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Nº
526 - 14
de octubre de 2002
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Populares,
socialistas y nacionalistas juegan sus mejores bazas
Candidatos en batallaSi unas elecciones municipales y autonómicas se caracterizan por su especial relevancia, al margen de las generales de 2004, son las que se celebran en mayo de 2003. Los candidatos de los partidos políticos a presidir las comunidades autónomas y las alcaldías españolas ya han comenzado la campaña, mientras los responsables de Política Municipal de las formaciones políticas trabajan día y noche para estudiar, analizar y no dejar escapar ni un solo aspecto que les indique por dónde van los tiros, qué quieren los ciudadanos y cómo pueden lograr su voto. Todo ello, sumado a puntos especialmente calientes en el mapa autonómico y municipal. Por Ana Pardo de Vera En algunos casos es lo de siempre: el Partido Popular parte con aspiraciones recurrentes, como la de arrebatarle a los barones socialistas sus sempiternos feudos, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, aunque para luchar por ésta deberán esperar a 2004. La dirección del PP, para intentar la defenestración respectivamente de José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Manuel Chaves ha optado por dos candidatos de la nueva hornada popular y por una veterana, Adolfo Suárez Illana, Carlos Floriano y Teófila Martínez. Para los populares la clave estriba en que sean vistos como alternativa y no como oposición. También el caso de Baleares es uno de los más controvertidos. La alianza del PSOE de las islas, liderada por Francesc Antich como presidente del Ejecutivo balear, se tambalea si para 2003 los socialistas tienen que aferrarse de nuevo a una alianza con los nacionalistas del PSM, los ecologistas de Els Verds, los neocomunistas de IU y la formación UM, la que mantienen en la actualidad. las diferencias entre Antich y la líder de la Unión Mallorquina, María Antonia Munar, podrían dar al traste con la coalición y catapultar a Jaume Matas, candidato del PP a la presidencia balear, a la cabeza del Gobierno de las islas. El todavía ministro de Medio Ambiente podría pactar con la formación de Munar, de la que en estos momentos parece estar más cerca que el PSOE, y volver a la Presidencia del archipiélago, que ya ostentó en 1996. Por su parte, el Partido Socialista ha centrado sus esfuerzos, que traen de cabeza al responsable de Política Municipal de la Ejecutiva, Álvaro Cuesta, en Madrid, aunque otros de los objetivos que barajan son arrebatarles al PP las alcaldías de Málaga, que encabeza Francisco de la Torre; de Valladolid, con Francisco Javier de León a la cabeza, y la de Logroño, que ejerce José Luis Bermejo. Los populares, preocupados por la delantera que les había tomado el PSOE que desde mayo tenía a sus candidatos en línea de salida, decidieron dar algunos nombres tras la celebración del Debate sobre el Estado de la Nación, los pasados 15 y 16 de julio, aprovechando que empezaba el verano y que se trataba de emplearlo para ir visitando los pueblos y las regiones que competían a cada uno a la caza de¡ voto. Además, tanto en el PSOE como en el PP, han hecho encuestas ciudad por ciudad y provincia por provincia para obtener perfiles de cómo es el candidato perfecto para cada ubicación, con preguntas sobre qué tipo de alcalde se prefiere, qué opinión les merecen determinados líderes locales, personalidades independientes, portavoces en ayuntamientos, secretarios generales locales,... La principal contienda estará en la conquista que se ha marcado el PP de varias capitales de provincia y ciudades importantes, al margen de Madrid (ver, Ganar Madrid para ganar La Moncloa), la batalla principal, como Burgos, gobernada por Ángel Olivares (PSOE) y a quien el ex ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, pretende desbancar; Soria, que gobierna la socialista Eloísa Álvarez y que se enfrentará a Encarnación Redondo; Palencia, cuya alcaldía la ocupa Heliodoro Gallego, del PSOE, y que pretender arrebatarle la popular Rosa Cuesta; Segovia, regida por José Antonio López, de UC‑CDS, y a la que aspiran tanto Francisco Vázquez Requero, del PP, y, aunque aún no está confirmado oficialmente, el secretario general del PSOE en Segovia, David Rubio; Zaragoza, cuya alcaldía está en manos del popular José Atares y a la que aspira, por segunda vez, pero ésta con muchas posibilidades al parecer, el ex ministro de justicia e Interior, Juan Alberto Belloch; Barcelona, en manos del socialista Joan Clos y a quien se enfrentará el todavía presidente del PP catalán, Alberto Fernández Díaz; Tarragona, cuyo ayuntamiento está en manos de CiU, representada por Joan Miquel Nadal y a la que aspiran PP y PSOE. El candidato popular será Francisco Ricoma de Castellarnau, mientras que el del PSOE está por confirmar, Lérida, cuya alcaldía ostenta el socialista Antoni Ciurana, puesto que aspira a arrebatarle la popular Pilar Arnalot; Gerona, gobernada por la independiente adscrita al PSC, Anna Pagans, y por la que luchará la popular Concepción Veray; San Sebastián, en manos del socialista Odón Elorza y a la que aspira por el PP María San Gil; Bilbao, cuyo alcalde nacionalista es Iñalki Azkuna, y que aspiran obtener el PP, con Antonio Basagoiti, y el PSOE, todavía sin candidato oficial; Vitoria, en manos del popular Alfonso Alonso; Cuenca, cuyo alcalde es el socialista José Manul Martínez, y que intentará obtener, el popular Jesús Cordente; Albacete, en manos de¡ PSOE, con Manuel Pérez, al cual tratará de arrebatarle el cargo Begoña Casado; Sevilla, que rige el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, pero que intentará conquistar Jaime Rainaud; Marbella, en manos del polémico GIL, con Julián Muñoz al frente y que intentarán arrebatarle, por un lado, la popular Ángeles Muñoz, y por otro, la socialista Isabel García; Almería, que lidera el socialista Santiago Martínez y por la que luchará, en el PP, Luis Rogelio Rodríguez Comendador; Granada, en manos de José Enrique Moratalla, del PSOE, y que desea obtener el popular José Torres Hurtado; Córdoba, en poder de Rosa Aguilar (IU), gracias a la coalición IU-PSOE, pero que desean conquistar José Mellado, por el PSOE, y Rafael Merino, por el PP; A Coruña, que gobierna desde tiempos inmemoriales el socialista Francisco Vázquez, pero que intentará arrebatarle con gran dificultad, al parecer, el popular Fernando Rodríguez; Lugo, que gobierna gracias a un pacto con el BNG, Xosé Clemente, del PSOE y que tratará de desbancarlo la conselleira de Familia Manuela López Besteiro. Otras ciudades gallegas importantes que el PP sueña con conquistar son Santiago de Compostela, gobernada por Xosé Sánchez Bugallo, y Vigo, cuyo alcalde, gracias al apoyo de los socialistas es el miembro del BNG, Lois Pérez, al que se enfrentan en las urnas, el socialista ex magistrado Ventura Pérez Mariño y la popular Teresa Pedrosa. Cuestión de pactos. Alguna de las alcaldías que ostenta PSOE, y la de IU en Córdoba se resolvieron gracias a los pactos postelectorales. Y lo mismo ha ocurrido con comunidades autónomas como Aragón o Baleares. De cara a los comicios de 2003, aunque los pactos preelectorales quedan rechazados de plano, entre PSOE e IU, si así lo requieren los resultados del PP, no descartan cubrir el Mapa electoral español con gobiernos o alcaldías resultado del entendimiento y el acuerdo entre ambas formaciones de izquierdas. De momento, las direcciones socialista y de IU preparan por separado y con minuciosidad la batalla electoral de 2003, aunque se miren de soslayo dispuestos a fusionarse si la desbancada al PP así lo exige. Ambas formaciones creen que los ciudadanos no albergan ningún tipo de rechazo a los gobiernos de coalición de izquierda, que se vienen haciendo desde 1979, y que según las direcciones de PSOE e IU impulsan la modernidad de muchos municipios, dotándolos de servicios y aumentando su prosperidad. De momento, IU participa del Gobierno Antich en Baleares, en el cual cuenta con dos consejerías, la de Trabajo y la de Bienestar Social. En Aragón, tienen firmado un pacto de legislatura con Marcelino Iglesias y aunque no ocupan ninguna consejería, sí lo hacen con direcciones generales. Además, en la formación federal que lidera Gaspar Llamazares están convencidos de que sus votos serán decisivos para formar gobierno de izquierda en Asturias, Cataluña, Castilla-La Mancha y La Rioja. Incluso, podrían , ser decisivos en Madrid, Extremadura. Navarra y Andalucía, teniendo en cuenta que las relaciones entre el PSOE y la IU andaluza son ahora mucho mejores que antes, envueltas siempre en el desencuentro. Algo que sí ocurre, de momento, en Extremadura, en donde las relaciones entre el presidente regional socialista, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el coordinador de IU en Extremadura, Manuel Cañada, son de disputa constante. Mantienen en cambio la tesis de que para el PSOE, Madrid debería ser su buque insignia, por lo que el ideal que alimentan ambas formaciones, es que Trinidad Jiménez sería alcaldesa de Madrid con el apoyo de IU, mientras que los socialistas se encargarían de que Rosa Aguilar siguiese mandando en Córdoba con los votos del PSOE. Además, PSOE e IU intentarán hacerse, y los pactos son una gran posibilidad, con las alcaldías de Málaga y Cádiz. lo que está claro, es que ni elecciones municipales ni elecciones autonómicas van a resultar fáciles ni para el Partido Popular, ni para el Partido Socialista ni para el resto de las formaciones políticas ya que, especialmente PP y PSOE, se juegan mucho de cara a las generales de 2004. No es descaminada la teoría que se está barajando en los partidos que sostiene que si el PP no obtiene ninguna alcaldía de las que no tiene ahora, mientras conserva las importantes en la que gobierna, incluida Madrid, se podría decir que la formación que preside José María Aznar ha empezado la temida cuesta abajo. Por lo mismo, claro está, si el PSOE no logra conservar lo que le pertenece, la dificultad para que José Luis Rodríguez Zapatero llegue a presidente del Gobierno en 2004 es casi un hecho. |
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LA LUCHA AUTONÓMICA A medio año de la celebración de los comicios de 2003, los primeros a los que se enfrenta el nuevo PSOE de José Luis Rodríquez Zapatero y el PP de un José María Aznar que no tiene intención, al menos de momento, de repetir en 2004, los candidatos de las doce comunidades autónomas, Ceuta y Melilla que celebran elecciones en mayo de¡ año que viene, además de Cataluña, que las celebra en octubre, han comenzado ya a trabajar para lograr sentarse en el sillón presidencial. Este año, más que nunca, las elecciones de 2003 se consideran la antesala de las generales de 2004, pues de sus resultados saldrán muchas claves a tener en cuenta sobre quién se hará con la Moncloa. Éstos serán, salvo cambios imprevistos de última hora, los cabezas de cartel de sus respectivas autonomías o ciudades autónomas: ARAGÓN: ASTURIAS: BALEARES: CANARIAS: CANTABRIA: CASTILLA Y LEÓN: CASTILLA‑LA MANCHA: COMUNIDAD DE MADRID: EXTREMADURA: COMUNIDAD VALENCIANA: LA
RIOJA: MURCIA: NAVARRA: CEUTA: MELILLA: |
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CAPITALES DE PROVINCIA , SEGUNDO RETO De las 51 alcaldías de capitales de provincia, el 56,9% (29 ciudades) está en manos del PP; el 27,4% (14 ciudades), bajo mandato socialista y el resto, el 15,7% (8 ciudades) se distribuyen entre Izquierda Unida (Córdoba, con Rosa Aquilar), los nacionalistas (CiU, en Tarragona, con Joan Miquel Nadal BNG, en Pontevedra, con Miguel Ángel Fernández, PNV, en Bilbao, con Iñaki Azkuna, y UPN, en Pamplona, con Yolanda Barcina) y otras formaciones minoritarias o locales (ATI, en Tenerife, con Miguel Zerolo, y UC‑CDS, en Segovia, con José Antonio López). El reto pues, lo supone en cada capital de provincia para las formaciones de la oposición que desean hacerse con el poder, sin descartar los pactos postelectorales, que ya son un hecho en ciudades como Córdoba, Lugo o Pontevedra. En la actualidad, el mapa de alcaldías se distribuye de la siguiente forma: |
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ANDALUCÍA: ARAGÓN: BALEARES: CANARIAS: CASTILLA Y LEON: CASTILLA‑LA MANCHA: CATALUÑA: |
EXTREMADURA: GALICIA: VALENCIA: PAÍS VASCO: ASTURIAS: CANTABRIA: COMUNIDAD DE MADRID: MURCIA: NAVARRA: LA RIOJA |
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| GANAR MADRID PARA GANAR LA MONCLOA |
| Sobra
preguntarse qué tiene Madrid que todos lo partidos políticos
miran, primero, por ella. En general, aparte de que la capital de la Comunidad
de Madrid lo es también de España, puede parecer exagerado,
aunque no va descaminado, decir que al menos el 40% de los esfuerzos de
los responsables electorales de los partidos centran sus esfuerzos en conseguir
el poder, por este orden, en Madrid capital y en la Comunidad que la alberga.
Y sorpresas, desde luego, no dejan de producirse. Por un lado, el PSOE se
vio inmerso en lo que podía ser un proceso de primarias cuando, a
pesar de conocerse internamente que la candidata de José Luis Rodríguez
Zapatero era Trinidad Jiménez, el ex presidente de la Comunidad de
Madrid, Joaquín Leguina, manifestó que él también
quería ser candidato. Finalmente, le convencieron para que no lo
intentase y no hubo primarias. También un sector socialista barajó
el nombre de Javier Solana. Casi es un secreto a voces, aunque entonces
no lo era, que el máximo responsable de Política Europea y
Seguridad Común, mister PESC, quiere volverse a España y que
ninguna puerta más grande que la alcaldía de Madrid. Puesto
que Solana contaba con apoyos importantes, se empezó a barajar la
posibilidad que, sin embargo, fue abortada: la candidata del secretario
general seguía siendo Jiménez y Solana tampoco estaba dispuesto
a someterse a un proceso de primarias, así que finalmente triunfó
la opción de la nueva Ejecutiva del PSOE. El pánico, ante la buena acogida que recibió Trinidad Jiménez en Madrid y que las encuestas no cesaban de reflejar, le dio un vuelco inesperado al proceso de elección de candidatos en el Partido Popular. Ninguno de los nombres que se barajaban como sucesores de José María Álvarez del Manzano, incluida la posibilidad de que éste repitiese, y entre los que se encontraban Mercedes de la Merced, Esperanza Aguirre o Pío García-Escudero, fue elegido candidato. En un operación propia de Aznar por lo imprevista, pero con tintes de recurso a la desesperada, el presidente del Gobierno, olvidando las diferencias que mantenía con su homólogo en la Comunidad de Madrid, pidió a Alberto Ruiz-Gallardón que fuese el candidato a la alcaldía de la capital, disolviendo en parte el optimismo, que no la ilusión, de los miembros del PSOE. La presidencia de la Comunidad de Madrid se disputará entre Esperanza Aguirre, por el Partido Popular, y Rafael Simancas por parte del PSOE. En esta ocasión, los socialistas se frotan las manos, pues si en la alcaldía de Madrid ven a Ruiz-Gallardón un hueso duro de roer, lo mismo ocurría con éste como candidato al Gobierno autonómico. La aún presidenta del Senado, que dejará el cargo oficialmente esta semana, le ha devuelto al PSOE la esperanza de recuperar la Comunidad del centro del país, que ya había gobernado Joaquín Leguina desde 1983 hasta 1995. Pero sin duda, la gran jugada, reconocida sotto voce incluso por los socialistas, es la que ha realizado José María Aznar situando al contestatario Ruiz-Gallardón al frente de la candidatura a la alcaldía madrileña. El presupuesto de la capital española es cuatro veces menor que el de la Comunidad de Madrid, el poder que otorga una televisión autonómica desaparecerá de las manos del aún presidente madrileño y hasta el protocolo oficial le hará ostentar un rango más bajo, pero el presidente madrileño aceptó porque, de esta forma, regresa al núcleo duro del PP, y ya no digamos si obtiene en 2003 una considerable victoria. Alberto Ruiz-Gallardón ya está trabajándose sus listas con absoluta libertad -condición que le exigió al presidente del Gobierno-, mientras Trinidad Jiménez batalla por hacerse con una alcaldía dura y definitiva para otear los resultados de la elecciones generales de 2004. |
| CATALUÑA Y ANDALUCÍA, LUCHA A POSTERIORI |
| Tanto
las elecciones autonómicas de Galicia como las del País Vasco
tuvieron lugar el año pasado, con la victoria respectiva del PNV,
que erigió a Juan José Ibarretxe como lehendakari de un Gobierno
apoyado por Eusko Alkartasuna (EA) e Izquierda Unida (IU-EB), y del PP,
con un Manuel Fraga incombustible que se alzó una vez más
con la mayoría absoluta para el que, según anunció
aunque son muchos los que no acaban de creérselo, sería su
último mandato. Y el año que viene, concretamente en octubre de 2003, se celebran las elecciones catalanas. La batalla por la Generalitat que ha controlado Jordi Pujol desde la primera victoria electoral de CiU, la coalición que agrupa a Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) y a Unión Democrática de Cataluña (UDC), en 1980. Ahora, el molt honorable president ha delegado en su delfín, el líder de CDC, Artur Mas, para que trate de dar continuidad a la hegemonía nacionalista en Cataluña. Sin embargo, CiU no pasa por uno de sus mejores momentos: tras el nombramiento de Artur Mas como conseller en cap y sucesor de Pujol, la vieja guardia de CiU no ha dejado de darle disgustos al presidente catalán, empezando por Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC, cuyo apoyo indiscutible a Mas no acaba de cuajar tal y como debiera y la reciente marcha de Pere Esteve. El que fuera durante 26 años uno de los pesos pesados de la coalición nacionalista catalana ha abandonado todos sus cargos políticos, incluido el de europarlamentario, porque no apoya de ningún modo la, a su juicio, sumisión de CiU con el PP, su socio de Gobierno en Cataluña. Ahora, Artur Mas deberá enfrentarse a un Pasqual Maragall, estandarte del federalismo socialista y líder del PSC, que se afianza cada vez con más fuerza como alternativa en absoluto descartable a Jordi Pujol. Por su parte, el Partido Popular ha jugado la baza que se esperaba desde hace tiempo, y aunque a la espera de que su proclamación como candidato a la Presidencia de Generalitat se haga oficial previsiblemente durante el Congreso regional popular que tendrá lugar este fin de semana (sábado 19 y domingo 20), el actual ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, sería el hombre elegido por José María Aznar para tratar de hacerse con el ansiado feudo catalán. Las encuestas, sin embargo, se debaten entre Artur Mas y Pasqual Maragall, aunque, como en todo proceso electoral, caben las sorpresas. Sin
novedad. En cuanto a la región andaluza, aunque no hay proclamación
oficial -sí oficiosa de Teófila Martínez como candidata
del PP a desbancar al presidente Manuel Chaves-, lo más probable
es que las autonómicas celebradas en marzo de 2000 sean una fotocopia
de las que se prevén para 2004. El presidente del PSOE, proclamado
en el 35 Congreso socialista de julio de 2000, y presidente de la Junta
de Andalucía, es probable que no defraude a su partido, ni a su
secretario general. José Luis Rodríguez Zapatero tiene claro
que allí en donde hay un alcalde o un presidente de Comunidad Autónoma
consolidado no debe haber primarias y sólo si lo pidiera el 40%
de los militantes se podría reconsiderar. |