Nº 624 - 15 de noviembre de 2004
 
Hemeroteca Esta semana

El retorno de Aznar

 

Oigo la tertulia de Iñaki Gabilondo en la SER, el lunes 8 de noviembre, en mitad del puente madrileño de la Virgen de la Almudena. Uno de los participantes, no recuerdo quién, apunta que el director de ABC, Ignacio Camacho, había mostrado en su comentario dominical del día anterior su preocupación por el posible retorno de Aznar al Estado Mayor del PP o algo así, tras la aplastante victoria de George W. Bush. Ese tertuliano concedía al subrayado de Camacho una importancia relevante. Gabilondo había comentado con insistencia que en el PP algunos dirigentes concedían a las elecciones norteamericanas la condición de segunda vuelta del 14-M. Como comprenderán mis amables y pacientes lectores, una vez escuchada por la radio esa alusión al director de ABC, traté de comprobarla, lo que me resultó sencillo porque aún no había leído tal periódico en su edición del domingo 7 de noviembre, pero sí lo tenía en mi domicilio de donde apenas salgo a causa de mi edad tan avanzada, en la frontera de los noventa, y mis habituales achaques de salud.

El artículo de Camacho me parece, desde la perspectiva conservadora de ABC, naturalmente, matizado, moderado y en absoluto bronco. Describe una realidad poco discutible: “Ha sido tal la identificación del Gobierno, de su presidente y del partido que lo respalda con el candidato perdedor que el fracaso de Kerry se ha convertido de algún modo en el primer gran revés de Rodríguez Zapatero. Sensu contrario, resulta inútil refugiarse en casuismos retóricos para esquivar la conclusión de que la victoria arrolladora de Bush ha reforzado de manera sensible las posiciones políticas del Partido Popular (...)”. Camacho prosigue su razonamiento con estas palabras: “La derrota de Bush que presentía la izquierda, con más voluntad que datos, hubiese significado ciertamente un duro golpe retroactivo a la política defendida por el ex presidente Aznar, en la medida que habría sido una fuerte desautorización de la célebre foto de las Azores (...) La amplia ventaja de Bush que se fue decantando en el recuento envió a la cama a los dirigentes del PSOE con una manifiesta desazón de desencanto (...) que estos días tratan de encajar agarrándose a la esperanza de que el nuevo mandato del presidente republicano establezca un clima de reconstrucción diplomática en el que tender de nuevo los puentes volados por la arrogancia del Gobierno español”.

Y de inmediato, el párrafo con la referencia al posible regreso de Aznar: “El regocijo de los dirigentes, militantes, electores y simpatizantes del Partido Popular corre en sentido inverso a la decepción de sus rivales. El PP ha salido reforzado de la jornada americana del martes, y el único inconveniente de ese espaldarazo puede consistir en que dé alas a Aznar para recuperar un protagonismo que objetivamente no le conviene ya a su partido. La conclusión que se desprende de la elección de los votantes americanos representa un obvio respaldo de la tesis fundamental del aznarismo: ante la amenaza terrorista, ellos han respaldado a quien ha decidido combatirla con todas sus fuerzas, y pese a todos sus errores”.

Extraigo las siguientes conclusiones de lo escrito por Camacho sobre Aznar: 1.- En el interior del PP la hipótesis de que Aznar procure a partir de ahora recuperar el protagonismo perdido no parece ningún dislate o ninguna exageración fuera de lugar. Se debe de contemplar, pues, como algo posible, incluso probable. Desde fuera, también se percibe como un escenario perfectamente lógico. Aznar tuvo que salir el 14-M por la puerta de atrás de la historia en la cual él creía haberse instalado, entre otros métodos, consiguiendo una estrecha vinculación con el presidente norteamericano. El triunfo de Bush tiende a rehabilitarlo. 2.- Hay un sector del PP, cuya capacidad de decisión real me es desconocida, que no desea la vuelta de Aznar. No piensa únicamente así Camacho. Su análisis se basa, sin duda, en datos objetivos. Pero podría ocurrir que las circunstancias aconsejaran, no obstante, el retorno de Aznar. 3.- ¿Cabe el aznarismo sin Aznar, como insinúa asimismo el director de ABC?  No parece un empeño sencillo. El franquismo acabó con la desaparición de Franco. El suarismo, cuando se rompió primero la UCD y años más tarde el CDS. El felipismo, con la derrota electoral de González, lo que se produjo en tres movimientos. Almunia lo intentó prolongar, aunque la irrupción de Borrell supuso un grave y serio aldabonazo. Tras la mayoría absoluta de Aznar,  Zapatero ha ido situando al felipismo en una hornacina para el recuerdo, la nostalgia y la veneración de sus más fieles.

Tiene escaso sentido, desde luego,  que Aznar reaparezca en el primer plano político. Sin embargo, es una evidencia que la reválida presidencial de Bush le favorece enormemente. Pero para ello, para volver, necesitaría Aznar, casi como condicion sine qua non, y a primera vista de forma que puede parecer paradójica, una cosecha de fracasos recolectada por su sucesor, Mariano Rajoy.  El regreso de Aznar tendría que pasar, pues, y de acuerdo con el calendario previsto, por una derrota del PP en los comicios gallegos, cada vez más fácil según no pocos síntomas y debido a las disputas intestinas. Un batacazo conservador en Galicia, uno de los feudos sacrosantos de la derecha, sería decisivo a los efectos precisamente de lo que rechaza Camacho como inconveniente para el PP. Si a ello se sumara poco después otro resbalón importante en la nueva batalla del Norte, es decir, en las elecciones vascas, y se saldara la contienda con un descenso notorio del partido que ahora encabeza María San Gil, lo cual es altamente probable, Aznar podría acercarse más y más a su objetivo.

Situación de alarma en el PP, que si además fuera acompañada de tensiones territoriales crecientes en España, así como de enconadas hostilidades entre la Iglesia y el Gobierno socialista, se transformaría en un clamor de la derecha en favor de Aznar. El triunfo de la esperanza. Así tituló su artículo de felicitación a Bush  José María Aznar, artículo publicado en The Wall Street Journal y, por cierto, reproducido en la prensa española más afín a él, como El Mundo, La Razón y, a pesar de la mencionada observación de Camacho, el propio ABC. ¿El triunfo de Bush es sobre todo el de su esperanza?, habría que preguntarle al ex presidente español.  Luis María Anson, el cerebro de La Razón, obsequió el jueves día 4 a sus lectores con un jubiloso reconocimiento a Aznar: “A pesar de que los dos candidatos norteamericanos no son otra cosa que ambas caras de una misma moneda, se comprende el desmelenamiento de nuestro Gobierno socialista y del grupo mediático adicto (alude a Prisa) al poner en marcha una campaña sin mesura a favor de Kerry y en contra de Bush II. Se comprende, sí, porque la victoria del actual presidente significaba para la opinión pública en nuestro país el éxito de José María Aznar, que es el indiscutible vencedor español de las elecciones americanas”.

Me telefonea un amigo mío, diplomático ya jubilado, que es un conocedor excelente de los entresijos periodísticos de los medios de comunicación de ámbito nacional. Aprovecho para preguntarle: “Y tú, Joaquín, por qué crees que nada menos que el director de ABC manifiesta públicamente que la vuelta de Aznar sería un grave error para el PP?”. “Pues, mira, querido Cañuelo, porque ABC trata en su etapa presente de modificar con cautela el rumbo orientándose hacia posiciones más distanciadas del núcleo duro de la derecha española. Este núcleo duro lo representa ahora Aznar de modo nítido. Fíjate en el criterio del periodista más emblemático de entre los periodistas conservadores más recalcitrantes, que se llama Anson. Fíjate en su alegría indirecta por el triunfo de Bush y su homenaje a Aznar. Ésta podría ser una de las claves del episodio sobre el cual tú quieres escribir en El Siglo...”

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