Dinero negro en el fútbol español
La tan traída y llevada Liga de
las estrellas, con sus finanzas multimillonarias, sus grandes fichajes
y traspasos, sus ingresos atípicos y sus siempre polémicos derechos de
televisión, está en el punto de mira de la Agencia Tributarla. Al tirar
del hilo de las cuentas del Atlético de Madrid, sometido a administración
judicial como consecuencia de la causa abierta contra Jesús Gil y otros
miembros del consejo de administración del club, ha salido el ovillo de
las irregularidades financieras y fiscales que afectan a un buen número
de los clubes del fútbol profesional español, y ello ha dado paso a la
reciente decisión de la Agencia Tributarla de llevar a cabo una inspección
fiscal generalizada que ha causado pavor entre muchos directivos, así
como entre no pocos jugadores, técnicos e intermediarios.
Jordi GARCÍA-SOLER
No
es ésta, sin embargo, una historia que haya surgido de repente. Seis años
atrás, en abril de 1994, el R. C. D. Espanyol de Barcelona recibió la
notificación de embargo preventivo de su estadio de Sarriá y los terrenos
anejos de la Chatarra, si antes del 30 de junio de aquel año no hacia
efectivo el pago de una deuda de cerca de 500 millones de pesetas, con
la amenaza de la Liga Española de Fútbol Profesional (LEFP) de descenderle
de forma automática a Segunda B. A otro club catalán, el Palamós, se le
exigían entonces 25 millones.
Apenas
un año después, en marzo de 1995, el Consejo Superior de Deportes (CSD)
advertía que los clubes que no estuvieran al corriente de pago con Hacienda
descenderían a Segunda B. El aviso afectaba al ya citado Espanyol, así
como a Celta, Rayo Vallecano, Toledo, Villarreal y Badajoz; también afectaba
a clubes de baloncesto como Fórum y Amway. En una vuelta de tuerca más,
en marzo de 1996, Hacienda levantaba sendas actas de inspección a los
dos grandes del fútbol español, F. C. Barcelona y Real Madrid;
al primero se le reclamaban 4.500 millones de pesetas ‑rebajados
luego a 3.513‑ por ,retenciones no practicadas en pagos de derechos
de imagen a jugadores y técnicos entre 1990 y 1993, mientras que la cantidad
reclamada al segundo era de 2.507 millones.
En
enero de 1997 se limitaba al 15% del total del contrato el porcentaje
máximo a cobrar como derecho de imagen, forma de pago de una parte importante
de los contratos multimillonarios de jugadores y técnicos que permite
un mejor trato fiscal. En octubre de 1998, en base a la deuda antes citada,
Hacienda embargó a¡ Real Madrid los ocho millones de pesetas mensuales
que percibía de las quinielas, y el club blanco solicitó un crédito de
4.000 millones para pagar parte de sus deudas, mientras el Barça veía
denegado su recurso y deberá satisfacer las cantidades reclamadas, que
de modo harto curioso pero legal pagará la televisión autonómica catalana,
TV3, que detenta los derechos de televisión del club azulgrana. Finalmente,
el pasado mes de diciembre el presidente del Atlético de Madrid, Jesús
Gil y Gil, reconocía públicamente la utilización de dinero negro para
el pago de los multimillonarios contratos de jugadores y técnicos del
fútbol español profesional.
El
tiempo transcurrido desde la anterior inspección realizada por la Agencia
Tributaria entre algunos de los clubes más importantes ha permitido que
hayan prescrito, sin poder ser comprobados por la inspección, todos los
ejercicios anteriores a 1996. Por ello la nueva inspección comienza precisamente
en 1996, primero desde el que no han pasado cuatro años, periodo máximo
fijado legalmente para la prescripción, y abarcan hasta junio de 1999,
conforme figura en las citaciones que la Agencia Tributaria ha enviado
a los clubes.
La
Agencia Tributaria ha notificado a los clubes de la LEFP que serán objeto
de una inspección relativa a todos los impuestos ‑de sociedades,
IVA y retenciones a cuenta del IRPF correspondientes a las temporadas
de 1995‑96 hasta 1998‑99. Sólo quedan fuera de la inspección
el Numancia, por tener un presupuesto mínimo, los tres clubes vascos ‑Athletic
de Bilbao, Real Sociedad y Alavés‑, y el Osasuna de Pamplona, al
tener estas cuatro entidades sistema fiscal propio por la existencia de]
régimen foral de Euskadi y Navarra, respectivamente.
Está
claro que la excepcionalidad fiscal del fútbol español llega a su fin.
Aunque la familia Gil haya recuperado el control de la gestión del Atlético
de Madrid, prosigue la investigación judicial sobre una supuesta estafa
múltiple de 9.000 millones de pesetas en la gestión del club. El juez
García‑Castellón ha designado a dos interventores para que a partir
de ahora supervisen todas y cada una de las decisiones económicas de Gil,
continuando embargadas las acciones propiedad de la familia Gil,
del vicepresidente Enrique Cerezo y de la sociedad Promotora Inmobiliaria
Alhambra, al parecer propiedad del presidente y de su esposa, María de
los Ángeles Marín. Luis Manuel Rubí Blanc, que el 22 de diciembre pasado
asumió la administración judicial del club en la que cesó para ser sustituido
por los citados interventores, con fecha de 30 de marzo de este año constató
la 'quiebra técnica" de la entidad, motivada por "prácticas
contables irregulare? y, para asegurar la viabilidad financiera del club,
propuso una ampliación de capital de 13.000 millones de pesetas, aunque
luego admitió que no seria necesaria la suspensión de pagos.
Por
otra parte, según el informe del perito de la Agencia Tributaria José
Luis Carrero librado al juez García‑Castellón con fecha del pasado
4 de abril, Jesús Gil y Enrique Cerezo, presidente y vicepresidente del
Atlético de Madrid, no desembolsaron los 1.950 millones necesarios para
transformar el club en sociedad anónima deportiva. Según dicho perito,
los pagos fueron ficticios- “La entidad deportiva no recibió cantidad
alguna por las cantidades suscritas y aparentemente desembolsadas por
don Jesús Gil y Gil y don Enrique Cerezo Torres"‑, ya que fueron
canalizados mediante cuentas bancarias de la entidad Promociones Futbolísticas,
SA y del Club Financiero Inmobiliario.
Pero
no se trata sólo de este caso, aunque sí es el del Atlético de Madrid
el hasta ahora más conocido y llamativo. La Inspección de Hacienda tiene
asimismo muy fundadas sospechas de que en otro club histórico, el Real
Betis de Sevilla, se han realizado de modo sistemático operaciones descapitalizadoras
de la entidad en beneficio de alguno de sus principales accionistas, en
concreto a través del complejo entramado de empresas montado por Manuel
Ruiz de Lopera, presidente del club. En concreto, se ha detectado un supuesto
trasvase de 1.745 millones de pesetas traspasados a estas empresas entre
1993 y 1997. Entre dichas empresas figuran, por ejemplo, Técnicas y Garantías
del Deporte, SA (Tegasa), Farusa, Frigimueble, Familia Ruiz Ávalos, Inmobiliaria
Centro Colón Sevillano y Ruiz Lopera, SA. Todo ello lleva a la Inspección
de Hacienda a detectar un 'vaciamiento patrimonial del club".
Por
otra parte, existen también sospechas muy documentadas sobre el ocultamiento
de dinero para eludir el pago de impuestos, para usar procedimientos irregulares
en los fichajes de jugadores y técnicos extranjeros y para el pago de
los derechos de imagen, así como sofisticados sistemas de cobro de los
derechos de televisión e incluso innovadoras fórmulas de contratación
y fichaje de jugadores y técnicos a través de Internet, sin necesidad
de intermediarios y con pagos supuestamente realizados a través de paraísos
fiscales. A, buen seguro que la inspección de la Agencia Tributaria desvelará
la multipropiedad de clubes, que aunque no constituye irregularidad fiscal
sí conculca la normativa legal vigente.
El
vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo
Rato, ha declarado que la inspección puesta en marcha por la Agencia Tributaria
en los clubes de la LEFP be lleva a cabo "por razones de interés
general”. Las respuestas han sido coincidentes desde los diversos sectores
del fútbol profesional de nuestro país. El secretario general de la LEFP,
Pedro Tomás, afirmaba: “No sé lo que puede encontrar la Agencia Tributaria,
pero seguro que no dinero negro, porque no existe en el fútbol debido
al control a que están sometidos todos sus ingresos, tanto de las taquillas
como por los derechos de televisión". Fuentes de la Federación Española
de Fútbol han dicho: “Nunca hemos tenido problemas con Hacienda porque
no escondemos nada bajo las alfombras. Nuestros libros están abiertos
para quien quiera examinarlos'. Y el secretario de la Federación Española
de Fútbol, Gerardo González Movilla, se ha manifestado "tranquilo"
ante la inspección de la Agencia Tributaria.
Según
ha podido saber EL SIGLO, la inspección puesta en marcha por la Agencia
Tributaria se centrará en todos los clubes de Primera División de la LEFP
‑con las ya citadas excepciones‑, aunque no se descarta que
se extienda a algunos e incluso a todos los clubes de Segunda A. Dicha
inspección se centrará de modo muy especial en la revisión minuciosa de
los pagos efectuados por dichos clubes al exterior, así como las retenciones
practicadas a los jugadores y técnicos en concepto de IRPIF, el IVA y
el impuesto sobre sociedades. Se pondrá especial interés en la investigación
de todos los pagos que se efectúan en concepto de derecho de imagen ya
que existen dudas más que razonables de que no se aplica de modo adecuado
la legislación vigente sobre este concepto.
Expertos
fiscalistas consultados por EL SIGLO coinciden en señalar que `de una
inspección de estas características saldrá un conjunto de información
que permitirá a Hacienda hacerse una idea exacta de la realidad económica,
contable, financiera y fiscal de los clubes de fútbol, y especialmente
si existe la proporción correcta entre todas sus partidas, desde los ingresos
oficialmente declarados hasta los gastos reconocidos también de forma
oficial, y todos ellos con los impuestos abonados a Hacienda'. Las dudas
existentes sobre los ingresos en efectivo por las ventas de entradas en
taquilla podrían quedar ahora finalmente desveladas, ya que los sistemas
de control existentes parecen haber sido repetidamente vulnerados.
No
obstante, el punto cuantitativamente más importante será el relativo a
los pagos al exterior, ya que afecta de lleno a las muy importantes cantidades
de dinero satisfechas a jugadores y técnicos fichados en el extranjero
o no residentes, que constituye un porcentaje muy elevado en el fútbol
español de Primera División. Estos pagos al exterior afectan también a
los de derechos de marcas detentados por algunos profesionales, así como
en general a los derechos de imagen y a los derechos de televisión en
el mercado internacional. Precisamente los cada vez más cuantiosos ingresos
en concepto de derechos de televisión han permitido unas finanzas cada
vez también más poderosas en muchos clubes, y ello ha introducido fórmulas
de "economía creativa" como las llevadas a cabo en el exterior.
Entre
estas operaciones figura, según expertos consultados por EL SIGLO, inflar
de modo artificial e¡ precio de algunos fichajes con la cooperación de
ignotos equipos de Europa M Este, así como a través de intermediarios
profesionales y sociedades como Van Doorn, empresa holandesa que aparece
implicada en operaciones del Atlético de Madrid. Otro tipo de operaciones
presuntamente ilegales detectadas ya son el ingreso de derechos televisivos
en cuentas en el extranjero que luego son utilizadas para el pago de comisiones
a intermediarios que no constan de modo oficial en España. Estas comisiones
parecen haber dado origen a fondos de inversión muy bien gestionados por
algunos intermediarios, tanto en su propio beneficio personal como en
el de importantes jugadores y técnicos nacionales y extranjeros.
El
espectacular crecimiento de los ingresos de todo tipo generados por el
fútbol, y de modo muy especial el derivado de la explotación de los derechos
de televisión, está en el origen de la cada vez más evidente existencia
de gran cantidad de dinero negro circulante en el mundo del fútbol. Las
multipropiedades cruzadas de entidades, la más que fundada sospecha de
que el fútbol sirve para "lavar" dinero negro procedente de
actividades lícitas o ilícitas, y muchas otras sospechas similares son
fenómenos que se advierten no sólo en España sino también en otros países
en donde el fútbol tiene gran incidencia social. Es el caso de Gran Bretaña,
donde el Gobierno de Tony Blair ha tomado ya algunas medidas al respecto.
La
definitiva conversión del mundo del fútbol en un negocio puro y simple,
sometido a los intereses de unas poderosísimas sociedades anónimas ‑merced
a un fuerte incremento en sus ingresos por televisión y merchandising,
el Manchester United, que era ya el club de fútbol más rico de todo
el mundo, en los primeros seis meses de esta temporada obtuvo unos beneficios
de 3.300 millones de pesetas antes de impuestos‑, ha provocado
la reacción política. Con la colaboración del Birkberck College de la
Universidad de Londres, el Gobierno laborista presidido por Tony Blair
pretende que los seguidores, a través de juntas directivas libremente
elegidas por ellos, recuperen el control de la gestión de los clubes.
Se trata, en definitiva, de acabar con la mercantilización creciente de]
mundo de[ fútbol europeo, progresivamente parecido con el mundo de casi
todos los grandes deportes profesionales en Estados Unidos, y muy en concreto
con el de la gran Liga de baloncesto, la NBA.
The
Football Task Force es un movimiento creado por el Gobierno de Gran Bretaña
para "reconciliar el conflicto potencial entre seguidores y jugadores
con los propietarios de clubes que hayan entrado en Bolsa”. Se cita como
un factor en especial escandaloso los cada vez más frecuentes cambios
de camisetas por parte de casi todos los grandes clubes, como una imposición
a cargo de las marcas patrocinadoras que así pueden permitirse constantes
ventas de sus camisetas, aunque ello vaya en lógico detrimento de una
de las señas de identidad de un equipo de fútbol, como sus colores. El
New Labour de Tony Blair apuesta porque el éxito económico de los
clubes no entre en contradicción con la relación ‑emotiva que suele
existir entre los seguidores con su club, M que evidentemente no son simples
consumidores o usuarios sino algo mucho más difícil de definir y precisar
con exactitud.
Dos
libros de reciente aparición ‑El negocio del fútbol, con
prólogo del entrenador del Manchester United, Alex Ferguson, y El fútbol
en la era digital, con prólogo de Joan Cruyff- apuntan asimismo en
esta dirección. En ambos se señalan como graves problemas del mundo su
creciente mercantilización y la consiguiente pérdida de la identidad emotiva
del seguidor con su propio club y sus colores. Poca o nula puede ser la
identidad emotiva de un seguidor con una simple sociedad anónima, a menudo
sometida a intereses de grupos multimedia multinacionales. Por ello se
propugna en ambos libros, como está haciendo el Gobierno británico, un
cierto retorno a los orígenes, aunque sin renunciar por ello a los condicionantes
de un fútbol en el que el dinero tiene una importancia cada vez mayor.
Por
ahora este tema de estudio y debate apenas ha llegado al fútbol español.
Ahora se trata de acabar definitivamente con una serie de prácticas económicas,
financieras y fiscales irregulares. Se trata, en definitiva, de acabar
con la endémica excepcionalidad fiscal del fútbol español. Años atrás
se procedió a la normalizacion jurídica d los clubes, convertidos casi
todos ellos en sociedades anónimas deportivas tras las correspondientes
leyes de saneamiento de sus finanzas. Ahora se trata de que sean sociedades
anónimas con iguales derechos y deberes que cualquier otra empresa de
este tipo, aunque no por ello tengan que perder no sólo a sus socios sino
a unas masas de aficionados y seguidores que viven y participan del mundo
del fútbol no como un simple negocio sino como espectáculo pasional y
emotivo.
La
inspección de la Agencia Tributaria actualmente en curso puede dar más
de una sorpresa. Tal vez algunos clubes se vean obligados a una reconversión
en profundidad. No es descartable que algunos, e incluso alguno de los
más históricos y con gran número de seguidores, puedan verse abocados
de modo inexorable a su desaparición o como mínimo a su descenso de categoria.
Lo que está claro es que ahora la Liga de las estrellas corre el
riesgo de estrellarse.
|