PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA CEE
Nº 499 - 11 de marzo de 2002

Cumbre de Barcelona

¡Más Europa!

Es el grito de guerra que ha lanzado el presidente del Gobierno español y presidente de turno de la Unión Europea. José María Aznar llevará a la Cumbre de Barcelona, a celebrar los próximos días 15 y 16, propuestas y objetivos de “más reformas estructurales, más flexibilidad, más competencia y más empleo”. En definitiva, “más Europa”.

Por Gonzalo San Segundo

Europa ha reforzado su posición y cohesión con la puesta en circulación de la moneda única, el euro. Ahora toca abordar y homogeneizar políticas económicas y sociales. Y de ello se ocupará la Cumbre de Barcelona los próximos días 15 y 16, bajo la presidencia rotatoria de España (la segunda en siete años), y en la que participarán los jefes de Estado y Gobierno de los 15 países miembros de la Unión Europea (UE), más los de los 13 candidatos a entrar en el club. 

Será un Consejo de marcado acento económico, que, según el presidente del Gobierno español, José María Aznar, sentará las bases de una Europa dinámica, competitiva y segura de sí misma. Aznar pretende relanzar el llamado Espíritu de Lisboa, en referencia a los compromisos que los 15 contrajeron en la capital portuguesa. Pero también habrá notables ausencias, dentro de las prioridades de la presidencia española, como el medio ambiente o la Estrategia Europea de Desarrollo Sostenible, una reivindicación de los movimientos ecologistas.

No obstante, la ambición es de envergadura: conseguir que Europa sustituya en 2010 a Estados Unidos como motor de la economía mundial. Para alcanzar ese objetivo, las prioridades del presidente de turno de la UE, ya definidas en la Cumbre de Lisboa de marzo de 2000, serán: avanzar en la liberalización de los mercados de transporte y comunicaciones, crear un mercado único de la energía, conseguir un mercado integrado de servicios financieros, propiciar la creación de 20 millones de puestos de trabajo e impulsar la modernización de la educación.

En esos dos años transcurridos, Europa ha perdido competividad y atractivo para el inversor, aumentando el diferencial con Estados Unidos, a juicio de las patronales europeas de las grandes empresas (Unice), cámaras de comercio (Eurochambres), distribución (Eurocommerce) y pequeñas y medianas empresas (Ueapme). Sus representantes han pedido a Aznar que tome medidas concretas y le han sugerido algunas, tales como incrementar hasta el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) la inversión en I+D o el disponer de un modelo de patente comunitaria que ahorre costes y estimule la inversión.

Pero Aznar, al mando de la UE, llevará a la Ciudad Condal (ver apoyo Los objetivos) su propio paquete de medidas, con el fin de evitar, según su expresión, los peligros de “esclerosis europea”. Todos los países miembros y la propia Comisión de la UE se muestran de acuerdo con esos planteamientos, pero no hay unanimidad previa en cuanto a las medidas a tomar y el calendario a establecer. Los más reticentes son Francia y Alemania, cuyos jefes de Gobierno, Lionel Jospin y Gerhard Schröder podrían aguar la fiesta a su colega español.

De hecho, la fiesta no ha comenzado en paz y buena armonía, ya que Aznar ha acusado a los socialistas europeos de entorpecer las reformas liberalizadoras en el Viejo Continente, causa, según él, del retraso de Europa frente a Estados Unidos. La respuesta no se hizo esperar. El presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, Enrique Barón, calificó las críticas del presidente español de “insólitas e inaceptables”. No es el primero ni será el único rifirrafe dialéctico que se producirá antes de la clausura de la Cumbre.

El éxito del Consejo Europeo de Barcelona vendrá determinado por la situación de desaceleración económica en general de Europa (que no afecta a todos los estados por igual) y por el escenario político que presentan algunos países miembros. Alemania ha convocado elecciones generales para septiembre; Francia está inmersa en una campaña electoral a la presidencia de la República y con las legislativas para junio próximo. Y Holanda, Irlanda, Portugal y Suecia también han anunciado comicios para este año.

Aznar no lo tendrá nada fácil para sacar adelante algunas de sus propuestas, especialmente las concernientes a las reformas estructurales y al impulso liberalizador. Pero tendrá una segunda oportunidad en la Cumbre que se celebrará en Sevilla en junio próximo. 

Mientras tanto, Europa, en estos dos meses y medio de presidencia española, ha dado pasos importantes en la lucha contra el terrorismo, objetivo prioritario de la Unión Europea, según la declaración de los consejos de Bruselas y Gante, y prioridad de Aznar. Se ha acordado la entrada en vigor de Eurojust, que facilitará la cooperación entre los jueces de los estados miembros; se ha dado una definición común al delito de terrorismo; se ha adoptado la orden europea de detención y entrega, y se ha suscrito una decisión marco para que en toda la Unión se puedan embargar bienes a los terroristas. Asimismo, se propugnarán negociaciones para establecer un Tratado de Cooperación Judicial-Penal entre la Unión y los Estados Unidos.

Una rapidez en tomar decisiones que ya quisiera Aznar y la Comisión que se volcase en la suscripción de los compromisos económico-sociales que estudiará la Cumbre de Barcelona. Una ciudad en la que sindicatos y grupos antiglobalización tomarán sus calles para hacer oír sus exigencias y protestar, una vez más, contra el neocapitalismo.

Los objetivos

E n la Cumbre de Barcelona se abordarán los siguientes temas, eminentemente económicos, con señalamiento de objetivos y, en algunos casos, fechas de ejecución:

Ampliación de la Unión Europea. Iniciar y facilitar el debate sobre el futuro de una Europa ampliada. Doce países del Este y Turquía llaman a las puertas de Bruselas y dos escollos se presentan: la agricultura y las ayudas regionales, de las que España es beneficiaria.

Empleo. Llegar al pleno empleo en 2010 creando 20 millones de puestos de trabajo dentro de un marco de prosperidad, estabilidad y crecimiento económico, objetivo por el que ya apostó la Cumbre de Lisboa del año 2000. La Comisión alerta de que las prejubilaciones y la falta de incorporación laboral de la mujer pueden poner en peligro esa meta.

Mercado laboral. Conseguir más flexibilización y dinamismo, mediante una mayor movilidad geográfica de los trabajadores y un abaratamiento de la contratación y el despido, lo que el ministro de Economía y presidente en ejercicio del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas (Ecofin), Rodrigo Rato, llama eufemísticamente “permitir una mejor asignación y más flexible de los recursos humanos”. Asimismo, se pretende prolongar la vida laboral con fórmulas como el trabajo a tiempo parcial o a domicilio, y se revisarán los sistemas fiscales y de protección social. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) planteará la necesidad de establecer un marco europeo regulador de los procesos de reestructuración empresariales que incluya la obligación de negociar con los sindicatos todos los aspectos que afecten  al empleo o las condiciones de trabajo.

Liberalización de los mercados. Alcanzar un auténtico mercado único, poniendo plazos para la total liberalización en los siguientes sectores: Energía, con la apertura de los mercados de gas y electricidad para empresas y consumidores, reglas de acceso de terceros a redes e impulso de las infraestructuras y las interconexiones energéticas entre los mercados nacionales. Aquí servirán como guía los principios de competencia, transparencia e interconexión. La Comisión Europea amenaza con liberalizar este mercado por decreto si los Quince no llegan a un acuerdo. Transporte y comunicaciones, con la revisión de las orientaciones de las redes transeuropeas, la creación del cielo único europeo (entraría en vigor en 2004) y la liberalización de los transportes de viajeros y mercancías por ferrocarril. En este aspecto, la Comisión propondrá la creación de una Agencia Ferroviaria Europea. Además, los servicios financieros, cuyo Plan de Acción tiene como fecha límite el año 2005, y las telecomunicaciones.

Mercados de valores. Integración en un único mercado en 2003, como “exigencia para el buen funcionamiento de la moneda única”.

Pensiones. Posibilidad de que los jubilados puedan ir a otros países llevándose su pensión. Algo muy sugerente, pero que requerirá tiempo.

Educación/sociedad de la información. Conectar todas las escuelas del continente a Internet.

Las propuestas

Formuladas por organismos, instituciones y colectivos diversos, incluso por la propia presidencia española de la Unión Europea al margen de su calendario de objetivos prioritarios.

Creación de un Banco Mediterráneo de Desarrollo. Iniciativa de José María Aznar que se quedaría previsiblemente, como mucho, en una sucursal del actual Banco Europeo de Desarrollo por la negativa de Alemania. Además, la sede que se pretende para Madrid no está determinada.

Estímulo al crecimiento económico. La Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo ha elaborado un informe en el que pide al Consejo Europeo de Barcelona que “inicie una nueva campaña en materia de empleo e innovación para estimular el crecimiento, la inversión y el empleo mediante un optimismo económico justificado”.  

Desarrollo biotecnológico. Iniciativa del Ejecutivo comunitario que se basa en establecer un plan de acción para el desarrollo responsable de las ciencias de la vida y la biotecnología, con el objetivo de evitar que la UE quede retrasada respecto a Estados Unidos y Japón. En este campo, el subsecretario de Estado estadounidense, Alan Larson, ha pedido que Europa levante el embargo a la importación de organismos modificados genéticamente (OMG).

Sociedad de la información. Los ministros de Telecomunicaciones de los Quince proponen que se dé a este tema un nuevo impulso político para aumentar el bienestar y el empleo de los ciudadanos de la Unión.

Los protagonistas

E n la Cumbre de Barcelona hablarán muchos. Las propuestas e iniciativas, en una u otra dirección, de un color u otro, abundarán. Pero éstos son los hombres que llevarán la voz cantante, al margen del escándalo que se organice en la calle.

José María Aznar López
(Madrid, 1953).

Presidente del Gobierno español desde 1996 y presidente de turno de la Unión Europea. Licenciado en Derecho e inspector de Finanzas del Estado. Elegido diputado por Ávila en 1982, tres años después fue nombrado  presidente de la Junta de Castilla y León. En 1989 se convirtió, tras las elecciones de octubre, en diputado por Madrid y jefe de la oposición, y al año siguiente, fue aupado a la presidencia del PP, aunando a los sectores derechistas, demoscristianos y liberales en un proyecto que él reivindicó como el centro del espectro político y sociológico. Su política, por resumir, está marcada por un obsesivo liberalismo económico, el ingreso de España en la estructura militar integrada de la OTAN y en el club de los once estados del euro, la profesionalización de las Fuerzas Armadas y el endurecimiento de las relaciones con Cuba. Como presidente funcional de la Unión Europea, marca la agenda de los 15 países miembros de la UE durante este semestre.

Romano Prodi
(Scandiano, región de Emilia-Romagna, Italia, 1939).

Presidente de la Comisión Europea desde 1999. Doctor en Jurisprudencia y catedrático de Organización Política Industrial, ha dedicado buena parte de su vida a la actividad académica y periodística. Situado en el ala socialdemócrata de la Democracia Cristiana, fue ministro de Industria durante cuatro meses, presidente del Instituto para la Reconversión Industrial (IRI), fundador de El Olivo, plataforma política de centro-izquierda que le llevó al año siguiente a la jefatura del Gobierno, dimitiendo en 1998. Metió a Italia en el club de los euronce y fue el anfitrión de la histórica Conferencia de Roma de julio de ese año, en la que se aprobó la creación del Tribunal Penal Internacional.    

Gerhard Schröder
(Mossenberg, Estado de Renania del Norte-Wesfalia, Alemania, 1944).

Canciller de la República Federal de Alemania. Surgido de los estratos más bajos de la sociedad de la postguerra, trabajó como obrero en diversas ocupaciones, al tiempo que sacaba adelante sus estudios. Licenciado en Derecho, montó su propio bufete. En 1963 ingresó en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), tomando una posición marxista, y en 1980 fue elegido diputado en el Bundestag. Una década después ganó las elecciones de la Baja Sajonia, formando coalición con Los Verdes, situación que repitió en 1998, al ganar las elecciones federales gracias a una campaña basada en el concepto de Nuevo Centro, inspirado en la Tercera Vía de Tony Blair. Ambos, más Lionel Jospin, hicieron causa común sobre la reforma de la Unión Europea y el eje franco-alemán se reforzó y amplió hasta Londres.  

Tony Blair
(Edimburgo, Escocia, Gran Bretaña, 1953).

Primer ministro del Reino Unido. Abogado laboralista y profesor de Derecho, se afilió al Partido Laborista al terminar la carrera, en 1975, identificándose desde el principio con su ala más socialdemócrata. Diputado desde 1983, renovó el partido con su pragmatismo e ideas proeuropeístas. Diez años más tarde ganó las elecciones parlamentarias, victoria que revalidó en 2001. Ante Europa mantiene una postura de reforzamiento en temas de seguridad y defensa, pero sin menoscabo de su alianza con Estados Unidos; se opone a una integración política mediante el reforzamiento de poderes de la Comisión, y considera un “error” la no incorporación de Gran Bretaña al sistema euro.

Jacques Chirac
(París, Francia, 1932).

Presidente de la República de Francia desde 1995. Auditor y diplomado en Estudios Políticos, en 1962 entró en el círculo del entonces primer ministro Georges Pompidou, lo que le llevó, tres años después, a ser concejal y, en 1967, diputado. Ha sido, entre otros cargos, ministro de Relaciones con el Parlamento, de Agricultura y Desarrollo Rural y de Interior, primer ministro en dos ocasiones, secretario general de la UDR, fundador del partido Reagrupamiento por la República, alcalde de París y europarlamentario. Su etapa presidencial se caracteriza por el retorno de Francia a las estructuras militares de la OTAN, la defensa de un modelo de construcción europea de dos velocidades, y una delicada cohabitación con el Gobierno socialista de Jospin.

Lionel Jospin
(Meudon, departamento de Hauts-de-Seine, Francia, 1937).

Primer ministro del gobierno francés, secretario general del Partido Socialista y candidato a la presidencia de la República. Siguió la misma formación que Chirac: diplomado en el Instituto de Estudios Políticos de París y graduado en la Escuela Nacional de Administración, semillero de altos dirigentes políticos galos. Ha sido diputado nacional, europarlamentario y ministro de Educación Nacional. Reformó el PS, le dio credibilidad y ganó las legislativas de 1997. Su Gobierno de la izquierda plural implantó la jornada semanal de 35 horas, y su fórmula de “sí a la economía de mercado, no a la sociedad de mercado” le ha dado resultados positivos. Fiel a esas ideas, reorientó la construcción europea hacia compromisos de coordinación de políticas económicas y de empleo, iniciativas que fueron apoyadas y aumentadas por el canciller Schröder.

Valéry Giscard D’Estaing
(Coblenza, Alemania, 1926).

Presidente de la Convención sobre el futuro de Europa y ex presidente de la República de Francia (1974-1981). Inspector de Hacienda y miembro del Instituto de Francia, inició su carrera política en 1956 como diputado. Fundador del Partido Republicano y luego de la UDF, de talante liberal conservador, ha sido ministro de Economía y Hacienda en tres ocasiones, presidente del Consejo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), europarlamentario y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional, entre otros cargos.

Barcelona, ciudad tomada

Sindicatos, partidos de izquierda y movimientos antiglobalización de todo el mundo se han dado cita en la Ciudad Condal para protestar ante la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno. Se calcula que 70.000 personas se manifestarán; unas, reclamando una política más social y el pleno empleo; otras, reivindicando medidas medioambientales; y, las más, alzando su voz contra el neocapitalismo.

En previsión de altercados y actos terroristas, el ministro español de Interior, Mariano Rajoy, ha dispuesto un operativo policial compuesto, al menos, por 2.500 agentes antidisturbios, 4.000 policías y 2.000 guardias civiles, que se sumarán a los propios efectivos de los Mossos d’Esquadra.  Una auténtica coraza policial para proteger, los próximos días 15 y 16, a los mandatarios europeos en su lugar de trabajo, el Palau de Congressos, y sus hoteles de residencia, el Hilton y el Juan Carlos I, entre otros. La posibilidad de que se repitan los sucesos del pasado 24 de junio, en los que grupos radicales antiglobalización causaron graves destrozos en los comercios del centro de la Ciudad Condal, y que tuvieron una contundente carga policial, preocupa a Rajoy.

Para abrir boca, las centrales sindicales, representadas en la Confederación Europea de Sindicatos (SEC), a la que pertenecen Comisiones Obreras y UGT, se manifestarán el jueves, 14. Su objetivo es convocar a 50.000 personas. El PCE aprovechará la ocasión para crear un foro contra la globalización.


La Constitución europea

Conseguida la unidad económica y monetaria, toca ahora abordar la unidad política de Europa. Esta tarea echó a andar oficialmente el pasado 28 de febrero. Los líderes de los 15 países miembros de la Unión Europea (UE), reunidos en Bruselas, dieron el pistoletazo de salida a la Convención sobre el futuro de Europa, un foro consultivo compuesto por 105 representantes de los gobiernos y los parlamentos de los países miembros, más los doce candidatos del Este y Turquía, 16 eurodiputados y dos comisarios europeos.

Presidida por el ex presidente francés, Valéry Giscard D’Estaing, la misión de la Convención consiste en entregar a los socios europeos un borrador de Carta Magna para 300 millones de europeos y un estudio de reforma institucional de cara a la ampliación de la UE. El presidente del Gobierno español, José María Aznar, apoyó esta iniciativa y mostró sus preferencias al reclamar un progresivo traspaso de competencias de los estados a las instituciones europeas y una Constitución “pluralista”, que respete la “diversidad histórica” de sus pueblos y mantenga la “unidad cultural”.

No obstante, las posiciones de Francia y Alemania, que abogan por un reforzamiento de los poderes de los estados soberanos frente al peso de la Comisión que preside Romano Prodi, podrían devaluar los trabajos de Giscard y su equipo. La última palabra la darán los Quince en la Conferencia Intergubernamental de 2004.


Compromisos de Lisboa

La Cumbre de Lisboa (marzo de 2000) se fijó, entre otros, los siguientes compromisos, cuyo calendario y estado de ejecución se relacionan.

Concepto

Nuevo marco legal para la licitación pública  
Mercado único de capital riesgo 
Liberalización eléctrica para clientes industriales
Fiscalidad común de la energía 
Liberalización eléctrica para los hogares
Mercado único de servicios financieros
Programa de satélites Galileo

Plazo fijado

2001
2003
2003
2004
2005
2005
2008

  Situación

Incumplido
Errática
ídem
ídem
Abandonado
Errática
ídem

 

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