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Nº
563- 7 de
julio de 2003
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Un libro y una exposición recuperan imágenes inéditas de miles de voluntarios Las Brigadas Internacionales, recuperadas El alzamiento militar del 18 de julio de 1936 provocó un movimiento de solidaridad con la República española que atrajo a 35.000 voluntarios de todo el mundo. El resultado: miles de brigadistas internacionales murieron en nuestro país; casi todos los demás se marcharon heridos. El periodista Michel Lefebvre y el historiador Remi Skoutelsky han querido rendirles homenaje con la exposición y el libro Las Brigadas Internacionales. Imágenes recuperadas (Lunwerg Editores). Tras un exhaustivo trabajo de investigación, han conseguido rescatar de archivos fotográficos y álbumes familiares repartidos por medio mundo los clichés y las fotos de algunos de aquellos hombres y mujeres. Cuatro fondos de la exposición, que se inaugurará el 15 de julio en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, nunca antes se había expuesto en público. Por Virginia Miranda La Guerra Civil española fue el primer conflicto armado de la era de los medios de comunicación: periódicos, reportajes fotográficos, radiofónicos y noticieros cinematográficos permitían que la opinión pública siguiera diariamente los acontecimientos que se producían. Gracias a esta difusión, en toda Europa y Norteamérica se desarrollaron movimientos de solidaridad con la República española, dando origen a las Brigadas Internacionales, formadas por 35.000 voluntarios procedentes de más de 50 países dispuestos a luchar contra los militares sublevados. Su epopeya se ha convertido en un mito. Los reporteros gráficos contribuyeron en gran medida a popularizar el compromiso de miles de hombres y mujeres. Los más conocidos (Capa, Chim) publicaron su trabajo firmado con su nombre en revistas (Vu, Regards) y periódicos (Ce Soir, LHumanité). Mientras, los fotógrafos españoles (Centelles, Mayo) permanecieron en el anonimato. Tras la derrota de los republicanos, los clichés españoles fueron requisados por los franquistas, que depositaron los que no destruyeron en el archivo de Salamanca. Otros fueron preservados junto con el material que los fotógrafos pudieron poner a salvo y el resto pertenece a álbumes familiares repartidos por Nueva York, Moscú, Londres, Budapest, Bruselas, Gante, Amsterdam, Ginebra, Madrid, Barcelona, Alcalá de Henares, Salamanca, Aix-en-Provence y París. 60 años después, el periodista de Le Monde e hijo de español republicano, Michel Lefebvre, y el historiador especializado en la Guerra Civil española, Remi Skoutelski, han conseguido recuperar buena parte de aquellas imágenes que ahora presentan en el libro y la exposición Las Brigadas Internacionales. Imágenes recuperadas, donde reconstruyen el universo en el que vivieron y combatieron los brigadistas y ponen de relieve el enorme esfuerzo de propaganda que la lucha del pueblo español suscitó en todo el mundo. La muestra, que se inaugurará el próximo 15 de julio en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, reúne por primera vez más de 350 documentos y fotografías, la mayoría desconocidos o totalmente inéditos. Aunque la exposición ya se celebró en el Musee DHistoire Contemporaine de París el pasado mes de marzo, la que ahora acoge Madrid se va a ver ampliada con más de un centenar de imágenes y documentos añadidos, como folletos, carteles y postales de campañas de solidaridad. La idea de la exposición y del libro que la acompaña surgió de los encuentros de los autores con decenas de brigadistas para escribir su historia, de la fascinación que les produjo la producción gráfica y fotográfica de la Guerra Civil y sobre todo por la admiración de hombres y mujeres que se involucraron en esta epopeya. Gracias a este exhaustivo trabajo de investigación, Lefebvre y Skoutelsky han conseguido, entre otros logros, recuperar y salvar de sótanos y graneros los clichés del fotógrafo oficial de las Brigadas, el húngaro Turai, y del fotógrafo de Albacete, Luis Escobar. En su estudio retrató a numerosos brigadistas. Aunque muchas de las planchas fueron destruidas en el momento de la victoria franquista, algunas de estas imágenes vuelven a aparecer en los álbumes de recuerdos repartidos por todo el mundo. La muestra cubre desde la llegada de los primeros voluntarios en 1936 hasta la marcha de los últimos brigadistas en octubre de 1938, y permite recuperar visualmente todos los aspectos de su estancia en España. La llegada y su reclutamiento, los frentes donde actuaron, la colaboración que establecieron con el ejército republicano, sus vínculos con la población civil, la labor humanitaria que desarrollaron y el papel que tuvieron posteriormente en el ámbito internacional. Lo más destacado de la muestra son cuatro fondos que nunca se han expuesto al público español. El primero de ellos se denomina Vintage y reúne las fotografías de Robert Capa que nunca se han expuesto en Europa. Lefebvre y Skoutelsky han viajado a Nueva York para recuperar los tirajes de la época de Robert Capa y Gerda Taro, su compañera alemana refugiada en Francia. Ambos se involucraron en esta guerra en el sentido más estricto del término, vistiendo el uniforme republicano y utilizando su Leica como arma. Llevaron a cabo un amplio seguimiento de los brigadistas en la batalla de Madrid, en particular de los de la Brigada Thaelmann o del batallón franco-belga, tomando una gran cantidad de fotografías, a menudo en compañía de David Seymour, llamado Chim, algunas de cuyas imágenes también aparecen en la exposición. De Robert Capa también aparecen las fotografías que se utilizaron en el libro editado en Londres en 1937, La lucha del pueblo español. El Albacete de las Brigadas Internacionales que los españoles nunca han visto es otro de los fondos. En España se conoce la obra de Publio López Mondéjar sobre uno de los fotógrafos más importantes del país, Luis Escobar. En ella se reproducen fotografías de la vida en Albacete, donde tenía su estudio desde los años 20. Pero existe un vacío importante, el de los miles de voluntarios de las Brigadas Internacionales que pasaron por la ciudad castellano-manchega, de 1936 a 1938, donde forzosamente se hicieron fotografiar y de las que no queda ningún vestigio. Los autores de la exposición han podido encontrar estas fotografías de Escobar en Suiza, Francia, Londres y Bruselas, que han podido identificar gracias al decorado de su estudio. Los voluntarios se retrataban ante la cámara del fotógrafo antes de partir al frente. Otras fotografías tomadas en Albacete reaparecieron por casualidad en Budapest. Se trata de la obra del brigadista Desvo Revai, llamado Turaï. Este comunista húngaro trabajaba con una cámara Rolleiflex. De su trabajo en España sólo se conserva un centenar de fotografías, donde aparece gente refugiándose en el metro de Madrid, los entrenamientos de los brigadistas, las celebraciones del aniversario de su llegada a Albacete y el campo de refugiados de Gurb, en Francia, donde muchos de ellos fueron internados. Tras comprobar el contenido y significado de las imágenes, Lefebvre y Skoutelsky dedujeron que Turaï, a pesar de haber caído en el olvido, era el fotógrafo oficial de las Brigadas. Por otra parte, la muestra también reúne por primera vez las fotografías de los archivos de Moscú. Los documentos de las Brigadas Internacionales se encuentran actualmente en los fondos del KOMINTERN. Los organizadores de la exposición fueron los primeros en consultarlos cuando reaparecieron tras la caída del Muro, a principios de los años 90. Con estos documentos también aparecieron miles de fotografías. Muchas de ellas llevaban el sello de fotógrafos españoles. Los rusos accedieron a prestarles algunas, que no habían visto la luz desde hacía 60 años. El por qué de la investigación. Michel Lefebvre y Remi Skoutelsky reflexionan en el libro Las Brigadas Internacionales. Imágenes recuperadas, sobre los motivos por los que miles de voluntarios de todo el mundo se involucraron en el destino del pueblo español durante la Guerra Civil. Advierten que para ganar la batalla, los facciosos dispusieron de la ayuda militar de Mussolini y de Hitler, con lo que el conflicto alcanzó una dimensión internacional. Desde entonces, en todo el mundo, un antifascista fue, ante todo, un partidario de la República española. Ésta solicitó la ayuda de las democracias occidentales, pero fue en vano. La política de no intervención, propiciada por Inglaterra y apoyada por el Gobierno francés, dejó a los republicanos casi desarmados. Sin embargo advierten que en Francia, donde el Frente Popular también estaba en el poder, al igual que en el resto del mundo, se organizó un amplio movimiento de solidaridad. Esta movilización se apoyó en las imágenes que cada día llegaban de España. Los periódicos enviaban a centenares de reporteros, decenas de fotógrafos proporcionaban a las agencias imágenes que daban la vuelta al mundo, mientras que los cineastas alimentaban los noticiarios filmados. Las paredes se llenaron de carteles, y florecieron los pasquines y periódicos. En los mítines, en los que se enarbolaban grandes banderas con los colores rojo, amarillo y violeta, se recogía dinero para España. Para ayudar a la República, los combatientes de las Brigadas Internacionales acudieron de todo el mundo a través de los circuitos de la Internacional Comunista, el KOMINTERN: militares profesionales o meros simpatizantes, antiguos miembros de la Legión, veteranos de Verdún, mezclados con algunos espías y aventureros, enfermeras inglesas, trabajadores de los muelles de Nueva York, golfillos parisinos, españoles de Saint-Denis, judíos de Palestina o Varsovia, chinos de China o de la empresa Renault, albaneses, argelinos. Muchos de ellos, alemanes, e italianos, húngaros y rumanos, eran a menudo parias en una Europa sometida a las dictaduras. En muchas ocasiones, inmigrados o perseguidos por la justicia, legales o ilegales, sobre todo comunistas y también socialistas o sin partido, como se decía en la época, no muy jóvenes y, en su mayoría, obreros. Esto bastó para que se encontraran en Albacete, donde se les entregó un viejo fusil para enfrentarse al enemigo, el fascismo y sus soldados. Pagaron un duro tributo. Miles de ellos murieron en tierras de España; los demás, que a menudo se marcharon heridos, se vieron inmersos, después de algunos meses de respiro, en otro conflicto, esta vez a escala mundial. Por otra parte, Lefebvre y Skoutelsky aseguran que el suyo no es un libro de la historia de las Brigadas Internacionales. Lo que pretendemos hacer es evocar con imágenes esta aventura humana única. A través de la producción de fotógrafos todavía conocidos u olvidados, de grafistas célebres u oscuros, hemos intentado reconstruir el universo en el que vivieron y lucharon los brigadistas, y poner de relieve el enorme esfuerzo de propaganda que la lucha del pueblo español suscitó en todo el mundo. Hemos ampliado la noción de Brigadas Internacionales a los demás voluntarios, en particular a los militantes anarquistas extranjeros. Asimismo, hemos intentado comprende cómo la solidaridad circulaba por diferentes circuitos, los de la agitación-propaganda comunista, por supuesto, pero también los del Gobierno republicano, la Generalitat de Cataluña y los movimientos de izquierda, comentan en el prólogo, donde también explican la riqueza de los documentos encontrados. Sobre España cayó una cortina de hierro durante más de 30 años, la burocracia soviética se hizo con toneladas de archivos, llegó el olvido: así se perdieron, se destruyeron o fueron robadas miles de fotografías. Y cuando, a veces, se publican, muy a menudo se hacía de una forma anónima. Ha hecho falta tenacidad y suerte para recuperar estas imágenes perdidas, contar su historia, e identificar a sus autores. Rendir un homenaje a estos últimos es también el objetivo de este libro. |
El brigadista OrwellGeorge Orwell, autor de las célebres novelas 1984 y Rebelión en la granja es, quizá, el brigadista más famoso que colaboró durante la Guerra Civil española con la causa de la República. Enviado especial de la BBC a España para retransmitir el conflicto, el escritor y reportero británico (su verdadero nombre es Eric Arthur Blair) se alistó, nada más llegar a Barcelona el 26 de diciembre de 1936, a las milicias populares. Recibió instrucción militar en el cuartel Lenin, combatió en las trincheras el frente de Aragón y estuvo a punto de ser asesinado en las calles de la ciudad condal en mayo de 1937. Todas aquellas vivencias personales las publicó en Homenaje a Cataluña, un libro donde también analiza el devenir de una guerra que le tocó vivir muy de cerca y donde demuestra no sólo su fervor antifascista que le llevó a participar en la contienda; también la activa militancia antiestalinista que acabó desarrollando tras conocer el daño que los comunistas provocaron a la causa de la República. Ahora, y en conmemoración del centenario de su nacimiento, la editorial Tusquets acaba de publicar Orwell en España, donde recoge las cartas, artículos y reseñas del autor relacionados con la guerra civil, así como la edición definitiva de Homenaje a Cataluña. La principal novedad es que por primera vez y después de 65 años desde la primera edición inglesa, el lector podrá conocer la obra íntegra de Orwell, ya que hasta ahora sólo se conocía la versión censurada por el franquismo. |
Promesas incumplidasTras la llegada de la Transición y la consolidación de la democracia, partidos políticos y colectivos sociales vienen reclamando el reconocimiento de los derechos de los combatientes republicanos. A los Brigadistas Internacionales les tocó el turno el 19 de enero de 1996. El Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad la concesión de la nacionalidad española a los 600 voluntarios que aún seguían vivos. Se trataba de hacer cumplir una de las promesas que el jefe de Gobierno de la Segunda República, Juan Negrín, les hizo al abandonar la contienda, en 1938. El historiador británico y uno de los impulsores de esta iniciativa, Gabriel Jackson, dijo entonces que la decisión provocó una gran impresión en los veteranos, que veían reconocido su trabajo por la libertad de España. Sin embargo, el pasado mes de enero el diputado de IU, Felipe Alcaraz, remitió a la mesa del Congreso de los Diputados un escrito donde recordaba que la Cámara Baja había aprobado una proposición no de ley donde instaba al Gobierno a que concediera la ciudadanía a todas las personas que lo soliciten y acrediten que formaron parte de las Brigadas Internacionales, pero hoy en día aún queda por concederla a algunos de ellos, que cada día son más mayores y a pesar de no perder la esperanza, les cuesta más creer que lo van a conseguir en vida. |