Nº 640 - 14 de marzo de 2005
 
Hemeroteca Esta semana

De Aguirre o la cólera de Dios

Se vuelca Luis María Anson en alabanzas a Alfonso Ussía, difamador de  Fernando Delgado, a quien hace unos cuantos días dedicó un vitriólico artículo poniendo en su boca el día 13 de marzo de 2004, jornada de reflexión, lo que no dijo a través de los micrófonos de la cadena SER en A vivir que son dos días. Copió  Ussía una frase del libro de memorias de Alfredo Urdaci, cuyo crédito (el del libro y el de Urdaci) se comenta por sí solo. Urdaci arrastra, según es sabido, la primera condena por manipulación que ha sufrido un director de Informativos de TVE, aparte de ser capaz de orinarse en pantalla sobre las siglas de Comisiones Obreras diciendo aquello tan repugnantemente ingenioso de “Ce Ce O O”. “Ni las presiones políticas ni algunas campañas mediáticas son suficientes para mermar un átomo la libertad y el talento con los que se expresa Alfonso Ussía desde estas páginas”, aseveraba un pie de foto de La Razón, el sábado 5 de marzo, un día después de que fuera publicada una carta de Delgado puntualizando a este señorito insultador.

En la carta, Delgado desmiente el párrafo de Urdaci que es el siguiente: “Mañana tenemos, tienen ustedes, la oportunidad de terminar con gente como Federico Jiménez Losantos, Carlos Dávila, Alfonso Ussía y Alfredo Urdaci, herederos directos de los que mataron a Lorca”. Precisa el periodista y novelista: “Voy a poner a disposición del Juzgado competente la grabación íntegra del programa A vivir que son dos días, correspondiente al día 13 de marzo de 2004, en el que se puede comprobar que ni yo ni nadie del programa dijo esa frase entrecomillada (ni ninguna parecida) y que no me referí a las personas supuestamente aludidas, falsedad de la que tendrá que responder ante los tribunales el Sr. Urdaci. Asimismo una copia de esta grabación obra en poder de la Junta Electoral Central”.

Bueno, ¿y qué decía el artículo de Ussía, publicado el miércoles 2 de marzo?  Se titulaba así, sin rodeos: “Un mierda”. Bastaría con semejante título para juzgarlo. Pero permitirán mis sufridos y pacientes lectores de El Siglo que reproduzca algo más de semejante excreción. Define a Delgado del siguiente modo: “Un tipo gris, blando y aparentemente desviado del tornatrás”.  Sigue: “El miserable se llama Fernando G. Delgado –ignoro si la “G” responde al Gómez, al González, al Gutiérrez o al García–, pero en alguno de ellos tocará la flauta. (…) Me lo habían contado pero no lo creí hasta que lo he leído en el libro de Alfredo Urdaci Días de ruido y de furia. Sucede que al ser los calumniados cuatro personas no pertenecientes a la mafia de la retroprogresía, nadie ha reaccionado en nuestra defensa. La cómoda cobardía. Yo no pienso caer en ella”.

Contextualiza Ussía: “Víspera de las elecciones del 14 de marzo. La cadena SER, en la que colabora el miserable, está en el apogeo de sus manipulaciones. Se ha puesto en marcha el golpecillo de Estado. En las calles, abundan las manifestaciones agresivas contra quienes son considerados afines al Partido Popular. El miserable alecciona a sus oyentes (…) Hay que ser muy hijoputa, es decir, muy mala persona (…) hay que ser muy hijoputa –insisto– para soltar semejante calumnia e intentar irse de rositas. Donde quiera el miserable nos encontramos (…) Cuenta Urdaci que una oyente le exigió que retirara sus palabras y se disculpara, y que el miserable se negó. No soy agresivo y odio la violencia. El día que me lo encuentre, no tema una reacción por mi parte irascible y violenta. Me voy a limitar a exigirle una rectificación pública y a decirle en la cara lo que ahora le escribo. Eres un mierda”.

Mientras, Urdaci ha sido contratado ahora por Javier Arenas como impulsor de una cadena de televisiones locales en Andalucía. Arenas se ha empeñado en hundirse definitivamente. ¡Menudo fichaje el efectuado por Arenas, el rostro amable o humano del aznarismo, como en el pasado lo fuera otro andaluz, Solís Ruiz, nacido en la jiennense localidad de Cabra, respecto a la dictadura franquista! En Andalucía Arenas no ha hecho otra cosa que fracasar y todo hace prever que la derrota conservadora volverá a ser sonada cuando se celebren  las próximas autonómicas andaluzas. El PP en todo caso continúa afanándose en auxiliar a sus palmeros náufragos del 14-M. En Baleares, Jaime Matas ha puesto en marcha su televisión local y se ha apresurado a enchufar a unos cuantos más.

¿Escándalo? Examínese la composición de Telemadrid, con Esperanza Aguirre de presidenta de la Comunidad. Es un escándalo de primerísima magnitud que pasa inadvertido, con algunas críticas marginales y a otra cosa, mariposa. Muy poco que ver esta televisión con la que emitía durante el mandato de Ruiz-Gallardón. Repite la derecha en las autonomías que controla el partido Popular el modelo de RTVE del Aznarato, el más parecido al del franquismo de sus progenitores. No es ninguna exageración. Es una realidad comprobable. La pluralidad de Telemadrid la marca Curri Valenzuela con su debate de mediodía, donde el desnivel entre la caverna y algún tertuliano progresista es espectacular. Todo en las antípodas de la TVE actual, a pesar de sus muchos defectos y de su caída de audiencia. El programa de debate de los lunes por la noche o el que hace Pedro Piqueras en la segunda cadena es de una exquisitez absoluta en cuanto a pluralismo ideológico.

Editorial leído en El País: “La televisión y radio autonómicas de Baleares (IB3) comenzaron sus emisiones en prueba (…) con el eslogan “Toda tuya” y “Sale de ti”. En realidad, sería más exacto bautizar el reclamo publicitario como “Toda mía” o “Sale de mí”, a juzgar por el absoluto control que tendrá el presidente del Gobierno balear, el ex ministro popular Jaime Matas”.  Los informativos están en la órbita de Ernesto Sáenz de Buruaga y de su mano derecha, Javier Algarra. Vuelven a cabalgar ambos con la censura como brújula de su actuación, archidemostrada en RTVE y en Antena 3 y Onda Cero. Otros altos cargos están vinculados directamente a Matas desde su ex jefa de Gabinete a su ex asesor de medios de comunicación. Entre las contrataciones de campanillas Carlos Dávila, aparte de programas confeccionados por la productora de El Mundo. ¡Que no falte de na...!

Dávila, por cierto, arremetía implícitamente contra la actual dirección del PP, que le parece acomplejada como les parece a la mayoría de sus hinchas mediáticos, con Losantos a la cabeza. Escribía en La Razón Dávila: ”Aquel PP vilipendiado y agredido no hace ahora otra cosa que promover una modesta moción de censura en Cataluña. Ni ha propugnado concentración alguna, ni ha excitado el temperamento de Raphael para componer una canción alusiva, ni ha utilizado los SMS del amigo Alierta para llamar a rebato a sus 700.000 militantes. El PP de Rajoy cree que la vida es larga y que todavía, con los fríos reinantes, no es tiempo de lluvia fina. El PP es un partido de caballeros que sacude con un lirio a los navajeros. El PP tiene complejo de legitimidad de origen como los vinos en tetra brik. Y cuando en el PP surge una atrevida como Aguirre que habla el lenguaje que sus votantes esperan y que sería tildada de “golfa” si el socavón se hubiera abierto en Vallecas, es porque la Aguirre es una ultraderechista, según Simancas y, lo que es peor, en la mención de algunos derechistas amorfos que creen que “nosotros somos otra cosa”, que “vamos a arar con los bueyes que tenemos”, y que la vehemencia es la expresión de los radicales”.

La bofetada a Rajoy y a Ruiz-Gallardón, también a Piqué, no puede ser más clara. Dávila marca el territorio. En su artículo citado las loas a Aznar son estruendosas. Y, por supuesto, a Aguirre… o la cólera de Dios. Dios es Aznar y Acebes, su profeta. ¿Y Aguirre?

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