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Nº
565- 21
de julio de 2003
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Cajastur: Un compromiso por la integración La atención a los discapacitados y las personas mayores se ha convertido en una de los retos de futuro más importantes de nuestra sociedad. Junto a las Administraciones públicas y las diferentes instituciones y organizaciones, son cada vez más las empresas que emplean parte de su esfuerzo a ayudar a estos colectivos desfavorecidos. Un buen ejemplo de ello es Cajastur: siempre sensible a lo que ocurre a pie de calle, hace varios años la Obra Social y Cultural de la entidad financiera asturiana dio un giro a su orientación para implicarse aun más en la integración social de los discapacitados y la tercera edad. Un reto que comprende todos los ámbitos de su desarrollo (educativo, formativo, laboral, cultural...) y al que este año se destinarán casi cuatro millones de euros. Por Fermín Núñez El Año Europeo de las Personas con Discapacidad está revelando grandes sorpresas. En las dos últimas décadas, el salto cualitativo que se ha producido en la evolución del mundo de los discapacitados ha sido tan espectacular que si hace 20 años parecía impensable que personas discapacitadas pudieran desarrollar facultades que les permitieran vivir con libertad su propia vida, hoy esa posibilidad se vislumbra tan clara como necesaria. El desarrollo integral de los discapacitados se ha convertido en la única salvaguarda de sus derechos y, por tanto, la única garantía para su futuro, que ya no se comprende sin pasar por algún tipo de formación, integración sociolaboral, inmersión cultural y disfrute de su tiempo libre. Al mismo tiempo, la sociedad que acoge en su seno a este tipo de colectivos también ha evolucionado, de forma que si antes se entendía la atención a los mismos como un tema estrictamente sanitario que debían asumir las Administraciones e instituciones públicas, ahora cada vez son más las empresas y entidades privadas las que dedican algún esfuerzo a prestar apoyos a ese desarrollo integral de los discapacitados y las personas mayores. Un buen ejemplo de ello es Cajastur. La decimosexta caja de ahorros de nuestro país por tamaño y una de las más rentables y sólidas del conjunto de cajas, está implantada esencialmente en el Principado de Asturias (en donde es la primera entidad financiera), aunque en los últimos años ha ampliado su presencia a otras regiones como Madrid, Levante, Castilla y León, Galicia, etc. llegando a alcanzar un 15% de actividad fuera de Asturias. A través de su Obra Social y Cultural (OSYC) Cajastur remunera a sus clientes e impositores con el llamado dividendo social, que alcanza los 19 millones de euros anuales. Este presupuesto supone un 25% de su beneficio después de impuestos. El resto lo destina a reservas, es decir, a reforzar su solidez financiera. Ese compromiso de reinvertir una parte importante de sus beneficios en la sociedad se divide en diversas tareas. Y el año pasado Cajastur emprendió un ambicioso proyecto de reorganización de las mismas con el fin de lograr una mayor eficacia y orientar su acción social hacia nuevas demandas y necesidades, entre las que destacaba la ayuda a colectivos desprotegidos como el de discapacitados, la juventud o la tercera edad, el impulso a la investigación y el mantenimiento de su más tradicional actividad: la conservación y promoción artístico-cultural. La reorientación de la Obra Social y Cultural ha quedado reflejada en muchos de sus lemas y mensajes: Cajastur Reinvierte, Tú lo haces posible, Cajastur es obra de todos o Quizá nunca hayas pensado lo que Cajastur está haciendo por los demás. Pero más allá de ellos se encuentra un verdadero espíritu de acción, que se ha materializado en diez grandes líneas: Cajastur Inicia (dedicada a la infancia y la juventud), Emprende (que apoya proyectos empresariales y a pymes), Protege (con responsabilidad en medio ambiente y naturaleza), Promueve (que apuesta por la cultura asturiana), Conserva (dedicada al Patrimonio Histórico Artístico), Ayuda (que financia diferentes becas), Convoca (que organiza congresos y premios), Innova (dedicada a la investigación y las nuevas tecnologías), Apoya (apuesta por la tercera edad) e Integra (atención a discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales). Así pues, dentro del cambio de rumbo planteado por la entidad financiera para su labor social, el apoyo a los colectivos de discapacitados y personas mayores cobra especial protagonismo por medio de las actividades comprendidas en Cajastur Integra, Cajastur Innova y Cajastur Apoya. La primera de estas línea de actuación es la más importante y asume por sí misma la mayoría del presupuesto destinado a este compromiso con la integración social de los discapacitados y mayores. Las otras dos complementan esta actuación con programas y proyectos concretos de investigación y tercera edad. En 2002 estas acciones supusieron una inversión de más de 2,5 millones de euros, lo que abarca un 15% del presupuesto total que maneja la OSYC (o lo que es lo mismo, una sexta parte del dividendo social). ¿Cómo y en qué gasta todo ese dinero? El compromiso de la OSYC respecto a estos colectivos se traduce en una serie de colaboraciones y convenios que buscan la mejora de las personas afectadas por cualquier tipo de deficiencia o minusvalía, así como de las personas mayores. El objetivo primordial es dar cobertura al mayor número de discapacitados llegando lo más lejos posible y diversificándose también entre una amplia variedad de afecciones, con la idea fundamental de que la integración social sólo será efectiva si se acomete desde el desarrollo integral del discapacitado. Pero para ello, también es necesario que el tratamiento y el apoyo sean integrales, es decir, que abarquen todo el ciclo vital de la persona: desde su educación y formación, hasta su vida autónoma, pasando por su integración sociolaboral y su disfrute del ocio y el tiempo libre. Como la capacidad de actuación de Cajastur y, por tanto, de su Obra Social y Cultural, es limitada, esta tarea materializada en proyectos y actuaciones concretas, se confía a quien la entidad considera que realmente tiene capacidad de llevarla a mejor término. De este modo, son las diferentes asociaciones de afectados y familiares implantadas en Asturias, así como varios organismos e instituciones públicas especializadas en esta materia, quienes se encargan de organizar, gestionar y supervisar esa misión. Desde el año pasado, la lista de organizaciones de todo tipo asociadas a la OSYC ha alcanzado el centenar. Los acuerdos mediante los que Cajastur deposita en ellas su confianza podrían dividirse en dos tipos. En primer lugar, existen convenios generales cuyo funcionamiento tiene cierta continuidad en el tiempo. Entre ellos, cabría resaltar el firmado con Cruz Roja, en función del cual los monitores de esa organización dirigen y supervisan las actividades de los centros de pensionistas de la caja, prestan atención a niños con ingresos largos en hospitales o centros médicos ejerciendo distintas actividades lúdicas, educativas y de apoyo, y por su parte la entidad financia la renovación de toda la flota de ambulancias de Cruz Roja en el Principado. Y también es importante el que vincula a la OSYC con la Consejería de Asuntos Sociales del Principado, mediante el cual ambas desarrollan dos programas dirigidos a la tercera edad: uno a la población rural dispersa, que incluye atención domiciliaria, asociacionismo, actividades culturales, bibliotecas móviles... Y otro, que se centra en la comunicación generacional entre niños y mayores, denominado Te damos nuestra experiencia. Pero el grueso de la actividad de Cajastur dirigida a discapacitados y mayores desde Cajastur Integra, Cajastur Innova y Cajastur Apoya, se desarrolla a través de convenios puntuales que se traducen en acciones concretas (algunas de las cuales, no obstante, acaban teniendo cierta continuidad). Para resumir el amplio abanico de actuaciones, El Siglo ha seleccionado diez ejemplos que en cada una de las fases del ciclo vital y el desarrollo integral de los discapacitados, traducen convenientemente el espíritu de la OSYC. Educación y formación, armas de futuro La plena integración de los discapacitados no podría entenderse sin su acceso en igualdad de condiciones a la educación y la formación. Dentro del ámbito asturiano, Cajastur colabora con organizaciones que tratan de crear los apoyos necesarios que garanticen a los discapacitados ese acceso crucial de cara a su futuro. El colegio público de Educación Especial de Latores es uno de los mejores ejemplos de esta colaboración. Se trata de un centro público que acoge alumnos con discapacidades psíquicas y les enseña una serie de habilidades que serán fundamentales en el desarrollo de su vida cotidiana. A través de distintos talleres, estos alumnos vienen aprendiendo en los últimos años labores del hogar, trabajos de carpintería, encuadernación, medios audiovisuales o psicomotricidad. Gran parte del equipamiento de los mismos ha sido adquirido gracias a la entidad de ahorro. Este 2003, en el contexto del Año Europeo de las Personas con Discapacidad, este centro escolar ha abordado un ilusionante proyecto llamado La Escuela va al Mercau, que trata de optimizar todas las actividades realizadas en los talleres mediante la constitución de una cooperativa que aspira a encontrar un hueco en el mercado. De este modo, se aprovecharán los resultados de los talleres para orientar a los alumnos hacia el consumo y contagiarles la cultura emprendedora, a través de una actividad que convierte su esfuerzo en algo válido, reconocido y compensado más allá del ámbito familiar y el entorno cercano. Otra de las actuaciones más destacadas del trabajo de Cajastur por las personas con discapacidad es su colaboración con los Servicios de Salud Mental del Principado de Asturias. En las localidades de Mieres y Langreo, a través del principal hospital de la zona con competencias en lo que a salud mental se refiere, el sanatorio Adaro, estos servicios promueven, supervisan y organizan distintas actividades encaminadas a la plena integración social de personas con enfermedades mentales graves. Una de las que mejores resultados está consiguiendo es la organización de viajes culturales de una semana de duración. Esta experiencia, iniciada en 1997, lleva implícita una estrategia rehabilitadora. La inactividad, el aislamiento dentro del caparazón familiar o institucional, la falta de proyectos vitales que sufren este tipo de discapacitados ayudan a mantener e incluso pueden agravar sus síntomas patológicos, empeorando la evolución de sus enfermedades y confinándoles a una existencia marginal y sin sentido. Los viajes aportan una nueva forma de entender el tratamiento de estas personas, de comprender y trabajar su problemática. El eje central de su intervención está igual que en el anterior proyecto, en el desarrollo de competencias y habilidades que necesitarán para poder vivir de manera digna en su entorno natural. Un desarrollo que les permite ser uno más, integrándose plenamente en actividades tan enriquecedoras como la convivencia, el acceso al conocimiento o la generación de vivencias y experiencias que permitan superar las barreras de la discapacidad. Cajastur ha colaborado en esta iniciativa desde el primer momento debido al interés y repercusión positiva que tienen su realización para las personas con enfermedades mentales discapacitantes. Empleo al alcance de todos El segundo gran objetivo en el horizonte de la plena integración social de los discapacitados es el empleo. Un aspecto que si cabe, es más complicado y necesita aún más apoyos que el ámbito educativo y formativo. En él, también son necesarias medidas imaginativas que sepan paliar las limitaciones de estas personas potenciando sus habilidades. Entre los proyectos que implican a Cajastur es este empeño destacan tres: el primero de ellos es el desarrollado en la asociación Una Ciudad para todos, entidad privada sin ánimo de lucro que desarrolla su actividad en el ámbito regional y tiene como principal objetivo el desarrollo integral y comunitario de personas con retraso mental. En la actualidad, esta organización tiene un Centro Especial de Empleo, un Centro Ocupacional y tres pisos tutelados. Con la colaboración de Cajastur, este año acometerá su siguiente gran proyecto: la creación de un nuevo Centro Especial de Empleo de Servicios Múltiples que aprovechando las instalaciones que la asociación ya posee en la Finca Los Pielgos, en Vega (Gijón) y una colindante adquirida recientemente y que cuenta con dos naves agrarias de 500 y 800 metros cuadrados respectivamente, contará con una tienda almacén, diversos especios para la exposición de árboles, arbustos, flores de temporada, mobiliario urbano, adornos de piedra, etc. Este nuevo centro permitirá contratar a 24 trabajadores, 23 de los cuales serán discapacitados. La inversión necesaria para hacer realidad este sueño es de 643.082 euros, de los que Cajastur aportará un total de 90.151. La segunda actividad a tener en cuenta en este ámbito de la integración laboral es la desempeñada por la Fundación Asturiana para la Promoción del Empleo y la Reinserción Socio-Laboral de las personas con discapacidad o en grave riesgo de marginación social (FAEDIS). Esta institución fue creada hace una década por iniciativa de la Consejería de Servicios Sociales del Principado de Asturias, a la que pronto se unió el esfuerzo de Cajastur y la Asociación Telefónica para la Asistencia de Minusválidos (ATAM), y más tarde el de la Fundación FADE, la ONCE y los sindicatos UGT y CC OO, así como de la propia Consejería de Trabajo del Gobierno asturiano, con la que últimamente ha establecido vínculos muy estrechos. Nació con el objetivo de acercar a los discapacitados físicos, psíquicos o sensoriales al mercado laboral, creando una infraestructura capaz de atender de forma permanente las demandas de este colectivo y prestando una serie de servicios complementarios entre sí vinculados a la formación, el empleo y la discapacidad. Este conjunto de servicios implica una atención integral al usuario, que comprende desde la búsqueda y transmisión de información, a la orientación, la inserción laboral, el asesoramiento empresarial y el acercamiento a la sociedad de la información y la coordinación de recursos. El último de los proyectos de empleo más consolidado es el que lleva a cabo la Asociación de padres y tutores de antiguos alumnos del Sanatorio Marítimo (APTA). Esta organización de familiares de discapacitados regenta, en forma de Sociedad Limitada, una auténtica factoría dedicada fundamentalmente a la fabricación de cableado eléctrico para ciclomotores y motocicletas, una actividad que alcanza el 80% del total de su producción y que implica a 275 trabajadores, de los que 241 tienen algún tipo de discapacidad. En estos momentos, APTA se encuentra inmersa en la construcción de una residencia para discapacitados psíquicos en proceso de envejecimiento que se ubicará en Gijón. Las obras dieron comienzo el pasado mes de febrero y se estima que duren 20 meses. El presupuesto necesario para su culminación ascenderá a 752.467 euros, que serán aportados en su mayoría por la Consejería de Asuntos Sociales del Principado y por el Ayuntamiento de Gijón. Cajastur se ha comprometido a destinar, entre 2003 y 2004 un total de 180.000 euros, que vendrán a sumarse a los 60.000 que anualmente destina a la maquinaria empleada por la asociación. El derecho a divertirse Algo importante en relación a los discapacitados y personas mayores, y que muchas veces los demás olvidamos, es que estas personas también tienen necesidad de divertirse. Por eso, las entidades que atienden a estos colectivos están poniendo cada vez mayor empeño en hacer efectivo el derecho que les asiste a poder acceder al mundo de la cultura, el ocio y el tiempo libre, como una parte fundamental de su desarrollo y su plena integración social. Cajastur no es menos en este empeño, y se suma a él a través de muchas de sus actividades y programas. Una parte muy importante de esta labor tiene que ver con el deporte. En este apartado destaca especialmente el convenio que la entidad financiera firmó con la Federación de Deportes de Minusválidos Físicos de Asturias (FEDEMA) para el desarrollo de este ámbito, tanto en el plano competitivo como en el meramente lúdico o el que complementa los procesos de rehabilitación de este tipo de discapacitados. Y es que, en muchas ocasiones, la práctica o no del deporte para estas personas puede depender de algo tan simple como poder utilizar un vehículo adaptado. Ésta es una de las limitaciones que en mayor medida coartan las posibilidades de integración y calidad de vida para estos colectivos, y en este caso, suponía la renuncia a una afición básica como es el deporte. Por ello gracias al patrocinio de Cajastur y de la Dirección General de Transportes del Principado de Asturias, FEDEMA pudo adquirir una furgoneta con plataforma elevadora y anclajes para sillas de ruedas, que permite a los deportistas minusválidos acceder tanto a las competiciones como a la realización de otro tipo de actividades de ocio. Esta colaboración de la entidad de ahorro con la Federación se ha convertido en algo tradicional en los últimos años y se ha materializado también en otras actuaciones como la compra de material de entrenamiento y rehabilitación, etc. En este ámbito, Cajastur también viene colaborando desde hace siete años en el desarrollo de un programa de actividades acuáticas para personas con discapacidad. Organizada por el Patronato Deportivo Municipal del Ayuntamiento de Gijón, esta actividad se ha revelado como un importante instrumento terapéutico y rehabilitador. En 2003 se estima que unas 300 personas se beneficiarán de este programa, que incluye diversos módulos de iniciación y perfeccionamiento, y otros destinados a la adaptación y el dominio del medio acuático (especialmente dirigidos a afectados de parálisis cerebral). Todas estas actividades se realizan en las diferentes instalaciones deportivas acuáticas del Ayuntamiento de Gijón, esencialmente en varias piscinas municipales cubiertas, con el fin de mantenerlas durante diferentes épocas del año. Hacia la integración social y la vida autónoma La conocida como vida autónoma de los discapacitados es otro de los apartados sin los cuáles la plena integración social de estos sería inconcebible. Pese a que hasta ahora es uno de los aspectos en el que menos han avanzado los apoyos (quizá también por ser el más novedoso, por cuanto supone la culminación de la integración una vez se ha pasado por la educación y la inmersión laboral), no deja de ser todo un reto que se encuentra cada vez más cerca en el horizonte de las personas con discapacidad y que requiere un esfuerzo por nuestra parte a la hora de entender que los discapacitados tienen el derecho y el deber de intentar desarrollar facultades que les hagan valerse por sí mismos. A este respecto, la Asociación de Familiares y Enfermos Mentales de Asturias y Cajastur ya han puesto parte de su empeño en facilitar el acceso a esta autonomía por medio del proyecto Atención Personal y Vida Autónoma, cuyo objetivo es ayudar a personas con enfermedades mentales crónicas a reintegrarse en la comunidad y a mejorar su autonomía personal. Esto se hace mediante actividades que generen habilidades básicas y hábitos saludables capaces de mantener a estas personas en su entorno social y familiar en unas condiciones lo más normalizadas e independientes que sea posible. Algunos de estos módulos son los de Hábitos Saludables, Vivienda, Hábitos Ocupacionales y Laborales, Ocio y Tiempo Libre, Recursos Naturales, Actividades Festivas o Psicomotricidad y Relajación. Uno de los aspectos más importantes de la aportación de la Obra Social y Cultural de Cajastur a la integración social de los discapacitados es el campo de la investigación. Por su capacidad de mejorar en el futuro la calidad de vida de estas personas y desarrollar todas sus potencialidades, esta actividad constituye un eje prioritario para la entidad bancaria. A través del programa Cajastur Innova, la entidad colabora con la Universidad de Oviedo en un proyecto de investigación en niños con autismo y problemas de lenguaje. Realizado por un equipo de investigadores del citado centro docente, tiene la finalidad de estudiar procedimientos concretos para enseñar habilidades específicas a niños con problemas de lenguaje, al mismo tiempo que se enseñan estas habilidades a los jóvenes participantes. Esta investigación plantea objetivos concretos a conseguir en un número determinado de horas, para enseñar cada habilidad. Con cada niño se marcan varios objetivos simultáneamente cuya efectividad se evalúa de forma conjunta. A largo plazo y partiendo de un diagnóstico preciso, se pretende demostrar que es posible elaborar paquetes de intervenciones con niños con un 90% de probabilidades de que obtengan sus metas en un tiempo preciso. Una vez conseguido, se ofertarían estos paquetes a la sociedad, en una actividad de investigación aplicada o de desarrollo. Los mayores, nuestro más valioso capital Las personas mayores conforman otro de los colectivos estratégicos a los que va dirigida gran parte de la atención de la Obra Social y Cultural de Cajastur, ya que además de ser uno de los grupos con mayor riesgo de exclusión social y uno de los más crecientes en los últimos años, su experiencia conforma nuestro mejor legado. Si bien esta atención es una de las actividades tradicionales en la entidad, lo cierto es que desde el año 1996 ha sufrido una gran expansión. En la actualidad, Cajastur tiene seis centros de pensionistas repartidos por toda Asturias (Oviedo, Gijón, Avilés, Mieres, Sama de Langreo y La Felguera), que dan cobertura a más de 30.000 socios. Estos centros se han consolidado como espacios de servicio a la comunidad regional y se dedican especialmente a ofrecer bienestar social y cultural a la tercera edad. Su objetivo principal es el disfrute del tiempo libre en convivencia, mediante el desarrollo de numerosas actividades planeadas para el recreo y la ampliación del horizonte social de los mayores, que suponen un complemento fundamental a los geriátricos y centros sanitarios. Estas actividades ofrecen a los mayores un amplio abanico de propuestas, desde fiestas de Carnaval, hasta excursiones, visitas culturales, campeonatos deportivos, concursos literarios, talleres de escritura, encuadernación, carpintería, cursos de Internet, etc. Todos ellos se hallan asistidos por personal con dedicación exclusiva, que los administra y presta atención e información a los ancianos, además de realizar otras tareas de mantenimiento y animación sociocultural. |
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Regina Rubio, directora de Obra Social y Cultural (OSYC) de Caja Astur Los discapacitados tienen el mismo derecho que nosotros a acceder a las mismas cosas En 2002, Cajastur se planteó un cambio de rumbo de su Obra Social con el fin de dedicar más dinero y esfuerzo a los discapacitados y mayores ¿por qué? Porque al no tener accionistas, la filosofía general de las cajas es devolver a la sociedad, por medio de su Obra Social y Cultural, los beneficios que obtienen con su actividad financiera. Y en Cajastur nos parece que un colectivo muy necesitado de atención ahora mismo es el integrado por las personas que nosotros llamamos discapacitados o la tercera edad. Esos nos parecen colectivos que están ahora mismo especialmente necesitados de que se incida mucho más en acciones para ellos, porque nos parece que están ciertamente desprotegidos y que hay muchas necesidades que no tienen cubiertas. Y las cajas siempre se han caracterizado por poner siempre el dedo en la yaga y por acudir a los sitios en donde más se las necesita. Y nos parece que ahora mismo la tendencia de la sociedad va encaminada hacia este terreno, ya que las necesidades culturales por el Estado de bienestar del que gozamos en los últimos años y por el aumento del nivel de vida y de la calidad de vida en este país, están más o menos cubiertas, pero están apareciendo colectivos como estos que están demandando cada vez más cosas a la sociedad: ya no sólo demandan atención médica, rehabilitación, atención domiciliaria, sino también poder reunirse, hacer actividades lúdicas, participar en deportes, y toda una serie de cosas que hasta ahora no demandaban y que cada vez reclaman con más fuerza. Entonces Cajastur trata de facilitar acceso a esa otra serie de actividades y facetas... Sí, a la eliminación de barreras, la posibilidad de dotar centros ocupacionales o centros de día, posibilitar el traslado de discapacitados a competiciones deportivas, fomentar su asociación y que puedan realizar ellos mismos sus propias actividades culturales, etc. Y todo ello dentro de su propio ámbito, es decir, sin tener que sacarlos de sus familias, de los centros a los que acuden, etc. ¿Esta actuación se restringe al ámbito asturiano? En principio sí, porque nosotros estamos muy conectados con la sociedad asturiana y digamos que nos es mucho más fácil sentir y percibir las necesidades de los colectivos que tenemos más cerca, que nos visitan, que les vemos y conocemos sus centros, a las personas que trabajan con ellos... Y como correa de transmisión para nosotros es mucho más cercano lo que está sucediendo a nuestro alrededor que lo que sucede en otras Comunidades Autónomas, aunque también es importante. Pero como desgraciadamente no podemos llegar a todas partes, tratamos de centrarnos en lo más próximo. ¿Y por qué se plantean ustedes esta labor desde el punto de vista del desarrollo integral de los discapacitados y no ponen empeño en un único aspecto de ese desarrollo? Por lo que comentaba antes, porque pensamos que los discapacitados son personas normales y corrientes como todos los demás, que tienen los mismos derechos de acceder a las mismas cosas a las que todos accedemos. Si las personas sin discapacidad podemos practicar deportes, ¿por qué ellos no? Si las personas sin discapacidad podemos reunirnos, asociarnos, hacer exposiciones de pintura, escribir, participar en concursos literarios... ¿por qué estas otras personas no iban a poder hacerlo igual que nosotros? ¿A qué se debe que desempeñen esta colaboración a través de convenios con asociaciones e instituciones y no directamente? ¿Lo consideran más práctico? Sí, nosotros pensamos que es más práctico por varias razones: en primer lugar, porque nos parece que de ese modo distribuimos los recursos mucho mejor y que son las propias asociaciones quienes mejor conocen lo que necesitan en cada momento, los que mejor perciben el sentir de sus asociados o de sus miembros. Y además ellos tienen ya unas infraestructuras que funcionan muy bien en ocasiones como máquinas perfectamente engrasadas, y nos parece que es muy importante colaborar con ellos porque, al fin y al cabo, ellos son el tejido asociativo que tienen estas personas discapacitadas o mayores. Y a la hora de elegir con quién colaborar, ¿qué criterios de selección manejan? Nos fijamos en asociaciones que estén funcionando bien, que tengan un prestigio y una solvencia reconocida dentro de la Comunidad y sobre todo que puedan llevar a buen término los proyectos que emprenden. Para terminar, ¿cuánto presupuesto han alcanzado estas finalidades dentro de la Obra Social y Cultural de Cajastur? Para este Año Europeo de las Personas con Discapacidad, sobre un presupuesto de 19 millones de euros que tenemos, calculo que casi un 20% de las partidas de nuestra Obra Social irá destinado a la atención de estos colectivos. Lo que se traduce en un total de 3.800.000 euros. |