente le gusta que les represente. La gente necesita de ídolos, nos americanizamos cada vez más [...]. La gente no se hace planteamientos economicistas, como decíamos antes, como que la monarquía es más barata. Y tampoco se hace planteamientos doctrinarios. Es claro que el Príncipe no se lo ha currado como el padre y que no tiene que hacer ninguna Transición. La dinastía regresa a la inercia. Ahora bien: el padre le ha dejado bien preparado el camino al hijo. No podía donarle mejor herencia. Sabino
Fernández Campo Su poder moderador se basa en su autoridad moral L a guerra de Iraq ha generado alguna frustración en quienes esperaban una expresión más clara de la opinión del Rey e incluso, como reclamaron IU y PNV, una intervención en el Parlamento. ¿Ha hecho el Rey lo que tenía que hacer? ¿De qué forma puede expresarse el Monarca? ¿Cómo puede cumplir su función moderadora? El papel del Rey en una monarquía parlamentaria no es fácil, y alguien lo ha definido como una verdadera obra de arte. El Monarca no tiene poderes efectivos, y la facultad de moderar el regular funcionamiento de las instituciones, cuya importancia radica en la falta de concreción y regulación de la forma en que se lleva a cabo, se ejerce sin que trascienda que constantemente se está ejerciendo. Más que opinar o influir públicamente, la opinión y la influencia se ejercen a través del Gobierno y de las instituciones. Por eso sería arriesgado que el Rey, ante la guerra de Iraq, por ejemplo, compareciera ante las Cortes para expresar su opinión. Pero debemos imaginar que si llega a comparecer el presidente, lo hace después de cambiar impresiones con el Rey. Su poder moderador se basa en la información, en su preparación, en su prudencia y en su autoridad moral. El comportamiento constitucional del Rey ha sido intachable, pero no siempre lo ha sido su ejemplaridad personal, especialmente en lo que se refiere al mundo de los negocios, a las amistades de empresarios que han terminado en la cárcel, a los regalos que recibe, a los patrocinios de sus actividades deportivas, etc. ¿Piensa usted que este comportamiento terminará desprestigiando a la Corona? El comportamiento constitucional del Rey no debe quedar afectado por relaciones amistosas en cuanto a las cuales puede sufrir errores, como todos los humanos. Los Reyes han de estar agradecidos en general a todo su pueblo y a quienes les sirven lealmente, pero no a personas o entidades determinadas, como consecuencia de los favores materiales de ellos recibidos, con el riesgo que ello comporta para la institución. Gabriel
Cisneros En la mayoría del pueblo español no tiene proyección la revisión monárquica P iensa usted que está consolidada la monarquía en España? Yo creo que sí. Quiero creer que sí [...]. No le oculto que estaría por decir que en los últimos tiempos, no sé si en los últimos meses o en los últimos años, se advierte, aunque de forma quizá criminal y en mi opinión absolutamente irresponsable y profundamente injusta, un propósito revisionista de la Transición [...]. Parece producirse también una pretensión de poner en cuestión la institución monárquica; pero yo creo francamente que en la muy vasta mayoría del pueblo español esa pretensión no tiene proyección, no tiene respaldo, aunque acepto que el momento pertinente para la respuesta de la pregunta será sin duda cuando, Dios quiera que lo más tarde posible, se produzca el hecho sucesorio. También preocupa su apariencia (del Príncipe) de vida frívola, rodeado de gente más bien pija. Las críticas que estoy recibiendo van en esa dirección. Yo como contrapunto de esas denuncias le invoco mi experiencia de la visita a esta casa, y puedo contarle una anécdota más personal que tiene importancia para mí [...]. En el otoño de 2000, muy poquito después de las elecciones generales y cuando yo había salido diputado por Zaragoza, se encontraba muy avanzado el proyecto de una visita institucional del Príncipe a Aragón, y yo me encontré con disgusto y con sorpresa que en esa visita no estaba incluido mi pueblo, que es Tarazona de Aragón, y aparte de los sentimientos de frustración personal, yo entendía que Tarazona, que es episcopado, que ha sido sede de Cortes, que históricamente, después de Zaragoza, es la ciudad más linajuda de toda la Corona de Aragón [...]; pues bien, tuve que urdir una intriga con mucha energía y mucha determinación para conseguir que se rectificara y se incluyera Tarazona. Y lo conseguí con los buenos oficios del entorno del Príncipe. Y lo que sí recuerdo, y éste sí que es un rasgo borbónico, es que cuando se produjo la primera recepción en Zaragoza y raíz de su llegada, en la fila de los saludos él me guiñó un ojo al saludarme y me dijo: Por fin voy a tu pueblo. Gregorio
Peces-Barba El Monarca es la expresión de la unidad y la permanencia del Estado C ómo afecta a las instituciones la evidente antipatía entre el jefe del Ejecutivo y el jefe del Estado? ¿Qué opina usted de las muestras dadas por Aznar de reducir el papel del Rey a la mínima expresión? Eso es un signo de que no sabe hacer sus deberes. El presidente del Gobierno debería tener un respeto reverencial por el Monarca, entre otras cosas porque el Monarca no es más que la expresión de la unidad y la permanencia del Estado. ¿Opina usted que el Príncipe está haciendo bien su trabajo? ¿Qué debería hacer para mejorar o para conseguir lo que esperamos todos de él? El Príncipe tendría que tener una ocupación fija, un trabajo fijo. No basta con representar a las instituciones del Estado, sustituir a sus padres en alguna ocasión, en viajes oficiales o viajes de Estado, sino que él debería tener un sitio donde ir a las nueve de la mañana a sentarse en una mesa y trabajar. Y creo que el ámbito adecuado debería ser el del mundo de las relaciones internacionales. Lo que ocurre es que creo que hasta ahora las instituciones que se han creado para eso no obedecen al principio de neutralidad, que es imprescindible para que el Príncipe se pueda sentir cómodo. Julio
Feo Tengo la impresión de que no se ha hecho nada para que la gente se identifique con la monarquía E stá consolidada la monarquía? Yo creo que está consolidada la monarquía con don Juan Carlos. La cuestión es si está consolidada la institución. ¿Y cuando no esté el rey Juan Carlos? Pues ése es el problema. No lo tengo tan claro respecto a la monarquía de don Felipe [...]. Tengo la impresión también de que pudiera producirse una reacción entre la gente menor de 40 años. Tengo la impresión de que no se ha hecho nada para que esa gente se sienta identificada con la monarquía, cuyo papel no entienden. La guerra de Iraq ha generado alguna frustración en la opinión pública, que esperaba una expresión más clara de la opinión del Rey e incluso, como reclamaban IU y PNV, una intervención en el Parlamento. ¿El Rey hizo lo que tenía que hacer? ¿De qué forma puede expresarse el Monarca dentro de su función moderadora que está prevista en la Constitución? El Rey ha hecho lo que tenía que hacer y yo creo que no podía hacer más de lo que ha hecho. Otra cosa es que yo pienso que hay válvulas de salida en torno a la Casa Real para que hubiera habido algún detalle, sobre todo, y aquí me refiero al Príncipe de Asturias: que el Príncipe hubiera hecho algún guiño, no digo declaración, sino guiño a la juventud. Si un 90 por ciento de la población estaba contra el chapapote y contra la guerra de Iraq, de la juventud, la gente de su edad, de menos de treinta y cinco o cuarenta años, tenía que estar el 99,9 por ciento en contra. Entonces, si hubiera hecho algún guiño en los dos temas a la gente joven sin criticar al Gobierno, diciendo: Yo también soy joven y entiendo que los jóvenes estén en contra... Por eso la gente no termina de entender muy bien para qué sirve un Rey en estos tiempos. ¿Dónde está el Rey?, se decía en las manifestaciones. Pero al mismo tiempo, está el otro peligro que hemos vivido en la historia de España, que es un intervencionismo excesivo de los monarcas. Quizás lo mejor habría sido que la institución se posicionara de alguna manera a través del Príncipe. Vamos a ver, yo no he hablado con el Rey jamás de esto. Si me preguntas, me juego el brazo a que el Rey estaba en contra, que estaba cabreado con el chapapote, eso seguro, no tengo ninguna duda; otra cosa es que lo pueda expresar o no. Quizás en aquellas circunstancias el silencio fuera una forma de expresarse, pero eso no es fácil de ver y se cuestiona la institución. La gente piensa: ¿Para qué tenemos a éstos aquí? ¿Qué hacen?. Además, la familia ha entrado en un momento en que las infantas y el Príncipe son ya adultos y tienen problemas de adultos y aparecen las parejas, los Marichalar, los Urdangarín, las Eva Sannum. Se han convertido para la sociedad en famosos con pareja; los medios de comunicación los enfocan así, les dan ese tratamiento. Están en las revistas del corazón. El que los actos de la monarquía se reflejen sobre todo en las revistas del corazón o en los programas de corazón de la televisión me parece que perjudica. Es difícil creer que el Rey no supiera que se estaba sacando dinero en su nombre, pero haciendo un esfuerzo para creerlo, lo que parece evidente es que, por lo menos, ha generado una apariencia de complicidad mala para su imagen. Ahí estamos de acuerdo. La apariencia de complicidad está ahí porque ha dejado que esta gente manche su nombre. Y respecto a los regalos que recibe, el Fortuna, los patrocinios deportivos... Lo que en cambio me parece mal, tanto por parte del Rey como del Príncipe, es que regateen en barcos patrocinados. El Rey no puede ir en el Telefónica Movistar de su amigo Cusi. Si va en el barco de su amigo Cusi, que se llama Bribón, que vaya sin que lo patrocine nadie, que se busque Cusi las pelas como pueda, pero no que lo patrocine Telefónica Movistar, que compite con Siemens. Y, además, luego las cosas se tuercen y dan lugar a malentendidos, como en la última Copa del Rey, que no han dejado salir a Siemens por un error mecanográfico respecto a las medidas del barco, la eslora y todo eso; la gente piensa mal [...]. No tiene sentido que el Príncipe vaya con una camiseta de Camp, o que la infanta Cristina navegue en un barco de Agua Brava. ¿Subsistirá la institución tras Juan Carlos I? Me gustaría que así fuera, pero gratis no puede ser. Yo quiero un rey que me guste. Lo de la herencia, en principio, no se lo traga nadie: tiene que ser útil. Si en el futuro no lo es, si no aglutina sino que separa, podría llegar un momento en que estemos hasta el gorro de la institución. José
Federico de Carvajal El Príncipe será un digno sucesor de su padre O pina que el Príncipe se está ganando el puesto? ¿Qué debería hacer para conseguirlo? Creo que la actuación del Príncipe es de lo más discreta y será un digno sucesor de su padre. Narcís
Serra El Príncipe debe conectar con la evolución de la realidad española C ree usted que hay buena sintonía entre el presidente del Gobierno y el jefe del Estado? ¿Qué consecuencias tendría para las instituciones si la relación entre ambos no fuera buena? En los últimos años no se han dado a la Corona ocasiones de intervención en asuntos que le competen, ni desde el Gobierno se está utilizando suficientemente la institución monárquica. Está claro que no se han buscado las ocasiones para que la Corona ejerza con mayor asiduidad el papel que le corresponde, no otro. ¿Cree usted que la prensa debe informar sin autocensura respecto a la Corona? La prensa no tiene que trabajar con autocensura en ningún tema. Tiene que aplicar el sentido común, observar respeto institucional y responsabilidad política y social. Esto de la autocensura es como exigir crítica constructiva. Es una contradicción. ¿Opina usted que el Príncipe se está ganando el puesto? ¿Qué debería hacer para conservarlo? Lo que conviene es que el heredero de la Corona tenga un programa continuo de conexión con la realidad española y, sobre todo, con la evolución de la realidad española. Pero no pensar que debe adoptar una determinada actuación política. Francesc
Homs y Marc Puig El Rey y Pujol han trabado una gran complicidad C ómo se ve al Rey y a la monarquía desde la perspectiva del nacionalismo catalán? ¿Piensan ustedes que puede desempeñar algún papel en Cataluña? Francesc Homs: Yo personalmente creo que sí, y muy importante, lo que no tiene que ser un papel cotidiano [...]. En un análisis del presente, de la historia más reciente y, sobre todo, de cara al futuro, para los catalanes o para muchos catalanes, el Rey representa una oportunidad de configurar una articulación distinta, que sea más cómoda para nosotros, de lo que es la organización del Estado Español o de España, en definitiva. [...]. Desde la óptica de un nacionalista catalán que busca un encaje distinto de Cataluña en España, la figura del Rey puede y debe tener un papel tremendo. Marc Puig: Yo diría que el papel que ha tenido históricamente ha sido útil y pienso que en el futuro también lo debiera ser. Porque ese papel, en concreto el de árbitro, a nosotros nos va bien [...]. La monarquía es útil como nexo de unión [...]. Tener un referente más allá de la política, un referente que represente a las personas o a los pueblos más que a un pueblo determinado, es muy necesario. A mí me da la impresión de que Pujol ha aplicado al Rey la ducha escocesa: agua fría seguida de agua caliente. Da la impresión de que Pujol es un artista para administrar, para tensar y destensar, es un político de primera. F. H.: Jordi Pujol y el rey Juan Carlos han trabado desde hace tiempo una gran complicidad. La consigna que ha dado Jordi Pujol al partido, en momento en los que ha habido interpretaciones mediáticas y políticas de alguna cosa que había hecho el Rey, era siempre la de estar al lado del Rey. Todo el mundo sabe que no hay buena química entre Aznar y el Rey. ¿Cómo valoran ustedes esta situación que se produce por primera vez en la Democracia y qué repercusiones puede tener sobre Cataluña, si tiene alguna? M. P.: Yo creo que tiene [Aznar] una visión [...] de que Castilla es España. Parece que menosprecia el papel del Rey y lo quiere poner al servicio de lo que en su mentalidad es España, que es excluyente. La monarquía, en tanto puede representar algo más, le resulta un estorbo. Pasqual
Maragall En la España plural el Rey puede desempeñar un papel moderador C ree usted que el Rey, cumpliendo su papel moderador, puede desempeñar algún papel respecto al País Vasco y Cataluña? No creo que tenga mucho campo específicamente en los problemas del País Vasco. Ahora, en la España plural como proyecto constitucional que es, sí. ¿Y en esto el Rey puede desempeñar una función importante? En este proceso va a ser muy importante el equilibrio institucional. Debe quedar claro que todo el mundo juega a conseguirlo, y pienso que el Rey puede tener un papel, como habitualmente se dice, moderador; moderador de pasiones y, al mismo tiempo, intuitivo de lo esencial. Como pasó en su primer periodo, desde 1975 hasta 1982. ¿Debería ponerse a aprender el catalán [el Príncipe]? Algo sabe. Le voy a hacer una reflexión: las lenguas cooficiales, según las leyes fundamentales, no las debe defender solamente, incluso diría ni principalmente, el Gobierno representativo de aquel territorio donde se hablan. Porque si fuera así se generaría una pelea competitiva entre el Gobierno del Estado y los gobiernos de las autonomías, una cadena de reproches mutuos y demás. Yo creo que lo que distingue a un país plural, o lo que debe distinguirle, es que es el Estado quien defiende la pluralidad, no los plurales. El Estado debe hacer de la pluralidad bandera, baluarte, capital patrimonial, riqueza, llámelo como quiera, y entonces la impone aunque provoque el disgusto de alguno que no la considera necesaria y dé alegría a las minorías. Javier
Pérez Royo La monarquía es un elemento irracional dentro de una organización racional del poder Cree usted que está consolidada la monarquía en España? Yo creo que está más de lo que razonablemente se podía pensar que iba a estarlo al comienzo de la Transición, pero consolidada no está, porque la monarquía es una especie amenazada de extinción, es un elemento irracional dentro de una organización racional del poder, que es en lo que consiste el Estado constitucional [...]. La monarquía ha sido expulsada dos veces, en 1868 y en 1931. España es el único país que la ha restaurado. No es una institución que haya experimentado el tránsito del antiguo régimen al Estado constitucional; no se ha consolidado, sino que ha tenido unos altibajos muy grandes. ¿De qué depende ahora, en la España de hoy, la consolidación de la monarquía? Depende en primer lugar de que los miembros de la Casa Real lo hagan bien, de que no cometan errores que pueden tener graves consecuencias; y, en segundo lugar, de que no existan conflictos internos en el sistema político español que acaben salpicándola [...]. La actuación del Gobierno en la guerra de Iraq ha sido un elemento que yo creo que ha generado tensiones que han salpicado, en cierta medida, hacia arriba, que han planteado entre la opinión pública española la pregunta: ¿Y el Rey para qué está?. ¿Puede afectar la Constitución europea a la monarquía? Ya veremos cómo se insertan cada uno de los Estados porque, claro, hasta ahora el Estado nacional era el Estado nacional, y el jefe del Estado era el jefe del Estado, pero en la medida en que estamos construyendo una nueva comunidad... No estamos hablando de una cosa inmediata, sino de algo que tiene una proyección más larga en el tiempo. Ése es también un elemento que puede influir. ¿A qué atribuye usted la presencia en las manifestaciones de banderas republicanas? Bueno, yo creo que ésa es una de las secuelas que ha traído la guerra de Iraq [...]. A raíz de eso se produjo también la presencia del republicanismo, que es algo que está ahí, dormido o anestesiado, y que puede reaparecer. ¿Cree usted que la prensa debe informar sin autocensura respecto a la Corona? Yo creo que eso es algo que va a ocurrir en todo caso, y que no ha ocurrido en el pasado porque ha habido una contención explicable y tal vez justificable, no lo sé. En todo caso, porque todos teníamos mucho miedo de que el experimento que estábamos poniendo en marcha se nos viniera abajo. Por eso todos hemos tenido muchísimo cuidado y nos hemos censurado en relación con este tema, en relación con la Guerra Civil. Esto se ha mantenido con mucho miedo y muchas reservas y eso ya se está perdiendo y se irá perdiendo cada vez más. Yo creo que hasta ahora el Rey, la Casa Real en su conjunto, se ha beneficiado de ello, pero con esto ya no se puede contar de cara al futuro, y el Príncipe lo vio con lo de su novia [Eva Sannum]. Carlos
Berzosa La derecha de toda la vida no admite la monarquía parlamentaria A quí las reticencias proceden de la derecha. Eso es lo chocante. Antes a la monarquía la arropaba la derecha. Es la primera vez en la historia que no ocurre eso. Claro, porque la derecha de este país se ha ido reciclando, convirtiendo a la democracia, pero yo todavía observo muchos sectores retrógrados que ven al Monarca con desconfianza. Primero porque ha sido lo que él decía: el Rey de todos, y le consideran un hombre abierto a admitir otras tendencias políticas [...]. La gente de derecha que tenemos, poco evolucionada, ve que la monarquía no responde a lo que ellos quieren: una monarquía tradicional, con una corte en la que haya fiestas a las que vayan ellos, porque ir a una fiesta del Rey y encontrarse allí a los sindicalistas [...]. Esa derecha, la de toda la vida, no admite esta monarquía parlamentaria. El Rey dijo, cuando la guerra de Iraq, que apoyaba a las instituciones, dando a entender que se refería tanto al Gobierno como a la oposición. Sí, era una cosa ambigua, pero a mí me habría gustado que el Rey hubiera dicho que estaba con su pueblo, y si el pueblo no quiere la guerra, el Rey está con el pueblo. Una declaración así, en condicional: si el pueblo está contra la guerra, el Rey está con el pueblo. Hay que ver cómo se ha marginado a la República, y fue el periodo más democrático de la historia de España, aunque fuera corto. Se ha quedado como en un paréntesis de la historia de España, casi como si nunca hubiera existido. Claro, claro. Elorza decía en El País que el Rey tenía que implicarse más porque si no cada vez habrá más banderas republicanas en las manifestaciones. Ese espíritu republicano yo creo que sigue perviviendo en las gentes más de izquierdas, más progresistas, que ven la república como un factor de progreso frente a estas instituciones un tanto anacrónicas y arcaicas. Otra cosa es que digas: ¡Hombre, en el momento en que nos ha tocado vivir hay que valorar la función de este Rey! Francisco
Aldecoa La Constitución europea desdibuja las monarquías Cree usted que la monarquía está consolidada en España? Claro que está consolidada. Lo que hay que pensar es cuál es el futuro de las monarquías en la Unión, tras la Constitución europea, cuál es el papel en el futuro de la integración europea. Tenga en cuenta que la Constitución entrará en vigor en un año y medio y las jefaturas del Estado van a tener otro papel en el futuro. ¿La Constitución europea va a modificar el estatus de las monarquías? En la práctica, sí. Si va a haber una especie de superjefe de Estado, tienen que producirse cambios en el estatus de los distintos jefes de Estado nacionales, sean reyes o presidentes de repúblicas [...]. Este modelo desdibuja las monarquías. Estoy seguro de que en el futuro van a tener menos relevancia. ¿Opina que el Príncipe se está ganando el puesto? ¿Qué debería hacer para conseguirlo? La sociedad española no acaba de aceptar la Ley Sálica. Es este aspecto la Constitución hay que reformarla, porque hay una contradicción en el principio de igualdad. Incluso la Constitución europea establece el principio de igualdad por encima de todo. Casi todas las monarquías europeas se han reformado para reconocer la igualdad. Precisamente porque es un problema. La otra cuestión que tampoco se ha tratado es que las inmunidades que tiene el Rey en la Constitución son probablemente excesivas, y sobre esto hay un consenso general. Yo percibo esto. José
María Fidalgo Reclamo que su comportamiento sea todo lo ejemplar que se espera de la Jefatura del Estado E l comportamiento constitucional del Rey ha sido intachable, pero no siempre lo ha sido su ejemplaridad personal [...]. ¿Piensa usted que este comportamiento terminará desprestigiando a la Corona? Reclamo que su comportamiento en lo constitucional y en lo personal sea todo lo ejemplar que se espera de una institución que encarna la Jefatura del Estado en un país democrático y, en consecuencia, opino que, de no cuidar suficientemente ese aspecto, se contribuiría a un desprestigio inconveniente. Cándido
Méndez La autolimitación de la prensa es un resabio del pasado L a guerra de Iraq ha generado alguna frustración en quienes esperaban una expresión más clara de la opinión del Rey [...]. ¿Ha hecho el Rey lo que tenía que hacer? El Rey ha cumplido con su papel constitucional. Quienes reclaman de él intervenciones políticas para unas cosas (por ejemplo, la guerra de Iraq) suelen quejarse cuando hace declaraciones políticas sobre otras que no son de su agrado (por ejemplo, sobre la unidad de España). ¿Cree usted que la prensa debe informar sin autocensura respecto a la Corona? Sí, completamente, como ocurre en el Reino Unido y en otros Estados de Europa con régimen monárquico. La autolimitación que se impone la prensa en España es un resabio del pasado. Antonio
Gutiérrez Si hubiera expresado sus opiniones se habría producido la quiebra del orden constitucional E stá consolidada la monarquía? Está consolidada paradójicamente porque es el propio Rey quien más convencido está de que el futuro de la institución depende de la voluntad del pueblo español. La guerra de Iraq ha generado alguna frustración en quienes esperaban una expresión más clara de la opinión del Rey [...]. ¿Ha hecho el Rey lo que tenía que hacer? Es preferible que algunos se sientan frustrados por no entender que el Rey debe supeditarse en todo momento y circunstancia al Parlamento, que la quiebra del orden constitucional que se habría producido si el Rey hubiese expresado sus opiniones sobre la actitud a mantener en la guerra de Iraq. Antonio
Garrigues Walker No debe tener amigos en el sentido convencional E l comportamiento constitucional del Rey ha sido intachable, pero no siempre lo ha sido su ejemplaridad personal, especialmente en lo que se refiere al mundo de los negocios, a las amistades de empresarios que han terminado en la cárcel, a los regalos que recibe, los patrocinios de sus actividades deportivas, etc. ¿Piensa usted que este comportamiento terminará desprestigiando a la Corona? Las amistades de los Reyes siempre plantean problemas. Los Reyes no deben tener amigos en el sentido convencional de la palabra y deben intentar relacionarse con todos los estamentos de la sociedad de forma equilibrada. Cuando esas relaciones se limitan a los más poderosos y a los más pudientes, los problemas aparecen con facilidad. Pienso que nuestros Reyes han hecho las cosas bien en este sentido y que los aciertos superan con mucho los errores, errores que, como es lógico, se magnifican. |