Nº 543 - 17 de febero de 2003

La producción y distribución de informaciones y contenidos están en manos de media docena de holdings americanos, europeos y australianos

Los seis dueños de la información mundial

Las principales cadenas de televisión, emisoras de radio, periódicos, revistas, editoriales, productoras de cine, discográficas e incluso parques temáticos están en manos de seis imperios de la producción y distribución de contenidos, capaces de llegar a todos los rincones del planeta. Las embestidas recibidas con la caída de sus acciones en Bolsa, las pérdidas sufridas por la crisis de la publicidad y los procesos judiciales no han logrado desbancarles de su privilegiada posición, que les permite ejercer un poderde influencia omnímodo sobre la opinión pública mundial.

Por Goya Sanz

Sus cadenas de televisión y sus emisoras de radio llegan a los hogares de todo el mundo, sus periódicos y revistas están escritos en decenas de  idiomas, sus discos, películas y libros son número uno en las listas de público y ventas y por sus parques temáticos pasan cada año millones de visitantes. Son los giganes de la comunicación, conglomerados de producción y distribución de contenidos y entretenimiento capaces de influir de forma omnímoda en la opinión pública de todo el mundo. Su agresiva política empresarial, donde la diversificación de los productos, la presencia a nivel internacional y la canalización de los contenidos a través de todos los medios tecnológicos existentes han marcado a lo largo de la pasada década las pautas a seguir en la batalla por la hegemonía. Sus vencedores se llaman AOL Time Warner, Vivendi Universal, Viacom, Berltesmann, News Corporation y Disney. Esta media docena de holdings comenzó siendo, durante la primera mitad del siglo XX, empresas locales de comunicación. Ahora atesoran los imperios de la denominada mediacracia, donde quien domina la información pública atesora el máximo poder sobre la sociedad. Este reducido y selecto club ofrece al mundo una información homologada y uniformada. A pesar de la proliferación de cadenas y soportes mediáticos, sus mensajes son los mismos porque parten de los mismos mensajeros:  tres son estadounidenses, dos europeos (uno francés y otro alemán) y el último, australiano.

Ahora atraviesan un mal momento. El desplome de sus valores por la crisis tecnológica, las pérdidas millonarias provocadas por el fracaso de las expectativas de algunas de sus más importantes áreas de negocio, las dimisiones de sus máximos ejecutivos y los procesos judiciales han ensombrecido su meteórica carrera. Estas nuevas circunstancias les obligada a desarrollar prácticas de buen gobierno en los consejos de administración y a vender los activos no estratégicos para seguir manteniendo la hegemonía.

Aol Time Warner

“No hay duda que, hasta la fecha, la fusión ha sido decepcionante”. Con esta reflexión se despedía de la presidencia del mayor conglomerado mediático del mundo, AOL Time Warner, Steve Case. La flamante fusión entre America Online, el mayor servidor de Internet del mundo, y Time Warner, uno de los mayores proveedores de contenido tanto en los medios de comunicación como en el espectáculo, fue anunciada el 10 de enero de 2000 y completada un año más tarde. Sin embargo, el “acuerdo del milenio”, valorado en 112.000 millones de dólares, no cumplió las expectativas y tras alcanzar su máximo valor de mercado en mayo de 2001 (260.000 millones de dólares) la burbuja comenzó a estallar. La explosión definitiva se produjo en abril de 2002. La compañía realizó una provisión para amortizar sus intangibles por valor de 54.000 millones de dólares, la mayor de la historia empresarial estadounidense. Esto provocó un desplome del 66% en el valor de la acción, llevando a cientos de accionistas a demandar al consejo de dirección.

Steve Case, cofundador de AOL en 1985, fue el artífice de la compra de Time Warner, propiciada por la buena acogida que en aquellos momentos tenían los valores tecnológicos en Bolsa. El acuerdo, que en su momento fue muy criticado, ha provocado que los valores de la compañía se hayan visto afectados por el derrumbe de la economía de Internet, por el colapso del mercado de la publicidad y por el inicio de investigaciones federales sobre las prácticas de contabilidad de AOL.

Ted Turner, fundador de la cadena de noticias de Time Warner, CNN, y uno de los mayores accionistas de la compañía, viene criticando desde hace tiempo la gestión de los directivos del grupo procedentes de America Online incluido el propio Case, considerado el primer responsable de la desvalorización bursátil. El diario The Wall Street Journal informaba el pasado mes de octubre que Turner estaba maniobrando para forzar la salida del entonces presidente con el fin de eliminar al último de los artífices de la fusión que tantos quebraderos de cabeza le ha ocasionado y que tantos miles de millones de dólares le había hecho perder (entre 7 y 8.000 millones). Sea o no cierto, lo que no parece comprensible es que hace tan sólo unas semanas, el propio Turner dimitiera de su cargo en el consejo para, según sus declaraciones, dedicarse a actividades filantrópicas. Aunque lo cierto es que, según las conjeturas de la prensa estadounidense, se marchó porque no resultó elegido para ocupar la presidencia de AOL Time Warner.

Por otra parte, la dimisión de Case, que ha estado precedida por la del resto de responsables de la fusión (el responsable de operaciones y número dos de AOL, Robert Pittman, y el jefe ejecutivo procedente de Time Warner, Jerry Levin), ha borrado del cuadro directivo de la compañía a casi todos los ejecutivos procedentes del servidor de Internet. Ahora, los llegados de Time Warner toman los puestos clave del grupo, que ha reestructurado sus operaciones. Sus funciones las ha asumido el antiguo presidente y consejero delegado de la revista Time, Don Logan, y el antiguo presidente y consejero delegado de la cadena HBO, Jeffrey Bewkes. Logan presidirá una nueva empresa que agrupará a AOL, Time, Time Warner Cable, y las filiales de libros y vídeos del grupo. Mientras, Bewkes asumirá la presidencia de una nueva empresa que agrupará HBO, New Line Cinema, los estudios Warner BROS, Turner Networks y la discográfica Warner Music.

Mientas, el control efectivo lo ejerce Richard Parsons. El director ejecutivo del grupo será nombrado presidente de la compañía durante la junta de accionistas del próximo mes de mayo. Esto ha causado cierto revuelo en el país norteamericano. La alternancia de las dos funciones contradice la nueva tendencia empresarial, después de recientes escándalos como el de Enron y Worldcom, consistente en separar la gestión ejecutiva de las decisiones de los consejos de dirección. Aunque la compañía asegura que mantendrá un férreo control sobre las medidas de gobierno, lo cierto es que no es el mejor momento para llamar la atención de las autoridades reguladoras.

AOL ya es objeto de pesquisas federales, una encabezada por el departamento estadounidense de Justicia y otra por la Comisión de Valores de Estados Unidos, sobre sus prácticas contables.

Pero ahora el problema más acuciante son las millonarias pérdidas registradas por la compañía, que ascendieron a 44.900 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2002 y a un total de 98.7000 en todo el año (la mayor registrada en Estados Unidos), sobre todo por la fuerte caída del valor de America Online.

La compañía prepara nuevas medidas para reducir la deuda, que alcanza los 23.929 millones de euros. De momento, AOL Time Warner ha vendido a finales de enero su participación del 8,4% en Hughes Electronics, filial de General Motors. Esta participación tiene sobre todo la plataforma de televisión por satélite DirecTV y representa un monto aproximado de 800 millones de dólares (736 millones de euros).

A pesar de la crisis, AOL Time Warner sigue siendo el mayor conglomerado de medios. Cuenta con canales de televisión como CNN, TNT, HBO y Cartón Network, la compañía Warner BROS, la discográfica Warner, revistas como Time, People, Fortune y Sport Ilustrated y servicios de internet de CompuServe o el navegador Netscape. También posee el segundo mayor negocio de edición de libros del mundo, con Time-Life Books y Book of the Month Club y parques temáticos como el recientemente inaugurado en San Martín de la Vega (Madrid).

Vivendi Universal

El caso del segundo grupo de comunicación del mundo es muy similar al de su competidor norteamericano. Debe afrontar una deuda de 18.000 millones de euros, varios procesos judiciales y un nuevo presidente.

La estrategia empresarial que venía desarrollando su antiguo ejecutivo, Jean-Marie Messier, consistente en potenciar el crecimiento a través de adquisiciones, se enmarcó en un contexto dominado por la sobredimensión de los balances y las cuentas de muchas compañías gracias a la burbuja tecnológica y la bonanza bursátil. Esta gestión, con la que dio origen a fuertes pérdidas, fue precisamente la que propició la caída de Messier, sustituido por Jean-René Fourtou, que llegó el pasado verano a Vivendi con la urgente tarea de reducir la deuda y redefinir los negocios claves del grupo para comenzar a vender activos más prescindibles.

Otro de los motivos que aceleró la caída del ex presidente fue la demanda de un grupo de accionistas contra la compañía gala y el propio Messier. Sus abogados se han unido para denunciar las pérdidas que han tenido que afrontar sus representados por la fuerte caída de sus acciones, que se inició el pasado mes de julio cuando, según los representantes legales, Messier disparó artificialmente la cotización de los títulos maquillando la situación financiera de Vivendi.

La mejor manera de recuperar la confianza es presentar un buen balance. Y para ello, Fourtou ya ha comenzado a vender activos no estratégicos para reembolsar sus préstamos por un importe superior a 10.000 millones de euros antes de que acabe el año y reducir su deuda, que asciende a 18.000 millones en su negocio de medios de comunicación (sin contar Vivendi Environment, dedicada al suministro de agua, limpieza urbana, energía y transportes). Vivendi ya vendió la plataforma de satélite italiana Telepiú a News Corporation el pasado mes de octubre, después de que su intento de fusión con la plataforma Stream del conglomerado australiano se viera frustrado por las dura condiciones impuestas por las autoridades antimonopolio. La sociedad de edición estadounidense Houghton Mifflin, editora del exitoso Harry Potter, también fue vendida por 1.700 millones a principios de noviembre. El resto de operaciones ha consistido la venta al grupo Lagardere sus actividades de edición en Europa y América Latina, reunidas en Vivendi Universal Publishing, por 1.250 millones de euros, la de la mitad de su participación del 20,4% en Vivendi Environment, del 34% de la compañía eléctrica Sithe a Apollo Energy por 323 millones de dólares, la de su participación en la plataforma estadounidense de televisión por satélite EchoStar por 1.066 millones de dólares, la del 50% en el portal de Internet Vizzavi por 142,7 millones de euros y la de su sector de Prensa Gran Público a Socpresse, editora de Le Figaro, operación por la que ha conseguido 200 millones de euros.

La cesión del grupo de prensa gratuita Comareg a France Antilles también se está negociando, así como la venta del negocio de videojuegos a Microsoft. El monto de la operación podría ascender a más de 1.500 millones de euros.

Por otra parte, Vivendi está preparando el relevo del presidente de Canal Plus, la filial de televisión del grupo francés de comunicación. La salida era esperada desde la marcha de Messier. Sus relaciones con el actual presidente han sido tensas. Esto ha empeorado la situación de Canal Plus, que lleva seis años en números rojos y dos perdiendo suscriptores. Desde que accediera a la presidencia, Fourtou ha vendido varias actividades no rentables del canal televisivo. Tras esta primera operación, pretende reducir la abultada deuda del grupo que asciende a 14.300 millones de euros. Los negocios de Estados Unidos podrían ser el primer paso, concretamente los estudios de cine de Universal Pictures y la discográfica Universal Music. Incluso se comenta en medios franceses que Fourtou quiere desprenderse de su participación en Vivendi Environnement, socio francés del grupo FCC. Será sustituido por el hombre de confianza del presidente, Bertrand Méheut.

Disney

El consorcio de entretenimiento y medios de comunicación estadounidense está pasando por un mal momento. Después de casi dos décadas dedicadas a Disney, Michael Eisner, presidente de la compañía, se pasea por la cuerda floja. El pasado mes de agosto, el hundimiento en Bolsa de este conglomerado agravó la ya de por sí tensa relación entre Eisner y la familia del fundador, Walt Disney. Las acciones se encontraban en su peor nivel de los últimos ocho años, los parques de atracciones se habían quedado prácticamente vacíos y las pérdidas de publicidad de sus propiedades en medios de comunicación, como la cadena televisiva ABC, estaban agotando las reservas de la compañía. Según la prensa estadounidense, Roy Disney, que tiene una cartera con 17,5 millones de acciones, y Santley Gold, el presidente de la sucursal de inversiones de la firma, querían la cabeza del presidente, aunque de momento se ha salvado con la promesa de que tan sólo se trata de una situación pasajera.

Pero lo cierto es que la situación no es nada halagüeña. Las ganancias netas se han reducido a la mitad (256 millones de dólares) y es posible que, si Eisner no soluciona sus desavenencias con su principal socio, podrían verse reducidas drásticamente. La productora Pixar y Disney vienen desarrollando desde hace una década una fructífera colaboración que ha dado lugar a jugosos ingresos con películas como Toy Story y Monstruos S.A. La creatividad y el dominio técnico de Pixar casan a la perfección con la maquinaria publicitaria de Disney. Tanto es así que, según Los Ángeles Times, el 45% de los beneficios del conglomerado de medios y entretenimiento son gracias a los filmes producidas por Pixar. Sin embargo, esta bonanza podría acabar si las dos compañías no arreglan sus diferencias respecto al contrato de la nueva producción de Toy Story.

Por otra parte, los negocios no estratégicos han dado a Disney más disgustos añadidos. La compañía anunció a finales el pasado año que tomaría un cargo contable de 144 millones de dólares para cubrir las pérdidas por sus inversiones en United Airlines (UA). El pasado año, Disney, como otras compañías estadounidenses, compró aviones para rentar a otras aerolíneas. Sin embargo, UA se declaró en bancarrota el 9 de diciembre. Sus activos ascienden a 25.000 millones de dólares, lo que representa la mayor quiebra de la historia aeronáutica estadounidense. Disney ha anunciado que el descuento contable se traducirá en un cargo contra ganancias netas de 83 millones de dólares en el cuarto trimestre del año. El anuncio provocó una caída de sus acciones en Bolsa. 

En cuanto a la nueva estrategia empresarial de Disney, cabe destacar su intención de crear un puesto de presidente del consejo de administración con el objeto de que sea una persona ajena al primer ejecutivo de la compañía el que coordine el máximo órgano de dirección. Esta iniciativa se engloba en la serie de medidas emprendidas por las compañías estadounidenses para mejorar el buen gobierno de las empresas y es una de las recomendaciones del decálogo de buen gobierno elaborado por el organismo que regula la Bolsa de Nueva York. De hecho, Disney pretende darse un lavado de imagen. La fábrica de fantasías más famosa del mundo ha sido una de las empresas de Estados Unidos más criticada en el pasado por su escasa aportación a la mejora del buen gobierno. Su presidente, Michael Eisner, ha tenido vínculos directos o indirectos con la mayoría de los consejeros.

Viacom

El tercer gigante de la comunicación estadounidense puede sentirse afortunado. Aunque también ha sufrido en 2001 las consecuencias de la caída publicitaria y ha cambiado de presidente (ahora es Mel Karmazin, en sustitución de Summer Redstone) en los últimos dos años, Viacom ha abandonado los números rojos. A finales del mes de diciembre, la compañía confirmó su previsión de crecimiento de entre el 15 y el 16% de su beneficio por acción. En los nueve primeros meses del ejercicio, Viacom registró un volumen de negocio de 17.800 millones de dólares (17.353 millones de euros), un 4% más que el año anterior, y su beneficio neto se elevó a 73 millones de dólares (71 millones de euros) frente a la pérdida de 181 millones de dólares (176 millones de euros) del mismo periodo del año anterior.

La compañía norteamericana,  prevé un crecimiento “todavía más fuerte en 2003”. Sin embargo, y a pesar de estos resultados optimistas, le vio las orejas al lobo hace algo menos de un año, cuando el grupo registraba una pérdida neta de 1.100 millones de dólares a causa, según la compañía, de los cambios contables.

Las mejores bazas con las que cuenta Viacom, son sus cadenas televisivas de entretenimiento, MTV y Nickelodeon. La primera es el mayor canal musical de televisión del mundo y la segunda, líder de la televisión infantil. Las tecnologías digitales han permitido a este conglomerado personalizar la programación, uno de los mayores atractivos para los millones de espectadores de estos canales.

Junto a MTV y Nickelodeon, Viacom lo forman CBS, VH1, la cadena Blockbuster Video, Paramount Pictures, los parques Paramount, United International Pictures, Simon & Schuster, Infinity, BET, y TNN.

Bertelsmann

Fundado en 1835, el Grupo Bertelsmann ha pasado de ser una editorial familiar a uno de los más poderosos conglomerados de comunicación del mundo. Bertelsmann es líder en la publicación de libros y revistas en Europa y EE UU, y uno de los mayores productores de discos. Dispone de la mayor red de clubes de venta de libros y discos y grandes fábricas de impresión de Europa y América.

El gigante europeo de la comunicación también se encuentra inmerso en un proceso de venta de activos. Hace tan sólo unas semanas, anunció su intención de vender su división editorial Springer, el mayor grupo editorial especializado de Alemania con una proyección internacional con 70 editoriales en 16 países, que publican revistas sectoriales, libros y CD ROM y ofrecen bancos de datos y servicios on line. El grupo editorial, que factura unos 750 millones de euros anuales, también recortó a finales del pasado año su participación en Pixelpark (de un 60 a un 20%), que ayuda a diseñar webs de compañías y su administración.

Mientras, la venta de su participación en AOL Europe el pasado año permitieron a Bertelsmann obtener un beneficio neto de 1.630 millones.

Y como en el caso de sus competidores de AOL Time Warner y Vivendi, su presidente ha dimitido. El pasado mes de julio, Thomas Middelhoff anunció su decisión por sorpresa. Después de 16 años al servicio de uno de los cuatro grupos de comunicación más importantes del mundo, asumió la presidencia en noviembre de 1998. Responsable de la estrategia globalizadora de la compañía, impulsó la adquisición de la mayoría del grupo RTL (con 23 canales de televisión y 14 emisoras de radio), la mayor editorial del mundo, Random House, la plataforma de música Internet Napster y la mayor firma independiente de discos, Zomba. También tiene la editorial Gruner + Jahr y la división musical BMG. El próximo paso era cotizar en Bolsa, objetivo previsto para 2005. Este ha sido precisamente el motivo que, según los analistas, provocó un encontronazo del entonces presidente y el consejo de administración, contrario a la operación. Actualmente, su puesto lo ocupa Günter Thielen, presidente de la Fundación Bertelsmann.

News Corporation

El gigante australiano, controlado por el ultraconservador Rupert Murdoch, posee una estructura multimedia muy diversificada y presencia global (que abarca desde Europa hasta América pasando por el mercado asiático), con fuerte presencia en el Reino Unido (The Times, BSkyB, etc.), Estados Unidos (New York Post, 20th Century Fox, etc.) y Australia, que le convierte en uno de los mayores conglomerados del mundo. Murdoch se caracteriza por haber conseguido dominar la producción de contenidos en todo el espectro de temas, desde las noticias hasta la ficción, pasando por los programas infantiles y, sobre todo, el deporte.

News Corporation, después de registrar fuertes pérdidas a consecuencia del hundimiento del valor de varias de sus participaciones, pudo presentar a finales del pasado año una cifra de negocio de 16.000 millones de euros, que prevé mejorar durante 2003 con la ayuda a la recuperación del mercado publicitario gracias al éxito de activos como Fox News, The Sun o la Twentieth Century Fox. 

Aunque habrá que ver si con las nuevas normas no nos llevaremos alguna sorpresa. De momento, el imperio de Murdoch se encuentra inmerso en la ingente tarea de limpiar sus libros de contabilidad para adaptarlos a las nuevas normas contables, mucho más exigentes que las que hasta ahora estaban vigentes y que han sido impuestas en Norteamérica y Australia por sus respectivos organismos reguladores a raíz de los escándalos.

 

El pez chico que se comió al grande

Steve Case fundó lo que llegó a ser America Online en 1985 como una pizarra electrónica para usuarios de las computadoras Commodore. El servicio abandonó ese enfoque inicial, y en pocos años le hacía sombra a Prodigy respaldado por IBM, Sears y Compuserve, el entonces líder del sector. Durante la segunda mitad de la década de los 90, Case transformó AOL en una vía de acceso a Internet muy diferente a los demás proveedores de acceso. El servicio buscaba darle al suscriptor una experiencia en línea más homogénea y más accesible para las personas sin conocimiento técnico. Gracias a ello, AOL se convirtió rápidamente en el mayor proveedor de acceso a Internet y la empresa llegó a ser considerada la más importante del sector. En el momento de mayor entusiasmo bursátil de la llamada “nueva economía”, Case convenció a Jerry Levin, jefe del conglomerado de medios de Time Warner, para que vendiera este imperio por acciones de AOL, en un acuerdo valorado en más de 100.000 millones de dólares, la mayor adquisición de la historia empresarial estadounidense. El trato, anunciado en enero de 2000, fue calificado como “mega fusión” y “el acuerdo del milenio”. Pero a partir del cierre de la operación en enero de 2001, comenzaron los problemas.

Time Warner tenía varias veces el tamaño de AOL y la adquisición fue posible sólo gracias a la inflada cotización bursátil de la compañía de Case propiciada por el auge de Internet. A pesar de ello, se suponía que su proveedor debía ser el eje estratégico del conglomerado para crear la “primera compañía de medios potenciada por Internet”. Sin embargo, al desinflarse la burbuja bursátil, la cotización de la acción de la empresa fusionada cayó de casi 50 dólares en enero de 2001 a menos de 10 en el verano de 2002.

La renuncia de Case ha sido interpretada por la mayoría de los analistas como el símbolo del fracaso de la nueva economía, una señal de que los jóvenes crecidos al albur de las nuevas tecnologías no han logrado mantenerse en los primeros puestos y los gestores que apuestan por valores tangibles han vuelto a recuperar, por el momento, el protagonismo.


El poder de los seis
Conglomerados  Principales empresas Presencia en España
AOL Time Warner  CNN, Warner Bros,  Warner Music, Time, People CNN Plus, Warner España
Vivendi  Universal Studios, Canal Plus, Eurosport, Polygram

Canal Plus España, retransmisión de            Eurosport por CSD, Port Aventura

Disney Lifetime, Miramax, Buena Vista, Walt Disney Records, ABC   Club Disney TV, retransmisión de Disney Channel por CSD
Viacom MTV, Nickelodeon,Paramount Pictures MTV España, retransmisión de Nickelodeon por CSD
Bertelsmann RTL, Arista, Cosmopolitan Galaxia Gutemberg
News Corporation   The Times, The New York Post, Twentieth Century Fox   Retransmisión de Fox News por   Canal Satélite Digital (CSD)

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