Nº 552 - 21 de abril de 2003

Diez países rubrican en Atenas el Tratado de Adhesión a la Unión Europea

Los nuevos socios de la UE (II)

La Unión Europea ha dado un paso más en la historia de esta joven pero activa organización. La emblemática ciudad de Atenas, cuna de civilizaciones, ha sido el escenario de la firma por diez países de su Tratado de Adhesión a los 15 miembros actuales, ingreso que se confirmará en mayo de 2004. Así, la UE se convierte en una potencia de 450 millones de habitantes, que, no obstante, muestra diversas carencias y está pendiente aún de su reforma interna, del reparto de poderes entre los Estados y las instituciones europeas, así como entre los nuevos socios y los actuales, y especialmente de lograr acercarse a sus ciudadanos. Este segundo dossier que El Siglo dedica a la ampliación pretende mejorar el escaso conocimiento general sobre lo que van a ser los diez nuevos integrantes de la Unión.

Por Teresa Larraz

La semana pasada El Siglo iniciaba un repaso de los diez países que van a ser nuestros nuevos socios en la Unión Europea. El desconocimiento de estos Estados sigue siendo muy alto entre los ciudadanos de la Unión. Por ello, el análisis comenzado con Polonia y las tres repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, se completa ahora con la revisión del panorama político y económico de los seis restantes, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre.

Tres de ellos, Malta, Eslovenia y Hungría, han dado ya el “sí” a la adhesión a Europa, una decisión que las autoridades europeas esperan que sirva para arrastrar a las restantes opiniones públicas –salvo la de Chipre, donde no habrá consulta popular–, de modo que en mayo de 2004 la UE se convierta en la Europa de los Veinticinco. Los acuerdos alcanzados en las negociaciones de adhesión no ocultan las grandes disparidades entre los países y ponen de manifiesto la posibilidad de que, al igual que con la unión monetaria o con el Convenio de Schengen, se produzcan avances en distintas materias que reúnan únicamente a algunos miembros, dando paso a una Europa de distintas velocidades.

REPÚBLICA CHECA

Comienza la era post-Havel

C on diez años recién cumplidos como país independiente, la República Checa se enfrenta a un momento de gran trascendencia, el ingreso en la Unión Europea, sin su figura más carismática: Václav Havel, el dramaturgo y disidente luego convertido en primer presidente del país en su etapa post-comunista.

Será el conservador Václav Klaus –al que hace apenas unos meses se le daba por “muerto” políticamente– quien encabece la República Checa durante su deseada incorporación a la Unión, y el contraste entre ambos no puede ser mayor. Klaus, de 61 años, es un euroescéptico confeso, autoproclamado admirador de Margaret Thatcher y responsable de la división de la antigua Checoslovaquia. Comenzó la década de los 90 como ministro de Finanzas hasta lograr el cargo de primer ministro en 1992, y desde ese puesto negoció con su homólogo eslovaco, Vladimir Meciar, la partición del país y dirigió la transición de una economía comunista a un sistema capitalista. En junio de 2002 fue derrotado en las elecciones legislativas y para el otoño se especulaba con el fin de su carrera política.

En los cinco años que ocupó el cargo, sus enfrentamientos con el presidente Havel fueron constantes. Václav Havel, llamado por algunos el “filósofo-rey”, se caracterizaba por una educación exquisita, sus objetivos humanistas y una visión de la política más a largo plazo. El pasado mes de febrero la imposibilidad de renovar su mandato le llevó a despedirse de la presidencia del país tras 13 años, y el proceso de su sucesión ha demostrado lo difícil que será estar a su altura.

No fue hasta la tercera votación de las cámaras parlamentarias cuando Klaus logró los votos necesarios para llegar a la culminación de su carrera política, gracias al sorprendente apoyo de los comunistas y de algunos disidentes en la coalición gubernamental. Desde el pasado junio la República Checa está dirigida por una coalición entre el Partido Socialdemócrata (CSSD) y la alianza entre los pequeños partidos centristas Unión Democristiana y Unión por la Libertad. El primer ministro, Vladimir Spidla, se ha tenido que enfrentar en este corto periodo de tiempo a numerosos problemas. El primero y más complicado fue las graves inundaciones de agosto de 2002. 17 muertos, 220.000 evacuados, el oeste del país y muchas de las joyas arquitectónicas y culturales de Praga cubiertos por las aguas fueron algunas de las consecuencias, cuyos daños el Gobierno valoró en 2.400 millones de euros.

En septiembre, el Ejecutivo afrontaba una crisis con motivo de las medidas fiscales aprobadas para recaudar fondos con destino a la catástrofe. La posible ruptura fue salvada in extremis, como también ocurrió con la petición de la oposición de abrir una comisión de investigación para aclarar el papel de un antiguo secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores en una oscura trama para asesinar a una de las periodistas más famosas del país. En el escándalo se vio implicado incluso el ex ministro de Asuntos Exteriores Jan Kavan, actual presidente de la Asamblea General de la ONU, al que el propio Havel ha pedido su renuncia.

REPÚBLICA CHECA

DATOS GENERALES

Presidente:
Vaclav Klaus.
Primer Ministro:
Vladimir Spidla.
Nombre oficial: Ceska Republika.
Superficie: 78.866 km2.
Capital: Praga (1.204.953 habitantes).
Constitución: 1993 (fecha de su separación de Eslovaquia).
Población: 10.300.000 habitantes (2001).
Idioma oficial: Checo
Moneda: Corona checa.
Composición étnica: Checos 81,2%; moravos 13,1%; eslovacos 3%; polacos 0,6%; alemanes 0,5%; gitanos 0,3%; húngaros 0,2%; ucranianos 0,1%.
Religión: Estado aconfesional con libertad de culto. Sin confesión 39,9%; católicos 39%; protestantes 4,6%; ortodoxos 3%.

INDICADORES SOCIALES Y ECONÓMICOS:

Índice de Desarrollo Humano: 33 (posición mundial en 2000)
Esperanza de vida: 75 años (2000)
Población urbana: )75% (2000)
Tasa de fecundidad: 1,18 hijos por mujer (est. 2002)
PIB a precios de mercado: 202.023 millones € (previsión 2002)73.874 millones € (previsión 2002)
PIB per cápita: 5.230 € (est. 2002)7.210 € (2002)
Crecimiento: 0,77% (est. 2002) 1,96% (2002)
Previsión 2003: 3,23%
Inflación: 1,4% (2002)
Desempleo: 7,3% (2002)

 

El penúltimo revés político para Spidla ha sido el rechazo de las cámaras a su candidato a presidente, el intelectual y ex disidente Jan Sokol. Sokol tuvo en contra su postura pro alemana en uno de los escasos conflictos que enturbian las relaciones de la República Checa con sus vecinos: los llamados decretos Benes. Tras la Segunda Guerra Mundial, el presidente de la Checoslovaquia comunista promulgó unos decretos que aprobaron la confiscación de bienes y provocaron la expulsión de millones de alemanes de la zona de los Sudetes, en el noreste del país, y de húngaros en el sur, acusados de colaboración con el nazismo. Este conflicto provocó el año pasado un cruce de declaraciones con Hungría, con el ultraderechista austriaco Jörg Haider, y con una asociación de afectados alemanes que llevó el asunto a las instituciones europeas. En octubre la comisión de juristas del Parlamento Europeo aseguraba que los decretos no plantean dificultades para su adhesión a la UE.

Hace apenas unas semanas, el primer ministro checo salvó por los pelos su liderazgo en el Partido Socialdemócrata durante la convención nacional del partido, tras ser acusado por el ala izquierda de abandonar las políticas sociales. A todas estas dificultades se suma la postura de la opinión pública checa. Aunque tradicionalmente pro americana –el país está en la OTAN desde 1999–, el 80% de los ciudadanos se ha mostrado contrario al conflicto en Iraq, una posición que contrasta radicalmente con la de la clase política. Desde Havel, que en una de sus últimas decisiones políticas participó en la famosa Carta de los ocho firmada el 31 de enero por Blair, Berlusconi y Aznar, entre otros, en favor de la amistad entre Europa y EE UU, hasta el actual presidente Klaus, pasando por el Gobierno. La República Checa ha cedido a la coalición anglonorteamericana una unidad militar de lucha química. A pesar de ello, Spidla ha asegurado que su país no forma parte de la coalición, e incluso el propio Klaus ha llegado a asegurar que “la idea de imponer la democracia por la fuerza militar me parece de otro universo”.

En cuanto a la situación económica, la incidencia de las inundaciones afectó al crecimiento del PIB, que había sobrepasado el 3% en 2000/1 y el año pasado no llegó al 2%. Sin embargo, se espera una recuperación y que en el bienio 2003/4 vuelva a situarse por encima del 3%. El potente sector industrial, que representa un 40% del PIB, también resultó perjudicado por las riadas y además ha sufrido el impacto de la mala situación económica de Alemania, su principal mercado. El automóvil es la industria checa más importante y responsable del 20% de las exportaciones totales del país.

La inflación se ha controlado hasta llegar a un excelente 1,4%, cuando en 1998 era del 9,7%; mientras que el desempleo sigue descendiendo lentamente y ha bajado del 8% el año pasado. El capital extranjero sigue fluyendo y suma ya más de 22.000 millones de euros en los últimos cuatro años. El principal punto negro es el déficit público, que ha alcanzado el 8,4% del PIB y que ha supuesto que por primera vez en cuatro años el país descienda en la valoración de la agencia Standard&Poor’s a “AA-”.

ESLOVAQUIA

Acercándose a Europa

Considerada siempre la “hermana pobre” de la antigua Checoslovaquia y tras pasar por enormes dificultades políticas durante la década de los 90, Eslovaquia intenta recuperar el tiempo perdido y aproximar su democracia a las exigencias de la Unión Europea.

La Eslovaquia independiente, que también cumple ahora una década, vio sus primeros años marcados por la figura enérgica y polémica de Vladimir Meciar, artífice de la separación con los vecinos checos que entró en vigor en 1993. Durante sus tres periodos como primer ministro, hasta 1998, Meciar manejó el nuevo país con mano muy dura, alejándose de lo que deberían ser las nuevas prácticas políticas democráticas y con acusaciones de discriminación hacia las minorías húngara y gitana. En esos cinco años la inestabilidad fue la nota dominante, así como los enfrentamientos con el primer presidente del país, Michal Kovac. El progresivo deterioro del clima político y el empeoramiento de la economía contribuyó a que tras las elecciones de 1998 cinco partidos decidieran coaligarse para desbancar a Meciar, que volvió a ser el más votado.

Al mismo tiempo, la falta de acuerdo en la única cámara parlamentaria para elegir a un nuevo presidente llevó a que el país careciera de su máxima representación formal durante un año y medio, por lo que se tuvo que reformar la Constitución para permitir su votación por sufragio universal. Así, en 1999 se eligió al actual presidente, Rudolf Schuster, que derrotó al propio Meciar en lo que se consideró como un apoyo de la voluntad popular a la democratización e integración europea.

El nuevo Gobierno, encabezado por Mikulas Dzurinda, trató de llevar al país por la senda de las reformas, pero se encontró con una grave crisis económica. Esto hizo temer que en las legislativas de septiembre del año pasado pudiera retornar el nacionalismo autoritario de Meciar, ante lo cual la UE y la OTAN hicieron ver que si éste triunfaba, Eslovaquia vería seriamente obstaculizada su ingreso en estas instituciones. Finalmente el antiguo primer ministro fue el más votado –con un escaso 17%, diez puntos menos–, pero cuatro partidos, con Dzurinda nuevamente al frente, repitieron acuerdo. En estos seis meses ha logrado superar el aislacionismo del país, como pone de manifiesto su ingreso en la OTAN en la cumbre de Praga del pasado mes de diciembre. Además, el Gobierno ha apoyado a Estados Unidos en el conflicto de Iraq, con una manifestación oficial de Dzurinda declarando su ingreso en la coalición de aliados y el envío de una pequeña unidad de 80 hombres a Kuwait especializados en lucha química.

La ansiada recuperación económica parece estar en camino. El PIB ha ido creciendo hasta casi alcanzar el 4% en la estimación de 2002, y se espera que se mantenga y lo sobrepase en los próximos dos años. La evolución de los precios ha sido excelente –del 12,2% al 3,3% entre 2000 y 2002–, pero los principales problemas siguen siendo el desempleo, que se mantiene alrededor del 18%, y los déficits exterior y presupuestario.

ESLOVAQUIA

DATOS GENERALES

Presidente:
Rudolf Schuster.
Primer Ministro:
Mikulas Dzurinda.
Nombre oficial: Slovenska Republika.
Superficie: 49.036 km2.
Capital: Bratislava (449.500 habitantes).
Constitución: 1993.
Población: 5.400.000 habitantes (2001).
Idiomas: Eslovaco (oficial); húngaro.
Moneda: Corona eslovaca.
Composición étnica: Eslovacos 85,7%; húngaros 10,6%; gitanos 1,6%; checos 1%; rutenos y ucranianos 0,6%; alemanes, 0,1%; polacos 0,1%.
Religión: Católicos 60.3%; ateos 9.7%; protestantes 8.4%; ortodoxos 4.1%; otros 17.5%..

INDICADORES SOCIALES Y ECONÓMICOS:

Índice de Desarrollo Humano: 35 (posición mundial en 1999)
Esperanza de vida: 73 años (est. 2000)
Población urbana: 57% (1999)
Tasa de fecundidad: 1,25 hijos por mujer (est. 2002)
PIB a precios de mercado: 25.437 millones € (previsión 2002)
PIB per cápita: 4.730€ (est. 2002)
Crecimiento: 3,93% (est. 2002)
Previsión 2003: 3,92%
Inflación: 3,3% (2002)
Desempleo: 18,6% (2002)

El Gobierno se ha comprometido a la reforma de los servicios públicos, a mejorar el clima de inversión, frenar la corrupción y la burocracia –auténticos problemas en estos países–, y cuenta con la ventaja de la positiva inversión extranjera, sobre todo en la industria. El gigante US Steel hizo una inversión multimillonaria y el sector del automóvil también parece haber puesto sus ojos en el país: el Grupo Volkswagen desplazó parte de la producción de la fábrica de SEAT en Martorell, lo que causó un conflicto con el gobierno español que se pudo resolver, y luego el grupo PSA (Peugeot-Citroën).

HUNGRÍA

La revolución tranquila

L a evolución de régimen comunista a miembro de la Unión Europea está siendo ejemplar en Hungría: una transición política estable, con cuatro gobiernos de tendencias alternantes en 14 años de independencia, una economía con crecimientos moderados y un desempleo en niveles excelentes, y una opinión pública muy madura, decidida a que su país ocupe el lugar que le corresponde en la nueva Europa de los Veinticinco.

Pocos defectos importantes se pueden achacar a uno de los países símbolo de la resistencia comunista, que protagonizó un intento de revolución en 1956 y que tuvo que esperar 33 años más hasta poder llevar a cabo su cambio tranquilo. Ello gracias a los primeros dirigentes de la Hungría independiente, como  Arpád Göncz. Uno de los fundadores del partido de centroderecha Alianza de los Demócratas Libres (SZDSZ) –ahora en el poder–, fue elegido presidente en 1990 y ha ocupado este cargo durante los dos mandatos posibles. En 2000, a sus 78 años, este dramaturgo y antiguo disidente  dejaba paso a Ferenc Mádl, de la coalición gobernante. Mádl tuvo el apoyo de los otros partidos gracias a su experiencia diplomática y trayectoria fundamentalmente no política, con preocupaciones sociales.

 

El Gobierno, por su parte, ha oscilado entre conservadores y socialistas. Tras los últimos comicios legislativos, celebrados hace un año, los socialdemócratas del MSZP regresaron al Ejecutivo. La victoria correspondió en realidad al Partido Cívico Húngaro (FIDESZ) del ex primer ministro Viktor Orbán, pero la coalición del MSZP con la Alianza de Demócratas Libres les permitió regresar al poder. La línea común de estas distintas formaciones ha estado marcada por una reforma económica dirigida hacia la armonización de la economía húngara con la de los países europeos occidentales, y una vocación clara por la pronta integración del país en sus principales organizaciones, como el ingreso en la OTAN en 1999.

Otra de las características de los gobiernos es su protección a los casi 3,5 millones de húngaros que viven en los Estados vecinos por la desmembración del Imperio Austrohúngaro tras la Primera Guerra Mundial. Esta política llevó al Ejecutivo de Orbán a aprobar una polémica ley sobre el estatus de estos ciudadanos en junio de 2001, concediendo derechos esenciales a la minoría magiar que vive en Rumanía, Eslovaquia, Serbia, Ucrania, Croacia y Eslovenia. Se trataba de facilitarles el derecho a trabajar legalmente en Hungría tres meses de cada año, ya que hasta ese momento entraban y trabajaban en el país de manera ilegal; así como de evitar una avalancha de estos ciudadanos tras su ingreso en la UE.  Sin embargo la ley provocó el rechazo de algunos dirigentes de los países vecinos, por considerar que discriminaba a los naturales de otras minorías que viven en Hungría. Las mayores diferencias han sido con Rumanía, con el que se han producido choques anteriormente, y que de momento se ha quedado fuera de la UE. Orbán también tuvo un encontronazo con la República Checa al exigir la abolición de los mencionados decretos Benes.

HUNGRÍA

DATOS GENERALES

Presidente: Frenc Madl.
Primer Ministro: Peter Medgyessy.
Nombre oficial: Magyar
Köztarsaság.
Superficie: 93.030 km2.
Capital: Budapest (1.811.552 habitantes en 2000).
Constitución: 1949, modificada en 1972, 1983 y 1989
Población: 10.075.034 habitantes (est. 2002).
Idiomas: Húngaro
Moneda: Forint.
Composición étnica: Húngaros 89,9%; gitanos 4%; alemanes 2,6%; serbios 2%; eslovacos 0,8%; rumanos 0,7%.
Religión: Católicos 67%; calvinistas 20%; luteranos 5%; ateos y judíos 7,5%.

INDICADORES SOCIALES Y ECONÓMICOS:

Índice de Desarrollo Humano: 36 (posición mundial en 1999)
Esperanza de vida: 72 años (est. 2002)
Población urbana: 64% (2000)
Tasa de fecundidad: 1,25 hijos por mujer (est. 2002)
PIB a precios de mercado: 67.212 millones € (previsión 2002)
PIB per capita: 6.520 € (est. 2002)
Crecimiento: 2,75% (est. 2002)
Previsión 2003: 3,38%
Inflación: 5,2% (2002)
Desempleo: 5,6% (2002)

Precisamente las duras críticas a Rumanía eran una de las características del ultraderechista Partido de Justicia y Vida (MIEP), con cuyo apoyo llegó a coquetear el joven Orbán, que encabezó el Ejecutivo magiar con tan sólo 35 años, el más joven primer ministro del siglo. Así, durante la campaña del año pasado su buena gestión económica quedó oscurecida por la sombra de un posible acuerdo con la ultraderecha, y tras una durísima campaña con descalificaciones constantes los socialdemócratas se hicieron nuevamente con el Gobierno.

En esta etapa el primer ministro del MSZP es Peter Medgyessy (en la anterior fue Gyula Horn), un economista no afiliado al partido que ocupó en dos ocasiones la cartera de Finanzas (una en la última época comunista y otra con Horn), reformando el sistemas bancario y el sector público. Medgyessy ha mantenido el apoyo de Hungría a EE UU, firmó la llamada Carta de los ocho y cedió el uso de la base militar de Taszar para el entrenamiento de 3.000 opositores iraquíes. Esta actitud ya ha comenzado a ser rechazada por parte de la sociedad húngara, que ha iniciado manifestaciones de protesta que contrastan con el claro respaldo que recibe el ingreso en la UE. Así lo ha puesto de manifiesto el referéndum del pasado día12, en el que más del 80% votó a favor.

Su gestión económica puede presentar menos problemas. El país mantiene una gran vitalidad, el sector privado supone el 80% del PIB, y se han producido crecimientos superiores al 4,5% en los últimos años, con una pequeña ralentización tras 2001 que este año se espera pueda recuperarse. Este crecimiento es una de las bazas decisivas para que el desempleo se mantenga en unos niveles muy buenos –en 2002 cerró en el 5,6% por segundo año consecutivo–, aunque tiene grandes disparidades según las regiones: así, mientras en algunas el paro dobla la media comunitaria, en otras es la mitad. El IPC, por su parte, se redujo a la mitad en 2002, hasta llegar al 5,2%. Una de las claves de la economía está en la necesidad de reducir el elevado déficit público, un aspecto sobre el que ha llamado la atención la UE junto con la lucha contra la corrupción. Situado en el 6% del PIB, y agravado por las decisiones electoralistas del anterior Gobierno y por el incremento de los salarios de los funcionarios que concedió el nuevo Ejecutivo, el objetivo es conseguir reducirlo al 3% en 2004, pero no se presenta fácil. Queda aún pendiente la reforma del sistema de protección social y el relanzamiento de las privatizaciones, necesarias para incrementar los ingresos del Estado, así como para compensar una reducción en las inversiones extranjeras y equilibrar un déficit exterior cercano a los 3.000 millones de euros, el doble de 2001.

ESLOVENIA

El alumno modelo

E slovenia es uno de los próximos integrantes de la Unión Europea que se encuentra en mejor situación económica, con una gran estabilidad social y política, y un claro respaldo a su ingreso en la Unión. Desde su independencia en 1991 decidió dar la espalda a sus antiguos socios en Yugoslavia para mirar decididamente hacia Europa Occidental, de la que se siente miembro de pleno derecho.

Ese sentirse diferente es una de las principales características de los eslovenos, que debido a su pasado dentro del Imperio austrohúngaro se sienten mucho más cerca de Viena o Milán que de Belgrado, la que fuera su capital durante 40 años, o Sarajevo. El progreso económico que experimentaron en el seno de Yugoslavia fomentó un sentimiento nacionalista que consiguió que su secesión fuera la menos incruenta, tras cinco días de guerra y unas pocas docenas de muertos. Así, en estos casi doce años Eslovenia ha tratado de acelerar lo más posible su ingreso en las dos principales organizaciones occidentales: la Unión Europea y la OTAN, y sólo tras la caída de los dictadores Milosevic en Serbia y Tudjman en Croacia decidió fortalecer los contactos con sus vecinos balcánicos. Las dos principales figuras políticas durante este periodo han sido su presidente hasta el pasado mes de diciembre, Milan Kucan, y el hasta entonces primer ministro y ahora presidente Janesz Drnovsek.

El talante moderado y conciliador de Kucan fue vital para el exitoso nacimiento de Eslovenia, y su figura contrasta radicalmente con las de los presidentes serbio y croata. Desde su posición contribuyó a armonizar la vida política, cuyo principal protagonista ha sido Drnovsek, primer ministro durante una década salvo dos breves periodos. Este economista, antiguo miembro de la presidencia yugoslava, a pesar de su carácter distante y de su poca facilidad para las intervenciones públicas ha dirigido una época de bastante estabilidad política y su popularidad se puso de manifiesto una vez más en diciembre, cuando fue elegido presidente con una gran distancia sobre su única rival.

Al frente del Gobierno ha quedado su delfín, Anton Rop, antiguo ministro de Trabajo y de Finanzas que ha mantenido a Eslovenia alejada de la euforia pro americana que predomina en los antiguos países del Este, oponiéndose claramente a la guerra en Iraq. Los eslovenos han ratificado en referéndum su adhesión a la UE y a la OTAN –que se decidió en la Cumbre de Praga–, con un 90% y un 60% de votos, respectivamente.

Su situación económica es bastante buena, ya que el PIB alcanza el 71% de la renta media europea, al nivel de Grecia y Portugal, pero tiene algunas debilidades importantes como la inflación. La Comisión Europea ha declarado que su economía será competitiva en el mercado común –el 62% de sus exportaciones se destinan a la UE–, aunque también ha solicitado la aceleración del programa de nacionalizaciones, que se ha mostrado más complicada en sectores como la banca por la oposición interna.

ESLOVENIA

DATOS GENERALES

Presidente: Janesz Drnovsek.
Primer Ministro: Anton Rop.
Nombre oficial: Republika Slovenija.
Superficie: 20.300 km2.
Capital: Liubliana (330.000 habitantes).
Constitución: 1991.
Población: 1.932.917 habitantes (est. 2002).
Idiomas: Esloveno (oficial); serbocroata.
Moneda: Tolar esloveno.
Composición étnica: Eslovenos 88%; croatas 3%; serbios 2%; bosnios 1%; húngaros 0,4%; otros (incluidos italianos) 5%.
Religión: Católica 70%; luteranos 1%; musulmanes 1%; ateos 4.3%; otros 22.9%.

INDICADORES SOCIALES Y ECONÓMICOS:

Índice de Desarrollo Humano: 29 (posición mundial en 1999)
Esperanza de vida: 75 años (2000)
Población urbana: 50% (2000)
Tasa de fecundidad: 1,2 hijos por mujer (2000)
PIB a precios de mercado: 23.215 millones € (previsión 2002)
PIB per capita: 11.670 € (previsión 2002)
Crecimiento: 2,65% (previsión 2002)
Previsión 2003: 3,62%
Inflación: 7,5% (2002)
Desempleo: 6% (2002)

Durante estos años Eslovenia ha mantenido un buen crecimiento, en torno al 4%, que sólo sufrió una pequeña ralentización desde 2001, al caer por debajo del 3%. Sin embargo, para este año se espera que vuelva al 3,6%. El desempleo sigue en cifras excelentes, en torno al 6%, y se prevé un descenso del déficit público al 1% del PIB, frente al 2,8% de 2002. El Gobierno ha prometido reducir la inflación, el principal punto débil de este buen panorama, que alcanzó el 7,5% en 2002, casi tres veces la media comunitaria. Para ello, tratará de limitar la progresión de los salarios en el sector público.

MALTA

La ampliación al Mediterráneo

H ace poco más de una semana que Malta confirmaba su decisión de integrarse en la Unión Europea con la victoria del europeísta Partido Nacionalista en las elecciones legislativas, un triunfo que seguía al del referéndum de adhesión. Tras estos resultados, la ampliación de la Unión se extenderá hasta el Mediterráneo más meridional, a lo que va a ser su socio más pequeño.

Con apenas 400.000 habitantes y a punto de cumplir 40 años (la isla se independizó del Reino Unido en 1964), Malta –en realidad un archipiélago formada por las islas de Malta y Gozo y el islote de Comino– ha sido históricamente un lugar de paso y de comercio para numerosos pueblos, así como sede de la poderosa Orden de Malta. Su situación geográfica ha sido siempre su mejor baza y le ha permitido convertirse en un destino

turístico, centro financiero y sobre todo, un puerto fundamental para el transporte marítimo de mercancías.

Las últimas décadas han estado marcada por el enfrentamiento entre las dos principales –y casi únicas– formaciones de la isla, el Partido Nacionalista y el Partido Laborista. Tras el dominio laborista durante 16 años, el PN logró llegar al poder en 1987 con el actual primer ministro, Eddie Fenech Adami. Durante dos legislaturas emprendió un programa de liberalización de la economía y de privatizaciones que resultaron en un crecimiento económico notable, y lanzó la política de adhesión a la Unión Europea.

Los laboristas regresaron al Gobierno en 1996, pero por un breve periodo, ya que dos años más tarde unos comicios adelantados devolvían al PN al Ejecutivo con la mayoría más amplia desde la Segunda Guerra Mundial. El Gobierno de este veterano político ha salido muy reforzado tras las dos últimas consultas a los malteses. La primera, en marzo, daba en un 53,6% de los ciudadanos a favor de la integración de Malta en la UE en un referéndum no vinculante pero que significaba un claro apoyo al Gobierno frente a los laboristas; estos aseguran que la integración supondrá una pérdida de soberanía de un país tradicionalmente neutral.

Este resultado llevó a Fenech Adami a convocar elecciones anticipadas, y a pesar del escaso margen –el 51% frente al 46% de su rival, Alfred Sant–, su formación podrá afrontar con tranquilidad los próximos cuatro años. El presidente de la República, Guido de Marco, proviene también de su formación; es otro veterano político que ocupa el cargo desde 1999 tras una larga carrera en diferentes ministerios (incluyendo seis años en Exteriores), como presidente de la Asamblea de la ONU y representante de su país en la Asamblea del Consejo de Europa.

MALTA

DATOS GENERALES

Presidente: Guido de Marco.
Primer Ministro: Eddie Fenech Adamani.
Nombre oficial: Repubblika ta’Malta
Superficie: 316 km2.
Capital: La Valetta (92.000 habitantes).
Constitución: 1964, enmendada en 1974, 1987 y 1994.
Población: 397.499 habitantes (est. 2002).
Idiomas: Maltés e inglés (oficiales); italiano.
Moneda: Lira maltesa.
Composición étnica: Malteses (descendientes de antiguos fenicios y cartagineses con mezcla italiana, inglesa y otras poblaciones).
Religión: Católica.

INDICADORES SOCIALES Y ECONÓMICOS:

Índice de Desarrollo Humano: 30 (posición mundial en 1999).
Esperanza de vida: 78 años (2000)
Población urbana: 90% (2000)
Tasa de fecundidad: 1,9 hijos por mujer (est. 2002)
PIB a precios de mercado: 4.186 millones € (previsión 2002)
PIB per capita: 10.610 € (previsión 2002)
Crecimiento: 2,75% (previsión 2002)
Previsión 2003: 3,38%
Inflación: 2,4% (est. 2002)
Desempleo: 7,4% (2002)

La situación económica de esta pequeña isla es bastante buena, es el segundo país de los candidatos con mejor renta por habitante, su tasa de crecimiento en los últimos seis años hasta 2000 aumentó de media el 4,7% y sólo un bache en 2001 frenó este notable ritmo, al pasar del 6% al –0,8%. Sin embargo, cerró 2002 con un 2,75% y estos años se espera que sobrepase el 3,3%.  El turismo es el sector estrella, al suponer un poco más del 70% del PIB y ayudar a que el desempleo se mantenga en buenas cifras (aunque en 2002 subió siete décimas al 7,4%). El país continúa atrayendo trabajadores inmigrantes e inversiones extranjeras gracias a un plan lanzado en 2001 que tampoco ha desatado la inflación, estimada en el 2,4% en 2002.

CHIPRE

La isla dividida

C hipre es el país cuyo ingreso en la UE puede resultar más polémico. Desde hace casi 30 años la isla está dividida en dos zonas –griega y turca– que hasta ahora se han mostrado irreconciliables. El fracaso de las negociaciones de paz el pasado mes de marzo supone que únicamente la parte griega, que es la que tiene el reconocimiento internacional, firme el Tratado de Adhesión a la UE.

Desde su independencia del Reino Unido en 1960, la historia de esta isla del Mediterráneo oriental ha estado marcada por las diferencias entre ambas comunidades. El propio Reino Unido, Grecia y Turquía acordaron el nuevo sistema político, pero el presidente Makarios produjo los primeros choques serios entre ambas poblaciones, la llegada en 1964 de las fuerzas de interposición de la ONU y la definitiva división en 1974. Makarios fue depuesto por un golpe de Estado militar ante el cual el dirigente turco chipriota Rauf Denktash llamó al Ejército turco para pedirle su protección y se creó una línea de separación entre lo que desde entonces es la República Turca del Norte de Chipre y la República de Chipre.

A pesar de la restitución posterior de Makarios, la partición ha permanecido, afectando incluso a la capital, Nicosia, dividida por un muro. Denktash continúa siendo el presidente de la zona turca, vigilada por 30.000 soldados y que se ha extendido al 36% del territorio de la isla, a pesar de que esta comunidad constituye sólo el 15% de la población. Precisamente el retorno de los refugiados greco chipriotas y la salida de los colonos turcos es una de las cuestiones que ha llevado al fracaso del plan de paz de la ONU, impulsado por Kofi Annan el pasado otoño –junto con la negativa turca a someter el proyecto a referéndum–. Basado en el modelo federativo suizo, establecía un Estado común con dos componentes iguales y durante este invierno pareció situar más cerca que nunca la posibilidad de un acuerdo.

El presidente greco chipriota, Glafcos Clerides, apostó fuertemente por el proceso, al igual que las autoridades griegas y sobre todo turcas, en un significativo cambio dep ostura. El nuevo gobierno de los islamistas moderados ha modificado la tradicional posición del país, favoreciendo un arreglo que a su vez beneficie las posibilidades de Turquía

CHIPRE

DATOS GENERALES

Presidente: Tassos Papadopoulos (Rauf Denktash en la zona turcochipriota).
Primer Ministro: Tassos Papadopoulos (Dervis Erdoglu en la zona turcochipriota).
Nombre oficial: Dimokratia Kyprou (Kibris Cumhuriyeti).
Superficie: 9.250 km2 (de los que 3.355 corresponden a la parte turcochipriota)
Capital: Nicosia (195.000 habitantes).
Constitución: 1960 (la zona turca tiene una Constitución diferente de 1985).
Población: 767.314 habitantes (est. 2002).
Idiomas: Griego y turco.
Moneda: Libra chipriota.
Composición étnica: Griegos 85%; turcos 11%; otros 3,2%.
Religión: Griega ortodoxa 78%; musulmanes 18%; cristianos maronitas, católicos y anglicanos, 4%.

INDICADORES SOCIALES Y ECONÓMICOS
(zona griega):

Índice de Desarrollo Humano: 25 (posición mundial en 1999).
Esperanza de vida: 78 años (2000)
Población urbana: 56% (2000)
Tasa de fecundidad: 1,9 hijos por mujer (est. 2002)
PIB a precios de mercado: 10.782 millones € (previsión 2002)
Crecimiento: 2,21% (previsión 2002)
Previsión 2003: 3,51%
Inflación: 2,8% (2002)
Desempleo: 3,8% (2002)

para ingresar en la Unión. El principal opositor ha sido el veterano Denktash, que por primera vez ha visto cómo miles de turcochipriotas se manifestaban en enero a favor de un acuerdo. Sin embargo, el fracaso de las últimas negociaciones desarrolladas el mes pasado en La Haya entre el dirigente turco chipriota y el nuevo presidente greco chipriota, Tassos Papadopoulos –un político opositor elegido en febrero que había acogido con escepticismo el plan de la ONU y no lo consideraba “suficientemente bueno”– han vuelto a cerrar la puerta a la reunificación y dejan la situación de la isla en el aire.

El contraste entre el desarrollo de las dos zonas es ostensible. Los indicadores de la parte griega son bastante buenos, con un crecimiento del PIB en torno al 4,5% en los últimos años que en 2002 disminuyó ligeramente al 2,2% pero que este año se espera que alcance el 3,5%. Esta isla, que vive del turismo, mantiene sus restantes variables macroeconómicas en niveles aceptables, como una deuda pública del 60% del PIB, una inflación que no alcanzó el 3% el año pasado y una tasa de desempleo en continua reducción hasta bajar al 3,8% en 2002. En la zona turca, en cambio, el nivel de vida es tres veces menor. Golpeada duramente por la crisis económica turca, las transferencias monetarias desde Ankara resultan fundamentales para su supervivencia. En 2001 el crecimiento fue negativo en un 3,6%, mientras la inflación alcanzaba el 76,8%.

Fuentes para los cuadros: Elaboración propia a partir de monografías de la OID, CIA World Factbook , Eurostat y otros.

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