Nº 676 - 26 de Diciembre de 2005
 
Hemeroteca Esta semana

De Francisco Umbral, según haga falta

Francisco Umbral, ay, escribe elegías para Pedro de cuando en cuando. Se las escribe a la medida y así va tirando el rebelde de antaño. ¿Fue rebelde? No lo sé, pero al menos presumía de rebelde, de enfant terrible, Paco Umbral. Luego, como otros compañeros suyos y hasta colegas, se fue haciendo paulatinamente de derechas. Se fue a El Mundo y allí, poco a poco, disimulando en ocasiones, se convirtió  de modo irreversible ya al conservadurismo. Con disimulo, claro, ahora te rebaso por la izquierda y más tarde lo hago por la derecha. Mucho sabe Raúl o Martín Prieto de estas cosas. No hablemos de César Alonso ni de Edurne. En ese trance anda Boadella, cuyos zigzags son numerosos, y un tal Espada. Habría que recopilar una muestra antológica de los conversos en los últimos veinte años. Casi nadie se ha ido a la izquierda, salvo Jorge Verstrynge. Herrero de Miñón parece que está en la izquierda, pero no es cierto. Ocurre con Herrero que es el último centrista, el último mohicano de una derecha inexistente, que es la civilizada en la que creímos como creíamos, de pequeños, en los Reyes Magos. Se murió el conde de Motrico, cuyo apellido era Areilza, y tenemos además a Adolfo muy enfermo, casi como si no siguiera aún con nosotros.

Umbral escribe, en efecto, elegías para Pedro Jota, quien se ha instalado en la gloria de presentar libros simplemente reeditados y congregar así, en torno suyo, a medio PP y parte del otro. Fue nada menos que Aznar quien presentó la obra reeditada de Ramírez, mientras aplaudían todos y todas, desde Ana Botella a Rajoy. Esperanza Aguirre no cabía en sí de gozo. Esta señora está que se sale desde que apareció transformada en diosa resplandeciente, tras un accidente aéreo, por fortuna de menor alcance, y se paseó por una pasarela para mujeres sonrientes y en flor. Tuvo la suerte de ir acompañada de Mariano, al que se le demudó la cara de modo y manera que es él quien parece, ¡cuántas paradojas tiene la vida!, un bobo solemne. No le llega la camisa al cuerpo y en el imaginario colectivo de la derecha Rajoy ha descendido varios peldaños. En cambio, Aguirre los ha subido de forma acelerada. Si en el PP hubiera primarias, Aguirre arrasaría, salvo que concurriera Dios Padre, que se limita por el momento a marear la perdiz ubicado en su sillón de la FAES y a presentarle libros a Pedro Jota.

“En el triunfal acto del miércoles (14 de diciembre) que se celebró para presentar los ambiciosos e imprescindibles libros de Pedro J. Ramírez, no sólo circuló la política literaria de los discursos, sino también y mayormente la política en activo (…) Es el único periodista español que acostumbra a trabajar delante del suceso, que eso es lo que tiene su obra numerosa: un latido de vida joven a la que él le pone argumento con el continuo ocurrir de lo sucesivo, que es el cañamazo donde se urden las palabras de Pedro”, escribió el Umbral agradecido en su columna de El Mundo. No se sabe bien lo que dice, pero se sabe perfectamente por qué y para qué lo dice. Podría decir lo mismo de Pedro que de Pablo, de Santiago o, en tiempos pretéritos, de Juan Luis; pero Umbral conoce siempre bien para quién trabaja y desde hace años cultiva el ego de Ramírez.

No desperdició la oportunidad el gran oportunista: “En el acto del miércoles, este director propició la aparición de Aznar, quien acusa a Zapatero de crear una crisis nacional. Así es como el Partido Popular va rodeando a los impopulares socialistas que ya no lo son y que sólo tienen una política: sacar barquitos del fondo del agua y culpar al PP de tan peligroso juego”. El artículo de Umbral debió de hechizar a Pedro Jota, a su presentador y a la inmensa mayoría de los asistentes a tan magna y selecta concentración presuntamente literaria. Es fascinante Umbral cuando se dedica a la lisonja y, en términos prosaicos, a hacer la pelota a determinada gente que a él le interesa. Incluyó este otro párrafo: “El secreto profesional de Pedro J. no estaba en ninguna de esas cosas sino en todas a la vez más un resorte imprescindible: su pasión desapasionada por la verdad, dígala ésta quien la diga. La otra tarde anunció una saga urgentísima sobre ese 11-M que es el enigma político (mucho más que violento) del mapa actual de España”.

Luego introdujo la picardía que tanto gusta a las clases altas y poderosas. Por ejemplo: “Pedro tiene en sus brigadas de duendes a profesionales como Jiménez Losantos o Raúl del Pozo, que viven en matrimonio adúltero con la verdad o con la mentira, según haga falta”. Umbral les lanzó la pulla y se quedó tan fresco. De cuanto escribió sobre la fiesta de ese miércoles de diciembre, sólo se ajusta a la verdad la mención al modo con el que ejercen el periodismo Losantos y Del Pozo. La clave está en esta frase: “Según haga falta”. Conforme convenga, se prima la verdad o la mentira. ¿Qué más da? Umbral escribe elegías para Pedro, aunque diariamente redacte crónicas costumbristas que encantan a los bobos y a las bobas más o menos solemnes. Es un bufón con fortuna en la Villa y Corte. Umbral, antiguo izquierdoso, prefiere los halagos de las marquesas de la zona nacional que el saludo fraternal de un viejo republicano. Se ha ganado a pulso su aureola. Escribe elegías para Pedro, que es quien le paga.

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