Nº 412
1/5/2000


Dinero negro en el fútbol español

La tan traída y llevada Liga de las estrellas, con sus finanzas multimillonarias, sus grandes fichajes y traspasos, sus ingresos atípicos y sus siempre polémicos derechos de televisión, está en el punto de mira de la Agencia Tributarla. Al tirar del hilo de las cuentas del Atlético de Madrid, sometido a administración judicial como consecuencia de la causa abierta contra Jesús Gil y otros miembros del consejo de administración del club, ha salido el ovillo de las irregularidades financieras y fiscales que afectan a un buen número de los clubes del fútbol profesional español, y ello ha dado paso a la reciente decisión de la Agencia Tributarla de llevar a cabo una inspección fiscal generalizada que ha causado pavor entre muchos directivos, así como entre no pocos jugadores, técnicos e intermediarios.

Jordi GARCÍA-SOLER

No es ésta, sin embargo, una historia que haya surgido de repente. Seis años atrás, en abril de 1994, el R. C. D. Espanyol de Barcelona recibió la notificación de embargo preventivo de su estadio de Sarriá y los terrenos anejos de la Chatarra, si antes del 30 de junio de aquel año no hacia efectivo el pago de una deuda de cerca de 500 millones de pesetas, con la amenaza de la Liga Española de Fútbol Profesional (LEFP) de descenderle de forma automática a Segunda B. A otro club catalán, el Palamós, se le exigían entonces 25 millones.

Apenas un año después, en marzo de 1995, el Consejo Superior de Deportes (CSD) advertía que los clubes que no estuvieran al corriente de pago con Hacienda descenderían a Segunda B. El aviso afectaba al ya citado Espanyol, así como a Celta, Rayo Vallecano, Toledo, Villarreal y Badajoz; también afectaba a clubes de baloncesto como Fórum y Amway. En una vuelta de tuerca más, en marzo de 1996, Hacienda levantaba sendas actas de inspección a los dos grandes del fútbol español, F. C. Barcelona y Real Madrid; al primero se le reclamaban 4.500 millones de pesetas ‑rebajados luego a 3.513‑ por ,retenciones no practicadas en pagos de derechos de imagen a jugadores y técnicos entre 1990 y 1993, mientras que la cantidad reclamada al segundo era de 2.507 millones.

En enero de 1997 se limitaba al 15% del total del contrato el porcentaje máximo a cobrar como derecho de imagen, forma de pago de una parte importante de los contratos multimillonarios de jugadores y técnicos que permite un mejor trato fiscal. En octubre de 1998, en base a la deuda antes citada, Hacienda embargó a¡ Real Madrid los ocho millones de pesetas mensuales que percibía de las quinielas, y el club blanco solicitó un crédito de 4.000 millones para pagar parte de sus deudas, mientras el Barça veía denegado su recurso y deberá satisfacer las cantidades reclamadas, que de modo harto curioso pero legal pagará la televisión autonómica catalana, TV3, que detenta los derechos de televisión del club azulgrana. Finalmente, el pasado mes de diciembre el presidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil y Gil, reconocía públicamente la utilización de dinero negro para el pago de los multimillonarios contratos de jugadores y técnicos del fútbol español profesional.

El tiempo transcurrido desde la anterior inspección realizada por la Agencia Tributaria entre algunos de los clubes más importantes ha permitido que hayan prescrito, sin poder ser comprobados por la inspección, todos los ejercicios anteriores a 1996. Por ello la nueva inspección comienza precisamente en 1996, primero desde el que no han pasado cuatro años, periodo máximo fijado legalmente para la prescripción, y abarcan hasta junio de 1999, conforme figura en las citaciones que la Agencia Tributaria ha enviado a los clubes.

La Agencia Tributaria ha notificado a los clubes de la LEFP que serán objeto de una inspección relativa a todos los impuestos ‑de sociedades, IVA y retenciones a cuenta del IRPF­ correspondientes a las temporadas de 1995‑96 hasta 1998‑99. Sólo quedan fuera de la inspección el Numancia, por tener un presupuesto mínimo, los tres clubes vascos ‑Athletic de Bilbao, Real Sociedad y Alavés‑, y el Osasuna de Pamplona, al tener estas cuatro entidades sistema fiscal propio por la existencia de] régimen foral de Euskadi y Navarra, respectivamente.

Está claro que la excepcionalidad fiscal del fútbol español llega a su fin. Aunque la familia Gil haya recuperado el control de la gestión del Atlético de Madrid, prosigue la investigación judicial sobre una supuesta estafa múltiple de 9.000 millones de pesetas en la gestión del club. El juez García‑Castellón ha designado a dos interventores para que a partir de ahora supervisen todas y cada una de las decisiones económicas de Gil, continuando embargadas las acciones propiedad de la familia Gil, del vicepresidente Enrique Cerezo y de la sociedad Promotora Inmobiliaria Alhambra, al parecer propiedad del presidente y de su esposa, María de los Ángeles Marín. Luis Manuel Rubí Blanc, que el 22 de diciembre pasado asumió la administración judicial del club en la que cesó para ser sustituido por los citados interventores, con fecha de 30 de marzo de este año constató la 'quiebra técnica" de la entidad, motivada por "prácticas contables irregulare? y, para asegurar la viabilidad financiera del club, propuso una ampliación de capital de 13.000 millones de pesetas, aunque luego admitió que no seria necesaria la suspensión de pagos.

Por otra parte, según el informe del perito de la Agencia Tributaria José Luis Carrero librado al juez García‑Castellón con fecha del pasado 4 de abril, Jesús Gil y Enrique Cerezo, presidente y vicepresidente del Atlético de Madrid, no desembolsaron los 1.950 millones necesarios para transformar el club en sociedad anónima deportiva. Según dicho perito, los pagos fueron ficticios- “La entidad deportiva no recibió cantidad alguna por las cantidades suscritas y aparentemente desembolsadas por don Jesús Gil y Gil y don Enrique Cerezo Torres"‑, ya que fueron canalizados mediante cuentas bancarias de la entidad Promociones Futbolísticas, SA y del Club Financiero Inmobiliario.

Pero no se trata sólo de este caso, aunque sí es el del Atlético de Madrid el hasta ahora más conocido y llamativo. La Inspección de Hacienda tiene asimismo muy fundadas sospechas de que en otro club histórico, el Real Betis de Sevilla, se han realizado de modo sistemático operaciones descapitalizadoras de la entidad en beneficio de alguno de sus principales accionistas, en concreto a través del complejo entramado de empresas montado por Manuel Ruiz de Lopera, presidente del club. En concreto, se ha detectado un supuesto trasvase de 1.745 millones de pesetas traspasados a estas empresas entre 1993 y 1997. Entre dichas empresas figuran, por ejemplo, Técnicas y Garantías del Deporte, SA (Tegasa), Farusa, Frigimueble, Familia Ruiz Ávalos, Inmobiliaria Centro Colón Sevillano y Ruiz Lopera, SA. Todo ello lleva a la Inspección de Hacienda a detectar un 'vaciamiento patrimonial del club".

Por otra parte, existen también sospechas muy documentadas sobre el ocultamiento de dinero para eludir el pago de impuestos, para usar procedimientos irregulares en los fichajes de jugadores y técnicos extranjeros y para el pago de los derechos de imagen, así como sofisticados sistemas de cobro de los derechos de televisión e incluso innovadoras fórmulas de contratación y fichaje de jugadores y técnicos a través de Internet, sin necesidad de intermediarios y con pagos supuestamente realizados a través de paraísos fiscales. A, buen seguro que la inspección de la Agencia Tributaria desvelará la multipropiedad de clubes, que aunque no constituye irregularidad fiscal sí conculca la normativa legal vigente.

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, ha declarado que la inspección puesta en marcha por la Agencia Tributaria en los clubes de la LEFP be lleva a cabo "por razones de interés general”. Las respuestas han sido coincidentes desde los diversos sectores del fútbol profesional de nuestro país. El secretario general de la LEFP, Pedro Tomás, afirmaba: “No sé lo que puede encontrar la Agencia Tributaria, pero seguro que no dinero negro, porque no existe en el fútbol debido al control a que están sometidos todos sus ingresos, tanto de las taquillas como por los derechos de televisión". Fuentes de la Federación Española de Fútbol han dicho: “Nunca hemos tenido problemas con Hacienda porque no escondemos nada bajo las alfombras. Nuestros libros están abiertos para quien quiera examinarlos'. Y el secretario de la Federación Española de Fútbol, Gerardo González Movilla, se ha manifestado "tranquilo" ante la inspección de la Agencia Tributaria.

Según ha podido saber EL SIGLO, la inspección puesta en marcha por la Agencia Tributaria se centrará en todos los clubes de Primera División de la LEFP ‑con las ya citadas excepciones‑, aunque no se descarta que se extienda a algunos e incluso a todos los clubes de Segunda A. Dicha inspección se centrará de modo muy especial en la revisión minuciosa de los pagos efectuados por dichos clubes al exterior, así como las retenciones practicadas a los jugadores y técnicos en concepto de IRPIF, el IVA y el impuesto sobre sociedades. Se pondrá especial interés en la investigación de todos los pagos que se efectúan en concepto de derecho de imagen ya que existen dudas más que razonables de que no se aplica de modo adecuado la legislación vigente sobre este concepto.

Expertos fiscalistas consultados por EL SIGLO coinciden en señalar que `de una inspección de estas características saldrá un conjunto de información que permitirá a Hacienda hacerse una idea exacta de la realidad económica, contable, financiera y fiscal de los clubes de fútbol, y especialmente si existe la proporción correcta entre todas sus partidas, desde los ingresos oficialmente declarados hasta los gastos reconocidos también de forma oficial, y todos ellos con los impuestos abonados a Hacienda'. Las dudas existentes sobre los ingresos en efectivo por las ventas de entradas en taquilla podrían quedar ahora finalmente desveladas, ya que los sistemas de control existentes parecen haber sido repetidamente vulnerados.

No obstante, el punto cuantitativamente más importante será el relativo a los pagos al exterior, ya que afecta de lleno a las muy importantes cantidades de dinero satisfechas a jugadores y técnicos fichados en el extranjero o no residentes, que constituye un porcentaje muy elevado en el fútbol español de Primera División. Estos pagos al exterior afectan también a los de derechos de marcas detentados por algunos profesionales, así como en general a los derechos de imagen y a los derechos de televisión en el mercado internacional. Precisamente los cada vez más cuantiosos ingresos en concepto de derechos de televisión han permitido unas finanzas cada vez también más poderosas en muchos clubes, y ello ha introducido fórmulas de "economía creativa" como las llevadas a cabo en el exterior.

Entre estas operaciones figura, según expertos consultados por EL SIGLO, inflar de modo artificial e¡ precio de algunos fichajes con la cooperación de ignotos equipos de Europa M Este, así como a través de intermediarios profesionales y sociedades como Van Doorn, empresa holandesa que aparece implicada en operaciones del Atlético de Madrid. Otro tipo de operaciones presuntamente ilegales detectadas ya son el ingreso de derechos televisivos en cuentas en el extranjero que luego son utilizadas para el pago de comisiones a intermediarios que no constan de modo oficial en España. Estas comisiones parecen haber dado origen a fondos de inversión muy bien gestionados por algunos intermediarios, tanto en su propio beneficio personal como en el de importantes jugadores y técnicos nacionales y extranjeros.

El espectacular crecimiento de los ingresos de todo tipo generados por el fútbol, y de modo muy especial el derivado de la explotación de los derechos de televisión, está en el origen de la cada vez más evidente existencia de gran cantidad de dinero negro circulante en el mundo del fútbol. Las multipropiedades cruzadas de entidades, la más que fundada sospecha de que el fútbol sirve para "lavar" dinero negro procedente de actividades lícitas o ilícitas, y muchas otras sospechas similares son fenómenos que se advierten no sólo en España sino también en otros países en donde el fútbol tiene gran incidencia social. Es el caso de Gran Bretaña, donde el Gobierno de Tony Blair ha tomado ya algunas medidas al respecto.

La definitiva conversión del mundo del fútbol en un negocio puro y simple, sometido a los in­tereses de unas poderosísimas sociedades anó­nimas ‑merced a un fuerte incremento en sus in­gresos por televisión y merchandising, el Man­chester United, que era ya el club de fútbol más rico de todo el mundo, en los primeros seis me­ses de esta temporada obtuvo unos beneficios de 3.300 millones de pesetas antes de impues­tos‑, ha provocado la reacción política. Con la colaboración del Birkberck College de la Uni­versidad de Londres, el Gobierno laborista pre­sidido por Tony Blair pretende que los seguido­res, a través de juntas directivas libremente elegidas por ellos, recuperen el control de la ges­tión de los clubes. Se trata, en definitiva, de acabar con la mercantilización creciente de] mundo de[ fútbol europeo, progresivamente parecido con el mundo de casi todos los grandes deportes profesionales en Estados Unidos, y muy en concreto con el de la gran Liga de baloncesto, la NBA.

The Football Task Force es un movimiento creado por el Gobierno de Gran Bretaña para "reconciliar el conflicto potencial entre seguidores y jugadores con los propietarios de clubes que hayan entrado en Bolsa”. Se cita como un factor en especial escandaloso los cada vez más frecuentes cambios de camisetas por parte de casi todos los grandes clubes, como una imposición a cargo de las marcas patrocinadoras que así pueden permitirse constantes ventas de sus camisetas, aunque ello vaya en lógico detrimento de una de las señas de identidad de un equipo de fútbol, como sus colores. El New Labour de Tony Blair apuesta porque el éxito económico de los clubes no entre en contradicción con la relación ‑emotiva que suele existir entre los seguidores con su club, M que evidentemente no son simples consumidores o usuarios sino algo mucho más difícil de definir y precisar con exactitud.

Dos libros de reciente aparición ‑El negocio del fútbol, con prólogo del entrenador del Manchester United, Alex Ferguson, y El fútbol en la era digital, con prólogo de Joan Cruyff- apuntan asimismo en esta dirección. En ambos se señalan como graves problemas del mundo su creciente mercantilización y la consiguiente pérdida de la identidad emotiva del seguidor con su propio club y sus colores. Poca o nula puede ser la identidad emotiva de un seguidor con una simple sociedad anónima, a menudo sometida a intereses de grupos multimedia multinacionales. Por ello se propugna en ambos libros, como está haciendo el Gobierno británico, un cierto retorno a los orígenes, aunque sin renunciar por ello a los condicionantes de un fútbol en el que el dinero tiene una importancia cada vez mayor.

Por ahora este tema de estudio y debate apenas ha llegado al fútbol español. Ahora se trata de acabar definitivamente con una serie de prácticas económicas, financieras y fiscales irregulares. Se trata, en definitiva, de acabar con la endémica excepcionalidad fiscal del fútbol español. Años atrás se procedió a la normalizacion jurídica d los clubes, convertidos casi todos ellos en sociedades anónimas deportivas tras las correspondientes leyes de saneamiento de sus finanzas. Ahora se trata de que sean sociedades anónimas con iguales derechos y deberes que cualquier otra empresa de este tipo, aunque no por ello tengan que perder no sólo a sus socios sino a unas masas de aficionados y seguidores que viven y participan del mundo del fútbol no como un simple negocio sino como espectáculo pasional y emotivo.

La inspección de la Agencia Tributaria actualmente en curso puede dar más de una sorpresa. Tal vez algunos clubes se vean obligados a una reconversión en profundidad. No es descartable que algunos, e incluso alguno de los más históricos y con gran número de seguidores, puedan verse abocados de modo inexorable a su desaparición o como mínimo a su descenso de categoria. Lo que está claro es que ahora la Liga de las estrellas corre el riesgo de estrellarse.

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