PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
   
Nº 462
21/5/01

Entrevista al alcalde de Cáceres
Una amplia oferta cultural y de fiestas populares
Entrevista al rector de la Universidad de Extremadural
La Caja de Extremadura apuesta por Cáceres
Recorrido por la judería
Las sabrosas variedades de una cocina sencilla
Naturaleza a un tiro de piedra
Planes turísticos y europeos para mejorar la ciudad



 


Cáceres:

una ciudad

por conocer


El conjunto monumental que alberga Cáceres fue argumento indiscutible para que el 26 de noviembre de 1986 la UNESCO la declarara "Ciudad Patrimonio de la Humanidad". Sus murallas almohades y sus edificaciones de incuestionable valor histórico y arquitectónico hacen de esta villa un retrato de los siglos XIV al XVI, como dejan patente sus Casas Fuertes, repasar la historia de Cáceres se pueden encontrar todas las características que han definido a la ciudad durante las diferentes etapas, culturas y pueblos que la han ocupado y que la han elevado a la condición de Patrimonio de la Humanidad y Tercer Conjunto Monumental de Europa -otorgado por el Consejo de Europa gracias a su buen estado de conservación- y que le han permitido tener el reconocimiento de la Federación Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo.
Los primeros restos de asentamientos humanos en Cáceres se encuentran en la Cueva de Maltravieso, donde se conservan valiosas pinturas rupestres -dibujos de manos en negativo, puntas de flechas y algunos anirnales-. Este importante yacimiento ha sido motivo de estudio de los principales especialistas en arte rupestre, que han encontrado en las descarnadas paredes calizas de este enclave un destacado conjunto de manifestaciones artísticas, desde la pintura hasta el grabado. Hasta ahora se pensaba que estas representaciones tenían una antigüedad de 13.000 años, aunque, recientemente, algunos investigadores opinan que pueden tener hasta 27.000 años. Actualmente, aunque la cueva está cerrada al público, existe un museo anexo con una reproducción de la misma -Centro de Interpretación de la Cueva de Maltravieso-.
Los orígenes de Cáceres como núcleo urbano se remontan al año 25 a. C., con la fundación de la colonia romana Norbensis Caesarina. Situada junto a la Vía de la Plata, ocupaba un lugar estratégico en el movimiento de tropas y mercaderes desde las tierras de la Bética hasta la lejana Artúrica, un eje norte-sur que fue de vital importancia en la repoblación de estas tierras. Los romanos dejaron en las inmediaciones de la ciudad los restos de su campamento Castra Cecilia, que fue reposo y estancia de legiones en su ascenso hasta el norte peninsular. De esta época se conservan las puertas y muralla de lo que fue la fortaleza romana, vigilante del paso de gentes y culturas que llevaron a la zona nuevas lenguas y dioses que de alguna manera enraizaron en Cáceres. También se alza una puerta en el flanco oriental de la muralla denominada Arco del Cristo o Puerta del Río, construida en el siglo I con grandes sillares dispuestos a soga y tizón y bóveda de cañón entre los arcos de entrada y salida.
Tras la caída del imperio llegó a Cáceres una época de oscuridad de la que apenas se conserva información. Ya a partir del siglo XII se suceden las luchas entre árabes y cristianos. En 1173 el caudillo almoárabe Abú Ya'qub arrebató la ciudad a los cristianos, reconstruyendo las murallas. De este periodo se conservan algunas torres albarranas, como la de Bujaco, construida sobre sillares romanos de planta cuadrada con dos matacanes laterales y uno frontal, éste último de estilo renacentista, y las torres de la Yerba y del Horno, construidas por los árabes en la última fortificación que hicieron de la ciudad.
Ambas forman parte de la muralla, a la que están unidas por un muro que permitía el acceso a las mismas. Los árabes dotaron a la ciudad de alcázar y mezquita. También dejaron muestra de su habilidad en la utilización y almacenamiento de las aguas pluviales a través del aljibe que, situado en el subsuelo del alcázar árabe, servía para garantizar el abastecimiento de agua en épocas de sequía o acoso de la ciudad. La incorporación definitiva al reino de ó se produce el 23 de abril de 1229 -Día de an Jorge, patrón de la ciudad- con el rey Alfonso IX. A partir de esta fecha se empezarán a construir numerosos palacios y casas solariegas girando en torno a dos núcleos: la plaza de Santa María y la plaza de San Mateo, que alcanzarán su mayor esplendor durante los siglos XV y XVI, sobre todo en la época de los Reyes Católicos.
la Iglesia-Concatedral de Santa María, erigida entre los siglos XV y XVI, es el edificio más destacado de la plaza del mismo nombre. La categoría de concatedral le fue otorgada en 1957. Es de estilo románico de transición al gótico con algunos elementos renacentistas. La portada principal es ojival y tiene finas arquivoltas, tímpano desnudo de adornos y el hueco partido por un pilar con una ménsula sobre la que está la imagen de la Virgen.
Al pie de la torre se encuentra la imagen de San Pedro de Alcántara, de 1954, realizada en bronce por el escultor extremeño Pérez Comendador. En su interior se puede apreciar el retablo realizado en madera de cedro, obra de Ferrant y Balduque, cuya principal característica es la conservación del color natural de la madera.
En el Palacio de Carvajal, que cuenta con elementos góticos y renacentistas, sobresale su fachada principal de sillería granítica, destacando la portada en arco de medio punto con grandes dovelas, el escudo de Carvajal encuadrado en un alfiz y un balcón de esquina en arco apuntado. Su torre redonda realizada en sillarejos -data del siglo XII- tiene pequeñas ventanas y alguna aspillera. En su interior hay una capilla con interesantes frescos y actualmente alberga el Patronato de Turismo y Artesanía de Cáceres.
La parte más antigua del Palacio Episcopal data del siglo XIII y la más moderna, del XVII. La fachada principal es renacentista, con puerta en arco de medio punto con doble adorno de sillares almohadillados. A ambos lados de la puerta se pueden observar dos medallones con figuras, todo ello enmarcado por columnas toscanas. En la parte más alta de la fachada está el escudo de Galarza, y junto a su parte trasera se encuentra el Palacio de ToledoMoctezuma, obra renacentista del XVI. Su fachada está dividida en dos cuerpos. El inferior es de mampostería y sillería destacando una portada adintelada con un escudo. La parte superior tiene una galería de ven tanas en arco escarzano que recorre todo el edificio. Destaca su singular torre cuadrada terminada en cúpula y rematada por otra más pequeña. El palacio debe su nombre al matrimonio formado por Juan Cano de Saavedra e Isabel de Moctezuma, hija del rey Moctezuma II Un nieto suyo, Juan Toledo Moctezuma, se casó con Mariana de Carvajal y Toledo y ordenaron reedificar la residencia en el siglo XVI, que actualmente es la sede del Archivo Histórico Provincial de Cáceres.
En la Plaza de Santa María también se encuentra el Palacio de Mayoralgo, con fachada de elementos góticos y renacentistas de 1537. La portada se abre en arco de medio punto con largas dovelas y dos ventanas geminadas con mainel de mármol que flanquean el escudo principal de estilo renacentista.
El Palacio de los Golfines de Abajo presenta elementos típicos de la casa-fortaleza gótica y decoración plateresca en su crestería. En la fachada principal la puerta se abre en arco de medio punto y largas dovelas con escudos a ambos lados. Sobre la puerta hay dos ventanas, una con reja y otra gemela de arco de medio punto y mainel de mármol con capitel jónico. Sobre él se encuentra el escudo de los Reyes Católicos y por debajo de la ventana el de los Golfines sujetado por dos ángeles y un láureo con la inscripción "Fer de Fer", todo ello cobijado por un alfiz trilobulado. En el edificio destacan dos torres, una muy alta a la derecha de la fachada con matacanes y grandes ventanas en arco rebajado en los dos lados y otra en medio.
Entre la plaza de Santa María y la de San Mateo está la de San Jorge dedicada al patrón de la ciudad. En ella se levantaron durante el siglo XVIII la Iglesia de San Francisco Javier y el Convento de la Compañía de jesús, ambos de estilo barroco. El templo cristiano presenta una elevada fachada con dos cuerpos de columnas; en el inferior, la puerta en arco de medio punto y en el superior, una hornacina con la imagen de San Francisco Javier. Se flanquea con dos grandes torres cuadradas con remate piramidal. Formando ángulo con el templo se eleva el Convento de los Jesuitas, cuya fachada es similar a la de la iglesia y aparece rematada con el escudo en mármol de Carlos III.
En la parte alta de la ciudad se encuentra el segundo centro neurálgico: la Plaza de San Mateo, en la que se ubica la iglesia M mismo nombre edificada sobre restos de la antigua mezquita árabe. Su construcción comenzó en la segunda mitad de] siglo XV, continuándose durante el XVI y recibiendo distintos añadidos hasta el XVIII.
El Palacio de las Cigüeñas es el único al que se permitió conservar la torre completa sin que sufriera el desmochamiento ordenado por la reina Isabel la Católica.
El Palacio de las Veletas fue construido en el siglo XVI. Aún cuenta en su interior con un espléndido aljibe de los siglos XI y XII, formado por cinco naves separadas por columnas monolíticas reaprovechadas y unidas entre sí por arcos de herradura sobre los que se sustentan las bóvedas de cañón. El aljibe todavía hoy sigue recogiendo el agua de lluvia que le llega a través de un bello patio renacentista. Alberga, actualmente, el Museo Arqueológico Provincial, que está unido mediante un jardín a ¡a Casa de los Caballos, donde se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo.
El Convento de San Pablo, de estilo gótico, tiene en su fachada una portada en arco apuntalado por arquivoltas y está rematada por una bella espadaña del siglo XVIII con dos campanas, adornos de volutas y medallón con inscripción. Además, está coronada con una cruz de piedra.
La Casa del Sol es una casa-fortaleza del XV de estilo gótico reformada en el XVI. Destacan en su fachada principal el escudo de los Solís y un matacán semicircular con aspilleras en forma de cruz.
La Torre y Casa de los Sande son obras góticas del siglo XIV reformadas en el XVI. Sobresale la torre con su enorme matacán en esquina sujeto por nueve grandes ménsulas. Fue desmochada, aunque sólo debió de quitarse el almenaje porque todavía conserva la bóveda de crucería que cerraba la cámara superior. El Palacio de los Golfines de Arriba fue construido en el XV como casa fuerte con torres en las esquinas -aún existen tres-, en torno a una mayor en el centro del palacio llamada Torre del Homenaje.
Pero en la ciudad no sólo habitaban este tipo de familias nobles; diversas minorías dejaron también su propia huella. Ejemplo de ello es el barrio judío o las muestras que los mudéjares dejaron a su paso por la ciudad. La Casa Mudéjar, del siglo XIV, tiene una fachada que consta de dos partes: la inferior es de mampostería y la superior de ladrillo, donde destaca la ventana gemela de arcos de herradura apuntada.
Ya en el siglo XVIII se edificaron las últimas construcciones que forman parte del patrimonio histórico-artístico de Cáceres. Entre ellas cabe señalar la remodelación del Arco de la Estrella por Manuel de Larra Churriguera sobre una construcción del siglo XV. Está considerado como la puerta más importante de la Ciudad Monumental, ya que fue el lugar elegido por la reina Isabel la Católica para jurar los fueros y privilegios en 1477.
En la ciudad extramuros se erigen una serie de palacios e iglesias de diferentes épocas. Destacan la Iglesia de Santiago de estilo románico y gótico con retablo de Berruguete y el Palacio de Godoy -renacentista- ordenado construir por Francisco de Godoy a su regreso de América -destaca su balcón de esquina-.
También sobresalen la Iglesia de San Juan, el Palacio de los Duques de Abrantes, el de la Isla, el Convento de Santa Clara y el Complejo Cultural de San Francisco. Este último se levanta sobre un antiguo monasterio franciscano de estilo gótico tardío.
Finalmente, dominando la ciudad, se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, declarada patrona de la Villa en 1668.

Alrededor monumental. En los alrededores de la ciudad de Cáceres se erigen una serie de construcciones de indudable valor histórico-artístico. El Campamento de Cáceres Viejo es uno de ellos. La fortificación, ubicada en las proximidades de la capital -en la carretera de Torrejón el Rubiofue promovida por Quinto Caecilio Metello en el año 79 a. C. como reducto o fuerte de seguridad para el almacenamiento de materiales de guerra y guarnición de los romanos.
El Castillo de las Arguijuelas de Abajo surge como casa-fuerte a finales del siglo XV. Durante la primera mitad del XVI fue dotado de sus recursos torreados, matacanes, garitas, troneras y saeteras, al mismo tiempo que se mejoraron y ampliaron las dependencias residenciales, construyéndose un patio interior con galerías porticadas al gusto de los palacios urbanos. Éste tiene en uno de sus lados una galería algo arcaica, de tradición gótica, mientras que las otras dos muestran la elegancia y los detalles constructivos y escultóricos del renacimiento.
El Castillo de las Arguijuelas de Arriba se alza en las inmediaciones de la anterior fortaleza. Sus estructuras y configuración originarias son similares. Todos los muros están almenados con una disposición en voladizo sobre canecil los, realzándose aún más su silueta y aspecto castrense con las torres que se disponen en las esquinas, tres de ellas redondas y una prismática. A unos metros M edificio se encuentra la capilla, una construcción discreta con un atractivo pórtico elevado sobre columnas y capiteles finamente labrados. A finales del siglo XIX se instaló un retablo pintado por Luis de Morales a mediados del XVI.
El Castillo de las Seguras, erigido a escasa distancia del río Salor, fue restaurado a principios del siglo XX aprovechando la antigua casa fuerte. Lo auténticamente primitivo es la torre medieval del XV, a la que se fueron añadiendo otras construcciones a lo largo del XVI, configurándose una fortaleza propiedad de la familia cacereña de los Ovando.
La Torre de los Mogollones, situada en tierras del Salor, es una de las edificaciones que mejor se conservan, por su carácter fortificado. Se trata de una torre monumental fianqueada por un pequeno recinto bastante alterado en el que se han incluido instalaciones pecuarias modernas. Su carácter defensivo sigue evidenciándose a través de su constitución compacta y monumental, así como por las aspilleras, matacanes y almenas. El paraje en el que está enclavada tuvo una notable vitalidad, dada la concentración de grandes casas situadas en la zona que funcionaban como cortijos y en las que residían personas empleadas en las tareas del campo y de la ganadería. Prueba de ello es la existencia de varias ermitas en los alrededores, como la de San Jorge, que antiguamente se llamaba del Salvador y que ahora se halla medio derruida al lado de la torre. En ella se puede ver un interesante programa pictórico ejecutado por Juan de Ribera, un fresquista local de mediados del siglo XVI que
firma la obra en 1565.

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