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Nº
539 - 20
de enero de 2003
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Estados Unidos y Reino Unido aceleran sus preparativos militares TAMBORES DE GUERRA
Por Teresa Larraz Británicos y estadounidenses continúan con unos planes militares cuya importancia pone en duda la posibilidad de que la guerra contra Irak no ocurra, con o sin el apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Próximamente ambos países sumarán un contingente de 150.000 efectivos, tanto en el Mediterráneo como en las distintas bases de los países vecinos (ver despiece Las bases posibles de la guerra), pero se espera que para febrero esta cifra alcance nada menos que 250.000. Frente a este despliegue, el mundo continúa pendiente de la labor de los equipos de inspectores de la Comisión para la Monitorización, Verificación e Inspección de la ONU (UNMOVIC), dirigida por el sueco Hans Blix y de la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA), cuyo director es el egipcio Mohamed El Baradei. Justo dos meses después de haber retornado a Irak a raíz de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad del pasado mes de noviembre, ambos dirigentes deberán informar el 27 de enero a este mismo organismo de los resultados de su misión, tras cuatro años de ausencia. Sin embargo, aunque parecía que esta fecha podía resultar en un ultimátum a Irak si los inspectores afirmaban que no ha cooperado con ellos o detectaban la posesión de armas de destrucción masiva, en los últimos días los principales protagonistas han comenzado a insistir en que es una fecha más y que no marcará el posible inicio de la guerra contra Irak. El portavoz del equipo de la OIEA ha llegado a decir que necesitarían un año para completar su labor, asegurando que es mucho mejor esperar un poco que recurrir a la guerra. El propio El Baradei ha declarado que el informe que darán al Consejo el 27 que seguirá a otros que les han facilitado anteriormente será simplemente una actualización, y que todavía les queda mucho trabajo por hacer. Mientras, Blix afirma que el 27 simplemente concluye el plazo de sus primeros 60 días de labor y que espera poder dar un informe mucho más completo en marzo. Las reacciones de la Casa Blanca y de Downing Street han sido similares. El portavoz de George Bush ha manifestado que el presidente estadounidense no ha puesto ningún calendario artificial sobre cuánto tiempo cree que es necesario para que Sadam Husein demuestre al mundo que va a cumplir las resoluciones de la ONU. Desde el Reino Unido también se ha señalado la necesidad de que los inspectores no se tomen la fecha del 27 como un límite, sino que puedan disponer de más tiempo para realizar su trabajo. La posibilidad de que acepten su prolongación unos meses más retrasaría la guerra al otoño inevitablemente, ya que todos los analistas coinciden en afirmar que hay muy pocas posibilidades de que el conflicto se desarrolle coincidiendo con los calores del desértico verano iraquí. No obstante, Tony Blair se ha mostrado firme en su convicción de que una parte fundamental de la guerra internacional contra el terrorismo consiste en centrarse también en las armas de destrucción masiva, para evitar su utilización por regímenes que no quisiéramos que tuvieran esta capacidad. Blair, que ha afirmado estar convencido de que el Gobierno iraquí posee armas de destrucción masiva y que Sadam Husein será desarmado, pase lo que pase, se ha mostrado dispuesto a hacerlo con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, pero también aunque un Estado decida evitar con su veto la aprobación de una resolución que dé luz verde al ataque. Y esta es una de los mayores amenazas de este conflicto, que Estados Unidos y Reino Unido decidan llevar a cabo una acción unilateral que divida de un modo peligroso la comunidad internacional. Preparando el ataque. Así, frente a la coalición de 33 países que se unieron a Estados Unidos en 1991 para la Guerra del Golfo, EE UU y Reino Unido están llevando a cabo un despliegue militar que les permitiría realizar el ataque por sí mismos, antes de tener asegurada ninguna coalición internacional. En la actualidad hay ya unos 60.000 efectivos estadounidenses en la zona, en bases de Kuwait, Arabia Saudí, Oman, Qatar y Bahrein. Hace diez días, el secretario de Estado de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, aceleraba los planes militares al ordenar la movilización de 67.000 soldados más, entre marines, soldados y personal del Ejército del Aire. La intención del Ejército de EE UU es que el total de efectivos en el Golfo Pérsico sume 250.000 para finales de febrero, el mayor despliegue desde la Guerra del Golfo, en que desplazó a 500.000 soldados a la zona. El Ejército del Aire ha desplazado ya bombarderos B-2, B-1 y B-52, cazas F-15 y F-16 y numerosos aviones radar, de transporte y nodriza. Las fuerzas de Tierra incluyen un cuerpo anfibio de los marines, cuerpos de infantería, la famosa División 101, la única de asalto aéreo del Ejército de Tierra, y otros efectivos pesados como artillería y tanques. Por su parte, dos de los portaaviones de la Marina se encuentran en la zona, el Harry Truman y el Constellation, y si fuera necesario se movilizarían hasta seis portaaviones, tres en el Mar Rojo y otros tres en el Golfo Pérsico, lo que resultaría en una impresionante capacidad militar que permitiría atacar desde diversos flancos, incluso sin contar con bases en tierra firme. Además hay que tener en cuenta los grupos de combate que acompañan a estos gigantes del mar, así como el desplazamiento a la zona ordenado al buque-hospital de la Armada, el US Comfort. El Reino Unido ha iniciado también estos días su mayor despliegue desde 1991. El buque insignia de la Marina británica, el portaaviones Ark Royal, ha zarpado ya de su puerto base, y acabará acompañado de una flota que sumará 17 barcos con 5.000 marinos y 3.000 infantes de marina. En este grupo de combate hay desde un submarino a tres destructores, una fragata, buques-hospital y el HMS Ocean, el mayor portahelicópteros de la Armada. En principio, su desplazamiento obedece a una orden de acudir a unas maniobras navales, pero pocos dudan que su destino final será probablemente el Mediterráneo oriental. Tanto en Turquía como en Kuwait y Omán hay ya presencia aérea y terrestre de los británicos, pero la intención del Gobierno de Tony Blair es que sus efectivos sumen hasta 30.000, incluyendo la mayor parte de su principal fuerza terrestre, la Primera División Acorazada, que tiene su base en Alemania. Los gobiernos británico y estadounidense han afirmado también que este impresionante despliegue puede servir como elemento de fuerza ante Sadam Husein para recordarle la disposición y rapidez con que pueden dar inicio a un ataque militar si consideran que no cumple con lo mandado por la ONU. A ellos Sadam puede enfrentar todavía un ejército de casi 400.000 soldados. El problema para ambos gobiernos es que continúa con bastante firmeza la oposición de algunos gobiernos Francia, Alemania, Rusia y China, principalmente, por no mencionar a los países árabes, y sobre todo, de la opinión pública de la mayoría de los países occidentales, incluida la estadounidense, que sigue sin estar plenamente convencida del ataque en caso de que suponga un número elevado de bajas estadounidenses. La creciente amenaza de Corea del Norte (ver despiece La amenaza de Corea del Norte) está haciendo que muchos duden de la teoría estadounidense de la necesidad de atacar a Irak para evitar su utilización y posesión de armas de destrucción masiva, puesto que el régimen norcoreano ya posee armas nucleares y su disposición a utilizarlas parece posible. Salvo que los inspectores descubran evidencias muy claras de la capacidad nuclear, química o bacteriológica de Irak, o que ambos gobiernos decidan hacer una revelación pública de las informaciones que continuamente aseguran tener sobre esta capacidad, es difícil que se produzca una reacción favorable de otros países. En su último despacho ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Hans Blix dio argumentos tanto para unos como para otros. Así, por un lado declaró que no se ha encontrado el humo de las armas, es decir, que no tienen de momento ninguna prueba concreta sobre la posesión de armas prohibidas por parte iraquí que EE UU asegura que están escondidas, pero al mismo tiempo dijo que la información facilitada por los iraquíes hasta ahora deja muchas preguntas sin contestar, y revela que ha intentado hasta incluso el año pasado importar material para fabricar misiles. El diplomático sueco ha demandado mayor cooperación tanto a británicos y estadounidenses como a los iraquíes, para que le faciliten más información. Blix, que se ha atrevido a criticar a unos y otros, ha declarado que la guerra sería mucho más costosa económica y humanamente, así que creo que todo el mundo prefiere una solución pacífica si se puede lograr una que sea creíble. Una de las cuestiones clave de su trabajo puede ser la de interrogar a científicos iraquíes, un supuesto reconocido por la resolución de la ONU pero que todavía no se ha llevado a cabo. Hasta el momento, las conversaciones con los científicos han tenido lugar ante la presencia de oficiales del Gobierno de Sadam Husein, que ha asegurado que ninguno querrá salir al extranjero para ser interrogado, como admite la resolución de la ONU. Estados Unidos ha llegado a ofrecer un programa parecido al de protección de testigos, según el cual los científicos que facilitasen pruebas sobre el programa armamentístico iraquí podrían comenzar una nueva vida en EE UU junto con sus familias, algo calificado de sobornar para dar falsas evidencias por los iraquíes. La esperanza de que haya algún soplón puede ser decisiva para obtener pruebas verdaderas, como ya ocurrió durante la labor de los antecesores de la UNMOVIC en los años 90. Siguen las diferencias. Hay que tener en cuenta que la Unión Europea cuenta con la presencia de casi todos sus miembros de peso en el Consejo (Francia y Reino Unido como miembros permanentes, a los que se han unido España y Alemania durante estos dos años), lo que podría favorecer una posición común europea. Es precisamente sobre el peligro de ruptura entre Estados Unidos y Europa sobre lo que llamaba la atención hace unos días el representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), Javier Solana. Solana incidía en la necesidad de actuar dentro del Consejo de Seguridad, y de evitar el riesgo de una solución multilateral que ponga aún más de manifiesto las ya grandes diferencias de percepción sobre los problemas mundiales que hay entre EE UU y la UE. Bush puede contar con el apoyo prácticamente indiscutible de Reino Unido y España (ver despiece El voto de España), pero lo puede tener más difícil con el resto. El presidente francés, Jacques Chirac, efectuó unas declaraciones ante su plana mayor militar a principios de año que desataron las conjeturas sobre un posible cambio de posición. Chirac aseguró a sus generales la necesidad de estar preparados para todas las eventualidades, pero días después ha declarado que el recurso a la fuerza es una constatación de fracaso y la peor de las soluciones y que sólo debería considerarse ( ) naturalmente, por decisión del Consejo de Seguridad de la ONU. La posición alemana es sobradamente conocida desde que la hiciera firme y pública el canciller Gerhard Schröder durante la campaña electoral. El primer ministro alemán sabe que esta firmeza fue una de las bazas que le permitió lograr la reelección, a pesar de las negativas previsiones y de que su apoyo ha vuelto a caer mucho tras la contienda electoral. A pesar de ello, ha buscado también un mayor acercamiento a Estados Unidos, ya que estas declaraciones enfriaron mucho las relaciones entre Schröder y Bush, y prueba de ello es que Alemania ha logrado la presidencia del Comité que supervisa las sanciones a Irak en la ONU. El canciller ha vuelto a manifestar el rechazo de su país a una solución militar, y podría llegar incluso a algún acuerdo para alcanzar una posición común con Francia, lo que nuevamente pondría de manifiesto la división en la política exterior europea. Rusia, que al parece hizo una oferta a Sadam para que se exiliara en su país y se lograra así una solución pacífica al conflicto, y China también son reticentes. Un motivo que no es nada desdeñable en la oposición de estos países son las importantísimas reservas de petróleo de Irak (ver despiece Reservas de petróleo mundiales). Rusia, Turquía, Francia, Italia, China y España tienen firmados acuerdos con Irak por valor de 38.000 millones de dólares para la explotación de campos petrolíferos y de gas natural, y el control de esa jugosa tarta puede modificar muchas posiciones. Nadie desconoce tampoco el interés americano por controlar el petróleo iraquí, y entre las bazas que podría ofrecer a sus posibles aliados podría estar el reparto de las concesiones petrolíferas, así como que el Consejo de Seguridad nombrase al dirigente que sustituiría a Sadam, para intentar dotar de mayor apariencia de colaboración internacional a su operación en Irak. Las diferencias entre los países grandes se concretan asimismo en la necesidad o no de una segunda resolución del Consejo de Seguridad en la que se especifique más claramente la autorización para recurrir a la fuerza. Incluso Estados Unidos parece ahora más dispuesto a aceptar una segunda resolución como concesión para el apoyo al ataque, algo que piden especialmente Francia y Rusia y que otros, como curiosamente Alemania, y España no consideran necesario. El Gobierno español ha opinado que no sería un gravísimo impedimento para apoyar un ataque el que no hubiera una segunda resolución, aunque también que es preferible que vuelva a materializarse el consenso internacional antes de dar el paso hacia la ofensiva militar. Pero hay otros Estados cuya postura que hay que tener muy en consideración, y son los musulmanes. Frente al apoyo mayoritario logrado en la Guerra del Golfo, las opiniones en esta ocasión parecen estar claramente en contra de un nuevo conflicto bélico; sobre todo por la persistencia de otro conflicto que consideran más grave, el palestino-israelí, pero también por la radicalización de sus poblaciones y de revueltas islamistas que puedan acabar con su poder. Arabia Saudí se ha mostrado opuesto a la guerra y quiere relanzar una nueva iniciativa de diálogo para el mes de marzo, ya que opina que una guerra sería una catástrofe para la región. Estas mismas palabras han sido pronunciadas por el rey de Jordania, que considera prioritario seguir la negociación, ya que su país depende por completo del petróleo iraquí. Egipto, el otro país moderado de la región, ha insistido también en la necesidad de resolver el enfrentamiento entre palestinos e israelíes, y ha puesto el énfasis en el alto número de víctimas civiles que causaría el conflicto. Y Turquía, con un Gobierno islámico moderado en el poder desde el mes de octubre, tampoco parece muy conforme a dar el permiso a las tropas norteamericanas a utilizar su territorio, aunque desde hace días se habla de un acuerdo a cambio de ayuda económica y militar y de la presión norteamericana para su ingreso en la UE. Uno de los riesgos para el Gobierno turco, cuya población también está claramente opuesta a la guerra, es que favoreciese la creación de un estado autónomo en el norte de Irak, habitado por los kurdos, ya que podría suponer un ejemplo a seguir por su propia población kurda, con la que ha mantenido una guerra soterrada durante años. El último en expresarse en esta cadena de opiniones ha sido el propio Papa. Juan Pablo II, en su primera alusión específica a este conflicto, manifestó la semana pasada un claro no a la guerra, que nunca es un medio como cualquier otro al que se pueda recurrir para solventar disputas entre naciones sino una derrota de la Humanidad, y que el derecho internacional, el diálogo y la solidaridad son los medios más justos en el camino de la paz. El 28 de enero, un día después de la intervención de los inspectores en el Consejo de Seguridad, Bush y Blair podrían hablar para adoptar una decisión, que podría ser anunciada después por el presidente estadounidense en el tradicional discurso del Estado de la Unión. |
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LAS BASES POSIBLES DE LA GUERRA 1. Turquía: La base aérea de Incirlik resultaría fundamental para la guerra. EE UU y el Reino Unido ya utilizan esta base de la OTAN para controlar la zona de exclusión aérea del norte de Irak. 2. Mediterráneo oriental: Ya se encuentran allí el portaaviones estadounidense Harry Truman y su grupo de combate, a los que pronto podría unirse el británico Ark Royal. Ambos sumarían más de 10.000 soldados y más de 100 aviones y helicópteros. 3. Jordania / Egipto: Ambos países han permitido en el pasado la utilización de alguna de sus bases aéreas, principalmente en la Guerra del Golfo. 4. Kuwait: Aquí se encuentra la base de Camp Doha, cuartel general de uno de los cuerpos de ejército estadounidenses, con 12.000 soldados, tanques, vehículos blindados y aviones, entre otros. Hay también presencia británica. 5. Bahrein: Cuartel general de la V Flota, que patrulla el Golfo Pérsico y el Océano Índico. Además de soldados hay tropas de cuerpos especiales y una base aérea utilizada en la Guerra del Golfo con bombarderos, cazas y aviones nodriza. 6. Qatar: La base aérea de Al Udeid tiene las pistas más largas del Golfo. Acoge caza-bombarderos, aviones de reconocimiento y de transporte, y en la actualidad hay unos 2.000 soldados estacionados. 7. Arabia Saudí: En la base Príncipe Sultán, centro de mando regional del Ejército del Aire estadounidense y sede de los aviones que patrullan la zona de exclusión aérea del sur de Irak, se encuentran unos 5.000 soldados. Presencia aérea británica. 8. Emiratos Árabes Unidos: EE UU cuenta con una base aérea, pero en el país hay también dos importantes puertos de aguas profundas y almacenes logísticos. 9. Omán: Entre otras bases aéreas destaca el aeropuerto internacional de Seeb, en el que hay unos 2.400 soldados y abundante material militar y depósitos de petróleo, así como presencia de cuerpos especiales británicos. 10. Mar Arábigo: El portaviones Constellation patrulla estas aguas, mientras el Lincoln se encuentra en el Golfo Pérsico, ambos con sus respectivos grupos de combate, unos 80 aviones y más de 5.000 hombres cada uno. 11. Diego García: Esta isla, situada en medio del Océano Índico, es una base británica de bombarderos B-2 y B-52; además acoge unos 2.000 soldados. 12. Djibouti: En el Cuerno de África hay otro cuartel para 800 miembros de los grupos de operaciones especiales americanos. |
| RESERVAS MUNDIALES DE PETRÓLEO (*) | ||
| Miles
de millones de barriles |
Porcentaje | |
| Arabia Saudí | 265,3 | 26,42 |
| Irak | 115 | 11,45 |
| Kuwait | 98 | 9,75 |
| Irán | 96,4 | 9,6 |
| Emiratos Árabes Unidos | 62,8 | 6,25 |
| Rusia | 54,3 | 5,4 |
| Venezuela | 47,6 | 4,7 |
| China | 30,6 | 3,04 |
| Libia | 30 | 2,98 |
| México | 26,9 | 2,67 |
| Nigeria | 24,1 | 2,4 |
| Estados Unidos | 22 | 2,19 |
| Argelia | 12,7 | 1,26 |
| Noruega | 10,1 | 1 |
| TOTAL | 1.004,1 | 100 |
| Fuente:
US Energy Information Administration. Enero 2001 * Países con más de 10.000 millones de barriles |
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EL VOTO DE ESPAÑA Por cuarta vez España se sienta entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un ingreso que tiene lugar en un momento especialmente relevante. Además de cuestiones tan significativas para nuestro país como el futuro del Sáhara Occidental, estos próximos meses especialmente la sesión del día 27 serán decisivos para dilucidar si se desencadena finalmente la guerra en Irak y cuál será el grado de aprobación o participación de la ONU en el conflicto. En este asunto, al igual que en otros apartados de la política exterior, España está siguiendo fielmente la doctrina de Estados Unidos. Oficialmente, la ministra Ana Palacio ha declarado que es necesario buscar una solución con el paraguas de la ONU, y se muestra de acuerdo con la petición de Javier Solana de que la respuesta a Irak sea multilateral. Sin embargo, al mismo tiempo Palacio repite cada argumento utilizado por el Gobierno de George Bush, es decir, que Irak lleva incumpliendo las resoluciones de la ONU durante diez años, que el último informe de los inspectores destaca que no han cumplido con la obligación ( ) de explicar qué ha pasado con las armas de destrucción masiva, que si no hay colaboración activa del Gobierno no las van a encontrar nunca y que, por supuesto, el caso de Corea del Norte y el de Irak son situaciones muy distintas. La ministra de Asuntos Exteriores ha asegurado también que hay que agotar los medios pacíficos para evitar una intervención. Irak protestó hace unas semanas por la postura del actual Gobierno español, al que acusa de modificar su tradicional posición de amistad hacia los países árabes para pasar a ser un enemigo, y su viceprimer ministro, Tarek Aziz, se preguntó qué beneficio sacará España de apoyar la agresión norteamericana a Irak. A ello respondió el vicepresidente Rajoy argumentando que España estará siempre con el Consejo de Seguridad de la ONU, y que la decisión de lo que pueda pasar en el futuro la tiene Irak. De momento, España ya ha recibido el caramelo de la presidencia del Comité de lucha antiterrorista, creado tras el 11-S, un puesto en el que sustituirá al Reino Unido en primavera. Para este nombramiento, así como para la vicepresidencia de los comités que tratan las sanciones contra Al Qaeda y Ruanda, España ha contado con el apoyo de Estados Unidos.
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LA AMENAZA DE COREA DEL NORTE La república de Corea del Norte, uno de los últimos regímenes comunistas y desde luego uno de los más cerrados del mundo, puede convertirse en una amenaza para la paz mundial mucho más tangible que la de Irak. Dirigido por Kim Jong II desde que su padre muriera en 1994 lo que convirtió al país en la primera dictadura comunista hereditaria, este país de 22 millones de habitantes permanece sumido en la pobreza tras décadas de gobierno ineficaz y depende para su supervivencia de la ayuda internacional, a pesar de lo cual sigue utilizando un 30% de su presupuesto para gastos militares. Su frontera, resultado de la guerra que concluyó en 1953, es aún uno de los puntos más calientes del planeta, aunque hace unos años que comenzó una pequeña apertura con el inicio del diálogo con su vecino, Corea del Sur. Esto ha permitido que desde 2000 se hayan sucedido las cumbres entre ambos gobiernos y que se haya facilitado la reunificación de familias separadas tras cinco décadas, uno de los aspectos más dramáticos de la crisis. Sin embargo, la inclusión de Corea del Norte en el denominado Eje del mal por el presidente Bush tras su discurso del Estado de la Unión a finales de enero del año pasado, y sobre todo la reacción norteamericana al anuncio norcoreano de que tienen un programa nuclear ha empeorado la situación notablemente. El régimen de Pyongyang respondió anunciando su abandono del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), su posible reanudación de las pruebas con armas nucleares y expulsando hace tres semanas a los inspectores de la OIEA. EE UU insiste en la solución pacífica a este conflicto, principalmente porque la capacidad militar de Corea del Norte podría ser temible, al tener al alcance de sus misiles a ciudades como Seúl o Tokio. El Gobierno norcoreano, que ya ha amenazado con la guerra a EE UU y sus aliados, solicita a Estados Unidos que anule el embargo de petróleo que dictó en octubre y que reafirme el acuerdo de no hostilidad firmado por ambos países durante la Administración Clinton. Esta maniobra, calificada por muchos como un verdadero chantaje nuclear, puede producirles resultados: de momento, el enviado del Gobierno de Bush a la región ha insinuado que podrían facilitar energía a los norcoreanos. El acercamiento sería visto con muy buenos ojos por las potencias de la región, tanto China como Rusia, que siguen manteniendo buenas relaciones con Kim Jon Il, así como por Corea del Sur, que recientemente eligió como presidente a un antiguo abogado defensor de los derechos humanos. |