Nº 544 - 24 de febero de 2003

Claves para entender su importancia de cara a una guerra contra Irak

Mapa mundial del petróleo

Hoy en día nadie duda ya de la tremenda dependencia del petróleo que presenta nuestra sociedad. El llamado oro negro maneja nuestras economías a su antojo y su importancia se hace aún más señalada en escenarios de crisis como el actual, en el que una posible intervención armada en Irak lleva tiempo presionando los precios y amenaza con causar problemas en el suministro.

Por Vera Castelló y Teresa Larraz

La proximidad de un conflicto bélico en Irak ha tenido un efecto inmediato sobre el precio del petróleo, que ha llegado a saltar por encima de 33 dólares alcanzando niveles desconocidos desde hace dos años. Una circunstancia que afecta a nivel mundial, pero especialmente a Occidente. Nuestra sociedad sigue dependiendo de esta primera fuente energética del mundo.

Paradójicamente, los lugares donde hay petróleo están, por lo general, situados a bastante distancia de las zonas de consumo (Ver Mapa de consumo per cápita). Las tres zonas con mayor producción mundial son Oriente Medio, la antigua URSS y EE UU, que producen  entorno al 70% del crudo en el mundo.

Sin duda, la región más importante es la de Oriente Medio. En esta zona se dan unas condiciones óptimas para la explotación, por la abundancia de anticlinales, fallas y domos salinos que crean grandes bolsas de petróleo, además, su situación costera y en pleno desierto facilita la construcción de canalizaciones que permiten su transporte hasta los puertos para desalojar el crudo. Arabia Saudí, con casi el 12% de la producción total es el mayor productor del mundo.

El caso de Estados Unidos es peculiar. Pese a tener una producción muy alta, no es suficiente para satisfacer su consumo interno, por lo que se ve obligado a importar. De hecho, en 2000 fue el mayor importador de crudo con 511 millones de toneladas. La zona de los Apalaches fue la primera en ser explotada y actualmente ya casi no queda petróleo, por lo que ahora las explotaciones se centran en las zonas de California, Kansas, Oklahoma, costa del Golfo de México, Texas, Luisiana y la zona central de las Rocosas.

Respecto a los territorios que antiguamente conformaban la antigua URSS, se comenzó a producir petróleo en 1870 y, de momento, extraen suficiente crudo como para cubrir sus necesidades, e incluso para exportar. Los yacimientos más importantes se encuentran en el Cáucaso, Asia central, entre el Volga y los Urales, Siberia y Sajalín. Rusia es, a gran distancia de los otros, el país de la zona más importante, alcanzando en 2001 unos 347 millones de toneladas de petróleo, es decir, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, el 9,7% de la producción mundial, lo que le permitió vender en 2000 unos 144 millones de toneladas a otros países.

Sin embargo, tampoco hay que olvidarse de otro de los países claves en este sector: Venezuela, que comenzó su explotación de crudo en 1914 a manos de la compañía Shell. Pese a que su importancia ha ido menguando desde la década de los sesenta cuando la antigua URSS y Oriente Medio mejoraron notablemente sus posiciones en el sector, Venezuela sigue siendo uno de los grandes aportando casi el 5% de la producción mundial –cifra similar a la que presenta México– y ocupando un puesto de primer orden dentro de los mayores exportadores. También cabe mencionar a China, que lleva algunos años recabando el interés de las grandes potencias occidentales. A pesar de que empezó a extraer su petróleo hace muy poco tiempo –en 1952–, consiguió desde 1970 el suficiente como para autoabastecerse y exportar en pequeñas cantidades.

La dependencia del petróleo que exhibe nuestra sociedad queda demostrada en el siguiente dato. En 1880, la producción mundial, localizada casi por completo en EE UU era inferior al millón de toneladas. Hoy, la producción supera loas 3.500.

Hasta llegar a ese punto, la evolución ha sido lenta en un primer momento, pero imparable. En 1929, la producción ya alcanzaba los 200 millones de toneladas gracias a nuevos descubrimientos en México, Venezuela y Oriente medio. Pero no es hasta la Segunda Guerra Mundial cuando el petróleo comienza a ser realmente imprescindible en la economía mundial, por el aumento de las necesidades energéticas derivado de una casi constante expansión económica, la importancia del sector automovilístico, y años más tarde, del sector petroquímico. Así el petróleo cubría en 1958 el 38% de las necesidades energéticas mundiales y el 45% en 1976.

El papel de la OPEP. ¿Por qué sube el precio del crudo? La razón principal hay que encontrarla en el juego tradicional de oferta-demanda. Como es una energía agotable y su consumo es más intensivo en momentos de boom económico, la demanda presiona sobre la oferta y suben los precios. Sin embargo, no hay que engañarse. En el caso del petróleo, su precio depende en buena medida de la actitud que tomen los países miembros de la OPEP, reduciendo y mermando a su antojo la producción de crudo.

Nada se puede entender sobre el petróleo sin tener en cuenta el papel que juega la OPEP. La Organización de Países Exportadores de Petróleo fue creada en 1960, con sede en Viena. Nació como producto de unas reuniones en Bagdad entre los países árabes productores y exportadores y Venezuela para intentar hacer frente a las maniobras de baja de precios producidas por las grandes compañías del sector mediante el control de los niveles de producción. En su fundación participaron Irán, Kuwait, Arabia Saudí, Qatar, Iraq, Venezuela, Libia e Indonesia. Posteriormente ingresaron Argelia, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos, Ecuador y Gabón. Estos dos últimos países, actualmente ya no forman parte de la organización.

Aunque en sus comienzos no tuvo la fuerza suficiente para hacer frente a la política de las multinacionales, a partir de 1971 decidió nacionalizar las empresas de explotación situadas en su territorio, y en 1973 forzó importantes subidas en los precios. A partir de entonces, la OPEP ocupó el primer plano de la actividad económica mundial, porque sus decisiones en materia de precios afectan directamente a las economías occidentales. Aunque el poder que adquirió hace 30 años ha disminuido con el tiempo, la Organización sigue llevando las riendas del mercado y logra todavía disparar los precios del crudo.
Principales productores, exportadores e importadores de Crudo
Productores (2001) *                 Millones toneladas  % total    Exportadores
(2000)
Millones de toneladas    Importadores (2000) Millones de toneladas 
Arabia Saudí     421 11.8  Arabia Saudí 320 Estados Unidos 511 
Estados Unidos   354 9.9   Noruega        146 Japón 214
Rusia         347 9.7 Rusia   144 Corea 123
Irán          186 5.2   Irán    116 Alemania 104

México             

179 5.0   Venezuela     115 Italia 90
Venezuela    173 4.8   Nigeria          107 Francia 86
China       166 4.6 Irak    102 China 70
Noruega           162 4.5   Reino Unido    93 India 67
Canadá             125 3.5 México          92 Holanda 61
Reino Unido        118 3.3    Emiratos
Árabes Unidos    
84 España 59
Resto del mundo 1.343 37.7 Resto del mundo   656 Resto del mundo 642 
TOTAL          3.574 100   TOTAL          1.975 TOTAL 2.027
*La AIE no dispone de datos de producción de Irak
Fuente : Agencia Internacional de la Energía (AIE), Key World Energy Statistics 2002
     

Para entender cómo actúa la OPEP podemos remontarnos a febrero de 1999. Por entonces, un barril de petróleo brent –el de referencia en Europa– valía diez dólares. En esos momentos, las principales economías mundiales ya daban síntomas de fuerte crecimiento, así que los países que integran la todopoderosa Asociación de Productores de Petróleo, aprovechó la coyuntura para reducir la producción en 1,5 millones de barriles diarios, y provocar así un aumento de precios. Y tanto que lo consiguió, pues era un momento de gran consumo en todo el planeta. Pasado año y medio, el barril rozaba los 34 dólares.

Sin embargo, dentro de la propia organización se dan con frecuencia conflictos de intereses que chocan en las negociaciones para acordar estrategias. Países con reservas de petróleo relativamente pequeñas, o estados como Argelia y Libia, con crudos de primera calidad, o incluso otros como Irán o Nigeria, con mucha población y escasos recursos alternativos, presionan a menudo para obtener precios más altos. Entretanto, productores como Arabia Saudí y Kuwait, con inmensas reservas y pequeñas poblaciones, temen que los elevados precios aceleren cambios tecnológicos y el desarrollo de nuevos depósitos, reduciendo el valor de su crudo.

Se calcula que el petróleo representa aproximadamente el 80% de los ingresos en divisas de los once países miembro, por lo que la tentación de aumentar la oferta de crudo para recoger beneficios en tiempos de precios altos ha sido inevitable.

El papel de OPEP será fundamental en el caso de que la guerra contra Irak suspenda el suministro de crudo de aquel país. En su mano está aumentar o no el suministro de crudo. El sistema sería abandonar el actual sistema de cuotas que rige la producción del grupo para que los países produzcan libremente. En realidad, sólo Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos tienen el margen suficiente para aumentar su extracción, ya que el resto de la OPEP está cerca del límite de su capacidad de producción.

La producción oficial de la OPEP –excluyendo a Irak, ya que su petróleo está controlado por la ONU– es de 24,5 millones de barriles al día. Sin embargo, 2,8 millones están asignados a Venezuela, que tras una paralización de casi dos meses en la industria petrolera, aún está lejos de alcanzar ese ritmo.

La actuación de la OPEP es tanto más importante si se tiene en cuenta que, según un informe del Centro para Estudios Globales de la Energía, “los inventarios de petróleo están en un nivel anormalmente bajo”. De hecho, por ejemplo, las reservas industriales de EE UU cayeron a comienzos de febrero al nivel más bajo desde 1975. No es sólo el caso de EE UU, los inventarios empresariales de la OCDE han perdido 107 millones de barriles respecto a los niveles de hace un año. Así, el grado de cobertura de demanda es de 51 días, cinco días menos que el promedio de 2002, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Reservas de petróleo mundiales* (Miles de millones de barriles)

Arabia Saudí  265,3

Irak   

115
Kuwait 98
Irán    96,4
Emiratos Árabes Unidos   62,8
Rusia  54,3
Venezuela     47,6
China  30,6
Libia    30
México 26,9
Nigeria 24,1
Estados Unidos        22
Argelia 12,7
Noruega        10,1
*Paises con más de 10.000 millones de barriles
Fuente: US Energy Information Administration. Enero 2001

En este momento de toma de decisiones sobre un posible ataque a Irak resulta imprescindible tratar de prever qué pasara con el petróleo. Para hacernos una idea, podemos retrotraernos a doce años atrás durante el conflicto del Golfo.

Hasta ahora se ha repetido buena parte de la situación que ocurrió entonces. El precio del petróleo comenzó a subir tras la invasión iraquí de Kuwait hasta alcanzar un máximo de 40 dólares el barril. El inicio de las hostilidades provocó una rápida caída del petróleo que llegó a los 18 dólares al comienzo de la invasión terrestre para situarse en los 20 dólares una vez terminado el conflicto.

Lo cierto es que la posible guerra llega en un momento para el sector peor que el que se vivía hace doce años cuando se atravesó el conflicto del Golfo, ya que

Venezuela, el quinto exportador del mundo, aún no se ha recuperado del todo de la huelga de dos meses que vivió su industria petrolera. En lo que va de año, el Gobierno de Hugo Chávez logró recuperar los 1,4 millones de barriles, pero aún representa la mitad de la producción

venezolana en condiciones normales. Se calcula que la invasión de Irak dejará al mercado sin dos millones de barriles diarios, a los que hay que sumar los que están dejando de extraer los pozos venezolanos. Este descenso de la oferta está provocando una caída de las reservas de productos petroleros en los países occidentales.

Uno de los principales temores es si un ataque a Irak causará problemas de suministros. Hace unos días, Peter Sutherland, presidente no ejecutivo de British Petroleum, la tercera petrolera privada del mundo, descartaba que se produjera una crisis en el suministro ya que “los productores de la OPEP están comprometidos a mantener el suministro en el mercado. No creo que afrontemos una crisis”. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), organismo que aconseja a los 23 países industrializados sobre sus políticas energéticas, no es tan optimista. En su último informe mensual alerta de que una acción militar contra Irak podría poner en riesgo el suministro de crudo a escala mundial. El documento indica que la capacidad disponible de producción que está en manos de Arabia Saudí, el mayor exportador mundial y que actúa como colchón en el caso de que algún otro productor se tope con dificultades para garantizar sus compromisos, llegaría a su límite si Irak interrumpe su producción.

La combinación de los cortes de suministro de Venezuela e Irak puede desembocar en un agujero de oferta nunca visto. Un vacío que, en el caso venezolano, tardará en llenarse al menos cinco meses, que empezarían a contarse a partir del último día de la huelga. Peor es el caso iraquí: el tiempo que tardarán sus pozos en recuperarse no se puede calcular, pues depende de la gravedad de los daños que cause la guerra en las infraestructuras petroleras. El abanico de cálculos al respecto es tan amplio que abarca desde los cuatro meses hasta varios años. Tampoco puede hacer mucho Rusia, el mayor productor del mundo junto a Arabia Saudí. Aunque los pozos rusos poseen suficiente capacidad de producción, los defectos de su infraestructura de exportaciones dificultan la salida de su oferta al exterior, explican los analistas.

Preocupa, además, el nivel de reservas mundiales. Cuando el presidente George Bush padre lanzó la operación Tormenta del Desierto en enero de 1991, los inventarios de América del Norte podían cubrir 90 días de demanda y los de Europa, 82 días. A octubre de 2002, la AIE calculaba que la cobertura de Norteamérica era de 75 días y en Europa de 81 días. Con los acontecimientos posteriores, los niveles no han hecho más que empeorar.

En estas circunstancias, los expertos extraen una conclusión: una guerra relámpago tendrá efectos dañinos, pero relativamente soportables, sobre las principales economías, pero un conflicto largo, con una duración superior al medio año, amenazaría seriamente la salud de las economías occidentales.

Ránking de compañías petroleras1
EMPRESA PRODUCCIÓN2
1 Gazprom (Rusia)       9.606
2 Saudi Aramco (Arabia Saudí)   8.613
3 NIOC (Irán)    4.509
4 Exxon Mobil * (EE.UU)        4.406
5 Pemex (México)       4.169
6 Royal Dutch/Shell *(Holanda)   3.685
7 PDV (Venezuela)      3.640
8 BP (Reino Unido)*    3.107
9 Sonatrach (Argelia)  2.788
10 INOC (Iraq)    2.583
11 PetroChina (China)   2.240
12 KPC (Kuwait)  2.186
13 Pertamina (Indonesia)      2.059
14 Total Fina Elf *(Francia)    2.015

15  Adnoc (EUA) 

1.789
16  Chevron * (EE.UU)   1.560
17  Petronas Malasia)    1.515
18  Petrobras (Brasil)     1.404

19 Lybia NOC (Libia)     

1.314
20 NNPC (Nigeria)         1.267
21  Texaco (EE.UU)       1.230

22 Lukoil (Rusia)

1.213
23  ENI * (Italia)  1.069
24 Qatar Petroleum (Qatar)     1.038
25 Arco (EE.UU)       1.033
26  ONGC (India)  942
27 Surguineftegaz (Rusia) 940
28 Ecopetrol (Colombia)      885
29 Yukos (Rusia) 800
30 Repsol YPF * España)        675
1 Producción de gas y petróleo en 2000
2 Miles de barriles de petróleo equivalente al día
* Compañías privadas
Fuente: Energy Intelligency Group 2000

 

La tarta más apetitosa

Situado en el centro de la vital reserva petrolífera de Oriente Medio, Irak resulta indudablemente una tarta tremendamente apetitosa tanto para los gobiernos de los principales países del mundo como para las grandes petroleras. En 1989, antes de que estallara la Guerra del Golfo, Irak, con 2,81 millones de petróleo diarios, era el tercer productor mundial de crudo a muy poca distancia de Irán, con 2,84, ambos detrás del gigante saudita y sus 4,88 millones de barriles diarios.

Dos años después, tras el conflicto con la coalición internacional liderada por Estados Unidos por su invasión del vecino emirato de Kuwait, esta cifra caía bruscamente hasta apenas 300.000 barriles al día. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sometió al régimen de Saddam Hussein a una serie de sanciones que buscaban su desarme, aunque le ofreció también poder vender una cantidad limitada de petróleo para paliar la mala situación en la que había quedado su población.

Durante cinco años Irak rechazó estas propuestas, hasta que a finales de 1996 llegó a un acuerdo con la ONU para establecer el programa de Petróleo por Alimentos, que pretendía ser una “solución temporal para atender las necesidades humanitarias del pueblo iraquí hasta que Irak cumpla con las resoluciones de la ONU, especialmente la 687”. Con este programa, el país podía exportar petróleo por un valor máximo de 2.000 millones de dólares en un plazo de seis meses, dos tercios de los cuales se utilizarían para fines humanitarios. Este techo se incrementó hasta los 5.260 millones en 1998, lo que permitió que fuera doblando sus producciones: de 0,58 millones de barriles diarios en 1996 a 1,15 un año después y 2,28 en 1998.

Un año después se eliminaba completamente este límite, y en 2001 Irak llega a producir 2,4 millones de barriles diarios, una cifra que ha descendido el año pasado hasta 1,5 millones –apenas el 3,2% de la producción mundial- por problemas para reanudar el acuerdo con la ONU. El 72% de sus ingresos tiene que destinarlos al programa (que ahora cubre no sólo la alimentación, sanidad y educación sino otros campos como la agricultura, electricidad, transporte y telecomunicaciones, y ha contribuido a paliar la terrible situación del pueblo iraquí, así como a reparar parcialmente las maltrechas infraestructuras de la industria del petróleo), el 25% lo administra la Comisión de Compensación en Ginebra y el 3% restante cubre los costes de mantenimiento del programa y de la Comisión de las Naciones Unidas para la Inspección, Verificación y Monitorización (UNMOVIC).

Sin embargo, desde finales de los años 90 Saddam Hussein ha tratado de atraer la inversión extranjera necesaria para acelerar la modernización de su industria petrolera y la explotación de los al menos 115.000 millones de barriles en que están valorados sus reservas, las segundas del mundo tras las de Arabia Saudí. Y son al menos 115.000 millones porque diversas estimaciones sitúan el oro negro que podría extraerse del subsuelo iraquí –del que diversos analistas coinciden en señalar su excelente calidad y bajo coste de extracción– en hasta 220.000 millones de barriles, una cifra impresionante que convierte a Irak en el “premio gordo” para cualquier compañía petrolera.

La francesa Total Fina Elf, la rusa Lukoil y la china National Petroleum Company son algunas de las que se han adelantado y han firmado ya acuerdos de explotación con el régimen iraquí, que junto con los de otras empresas están valorados en 38.000 millones de dólares. Incluso la propia Repsol mostró su interés en 1997 por explotar el campo de Nasiriya, pero las negociaciones no han prosperado. La petrolera española reconoce, eso sí, que participa en el programa de la ONU y en los últimos seis meses ha importado siete millones de barriles. El crudo iraquí, que representaba el 6% de las importaciones españolas en 1990 y que desapareció entre 1991-96, ha llegado a alcanzar el 10% durante el trienio 1998-2000, cifra que se ha reducido en 2001 hasta el 4,5% del total del petróleo importado por España.

En diversos medios se ha especulado con el interés de Saddam Hussein en firmar contratos con las compañías cuyos gobiernos tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque el mes pasado su Gobierno rescindió el acuerdo con Lukoil, asegurando que la compañía rusa no había realizado las inversiones prometidas. El futuro de estos compromisos está en el aire si finalmente estalla una guerra; los partidos de la oposición iraquí no los consideran válidos, mientras que por ejemplo desde Total Fina Elf se asegura que cumplen respetuosamente con la legalidad internacional y que podrán participar en el Irak post-embargo. Al acecho se encuentran los gigantes estadounidenses, Exxon Mobil y Chevron Texaco, así como la británica BP y la holandesa Shell. No hay que olvidar los lazos de la administración Bush con la industria petrolera y las noticias que se han conocido en las últimas semanas sobre el notable descenso de las existencias de crudo de los Estados Unidos, que en los últimos años ha incrementado su presencia económica y militar en toda la región asiática, desde las antiguas repúblicas soviéticas hasta Afganistán.

A pesar de las inversiones multimillonarias que serán necesarias para recuperar y poner a punto las instalaciones petroleras iraquíes, nadie duda que la recompensa económica sería excelente; Irak, además, dispone también de notables reservas de gas natural.

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