DE HINOJOS FRENTE A EL MUNDO
Nº388
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Luis G.DEL CAÑUELO

Celebró El Mundo su X aniversario con una fiesta a la cual asistieron, según la versión del propio rotativo, casi 10.000 personas: textualmente, "lo más de la sociedad española". Tuvo lugar, la noche del 25 de octubre, en el pabellón principal del parque ferial Juan Carlos I de Madrid. Se trataba, de acuerdo con el titular de El Mundo en el cuadernillo íntegramente dedicado al evento, y que se publicó el 27 de octubre del año en curso, de "la gran fiesta del fin del milenio".

Estuvieron, probablemente, todos aquellos que debían estar, o que les interesaba estar, aunque las ausencias -que fueron tan notorias como significativas- certifican que este Mundo de Pedro J. Ramírez es un espacio inhabitable para demasiada gente. La nota de animación y de dinamismo escénico la pusieron, sobre todo, Els Comediants. Entre otros episodios no menos divertidos, protagonizaron una vistosa alegoría contra un personaje corrupto al que desenmascara un honrado periodista, obviamente de El Mundo. Els Comediants prestaron por unas horas su extraordinario prestigio, acumulado a lo largo de bastantes años ya, a Pedro J. Ramírez y a los amigos de éste. Debieron cobrar, Els Comediants, un elevado caché. Todo poderoso caballero -advirtió Quevedo- es don dinero." Allá vosotros, comediants.

Con motivo de tan colosal efemérides, Ramírez reunió a magnates y directores varios, procedentes de] mundo mundial, en un seminario dedicado a la prensa escrita. Cada uno de ellos redactó algunas reflexiones en torno al oficio de periodista, publicadas lógicamente luego en El Mundo. Lo hizo asimismo, no podía ser de otro modo, el Gran Ramírez. Determinados párrafos de su escrito no tienen, desde luego, desperdicio. Vean ustedes, amables lectores de EL SIGLO, si no es como digo: Pero, a pesar de todos los pesares, y estando dispuesto a admitir cuantas excepciones fundadas se presenten, yo no me apeo de la regla general -antitética de esa leyenda negra que a menudo nos acompaña- de que el primer requisito para ser un buen periodista es ser una buena persona ( ... ) Sin integridad moral, sin esa honestidad personal necesaria para aceptar que la realidad te arruine una buena exclusiva, sin esa fortaleza ética imprescindible para no ser prisionero de tus propios perjuicios, puede haber un periodismo comercialmente rentable o políticamente eficaz, pero no buen periodismo."

"Integridad moral", "honestidad personal", "fortaleza ética": he aquí la trilogía de las virtudes de las que osa presumir Pedro J. Ramírez. No resulta fácil, ciertamente, llegar a semejante apología del fariseísmo, sólo perceptible con parecida intensidad en los textos evangélicos. "Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces." !Cuánta razón tiene este viejo aforismo popular! ?Qué entiende Ramírez por integridad moral, honestidad personal o fortaleza ética?

Cuando ha cumplido 10 años, otro de los mitos que envuelven al diario aludido, otra falsa aureola, otro sinónimo mendaz es el que vincula El Mundo al noble concepto de independencia. El Mundo, firme baluarte de la independencia periodistica frente a cualquiera que pretenda violarla; valeroso frente a los poderosos; azote de tirios y troyanos. Aún hay, en este país, gente de buena fe, de alma cándida y bien intencionada, izquierdistas que admiran a Julio Anguita, por ejemplo, que se creen a pies juntillas la hermosa leyenda sobre la independencia que predica, con perseverancia inagotable, el periódico de Pedro J., el director indomable, dispuesto siempre a asumir los riesgos que sean precisos. Sigamos reposando el artículo de Ramírez a raíz del décimo aniversario de[ diario por él impulsado: "El segundo requisito para afrontar (el periodismo) adecuadamente sería lo que los fundadores de El Mundo llamamos la "capacidad de tirar la gorra al otro lado de la valla". Es decir, el coraje necesario para asumir riesgos, adentrarse en tierra incógnita y obligarse a saltar barreras y obstáculos que a menudo se interponen entre la realidad y el derecho de los ciudadanos a conocerla. No en vano la primera cita clásica que incluimos en el frontispicio de nuestro periódico fueron las palabras de Tácito: 'Es poco atractivo lo seguro, en el riesgo hay esperanza."

Admirable historiador, prolijo escritor, brillante letrado, afamado político, cónsul primero y procónsul después, Publius Comelius Tácitus (nacido el año 55 y fallecido el 120 después de Cristo) fue autor de numerosas obras. Entre sus libros, lamentablemente desaparecidos no pocos de entre los que escribiera Tácito, sobresale las Hístorias. En esa monumental obra -12 libros-, Tácito denunció que Roma y el imperio acabaron siendo, irreversiblemente, `cosa de una familia". La familia de Pedro J. Ramírez no faltó a la cita de la magna fiesta de aniversario. ?Cuáles son sus componentes más representativos? Basta, para comprobar quiénes forman la parentela de El Mundo, en grado de consanguinidad más o menos cercano, leer los nombres de aquellos que estuvieron presentes en el parque feria! Juan Carlos I. Es éste un divertido ejercicio que da pistas -por si no las hubiere ya en abundancia extrema- en torno a dónde empieza y dónde termina la cacareada independencia de Ramírez.

Lucieron su presencia José María Aznar y Ana Botella, convenientemente fotografiados, sonrientes, junto a Pedro J. y Ághata Ruiz de la Prada. Y, asimismo, !Julio Anguita!, la única excepción apenas de entre las fuerzas de izquierda en ese aquelarre conservador de las finanzas y de la política. La pareja de moda, Emilio Ybarra y el amigo de Aznar, Francisco González, también acudieron. Otra pareja muy popular en los últimos meses -aunque ya saltó a la fama hace años- no se perdió la ocasión de felicitar a Ramírez: Javier Gómez de Liaño y María Dolores Márquez de Prado. Y una nutridísima representación del Partido Popular: hasta ocho ministros, como Ángel Acebes, Abel Matutes, Rafael Arias-Salgado, Isabel Tocino, Mayor Oreja, Rajoy, Pimentel y Romay Beccaría. Y también Michavila, Javier Arenas, Pedro Antonio Martín Marín, Luis de Grandes, José María Álvarez del Manzano, Eduardo Zaplana -periodistas a aplaudir, como sucediera en la campaña electoral del 13-J- o el caído Jaume Matas. No faltaron Anasagasti, Txabarri o Jon Zabalía, por el PNV, porque la llama de los CAL no debe apagarse.

Y Emilio Botín, junto a Ana Patricia Botín. También Javier Valis, copresidente del Banco Popular, más Miguel Blesa, presente de Caja Madrid, y Alfonso Cortina, presidente de Repsol, o Pedro Torres, presidente de Retevisión. No podía dejar de estar uno de los dueños de El Mundo, Cesare Romiti, presidente del Grupo Rizzoli, empresa en la órbita de la Fiat de los Agnelli, clásica representación, a través de varias generaciones, de los ciudadanos italianos menos favorecidos por la fortuna, según es sabido. Y los directivos de Recoletos, uno de los eslabones de Telefónica, otra de las grandes empresas que controla actualmente El Mundo. Luis María Anson, Marta Robles, Isabel San Sebastián eran, entre el fulgurante gentío de la fiesta, vivos ejemplos también de periodismo independiente.

Jordi Pujol excusó su asistencia. Pero envió una carta de adhesión. Pujol es cristiano y no ignora que el hombre ha de preservarse del demonio, de la carne y, además, del mundo. Él, sobre todo, de El Mundo. No fuera a ser asimismo independiente con él y con su numerosa familia, toda ella colocada, y bien colocada, como incluso reconoció en un mitin reciente. !Ojo a El Mundo, Pujol!, se debió decir a sí mismo el Muy Honorable, y redacto este texto: "No quiero dejar de felicitarle, a usted como director y a todos sus colaboradores, por la trayectoria de El Mundo durante estos 10 años, ya que se ha convertido en uno de los grandes periódicos de España y, probablemente, de Europa. Con una línea editorial de fuerte personalidad periodística, El Mundo puede presumir de haber sido una de las aventuras periodísticas más interesantes en el ámbito de la comunicación en los últimos años. Enhorabuena por ello." Pujol no exclamó lo que Antonia Dell'Atte al entrar en la fiesta: "!Lo adoro Pedro J.!" Fue menos emotivo. Pero no menos explícito. El test de la independencia real de Ramírez y de su mundo se puede medir por las asistencias y las adhesiones que concitó el aniversario. Unos, convencidos. Otros, cínicos. Muchos, firmando una póliza personal de seguros, postrados de hinojos, por si acaso.

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