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Nº
599 - 19 de abril de 2004
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Del ¡Basta ya! Juan Aranzadi es profesor de Antropología de la UNED. Barrunto, por el apellido, que es vasco. Un viejo amigo de Eibar, Jon Urteaga Apezechea, militante del PNV desde los años 30 y al que conocí como periodista durante la Guerra Civil, cuando en sus postrimerías coincidieron en Barcelona el Gobierno de la II República, con don Manuel Azaña y Juan Negrín, el Gobierno vasco de José Antonio Aguirre, y naturalmente el de la Generalitat, encabezado entonces por Lluis Companys, quien fue vilmente fusilado en 1940 por los militares franquistas, tras una farsa judicial y con la previa colaboración de la Gestapo; Jon Arteaga Apezechea, digo, me envió un recorte de El Periódico de Catalunya, fechado el 5 de abril del corriente año. Me indicaba en su carta que él había accedido a ese ejemplar del mencionado diario barcelonés gracias a Internet, al que se ha aficionado, y con éxito, desde hace unos cinco años, habiendo empezado su iniciación a los 83 cumplidos. La verdad es que yo nunca lo he intentado siquiera, me parece inaccesible tal invento para un tipo como yo, y son mis nietos, algunos de ellos, quienes me facilitan textos que saben pueden interesarme, tal como he narrado ya en alguna ocasión a mis pacientes y amables lectores de El Siglo. Jon repasa cada día, me asegura, buena parte de la prensa nacional e internacional desde su casa, sentado ante el ordenador. Así accedió a un artículo aparecido en ese rotativo y firmado por Juan Aranzadi. Lo imprimió, lo metió en un sobre y me lo hizo llegar a mi domicilio, en Madrid. Normalmente, yo leo en edición convencional todos los periódicos que se editan en la capital, así como La Vanguardia y El Periódico de Catalunya. Pero la casualidad, o los dioses del Olimpo Periodístico, no quisieron que me fijara ese 5 de abril en el amplio artículo del profesor Aranzadi. El título era llamativo: Ya basta de ¡Basta ya! El subtítulo, más todavía: El constitucionalista ha sido un movimiento de apoyo al nacionalismo belicista de Aznar. El texto es directo y claro, aunque algunos puedan tildarlo de panfletario. Aborda, desde luego, un tema tenido hasta el presente por tabú, intocable, sacralizado por unas circunstancias tan dramáticas como absolutamente ciertas que pasan por el terrorismo de ETA. Aranzadi, sin embargo, arranca su reflexión a partir de los trágicos atentados del 11-M, cuya autoría corresponde a Al Qaeda: La unánime e incondicional adhesión de los líderes de ¡Basta ya! a las mentiras y manipulaciones políticas de Aznar ante la matanza de Atocha invita a hacer un análisis de lo ocurrido entre las jornadas de Ermua y las jornadas de Madrid . Aranzadi se refiere a la falaz amalgama entre ETA y PNV que ha constituido en la práctica uno de los principales argumentos de ¡Basta ya! a través de sus representantes más connotados. Afirma el profesor Aranzadi: Lo que empezó presentándose como una defensa política de la democracia y de la Constitución contra el terrorismo pronto empezó a revelarse como una guerra patriótica de España frente al separatismo al principio sólo vasco, pronto también catalán y no tardamos en ver cómo intelectuales con un notorio pasado abertzale y/o socialista, como Jon Juaristi y Edurne Uriarte, se entregaban a la regeneración ideológica del nacionalismo español y a la apología de la unidad de España amenazada, mientras que otros intelectuales de pasado ácrata, como Fernando Savater, sin llegar tan lejos y aparentando mantener un vínculo ideológico con ese pasado, denunciaban airados el gran fraude del progresismo antiaznarista y enarbolaban razones supuestamente de izquierdas para votar al PP. La contundencia narrativa del autor citado realza su exactitud en el diagnóstico: Lo ocurrido en los días posteriores al 11-M y los pronunciamientos periodísticos sobre esos sucesos en El País, en ABC y en La Razón de miembros y simpatizantes de ¡Basta ya! como Martínez Gorriarán, Iñaki Ezquerra, Jon Juaristi, Fernando Savater y Antonio Muñoz Molina, dejan muy pocas dudas acerca de cuáles habían llegado a ser los reales objetivos políticos del movimiento constitucionalista: perpetuar al PP en el poder. Lo que protagonizan ex etarras como Juaristi, al cual Aranzadi retrata con crudeza. Asegura que Juaristi se ha convertido al judaísmo y al sionismo. Añade que no contento con pasar de la crítica del imaginario nacionalista vasco en El linaje de Aitor a la reinvención del imaginario nacionalista español en El sueño de la España ancestral, no ha tenido empacho en aplaudir públicamente en artículos de prensa los asesinatos premeditados de palestinos por el Gobierno de Sharon y su política terrorista de limpieza étnica ni en declararse en La tribu atribulada y en numerosos artículos admirador y seguidor de la derecha neoconservadora norteamericana y decidido partidario de la política imperial y belicista de EE UU. El final del artículo de Aranzadi resulta demoledor para Juaristi: El artículo que Jon Juaristi publicó en ABC al día siguiente de la matanza de Atocha, en el que se lamentaba chulescamente por su acierto al predecir la autoría de ETA (ya indistinguible aseguraba del terrorismo islámico en sus formas de actuación) y llamaba a votar al PP y a recordar y maldecir para siempre, en nombre de los muertos de Atocha, los vilipendiados nombres de quienes nos habíamos atrevido a opinar que el poder mortífero de ETA estaba seriamente menguado, es una desoladora prueba de los extremos de ceguera, de servilismo y de vileza a que han llegado algunos constitucionalistas que llaman antiterrorismo y defensa de la democracia a la apología del nacionalismo belicista español, estadounidense y sionista de Aznar, de Bush y de Sharon. Después de leerlo, telefoneé a mi amigo Urteaga Apezechea con el fin de agradecerle su envío, aparte de comentar con él de viva voz el contenido de semejante alegato contra las gentes de ¡Basta ya! Le transmití ciertas prevenciones mías sobre el ataque del profesor Aranzadi a personas de valía y de prestigio reconocido como algunos de los componentes de ese movimiento vasco de carácter cívico. Me respondió con vehemencia: Mira, querido Cañuelo, no te dejes comer el tarro por el mayororejismo. Todo esto ha sido un montaje perfectamente instrumentalizado desde el PP aprovechándose de los resortes del Estado gracias al Gobierno controlado por ellos. Este profesor Aranzadi, al que no tengo el gusto de conocer, ni sé si piensa políticamente como yo, que soy del PNV desde casi antes de nacer, como tú bien sabes, dice verdades de a puño. Nada de cuanto sostiene es una invención. Mi conversación telefónica incluyó por parte de Arteaga Apezechea otros aspectos, más allá de los doctrinales o partidistas, muy interesantes. Me informó de que ¡Basta ya!, al igual que otros sectores vascos en la órbita del PP, se ha transformado en una plataforma de intereses y hasta de ingresos económicos sustanciales para sus miembros, sobre todo para aquellos que cabría calificar como conversos. Es una lástima, me dijo, pero empieza a ser altamente difícil o estúpidamente ingenuo creer que los dirigentes y promotores de semejante tinglado actúan sólo desde la buena fe o las buenas intenciones. O, si quieres, Luis, movidos por el altruismo y la defensa de valores democráticos. Edurne Uriarte ha pasado del anonimato a la fama. ¿Cómo? Pues desde que abandonó el socialismo y entró en el círculo de influencias de la derecha aznarista, con la cooperación de Nicolás Redondo Terrero y el progenitor de éste, el ínclito ex líder de la UGT. A ver si tus amigos de El Siglo investigan un poco tal entramado y lo airean. Nos despedimos cordialmente. Antes me insinuó lo siguiente: Aquí, ahora, habrá que ver qué sucede con ¡Basta ya! Piensa que Mayor Oreja está desaparecido en combate y que Aznar ha perdido el poder. Piensa que para subvencionar y ayudar a organizaciones como ésta se necesita la infraestructura pública y su incidencia en ámbitos privados. A Juaristi el ABC ya lo ha colocado. Pero eso no es lo mismo que su alto cargo como director del Instituto Cervantes, designado directamente por Aznar, su gran protector. En fin, habrá que ver qué sucede y también cómo ciertos oportunistas quizás deshagan el camino andado. A la sombra del poder se está bien y los oportunistas prosperan y se muestran dispuestos a casi todo. Bajo el sol tórrido del desierto, en medio de una difícil travesía, las cosas son muy diferentes. Siempre he pensado que Jon Arteaga Apezechea es uno de mis amigos más lúcidos. |