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Nº
580- 1 de
diciembre de 2003
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| Rechazan
la presión del Gobierno LOS EMPRESARIOS NO TEMEN A CAROD El empresariado catalán lleva días embargado por las dudas. No saben si sentirse halagados u ofendidos. La reunión convocada por Mariano Rajoy con los principales dirigentes empresariales de Cataluña para adoctrinarles y meterles miedo con un hipotético Carod-Rovira en el gobierno, por una parte les ha halagado, porque supone reconocerles un poder de hacer y deshacer en cuestiones políticas muy importante, pero al mismo tiempo si' el empresariado catalán, organizado en distintos foros, se caracteriza por algo es por su independencia. No admiten que nadie les diga lo que han de decir o hacer, y Rajoy y Aznar han tratado de hacerlo. Por Vera Castelló Un día tan significativo como el 20 de noviembre, fue la fecha elegida por Mariano Rajoy para convocar a toda prisa a cinco de los representantes empresariales más importantes de la vida económica catalana: Joan Rosell, de Fomento del Trabajo; Antoni Brufau, del Círculo de Economía, Miquel Valls, de la Cámara de Comercio, Josep González, de Pimecsefes y Euseloi Cima, de Cicot. Se trataba de transmitir la inquietud y preocupación del PP por una participación de Esquerra Republicana de Catalunya en el gobierno de la General¡tat. Sus interlocutores no se lo tomaron demasiado bien. El flamante candidato popular a la presidencia del Gobierno, para muchos ' había metido la pata. "Estas cosas ocurren, pero se suele hacer por debajo de la mesa, no con luz y taquígrafos", afirma un empresario molesto por la injerencia, Y menos cuando aún está fresca en la memoria de los catalanes el papel desempeñado por el Gobierno nacional para frustrar la OPA lanzada por Gas Natural sobre lberdrola. Sólo seis días después, el mismísimo José Mª Aznar, también acudía a Barcelona, en este caso a la Cámara de Comercio de Barcelona, para hacer lo mismo pero, aprendida la lección, en términos algo más moderados. Lo primero, prometió lealtad institucional "sea cual sea" la composición del nuevo Ejecutivo. Eso sí, ante los más de doscientos empresarios asistentes, alertó de que si no se respeta el "pacto constitucional" la principal víctima de la "inestabilidad" será "el tejido productivo" de Cataluña. De nuevo, el miedo volvía a hacer acto de presencia. De hecho, Pujol ya había censurado a Rajoy por sus palabras: "Cataluña, sus partidos, sus instituciones y su sociedad tienen suficiente madurez para que vengan a darnos miedo y amenazando con el coco". ERC también reaccionó airadamente tras la visita de Rajoy acusando al PP de intentar saltarse las urnas. Sin embargo, no parece que ERC asuste a los emprendedores catalanes. Si acaso, lo que asusta son los intentos por parte del PP de instrumentarles. "Estamos encantados de que vengan a Barcelona, eso es normal, pero no tiene mucho sentido que sean ellos los que decidan quién debe representar a los empresarios y en qué sentido", afirman desde una organizacion no invitada a la reunión con Rajoy. "No sabemos por qué se está demonizando ciertas opciones politicas. No he constatado en nuestras filas ningún tipo de temor. Lo que nosotros apelamos es a la estabilidad", afirman desde un foro de debate económico catalán. El encuentro con Rajoy provocó numerosas declaraciones por parte de[ empresariado, sin embargo, en su mayoría con la discreción como nota dominante. La junta directiva de la principal patronal, Fomento de¡ trabajo, acordó no valorar ni opinar sobre la composición del nuevo gobierno hasta que no esté formado. Rosell se sumaba a los planteamientos de la Cámara de Comercio de Barcelona, que preside Miquel Valls, de unos días antes. Lo que tenían que decir ya lo habían dicho durante la precampaña. Ahora todo
es moderación y templanza por parte de los empresarios, sin embargo,
a lo largo de los últimos meses ha sido más de uno el que
ha apostado por ganador. El primero el presidente de la patronal Fomento
del Trabajo, Joan Rosell. "A los empresarios no nos gustan los cambios",
aseguró Rosell días antes de la elecciones. Es decir, el
patrón de las grandes empresas en Cataluña apostaba por
un reparto del arco parlamentario similar al actual, que permita un Gobierno
de CiU con el apoyo M PP. Sus deseos, no parece que se vayan a cumplir.
En cualquier caso, Rosell fue tajante al decir que Esquerra Republicana
es un partido que no está maduro para gobernar. Otra declaración política muy llamativa fue la del empresario textil Santiago Fisas, propietario de la compañía SATI, dedicada a la fabricación de tejidos para la decoración e industriales, y padre del candidato del Partido Popular al Ayuntamiento de Barcelona en las elecciones de 1999 del mismo nombre. Josep Piqué comía con un grupo de empresarios en el selecto Círculo Ecuestre y Fisas tomó la palabra para preguntarle al del Partido Popular: "Según cómo vayan las elecciones, ¿puede ser que empresas catalanas se vayan? Tenemos en la Comunidad Valenciana, en un municipio, terrenos preparados para según cómo vayan las cosas poner centros de trabajo fuera de" Cataluña. Piqué le consoló con un Uno hay mal que cien años dure". En definitiva, le pedía a Piqué que hiciera algo, porque si no cogería su empresa y se la llevaría fuera. Sin embargo, este ambiente no se puede comparar con lo que ocurrió en las semanas previas a los primeros comicios autonómicos catalanes, en 1980. Quienes siguieron aquellas elecciones recuerdan cómo la implicación empresarial fue tal que desde Fomento y algunas organizaciones menores se llegaron a organizar mítines políticos con el objetivo de contribuir a que el gobierno saliente de las urnas fuera lo más moderado posible y que bajo ningún concepto salieran fortalecidos los partidos de más de la izquierda que el PSC, como mucho. Juntos y revueltos. Los contactos entre el mundo político y empresarial catalán han sido numerosos durante este año electoral. El candidato socialista, Pasqual Maragall, fue el encargado de inaugurar hace cuatro años una tendencia, la de convocar cenas con cubierto a precio de oro para reunir a la flor y nata de la burguesía catalana y, de paso, financiar su campaña, una ¡niciativa muy común en, por ejemplo, Estados Unidos. Maragall consiguió reunir en 1999 a 400 empresarios y recaudar 36 millones de pesetas. El pasado mes de julio le salió aun mejor. La cena en el hotel Juan Carlos I salía a 600 euros el cubierto, precio que pagaron unos 600 empresarios, entre ellos los principales directivos de La Caixa, a excepción de Ricardo Fornesa, los principales industriales e, incluso, algunos empresarios afines a CiU. Aunque ningún otro candidato se ha atrevido a convocar cenas de este tipo, sí que han mantenido contactos con empresarios. Artur Mas reunió a comer a medio millar de ejecutivos de las principales compañías catalanas, sin embargo, no todos llegaron a los postres, ya que los dirigentes de PimeeSefes tenían ese mismo día una cita con José María Aznar, en la sede de la patronal. Pero la gran cita con el Partido Popular tuvo lugar en el Círculo de Economía el pasado 21 de octubre para encontrarse por primera vez con el hombre designado por Aznar para sucederle como candidato del PP a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy. También Carod-Rovira acudió a visitar PimecSefes. Además, todos los candidatos, incluido el de lCV, Joan Saura, han pasado por la Gmara de Comercio, para desayunar o para comer. "En Cataluña el poder empresarial es algo nebuloso. No mandan la patronales, sino las diversas asociaciones empresariales, y, sobre todo, una serie de empresas y empresarios que Iparecen en todos los foros", aseguran fuentes de una de las principales organizaciones. Se refiere, por ejemplo, a la multinacional de perfumería Puig, La Caixa o el Banco Sabadell. Los Puig son muy amigos tanto del Rey -la infanta Cristina compite a bordo del Azur de Puig- como de José María Aznar o Josep Piqué; de hecho, el presidente del Gobierno suele ir a cenar a su casa cuando está por Barcelona. El patriarca, Mariano Puig, también ha conseguido ser siempre bien recibido en el Palau de la Generalitat. El caso de La Caixa es especialmente importante. Josep Vilarasau consiguió extender al resto de España su condición de poder fáctico y eso a pesar de que el ex presidente nunca dejó que la Generalitat de Pujol controlara sus movimientos. Así, de forma independiente consiguió hacerse una interesante cartera de participaciones empresariales en las más importantes empresas catalanas, un activo que hoy maneja con destreza su sucesor, Ricardo Fornesa, presidente también de Aguas de Barcelona, compañía que en los últimos años ha saltado fronteras y cuenta con intereses en Latinoamérica. La influencia de la otra gran entidad financiera catalana, el Banco Sabadeli, también se debe en parte a La Caixa, su accionista de referencia, El influjo de su presidente, Josep Oliu, va aumentando a medida que la entidad se ha ido modernizando y expandiendo por toda España. Sentadas ante Rajoy. Fomento del Trabajo, la CEOE en Cataluña, es quizás el foro empresarial ideológicamente más claro. Es la más españolista de las organizaciones empresariales, aunque tampoco ha sido nunca anti Jordi Pujol, y la más afín al Partido Popular. De hecho, el presidente de la patronal tiene a gala el ser la persona que presentó a Aznar y a Piqué e incluso le encumbró como ministro cediéndole un puesto al que dicen siempre ha querido llegar. A ministro o, por supuesto, a sustituir a ]osé Ma Cuevas al frente de la CEOE. A Cuevas parece que ya se lo tiene ganado. Algo más le costará recabar el apoyo de los empresarios catalanes. Si Fomento es toda una institución dentro de Cataluña, no lo es menos su actual presidente, Joan Roseli, un hombre que no deja indiferente a nadie. Para sus más acérrimos detractores es un "ultraderechista. Un masón de nuevo cuño", pero, sin duda, todo un poder fáctico. Rosell no solo preside la gran patronal catalana, sino también FECSA, la filial de Endesa en la región, un cargo que le ha costado en diversas ocasiones compatibilizar de forma independiente, ya que se le responsabiliza de los apagones que lamentablemente tantas veces han dejado a Cataluña a oscuras. Rosell es el patrono catalán más político. De hecho, en 1980 optó a un escaño en el primer parlament de la democracia. Lo hizo en las listas de Solidaritat Catalana, el partido que trató de recoger los votos que la desorganización de Alianza Popular podía perder. No salió elegido. Ni él ni el cabeza de lista Juan Echevarría Puig -suegro del actual presidente del FC Barcelona-, director de Correos con Manuel Fraga como ministro de Gobernación, y el hombre al que años después sustituyó como presidente de FECSA. Hoy, con cerca de 80 años, Echevarría se dedica a forma parte, como presidente de la sección de Barcelona, de una plataforma cívica organizada para conmemorar el centenario del nacimiento de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española. La organización que siempre ha sabido bandearse bien entre aguas es la Cámara de Comercio de Barcelona. Antes con Antoni Negre y ahora con Miquel Valls, la institución aparentemente se lleva bien tanto con los socialistas del Ayuntamiento de Barcelona, como con CiU en la Generalitat. Durante la precampaña, todos los principales líderes políticos pasaron por sus salones. Valls apareció como candidato el año pasado sin tener un perfil público ni político especialmente relevante, sin embargo, pronto recabó apoyos, sobre todo en los sectores más tradicionales: mutuas, construcción, grandes superficies y hostelería. Su victoria se produjo tras la retirada de la candidatura de Joaquim Molins, ex dirigente de Convergencia. Tras un proceso electoral en el que fueron apareciendo candidatos al mismo ritmo como el que desaparecían, la Cámara supo contener a Fomento del Trabajo, que realizó importantes esfuerzos para que sus hombres de confianza en el Pleno de la cámara tuvieran el mayor poder posible. Las acusaciones a Fomento de querer hacer desaparecer las cámaras estuvieron a la orden del día. Se trataba de la vieja lucha de poder entre las cámaras a nivel nacional y la CEOE. Valls, presidente de Fichet, comenzó su mandato dándole un toque de atención a la Generalitat de Jord¡ Pujol por querer asumir funciones propias de las cámaras, sobre todo en materia de comercio exterior y alertando de que Cataluña ha perdido su posición de interlocutor privilegiado de España en Europa. Pero lo que más ha reivindicado Valls es un mayor esfuerzo inversor por parte del gobierno catalán para lograr que Cataluña "vuelva a liderar la economía española". De hecho, lo primero que ha hecho el presidente tras los comicios ha sido poner encima de la mesa una amplia lista de reivindicaciones dirigidas al nuevo gobierno, sea el que sea. Lo único que quiere la cámara es que el futuro govern se entienda con Madrid. En la introducción del documento de propuestas la cámara, plantea que el futuro de las empresas catalanas debe pasar por Ia creatividad, las nuevas ideas y los nuevos impulsos empresariales". Entre los sectores a desarrollar, cita las tecnologías de la información y la comunicación, la sanidad avanzada y el turismo de calidad. En otro punto, la Cámara considera que el nuevo Gobierno de la Generalitat debe impulsar este peso a partir del "buen entendimiento de competencias y financiación con el resto de las instituciones catalanas y con el Estado español". Además, el futuro govern deberá "exigir el autogobierno previsto en el Estatut dentro del marco de la Constitución". La Cámara es una institución centenaria que se remonta a 1886. Desde entonces, es la encargada de asistir al pequeño empresario en sus negocios ofreciéndole servicios individualizados pero, al mismo tiempo, es especialmente activo a la hora de promocionar la actividad empresarial y económica en general en Barcelona, y por extensión en Cataluña. Todo el mundo coincide en su papel di namizador e integrador de esta institución, en la que aparecen censadas 350.000 empresas. En sus manos se encuentra la poderosa Fira de Barcelona, en constante puja con IFEMA de Madrid por erigirse en el más importante gestor de ferias. El foro que reúne una mayor variedad de empresarios es el Círculo de Economía. El prestigio de esa institución se constata periódicamente en las famosas Reuniones Costa Brava, hoy Reuniones Círculo de Economía. Desde que comenzaron a celebrarse en 1961, siempre ha reunido a los más importantes personajes de la vida tanto política como económica española e internacional, convirtiéndose en el Davos español. Las últimas de estas jornadas se celebraron hace dos años con el titulo Retos y oportunidades en un mundo en cambio y entre sus ponentes estaba el propio lord¡ Pujo., que inauguró la reunión de tres días, Pasqual Maragall, encabezando la primera conferencia, Artur Mas, José Mª Aznar, Josep Piqué, José Luis Rodríguez Zapatero y Rodrigo Rato. La créme de la créme. Dos años antes también acudió el presidente del Gobierno, el comisario europeo Pedro Solbes, el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, o el entonces consejero delegado del BBVA, Pedro Luis Uriarte, pasando por el alcalde de Barcelona Joan Clos, varios ministros -Anna Birulés, losep Piqué, o Cristóbal Montoro-, el director general del grupo La Caixa, Antoni Brufau, o el mismísimo Javier Solana. En su actual junta directiva se sientan buena parte de los empresarios más representativos de Cataluña:losep Arcas, presidente de Nestié España; Artur Carulla, consejero delegado de la poderosa Corporación Agrolimen (léase Avecrem o Pans & Company); el empresario cementero Joan Molins, hermano del dirigente de Convergencia Democrática de Catalunya, o Joan M' Nin, director general del Banco de Sabadell. Sus presidentes han sido de variado signo. Desde el primero, Carlos Ferrer Salat, y los más recientes Josep Piqué (1995-1996), Pedro Fontana -el hombre del BBVA en Cataluña presidió el círculo entre 1996 y 1 999-o Salvador Gabarró, el actual vicepresidente de La Caixa y directivo de Roca Radiadores y quien entregó el testigo a Antoni Brufau, director general de la mencionada caja de ahorros y presidente de Gas Natural. Es desde este foro de debate económico donde un losep Piqué todavía en las filas de CiU dio el salto al PP. Al candidato popular a la General itat se le atribuye el haber posibilitado un acercamiento entre el empresariado catalán y el PP. Como presidente del Círculo le conoció José Ma Aznar y le atrajo hasta el Gobierno de la nación. El actual presidente presenta un perfil totalmente opuesto. Antoni Brufau es, además, director general del grupo empresarial de la Caixa, pero también presidente de Gas Natural. Hace pocos meses, vio cómo fracasaba la OPA que Gas Natural lanzó sobre Iberdro,a. Un fracaso que el empresariado local atribuyó a las presiones de Madrid para evitar que Barcelona sea sede de grandes empresas. la injerencia de Aznar, que marcó un antes y un después en las relaciones entre Madrid y Barcelona, aún no se han perdonado. Con el nuevo presidente, el Círculo ha perdido en buena parte el sesgo proconvergente-popular que impuso Piqué, y ultimamente se ha convertido más en una entidad de estudios y debates de empresarios. En él siempre ha estado ¡a alta burguesía, pero una burguesía algo progresista, Siempre fueron europeístas y nunca franquistas. Incluso jugaron a desmarcarse de la dictadura. Hace unos días el Círculo hizo un llamamiento a la serenidad y aseguró que no ha detectado temor alguno entre los empresarios a ninguna combinación de pactos entre partidos. Otra de las asociaciones que asistieron a la reunión con Mariano Rajoy fue PimecSefes. Si en Fomento están todas las grandes compañías, en esta patronal encuentran acomodo las pymes, es decir, la inmensa mayoría del tejido empresarial catalán. Para muchos es la patronal que mejor funciona y pese a que está compuesta mayoritariamente por empresarios afines a CiU, últimamente se ha aproximado tambien a ERC. De hecho, su presidente, Josep González, fue víctima en la campaña de un malentendido. El mismo día en que tenía que reunirse con Josep Lluís Carod-Rovira apareció una información en la que se decía que estaba contra la entrada de ERC en el govern. González supo deshacer el entuerto y reconciliarse con el líder republicano. De hecho, tras los comicios restó importancía al incremento de representación del partido independentista. González también coincidió en la mesa de reuniones convocada por Rajoy con Eusebi Cima, presidente de la Cecot, la principal patronal de la zona del Vallès, una comarca de marcada tradición industrial. Para Cima es importante que en Madrid se entienda a Barcelona y en Barcelona a Madrid, ya que ambas capitales tienen puntos de vista muy distintos. Así, consiguió reunir el pasado invierno en una cena empresarial a Aznar con Pujol. Quien no fue invitado a la reunión con Rajoy fue el Instituto de la Empresa Familiar, una asociación de implantación nacional pero tremendamente importante en Cataluña, donde nació. De hecho, en sus comienzos, hasta el 70% de los socios del instituto eran empresas catalanas. Hoy, pasados los años, esta asociación ha ido captando miembros de toda España y los catalanes sólo representan un 40%, pero, eso sí, siguen teniendo un peso determinante. Desde su fundación en 1992, el Instituto de la Empresa Familiar se ha consolidado como un cualificado y riguroso interlocutor en todo lo que afecta a la empresa familiar y a su desarrollo, y ha experimentado una evolución creciente hasta llegar a las 104 empresas que agrupa actualmente, todas ellas líderes en los sectores de industria y servicios. Se ha llevado bien con todos los gobiernos, pero con el que quizás tuvo una relación más estrecha fue con el de Felipe González, cuando desde este lobby se le sugirió el nombre de Alfredo Pastor, director del instituto por entonces, como secretario de Estado de Economía. En los últimos años se le ha situado ya con el aznarismo, sobre todo durante la reciente presidencia de José Manuel Lara. De los seis presidentes que ha tenido el Instituto, cuatro han sido catalanes: Leopoldo Rodés (Grupo Rodés), Mariano Puig (Corporación Puig), José Manuel Serra (Catalana de Occidente) y el todopoderoso Lara, del Grupo Planeta. Sólo Rafael del Pino (Grupo Ferrovial) y el actual presidente, Alfonso Solans, presidente a su vez de Pikolín, no son catalanes. El que no cambia es Mariano Casado como director general, precisamente el hombre que la pasada semana reclamó públicamente que se respeten los resultados electorales y restó todo alarmismo al que ERC forme parte de¡ gobierno. Eso sí, desde el instituto lo que se reclama es la formación de un gobierno "proporcional a los resultados. "Nos parece tan bien Maragall como Mas", afirma un portavoz del instituto. El instituto actúa como un importante lobby que defiende los intereses de las empresas familiares en toda España, sin embargo, en su junta directiva aún se nota el peso de Cataluña. Rodés sigue siendo el presidente de honor, y en la vicepresidencia se encuentra Antonio Gallardo, vicepresidente del Consejo de Administración de Almirall-Prodesfarnia o Ignacio Ferrero, de la potente Nutrexpa, padre del Cola-Cao. Además, en sus órganos de gobierno siguen apareciendo buena parte de las familias empresariales más importantes de allí: la familia Lara, del Grupo Planeta (su acercamiento a José Mª Aznar le valió el control de Antena 3); los Godó, de la importantísima La Vanguardia; los Ferrer, de Freixenet (en continúa disputa con Codorníu), o los mencionados Molins, Carulla o Puig. Empresas familiares que se han convertido en importantes multinacionales. |
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Compuesto y sin el ITER En plenas negociacio es para ultimar la formación del govern, la decisión de los ministros de Investigación de la Unión Europea de adjudicar a la localidad francesa de Cadarache la candidatura europea para el ITER -tras la retirada en el último momento de la candidatura de Vandellós- ha caído como una bomba. Cataluña s e queda así sin uno de sus proyectos estrella, en el que tanto el Gobierno como la Generalitat tenían muchas esperanzas por sus repercusiones económicas, en el empleo y en el desarrollo de la investigación y la energía. La reacción de la prensa catalana ha sido dura con esta decisión: "una pésima noticia", afirma La Vanguardia, mientras El Periódico lo califica de "síntoma de debilidad y aislamiento". Lo cierto es que la candidatura francesa contaba con un presupuesto anual de unos 70 millones de euros al año y un equipo formado por 350 investigadores, mientras que la española reducía su dotación a entre 10-15 millones anuales y apenas 120 científicos. José María Aznar anunció pocos días antes de la decisión definitiva que doblaba la aportación española hasta los 900 millones de euros en total, pero no ha sido suficiente. Y los motivos que se barajan son diversos: desde la mayor experiencia francesa en el ámbito de la fusión -el ITER (Reactor Internacional Termonuclear Experimental) es un proyecto de generación de energía a partir de la nuclear-, al aislamiento en el que parece encontrarse el Gobierno español en el seno de la Unión Europea. Sobre todo por sus continuos enfrentamientos con Francia y Alemania, que han constituido un eje firme y muy poderoso. Las esperanzas de Aznar se mantuvieron hasta casi el último momento, porque además, como ya anunció esta revista hace unos meses, la concesión de este proyecto a España parecía ser una de las recompensas de Bush por el apoyo del Ejecutivo español a la guerra en Iraq (ver EL SIGLO nº 546 de 10 de marzo 2003 Botín de guerra). Según el acuerdo alcanzado para retirar la candidatura de Vandellós y dar una imagen de unidad europea, España conseguiría la asignación de la agencia gestora del ¡TER -en caso de que Cadarache derrotara a las sedes de Canadá y Japón este mismo mes-, así como la designación de uno de los dos directores generales. Pero este premio de consolación que probablemente irá a Tarragona, dotado de 30 millones y con una plantilla máxima de 100 personas sabe a muy poco frente a los 4.500 millones de euros que implica la inversión del ITER, los 3.000 empleos directos de científicos y las decenas de miles de puestos de trabajo indirectos. El
líder del PSC, Pasqual Maragall, calificaba lo ocurrido de Ia peor
noticia tecnológica y política de los últimos 25
años" y de "un error del Gobierno español en su
política de alianzas", pero es que la ministra Ana Palacio
terminaba de sembrar el malestar entre los catalanes afirmando que Ia
comunidad científica francesa es superior a la española".
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Espíritu de asociación Nada se puede entender en Cataluña sin tener en cuenta las cerca de dos decenas de asociaciones que vertebran el día a día de la sociedad catalana y que, cada una desde su ámbito, buscan mantener y desarrollar el catalanismo. En ellas participa tanto el ciudadano de a pie como el ejecutivo más agresivo o el político más popular. A estas asociaciones se les suele denominar el G-16, pese a que actualmente se puede ampliar hasta unas 20. Sus presidentes se suelen reunir una vez al mes, normalmente en Gerona. Se trata, por ejemplo, del prestigioso Real Automóvil Club de Cataluña, el Círculo del Liceo, el Orfeón Catalán, la Academia de las Buenas Letras o el Ateneo, y ya en el plano deportivo el Centro de Excursionistas de Cataluña, el Futbol Club Barcelona -mes que un club-, o el Real Club Deportivo Español -su presidente, Daniel Sánchez Llibre, es propietario de Conservas Dan¡-, además de algunas organizaciones empresariales mencionadas en este reportaje -principalmente el Círculo de Economía o la Cámara- que también actúan como elemento integrador. Cada uno en un ámbito, todos ellos poderes fácticos. |
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En Euskadi tampoco escuchan a Aznar En el País Vasco, aunque existe miedo y desde hace mucho tiempo, las presiones de Madrid tampoco están surtiendo el efecto que desearía el Gobierno del PP. Su empresariado, mucho más tenso en las relaciones con su Ejecutivo autónomo y en las que se profesan sus distintos miembros debido al terrorismo, tampoco está contento con el denominado plan Ibarretxe, pero no cree que deba pronunciarse más de lo que ya ha hecho. Hace un año, Confebask, la patronal vasca que preside Homán Knürr suscribió un acuerdo de rechazo al plan que nadie tiene interés alguno en recordar ni airear. Ya entonces su alumbramiento no estuvo exento de numerosas fricciones por el riesgo de fractura interna y de colaborar en la crispación social que algunos emprecarios le adjudicaron. Hoy, cuando el Gobierno de Aznar aprieta el acelerador contra el plan y contra todo el que no siga su discurso patriótico aprovechando, además, las conmemoraciones del 25 aniversario de la Constitución, los empresarios vascos prefieren mantenerse al margen y desmarcarse lo más posible del antinacionalismo que emana Madrid por mucho que los planes del lehendakari les parezcan, como poco, inoportunos. De hecho, la seguidista actitud de José María Cuevas, presidente de la CEDE a la que pertenece Confebask, ha provocado recientemente un episodio de desencuentro entre los empresarios vascos y sus teóricos representantes en la capital del Estado. Cuevas realizó el pasado octubre unas declaraciones ante el presidente Aznar en las que aludió a la posibilidad de utilizar el artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía vasca y cerrar el paso al plan lbarretxe. El propio Knórr calificó las declaraciones de excesivas y se desmarcó públicamente de ellas. Desde entonces, posteriores intervenciones de Cuevas en lo tocante a la estructura territorial del Estado han sido, al menos, consultadas con Confebask para no repetir la imagen de división de octubre. El pasado 12 de noviembre el discurso de Cuevas con motivo del aniversario constitucional en un acto público sí había sido consultado con la patronal vasca. El texto se limitaba a alabar el marco estatutario consagrado en la Carta Magna: "gracias a la Constitución y su desarrollo estatutario, los territorios de España han obtenido las mayores cotas de autogobierno y descentralización de nuestra historia", afirmó Cuevas. Los empresarios vascos pudieron aplaudir sin sentirse excesivamente incómodos. Y es que, como la mayoría de los empresarios, vascos, catalanes o andaluces saben, el dinero lo que quiere es estabilidad. Nada más lejos del ambiente de tensión que el Gobierno de José María Aznar alimenta cada día en Madrid, Bilbao y, ahora, Barcelona. |
| Separadores y separatistas, por Enric Sopena |