DERECHO A LA INFORMACIÓN
   
Nº 440
11/12/00

Sus padres catalanes, en tela de juicio

La verdadera historia del origen de Terra

Fermín NúÑEZ

El éxito bursátil de Terra, producido hace escasamente un año, se personalizó en una figura, símbolo de una nueva cultura empresarial en donde hacerse rico rápidamente parece sencillo. Josep Vallés ‑el fundador de¡ portal ¡Olé!, vendido a Telefónica por 3.000 millones de pesetas‑ fue aclamado como un nuevo ejemplo de emprendedor. Ahora, su propia historia le pasa factura. A raíz de una querella presentada por dos antiguos socios, la Justicia investiga varios delitos presuntamente cometidos por Vallés, Martin Velasco (consejero independiente de Telefónica) y otros socios de ¡Olé! en la mencionada venta del buscador.

Hace un año y pocos días que Terra Networks, la filial de internet de Telefónica, protagonizó la jornada más espectacular y esperpéntica jamás vivida en la Bolsa de Madrid. Su salida al parqué no sólo la aupó a los primeros puestos nacionales, muy por encima de su valor real, sino que supuso todo un cambio de mentalidad inversora en España, iniciando el fulgurante ascenso de los valores tecnológicos. El éxito se personalizó en los jóvenes ejecutivos de la compañía, que en 24 horas multiplicaron sus caudales. Entre ellos, el más destacado fue sin duda Josep Vallès, fundador del primer buscador hispano de Internet generalizado en España (¡Olé!). Él y sus socios llevan ganados unos 18.000 millones de pesetas,

Hasta ahora, el hecho de que en los albores del desarrollo de Internet en nuestro país a un modesto informático catalán se le ocurriera crear un buscador de contenidos de habla hispana en la red, lo desarrollara para la Generalitat, se lo comprara más tarde a ésta por 200.000 pesetas, lo vendiera después de su implantación en España a Telefónica por 3.000 millones, y pasara a formar parte de la cantera de ricos ejecutivos de Terra, constituia el más nítido ejemplo de buen hacer en el incipiente mundo de Internet. Un ejemplo de éxito que se personalizó en la figura de Vallés pese a que, ni fue él sólo el enriquecido, ni fue quien más se enriqueció. Ahora, ¡a verdadera historia de la operación ha salido a la luz para el común de los usuarios. Un relato plagado de trazos extraños: el carácter egoísta y prepotente del catalán, la torpeza evidente de la Generalitat y la no tan evidente de Telefónica, la marginación de sus primeros socios en ¡Olé! y el velado rencor de sus nuevos acólitos en Terra Networks.

El revulsivo de la revisión de Josep Vallès tuvo lugar inmediatamente antes de este verano, cuando Diego Galán y Carlos Morales, dos antiguos socios de[ catalán en la empresa uruguaya Ordenamiento de Links Especializados en Internet S.A. (OLE Internet) interpusieron una demanda por apropiación indebida en la venta de[ buscador a Telefónica contra Vallès y sus tres socios en ¡Olé! España Josep Gaspá, Jordi Durán y Josep Vallès Saura, su padre). El titular del juzgado número ocho de Barcelona, encargado de la instrucción del caso, citó a declarar el pasado julio a los imputados, aplazando por dos veces una convocatoria que todavía no ha tenido lugar. La razón es que el magistrado continúa añadiendo informes a su investigación del caso, en la que se han ampliando los presuntos cargos imputados a Vallés y sus socios, provocando una escalada de informaciones que van desvelando poco a poco los irregulares mecanismos de actuación de todos ellos.

Además de la presunta "apropiación indebida" el juez investiga un supuesto delito contra la Hacienda Pública en la venta de ¡Olél a Terra Networks, que Telefónica pagó en parte a los ahora imputados con opciones sobre acciones de su filial de Internet. La operación ‑hecha a través de una sociedad instrumental con sede en Luxemburgo llamada Infosearch Holdings‑ habría dado lugar a "elusión de impuestos", según especifica el auto del juzgado. En este delito, se imputa también al consejero independiente de Telefónica Martín Veiasco, (al que su íntimo amigo Juan Villalonga incluyó en el máximo órgano gestor en 1998, y al que -según publicó El País- el nuevo presidente de la compañía, César Alierta, tiene pensado relevar del puesto en breve). El magistrado también investiga la venta en el 96 de ¡Olé! a Vallés y sus socios por parte del organismo semipúblico que en principio gestionaba el buscador, la Fundació Catalana de la Recerca (FCR), dependiente de la Generalitat de Cataluña, y cuyo patronato -afirman los denunciantes-, nunca aprobó la operación.

La inmediata actuación del tribunal ha propiciado el bloqueo por via judicial de la posible venta de las acciones que los imputados conservan en Terra Lycos: el auto textualmente "requiere a los imputados que se abstengan de proceder a la venta de sus acciones en Terra Lycos". EL SIGLO ha intentado ser informado de más detalles por el juez de instrucción que lleva el caso -Carlos Mir Puig-, sin obtener respuesta del mismo al cierre de esta edición. Por su parte, los denunciantes explican su postura en una carta en la que afirman: "Josep Vallès y sus socios se apropiaron de nuestro buscador, por lo que nos hemos visto obligados a presentar una querella".

Con todo, lo verdaderamente importante del caso es la revelación de la irregular actuación de Vallès y sus socios en la mencionada venta. Además, el proceso ha vuelto a poner de manifiesto en el plano político catalán el inexplicablemente erróneo, si no irregular, desprendimiento de ¡Olé! por parte de la Generalitat de Cataluña (ver El fallo garrafal de la Generalitat).

La historia de Josep Vallès -retratada detalladamente en el libro de reciente publicación Cibermillonarios. La burbuja de Internet en España, de Nuria Almiron (editorial Planeta)- es una mezcla entre un evidente ejemplo, con todos sus ingredientes, de "pelotazo" empresarial, y un perfil de las posibilidades que Internet deja abiertas a cualquier hábil emprendedor con una buena idea. Nuria Almiron destaca en su libro cómo algunos medios embebidos del mito Vallés se apresuraban en dar a los inicios de ¡Olé! la tópica imagen romántica de empresa surgida en un garaje de la mano de inteligentes visionarios sin recursos -tipo Bill Gates-, aunque lo cierto es que el origen del buscador fue más controvertido. ¡Olé! nació de un viaje a Estados Unidos que el informático realizó en 1995, a los 31 años de edad, para ampliar sus estudios en las universidades de Maryland y Nueva York. Por aquel entonces, al otro lado del charco estaba arrasando el buscador Yahoo, creado con escasos medios y convertido en poco tiempo en un “producto estrella” de Internet. A Vallés se le ocurrió que un producto de ese tipo diseñado para el incipiente mercado hispanohablante de la red, podría llegar a tener un éxito similar. De vuelta a España, sin embargo, en vez de crear su propio buscador de cero, se incorporó a un proyecto ya iniciado. Se llamaba Cinet y era el proveedor de Internet de la Fundació Catalana de la Recerca (FCR), un organismo participado por la Generalitat de Cataluña con el fin de fomentar la utilización de las telecomunicaciones en el ámbito empresarial, cuyo director financiero era el padre de Josep Vallés. El joven fue contratado como director comercial de Cinet, con el objetivo de reformar la estructura de ventas de la compañía. Sin embargo, VaUs continuaba con la idea de crear un buscador de habla hispana, y a mediados del 95 inició su proyecto en el seno de la institución pública catalana. Si sorprende el hecho de que la Generalitat dejase a Vallés desarrollar bajo su abrigo un proyecto en español, de nombre ¡Olé!, lo verdaderamente grave es que permitiese gestar una iniciativa privada con recursos públicos. El buscador fue lanzado en enero de 1996, convirtiéndose de inmediato en un producto de referencia para los españoles, con 30.000 consultas en su primer mes de vida (una cifra muy considerable teniendo en cuenta el nivel de implantación de la red en España en esos momentos). Considerando su éxito, no es extraño que Josep Vallès eligiera el idioma español. Si hubiera convertido ¡Olé! en un buscador catalán, ahora no sería rico.

Sólo un año tardó Vallès en decidir abandonar Cinet. A principios de 1997 ¡Olé! estaba completamente desarrollado e implantado en el mercado con un éxito sin precedentes y, si bien es cierto que la administración pública de Cataluña nunca se planteó las futuras posibilidades de retenerlo, resulta extraño que Vallés pudiera llevarse legalmente un buscador creado con recursos humanos y económicos de carácter público. Los datos que ofrece el folleto de emisión de Terra preparado por Telefónica en otoño del pasado año, desvelan que ¡Olé! fue constituido el 12 de julio de 1996, seis meses después de haber nacido, y que por lo tanto Vallés registró su proyecto al margen de Cinet, aprovechándose de sus recursos y de la ineptitud de la Generalitat para valorarlo. (ver El fallo garrafal de la Generalitat).

Poco después de la irrisoria venta y privatización de ¡Olé!, Vallés acogió al primero de sus socios, Jordi Durán ‑que hasta entonces había sido administrador de sistemas de Cinet y que se perfila ahora como el verdadero artífice del desarrollo y posterior puesta en marcha del buscador‑. Pese a no ser nada del otro mundo, en comparación con otros productos que comenzaban a desarrollarse y circular en el mercado de entonces, entre 1996 y 1998 ¡Olé! experimentó un crecimiento desorbitado, ampliando su plantilla hasta una treintena de personas y llegando a los 4,4 millones de consultas mensuales. Un exitoso liderazgo que en poco tiempo se reveló desproporcionado e insostenible para una empresa de tan poca envergadura. ¡Olé! no era capaz de acometer con soltura su increíble demanda, por lo que Vallès no tuvo otro remedio que contratar servicios con otras empresas, que acabaron por crear una perjudicial dependencia (ver ¿Qué íOlé! compró Telefónica?)

Vallés debió darse cuenta pronto de que las cosas no funcionaban bien en su empresa y de que se hacía necesaria una venta o una alianza estratégica para continuar con su desarrollo sin naufragar en el intento. Antes del ya conocido acuerdo de compraventa con Juan Villalonga, otras grandes compañías ‑que iniciaban sus escarceos en Internet y deseaban adquirir, si no el mejor producto, al menos el más implantado‑, intentaron negociar con ¡Olé! Puede ser el caso de Retevisión, grupo liderado entonces por Anna Birulés, la actual ministra de Ciencia y Tecnología, aunque algunas fuentes consultadas por Nuria Almiron para su libro parecen indicar que más bien fue Vallès el que tentó sin éxito a la empresa con su producto. La compañía de participaciones industriales Amper, también estuvo tentada de adquirir una parte importante de las acciones de ¡Olé!, llegando a negociar en noviembre de 1998 la compra con su gestora, Ordenamiento de Links Especializados S.A., aunque, según declaraba Vallès, en ese momento no quería ceder su control sobre el producto on line. A menos, claro, que no fuera por una importante cifra, como se vería después.

Ocho meses antes, en abril, Telefónica había iniciado su propio proyecto de portal, Teleline, con apenas una docena de personas en su plantilla, y el objetivo final de crear una gran proveedora de contenidos en la red. A finales del 98, elpersonal de Teleline alcanzaba ya la centena. El equipo rastreó el mercado en busca de un motor de un buscador para incorporar al proyecto, desechando, entre otros, a ¡Olé! y eligiendo finalmente a El iana, un motor de búsqueda de calidad y con poco tráfico de consultas. A partir de Eliana, Teleline iría tejiendo su propia red de enlaces, que llegaría a ser gigantesca. En enero de 1999 se comenzó a buscar un nombre para el invento, y el elegido fue Terra. A partir de allí, los responsables del proyecto comenzaron a sentirse inseguros porque consideraban que con un competidor como ¡Olé! era demasiado arriesgado partir de cero, y recuperaron una idea que había sido desechada inicialmente: adquirir una marca consolidada para salir al mercado con una clientela segura. Negociaron con otras marcas como Arrakis, CiudadFutura e incluso con la propia ¡Olé! la agenda apremiaba a los responsables de Telefónica, que tenían programado el lanzamiento de la campaña publicitaria de su gran portal Terra para el 17 de marzo de] 99. Dos semanas antes de este lanzamiento se gestó la compra de ¡Olé!, que se efectuó finalmente el 5 de marzo.

Para entonces, Vallès se encontraba ya en una especie de callejón sin salida, de] que si no salía moriría literalmente de éxito. Esta situación era sin duda conocida por la directiva de Telefónica, cuya filial Telefónica Data albergaba los servidores de ¡Olé! (Vallés tenía una deuda millonaria por ello). La sorpresa fue mayúscula, sobre todo entre los trabajadores y responsables de Terra, un portal que por aquella fecha superaba con holgura al de Vallés en calidad y cantidad de contenidos y servicios. Pero, aunque puede parecer que los 3.000 millones que pagó Juan Villalonga (en uno de esos golpes de efectos tan propios de su gestión) fuera una manifiesta e ingenua pérdida de dinero, lo que compró la compañía fue la marca, es decir, la cartera de clientes de ¡Olé! en una especie de OPA hostil contra la competencia directa de Terra en Internet. La prueba de todo lo dicho se vería en el desarrollo posterior de los acontecimientos. Gran parte de los trabajadores y directivos que pusieron en marcha el portal de Telefónica desde Teleline saldrían voluntariamente de la compañía tras la prepotente llegada de Vallés a Terra como rico triunfador de la operación. Más tarde se vería también que el deficitario buscador de ¡Olé! acabaría desapareciendo por completo de la página de Terra.es, tras pasar una temporada bajo el enlace Mundolé!, y que la compañía sacaría su buena tajada de la compra, después de la espectacular salida a Bolsa de Terra Networks y su colocación entre las principales compañías del país, muy por encima de su valor real.

De todas formas, Telefónica efectuó la compra con prisas y sin demasiados miramientos, como demuestra que ni siquiera encargó una auditoría previa a la adquisición. Una medida que aunque parece lógica, no siempre realizan las grandes compañías. En lo que sí se curó de espanto Villalonga, fue en cuanto a los contratos de servicios que ¡Olé! conservaba con las empresas ADQ y Net Partnership (ver ¿Qué ¡Olé! compró Telefónica?)

¿Cómo se gestó la operación? Martín Velasco, consejero independiente de Telefónica, fue sin duda la conexión y la pieza clave de la misma. El portal fue adquirido a la misteriosa sociedad instrumental Inforsearch Holdings S.A., con sede en Luxemburgo y participada por Vallés y sus socios y por Martín Velasco. La compra se realizó ofreciendo a todos ellos acciones de Terra: en total se repartieron cinco millones de títulos. Velasco, ‑que curiosamente había sido también consejero de Amper, cuando esta empresa negoció con Vallés‑ habría ganado inmediatamente después de la salida a Bolsa de Terra 4.000 millones de los 1.365 invertidos. En estos momentos, según el libro Cibermillonarios sus activos rondarían los 22.000 millones de pesetas. Vallès y sus socios, invirtiendo 2.048 millones, habrían ganado 10.000 durante el primer día de cotización. Ahora, después de la fusión de Terra con el portal norteamericano Lycos, rondan los 18.000 milones.


EL FALLO GARRAFAL DE LA GENERALITAT

El juicio de caso ¡Olé! no sólo está afectando a las relevantes figuras de Josep Vallès y Martín Velasco, sino que también ha puesto de manifiesto la ineficacia de la Generalitat de Cataluña a la hora de gestionar sus propios recursos tecnológicos. Algo que está propiciando una situación de fuga literal de algunos de los activos con más proyección en Cataluña ante la imposibilidad de desarrollo en esa Comunidad.

De hecho, como reconoció en junio de este año el propio conseller de Presidencia de la Administración catalana, Joaquim Triadú, 'fue un error por parte de la Generalitat y el Parlament de Catalunya no apoyar en su momento al portal ¡Olé! por las connotaciones folklóricas de su nombre y por el hecho de que sus contenidos estaban expresados en castellano". La situación política en la Comunidad se ha agravado en los últimos meses conforme la instrucción del caso íOlé! ha ido tomando forma. El Partido Popular e Iniciativa Per CatalunyaVerds (IC‑V) solicitaron el pasado mes la comparecencia de Triadú en el Parlament, para explicar los pormenores de la venta de ¡Olé! y aclarar si la Administración ha escondido algún tipo de información sobre el asunto. Daniel Siera, portavoz adjunto del PPC, aseguró entonces que el Gobierno catalán le había reconocido por escrito que no tenia ningún documento que recogiese la venta o cesión de ¡Olé!, ni tampoco las actas en las que debería constar la operación. La Generalitat privatizó ¡Olé! sin la preceptiva autorización del patronato de la Fundadó Catalana de la Recerca, presidida entonces por el ex consejero de Economía de la Administración, Maciá Alavedra y dirigida por Josep Antoni Plana, que curiosamente dejó su puesto hace dos meses en mitad de la batalla de la oposición a la búsqueda de responsabilidades, aduciendo discrepancias con el actual presidente Rafael Español,


¿QUE ¡OLÉ! COMPRO TELEFÓNICA?

El ¡Olé! adquirido por la operadora no era para tanto. Los 3.000 millones pagados por Telefónica beneficiaron, sin embargo, en mucho a la compañía tras su salida a Bolsa, en un golpe de efecto de los que solía hacer gala su ex presidente Juan Villalonga.

¡Olé! era un conglomerado de servicios con el buscador como eje principal (ni siquiera era un motor de búsqueda, sino un simple directorio que organizaba las páginas por categorías, del que ya no queda ningún vestigio en Terra). Sus contenidos informativos eran obra de la agencia de noticias Europa Press, que suministraba las mismas informaciones a muchos otros clientes, por lo que la actualidad que proporcionaba el portal no era, ni mucho menos, un valor añadido del mismo respecto a sus competidores. El producto de Vallès ofrecía también un servicio de chat (charlas on line), con tecnología cedida por la empresa Inforchat, y un exitoso servicio de correo electrónico gratuito, suministrado por Mixmail. De esta manera, el liderazgo de ¡Olé! dependía de varias empresas, ya que lo único que gestionaba directamente Vallès era el‑buscador, que conforme iban pasando los meses, se iba haciendo deficitario de contenidos, por la imposibilidad de crearlos y actualizarlos al trepidante ritmo que imponía su demanda. Tras la venta del buscador a Telefónica, dos empresas creadas a medias entre Vallès y dos responsables de Europa Press y Mixmail (ADQ y Net Partnership) para el desarrollo de servicios, se vieron dejadas de lado, ADQ tenia en exclusiva la gestión de su publicidad, y Net Partnership comercializaba el correo gratuito. Telefónica prescindió de ellas libre de toda résponsabilidad, -porque el contrato con Vallés incluía una cláusula en la que los anteriores socios del portal garantizaban la total indemnidad de Terra frente a cualquier contingencia jurídica o económica. ADQ acabó querellándose contra ¡Olé! y el asunto continúa en los tribunales.

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