Nº 550 - 7 de abril de 2003

La guerra trastoca las municipales

Madrid en campaña

La pelea está servida. El próximo 25 de mayo los españoles decidiremos quiénes van a ser nuestros representantes durante los próximos años en los municipios y en la mayoría de las autonomías. Como no podía ser de otra manera, uno de los puntos calientes de las elecciones será la capital de España –el mayor núcleo de población de nuestro país– y los municipios de su Comunidad, en los que los principales partidos se juegan el tipo y gran parte de su futuro. Episodios recientes como la crisis del Prestige o la implicación gubernamental en la guerra de Iraq han desbaratado todas quinielas y han hecho la pelea mucho más reñida de lo que a priori se podría augurar: al PP, principal favorito, podrían pasarle una seria factura electoral en beneficio de PSOE e IU, que poco a poco van incrementando sus expectativas de voto.

Por Fermín Núñez

Las elecciones municipales del 25 de mayo cobran nueva y sorprendente vida con los últimos episodios que poco o nada tienen que ver con la política local, pero que en el nuevo mundo globalizado se perfilan ya como cruciales a la hora de decidir quién se va a quedar con la mayoría de la tarta electoral en los municipios y en la propia Comunidad de Madrid. Aunque no se diga en público, a estas alturas de la jugada pocos son los políticos que se atreven a seguir pensando que los próximos comicios dependen sólo de los proyectos resueltos o por resolver que durante la precampaña están presentando a los ciudadanos. Un simple vistazo a las calles españolas, y muy especialmente a las madrileñas, puede servir para bajarles de la nube: las manifestaciones del “No a la guerra” son sólo el último y más crudo exponente de que las alcaldías y la presidencia de la Comunidad se disputan en Bagdad, y dependen también en gran medida de otros factores como la crisis del Prestige, la boda de El Escorial o incluso la finalmente abortada reforma laboral.

Con este inusitado panorama, unos comicios que en un principio se presentaban poco menos que como un paseo para el Partido Popular, se han convertido en una encarnizada lucha que se disputa voto a voto. La presentación del todavía presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, como candidato del PP a la alcaldía había supuesto un evidente golpe de efecto, habida cuenta de que sustituía como nuevo aspirante a su compañero José María Álvarez del Manzano, un alcalde desgastado por los problemas derivados de su gestión (vivienda, aparcamiento, atascos, etc.) y por diversos escándalos de corrupción. El nuevo adversario de los socialistas en el ayuntamiento no sólo era un hombre joven y un eficiente gestor bien valorado por la ciudadanía, sino que además contó pronto con un as en la manga: la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella, que fue incluida en su lista como número tres. Por eso la aspirante socialista al consistorio, Trinidad Jiménez (secretaria de Política Internacional del PSOE) se presentaba a las municipales con una perspectiva en principio menos favorable que la de su compañero candidato a la Comunidad, Rafael Simancas. Pero pronto se ha visto que con todo tampoco ha parecido dispuesta a resignarse: para contrarrestar el efecto Gallardón, Jiménez ha lanzado una andanada de actos públicos abarrotando una agenda que la ha llevado a explicar en todos y cada uno de los rincones de la capital unos sus proyectos que tienen como principal misión reformar lo que los socialistas consideran una nefasta gestión de la alcaldía en los últimos años, en los que a su entender ha aumentado la inseguridad ciudadana, el colapso del tráfico, la carestía de viviendas, el levantamiento de la ciudad por las obras, la falta de atención social, el deterioro ambiental y el ruido, la pérdida de prestigio como ciudad y la falta de participación ciudadana. Para corregir esos aspectos, Jiménez ha diseñado un programa abierto al ciudadano con propuestas como mejorar la flota de autobuses, modernizar y ampliar la red de metro, realizar un diseño urbano más ordenado y adecuado la movilidad no motorizada, mejorar la seguridad vial, realizar un gran pacto por la vivienda protegida, incentivar la cultura y el proyecto olímpico de la capital, crear y mejorar espacios públicos como hospitales, residencias de mayores, asociaciones vecinales, instituciones deportivas, casas de juventud y de acogida, etc.

Con todo y a tenor de las encuestas, en este momento, la socialista podría dar la campanada. La guerra comienza a pasar factura a los populares en los sondeos y ha pillado con el pie cambiado a Gallardón, que al utilizar a la esposa del presidente como reclamo electoral, tiene ahora mismo poco menos que al enemigo en su casa. Según los últimos datos del Instituto Opina, Gallardón se situaría con un 45,1% de los votos ligeramente por encima de Trinidad Jiménez (con un 41,4%), que no obstante podría conseguir una mayoría suficiente valiéndose del apoyo de Izquierda Unida. La formación que presenta a Inés Sabanés es en este momento la auténtica clave de lo que pueda ocurrir. Hace meses se la daba por desahuciada y se preveía que no conseguiría ni siquiera el 5% suficiente para obtener representación en el ayuntamiento debido a sus crisis internas y a la aparición de un nuevo candidato en la izquierda, el eurodiputado José María Mendiluce como líder de Los Verdes Izquierda de Madrid. Pero el papel activo de la formación en la movilización ciudadana contra el ataque a Iraq le ha dado un empujón, e IU podría alcanzar un 6,2% en el ayuntamiento. La propuestas más llamativas del programa de IU pasan por la creación de un Concejalía de Empleo, recuperar un modelo de protección social, construir 20.000 viviendas en régimen de cooperativa y 50.000 pisos en alquiler y potenciar el transporte público limitando el privado.

Este resultado de IU iría en detrimento de Mendiluce, que con un margen de entre el 2% y el 3% no tendría representación. A la formación que representa –nacida en mayo de 2001 en San Sebastián de los Reyes y formada por personas del mundo ecologista y de Nueva Izquierda– le pueden pasar factura los diversos problemas internos que han trascendido en los últimos días a la opinión pública. En primer lugar Mendiluce se ha tenido que enfrentar a las críticas de los principales representantes de su propio partido debido al carácter personalista de su candidatura. Una estrategia que, dicen, no encaja en absoluto en una organización nueva, pero que lleva ya dos años funcionando de forma democrática y colectiva. Sus compañeros le han acusado de “tener congelados los órganos de la formación” y de haber realizado propuestas política importantes sin haber consultado previamente con un solo dirigente del partido. Por si esto fuera poco, la formación concurrirá a las elecciones con una seria y confusa competencia ya que los tribunales han decidido desestimar la demanda por competencia desleal que esta formación presentó contra Los Verdes-Comunidad de Madrid, que se presentarán también a las elecciones con Gloria Torres a la cabeza.

Como no podía ser de otra forma, los resultados de las últimas encuestas han provocado cambios considerables en la estrategia política de los diversos contendientes. Gallardón, que en un principio se había planteado una campaña corta que explotase sobre todo su fama de buen gestor durante estos años en la Comunidad y no entrase en competencia directa con los maratones de Trinidad Jiménez por la ciudad, en estas últimas semanas ha decidido tomar la delantera a la socialista en lo que a agenda y propuestas electorales se refiere. Basando su campaña en la traslación de su modelo de gestión autonómico al ayuntamiento, el candidato popular ha prometido, entre otras muchas cosas, dotar a Madrid de un gran complejo cultural a nivel internacional, mejorar y agilizar la red de metro, hacer la ciudad más peatonal (sobre todo entre el centro y la Casa de Campo), crear otro gran pulmón verde al norte de la capital, construir 75.000 viviendas para jóvenes, modernizar el suelo industrial municipal y crear 400 nuevas hectáreas de polígonos, ampliar Mercamadrid, depurar el agua de toda la capital antes de 2004 y crear un eje cultural Atocha-Colón, un gran Parque Tecnológico-Medioambiental para los residuos y un SAMUR social para las asistencia sanitaria de urgencia a los sectores más desfavorecidos.


La Comunidad, muy disputada

Si las elecciones al Ayuntamiento de Madrid están más disputadas que nunca, las de la Comunidad no serán menos. En las filas populares –tras la candidatura del actual presidente autónomo, Alberto Ruiz-Gallardón, a la alcaldía– se presentó como aspirante a Esperanza Aguirre –ex ministra de Educación, Cultura y Deportes, y ex presidenta del Senado–, que tendría la misión de competir por la Comunidad con el secretario general de la Federación Socialista Madrileña, Rafael Simancas.

La novedad de ambos candidatos preveía a priori una disputa mucho más empatada que en la alcaldía. Con el mencionado desprestigio del PP por la guerra, igual que en el ayuntamiento, las cosas han cambiado. Pese a que Aguirre cuenta con la baza de aprovechar la eficaz gestión que Gallardón ha desarrollado a nivel autonómico, las últimas encuestas apuntan a Simancas como el ganador final e incluso le auguran la mayoría absoluta. Aguirre ha prometido realizar 60,2 kilómetros más de metro, llevándolo al norte de la región y construir siete nuevos grandes hospitales y 50 centros de salud. Por su parte, Rafael Simancas lleva en su agenda de proyectos la creación de dos nuevas conexiones entre el Metrosur y la capital, la construcción de 50 nuevos centros de empresas en la región y rehabilitar 30 polígonos industriales deteriorados o la creación de varios hospitales en la Comunidad. Como en el caso del ayuntamiento, al final podría contar para su triunfo con la inestimable colaboración de Fausto Fernández, el alcalde saliente de Rivas Vaciamadrid, que ahora se presenta como candidato de IU, con un programa que entre otras novedades otorga un papel más relevante a los ayuntamientos.


Eje Sur

Un apetitoso bocado político

Tradicionalmente asociada a la población de renta más baja, el Sur de la provincia ha experimentado una notable expansión demográfica. Por ello, su población reclama que a ella lleguen también nuevos servicios como el metro, los centros de salud o la universidad. El PP ha puesto la mira en conquistar importantes feudos del PSOE como Móstoles, Getafe, Fuenlabrada o Leganés y renovar otros en los que ya gobierna, como el de Alcorcón.

S i en algo coinciden todos los partidos que compiten por los municipios más importantes del sur de Madrid, es en que esta zona va a experimentar en los próximos años un importante despegue en todos los sentidos. Por eso la máxima aspiración de populares y socialistas es ser los protagonistas de la conversión del sur madrileño en un nuevo motor de la región tanto en lo económico como en lo social, lo político y lo cultural. Los candidatos del PP cuentan para ello con una importante baza: la gestión de Alberto Ruiz- Gallardón al frente de la Comunidad ha llevado la red de metro a las principales poblaciones del sur y proyecta la construcción de varios hospitales, satisfaciendo con ello las reivindicaciones más presentes entre sus ciudadanos en los últimos años.

Móstoles es uno de esos municipios estratégicos en los que el PP quiere comenzar su proyecto de desarrollo. Gobernado por el histórico socialista José María Arteta, que ha cambiado la cara urbanística de la ciudad y pretende convertirla en un nuevo foco económico y tecnológico (ver entrevista), el municipio quiere dejar de depender poco a poco de la capital. El PP local, con su candidato Esteban Parro a la cabeza, cuenta de cara a las elecciones con buenos ejemplos de gestión de su partido en la Comunidad de Madrid, que ha traído a la localidad importantes infraestructuras como el parque tecnológico de Repsol-YPF. Muy cerca de este municipio y con menor densidad de población, Alcorcón representa la otra cara de la moneda. Está gobernado por el popular Pablo Zúñiga, que se presenta a las próximas elecciones con el compromiso firme de cumplir su Plan de Vivienda Protegida 2003-2007 (que promocionará un total de 22.465 residencias de este tipo en ese periodo), crear plazas de aparcamiento rotatorio y para residentes, fomentar la innovación tecnológica entre las empresas y difundir la cultura de la sociedad de la información a través del nuevo Centro de Difusión Tecnológica o ahondar en servicios y ayudas sociales como la subvención del transporte público a mayores y discapacitados. En los comicios se verá las caras con su opositor del PSOE, Enrique Cascallana, que ha denunciado la falta de vivienda pública y ha diseñado su propio plan mediante el cual se compromete a construir 7.000 viviendas en propiedad y otras tantas en alquiler o adaptadas a minusválidos, acabar con la inseguridad ciudadana en el municipio, y cambiar el modelo de gestión del hospital de Alcorcón para que sea de control público.

Getafe, Fuenlabrada y Leganés forman el resto de municipios más importantes del PSOE en el eje sur madrileño. En el primero, el alcalde y candidato, Pedro Castro, quiere seguir ahondando en construir una ciudad sostenible compatibilizando el desarrollo económico con el empleo, la cohesión social y el respeto al medio ambiente. Para ello bonificará a las familias numerosas con hijos discapacitados, ahondará en la creación de infraestructuras sociales, invertirá en el tratamiento de zonas verdes y el saneamiento de aguas y promocionará la vivienda social. Sin embargo una de sus actuaciones más ambiciosas, el Plan General de Ordenación Urbana, ha sido muy criticado por la oposición del PP, por no ir acompañado de estudios de saneamiento y depuración de las aguas residuales.

En Fuenlabrada, el alcalde, Manuel Robles, ha favorecido la participación social y el encuentro del ayuntamiento con la sociedad del municipio. Sin embargo, centrará su campaña en la reclamación a la Comunidad de infraestructuras importantes, como residencias para la tercera edad, y de cambios en modelos de gestión, como el que pretenden implantar en el futuro hospital. Junto a ello, también ha acometido novedosas iniciativas en materia de seguridad, como los cursos que ha comenzado a impartir la Policía Local a porteros y dueños de pubs y discotecas con el fin de acabar con la violencia en los bares de copas.

En Leganés, el debate entre el alcalde socialista, José Luis Pérez, y la candidata popular, Guadalupe Bragado, se centra en el desarrollo económico y laboral del municipio. El primero se dispondrá a construir –con el apoyo de Simancas en la Comunidad– 50 centros de empresas que, con una inversión de diez millones de euros, supondrían la creación de 25.000 puestos de trabajo. Su adversaria pretende eliminar el impuesto de Actividades Económicas (lo cual beneficiará a 7.000 pequeñas y medianas empresas), bonificar con reducciones fiscales a las familias numerosas, asalariados, pensionistas y discapacitados y diseñar políticas de creación de empleo destinadas a mujeres y jóvenes.l

José María Arteta, alcalde de Móstoles

“PETENDEMOS MITIGAR NUESTRA DEPENDENCIA DE MADRID”

Móstoles pretende convertirse en el eje vertebrador de todo el desarrollo del área metropolitana de Madrid. Situada al sur de la capital, esta zona ha experimentado una importante expansión demográfica y económica en los últimos años y en ella se apuesta ya por la implantación de importantes infraestructuras y nuevos servicios. El alcalde del municipio más importante de la misma, el socialista José María Arteta, desgrana su visión de futuro sobre la ciudad y sus posibilidades.

U na de las principales preocupaciones de los ciudadanos es el acceso a la vivienda.  ¿Cómo afronta el Ayuntamiento de Móstoles esta demanda?

—Hemos apostado claramente por la residencia de protección pública. Nosotros lo que creemos es que a través de ese tipo de vivienda podemos conseguir incidir en el precio, que está disparado en la comunidad de Madrid, y posibilitar el acceso a la misma, que es un derecho de todos los ciudadanos, en unas condiciones económicas razonables. Para ello hemos construido un consorcio al 50% con la CAM para hacer 8.069 viviendas, de las cuales 6.000 serán de protección pública e irán destinadas a jóvenes con ingresos bajos. La apuesta es que del 65 al 75% de las viviendas que se construyan sean de promoción pública.

—¿Qué situación tienen respecto al empleo y qué harán para promocionarlo?

—Ahora mismo la situación es la siguiente: tenemos 100.000 personas como población activa, de las cuales no llega al 30% las que pueden trabajar en el municipio. El resto tienen que desplazarse fundamentalmente a la capital. Por eso uno de nuestros principales objetivos para los próximos cuatro años es tratar de ir corrigiendo ese desequilibrio entre población activa residente y número de empleos existentes, para ir mitigando la dependencia de la ciudad respecto a otros municipios como Madrid. Para ello hemos constituido lo que llamamos el Móstoles tecnológico, un consorcio público también con la Comunidad de Madrid que desarrollará todo un campus que se ubicará en frente de la Universidad Rey Juan Carlos y aprovechará la implantación de las instalaciones de investigación y desarrollo de Repsol YPF y del Instituto de Estudios Superiores de la Energía.

—¿Cómo se compatibiliza este desarrollo con la sostenibilidad?

—Ese es un objetivo fundamental y se ha tenido muy en cuenta en la redacción de los dos planes, de tal manera que el desarrollo industrial y el crecimiento de la ciudad sea soportable y sostenible. Por eso todos los desarrollos están previstos sobre infraestructuras relacionadas con los colectores, las depuradoras, el abastecimiento de agua, el tráfico, el impacto sonoro, la contaminación, etc. Por ejemplo estamos trabajando para ampliar la N-V a su paso por la ciudad, soterrar las vías de ferrocarril, ampliar la línea 10 de metro hasta la plaza del Pradillo o crear un “anillo verde” alrededor de la ciudad. Además, junto a las 8.000 nuevas viviendas que vamos a construir haremos también una depuradora mediante un convenio de nuestro ayuntamiento con los de Fuenlabrada y Alcorcón.

—La educación es importante para el futuro de cualquier municipio. ¿Tiene pensado algún proyecto en este campo?

—Lo cierto es que la educación en Móstoles tiene una red de centros muy sólida, y durante mis dos mandatos como alcalde he trabajado en nuestros Planes de Defensa de la Escuela Pública. En este momento vamos a inaugurar el tercero de estos planes, que tendrá, como cada uno de los anteriores, más de seis millones de euros de inversión, con el fin de –en nuestro limitado marco de competencias en la materia– dotar a todos nuestros centros públicos de sistemas de alarma, buenos accesos, gimnasios, aulas de informática, y desde ahora, también laboratorios de idiomas y ayudas al intercambio de alumnos con otros países. En cuanto a infraestructuras, tenemos también la Universidad Juan Carlos I, el Conservatorio Profesional de Música Cristóbal Halfter y una biblioteca pública. Lo único que nos falta son escuelas infantiles, un déficit que ha de cubrir la Comunidad de Madrid.

—¿Y qué me dice de la Sanidad?

—Móstoles cuenta con dos centros de Salud que estaban comprometidos con el último Gobierno de Felipe González y  en los que sin embargo el PP no ha puesto ni una sola piedra en estos ocho años, ni desde el Insalud ni desde la Comunidad. Además de esta reivindicación histórica, Móstoles necesitaría ya dos centros de salud más y también, a medio plazo, trasladar el actual hospital a una zona nueva con el fin de ampliarlo y dotarlo de nuevos servicios.

 

José Luis Pérez Ráez, alcalde de Leganés

“NUESTRA CALIDAD DE VIDA ES SUPERIOR A LA DE LAS ROZAS O POZUELO"

Otro de los municipios con más solera del sur de Madrid es Leganés, ciudad de 180.000 habitantes que en los últimos años ha protagonizado un salto cualitativo importante. Su alcalde, el socialista José Luis Pérez Ráez explica en la siguiente entrevista de qué forma ha contribuido el ayuntamiento que representa a este desarrollo y cuáles son sus proyectos para la ciudad a corto plazo.

E l sur está experimentando un crecimiento notable en los últimos años, y en él se incluye su municipio. ¿A qué cree se debe? Es sólo cuestión de que los pisos están más baratos.

—El fenómeno es mucho más complejo. Leganés en concreto no ha experimentado crecimiento poblacional y lo que tenemos es crecimiento vegetativo en incluso cierta tendencia a la baja que se equilibra gracias a la llegada de los inmigrantes. El crecimiento cualitativo, sin embargo, es evidente: en diez años la ciudad se ha transformado tremendamente y los nuevos barrios están siendo ocupados por vecinos de los antiguos, mientras que las casas dejadas por estos realojan a los jóvenes. Como la fuerza del mercado es tremenda, las viviendas en Leganés son tan caras como en muchos barrios de la capital. O sea que lo de que el sur es barato es un tópico, y lo sentimos.

 ¿Cómo ha respondido el consistorio a este crecimiento?

—El consistorio ha previsto unos crecimientos limitados y los nuevos barrios que se han hecho no tienen nada que envidiar al rico noroeste. Hoy en día la calidad de vida de nuestros vecinos es muy superior incluso a la de Las Rozas o Pozuelo, ciudades que se concibieron con mayores estándares de calidad pero que en estos momentos se van saturando de una manera evidente. Los municipios del sur hemos crecido de manera más pausada y eso está permitiendo que se vaya mejorando la calidad de la construcción, la planificación y la propia densidad poblacional. Ciudades como Leganés, con 180.000 vecinos, permiten la diversidad: barrios tradicionales, casco histórico, barrios desarrollistas y otros muy modernos y modélicos.

—Respecto al precio de la vivienda ¿en qué línea trabaja su equipo?

—En Leganés tenemos una Empresa Municipal de Suelo, que lleva ocho años funcionado y se dedica prioritariamente a promover viviendas de alquiler para la gente joven y a construir vivienda de protección oficial. En estos años, este tipo de residencias han alcanzado las 3.000. Una cifra muy importante y de la que nos sentimos muy orgullosos si la comparamos con la entidad del municipio.

—Rafael Simancas y usted se han comprometido a construir 50 nuevos centros de empresas ¿con qué objetivos?

—Se tratará de unas instalaciones que asesorará a las pequeñas y medianas empresas con el fin de facilitar su consolidación en el mercado y además prestará a las mismas naves industriales para que puedan comenzar sus actividades. En Leganés contamos ya con uno de estos viveros de empresas, que se encuentra en fase de reubicación. La idea de nuestro candidato a la Comunidad es generalizar este modelo y asistir con él a los jóvenes emprendedores para que consigan abrirse un hueco en el mercado.

—Uno de los retos de los municipios en desarrollo es la adaptación a la sociedad de la información ¿Existen proyectos relacionados con ello en Leganés?

—Sí. Uno de los proyectos más ilusionantes que tenemos en marcha en estos momentos es Legatech, un polígono de dos millones de metros cuadrados que estamos gestionando dentro de un consorcio con la consejería de Economía de la Comunidad y la Universidad Carlos III (que es la titular del mismo.) En él intentamos ubicar empresas de alta tecnología y constituir un parque empresarial con criterios científicos y capaz de generar empleos muy cualificados.

—Dentro de este crecimiento cualitativo, la llegada del llamado Metrosur será muy importante. ¿Qué opina del proyecto?

—Es un proyecto estratégico a largo plazo y una inversión importantísima del Gobierno regional y a través de él se sientan las bases para cohexionar más la zona e interrelacionar mejor cinco grandes ciudades. Pero en estos momentos la principal preocupación de mis vecinos es cómo llegar a sus trabajos en Madrid y el Metrosur, en la medida que sólo tiene una conexión con la capital por la línea 10, no sabemos qué servicio va a dar, porque si hay un uso masivo, esa línea se colapsará. Creemos, por tanto, que hay que realizar más accesos a la red de Madrid, porque la interrelación entre las ciudades del sur es una idea interesante, pero no prioritaria.

—¿Cuál es su propuesta para los próximos años?

—Continuar trabajando en la misma línea, culminar los barrios y los polígonos industriales, la red de instalaciones deportivas y culturales, etc. En definitiva, ir mejorando lo que ya tenemos, porque Leganés y el sur de Madrid tienen cubiertas sus necesidades prioritarias y sólo necesitamos lo que el resto: empleo, progreso, riqueza y solidaridad con los desfavorecidos.

 

Eje Noroeste

Pugna por los municipios más prósperos

El noroeste de la Comunidad de Madrid es la zona más rica de la región y se encuentra entre las más prósperas de España. No obstante, todavía falta mucho camino por recorrer, y eso es lo que pretenden los dos principales partidos: el PP, que en los últimos años ha hecho su feudo en esta zona, y el PSOE, que pretende aumentar su predominio en la misma.

U n entorno cercano a la sierra madrileña se ha convertido en los últimos años en un lugar codiciado para vivir por la gente con posibilidades económicas. Ejecutivos, políticos y demás gente ligada al poder de cualquier tipo huyeron del municipio de Madrid buscando zonas cercanas y bien comunicadas con la capital, pero sobre todo tranquilas y más habitables. Desde entonces, el área se ha llenado de chalés y costosos inmuebles, revalorizándose de tal manera que ha impedido incluso a muchos jóvenes de aquellas localidades vivir en su localidad natal.

Un ejemplo de ello podría ser Las Rozas, cuyo alcalde, Bonifacio de Santiago, ha sido denunciado por la oposición socialista por realizar un diseño urbanístico que pretende duplicar la población del municipio en cinco años y alcanzar los 100.000 habitantes mediante la construcción de viviendas destinadas a los más ricos. Algo contrario a lo que el PSOE lleva en su programa.

Otro de los municipios del norte de Madrid es Majadahonda, que ha experimentado durante mucho tiempo el fenómeno de la llegada de inmigrantes y ha sufrido amenazas como la delincuencia, la violencia de tinte xenófobo o la falta de control de los locales de copas. El problema de la vivienda, sin embargo, se ha solventado en parte con los programas de alquiler de residencias para jóvenes. El que no se ha podido solucionar y comienza a ser un importante problema es el colapso al que han llegado los juzgados de la localidad, que ha propiciado además que otras poblaciones limítrofes como Pozuelo exijan tener sus propios tribunales. Estos y otros muchos temas han saltado a la campaña en la que pugnan el actual alcalde del PP, Guillermo Ortega –cuya principal baza es la construcción por parte de la Comunidad del nuevo hospital Puerta de Hierro en el término municipal–, y el candidato socialista, Ricardo Núñez, que aprovechará los presuntos escándalos urbanísticos protagonizados por antiguos representantes populares en el ayuntamiento como Ricardo Romero de Tejada.

Pozuelo de Alarcón ha mejorado mucho sus infraestructuras, sobre todo en lo que se refiere a la red viaria (la M-503, la N-VI y la conexión con la M-40). Ahora el responsable popular de su ayuntamiento y candidato a la alcaldía, Jesús Sepúlveda, pretende dar una nueva imagen a la localidad, mejorando su transporte público, reformando su plaza mayor, creando nuevas zonas verdes y desarrollando un conjunto urbano con suelo para nuevos equipamientos como un hospital. Todo ello manteniendo y mejorando el nivel de vida de los habitantes. Por su parte, la candidata socialista, Esther Alonso, ve más inminente la dotación de 530 nuevas viviendas para jóvenes y la construcción del tercer centro de salud del municipio, así como la puesta en marcha de unos servicios de mayor calidad en materia educativa, cultural, deportiva y social, que aseguren el bienestar por encima el crecimiento descontrolado que, según los socialistas, pretende el PP.

En Villanueva de la Cañada (ver entrevista en la página siguiente), el alcalde popular, Luis Partida, lleva gobernando desde las primeras elecciones municipales de 1979. Bajo su gestión el municipio ha atraído importantes infraestructuras y se experimentado un crecimiento ordenado. Por eso parece indiscutible su renovación como alcalde, a pesar de la firme oposición de su adversario, el socialista José Antonio García Campos.

Galapagar, sin embargo, es de los pocos municipios de la zona en el que gobierna el PSOE, cuyo alcalde, Manuel Cabrera, es también candidato. Con el apoyo de IU, el Foro Verde de Mendiluce y un grupo independiente local, Cabrera ha sido capaz de desarrollar una experiencia piloto que se ha empeñado, entre otras cosas, en frenar el desarrollo urbanístico incontrolado del municipio. Para la próxima legislatura iniciará importantes reformas en materia de servicios e infraestructuras (ver entrevista). Frente a él, el Partido Popular ha situado a un personaje conocido pero con poca experiencia política: José Tomás Román, padre del conocido torero.

Luis Partida Brunete, alcalde de Villanueva de la Cañada

“TENEMOS QUE MEJORAR NUESTRAS COMUNICACIONES Y SERVICIOS SANITARIOS”

Este municipio, regido desde 1979 por el alcalde popular Luis Partida, es uno de los lugares que más desarrollo ha experimentado en los últimos años. Gracias a la ubicación de importantes infraestructuras como la Universidad Alfonso X El Sabio, el campo de golf municipal o el Aquópolis, los ciudadanos de Villanueva de la Cañada han visto cómo su pueblo ha cobrado vida

- Usted ocupa la alcaldía desde 1979. ¿Cómo ha cambiado su pueblo desde entonces?

—La verdad es que ha cambiado muchísimo. De ser un pueblo que “no estaba en el mapa” ha pasado a ser conocido gracias a las grandes infraestructuras, servicios e instituciones que hemos traído. Ahora tenemos, por ejemplo, dos colegios públicos grandísimos, un instituto, tres colegios privados a los que se va a sumar otro concertado y dos universidades. De hecho, la llegada de la Alfonso X El Sabio ha sido un revulsivo para Villanueva de la Cañada, porque cambió la fisonomía del municipio en lo cultural, en lo educativo, lo económico y lo social. Las propias universidades han creado más de 1.700 puestos de trabajo directos. Pero también lo enfocamos hacia el ocio: tenemos un campo de golf desde el año 1989 y funciona muy bien, una escuela municipal de golf con más de 350 chavales, tenemos el primer parque acuático de la Comunidad de Madrid, el Aquópolis, que funciona muy bien (con cerca de 300.000 visitantes en los tres meses de verano del año pasado).

—Desde 1987 hasta 2002 se ha pasado de casi 3.000 habitantes a más 12.000 el año pasado...

—En este momento rozamos ya los 15.000 habitantes de derecho y los casi 25.000 de hecho. Tenemos una población flotante muy fuerte, primero por los universitarios, ya que de los 12.000 que tenemos, el 70% pertenecen a otras Comunidades, y son residentes. Eso es una riqueza importantísima. Gracias a su estancia aquí hemos tenidos que ampliar muchos servicios. Aunque a su vez están generando una actividad económica dentro del municipio importantísima por la vía del consumo.

—¿Y cómo afronta su ayuntamiento el problema del encarecimiento de la vivienda?

—Pues ahí tenemos un reto y a lo largo de todos estos años hemos hecho bastantes viviendas para familias, para jóvenes tanto en alquiler como en venta. Ahora mismo estamos construyendo 102 viviendas para jóvenes, pero es evidente que hay que hacer más. En el sector II, una zona muy cercana a la Universidad y a las instalaciones deportivas, vamos a sacar otras 184 de precio tasado, protección oficial o alquiler de promoción pública. Y si no fueran suficientes haremos más, porque tenemos suelo suficiente para poderlo hacer.

—¿Qué balance hace de esta última legislatura?

—Muy bueno, ya que a lo largo de la misma hemos culminado numerosos proyectos. Probablemente el más destacado es la nueva casa-cuartel de la Guardia Civil, en donde ya tenemos 21 efectivos ocupando esas dependencias, que darán cobertura de seguridad al pueblo, junto a la plantilla –también ampliada– de la Policía Municipal. Todo ello satisfará una de las principales preocupaciones de los ciudadanos. También hemos inaugurado durante este año la primera planta de compostaje de residuo vegetal y de lodos de depuradora que hay en la Comunidad de Madrid: una planta que trata 32.000 toneladas, de las cuales 24.000 son residuos vetales y 8.000 de lodos, para conseguir un compost utilizable como abono. En cuanto a la cultura y la educación, hemos construido una nueva biblioteca –llamada Lázaro Carreter– en un edificio muy acorde con nuestros tiempos, enfocado a las nuevas tecnologías y con un diseño arquitectónico envidiable; hemos creado una escuela infantil para niños de 0 a 3 años; y se ha inaugurado el colegio público María Moliner, capaz de acoger a 750 alumnos en este momento. La reforma y creación de infraestructuras se han completado con el acondicionamiento urbano de calles como la Real y plazas como la de España; las obras de la piscina municipal y la construcción de un nuevo centro cívico, que se inaugurará después de las elecciones.

—¿Y en su opinión cuáles serían los proyectos más urgentes para la próxima?

—Si los ciudadanos renuevan su confianza en el actual equipo de Gobierno, vamos a seguir luchando en la misma línea, tanto en las grandes cosas como en las pequeñas que afectan al día a día del ciudadano. El esfuerzo va a ir dirigido sobre todo a las infraestructuras: tenemos que mejorar las comunicaciones y aumentar los servicios sanitarios: nuestro centro de salud se ha quedado corto y hay que aumentarlo y traer más especialidades al municipio para que los ciudadanos se desplacen lo menos posible.

—De cara a los próximos comicios ¿no teme usted que el asunto del ataque a Iraq y la implicación del Gobierno en el mismo acabe pasando factura a su partido?

—Sería triste, porque no tiene nada que ver la gestión de un Gobierno municipal con lo que está pasando. Yo creo que todos sin excepción tenemos que luchar por buscar la paz en todos los rincones y de la forma que sea, y por que no haya presidentes como el de Iraq. Yo espero y deseo que no afecte a las municipales. Sería injusto que se castigase a un alcalde o una corporación que trabajan bien por los problemas que se negocian desde la Administración del Estado.


Manuel Cabrera, alcalde de Galapagar

“HEMOS TRATADO DE CONTROLAR EL DESARROLLO CAÓTICO DEL MUNICIPIO”

En la última legislatura, el Ayuntamiento de Galapagar ha sido el vivo reflejo de que en la política local muchas veces prima el interés por el municipio sobre el puramente partidista: su coalición de Gobierno, formada por PSOE, IU y dos grupos locales es todo un signo diferencial de este municipio, que gracias a la mejora de las comunicaciones ha pasado de ser un lugar de segunda residencia a establecer una población de 30.000 habitantes cuya media de edad se sitúa en torno a los 33 años.

- ¿Cómo ha sido el desarrollo urbanístico de Galapagar en los últimos años?      

—Esa es una de las peleas más importantes que tenemos. Porque este pueblo se ha construido entre los vecinos de toda la vida y los que hemos ido llegando. Por lo que siempre hay un cierto choque de intereses lógico. Los propietarios de suelo intentan tener el máximo rendimiento a sus solares y los que hemos llegado después tenemos otros intereses, como la calidad de vida. Tiene que haber cierto desarrollo, pero una de nuestras peleas desde que llegamos ha sido frenar el desarrollismo incontrolado que se había establecido para que las cosas se hagan de forma más racional, pensando en la calidad. Es la diferencia entre pensar que lo mejor es que venga el mayor número de habitantes o que es prioritario mejorar la vida de los que ya están para luego incorporar nuevos vecinos.

—¿Se ha desarrollado algún plan concreto?

—No. En el tema urbanístico se ha dado un desarrollo bastante caótico y hemos tratado de construir un nuevo plan general que controlara esto, pero durante estos cuatro últimos años ha sido muy difícil, porque ha cambiado la Ley del Suelo. Tenemos ya esbozado un avance de planeamiento general que va en esa línea conservacionista, aunque no nos va a dar tiempo de presentarlo. Un valor fundamental es que Galapagar es un término municipal muy grande y que el 73% del municipio está protegido medioambientalmente. Para mí eso es un valor, habida cuenta que la mayoría de la población ya no tiene interés inmediato en la construcción.

—¿Y cómo se ha compatibilizado el urbanismo con el desarrollo de los servicios municipales?

—Precisamente ese desarrollo incontrolado ha producido un problema importante en cuanto al aparcamiento. Galapagar, al ser muy amplio, es un municipio muy disperso, genera mucho tráfico, por mucho que se apueste por el transporte público. Es un casco urbano desarrollado muy a la antigua usanza. Actualmente se están construyendo dos aparcamientos subterráneos en el centro urbano, zona donde también hemos adoptado una política de peatonalización, con el fin ganar espacio para la convivencia. Nosotros tenemos unas costumbres muy de pueblo, de reunión en la plaza, y el tráfico nos lo impedía. Eso va a ayudar no sólo a la convivencia sino a desarrollar el centro como espacio comercial. Por otra parte, también hemos mejorado el transporte público, con la estación de ferrocarril y nuestras tres líneas de autobús que terminan en Moncloa.

Respecto a la limpieza, se ha renovado la flota de maquinaria y se ha venido trabajando en el sistema neumático de recogida. En cuanto a la seguridad, estamos un poco atrapados: cuando tiene algún problema de este tipo el ciudadano acude a la administración más cercana, al ayuntamiento, pero nuestras competencias en la materia son mínimas. Tenemos una Policía Local con unas tareas diferentes, aunque existe una buena colaboración con la Nacional y la Guarda Civil. En ello me sumo a la reivindicación de muchos alcaldes: deberíamos tener más competencias, porque estamos más próximos a la realidad que se desarrolla en nuestros municipios.

—¿Tienen ustedes alguna reivindicación que hacer a las administraciones supramunicipales?

—En el terreno de la salud, por ejemplo, tenemos como referencia el hospital de El Escorial, que no está muy bien dotado. Hay especialidades médicas para las que todavía debemos acudir a Madrid, y eso ya no es de recibo: bien en Galapagar o en cualquier otro sitio del entorno habría que hacer un centro de especialidades médicas. Necesitamos además un segundo centro de salud, porque se dice que tiene que haber uno por cada 15.000 habitantes y estamos en 30.000. Por otro lado, tenemos una población infantil tremenda, por lo que revindicamos también más centros escolares y más servicios.

 —¿Cómo resumiría su programa para las elecciones municipales?

—Para nosotros lo primero de todo es garantizar a los ciudadanos de Galapagar un crecimiento razonable, en un sentido conservacionista, porque nuestros intereses son los intereses de todos ellos y no los inmobiliarios. Otra cuestión muy importante es la participación ciudadana: tenemos que demostrar que de verdad el municipio es la administración más cercana a los ciudadanos. Y que o bien en los aspectos tradicionales como el asociacionismo, o bien a través de las nuevas tecnologías, etc. tenemos que abrir el ayuntamiento a la participación vecinal. Y ya por último y como algo significativo de los cuatro últimos años, es la política cultural: en Galapagar hemos sido capaces de organizar un acontecimiento de orden internacional como es el Galapajazz, y para nosotros no es sólo un festival que reúne mucha gente, sino también un referente de lo que queremos que sea Galapagar y la comarca de la Sierra: un buen lugar para vivir y un lugar en donde ocurren cosas.

 

Al abordaje de una zona estratégica

El noreste de la Comunidad de Madrid es una zona que, gracias a su situación estratégica y a su buena red de comunicaciones –con las autopistas hacia el norte peninsular y el aeropuerto de Barajas– ha experimentado una fuerte expansión. En ella, municipios socialistas como Alcobendas, Alcalá o Torrejón conviven con feudos de IU como Rivas o San Fernando de Henares, e independientes como San Sebastián de los Reyes.

El norte y el este madrileños forman parte de un eje de comunicaciones que ha conseguido atraer a empresas de calado internacional y han conformado una de las zonas de mayor expansión industrial de toda la Comunidad, gracias a su red de carreteras, su situación de salida natural desde la capital a Barcelona y a Europa, y la proximidad del aeropuerto de Barajas. Una zona cuyas poblaciones han contado en los últimos años con un claro predominio de la izquierda en sus ayuntamientos, bien del PSOE o de IU.

Alcobendas es, sin duda, el mejor ejemplo del aprovechamiento de esta sinergia de la situación estratégica para el crecimiento económico y el desarrollo de servicios y de bienestar social. Su alcalde, el socialista José Caballero (entrevistado a continuación) ha acometido mejoras urbanísticas y empresariales que han intentado respetar la cohesión social y el medio ambiente del municipio. Sin embargo, su rival en los comicios, Ignacio García de Vinuesa, ha denunciado la falta de ayudas a los comerciantes, familias numerosas y madres con hijos pequeños, el difícil acceso de los jóvenes a las viviendas y el grave problema del aparcamiento en la ciudad.

Alcalá de Henares es una de las poblaciones más grandes del este madrileño. Su equipo consistorial, gobernado por el socialista Manuel Peinado Lorca desde 1999, gracias al apoyo de IU, inauguró su andadura con la declaración de la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esta importancia, sin embargo, no ha restado empeño en desarrollar también la industria local y la calidad de vida. La apuesta del ayuntamiento se ha centrado en estos cuatro años en favorecer un crecimiento urbanístico ordenado, respetuoso con el medio ambiente y que se apoya en planes concretos y en un crecimiento sostenido que límita la población a un máximo de 200.000 habitantes. La candidatura del PP, encabezada por Bartolomé González, tiene como principales compromisos la creación de infraestructuras educativas, el cierre del casco histórico al tráfico, la construcción de un nuevo parque de bomberos, la puesta en funcionamiento de la “ventanilla única” municipal o la creación de un servicio de limpieza de alcantarillado.

Otro de los principales municipios liderados por el PSOE es Torrejón de Ardoz, que ha superado recientemente los 100.000 habitantes. Su alcaldesa Trinidad Rollán se ha aprestado a diseñar un Plan de Actuación para la ciudad que constituye su principal compromiso de cara a la próxima legislatura y mediante el cual ha adquirido el firme propósito de aprobar un nuevo Plan de Ordenación Urbana y ahondar en la creación de suelo industrial, la rehabilitación de los barrios, la ayuda a la integración social y un sinfín de propuestas. Por su parte, el proyecto del aspirante popular, Pedro Rollán Ojeda se ha empeñado en acabar con el caos circulatorio y con las innumerables obras que lo provocan y afean el municipio.

Feudos de IU. Rivas-Vaciamadrid y San Fernando de Henares son los dos principales feudos de Izquierda Unida en la región. El primer municipio –bajo la dirección de Fausto Fernández, que se presenta ahora como candidato de la formación a la Comunidad de Madrid– ha sido un ejemplo de participación ciudadana en la vida municipal. José Masa, el candidato a la alcaldía y ex concejal de Hacienda del municipio, espera ahora que la gestión de la formación y su proyecto de construir 1.200 viviendas en alquiler para jóvenes le sirva para alcanzar la mayoría absoluta. Al frente tendrá a otro solvente aspirante, el popular Santiago de Munck, que ha denunciado el deterioro de los parques y propone reformas el casco urbano, crear una nueva ciudad deportiva, un Parque Arqueológico, viviendas tuteladas para mayores y un largo etcétera. En segundo de los feudos de IU es San Fernando de Henares, en donde la actual alcaldesa, Monserrat Muñoz, se batirá el cobre con la socialista María Oliva Gómez Riestra.


José Caballero, alcalde de Alcobendas

“CONTINUAREMOS MEJORANDO LA CALIDAD DE VIDA”

Alcobendas es una de las ciudades más ricas y prósperas de la Comunidad de Madrid. Ha sabido aprovechar sus atractivos y compatibilizar el crecimiento urbano con la atención a los ciudadanos, el respeto al medio ambiente y la creación de empleo necesarios para incrementar la riqueza de un municipio que goza de una situación estratégica envidiable. Su actual alcalde y candidato socialista a las próximas elecciones, José Caballero, explica las claves de su gestión.

C ómo ha sido el desarrollo de Alcobendas en los últimos años?

—Lo que hoy es Alcobendas es consecuencia del planeamiento que se hizo desde 1979, fecha en que el PSOE consiguió por primera vez la mayoría absoluta en el consistorio. Hemos buscando un diseño de ciudad que conjugara dos aspectos fundamentales: la sostenibilidad y el aprovechamiento de las sinergias derivadas de su situación en el norte de Madrid y su cercanía con la capital y con el aeropuerto de Barajas. Estos aprovechamientos han hecho posible que pasemos de 70.000 a 100.000 habitantes, que seamos la duodécima ciudad del país por renta per cápita, y que, en los últimos nueve años la inversión total en este municipio haya alcanzado los 61.500 millones de pesetas.

—¿De qué manera se han aprovechando esas sinergias?

—Un factor importante ha sido la implantación dentro de nuestro término municipal de grandes compañías internacionales como Pfizer, Acciona, Vodafone, Citybank, Cisco Sistemas, Lucien Tecnologies, Mercedes, Indra, British Petroleum, etc. repartidas en nuestros parques empresariales de La Moraleja y de Arroyo de la Vega. Otro factor es el propio crecimiento de esta ciudad, que ha sido siempre muy racional, que se ha realizado a través de Planes Integrales, Planes Estratégicos y que ha contado con la implicación de la ciudadanía en la vida del municipio. Con el trabajo de todos, hemos conseguido tener 17 metros cuadrados de zona verde pública y doce de zona deportiva por habitante, un centro cívico o cultural por cada uno de los siete barrios de la ciudad, 400 asociaciones de todo tipo, cuatro centros para mayores o el mejor ratio de España de viviendas de promoción pública por habitante.

—¿Cómo afronta su consistorio la demanda de vivienda?

—Nuestra política al respecto comenzó en 1987, con la firma de dos convenios mediante los cuales cedíamos suelo público para la construcción de 400 viviendas en régimen de alquiler por un lado y otras 458 viviendas por otro. En 1992 desarrollamos el llamado Plan Joven que ampliaba en otras 800 esas viviendas. Dos años después constituimos el Consorcio de Valdelasfuentes, que ha construido otras 3.600 viviendas de promoción pública, de las cuales estamos entregando las más de 2.700 asignadas a promotores o cooperativas. Además de todo ello, en los programas de esponjamiento del casco viejo del pueblo hemos sacado algunos solares que nos van a permitir construir 152 residencias cuya venta sortearemos en abril. Si a esto añadimos que estamos gestionando ya con la Empresa Municipal de la Vivienda un proyecto que va a construir otras 2.675 de promoción pública, tenemos que en 2005 una de cada cinco familias vivirá en una de residencia de este tipo.

—¿Ha sido éste un desarrollo sostenible?

—Sí. Nuestro trabajo en favor de la sostenibilidad y la calidad nos ha permitido edificar de tal forma que ninguna vivienda supera las cinco alturas; ser la primera ciudad que recicla sus aguas residuales; tener la “bandera verde de la defensa ecológica”; aplicar la norma de calidad AENOR en procedimientos administrativos como la disciplina urbanística; tener la medalla de excelencia FQM por el Club de Gestión de Calidad y la Sociedad Española de Calidad; y aplicar las nuevas tecnologías al servicio de sus ciudadanos.

—Otra preocupación es el desempleo. ¿En Alcobendas es un problema?

—En esta ciudad tenemos justo la mitad de desempleo que el territorio nacional y la Comunidad de Madrid: el 6%. Y estamos trabajando para que nuestro incremento de población se corresponda con un incremento de los puestos de trabajo en el propio municipio. Vamos a desarrollar un Parque Tecnológico Industrial que permitirá crear unos 18.000 puestos.

—¿Qué compromisos concretos ha adquirido con sus ciudadanos para los próximos cuatro años?

—El primer mensaje sería: ni un paso atrás en la calidad de vida que hemos obtenido en los últimos 20 años. En ese no retroceder está dar continuidad al desarrollo del municipio mediante una nueva actuación urbanística que permita construir nuevas viviendas, desarrollar el parque empresarial y dar continuidad a los servicios de seguridad ciudadana. En cuanto a nuestros programas ambientales, seguiremos con proyectos de ahorro energético y de agua, y de mejora en sistemas como el de recogida neumática de basuras.

—¿Reclamarán alguna cosa a otras instancias?

Sin duda, al Ministerio de Fomento que le competen los graves atascos que se producen en la N-I mediante la creación de un tramo exclusivo de transporte público a la altura de Algete. Junto a ello, también habría que hacer llegar el metro a nuestros 60.000 habitantes (aunque parece ser que ambos candidatos a la Comunidad de Madrid lo llevan en sus respectivos programas). Y luego, algo totalmente imprescindible es el hospital: no es posible que Alcobendas y los municipios de su entorno, que conforman un núcleo de más de 250.000 habitantes no disfrute de un centro hospitalario de primer orden.

 

Hemeroteca Inicio