Nº 546 - 10 de marzo de 2003

Nuevos grupos reclaman el retorno a la familia tradicional

ULTRACATÓLICOS EN CAMPAÑA

La participación ciudadana está de moda. Pero no sólo entre la izquierda del No a la Guerra y el Nunca Máis, sino también entre un número significativo de católicos que se consideran defraudados por el Gobierno al que votaron. Para ellos, el PP ha hecho demasiadas concesiones en su pretensión de acercarse al votante medio de centro: sus tímidos intentos de regular temas tan polémicos como el aborto, la eutanasia o la situación de las parejas de hecho y los homosexuales han llevado a los partidarios de la concepción tradicional de la familia a movilizarse en torno a diversos medios y grupos de presión política. El gran respaldo popular del que gozan algunos de ellos –como E-Cristians, HazteOír o PROFAM– les ha proporcionado ya sus primeros triunfos. Su éxito comienza a ser tal que los ultracatólicos incluso han iniciado incursiones en política, como la del partido Familia y Vida.

Por Fermín Núñez

La política y la religión han mantenido desde siempre caminos casi paralelos, que en multitud de ocasiones han llegado a cruzarse, con mejor o peor resultado. En nuestro país comienza a surgir un significativo movimiento que reivindica precisamente una mayor participación de los cristianos en la vida política, sobre todo para conseguir que el concepto de familia tradicional sea respetado y tenido en cuenta en la Administración. La brecha abierta entre los gobiernos posteriores a la Transición y la Iglesia comienza a preocupar a muchos católicos de la línea más ortodoxa, para quienes algunos logros políticos considerados avances de nuestra sociedad –como la regularización del aborto, o la equiparación legal de los homosexuales y las parejas de hecho a los matrimonios–, suponen en realidad un retroceso que atenta contra su concepción de la familia y que, según ellos, está ocasionando ya graves consecuencias, como la escalofriante caída demográfica.

Gracias a un relevante respaldo ciudadano, este nuevo movimiento ha comenzado a lograr objetivos políticos concretos y palpables. Cercano en algunos casos al catolicismo más fiel al actual Vaticano de Juan Pablo II y en otros, clara y conscientemente desmarcado de la Iglesia, se aglutina en cuatro o cinco grupos de presión, auténticos lobbys que, aunque suelen contar con pocos medios, saben cómo manejarlos de acuerdo a una estrategia bien definida. No en vano, detrás de alguno de ellos se encuentran personas con amplia experiencia política y que, sobre todo, conocen los mecanismos de persuasión más efectivos. El rápido desarrollo de estos grupos y de sus propuestas tiene mucho que ver con el auge de Internet entre la clase media. La Red se ha convertido en una herramienta fundamental para este tipo de movimientos ciudadanos, gracias a un gran poder de convocatoria en torno a una causa común. A través de ella, estos lobbys son capaces de congregar a decenas de miles de personas sin apenas capacidad económica. A diferencia de otro tipo de grupos de tinte ultracatólico más o menos consolidados en nuestro país y con una concepción familiar semejante –como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación o el movimiento Neocatecumenal–, los nuevos ultraortodoxos no necesitan recursos financieros, por lo que no tiene necesidad de pedir aportación económica a sus acólitos. Aunque, por supuesto, gozan de subvenciones y no rechazan las donaciones, su doctrina básica es mucho más práctica y sencilla, y se fundamenta en emprender determinadas acciones de castigo contra políticas concretas.

Josep Miró i Ardèvol, promotor de uno de ellos –E-Cristians– explica así la filosofía de su plataforma: “Mientras el católico esté aislado, como lo está ahora, tendrá una fuerza mínima a la hora de influir en la toma de decisiones políticas”. Por tanto, razona: “Hay que conseguir una transversalidad del voto católico, sin romper con el pluralismo. Conseguir crear plataformas de presión que agrupen a los católicos para poder hacer oír su voz en la sociedad”. Argumentos sencillos que también utiliza a la hora de definir esta presión: “Si tras un detenido examen, por ejemplo, se estimase que la política familiar de Ruiz-Gallardón no es coherente con los valores de la ley natural, se podría así propugnar una abstención organizada frente a dicho político”.

La simplicidad de este método esconde, al ser debidamente respaldado, una eficacia aplastantes ya que la retirada directa del voto supone la mayor amenaza de boicot para cualquier político. El secreto, evidentemente, está en el respaldo popular con que cuente esa amenaza; y eso precisamente, por encima de cualquier otra cosa, es lo que intentan conseguir no sólo E-Cristians, sino todos estos nuevos grupos. Para ello, no sólo han aumentado su número, sino que también han diversificado su esfuerzo a todas las facetas de la vida: asociaciones y plataformas ciudadanas, medios de comunicación, incursiones en el mundo universitario (ver Conflicto abierto en el CEU) y partidos políticos. Junto al de Miró i Ardèvol, los que hasta ahora han logrado una mayor respuesta son la Plataforma para la Promoción de la Familia (PROFAM), la Federación de Familias Numerosas, la plataforma cívica HazteOír y el partido Familia y Vida.

Josep Miró i Ardèvol sabe muy bien de lo que habla: su experiencia política se remonta al franquismo y le ha llevado a ser incluso conseller de Agricultura, Ganadería y Pesca del gobierno de Jordi Pujol, con quien conserva unas inmejorables relaciones (ver E-Cristians, la experiencia catalana) y de quien ha sido también asesor. Este ingeniero agrícola de 57 años, Fundó E-Cristians en marzo de 2001 con el objetivo de, en sus propias palabras, “que los cristianos dejen de tener miedos... que salgan del armario de manera clara, sin complejos”. Se trata de una plataforma ciudadana “de reflexión y acción” que –partiendo de una conciencia clara de pertenencia e identidad católicas, aboga por una mayor presencia del cristianismo en la vida pública (entiéndase política, instituciones, producción cultural, comunicación, etc.) y pretende sumar energías y unir fuerzas en aras de objetivos concretos. La distancia producida en los últimos años entre el Partido Popular y los sectores católicos más ortodoxos en relación con las políticas familiares fue el desencadenante para crear esta “organización de encuentro” que desarrolla y difunde sus actividades fundamentalmente en Internet, a través de un portal (www.e-cristians.net) que se constituye como agencia de noticias (con revista y boletines semanales), espacio de participación (foro y actividades de la asociación) y plataforma de servicios (viajes, libros, documentación, etc.) Aunque esta presencia en la Red, según la plataforma, es “instrumental, porque constituye un medio de comunicación e interacción extraordinario”. Su verdadero eje central son las campañas concretas (actos públicos, recogida de firmas, intervenciones en medios, entrevistas con políticos...) que la convierten en un influyente grupo de presión, como ha podido comprobarse recientemente en su movilización contra la polémica campaña de la Generalitat para colocar máquinas expendedoras de preservativos en los institutos catalanes, que ya ha sido imitada en otras Comunidades.

Aunque sus actividades se han desarrollado dentro de Cataluña, su vocación es nacional y mantiene estrechos contactos con el resto de asociaciones de defensa de la familia. Así mismo, también organizó la Convención Cristianos por Europa en Barcelona, con el fin de solicitar a la Unión Europea (previa incorporación del Vaticano) que el concepto de protección a la familia tradicional tenga cabida en la Constitución Europea que se está desarrollando (ver E-Cristians, la experiencia catalana).

Su posición política se manifiesta especialmente nítida en los editoriales que publican, como clarificador: Los católicos y la política en España: “Resulta innegable a estas alturas –afirma– que el Partido Popular y la Iglesia española han entrado en una fase no sólo de alejamiento sino de conflicto sordo”. Un distanciamiento que atribuye a dos causas: “la posición de la Iglesia con la polémica ley de inmigración [...] y los encierros de inmigrantes en iglesias” y la “intención nada oculta del presidente Aznar de conseguir que la Iglesia se alineara como una fuerza política o social más con el pacto antiterrorista”. “Este desencuentro –prosigue– viene precedido de la insatisfacción de la Iglesia por la falta de solución para la no resuelta situación de las clases de religión en los centros educativos, condenada a ser una maría”. “Pero en el fondo de estos conflictos late algo más importante: las dos almas del PP, porque a pesar de su adscripción técnicamente demócrata cristiana, en el Partido Popular y en su Gobierno conviven dos visiones muy diferenciadas: una que forma parte de esta gran corriente de pensamiento político de inspiración cristiana [...] y otra de corte nítidamente liberal –permisivo, cuyos planteamientos en cuestiones relacionadas con los fundamentos antropológicos de la persona, el derecho a la vida o la bioética [...] se alinea en posiciones semejantes por no decir idénticas a las del partido socialista: ello explica la ley de parejas de hecho de la Comunidad Autónoma Valenciana, donde el PP gobierna con mayoría absoluta y su presidente [Eduardo Zaplana, hoy ministro de Trabajo y Asuntos Sociales], mantiene hilo directo con Aznar”. Como final, el editorial acaba augurando que “de continuar la pugna el resultado está cantado: el PP seguirá el camino de la erradicación cristiana como antes hizo Convergencia en Cataluña [...] El sesenta por ciento de los votos que abandonaron a Pujol para engrosar la abstención y situarlo a milímetros de la derrota, fueron el segmento de los católicos practicantes, que de votar en un 45% a Pujol en 1995, se redujeron en 1999 a poco más del 30%”. Y amenaza: “Si la historia se repite con el PP, y lleva camino de hacerlo, su principal problema para conservar la mayoría absoluta no será el arrastre de Zapatero sino los votantes que sin otra opción, pero defraudados en sus convicciones, se queden en casa”.

Esta amenaza que comienza a cernirse sobre el PP ya ha dado sus primeros coletazos en la Comunidad de Madrid. El anuncio del trámite del anteproyecto de Ley de Protección de la Familia presentado por el presidente Alberto Ruiz-Gallardón en la Asamblea autonómica ha puesto en marcha al movimiento ciudadano de defensa de la familia contra lo que consideran un atentado a la familia: equiparar a las parejas homosexuales con los matrimonios tradicionales. La iniciativa partió de otro de los grupos de presión más activos, la Plataforma para la Promoción de la Familia (PROFAM), una organización que agrupa a más de 300 asociaciones familiares y educativas de Madrid y que ha logrado reunir 75.000 firmas y, con ello, ralentizar el proceso de tramitación de la ley por la vía de la amenaza directa de la retirada masiva de votos a Gallardón (que se presenta como candidato del PP a la alcaldía de la capital).

PROFAM, promovida por Eduardo Hertfelder de Aldecoa, actúa en el ámbito de la Comunidad de Madrid y tiene como objetivo principal “la promoción, difusión, defensa y ayuda de la persona y la familia a través de la sensibilización de la sociedad, la generación de propuestas y alternativas, y siendo interlocutor con las Administraciones y partidos políticos”. Una aspiración que esconde una concepción monolítica de la familia como –según reza su manifiesto– una célula “fundada sobre el matrimonio, unión íntima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, constituido por un vínculo formal y estable, libremente contraído, públicamente afirmado y al que se le ha confiado la transmisión de la vida.” De lo que se deduce que “las situaciones de convivencia no matrimoniales no deben ponerse al mismo nivel que el matrimonio. La convivencia de dos personas del mismo sexo, con independencia de su orientación sexual, carece de analogía con el matrimonio. Dos personas homosexuales no pueden contraer matrimonio pues no se da en ellos la diferencia y la complementariedad sexual ni, por tanto, la capacidad de generar una nueva vida en la unión mutua.”

Junto a estos dos grupos de presión, otro de los más activos (íntimamente ligado al anterior) es la Federación de Familias Numerosas. Presidida por José Ramón Losana, esta federación se ha reunido con los mismos objetivos y el mismo aparente disgusto con las políticas más recientes del PP respecto a la familia. Ambas –PROFAM y esta federación- forman parte del Foro Español de la Familia. Constituido el pasado 7 de junio de 2002 con un congreso, coordina a 20 confederaciones, 117 federaciones y más de 5.000 asociaciones, que representan a cuatro millones de familias. La medida concreta más importante que salió de la reunión constituyente fue proponer un Pacto de Estado por la familia para unificar las ayudas existentes en todas las comunidades autónomas equiparándolas con las europeas y una Secretaría de Estado de la Familia o algún otro órgano similar.

Junto a estos movimientos de apoyo a la familia tradicional –católicos o declarados no confesionales– están teniendo también gran acogida social diversos medios de comunicación que –como la página web de E-Cristians– se sirven de la inmediatez y la gran extensión de Internet para hacer llegar todas estas campañas e iniciativas contra el aborto, los homosexuales y las parejas de hecho a la mayor parte de ciudadanos posible. El principal de entre todos ellos es la plataforma cívica Hazteoír, cuya página www.hazteoir.org es un auténtico conglomerado de documentos, noticias y servicios relacionados con el nuevo movimiento. Cuenta con enlaces para poder escribir a los diputados y a 120 medios, un kiosco virtual, buscador, foro propio y enlaces a otros, boletines, convocatorias, etc... Y sus canales y servicios dan testimonio de cuáles son los temas que preocupan en su seno: política familiar, uniones de hecho, clonación, terrorismo, mujer, educación, participación política... Incluye incluso algo tremendamente significativo: bajo un enlace llamado “lobbying” puede leerse el párrafo: “En esta sección incluimos algunos artículos y trabajos preparados por el equipo de HazteOir.org que esperamos te ayuden a perfeccionar tu técnica de ‘Lobbying”. Definen esta técnica como la desarrollada por “cualquier grupo, asociación, empresa o ciudadano que pretende influir ante los poderes públicos”, y ofrecen artículos explicativos titulados “10 pasos para construir con éxito una campaña online”, “¿Qué es el ‘Lobbying”? y “Cómo escribir una Carta al Director”, además de un “Decálogo del buen “lobbista”. Que destaquen el lobbying no es ni mucho menos casualidad. No en vano la propia HazteOír surgió de una iniciativa semejante llevada a cabo por 25 personas encabezadas por Luis Laredo: “un individuo que deseó expresar su opinión, pero que no sabía exactamente con quién hablar. Un individuo, como tú y como yo, y como millones de españoles que han llegado a desconectar de su Gobierno y de sus líderes. La única diferencia es que este señor tenía una idea sobre qué hacer para solucionar este problema”. El lema de la plataforma se orienta también en este sentido: “Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo”.

Por último, y dentro de su estrategia de expansión popular, estos grupos comienzan a meterse de lleno en el mundo universitario. Sobre todo en la San Pablo-CEU, patrocinada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), una organización de línea ideológica semejante y que, de hecho, forma también parte del Foro Español de la Familia. Aparte de la presunta caza de brujas denunciada en el seno de la universidad y los proyectos llevados a cabo con “E-Cristians” en Cataluña (ver Conflicto abierto en el CEU), la idea de que los católicos actúen en política ha tenido también su eco en las páginas de El Rotativo, el periódico editado por la mencionada universidad. En su número 70 (del 19 de febrero) Dalmacio Negro escribía el artículo Conducta política de los católicos, en el que se explicaba que “la vida política ha estado y está dirigida por gobiernos en los que participan decisivamente partidos, grupos y políticos supuestamente cristianos, muchos de ellos católicos [...] lo sorprendente es su colaboración en el proceso de secularización y descristianización [...] Un político católico, si no es un oportunista no puede disociar sus creencias religiosas de su actividad política. En conciencia, no puede aceptar ni colaborar en la cada vez más numerosa legislación anticristiana, como la abortista o la favorable a la eutanasia, o la que ataca de diversas maneras a la persona o destruye la familia [...] Dada la participación activa en la vida política de tantos católicos y que una gran proporción de votantes lo son también de buena fe, de ser medianamente atendida, provocaría una revolución en los usos políticos”.

Debate interno. Una revolución que pretende ser aprovechada y canalizada por un nuevo partido llamado Familia y Vida que, al amparo del respaldo ciudadano del que gozan los citados grupos, se presentará a las próximas elecciones municipales y autonómicas en varias circunscripciones. La conveniencia de llevar la protección familiar al terreno político ha suscitado un debate interno en estos grupos: ¿Debemos –dado el apoyo popular que nos avala– usar los métodos de convocatoria que tan bien nos han funcionado para probar nuestra fuerza en unas elecciones? Aunque Josep Miró afirma que “la existencia de un único partido católico podría romper el legítimo pluralismo de opciones opinables en los cristianos” no descarta tal posibilidad. Sin embargo, considera que “antes de ello es preciso articular organizaciones sociales, mucho más efectivas en la práctica”. Así pues, para Miró, las plataformas sociales como E-Cristians no han agotado todavía todo su potencial.

Familia y Vida es la primera tentativa. Aunque su presidente, el economista José Alberto Fernández López, desmarca las directrices de su formación del pensamiento católico, no duda en reconocerse como tal a nivel personal (ni reconocer a la mayoría de sus afiliados) ante El Siglo. Para él, aun abogando por inquietudes con las que coincide el humanismo cristiano, su partido no debe ser la voz de esa confesión, y debe limitarse a defender, como reza su ideario, “el derecho universal a la vida” y “la defensa prioritaria de la familia basada en el matrimonio”. Sus objetivos inmediatos son conseguir al menos un 5% del voto que permita ostentar al menos un diputado autonómico o un concejal en los ayuntamientos en donde se presenten. Hasta ahora, podrán hacerlo en Madrid y en Zaragoza, aunque “tal y como van las cosas” no descartan intentarlo también en Valencia, Murcia o Castilla-La Mancha. Para ello, el partido hace todo lo posible por darse a conocer, a través de la aparición en medios de comunicación y el desarrollo de múltiples campañas contra el aborto, la reproducción asistida, la expedición de preservativos en los centros de enseñanza, la Ley de Parejas de Hecho, o la edición de guías de orientación homosexual. Como partido temático sus objetivos no van más allá de la salvaguarda de la familia (“comunidad estable fundada en el matrimonio de hombre y mujer, que forman los cónyuges y sus hijos...”) y la defensa de la vida (“desde el mismo momento de su concepción hasta su terminación por causas naturales, oponiéndose a cualquier interrupción intencionada durante ese plazo, en especial, el aborto, la eutanasia y la pena de muerte”). Junto a Fernández, completan la Junta Directiva Nacional el Secretario General y candidato por Madrid, Íñigo Coello de Portugal (letrado del Consejo de Estado y ex militante del PP), el tesorero Rafael Llorente (abogado) y los vocales Rosario Victoria Andía (bióloga), José María Merino Thomas (ingeniero de Minas), Ascensión López (economista), José Alfonso Garre (ingeniero Industrial) y María Dolores Ruiz (licenciada en Químicas).

Apoyo papal. Y a todo esto, ¿qué postura tiene el Vaticano respecto a estos nuevos grupos de presión? A tenor de los últimos acontecimientos y de acuerdo a la doctrina mantenida hasta ahora por el actual Pontífice, Juan Pablo II no tiene por más que sentirse atraído por estos nuevos movimientos de apoyo a la familia tradicional en España. Un país que por otro lado tantas alegrías le ha dado, con la buena acogida que siempre han tenido organizaciones fieles al Vaticano como el Opus Dei de Escrivá de Balaguer, la Comunión y Liberación de Luigi Giussani, los Legionarios de Cristo de Marcial Maciel, o las Comunidades Neocatecumenales de Kiko Argüello. Máxime cuando los nuevos movimientos cuentan con ese espíritu social popular y espontáneo del que adolecen los anteriores y cuando –como se ha demostrado con la amenaza de guerra contra Irak, último de muchos desencuentros– la brecha entre la doctrina política y la oficial de la Iglesia aumenta por momentos (una brecha que tiene especial importancia al hablar de los conceptos de familia o la protección a la vida tal y como la concibe el Vaticano).

Como consecuencia directa de esta brecha, las máximas autoridades de la Iglesia han iniciado ya el debate sobre el papel político de los católicos. En este sentido, por ejemplo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, (cuyo Prefecto es el Cardenal Ratzinger) ha hecho pública recientemente una Nota Doctrinal “sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política”, en la que, basándose en el Concilio Vaticano II, afirma que “los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en política” y les insiste en “el deber de respetar y proteger los derechos del embrión humano”, salvaguardar “la tutela y promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad, frente a las leyes modernas sobre el divorcio”, advirtiendo que “a la familia no pueden ser jurídicamente equiparadas otras formas de convivencia, ni éstas pueden recibir, en cuanto tales, reconocimiento legal”.

La profusa y exitosa actividad de los grupos de presión españoles por esta protección de la familia tradicional y la vida, ha hecho que el propio Juan Pablo II haya dado los primeros pasos de acercamiento y reconocimiento a los mismos. Si la semana pasada asistimos a un primer gesto con su visita relámpago a Madrid, el Papa también ha reservado un regalo muy especial a sus eficientes seguidores españoles: ha anunciado que el V Encuentro Mundial de la Familia que se celebrará en 2006 tendrá lugar en Valencia y que, si la salud se lo permite, contará con su presencia como presidente del mismo. ¿Es fruto de la casualidad o habrá percibido antes que nadie el Pontífice de la relevancia que está cobrando este movimiento de defensa de la familia en España?


E-CRISTIANS, LA EXPERIENCIA CATALANA

En los últimos años, sobre todo al amparo de la línea cada vez más ultraconservadora que el cardenal Ricard Maria Carles ha impuesto en el arzobispado de Barcelona, ha cobrado especial relevancia pública un reducido, pero muy activo e influyente, grupo de presión, E-Cristians, cuyo liderazgo ejerce el político convergente Josep Miró i Ardèvol, con muy buenos contactos en el actual Gobierno de la Generalitat y especialmente en el entorno más cercano al presidente Jordi Pujol y a algunos miembros de su familia, como su esposa Marta Ferrusola y sus hijos Jordi y Oriol Pujol Ferrusola.

El grupo E-Cristians, al que el actual Gobierno de la Generalitat ha concedido en los últimos años importantes subvenciones y cuantiosas ayudas económicas, se caracteriza por la defensa estricta de los más rigurosos criterios ultraconservadores dictados por la Santa Sede y la jerarquía católica. En casi todas las ocasiones suele ser el propio Josep Miró i Ardèvol quien actúa personalmente como portavoz de E-Cristians, tanto a través de sus muy frecuentes artículos  en La Vanguardia, Avui e incluso El País como en sus intervenciones en numerosos debates y tertulias en radio y televisión.

Como líder indiscutible de E-Cristians, Josep Miró fue el principal responsable de la reciente celebración en Barcelona –bajo los auspicios del Gobierno de la Generalita–-, de la Convención de Cristianos por Europa, en la que se reivindicó no sólo el reconocimiento de las “raíces cristianas de Europa” en la futura Constitución de la Unión Europea, sino que en ésta se defiendan las posiciones oficiales que la Iglesia católica sostiene sobre la eutanasia, el aborto, el divorcio, las parejas de hecho y los derechos de los homosexuales. La beligerancia pública de E-Cristians en estas cuestiones es muy conocida, como lo son las posturas radicales que en estos y otros temas mantiene el propio Josep Miró i Ardèvol, quien poco antes de cesar voluntariamente como concejal de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona armó un gran escándalo político por el solo hecho de que hubiese sido retirado el crucifijo que desde hacía años presidía el salón del Consell de Cent del consistorio barcelonés, exigiendo que fuese repuesto de inmediato. Más recientemente, con motivo del último filme de Constantin Costa-Gavras, Amén, que denuncia con gran rigor documental y sin demagogia la pasividad e incluso la connivencia de Pío XII y otras altas jerarquías católicas de la época con el régimen nazi de Adolf Hitler y en concreto con el holocausto, tanto E-Cristians en general como en especial Josep Miró i Ardèvol han desatado una intensa campaña en contra de dicha película, a menudo con ataques sin ningún fundamento.

El activismo público de E-Cristians goza del apoyo decidido del arzobispo de Barcelona y de su más inmediato equipo de colaboradores, mientras que suele ser visto con gran recelo por amplios sectores del catolicismo barcelonés y catalán, incluyendo a varios obispos que, al menos en privado, han sido objeto reiterado de ataques y críticas por parte de ésta plataforma ultracatólica y del propio Miró, fundamentalmente por sus posiciones progresistas. Objeto constante de los ataques y las críticas de E-Cristians viene siendo desde hace años la televisión autonómica catalana, TV3, algunos de cuyos programas más populares, (en especial la serie humorística Plats bruts, pero también muchos otros programas, incluso informativos y debates), han sido anatematizados públicamente por Miró y su organización.

A pesar de gozar ya hasta ahora de muy buena salud económica, gracias sobre todo a las ayudas y subvenciones de la Generalitat y al apoyo del cardenal Carles, E-Cristians puede ser a partir de ahora una de las principales beneficiarias de la herencia de un conocido activista del catalanismo católico, Josep Rafael Carreras de Nadal, fallecido recientemente y en cuyo testamento legó toda su fortuna, cifrada entre los 4,2 y los 6 millones de euros, esto es entre los 700 y los 1.000 millones de nuestras antiguas pesetas, a un grupo de cristianos íntimamente ligado a la plataforma, la Federació de Cristians de Catalunya. No deja de ser sorprendente que un hombre considerado siempre como progresista, como lo fue Carreras –repetidamente detenido y encarcelado durante el franquismo por su activismo catalanista– legase su fortuna a un grupo vinculado de algún modo a Miró i Ardèvol, que el 11 de septiembre de 1973 se jactó de celebrar el golpe de estado con el que el general Augusto Pinochet implantó su dictadura en Chile. Claro está que Miró, militante en la democristiana UDC durante el franquismo, ha dado tantos cambios en su vida que ya a nadie puede sorprender: coqueteó con la UCD en los inicios de la transición democrática para recalar luego en CDC, llegando a ser –tras su polémico paso como concejal de CiU por el Ayuntamiento de Barcelona– consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat.

Jordi García-Soler (Barcelona)


CONFLICTO ABIERTO EN EL CEU

La institución universitaria creada en 1933 por el que sería cardenal Ángel Herrera Oria, a la cabeza de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), se encuentra inmersa desde hace meses en un conflicto abierto, entre acusaciones de “cazas de brujas” por un lado e “intentos de convertir el centro en un campo de batalla ideológico” por otro. El desencadenante, el despido de 63 profesores de tres de los centros universitarios de la Fundación Universitaria San Pablo CEU: las universidades San Pablo CEU de Madrid y la Cardenal Herrera CEU de Valencia y el centro universitario Abat Oliva, adscrito a la Universidad de Barcelona. 

Según ha asegurado la dirección de la fundación, cuyo patronato preside Alfonso Coronel de Palma desde 1998, “estas medidas” se han debido a la “progresiva adaptación de las plantillas docentes”, para “dar respuesta al impacto de la caída demográfica, de los cambios en la tendencia de la demanda de las titulaciones y de la transformación de los planes de estudios”. Además se asegura que estas destituciones, que no superan el 2,9% del total del personal, se han realizado “en la mayoría de los casos, con bajas incentivadas y acuerdos de extinción de contrato en condiciones económicas ventajosas”.

Por una parte, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) contradicen esta primera versión, ya que da un incremento de alumnos matriculados en sus universidades de Madrid y Valencia. Además, la versión de profesores despedidos y de miembros de los comités de empresa de los centros de Madrid y Valencia es totalmente distinta. Estos docentes aseguran que detrás hay persecuciones por motivos ideológicos, añaden que se ha contratado a nuevos profesores –frente al supuesto descenso de alumnos– y declaran que las indemnizaciones se han ajustado a los mínimos legales por despido improcedente.

Argumentan que desde mediados de los años 90, y según algunos especialmente tras la llegada de Coronel de Palma –hijo del fallecido Luis Coronel de Palma, marqués de Tejada y ex gobernador del Banco de España– a la Fundación, se ha producido un progresivo incremento del talante conservador de la institución, que se califica hasta de “anticonciliar, e incluso, integrista”. Al mismo tiempo se detecta el aumento en el número de miembros de grupos como el Opus Dei, Comunión y Liberación o los Legionarios de Cristo, a los que hay que añadir los ya conocidos de viejas ideologías como el carlismo y el falangismo.

“Si yo hubiera pertenecido a alguno de estos grupos en ningún caso me habrían despedido”, sostiene Paz Díez Taboada, antigua profesora de Literatura Española Contemporánea que fue despedida en verano de 2002 tras más de 33 años en los distintos centros de la fundación y a la que se le dio la indemnización exacta prevista por la ley. Fernando García Castro en Madrid, Camilo Lluch y Felipe de Vicente en Barcelona son algunos de los ejemplos de docentes con décadas de experiencia en esta universidad católica que han sido sustituidos, según declaran fuentes docentes, por profesores con menor bagaje o muy vinculados a grupos concretos, como Gabriel Galdón con el Opus o Magdalena de la Puerta, con Comunión y Liberación.

Los conflictos con ciertos profesores parecen estar también causados por motivos sindicales. En el caso de una de las despedidas en Valencia, que pertenecía al Comité de Empresa, un juzgado valenciano reconoció el despido por “discriminación” y pidió su readmisión, sentencia recurrida por la empresa. Otro conocido profesor del San Pablo, Alfonso de la Quintana, integrante de la candidatura crítica del Comité de Empresa madrileño, fue expedientado, aunque nuevamente un juzgado dejó sin efecto esta sanción. Los Comités de Empresa de Madrid y Barcelona han emitido comunicados de apoyo a la dirección, pero los despedidos aseguran que está motivada por presiones y por miedo.

Las conexiones de la dirección de la fundación con los nuevos grupos cristianos se materializa en hechos como la cesión de la sede de la Abat Oliva para la Convención de Cristianos por Europa, celebrada en Barcelona en diciembre, o la pertenencia de Jaime Urcelay, director de Recursos Humanos de la Universidad San Pablo CEU, a E-Cristians, a los que representa en Madrid.

Por T. L.

 

LA POLÉMICA

CARTAS RECIBIDAS Y PUBLICADAS EN NÚMEROS POSTERIORES

Los"ultracatólicos" y el pluralismo interno del CEU    (nº 548. 24 de marzo de 2003)

Soy periodista económico, católico, profesor de la Universidad católica San Páblo CEU, miembro del partido politico de reciente creación Familia y Vida. También fui alumno, y hoy soy admirador y amigo, de Gabriel Galdón. Es decir, que soy un "ultra" como la copa de un pino, un peligroso, posiblemente violento, ultraortodoxo, radical, extremista y demás adjetivos que se pasean por el texto publicado en esta misma revista (número 546), acerca de la participación de los católicos en la vida pública y del resurgir de los movimientos familiares, pro-vida, cristianos, etc. Hasta una veintena de veces se menciona en el reportaje la palabra, o el prefijo, élultra", lo que se ha vuelto a repetir en el número 547. Como dicen los jóvenes de hoy: "Me siento aludido".

Dice el reportaje que nosotros, los ultras (si quieren ultra-católicos, aunque sospecho que esto último no deja de ser un apéndice para los autores de] trabajo), andamos muy activos en medios informativos, lobbys, partidos, asociaciones y universidades. No está mal, aunque a mí me recuerda lo del chiste: ¡Ojalá, hijo mío, ojalá! La verdad es que, a día de hoy, los católicos seguimos siendo esa troupe de cobardones que no nos atrevemos a comportarnos como lo que somos. Y esto en todos los ámbitos: académico, económico y politico. Diría que no pecamos por exceso, sino por defecto, actitud muy poco ultra.

Hablemos de la Universidad San PabloCEU. La verdad es que no se engaña a nadie: todo alumno que se matricula en ella sabe que depende de la Asociación Católica de Propagandistas. Es decir, que la institución no sólo se manifiesta católica, sino que hace propaganda de su credo. El que no quiera matricularse en ella tiene otros muchos centros donde,cursar sus estudios, públicos o privados. lógico es que la enseñanza que se imparte tenga una orientación cristiana. Lo ilógico sería lo contrario. Y para enseñar "en crístiano" suele ser condición necesaria creer en lo que se enseña.

Porque aquí no hacemos otra cosa que darle vueltas al concepto de pluralismo (nombre mágico, asimismo empleado en el primero de los reportajes). Verán: el pluralismo interno es una grosen chorraden, que siempre se conoció con el nombre de esquizofrenia. lo que es bueno e instructivo, hermoso y capaz, es el pluralismo externo. Es decir, que haya universidades (y periódicos, y partidos políticos, y empresas, y centros culturales ... ) de orientación cristiana, y atea, y marxista, y liberal, etc. Y todas esas instituciones viertan sus mensajes, libremente, en el foro público.

Ejemplo: reto a los compañeros hacedores del informe a que encuentren un solo profesor católico (perdón, ultracatólico) que ocupe un puesto relevante en la Universidad Carlos III, que dirige el socialista Gregorio Peces,Barba, tan amante del laicismo él. Y a la Carlos III le seria más exigible que al CEU, en cuanto universidad pública, supuesto reflejo de las distintas opciones en las que se agrupan ciudadanos y contribuyentes.

Así que si el CEU ha echado a 60 profesores ha sido, en efecto, por razones demográficas, pero espero, sinceramente lo espero, que algunos cambios sí se hayan debido a la necesidad de adecuar el profesorado al ¡deario. A mí me encantaría que el CEU decidiera prescindir de quien no comparte, incluso ataca, su visión de la existencia. De la misma forma que, por decir algo, me parecería bien que el Pártido Feminista expulsara de sus filas a un maltratador de mujeres o a un partidario de que la mujer deba pedir permiso al marido para firmar un contrato, o que el Partido Liberal acabara por prescindir de quienes pretendieran nacionalizar la banca, la energía, las telecomunicaciones y los medios informativos.

Mención aparte merece el precitado Gabriel Galdón, colocado como arquetipo de los profes introducidos en nómina gracias a su contubernio ideológico. Galdón es miembro del Opus De¡ (El MOPU, como se le conoce en determinados círculos), y a mucha honra. De su historia¡ me niego a hablar: es demasiado largo. Pero sí de algo que aprendí de este catedrático de Teoría Informativa, por oposición. Se trata de un concepto que me ha acompañado en el ejercicio del periodismo económico durante 17 años: el objetivismo. Aconsejo a quienes le critican lean el libro de Galdón sobre Información y Desinformación. Se lo voy a traducir, seguramente mal traducido. Significa que si llego a una redacción económica, y veo que alguien ha titulado: `relefónica ganó 11.296 millones de euros" (pura ficción, lo sé), lo primero que debo preguntar es lo siguiente: ¿Quién está pringado? Porque ese titular es el arquetipo de lo que Galdón denomina periodismo objetivista: algo matemáticamente exacto, riguroso, objetivo... y falso como una cáscara de nuez. El precitado titular nada nos dice de la gestión de Telefónica (el ejemplo es válido para cualquier otra empresa), ni de su evolución, ni de sus servicios, ni de sus condicionantes internos, ni de su equipo directivo. Es un periodismo espléndido, notario de la actualidad... absolutamente inane, acomodaticio y vendido a los intereses económicos o publicitarios.

Y también aprendí de Galdón que, en el momento en que el periodista comienza a desmenuzar esa cifra, ha abandonado la objetividad que le enseñaban en la facultad para desembocar.. en un periodismo mucho más serio¡ más profundo... y necesariamente subjetivo.

Y dicho queda, de parte de este ultracatólico, su SS:

Eulogio López

Eulogio López, colaborador habitual de esta revista, se ha sentido aludido por el dossier del número 546 titulado "Ultracatólicos en campaña", reportaje al que contesta en este texto que reproducimos íntegramente.

.........

E-Cristians no es ultracatólico (n* 549. 31 de marzo de 2003)

Señor director: por dos semanas seguidas la publicación queusted dirige ha dedicado una atención relevante a E-Cristians y a mi persona. No dudo de la ex¡gencia profesional de su trabajo, y precisamente por esta razón le escribo. Los Dossiers de EL Siglo de la semana del 10 al 16 de marzo, y con el título de Ultracatólicos, exponen como hechos lo que no pasan de simple elucubraciones sobre E-Cristians, organización que presido, así como sobre otras asociaciones.

No responde en ningún caso a la realidad que nos califique de ultracatólicos. Esta evidencia la demuestra el propio texto, porque la única definición que consigue formular es que somos católicos ortodoxos disconformes con el aborto o la equiparación de las parejas homosexuales con el matrimonio. La otra indicación del pretendido carácter utracatólico es la de ser cercano "al catolícismo más fiel del actual Vaticano de Juan Pablo II". Según el criterio de su publicación, son idultracatólicos" aquellos que asumen la doctrina de la Iglesia. Con todo respeto, ¿no le parece un sinsentido? Si aplicaran esta lógica a todos, serían por ejemplo ultrasocialistas los que asumen plenamente el programa del PSOE y la dirección y la línea del Sr. Rodríguez Zapatero. ¿No le parece, a la luz de lo publicado, que se trata simplemente de "católicos" a secas, como son socialistas y punto los seguidores del PSOE? Al calificar de esta manera, me temo que no intentan describir una realidad, sino desprestigiarla. Si es así, no es una buena forma de hacer periodismo.

De las restantes organizaciones que cita, y a pesar de que no soy quién para hablar en su nombre, no puedo dejar de recordarle una obviedad: Hazte0ir, la Federación de Familias Numerosas y PROFAM ni siquiera son asociaciones confesionales ¿Cómo van a ser "ultracatólicas"? Además, las dos últimas son simplemente asociaciones, como existen en toda Europa, surgidas para defender ante los gobiernos los intereses y necesidades de la familia. El caso de la Fundación San Páblo-CEU y la Asociación Católica de Propagandistas, todavía reslulta más sorprendente por cuanto ahí no pueden existir equívocos. Son dos realidades conocidas y reconocidas en la sociedad española a la que han prestado y continúan haciendo numerosos servicios. Figuras recientes como el malogrado Iñigo Cavero, o Marcelino Oreja, son algunos ejemplos de personas ejemplares en la vida política española y europea de esa procedencia. El congreso anual Católicos y Vida Publica es un ejemplo de pluralismo cristiano y rigor en los planteamientos, y los miles de ex alumnos de sus universidades, una evidencia masiva. ¿A qué viene ahora intentar redescubrir esa realidad a base de descalificarla?

He de manifestarle, además, que los artículos firmados por Jordi García-Soler tergiversan datos, cuando no simplemente se equivoca, además de adjetivar con voluntad dañina. Si es necesario, puedo remitirle el desmentido punto por punto, algo que ahora alargaría esta carta. Con el señor Garcia-Soler, he coincidido en diversas ocasiones en tertulias radiofónicas y algún debate, como el celebrado en Barcelona TV precisamente con motivo de la Convención de Cristianos por Europa. Aquella era una ocasión fantástica para formular algunas de las afirmaciones que ahora escribe. Pero, nunca ha emitido tales juicios ni afirmaciones delante de mí. Se los guarda para cuando el primer afectado no está delante para poder restituir la verdad. ¿Cómo se puede calificar esa actitud? Quiero hacerle notar además que la información publicada la semana siguiente sobre el Abat Oliba-CEU, en la que tiene la desfachatez de presentarme "como uno de los dirigentes" de esta Universidad, cuando es obvio que no lo soy, y titular "nueva universidad privada liderada por ECristians" lo cual es radicalmente falso. ¿Cómo puede publicarse algo que es contrario a una evidencia tan rotunda?

Asimismo es necesario que conozca que esta información que atribuye intenciones ideológicas a una actividad tan estrictamente profesional como es el Centro de Negocios I+D Abat Oliba, del que he asumido la responsabilidad, puede entrañar un perjuicio económico y laboral del que sería responsable directo el señor Jordi García-Soler y su publicación. Me cuesta entender por qué pueden existir estas ganas de perjudicar a las personas por el simple hecho de no coincidir con sus planteamientos.

Una penúltima consideración, señor director. E-Cristians es una organización de encuentro de personas y movimientos con el único fin de hacer presente la concepción cristiana en el espacio público. No tiene otro contenido propio que el del Magisterio de la Iglesia y está, en este sentido, abierto a toda persona y a toda entidad que asuma este hecho. Nuestros textos son públicos y n uestras actuaciones, también desde hace dos años mediante nuestra web www.e-cristians.net. No es legítimo presentar una realidad tan evidente escogiendo solo un par o tres de cuestiones y obviando todas las demás: las campanas por la paz, contra la pobreza, por la modificación del régimen de importaciones con los paises subdesarrollados, para dotar de criterios a la televisión pública en el trato del hecho religioso; campañas de solidaridad concreta con iniciativas en Brasil, América central... y tantas otras cuestiones. No se puede ser "ultracatólico"» por seguir al Papa y a su vez obviar lo que esto significa hoy en la construcción de la paz.

Por último, le recuerdo algo tan elemental como que, en ningún caso, nada de lo que ustedes han publicado ha sido contrastado con nosotros, con lo cual el señor García Soler falta a la más elemental deontología periodística.

Déjeme pensar, señor director, que en cualquier caso su intención era la de informar y que la cosa ha ido como ha ido, y que está plenamente dispuesto, como minimo, a ofrecer el contraste necesario a sus lectores. Por esta razón, le pido que publique literalmente mi carta. No me acojo, porque todavía no lo considero necesario, al derecho de replica; sí lo hago a su consideración profesional y humana.

Reciba el testimonio de mi consideración.

Josep Miró i Ardévol
Presidente de E-Cristians

NOTA DE REDACCION:

Tanto el dossier Ultracatólicos en campaña como el reportaje Los ultracatólicos avanzan en Cataluña tenían como objetivo arrojar luz sobre la creciente presencia en la vida social y política española de un sector del catolicismo que, dentro de la pluralidad de la Iglesia, es situado, tanto por voces de fuera como de dentro de su misma estructura, en su derecha ideológica. No se encontraba entre sus intenciones desprestigiar a nad ¡e sino exponer una realidad.

Dato contrastado es que la Asociación Cató lica de Propagandistas, institución matriz de la universidad privada San Pablo-CEU y de la futura universidad catalana Abad OlibaCEU, ejerció durante la dictadura franquista como principal soporte ideológico de la misma. Que todavía hoy, el actual decano de su Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación, Luis Eugenio Togores, ha elegido a Francisco Franco como el mejor ministro de Defensa que podía tener España en toda su historia al contestar a una encuesta entre historiadores publicada hace apenas unas semanas por el diario El Mundo. Que acaba de ser denunciada por parte de varios profesores de la citada universidad una . caza de brujas", publicada en toda la prensa y que ha llevado al despido de más de 60 docentes, motivada por causas ideológicas y que uno de sus principales responsables es el director de Recursos Humanos de la misma, Jaime Urcelay, representante de E-Cristians en Madrid.

El posible "liderazgo" de E-Cristians en la Abad Oliba-CEU o la calificación de "dirigente" de la misma de su presidente, Josep Miró i Ardevol, que dirige su Centro de Negocios I +D, antes Centro de Estudios de la Realidad Social, es fruto del análisis de esta revista tras el estudio de los datos y, por tanto, materia opinable.

..........

Ultras, integristas y fundamentalistas (nº' 550. 7-13 de abril de 2003)

Director y amigo: Contesto la carta del presidente de E-Cristians, Josep Miró i Ardèvol, réplica de mis dos últimos trabajos publicados en EL SIGLO sobre grupos católicos ultras, integristas o fundamentalistas. Aunque la revista le dio ya cumplida respuesta, no p uedo dejar pasar algunas referencias que Miró i Ardévol hizo sobre mi persona y mi labor profesional.

Como Miró i Ardévol dice, él y yo hemos coincidido en varios medios de comunicación, en especial en debates y tertulias. En el que cita, celebrado en BTV para debatir acerca de la Convención de Cristianos por Europa, mantuve las mismas posiciones expuestas en los artículos publicados en EL SIGLO y en la edición catalana del diario ElPaís, que tanto parecen haberle enojado. Lejos de mí reprocharle a Miró i Ardévol su adhesión a ningún credo, por más alejado del mismo que yo pueda sentirme, aunque me sigue escandalizando que el 11 de septiembre de 1973 celebrase el golpe de Estado dado en Chile por el general Pinochet, del que se manifestó partidario. Denuncio que, con la excusa de "hacer presente la concepción cristiana en el espacio público", tanto Miró i Ardévol como ECristians, al igual que otros grupos religiosos, pretendan imponernos a todos los ciudadanos unas normas de conducta que se derivan de sus convicciones y creencias personales. Éstas, legítimamente asumidas por cualquier ciudadano adulto en uso de su libertad personal, jamás pueden ser impuestas a los ciudadanos que no las compartimos. Esto es lo que hace ultras, integristas o fundamentralistas a Miró i Ardévol, a E-Cristians y a otros grupos confesionales similares.

Aunque en parte de su ideario estos grupos tengan posiciones legítimas, es intolerable que, aunque sea "sólo en un par o tres de cuestiones", nos intenten imponer sus particulares normas de conducta a todos, aunque sólo sea con la excusa de hacer alusión en la futura Constitución de la Unión Europea a 1as raíces históricas de Europa". Me refiero, por ejemplo, tanto a su negación del derecho al aborto, a la muerte digna o al divorcio como a su oposición al reconocimiento de las parejas de hecho y de las parejas homosexuales, a la promoción de prácticas anticonceptivas o a nuevas formas de experimentación científica, así como a su defensa de la obligatoriedad de la enseñanza religiosa. Son éstas unas cuantas cuestiones, no "sólo un par o tres de cuestiones", que imprimen carácter integrista, fundamentalista y ultra a estos grupos Así lo entienden numerosas personas con creencias religiosas, entre ellas muchos laicos, sacerdotes, religiosos e incluso algunos obispos oatólicos.

Nada de lo por mi escrito en EL SIGLO queda desmentido en la carta de Miró i Ardévol. Por último, agradezco que el lenguaje por él utilizado en esta ocasión no haya sido el mismo que tuvo en una extensa perorata telefónica que me dirigió recientemente, con constantes amenazas suyas de tomar represalias contra mi persona.

Jordi GARCíA-SOLER (Barcelona)

 

Sobre el CEU y el Abat Oliba

En los últimos números de la publicación que usted dirige se ha prestado una atención destacada a la problemática sobre el Profesorado que, en la actualidad, presentan los Centros universitarios pertenecientes a la Fundación Universitaria San Pablo CEU y a la Asociación Católica de los Propagandistas. He leído la información publicada,en el nº 548 de EL SIGLO, con el título Los ultracatólicas y el pluralismo interno del CEU, cuyo autor es D. Eulogio López, periodista económico y profesor.

Como yo también me siento aludido, voy a fijar por escrito algunas de las reflexiones que me ha suscitado la lectura de su artículo. No es el mío un escrito de réplica, tampoco una crítica dañina. Sí es, en cambio, una descripción objetiva de la realidad que afecta al Centro universitario Abat Oliba de Barcelona, Centro cuya titularidad posee la mencionada Fundación. De este Centro he sido Profesor y órgano de representación y gestión durante 23 años. Como todos los hechos académicos que voy a describir los tengo ampliamente documentados, se encuentran a disposición de D. Eulogio López, por si considera conveniente el contrastarlos.

El día 20 del pasado mes de febrero terminó mi trayectoria profesional en esta Institución educativa, al ser objeto de un despido disciplinario, que constituye, según abogados laboralistas de reconocido prestigio que han,analizado su carta, firmada por el Director Regional de los Centros de Barcelona, D. Antonio Arcones Sánchez, una "fragante violación de derechos fundamentales". Decenas y decenas de autoridades políticas y académicas de la tierra catalana, que la han leído, no han dudado en calificar esta carta de despido como un "documento que merece la más áspera condena" y que está llamada a convertirse en "un manantial perenne de conflictos académicos".

Me va a servir como punto de partida de estas consideraciones una de las frases del periodista E. López, que reproduzco: " ... los católicos seguimos siendo esa troupe de cobardones que no nos atrevemos a comportarnos como lo que somos... Diría que no pecamos por exceso, sino por defecto, actitud muy poco ultra". Pues bien, su programa de pensamiento es del todo inaplicable a la actuación del equipo directivo que dice gestionar el Centro Abat Oliba y, de forma muy especial, a la de D. Antonio Arcones. Porque si tuviéramos que individualizar y priorizar uno de los criterios que ha presidido, que está presidiendo su gestión, éste sería, sin la menor duda, que él y sus colaboradores han pecado por exceso, por ultraexceso, por utilizar un prefijo familiar a nuestros lectores, en tantos y tantos de los aspectos que vienen afectando a las tareas de gobierno del Centro. La falta de sentido común y de diálogo, la solución de los problemas académicos a partir de categorías afectivas y el radicalismo progresivo y un¡tario en la toma de decisiones, han conseguido que las situaciones de confrontación se multipliquen, llegando, a día de hoy, a generar en Barcelona un auténtico conflicto social.

Un equipo directivo que se encuentra al frente de un Centro católico, como es el Abat Oliba, no puede faltar clamorosamente a la verdad en los contenidos de las informaciones que proyecta a través de los medios de comunicación. Una gran parte de sus argumentaciones carecen de autenticidad. Considero que el llamarse católico no consiste sólo en poseer un conocimiento teórico de los principios del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, sino también en dar testimonio de ellos en la actividad laboral que se desarrolla, es decir, en este caso, en. el espacio universitario, Una cosa es lo que dice que es y hace este equipo de gestión y otra bien distinta lo que es y hace en la realidad. Tiene que existir una coherencia entre lo uno y lo otro. De no ser así las instituciones terminan desnaturalizándose debido a la mala gestión. En un católico no cabe la doble moral.

De una forma más concreta, voy a hablar del Centro universitario Abat Oliba. Me considero en la obligación institucional de responder contradictoriamente a las notas informativas recientemente aparecidas en distintos medios de comunicación. De esta forma, no sólo le contesto a usted, D. E. López, sino también a las argumentaciones dadas y publicadas por el Presidente de la Fundación, D. Alfonso Coronel del Palma, y por la Dirección y Comité de Empresa del Centro de Barcelona. Notas informativas según las cuales el reajuste en la plantilla del Profesorado se debe a las causas siguientes:

1ª.- "A la disminución del alumnado por causas demográficas". No puedo estar de acuerdo. Aunque reconozco que la caída delalumnado ha sido en este Centro, mucho más que en otros Centros universitarios de Cataluña, vertiginosa (de 2.000 alumnos en el año 2000, se ha pasado en la actualidad y en las enseñanzas homologadas, a 1.100), no acierto a comprender cómo, hoy por hoy, imparten en el mismo la función docente 113 Profesores, mientras que hace tres años los encargos de docencia se efectuaban por 127. Es decir, el número de Profesores es inversamente proporcional al número de alumnos matriculados. Los números nos indican que se han producido relevos, sustituciones en el capital humano, nunca una reorganización a la baja. De los Profesores actuales, 57 lo son nuevos. Se incorporan al Centro a partir del momento en que asume su Dirección D. Antonio Arcones. ¿Dónde se encuentran las razones objetivas en las que con tanto énfasis insiste la Dirección? ¿Por qué no se han amortizado los puestos de trabajo sí, realmente, era tan evidente la atenuación demográfica? ¿Por qué motivos, dado que la situación del Centro exigía objetivamente una conveniencia acreditada de amortizar estos puestos de trabajo, los Profesores que son despedidos, son inmediatamente sustituidos por otros nuevos? Es normal que la burbuja haya terminado estallando.

2º.- "A criterios puramente académicos relacionados con la transformación del Centro adscrito en una Universidad privada". Totalmente en desacuerdo, puesto que las normas que se han aplicado en materia de contratación del nuevo Profesorado, no obedecen a estas causas, sino a otras bien diferentes, sobre todo a las dos siguientes:

a) la contratación de docentes que, por pertenecer mayoritariamente al Cuerpo de Profesores estatales de Universidad y por desempeñar sus funciones docentes en la U. en régimen de dedicación a tiempo completo, aceptan y toleran, siguiendo las indicaciones de la Dirección, que lo que tendría que ser, según el Convenio suscrito por el Centro con la U. de Barcelona, una relación laboral, se enmascare dentro de un contrato civil o mercantil de prestación de servicios profesionales. De esta forma, se rehuye la normativa laboral y se derivan las nuevas contrataciones del Profesorado al ámbito civil, vía a través de la cual se eluden costes sociales signif icativos. El problema nada tiene que ver con la vida académica, es simplemente un problema de reducción de costes, y sociales. Se contratan a Profesores, hay que decir la verdad, que valgan menos euros.

b) la incorporación de una pléyade de Profesores procedentes de colegios privados de Enseñanza Media, que acceden a la docencia superior de forma inmediata, es decir, por designación digital, sin estar en posesión de la preceptiva venia docendi y sin haber iniciado la tesis doctoral. Sin otra justificación que el mero hecho de ser adictos a la nueva constelación directiva, integrista y totalitaria, del Centro. Señor D. E. López, esto sí que no ocurre en la U. Carlos III de Madrid. El estar en sintonía con una forma errónea de entender el humanismo cristiano, no tendría que tenerse en cuenta como requisito académico que posibilite el acceder a la docencia superior. El signo hacia posiciones ideológicas de signo fundamentalista es claro, como las camisas azules de quienes lo impulsan.

3º.- "El Comité de Empresa apoya la reorganización anterior". ¡Faltaría más! Su Presidente, D. Pere Padrá, simultanea sus quehaceres sindicales con el cargo de Director de Relaciones lnstitucionales del Abat Oliba, entre otros cargos.

Una persona como D. Antonio Arcones que ejerce responsabilidades académicas (sin estar para ello legitimado), que se autocalifica de "católico" y que habla en sus conferencias de %ornunidad de personas", tenía la obligación de hacer presencia de sus concepciones cristianas en el ámbito diario universitario, incluso en las difíciles circunstancias que han rodeado a los 45 despidos de Barcelona (un tercio de la plantilla). No sólo despidos de Profesores, sino también del personal administrativo y de servicios. Algunas de estas personas llevaban trabajando en el Centro más de dos décadas. En el momento de su desvinculación no se ha tenido con ellos ningún tipo de consideración, ni cristiana, ni de otro signo.Y nunca se tuvo en cuenta en estos casos el principio de proporcionalidad y adecuación entre la persona, el hecho y la sanción.

Voy a mencionar algunas circunstancias, no fácilmente imaginables, en las actuaciones que han acompañado a algunos de estos copiosos despidos. El despedido se va sin equipaje. Sin el preceptivo certificado de empresa. Sin la certificación de haberes y retenciones. Sin los recibos dé los salarios. Sin la hoja de servicios. Sin que pueda retirar las pertenencias personales del que habla sido su despacho, porque sobre ellas el Director de R. H., D. Luis Placencia Porrero, demuestra tener un cierto ánimo posesorio. Para evitar situaciones de violencia, el despedido suele acudir al Notario o a la patrulla de turno de la policía para retirar su carpeta informática. Todo esto y mucho más, hay casos de insultos, ocurre en un Centro en el que se imparte, entre otras, la carrera de Derecho. Si la cúpula directiva de Madrid quisiera enterarse de todas estas cosas, creo que D. Luis Placencia, que se embelesa con las prácticas anteriores, tendría que ser sancionado. Por mucho menos yo he sido despedido disciplinariamente.

Como la necedad no es una eximente y como necio significa descriptivamente la persona que ignora lo que se puede o debe saber o hacer, yo digo que D. Antonio Arcones es un necio. Porque a quien por amistad se le ha dado el poder, en estos casos siempre un poder menudo, puede mandar, pero si carece de la más mínima sensibilidad para comprender la vida académica y la realidad diferencial de la cultura catalana, mejor es que esté callado y que no hable, ni escriba, ni firme nada. Si el Centro universitario que Ud. dice que gestiona se ha de transformar en una Universidad privada, hay que recuperar la elegancia académica, el buen estilo, desgraciadamente hoy perdido. Si no existen estas condiciones, la supuesta Universidad privada ni es oportuna, ni se necesita.

Finalizo ya estas líneas manifestando que me causa un gran dolor el observar cómo la Dirección de un Centro, que pertenece a una Asociación católica, la de los Propagandistas, casi centenaria y que lleva el nombre del venerable abad y obispo Oliba, no puede rendir cuentas a la verdad en la descripción de los hechos que transmite a la opinión pública.

Jesús Fernández Viladrich.
Profesor de la Universidad de Barcelona.

 

Más S sobre el Abat Oliba (n* 551. 14 de abril de 2003)

Durante 27 años trabajé para el centro Abat Oliba de Barcelona (Fundación Universitaria San PabloCeu). En él fui profesor, administrador y presidente del Comité de Empresa (este último cometido los dos últimos años). Me relacioné con todas las direcciones de los centros a nivel local y nacional a lo largo de los cursos mencionados, y durante mi permanencia en colaboración con todas las personas que trabajaron en aquel proyecto, los Centros, surgidos de la nada en el año 1973, llegaron a ser referente con miles de alumnos y secciones en la estructura docente barcelonesa. Hasta 1998, en que llega una dirección regional que establece un plan de cambio de personal, como indicaré a continuación, como consecuencia de un cambio en la presidencia de¡ patronato de esta institución y su "formación de élites".

La anterior presentación tiene como finalidad acreditar que conozco perfectamente el asunto referido al Centro Abat Oliba y los condicionantes que han llevado a los despidos "improcedentes" de decenas de profesores, personal de limpieza, de administración y encargado de mantenimiento, y en ningún caso se justificó el despido por desaparición del puesto de trabajo por causa "demográfica o externa" (sic president), ya que no se amortizaban puestos de trabajo con los despidos, si no que, al contrario, se contrataban nuevos profesores u otro tipo de personal. Incluso, en algu

nos casos, si el profesor despedido tenía mucha carga lectiva, a un cese se respondía con -varias contrataciones de profesores. Se empezó despidiendo al director Sr. Tarragó y después a todos los demás. Todos los despidos que conozco, y hasta que me despidieron a mí mismo, hace un año, fueron declarados improcedentes y se conciliaron en los juzgados en última instancia, siempre regateando a la baja por parte de Antonio Arcones y Luis Placencia por indicaciones del jefe de RR. HH., Urcelay, (responsables enviados a Barcelona como delegados del Sr. Coronel de Palma), incluso con amenazas de denuncias penales (yo mismo estoy en curso de defensa de una de estas amenazas porque me negué a firmarles mi baja voluntaria).

En ningún caso se pagó, como asegura el presidente en la nota de prensa, cantidad superior a los máximos legales por año trabajado (entendiendo los 45 días año), muy al contrario, en cada despido se intentaba rebajar lo que podían, según la presión del trabajador, regodeándose después de las cantidades restadas a un personal que había trabajado con fidelidad y eficacia durante muchos años.
También niego que se estableciese ningún tipo de negociación con el Comité de Empresa, ni negociación colectiva que tratase la disminución "demográfica", que supusiese la necesidad de amortizar puestos de trabajo. Al comité de empresa eran comunicados los despidos, en los casos que se comunicó, que ni siquiera fueron todos, el minuto anterior a la presentación de la carta del cese inmediato al interesado.

Desde la entrada del nuevo director del Centro Universitario Abat Oliba (Sr. Rozas, por despido del anterior, Sr. Tarragó), tanto la contratación de los cargos directivos, Sres. Alsina, Pota, Tudela, nombramientos de tutores encargados de cursos, como la fijación de asignaturas propuestas por el centro, etc. han respondido a unos designios vinculados a favorecer y contratar a "grupos afectos a la dirección" a los que se le dotaba de cargos, por supuesto bien remunerados, o "becas doctorales" también bien remuneradas.

En algunos casos ni siquiera se tramitaban los nombramientos de los profesores de acuerdo a los reglamentos y convenios firmados con la Universidad de Barcelona y cuando se trataba de asignaturas de libre configuración se sustituían materias de carácter instrumental por asignaturas de raíz filosófica tradicional, que poco tenían que ver con las especialidades de Derecho y Economía: Pero, por descontado, siempre se encargaban al personal afín al grupo de "afectos a la dirección".

En relación a los descensos demográficos, aclararé que, en términos generales, la caída del descenso estudiantil anual equivale al 5%. En el caso del Centro universitario Abat Oliba la caída desde el año 1999 ha sido del 20% por año, lo que explica que no nos sirven en este caso explicaciones de descenso vegetativo, si no de pérdida de prestigio del Centro al comenzar a gestionar el Centro la nueva dirección regional. En la última preinscripción universitaria en Económicas se inscribieron 5 alumnos y ni siquiera todos se matricularon. Por el contrario, si comparamos el número de profesores del año 1998 y los del 2001, no sólo no habían descendido si no que habían aumentado, bien sea con contratos laborales o mercantiles (estos últimos utilizados para evitar costes sociales, de dudosa aplicación) ¿Cómo se puede afirmar que los despidos lo son por causas de descenso de población estudiantil?

Ese referente no vale para el Centro universitario Abat Oliba cuando el Centro universitario ha bajado de 2.300 alumnos en 1998 a escasos 1.000 en el curso actual y, sin embargo, el número de profesores aumenta, habiendo despedido a varias decenas.

El curso 2001 se incorpora, mediante subrogación, al Centro una escuela de publicidad "Icomi" y, sin embargo, se despiden administrativos y encargado de mantenimiento, contratando otros del exterior.

Nuevas secciones, más personal externo y despido de las administrativas de mayor antigüedad. ¿Esto es demografía?

En resumen, la dirección del Centro Abat Oliba de Barcelona no ha despedido por criterios de población, ni estructuración de empresa, ni negociación con los trabajadores (colectiva ni individual), si no por simple "proximidad al pensamiento 'único" de un presidente que no admite réplica y que orienta a sus "validos", "salidos del armario" -no sabemos de qué color(inspirados en un humanismo cristiano, de lo que saben poco y les enseñan menos los obispos de sus patronatos), colocado bajo la protección del manto de la virgen de la región de tumo (sic presídent) y en donde sólo vale trabajar con los que respondan a sus perfiles y el resto " a la calle, no importa el costo económico" (sic director regional), sin más valoración ni sensibilidad en una Fundación que se llama "Católica, Humanista, Cristiana que quiere transmitir fe, caridad y..."

Jesús Sánchez Gracia
Ex administrador general y ex presidente del Comité de Empresa del Centro Abat Oliba de Barcelona


Debate entre católicos (n* 552. 21 de abril de 2003)

Por alusiones

Como diría el gran Chesterton (loor a su nombre), cuando se encontraba en el fragor de una polémica: "Amenazo con escribir un libro a la menor provocación". Es cierto que un crítico malvado del periodista inglés concluyó de la siguiente guisa: "El mayor divertimento del señor Chesterton consiste en montar un escándalo". Pues bien, uno sólo sigue los pasos del maestro.

Así que respondo a la respuesta (¡esto se anima, muchachos!) del profesor de la Universidad de Barcelona Jesús Femández Viladrich, "ex" de Abat Oliba, con la pérfida intención de darle una vuelta más a la cosa ultra-católica y al pluralismo del CEU.

Escuche usted esto, don Jesús: "En nuestra gestión educativa durante dos legislaturas hemos huido de la tentación de las ideologías y hemos educado en libertad buscando la excelencia para mejorar el futuro". lo ha dicho el aspirante a alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, naturalmente, a quien el pérfido Zapatero quiere arrebatar la aureola de progresista que con tantos desvelos se ha ganado a lo largo de ocho años de gobierno capitalino. No sabía yo que las ideologías formaran parte de las tentaciones diabólicas, pero hay que reconocer que Gallardón juega a ganador, y por tanto, a políticamente correcto. Créame, don Jesús: Gallardón no pretende educar a los niños y jóvenes en la libertad, sino en la técnica. Gallardón es un tecnócrata como la copa de un puro y Gallardón defiende exactamente lo mismo que usted: la educación desideologizada. Lo cual suena bien, pero resulta tremendamente peligroso. La tecnocracia, que no las ideologías, constituye, precisamente, la gran celada contra la libertad.

Dice el profesor Viladrich: "El estar en sintonía con una forma errónea de entender el humanismo cristiano no tendría que tenerse en cuenta como requisito académico que posibilite el acceso a la docencia superior".

¿Y por qué no?, me pregunto, si el CEU es un centro católico, propiedad de la Iglesia, que en ningún momento oculta tal condición.

Y esto es bello e instructivo, porque usted, como tantos otros, lanza el insulto de "fundamentalista" al mismo tiempo que establece "fundamentales". Por ejemplo, el de que todo centro universitario de referencia, por estar ubicado en Barcelona, debe ser catalanista, o, al menos, tener en cuenta el hecho diferencia¡ catalán. Pues bien, d. Jesús: no se lo va a creer, pero todo el centro católico debe tener en cuneta el "hecho diferencia¡ católico", que es, lo que, al parecer, tanto le molesta.

Y lanza usted otro fundamental: el de que la concepción que tienen en el CEU del humanismo cristiano es "errónea". ¿Quién certifica el error? ¿Usted? ¿Infabilidad universitaria?

Al final, querido amigo, le ocurre lo mismo que a Gallardón. Para usted, fundamentalista es cualquier que cree en algo o está convencido de algo. Si me apura, usted llama fundamentalista a aquel que ha ejercido su libertad intelectual, porque elegir significa prescindir de unas ideas y adherirse a otras. Significa, en resumen, tener unas convicciones. Y una vez que se tienen esas convicciones se ponen en entredicho cada día, y si no convencen, se cambian. Pero mientras se tienen, se defienden y se argumentan, en la redacción y en la cátedra, en el Parlamento y en la calle.

El CEU tiene convicciones cristianas. Así, no sólo es su derecho, sino su deber, impartir formación cristiana (católica, para ser más exactos). No engaña a nadie. Tanto es así, que el propietario del CEU es la Asociación Católica de Propagandistas. (Imagínese usted, don Jesús: ¡se dedican a la propaganda del credo católico!). Y el que quiera evitar tal propaganda, no tiene nada más que evitar el CEU, por lo demás una universidad privada y, por tanto, más cara que las públicas, que pagamos entre todos los contribuyentes, incluidos los cristianos. 0 irse a otra entidad privada no confesional. Y todo el mundo tan libre y tan contento. Nadie le retiene.

Pero seguramente usted ya sabía eso cuando entró en el CEU, 23 años atrás, y supongo que nadie le obligó a aceptar el empleo.

Por tanto, es muy lógico que el CEU contrate a profesores católicos y evite, en la medida de lo posible, a los que no lo son..Y antes de rasgarse las vestiduras sobre la afirmación anterior, medite en que se trata de una cuestión de coherencia, no de intolerancia. Es más, un profesor que reniega de los principios de la Iglesia no debe ni pretender impartir clases en el CEU, por una mera cuestión de coherencia, no del Centro, sino personal.

Aún más: ni docentes ni discentes somos independientes. Es más, somos esclavos de nuestras convicciones, convicciones libremente asumidas. Puede modificarlas cuando quiera, pero mientras crea en algo debe comportarse coherentemente con los principios en los que cree. Y el hombre no cree en nada no es el más libre, es una gel na que se adapta a cada situación: es un tecóncrata, que adora a un dios llamado eficiencia. Pregunte en la calle Génova 13 de Madrid. Se lo saben muy bien.

Y el docente que no cree en nada, y que pretende aplicarse una docencia exquisitamente aséptica, además de engañarse a sí mismo, estará trasmitiendo técnicas a sus alumnos. Pero para eso no hace falta la enseñanza superior. Me conformo con la formación profesional y, sobre todo, con la formación que facilitan las empresas, mejores maestras cuando de técnicas se trata que la más prestigiosa universidad del planeta.

Pero, por favor, no empecemos con la coña de que se puede defender cualquier idea, en cualquier foro, con total libertad, libertad de cátedra, por supuesto... con tal de que no sea un idea cristiana. No digo que usted participe de tan lamentable actitud: sólo lo sospecho, a tenor de sus palabras.

E insisto en el mismo ejemplo de mi remitido anterior: reto a los hacedores de¡ reportaje a que encuentren un solo profesor católico representativo en el claustro de la Carlos III, universidad pública sufragada con los impuestos de ateos, agnósticos y creyentes (y es un ejemplo estupendo, dado que se trata de un nuevo claustro nacido anteayer).

Luego está lo de los académicos y los presuntos outsiders universitarios. Sin ir más lejos: yo mismo. Soy profesor en, la Facultad de Humanidades del CEU, en Madrid. No he hecho la tesis doctoral y, que no salga de la provincia, no tengo la menor intención de ponerme a la tarea. La razón es muy simple: no quiero hacer carrera académica, porque lo mío no es la enseñanza, sino el periodismo,

Y por eso, supongo, me contrataron. De hecho, lo que buscan, no sólo el CEU, sino todas las universidades privadas, es el hecho diferencial de introducir profesionales en las aulas, porque pueden aportar una experiencia que, con todo respeto, los de docentes "de carrera" no suelen poseer. Sobre este particular, podría contarle sabrosas anécdotas.

Por cierto, al renunciar a la carrera académica, renunciamos a un montón de cosas. Por ejemplo, renunciamos a su seguridad laboral y a su salario. Por eso, también, el día que me echen del CEU no tendrá que venir ningún cruel director de Recursos Humanos a echarme U despacho con gestos bruscos y mirada aviesa...sencillamente porque no tengo despacho en el CEU. Los exámenes los corrijo en mi casa. Y, por la misma razón, los advenedizos renunciamos a otras muchas privanzas que ustedes, los de la tesis, sí que poseen.

Pero todo esto es una cuestión menor, of course. Hablamos de fundamentalismos, integrismos, y demás "ismos". Cosa seria. No de las vulgares prestaciones económicas y relaciones laborales, ¡cuánto materialismo!, que sin duda, señor Viladrich, no es propio de mentalidades abiertas, tolerantes y profundamente democráticas, como la que, no le quepa la menor duda, yo le atribuyo a usted.

Y aún diría más: este ultra le ha respondido sin insultarle, no como usted hizo con el buenazo de Antonio Arcones. lo cual, qué quiere que le diga, sigue resultando ferozmente impropio de una mentalidad abierta como la suya, como tampoco obedece el estilo utilizado a lo previsto en este fundamentalista, ultracatólico y en una palabra, repugnante gusano, que le tiende su integrista mano:

Eulogio López,
profe ultra-católico a tiempo parcial.

Más sobre despidos Abat Olíba

En los últimos días vengo leyendo las declaraciones emitidas por D. Alfonso Coronel de¡ Palma y Martínez de Agulló, Presidente de la Fundación San Pablo CEU y de la Asociación Católica de los Propagandistas, desmintiendo que los despidos, que están afectando de forma importante al Profesorado y al personal administrativo y de servicios de los Centros universitarios que esta Fundación posee en distintas ciudades de España, tuviesen su origen en circunstancias de naturaleza ideológica. En sus desmentidos niega también, de forma rotunda, que la Fundación que preside se hubiese orientado, en su historia reciente, hacia posiciones de un perfil más con servador y fundamentalista.

También he leído el comunicado redactado por el Comité de Empresa del Centro universitario Abat Oliba de Barcelona, enviado hace unos días por e-ma¡l a todos los alumnos del Centro y publicado, recientemente, en algunos medios de comunicación, adheriéndose a las declaraciones anteriores del Presidente y manifestando que tampoco él creía en la "caza de brujas". ¡La duda ofende! ¡Cómo no iba a hacerlo! Este Comité apoya, sin duda, la reestructuración de plantilla que se está llevando a cabo en este Centro. También y en la misma dirección, he leído la nota informativa difundida por el Comité de Empresa de la Universidad San Pablo CEU, ratificándose, en términos similares, en los extremos anteriores.

Voy a referirme brevemente al comunicado del Comité de Empresa del Centro Abat Oliba. Debo decir que su contenido, por falsear la realidad, es del todo inaceptable. Adolece de la nota de falta de objetividad, puesto que se trata de un órgano colegiado que no actúa en defensa de los intereses de los trabajadores. ¡Faltaría más! La razón se comprende fácilmente. Su Presidente, D. Pedro Padrá Rich, que sustituyó en el cargo a D. Jesús Sánchez Gracia, Administrador General, despedido injustamente en marzo de 2002 por D. Antonio Arcones Sánchez, Director Regional de los Centros de la Fundación en Barcelona, es uno de los directivos del mencionado Centro. Es el Director de Relaciones Institucionales del Abat Oliba. Con esta Dirección compagina sus quehaceres sindicales. Además, es Profesor, Tutor y Responsable de la Bolsa de Trabajo, de la Sección de Antiguos Alumnos y del Departamento de Orientación Profesional. En el Directorio de la FUSP-CEU del curso 2001-2002, en su pág. 25, se le menciona también como Director del Centro de Estudios Formativos Superiores Abat Oliba CEU.

Los magistrados de los Juzgados de lo Social de Barcelona han captado, con una finura crítica admirable, ese matiz. Se ha cuestionado su credibilidad y objetividad en los procesos laborales a los que asiste frecuentemente como testigo requerido por la empresa. Y de qué forma. En una sentencia pronunciada y publicada hace unos pocos días, con ocasión de la declaración de nulidad del despido de un Profesor, se manifiesta, por el magistrado del Juzgado de lo Social número 12, literalmente lo siguiente: "El único medio de prueba propuesto por la Fundación Universitaria San Pablo para intentar acreditar ciertos extremos académicos fue la declaración testifical de D. Pedro Padró Rich, quien manifestó conocer quejas de algunos alumnos respecto a la forma como el Profesor impartía la docencia. Sin embargo, no dio explicaciones precisas y convincentes de dichas quejas, y además no se apreciaron en el testigo las condiciones de firmeza, espontaneidad, seguridad y desinterés que debían cumplir sus declaraciones para que pudieran ser tenidas en cuenta. Es significativo al respecto que en el clima de tensión que se viene viviendo en el Centro Abat Oliba en los dos últimos años por los numerosos despidos de profesores llevados a cabo por la Dirección, el mencionado testigo, que es Presidente del Comité de Empresa, haya acudido últimamente en seis ocasiones ante los Juzgados de lo Social para deponer como testigo y en todas ellas

lo hiciera a propuesta de la empresa, como él mismo reconoció a preguntas de la letrada del actor".

Esta sentencia ya ha dado lugar a consecuencias positivas, pues un sector del profesorado, de credibilidad relevante, con el apoyo de miembros del personal no docente, está estudiando la manera de proceder a la elección de un nuevo Presi~ dente, pues como trabajadores todos se consideran lesionados en sus derechos con comportamientos de esta índole. Esta decisión constituiría, tal vez, una buena forma de velar por el cumplimiento del Estatuto de los Trabajadores, Convenio Colectivo y demás disposiciones.

Además, D. Pedro Padró Rich es uno de los miembros natos que componen los 7ribunales de Coacción", presididos por D. Antonio Arcones Sánchez y en los que actúa como Secretario D. Luis Placencia Porrero, Director de Recursos Humanos, que se forman en el Centro con la finalidad de diseñar operaciones de astucia encaminadas a vestir sin escrúpulos despidos disciplinarios injustos. El Presidente M Comité de Empresa es cómplice de estas pilladas, que constituyen un auténtico riesgo psicosocial para la seguridad y salud de los trabajadores y una vulneración de los derechos fundamentales amparados por la Constitución española. En estas zalagardas, en las que se falta al respeto a las personas utilizando el abuso de poder y la manipulación perversa, actúa como convidado de piedra D. José Andrés Rozas Valdés, Director.

El Centro adscrito Abat Oliba se encuentra en fase de conversión en Universidad privada, a la espera de que el Parlamento de Cataluña apruebe la correspondiente Ley de creación. Si hay que entender la Universidad como un espacio de reivindicación democrática y pacífica de libertades. Si la tradición universitaria de Cataluña se inspira en el catalanismo político de signo pactista. Si la Universidad en esta tierra ha cumplir la función de órgano impulsor de la cultura catalana y de las restantes culturas de los pueblos de España, que son unas culturas modernas, plurales y científicas, en las que se siente una gran veneración por el ser humano. Si en Cataluña se ha llegado a la consolidación de un sistema universitario propio.

Si todo esto es como es, me encuentro en la obligación institucional de formular al lector las siguientes reflexiones: ¿Cómo una Universidad privada en fase de creación, que nace bajo el signo unitarista y antipactista y que, como ha demostrado de forma reiterada su Dirección, utiliza, sin haber agotado previamente todos los cauces de diálogo, la vía judicial como un instrumento de solución de conflictos, puede contribuir a la construcción de un sistema universitario europeo y un¡versalista? ¿ Cómo un Centro adscrito, del cual se cuestiona la legalidad académica (el propio Rector de la Universidad de Barcelona le ha abierto recientemente una investigación) y que aspira a convertirse en Universidad, hasta ahora sin un consenso generalizado, con una pérdida relevante de referentes éticos y académicos que actúen como valores reguladores y con ausencia de un mínimo sentido común, puede impulsar aportaciones de innovación que signifiquen realmente un paso hacia delante de todo el conjunto de la experiencia universitaria? ¿Cómo una Institución anclada en unos posicionamientos tan conservadores va a encontrar lazos de unión con la tradición científica, educativa e intelectual que sirve de fundamento a la existencia de una realidad universitaria catalana? ¿Cómo desde la negación del pluralismo intemo, el esfuerzo y la sensibilidad del pueblo catalán van a contribuir al enriquecimiento del patrimonio cultural y espiritual de España?

Los organismos políticos y académicos de la tierra catalana se encuentran ante el deber de democratizar el talante universitario de alguna de sus entidades educativas. También, de demostrar su necesidad real. Es obvia, en estos casos, la función determinante de la demanda.

Jesús Fernández Viladrich,
profesor de la Universidad de Barcelona.

En defensa de los católicos

Hace unos días que en la biblioteca de mi distrito barcelonés he leído su interesante revista EL SIGLO, cosa que suelo hacer normalmente cuando me acerco a la hemeroteca, debo de decirle que quedé un poco sorprendido por los adjetivos, descalificaciones y "golpes bajos" que algunos de sus redactores, pienso que con su total conformidad, describían la actuación de personas e instituciones. La sensación que tuve al leer los artículos fue de una especie de estupor mezclado con indignación.

No acabo de entender qué es lo que se proponen denigrando a personas que son ni más ni menos que católicas, que lo que hacen o dicen es lo que hace o dice la Iglesia con el Papa al frente, al igual que las instituciones que en ellas se citan, y todo para qué, no lo se, ignoro qué deben pretender los autores y autoras de esos artículos con el título de Unidos por sus mujeres y Los ultraderechistas avanzan en Cataluña.

Se parecen estos artículos a los que algunos intransigentes escribían en aquellos diarios españoles poco antes de que estallara la guerra civil, donde los católicos, como usted sabe, sus iglesias, sus sacerdotes fueron fusilados, martirizados y perseguidos por tener fe, por lo mismo que ahora sus colaboradores inciden. Sólo que ahora se les antepone la palabra "ultra", "ultracatólicos", "ultracristianos", y se utilizan para su escarnio otros métodos, pero el fin sigue siendo el mismo, intentar que aparezcan como personas poco gratas y no merecedoras de lo que están consiguiendo con su esfuerzo y su valía, sin tratar mal a nadie y tratando con cortesía y caridad a todos.

Pido a usted y a sus colaboradores en nombre de la democracia y libertad por la que todos luchamos cada día sean respetadas las ideas de cada uno, se está o no de acuerdo con ellas, se respeten los valores a los que cada persona libremente ha optado, y no se descalif¡que a nadie con formas tan poco elegantes como lo están haciendo a personas que luchan por lo mismo que usted y sus amigos, por hacer de este mundo un lugar de convivencia y libertad, donde todos puedan mirarse a los ojos y juntos, aun con diferentes opciones, luchar por un mundo mejor, más grato, más sincero, más verdadero. Lo dijo Jesucristo hace tres siglos: la verdad os hará libres... pues a por ella Sr. García, sin insultar a nadie, que nadie se lo merece, tampoco sus redactores.

A. González
Barcelona

 

Hemeroteca Inicio