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DE
BERLUSCONI, LA MAFIA Y EL PODER
Luis
G. DEL CAÑUELO
Lo
que se ha retransmitido no tiene precedentes en la historia de la televisión",
clamó Mario Landolfi hace unos días, tras que la RAI hubiera
emitido una entrevista con el autor de un libro que vincula los orígenes
de la inmensa fortuna de Silvio Berlusconi con la Mafia. Mario Landolfi
es el presidente de la Comisión de Vigilancia de la RAI. Pertenece
al partido Alianza Nacional, heredero de los missinos, que fueron la extrema
derecha italiana durante décadas, guiados por Giorgio Almirante,
un fervoroso seguidor de Mussolini. Desde hace unos años, Alianza
Nacional, dirigida ahora por Fini, juega la carta formal de la derecha
civilizada y forma parte de la coalición de centro-derecha llamada
Polo de las Libertades, que encabeza Berlusconi y que cuenta con muchas
posibilidades de volver a la presidencia del Consejo de Ministros en las
elecciones del 13 de mayo.
El programa Satyricon, que presenta el cómico Daniel Luttazzi,
cometió la osadía de conceder la palabra al periodista Marco
Travaglio, autor con el senador Elio Veltri del libro L'odore dei soldi
(El olor del dinero). El texto insinúa que, a finales de los años
70, la Mafia ayudó o financió a Berlusconi, que empezaba
así su prodigiosa carrera hacia la cima de casi todo. Entonces
esta versión circulaba mucho por los ambientes bien informados
de Roma, tanto económicos como politicos o periodísticos,
aunque Berlusconi por aquellas fechas era todavía un don nadie,
un ilustre desconocido. Yo recuerdo una cena, me.ses después del
23-F, en casa de un viejo amigo, ya desaparecido, que como yo, hizo la
guerra defendiendo la República. Pepe Rivelles, que así
se llamaba el anfitrión, quiso obsequiar a un compañero
italiano, Bruno Roncardo, que combatió con nosotros, él
en la Brigada Garibaldi, i que, por aquellas fechas, se encontraba en
Madrid. Roncardo, militante del PCI escriibía en al: gunos periódicos,
regentaba un próspero negocio familiar y mantenía muy buenos
contactos en Roma. Nos habló de Berlusconi, nos pronosticó
que iba a ser un pájaro peligroso, de cuidado, y nos reveló
que, detrás de él, se hallaba la Mafia.
El periodista Travaglio, del diario La Repúblíca, denunció
en la televisión pública las presuntas connivencias de Berlusconi
y de su segundo, Marcelo Dell'Utri, con la Cosa Nostra. Berlusconi,
por su parte, reaccionó anunciando acciones legales contra su acusador,
el presentador del programa y los directivos de la RAI, convertida "en
caja de resonancia de un libelo difamatorio, presentado como un conjunto
de verdades por su autor, que ha sido ya condenado por difamación".
Días después de¡ suceso, la RA1 suprimía el
programa, otorgando así, implícitamente, la razón
a Berlusconi.
Silvio Berlusconi controla las televisiones privadas de Italia, además
de una vasta red mediática que incluye prensa escrita, radio, publicidad,
Internet. etc. Es el hombre más rico de Italia. Sus tentáculos
televisivos se extienden por otros países. En España, Telecinco
es una muestra del imperio berlusconiano, aunque sean otros los gestores
M día a día, vinculados al Grupo Correo y, por suerte, no
al magnate transalpino.
Concentra en su persona tres grandes poderes: 1 - El económico,
al acumular -la mayor fortuna de su país; 2- El mediático,
de manera directa, inequívoca, fortísima en cuanto al impacto
en la audiencia o en la opinión pública; 3- El político,
habiendo sido ya primer ministro, habiéndose mantenido como líder
de la oposición durante la actual legislatura y teniendo bastantes
opciones de volver a la Presidencia del Gobierno.
Todo esto sí debería constituir un escándalo monumental,
y no el hecho de que en la RAI se interrogue, a lo largo de unos minutos,
sobre la otra cara de la hermosa luna de un personaje que ha pasado en
poco tiempo de una posición discreta en la sociedad a la cúspide
más absoluta de la misma. Qué tiempos éstos, en efecto,
en los que parece normal que el señor deldinero, lo sea a su vez
de los medios y lo sea también de la política: directamente,
sin intermediarios. Aliado, además, de dos partidos sometidos a
algo más que a la sospecha acerca de su tendencia hacia el populismo,
hacia la xenofobia y el racismo y hacia la nostalgia del fascismo. La
Liga del Norte representa lo primero. Alianza Nacional, lo segundo. Con
tales mimbres ya llegó Berlusconi a primer ministro. Con tales
mimbres está a punto de reincidir en el empeño.
La responsabilidad penal que le adjudica el magistrado Baltasar Garzón
a Berlusconi, a causa de sus negocios fiscalmente turbios en Telecinco
-realizados en compañía de Miguel Durán, entonces
director general de la ONCE, hoy personaje del juego privado ¡cuántas
vidas ejemplares!- ha sido frenada por el Gobierno español. Aznar
ayuda al magnate italiano. Retrasa la acción de la justicia. Así
entiende el líder del PP la independencia judicial que, con tanta
pompa y solemnidad, ha anunciado el ministro Acebes. Se trata de que Berlusconi
eluda el procedimiento en marcha contra él, como mínimo
hasta el 13 de mayo, la jornada electoral de Italia. Coincidente con la
del País Vasco. Si gana, luego todo será aún más
difícil para las pretensiones de Garzón y de la Fiscalía
Anticorrupción. El 13 de mayo puede ser un gran día para
Aznar. Berlusconi, en el Gobierno italiano. Mayor Oreja, en Euskadi, con
los socialistas de acólitos, de subalternos, y el PNV subido al
monte, más aún que ahora, que ya es decir.
Berlusconi es un experto en el arte de domesticar socialistas. Hizo
un buen trabajo con Bettino Craxi en los gloriosos ochenta. Él
financiaba al PSI y Craxi le proporcionaba plataformas legales para expandir,su
imperio mediático. Eran buenos amigos, Berlusconi y Craxi.
Entre los dos terminaron destruyendo el Partido Socialista Italiano. Fue
más listo, sin duda, Berlusconi. Craxi pagó, hasta su muerte
reciente, un alto precio político y personal. Berlusconi se erigió,
por el contrario, en el heredero político de aquellos gobiernos
de coalición, con la DC de columna vertebral y Craxi de guinda
progre, aparte de otros ingredientes secundarios, como los radicales
y los llamados socialdemócratas. Ahora los más fieles a
Craxi han resucitado el PSI. Y se han incorporado, cómo no, al
bloque que dirige Berlusconi, mientras Amato, el actual primer ministro
por el Olivo progresista, apuñala dialécticamente a Rutelli,
candidato a sucederle. Amato fue estrecho colaborador de Craxi y se salvó,
en una exhibición de oportunismo, de la quema. Acaba de hacerle
un gran favor a Berlusconi. ¿La Roma de Berlusconi sí
paga traidores? La respuesta, pronto.
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