Nº 674 -12 de Diciembre de 2005
 
Hemeroteca Esta semana

Del accidente del helicóptero en Móstoles

Qué habría ocurrido si el accidente del helicóptero en la plaza de toros de Móstoles hubiera acabado con la vida de Mariano Rajoy y de Esperanza Aguirre? Federico Jiménez Losantos tiene la respuesta. La ofreció en su artículo del  2 de diciembre en el diario El Mundo, publicado horas después del suceso. Se titula Vivos y enteros y comienza recordando que “la derecha española estuvo ayer a punto de perder a sus dos líderes más importantes: el que debería ser presidente del Gobierno tras las próximas elecciones y la que debería seguir presidiendo la comunidad autónoma de Madrid, la más dinámica y la que más aporta al conjunto de la Nación”.

Y de inmediato FJL lanza su primer y estremecedor aviso: “Diez o doce metros más de altura al despegar el helicóptero y hoy estaríamos hablando de una tragedia personal y política terrorífica. Porque no tengo la menor duda de que, después del 11-M, muchos habrían achacado el accidente a Zapatero”. ¿Está claro? Podría estarlo más, pero parece que ya hay bastante con esta última frase. De manera indirecta, elíptica, cubriéndose prudentemente las espaldas de su responsabilidad, FJL apunta la hipótesis de que la culpa del siniestro, en caso de fallecimiento de Rajoy y Aguirre, se le habría achacado al presidente del Gobierno.

Hay más. Atención al siguiente párrafo: “O sea, que las familias de Rajoy y Esperanza Aguirre están de enhorabuena y sus amigos y votantes estamos de suerte, pero tampoco el actual presidente del Gobierno ha salido mal parado del accidente porque su comportamiento con la derecha está siendo tan infame que una parte sustancial de esos 10 millones de votantes del PP (que serán ya más) le hubieran colgado al cuello esos muertos hasta el fin de sus días”.

FJL condena, por tanto, a Zapatero aunque el luctuoso hecho no se haya producido por fortuna. Al ser “tan infame” la conducta de Zapatero con “la derecha”, la mayor parte de los votantes del PP le habrían señalado con el dedo acusador hasta el juicio final, especula Jiménez Losantos.  Quiere decir la estrella matinal de la COPE que al ser Zapatero un político de comportamiento abyecto –vil en extremo–, que castiga sistemáticamente a la derecha, todas las sospechas se habrían dirigido hacia La Moncloa. En el Chicago de los años treinta del pasado siglo, Al Capone tenía muchos de los números para convertirse en principal sospechoso de numerosos crímenes.

En la España democrática tales números primero estuvieron en manos de Felipe González, el míster X de los GAL, acusado por los que en la actualidad lo alaban para tratar de enfrentarlo a Zapatero de gravísimos crímenes de Estado y de corrupción.  Luego han ido a parar esos números, según se ve, a las manos de Zapatero. Agradecido, por consiguiente, ha de estar el presidente socialista a la Divina Providencia, puesto que si hubieran muerto Rajoy y Aguirre el culpable del atentado con más probabilidades de serlo habría sido él.

Éste es el estilo de periodismo que caracteriza a FJL y compañía. Primero hay que  dictar el veredicto y más tarde ya se celebrará el juicio, si se celebra. Primero se dispara, luego se pregunta. Felizmente para todos el accidente de Móstoles se limitó a un susto. Da lo mismo. Federico introduce ya en su análisis la sentencia a Zapatero. ¿Quién redactaría la sentencia? Un sector muy importante de la opinión pública. Nada menos, según su versión, que la mayoría de los seguidores más consecuentes del PP. ¿Qué leen y qué oyen masivamente estos ciudadanos?

En cuanto a oír, seguro que una porción inmensa de los diez millones de votantes del PP escuchan la COPE. ¿Alguien alberga alguna duda respecto a qué habría transmitido FJL, como eje central de su argumentación acerca del suceso de Móstoles, si se hubiera saldado el siniestro con los dos muertos mencionados? Losantos habría encabezado la procesión de todas las sospechas circulando en torno a Zapatero. No habría estado solo Federico en tan delicado trance. Otros colegas de sus proximidades se habrían sumado al carro inquisitorial contra Zapatero.

Uno de los que hubieran podido secundar las perversas teorías de FJL habría sido, por ejemplo, José Antonio Vera, director de Publicaciones del diario La Razón. No lo digo porque sí. Simplemente he leído lo que sigue en su periódico: “Claro que lo peor de este Gobierno «como sea» es que, en efecto, están dispuestos a hacer lo que sea con tal de mandar como sea, con quien sea y donde sea. O sea: de mantenerse en el poder a costa de lo que sea, de los independentistas, de la extrema izquierda, de los que quieren saltarse la Constitución troceando España y se dedican a pedir que cierren cadenas de radio y que se ahogue a la prensa crítica, de los que andan por ahí con latas de gasolina y han llenado de pintadas seminazis las calles de Barcelona, de los que se dedican a hacer chistes malos y burdos y de escaso gusto y hasta repugnantes con el accidente de Rajoy, de los que al fin y al cabo mandan como sea en este país gobernado por un presidente que está dispuesto a hacer lo que sea con tal de perpetuarse donde está, sea con quien sea y de la forma que sea”.

La conclusión a extraer de un comentario como el reproducido parece meridianamente inequívoca. Resulta que Zapatero carece de escrúpulos y ¡todo por una frase coloquial que tanta gente ha pronunciado en un momento de cierto apuro! Como carece de escrúpulos, podría  llegar a todo con tal de continuar en el poder. ¿Llegar a todo? Sí, a todo, helicóptero incluido. ¿O no, Vera?

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