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Nº
550 - 7
de abril de 2003
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La guerra trastoca las municipales Madrid en campaña La pelea está servida. El próximo 25 de mayo los españoles decidiremos quiénes van a ser nuestros representantes durante los próximos años en los municipios y en la mayoría de las autonomías. Como no podía ser de otra manera, uno de los puntos calientes de las elecciones será la capital de España el mayor núcleo de población de nuestro país y los municipios de su Comunidad, en los que los principales partidos se juegan el tipo y gran parte de su futuro. Episodios recientes como la crisis del Prestige o la implicación gubernamental en la guerra de Iraq han desbaratado todas quinielas y han hecho la pelea mucho más reñida de lo que a priori se podría augurar: al PP, principal favorito, podrían pasarle una seria factura electoral en beneficio de PSOE e IU, que poco a poco van incrementando sus expectativas de voto. Por Fermín Núñez Las elecciones municipales del 25 de mayo cobran nueva y sorprendente vida con los últimos episodios que poco o nada tienen que ver con la política local, pero que en el nuevo mundo globalizado se perfilan ya como cruciales a la hora de decidir quién se va a quedar con la mayoría de la tarta electoral en los municipios y en la propia Comunidad de Madrid. Aunque no se diga en público, a estas alturas de la jugada pocos son los políticos que se atreven a seguir pensando que los próximos comicios dependen sólo de los proyectos resueltos o por resolver que durante la precampaña están presentando a los ciudadanos. Un simple vistazo a las calles españolas, y muy especialmente a las madrileñas, puede servir para bajarles de la nube: las manifestaciones del No a la guerra son sólo el último y más crudo exponente de que las alcaldías y la presidencia de la Comunidad se disputan en Bagdad, y dependen también en gran medida de otros factores como la crisis del Prestige, la boda de El Escorial o incluso la finalmente abortada reforma laboral. Con este inusitado panorama, unos comicios que en un principio se presentaban poco menos que como un paseo para el Partido Popular, se han convertido en una encarnizada lucha que se disputa voto a voto. La presentación del todavía presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, como candidato del PP a la alcaldía había supuesto un evidente golpe de efecto, habida cuenta de que sustituía como nuevo aspirante a su compañero José María Álvarez del Manzano, un alcalde desgastado por los problemas derivados de su gestión (vivienda, aparcamiento, atascos, etc.) y por diversos escándalos de corrupción. El nuevo adversario de los socialistas en el ayuntamiento no sólo era un hombre joven y un eficiente gestor bien valorado por la ciudadanía, sino que además contó pronto con un as en la manga: la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella, que fue incluida en su lista como número tres. Por eso la aspirante socialista al consistorio, Trinidad Jiménez (secretaria de Política Internacional del PSOE) se presentaba a las municipales con una perspectiva en principio menos favorable que la de su compañero candidato a la Comunidad, Rafael Simancas. Pero pronto se ha visto que con todo tampoco ha parecido dispuesta a resignarse: para contrarrestar el efecto Gallardón, Jiménez ha lanzado una andanada de actos públicos abarrotando una agenda que la ha llevado a explicar en todos y cada uno de los rincones de la capital unos sus proyectos que tienen como principal misión reformar lo que los socialistas consideran una nefasta gestión de la alcaldía en los últimos años, en los que a su entender ha aumentado la inseguridad ciudadana, el colapso del tráfico, la carestía de viviendas, el levantamiento de la ciudad por las obras, la falta de atención social, el deterioro ambiental y el ruido, la pérdida de prestigio como ciudad y la falta de participación ciudadana. Para corregir esos aspectos, Jiménez ha diseñado un programa abierto al ciudadano con propuestas como mejorar la flota de autobuses, modernizar y ampliar la red de metro, realizar un diseño urbano más ordenado y adecuado la movilidad no motorizada, mejorar la seguridad vial, realizar un gran pacto por la vivienda protegida, incentivar la cultura y el proyecto olímpico de la capital, crear y mejorar espacios públicos como hospitales, residencias de mayores, asociaciones vecinales, instituciones deportivas, casas de juventud y de acogida, etc. Con todo y a tenor de las encuestas, en este momento, la socialista podría dar la campanada. La guerra comienza a pasar factura a los populares en los sondeos y ha pillado con el pie cambiado a Gallardón, que al utilizar a la esposa del presidente como reclamo electoral, tiene ahora mismo poco menos que al enemigo en su casa. Según los últimos datos del Instituto Opina, Gallardón se situaría con un 45,1% de los votos ligeramente por encima de Trinidad Jiménez (con un 41,4%), que no obstante podría conseguir una mayoría suficiente valiéndose del apoyo de Izquierda Unida. La formación que presenta a Inés Sabanés es en este momento la auténtica clave de lo que pueda ocurrir. Hace meses se la daba por desahuciada y se preveía que no conseguiría ni siquiera el 5% suficiente para obtener representación en el ayuntamiento debido a sus crisis internas y a la aparición de un nuevo candidato en la izquierda, el eurodiputado José María Mendiluce como líder de Los Verdes Izquierda de Madrid. Pero el papel activo de la formación en la movilización ciudadana contra el ataque a Iraq le ha dado un empujón, e IU podría alcanzar un 6,2% en el ayuntamiento. La propuestas más llamativas del programa de IU pasan por la creación de un Concejalía de Empleo, recuperar un modelo de protección social, construir 20.000 viviendas en régimen de cooperativa y 50.000 pisos en alquiler y potenciar el transporte público limitando el privado. Este resultado de IU iría en detrimento de Mendiluce, que con un margen de entre el 2% y el 3% no tendría representación. A la formación que representa nacida en mayo de 2001 en San Sebastián de los Reyes y formada por personas del mundo ecologista y de Nueva Izquierda le pueden pasar factura los diversos problemas internos que han trascendido en los últimos días a la opinión pública. En primer lugar Mendiluce se ha tenido que enfrentar a las críticas de los principales representantes de su propio partido debido al carácter personalista de su candidatura. Una estrategia que, dicen, no encaja en absoluto en una organización nueva, pero que lleva ya dos años funcionando de forma democrática y colectiva. Sus compañeros le han acusado de tener congelados los órganos de la formación y de haber realizado propuestas política importantes sin haber consultado previamente con un solo dirigente del partido. Por si esto fuera poco, la formación concurrirá a las elecciones con una seria y confusa competencia ya que los tribunales han decidido desestimar la demanda por competencia desleal que esta formación presentó contra Los Verdes-Comunidad de Madrid, que se presentarán también a las elecciones con Gloria Torres a la cabeza. Como no podía ser de otra forma, los resultados de las últimas encuestas han provocado cambios considerables en la estrategia política de los diversos contendientes. Gallardón, que en un principio se había planteado una campaña corta que explotase sobre todo su fama de buen gestor durante estos años en la Comunidad y no entrase en competencia directa con los maratones de Trinidad Jiménez por la ciudad, en estas últimas semanas ha decidido tomar la delantera a la socialista en lo que a agenda y propuestas electorales se refiere. Basando su campaña en la traslación de su modelo de gestión autonómico al ayuntamiento, el candidato popular ha prometido, entre otras muchas cosas, dotar a Madrid de un gran complejo cultural a nivel internacional, mejorar y agilizar la red de metro, hacer la ciudad más peatonal (sobre todo entre el centro y la Casa de Campo), crear otro gran pulmón verde al norte de la capital, construir 75.000 viviendas para jóvenes, modernizar el suelo industrial municipal y crear 400 nuevas hectáreas de polígonos, ampliar Mercamadrid, depurar el agua de toda la capital antes de 2004 y crear un eje cultural Atocha-Colón, un gran Parque Tecnológico-Medioambiental para los residuos y un SAMUR social para las asistencia sanitaria de urgencia a los sectores más desfavorecidos. |
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La Comunidad, muy disputada Si las elecciones al Ayuntamiento de Madrid están más disputadas que nunca, las de la Comunidad no serán menos. En las filas populares tras la candidatura del actual presidente autónomo, Alberto Ruiz-Gallardón, a la alcaldía se presentó como aspirante a Esperanza Aguirre ex ministra de Educación, Cultura y Deportes, y ex presidenta del Senado, que tendría la misión de competir por la Comunidad con el secretario general de la Federación Socialista Madrileña, Rafael Simancas. La novedad de ambos candidatos preveía a priori una disputa mucho más empatada que en la alcaldía. Con el mencionado desprestigio del PP por la guerra, igual que en el ayuntamiento, las cosas han cambiado. Pese a que Aguirre cuenta con la baza de aprovechar la eficaz gestión que Gallardón ha desarrollado a nivel autonómico, las últimas encuestas apuntan a Simancas como el ganador final e incluso le auguran la mayoría absoluta. Aguirre ha prometido realizar 60,2 kilómetros más de metro, llevándolo al norte de la región y construir siete nuevos grandes hospitales y 50 centros de salud. Por su parte, Rafael Simancas lleva en su agenda de proyectos la creación de dos nuevas conexiones entre el Metrosur y la capital, la construcción de 50 nuevos centros de empresas en la región y rehabilitar 30 polígonos industriales deteriorados o la creación de varios hospitales en la Comunidad. Como en el caso del ayuntamiento, al final podría contar para su triunfo con la inestimable colaboración de Fausto Fernández, el alcalde saliente de Rivas Vaciamadrid, que ahora se presenta como candidato de IU, con un programa que entre otras novedades otorga un papel más relevante a los ayuntamientos. |
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Eje Sur Un apetitoso bocado político Tradicionalmente asociada a la población de renta más baja, el Sur de la provincia ha experimentado una notable expansión demográfica. Por ello, su población reclama que a ella lleguen también nuevos servicios como el metro, los centros de salud o la universidad. El PP ha puesto la mira en conquistar importantes feudos del PSOE como Móstoles, Getafe, Fuenlabrada o Leganés y renovar otros en los que ya gobierna, como el de Alcorcón. S i en algo coinciden todos los partidos que compiten por los municipios más importantes del sur de Madrid, es en que esta zona va a experimentar en los próximos años un importante despegue en todos los sentidos. Por eso la máxima aspiración de populares y socialistas es ser los protagonistas de la conversión del sur madrileño en un nuevo motor de la región tanto en lo económico como en lo social, lo político y lo cultural. Los candidatos del PP cuentan para ello con una importante baza: la gestión de Alberto Ruiz- Gallardón al frente de la Comunidad ha llevado la red de metro a las principales poblaciones del sur y proyecta la construcción de varios hospitales, satisfaciendo con ello las reivindicaciones más presentes entre sus ciudadanos en los últimos años. Móstoles es uno de esos municipios estratégicos en los que el PP quiere comenzar su proyecto de desarrollo. Gobernado por el histórico socialista José María Arteta, que ha cambiado la cara urbanística de la ciudad y pretende convertirla en un nuevo foco económico y tecnológico (ver entrevista), el municipio quiere dejar de depender poco a poco de la capital. El PP local, con su candidato Esteban Parro a la cabeza, cuenta de cara a las elecciones con buenos ejemplos de gestión de su partido en la Comunidad de Madrid, que ha traído a la localidad importantes infraestructuras como el parque tecnológico de Repsol-YPF. Muy cerca de este municipio y con menor densidad de población, Alcorcón representa la otra cara de la moneda. Está gobernado por el popular Pablo Zúñiga, que se presenta a las próximas elecciones con el compromiso firme de cumplir su Plan de Vivienda Protegida 2003-2007 (que promocionará un total de 22.465 residencias de este tipo en ese periodo), crear plazas de aparcamiento rotatorio y para residentes, fomentar la innovación tecnológica entre las empresas y difundir la cultura de la sociedad de la información a través del nuevo Centro de Difusión Tecnológica o ahondar en servicios y ayudas sociales como la subvención del transporte público a mayores y discapacitados. En los comicios se verá las caras con su opositor del PSOE, Enrique Cascallana, que ha denunciado la falta de vivienda pública y ha diseñado su propio plan mediante el cual se compromete a construir 7.000 viviendas en propiedad y otras tantas en alquiler o adaptadas a minusválidos, acabar con la inseguridad ciudadana en el municipio, y cambiar el modelo de gestión del hospital de Alcorcón para que sea de control público. Getafe, Fuenlabrada y Leganés forman el resto de municipios más importantes del PSOE en el eje sur madrileño. En el primero, el alcalde y candidato, Pedro Castro, quiere seguir ahondando en construir una ciudad sostenible compatibilizando el desarrollo económico con el empleo, la cohesión social y el respeto al medio ambiente. Para ello bonificará a las familias numerosas con hijos discapacitados, ahondará en la creación de infraestructuras sociales, invertirá en el tratamiento de zonas verdes y el saneamiento de aguas y promocionará la vivienda social. Sin embargo una de sus actuaciones más ambiciosas, el Plan General de Ordenación Urbana, ha sido muy criticado por la oposición del PP, por no ir acompañado de estudios de saneamiento y depuración de las aguas residuales. En Fuenlabrada, el alcalde, Manuel Robles, ha favorecido la participación social y el encuentro del ayuntamiento con la sociedad del municipio. Sin embargo, centrará su campaña en la reclamación a la Comunidad de infraestructuras importantes, como residencias para la tercera edad, y de cambios en modelos de gestión, como el que pretenden implantar en el futuro hospital. Junto a ello, también ha acometido novedosas iniciativas en materia de seguridad, como los cursos que ha comenzado a impartir la Policía Local a porteros y dueños de pubs y discotecas con el fin de acabar con la violencia en los bares de copas. En Leganés, el debate entre el alcalde socialista, José Luis Pérez, y la candidata popular, Guadalupe Bragado, se centra en el desarrollo económico y laboral del municipio. El primero se dispondrá a construir con el apoyo de Simancas en la Comunidad 50 centros de empresas que, con una inversión de diez millones de euros, supondrían la creación de 25.000 puestos de trabajo. Su adversaria pretende eliminar el impuesto de Actividades Económicas (lo cual beneficiará a 7.000 pequeñas y medianas empresas), bonificar con reducciones fiscales a las familias numerosas, asalariados, pensionistas y discapacitados y diseñar políticas de creación de empleo destinadas a mujeres y jóvenes.l
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Eje Noroeste Pugna por los municipios más prósperos El noroeste de la Comunidad de Madrid es la zona más rica de la región y se encuentra entre las más prósperas de España. No obstante, todavía falta mucho camino por recorrer, y eso es lo que pretenden los dos principales partidos: el PP, que en los últimos años ha hecho su feudo en esta zona, y el PSOE, que pretende aumentar su predominio en la misma. U n entorno cercano a la sierra madrileña se ha convertido en los últimos años en un lugar codiciado para vivir por la gente con posibilidades económicas. Ejecutivos, políticos y demás gente ligada al poder de cualquier tipo huyeron del municipio de Madrid buscando zonas cercanas y bien comunicadas con la capital, pero sobre todo tranquilas y más habitables. Desde entonces, el área se ha llenado de chalés y costosos inmuebles, revalorizándose de tal manera que ha impedido incluso a muchos jóvenes de aquellas localidades vivir en su localidad natal. Un ejemplo de ello podría ser Las Rozas, cuyo alcalde, Bonifacio de Santiago, ha sido denunciado por la oposición socialista por realizar un diseño urbanístico que pretende duplicar la población del municipio en cinco años y alcanzar los 100.000 habitantes mediante la construcción de viviendas destinadas a los más ricos. Algo contrario a lo que el PSOE lleva en su programa. Otro de los municipios del norte de Madrid es Majadahonda, que ha experimentado durante mucho tiempo el fenómeno de la llegada de inmigrantes y ha sufrido amenazas como la delincuencia, la violencia de tinte xenófobo o la falta de control de los locales de copas. El problema de la vivienda, sin embargo, se ha solventado en parte con los programas de alquiler de residencias para jóvenes. El que no se ha podido solucionar y comienza a ser un importante problema es el colapso al que han llegado los juzgados de la localidad, que ha propiciado además que otras poblaciones limítrofes como Pozuelo exijan tener sus propios tribunales. Estos y otros muchos temas han saltado a la campaña en la que pugnan el actual alcalde del PP, Guillermo Ortega cuya principal baza es la construcción por parte de la Comunidad del nuevo hospital Puerta de Hierro en el término municipal, y el candidato socialista, Ricardo Núñez, que aprovechará los presuntos escándalos urbanísticos protagonizados por antiguos representantes populares en el ayuntamiento como Ricardo Romero de Tejada. Pozuelo de Alarcón ha mejorado mucho sus infraestructuras, sobre todo en lo que se refiere a la red viaria (la M-503, la N-VI y la conexión con la M-40). Ahora el responsable popular de su ayuntamiento y candidato a la alcaldía, Jesús Sepúlveda, pretende dar una nueva imagen a la localidad, mejorando su transporte público, reformando su plaza mayor, creando nuevas zonas verdes y desarrollando un conjunto urbano con suelo para nuevos equipamientos como un hospital. Todo ello manteniendo y mejorando el nivel de vida de los habitantes. Por su parte, la candidata socialista, Esther Alonso, ve más inminente la dotación de 530 nuevas viviendas para jóvenes y la construcción del tercer centro de salud del municipio, así como la puesta en marcha de unos servicios de mayor calidad en materia educativa, cultural, deportiva y social, que aseguren el bienestar por encima el crecimiento descontrolado que, según los socialistas, pretende el PP. En Villanueva de la Cañada (ver entrevista en la página siguiente), el alcalde popular, Luis Partida, lleva gobernando desde las primeras elecciones municipales de 1979. Bajo su gestión el municipio ha atraído importantes infraestructuras y se experimentado un crecimiento ordenado. Por eso parece indiscutible su renovación como alcalde, a pesar de la firme oposición de su adversario, el socialista José Antonio García Campos. Galapagar, sin embargo, es de los pocos municipios de la zona en el que gobierna el PSOE, cuyo alcalde, Manuel Cabrera, es también candidato. Con el apoyo de IU, el Foro Verde de Mendiluce y un grupo independiente local, Cabrera ha sido capaz de desarrollar una experiencia piloto que se ha empeñado, entre otras cosas, en frenar el desarrollo urbanístico incontrolado del municipio. Para la próxima legislatura iniciará importantes reformas en materia de servicios e infraestructuras (ver entrevista). Frente a él, el Partido Popular ha situado a un personaje conocido pero con poca experiencia política: José Tomás Román, padre del conocido torero.
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