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Nº
542 - 10
de febero de 2003
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Año europeo de los discapacitados Un reto de todos
Por Fermín Núñez El Año Europeo de las Personas con Discapacidad acaba de comenzar en España con un solemne acto de inauguración que ha reunido en Madrid a más de 1.000 discapacitados y que ha sido respaldado por la presencia de Sus Majestades los Reyes; el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Eduardo Zaplana, el presidente del Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI), Mario García, y el vicepresidente de la Fundación ONCE y portavoz del Foro Europeo de la Discapacidad, Carlos Rubén Fernández. Durante los próximos doce meses, Europa entera tratará mediante un sinfín de celebraciones, actos, reuniones de alto nivel, etc. de abordar el problema que supone para 37 millones de europeos tener algún tipo de discapacidad. Un hándicap que aún en estos comienzos del siglo XXI incapacita a 610 millones de ciudadanos en todo el mundo para desarrollar las tareas sociales y personales más básicas del ser humano, como poder estudiar, tener un trabajo, vivir por su cuenta, formar una familia o incluso algo tan simple como salir a la calle a realizar cualquier sencillo recado en muchos casos. Los datos de la UE son esclarecedores en este sentido: sólo el 38% de los discapacitados con edades comprendidas entre los 16 y los 34 años disponen de una renta de trabajo (es decir, de una autonomía personal) frente al 64% que lo hacen no siendo minusválidos. En España, estos y otros problemas afectan a un colectivo muy heterogéneo que ha llegado a alcanzar en los últimos años los tres millones y medio de ciudadanos (un 9% de la población). Entre ellos, como es lógico, existen todo tipo de discapacidades (físicas, psíquicas y sensoriales) y por tanto, todo tipo de necesidades específicas que deben ser abordadas particularmente. Pese a que este hecho resulta casi ridículo de mencionar por su obviedad, es importante resaltarlo, puesto que hace no demasiado tiempo la sociedad y las administraciones han tratado a los discapacitados desde una óptica monolítica, como un colectivo único con problemas similares y al que había que tratar del mismo modo y prestar los mismos servicios en cualquier caso. Nada más lejos de la realidad: como muchos de los actos que tendrán lugar durante este año se empeñarán en demostrar, los discapacitados son fundamentalmente ciudadanos con las mismas complejidades y derechos que el resto de las personas. Por tanto, el deber de la sociedad es garantizar esos derechos y facilitarles también deberes que puedan cumplir, teniendo en cuenta los problemas específicos que afectan a cada una de las distintas minusvalías. Afortunadamente, esta situación es cada vez más real y el panorama asociativo goza de buena salud en nuestro país: organizaciones decanas como la ONCE han demostrado su buen hacer y su solvencia a la hora de abordar los problemas y reivindicaciones de sus representados los ciegos y deficientes visuales. Otras genéricas, como el propio CERMI también han conseguido en los últimos años importantes avances, sobre todo en lo que respecta a la implicación social de las administraciones públicas y en la plasmación de la misma en leyes, acuerdos y planes específicos para el colectivo. La sensibilidad en los diferentes gobiernos es cada vez mayor y fruto de la misma la Comisión Europea y el organismo representante de los discapacitados europeos (el Foro Europeo de la Discapacidad, FED) han logrado implicarles en esta importante cita que aglutina por primera vez a los 15 Estados miembros de la UE en un objetivo común: conseguir la igualdad efectiva de los discapacitados respecto al resto de ciudadanos europeos. En este empeño, los organizadores pretenden aprovechar el buen clima de sensibilización existente en la sociedad (según las encuestas de la UE, el 97% de los europeos consideran que se debería hacer más a favor de esta integración), aunque teniendo en cuenta algo fundamental: los discapacitados deben ser los verdaderos protagonistas de esta cita, los que debatan y tomen las decisiones respecto a su futuro. La página web del Año Europeo (www.eypd2003.org) trasmite en varios idiomas esta aspiración: el objetivo de este año es dirigir el progreso hacia la construcción de la plena igualdad de los derechos de las personas con discapacidad y pretende crear una comunidad que respalde esta y otras reivindicaciones más concretas del colectivo: sensibilizar a la opinión pública sobre los derechos de estas personas, promover medidas a favor de la igualdad de oportunidades, intercambiar experiencias y buenas prácticas, intensificar la cooperación entre los distintos agentes implicados (gobiernos, interlocutores sociales, ONGs, profesionales, voluntariado, discapacitados y familias...), concienciar de la heterogeneidad de este colectivo y de las múltiples formas de discriminación a las que se ve sometido, y mostrar especial atención a la igualdad en el campo de la educación de los niños y jóvenes con necesidades especiales en centros ordinarios o especializados, así como en programas de intercambio nacionales e internacionales. En los diferentes ámbitos estatales, el Año Europeo será responsabilidad de los Órganos Nacionales de Coordinación (NCB), formados por expertos en discapacidad de varias organizaciones no gubernamentales y por los ministerios competentes. En nuestro país los impulsores de esta importante cita con la discapacidad son el Comité Español de Representantes de Minusválidos (CERMI) y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. En su plan de actividades diseñado a tal efecto, el CERMI se ha marcado dos clases de objetivos: políticos y sectoriales. Los primeros pretenden que en este periodo las Cortes Generales aprueben la Ley de No Discriminación y Acceso Universal de las personas con discapacidad, o si no es así, que al menos comience a ser debatida en el Parlamento. Junto a ello, también aspira a que las Cámaras reflejen en el derecho español las normas que en materia de no discriminación hayan sido aprobadas por instancias Europeas, como la recientemente adoptada directiva, que prohíbe la discriminación por discapacidad en cualquier ámbito y que se comenzará a aplicar a finales de 2003. Además, se marca la meta de lograr que el Gobierno español apoye planes y medidas como la futura Convención para la protección de los derechos de las personas con discapacidad que promueve la ONU, un Plan Estatal de Accesibilidad, una nueva legislación que regule fórmulas patrimoniales, un Plan de Acción de las Personas con Discapacidad (2003-2007) o un Foro de Atención Educativa a Personas con Discapacidad. Entre los objetivos de tipo sectorial, la mayoría se han logrado o están en proceso, como el de crear los Comités Nacional y Autonómicos del Año Europeo, comenzar a diseñar campañas de información y sensibilización sobre este evento, mantener reuniones con los partido s políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, planificar desde el Congreso de los Disputados las actividades del Año, promover un concurso de ideas para premiar iniciativas a favor del colectivo, impulsar la implicación de los ayuntamientos, elaborar un estudio sobre la realidad de las mujeres discapacitadas, celebrar el I Congreso Estatal sobre las Personas con Discapacidad, promover acuerdos con el Consejo General del Poder Judicial, etc. El profuso trabajo del CERMI de cara al Año Europeo no acaba ahí. También ha diseñado un Argumentario destinado a establecer el tratamiento que se debe dar a todas las iniciativas enmarcadas dentro de esta importante cita y contestar a una importante pregunta ¿para que debe servir 2003? Este interesante documento desvela la consigna fundamental que debe regir cualquier acción de este tipo: no discriminación + acción positiva = integración social. Su lúcido discurso se basa en que este año 2003 es una oportunidad idónea para proclamar el derecho a la participación del sector, pero también en que su éxito depende en gran medida del propio sector social de la discapacidad. El año 2003 deberá trasmitir que la discapacidad es una cuestión de derechos humanos y que hay que abandonar las posiciones paternalistas de acercamiento a esa realidad. Por tanto, se deberá avanzar en la plena ciudadanía y en la plena responsabilidad de los ciudadanos con discapacidad. Los discapacitados tendrán que dejar de ser invisibles y convertirse en ciudadanos independientes y titulares de derechos, en una fuerza social que los gobernantes y la sociedad tendrán en cuenta si el movimiento se articula y cohexiona adecuadamente, (una cuestión clave según el texto). La discapacidad ha de dejar de verse confinada a los servicios sociales y ser objeto de otras políticas, la legislación ha de ser efectiva, y la integración responsabilidad de todos, por lo que la sensibilización de la sociedad es una de las claves del Año Europeo. Por todos estos motivos, 2003 no puede ser un año para puras y simples celebraciones, sino que las mismas deben favorecer la estrategia política previamente trazada, puesto que si no lleva a resultados políticos tangibles y a beneficios reales, será un fracaso y se habrá desaprovechado una oportunidad de oro. Participación ciudadana. Como se puede apreciar, el CERMI tiene claro que nunca ha habido una oportunidad igual para los discapacitados y de acuerdo con las consignas de la Comisión Europea, se ha apresurado a crear junto al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales un Comité Español de Coordinación para el Año Europeo y plasmar todas estas aspiraciones en un programa de actividades. Este calendario de actuaciones (recogido en estas páginas: ver Una apretada agenda) hace especial hincapié en los debates, en las reuniones, en las celebraciones políticas y sectoriales, pero también y principalmente en la participación ciudadana y en la sensibilización de esa responsabilidad social que nos afecta y nos implica a todos en la integración de estos conciudadanos. En el ámbito europeo, la especial importancia de esta participación ciudadana también se ha tenido muy en cuenta. La Comisión Europea ha fletado un Autobús del Año Europeo que llevará su eslogan por todos y cada uno de los 15 Estados Miembros (cuyo programa en cada uno de ellos será responsabilidad de cada Órgano Nacional de Coordinación). Pero esta Marcha Europea pretende ser además nexo de unión de las iniciativas e ideas concretas que cualquiera de nosotros pueda proponer para conseguir los objetivos antes mencionados. De esta manera, el autobús que recorrerá cada punto del continente organizando diversas actividades de integración del colectivo y que estará en diferentes ciudades españolas entre el 27 de este mes y el 31 de marzo, tendrá también la misión de canalizar el movimiento popular de forma que puedan desarrollarse todas las actividades que cada ciudadano u organización quieran organizar para sensibilizar a los demás de los problemas concretos y locales de las personas discapacitadas. Otro medio fundamental de recoger estas iniciativas es Internet: en la Red de redes se pueden acceder ya a multitud de páginas sobre el Año Europeo. La principal de ellas es el ya citado portal oficial, en el que se ha creado un foro de debates para intercambiar opiniones y establecer de esta manera una gran comunidad virtual en torno al tema. Otro de los factores esenciales de la sensibilización social es la promoción, para la cual la Comisión ha puesto a disposición de la campaña diverso material de promoción: camisetas con inscripción en braille, pins, pegatinas y postales diseñados por personas discapacitadas, así como una guía básica para manejar toda esta promoción. El sector empresarial también se ha implicado de forma importante: compañías como Accor, Adecco, DaimlerChrysler, Hewlett Packard, IBM, Internacional Association of Public Transport (UITP), Manpower, McDonalds, Microsoft, Nokia, Shindler, Sony o Volkswagen colaboraran dentro de su ámbito para promocionar la igualdad de los discapacitados. El Año Europeo quedó inaugurado oficialmente el pasado 26 de enero con un acto celebrado en Atenas, organizado por la Comisión Europea y el Ministerio de Salud y Bienestar Social griego y encabezado por la Comisaria Europea de Asuntos Sociales, Anna Diamantopoulou y el presidente del Foro Europeo de la Discapacidad, Yannis Vardakastanis. En ese momento comenzó el reto que todos y cada uno de los europeos tenemos por delante y que esta semana comienza también en España. Durante doce meses vamos a oír hablar mucho de la discapacidad. Sólo falta que, de una vez por todas, también actuemos por erradicarla socialmente para que nunca haga falta hablar más de ella en los mismos términos. |
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Una agenda apretada EN ESPAÑA: El Comité Español de Coordinación para el Año Europeo de las Personas con Discapacidad ha diseñado ya un programa estatal dividido en 16 grandes actos. Aparte de ellos, el propio movimiento asociativo, las Comunidades Autónomas, los municipios y diversas instituciones públicas y privadas organizarán a su vez otros muchos con semejantes objetivos: abordar las inquietudes y reivindicaciones de los discapacitados y generar debate en torno a su papel en nuestra sociedad.
EN EUROPA:
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LOS ROSTROS VISIBLES DEL AÑO EUROPEO: Anna Diamantopoulou: La Comisaria Europea de Asuntos Sociales es la máxima representante pública de los discapacitados a nivel continental, y por tanto, la cabeza visible del Año Europeo de las Personas con Discapacidad. El rostro de esta griega, poco conocido entre los españoles se hará, a buen seguro, más común durante estos doce meses. Según sus propias palabras, el Año servirá para concienciar a los ciudadanos de que la discapacidad es un problema que nos concierne a todos. Yannis Vardakastanis: El Foro Europeo de la Discapacidad es la organización europea más importante del colectivo y la principal colaboradora de la Comisión Europea en la organización de esta cita. Como presidente de la misma, Vardakastanis representa las esperanzas y demandas de 37 millones de personas de todo el continente. Evidentemente, su foro tendrá un papel crucial en el desarrollo de estos doce meses de celebraciones, reuniones, debates y encuentros. Eduardo Zaplana: Desde su toma de posesión a principios del pasado verano, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales se ha tomado muy en serio todo lo concerniente a la mejora de la situación de los discapacitados en España, formando en su ministerio un efectivo triángulo con la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Concepción Dancausa y el director del IMSERSO, Antonio Dis Darder. Esta estrecha colaboración, junto a su permanente contacto con nuestro siguiente protagonista, Mario García, han dado frutos importantes como la reciente firma del II Plan de Empleo para personas con discapacidad y el diseño del programa oficial de actos de nuestro país en este Año Europeo. Mario García: El presidente del Comité Español de Representantes de Minusválidos es el auténtico padrino de este Año Europeo en nuestro país. Su organización se ha erigido en la auténtica gestora del Año en España: ha diseñado gran parte de la agenda española de esta celebración, organizará muchos de sus actos y forma parte, junto a las administraciones públicas, del Comité Organizador del Año Europeo de las Personas Discapacitadas. Carlos Rubén Fernández: Como vicepresidente de la Fundación ONCE y portavoz en España del Foro Europeo de la Discapacidad, Fernández también será una de las cabezas visibles de esta cita. Su organización, que representa a un colectivo importantísimo de los discapacitados españoles (el de los ciegos y deficientes visuales), lucha desde hace décadas por la integración de estas personas y es sin duda la que ha conseguido hacer más cosas por ellos en España. Luis Jesús Cañón Reguera: Máximo responsable de otra de las organizaciones más reivindicativas y con mayor respaldo dentro del colectivo, la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE). Esta entidad lucha desde hace años por el reconocimiento de la lengua de signos como idioma oficial, así como la eliminación de las importantes barreras comunicativas que sufren los sordos en nuestro país. Pedro Otón Hernández: Aunque su número disminuye, las personas con Síndrome de Down también conforman un importante colectivo en nuestro país. Sus demandas y necesidades a nivel nacional se canalizan fundamentalmente mediante la Federación Española de Instituciones para el Síndrome de Down (FEISD), presidida por Pedro Otón, el cual también tendrá un especial protagonismo durante los próximos doce meses. Juán Pérez Marín: La Asociación para la Promoción del Minusválido, como indica su nombre, se dedica a promocionar a todo este colectivo en general de cara al acceso al empleo y la formación, a través fundamentalmente de la utilización de las nuevas tecnologías como herramienta que sirva para salvar la multitud de barreras que los discapacitados encuentran en su empeño por desarrollar un papel en la sociedad. Pedro Serrano: presidente de la Confederación Española de Organizaciones a Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS), quizá la organización más importante de nuestro país en lo que respecta a este tipo de discapacidad que aborda importantes retos como el acceso al trabajo y la educación, la rehabilitación y la autonomía de sus representados. |