Nº 454
26/03/2001

DE BERLUSCONI, LA MAFIA Y EL PODER

Luis G. DEL CAÑUELO

Lo que se ha retransmitido no tiene precedentes en la historia de la televisión", clamó Mario Landolfi hace unos días, tras que la RAI hubiera emitido una entrevista con el autor de un libro que vincula los orígenes de la inmensa fortuna de Silvio Berlusconi con la Mafia. Mario Landolfi es el presidente de la Comisión de Vigilancia de la RAI. Pertenece al partido Alianza Nacional, heredero de los missinos, que fueron la extrema derecha italiana durante décadas, guiados por Giorgio Almirante, un fervoroso seguidor de Mussolini. Desde hace unos años, Alianza Nacional, dirigida ahora por Fini, juega la carta formal de la derecha civilizada y forma parte de la coalición de centro-derecha llamada Polo de las Libertades, que encabeza Berlusconi y que cuenta con muchas posibilidades de volver a la presidencia del Consejo de Ministros en las elecciones del 13 de mayo.
El programa Satyricon, que presenta el cómico Daniel Luttazzi, cometió la osadía de conceder la palabra al periodista Marco Travaglio, autor con el senador Elio Veltri del libro L'odore dei soldi (El olor del dinero). El texto insinúa que, a finales de los años 70, la Mafia ayudó o financió a Berlusconi, que empezaba así su prodigiosa carrera hacia la cima de casi todo. Entonces esta versión circulaba mucho por los ambientes bien informados de Roma, tanto económicos como politicos o periodísticos, aunque Berlusconi por aquellas fechas era todavía un don nadie, un ilustre desconocido. Yo recuerdo una cena, me.ses después del 23-F, en casa de un viejo amigo, ya desaparecido, que como yo, hizo la guerra defendiendo la República. Pepe Rivelles, que así se llamaba el anfitrión, quiso obsequiar a un compañero italiano, Bruno Roncardo, que combatió con nosotros, él en la Brigada Garibaldi, i que, por aquellas fechas, se encontraba en Madrid. Roncardo, militante del PCI escriibía en al: gunos periódicos, regentaba un próspero negocio familiar y mantenía muy buenos contactos en Roma. Nos habló de Berlusconi, nos pronosticó que iba a ser un pájaro peligroso, de cuidado, y nos reveló que, detrás de él, se hallaba la Mafia.
El periodista Travaglio, del diario La Repúblíca, denunció en la televisión pública las presuntas connivencias de Berlusconi y de su segundo, Marcelo Dell'Utri, con la Cosa Nostra. Berlusconi, por su parte, reaccionó anunciando acciones legales contra su acusador, el presentador del programa y los directivos de la RAI, convertida "en caja de resonancia de un libelo difamatorio, presentado como un conjunto de verdades por su autor, que ha sido ya condenado por difamación". Días después de¡ suceso, la RA1 suprimía el programa, otorgando así, implícitamente, la razón a Berlusconi.
Silvio Berlusconi controla las televisiones privadas de Italia, además de una vasta red mediática que incluye prensa escrita, radio, publicidad, Internet. etc. Es el hombre más rico de Italia. Sus tentáculos televisivos se extienden por otros países. En España, Telecinco es una muestra del imperio berlusconiano, aunque sean otros los gestores M día a día, vinculados al Grupo Correo y, por suerte, no al magnate transalpino.
Concentra en su persona tres grandes poderes: 1 - El económico, al acumular -la mayor fortuna de su país; 2- El mediático, de manera directa, inequívoca, fortísima en cuanto al impacto en la audiencia o en la opinión pública; 3- El político, habiendo sido ya primer ministro, habiéndose mantenido como líder de la oposición durante la actual legislatura y teniendo bastantes opciones de volver a la Presidencia del Gobierno.
Todo esto sí debería constituir un escándalo monumental, y no el hecho de que en la RAI se interrogue, a lo largo de unos minutos, sobre la otra cara de la hermosa luna de un personaje que ha pasado en poco tiempo de una posición discreta en la sociedad a la cúspide más absoluta de la misma. Qué tiempos éstos, en efecto, en los que parece normal que el señor deldinero, lo sea a su vez de los medios y lo sea también de la política: directamente, sin intermediarios. Aliado, además, de dos partidos sometidos a algo más que a la sospecha acerca de su tendencia hacia el populismo, hacia la xenofobia y el racismo y hacia la nostalgia del fascismo. La Liga del Norte representa lo primero. Alianza Nacional, lo segundo. Con tales mimbres ya llegó Berlusconi a primer ministro. Con tales mimbres está a punto de reincidir en el empeño.
La responsabilidad penal que le adjudica el magistrado Baltasar Garzón a Berlusconi, a causa de sus negocios fiscalmente turbios en Telecinco -realizados en compañía de Miguel Durán, entonces director general de la ONCE, hoy personaje del juego privado ¡cuántas vidas ejemplares!- ha sido frenada por el Gobierno español. Aznar ayuda al magnate italiano. Retrasa la acción de la justicia. Así entiende el líder del PP la independencia judicial que, con tanta pompa y solemnidad, ha anunciado el ministro Acebes. Se trata de que Berlusconi eluda el procedimiento en marcha contra él, como mínimo hasta el 13 de mayo, la jornada electoral de Italia. Coincidente con la del País Vasco. Si gana, luego todo será aún más difícil para las pretensiones de Garzón y de la Fiscalía Anticorrupción. El 13 de mayo puede ser un gran día para Aznar. Berlusconi, en el Gobierno italiano. Mayor Oreja, en Euskadi, con los socialistas de acólitos, de subalternos, y el PNV subido al monte, más aún que ahora, que ya es decir.
Berlusconi es un experto en el arte de domesticar socialistas. Hizo un buen trabajo con Bettino Craxi en los gloriosos ochenta. Él financiaba al PSI y Craxi le proporcionaba plataformas legales para expandir,su imperio mediático. Eran buenos amigos, Berlusconi y Craxi. Entre los dos terminaron destruyendo el Partido Socialista Italiano. Fue más listo, sin duda, Berlusconi. Craxi pagó, hasta su muerte reciente, un alto precio político y personal. Berlusconi se erigió, por el contrario, en el heredero político de aquellos gobiernos de coalición, con la DC de columna vertebral y Craxi de guinda progre, aparte de otros ingredientes secundarios, como los radicales y los llamados socialdemócratas. Ahora los más fieles a Craxi han resucitado el PSI. Y se han incorporado, cómo no, al bloque que dirige Berlusconi, mientras Amato, el actual primer ministro por el Olivo progresista, apuñala dialécticamente a Rutelli, candidato a sucederle. Amato fue estrecho colaborador de Craxi y se salvó, en una exhibición de oportunismo, de la quema. Acaba de hacerle un gran favor a Berlusconi. ¿La Roma de Berlusconi sí
paga traidores? La respuesta, pronto.

Hemeroteca Inicio