Nº 413
8/5/2000

DEL ELOGIADO RAJOY

Luis G. DEL CAÑUELO

Sólo resuenan los elogios. Estamos inmersos en la apoteosis de] ditirambo. Acaricia los oídos del poder los sonidos de la lira el con cierto de violines, la polifonía del incienso, de] oro y de la mirra. Apenas nadie rechista, ni se atreve a discrepar. Las críticas son menores, anecdóticas, de ligero chascarrillo vecinal. Avanza victorioso, por debajo de los arcos de triunfo, entre guirnaldas de júbilo y coros que entonan himnos de loa y admiración, el nuevo Emperador del Centro, Su Majestad José María Aznar López, el hasta ahora Rey del Pádel.

Ya no lo ensalzan únicamente sus alabanceros habituales, los lameculos en la nómina de Génova, los que gozan de bien remuneradas sinecuras mediáticas o a cargo del contribuyente o gracias a los amigos del Emperador. Se van sumando al cortejo imperial otras voces que rinden culto ‑aseguran‑ a la objetividad, que gustan del equilibrio prudente, que buscan tal vez redimir así sus culpas confiando en la benevolencia y la generosidad de Su Majestad o, al menos, de sus validos. Intuyen que el ciclo imperial puede ser largo, comprueban hasta qué grado ha quedado diezmado el ejército vencido, observan con sumo agrado que el Emperador ha querido rodearse de "centristas, liberales y modernos", según dictamina Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional en Barcelona, guru de la izquierda, analista de prestigio.

Escribía hace unos días De Carreras en El Periódico de Catalunya sobre el nuevo Gobierno y, aunque no descartaba que su liberalismo económico pusiera en riesgo el Estado social, le otorgaba el nihil obstat desde la izquierda. "La imagen de dóberman con la que quiso asustarnos en el pasado la demagogia socialista queda definitivamente arrinconada ( ... )", sostenía el catedrático exquisito, a medio camino entre Iniciativa per Catalunya (el antiguo PSUC de donde proceden políticamente Josep Piqué y Anna Birulés, los ministros catalanes del Emperador) y el PSC maragaliano. Adiós, pues, para siempre al dóberman, una pesadilla puesta en circulación por el PSOE para asustar a niños, mujeres y ancianos. No es verdad que desde el Gobierno ‑entonces con menos de 300.000 votos de diferencia‑ se actuara contra el primer grupo de comunicación de España, intentando arrasarlo, amedrentarlo, sojuzgarlo. lo que estuvo a punto de ocurrir con Prisa nunca existió en realidad. Fue una leyenda, una fabulación malévola. Javier Gómez de Liaño ‑¿para cuándo el indulto, para cuándo?‑ actuaba autónomamente. El informe inculpador lo redactó un periodista de Época, Miguel Platón, fruto de un concienzudo trabajo de investigación, al cual no le concedieron el Pulitzer porque los americanos son muy suyos, pero sí que obtuvo la merecida recompensa de un, cargo de responsabilidad en la agencia Efe. No le llegó el informe al Gobierno, al menos desde la Portavocía del Gobierno, Tampoco al editor Antonio Asensio lo amenazó Miguel Ángel Rodríguez. Otra falsedad más del felipismo. Los fiscales del Estado y de la Audiencia, por lo demás, designados por el Ejecutivo se esforzaron siempre por defender los principios democráticos, como en el caso Pinochet, sin ir más lejos. Luego Jesús Cardenal, otro sí, salvó a Piqué de la quema judicial, que lo habría dejado irreversiblemente fuera del nuevo Gobierno, ¡Ah, y el alcalde de El Ejido no es del PP, que conste, catedrático De Carreras!

Los recién incorporados al cortejo, que no son pocos, están radiantes con el descubrimiento de Mariano Rajoy. Es la reina de la corona, el mirlo blanco, el dechado de todas las virtudes democráticas. De Rajoy decía lo que sigue De Carreras: `El toque centrista lo asegura Mariano Rajoy. Es un todoterreno político de trayectoria invariable: racional y razonable, de espíritu agudo, un bon vivant -te asegura el puro tras una buena comida-, con claridad de ideas, dotado de retranca gallega sin caer en el cinismo y tan abierto al diálogo como firme en mantener las propias posiciones'. Inmejorable retrato. ¡No lo hubiera superado Luis Maria Anson, especializado en beatificaciones. ¿A quién le amarga un buen veguero, que te lo proporciona nada menos que un ministro -vicepresidente primero después de un yantar excelente, todo ello financiado por los contribuyentes? Tan firme es a la hora de mantener las posiciones propias como tiende a ser voluble y flexible, significativamente, en sus simpatías futbolísticas. Recordaba Carmen Rigalt en El Mundo que el hijo del vicepresidente primero, Mariano Rajoy junior ( ... ) es, ‑desde su nacimiento, socio del Barça. El detalle, regalo de un directivo del club, ha sido posteriormente neutralizado por una foto que el padre muestra con orgullo. Se trata de una foto del bebé vistiendo una camiseta del Celta. Lorenzo Sanz, que conoce la querencia del vicepresidente por el club blanco, deber algo para no quedarse atrás'.

En la semblanza que desde El País se hacía de Rajoy el domingo 30 de abril, también en plan panegírico superlativo ‑que nadie quiere aquí quedarse rezagado en la carrera hacia la veneración del Emperador y sus visires‑, se le calificaba en el titular de "El gran conciliador`. En cuanto al fútbol, especifican los periodistas X. Hermida y L. R. Aizpeolea, “de joven ejercía de ferviente forofo madridista”. Eran los tiempos en los que "se rodeaba de algunos elementos venientes de lo más rancio de la derecha, mos­traba una actitud desafiante en su empeño en no hablar gallego ( ... ) e incluso confesaba que uno de sus referentes ideológicos era un ex ministro franquista, el pontevedrés Gonzalo Fernández de la Mora, autor de un tratado célebre en su tiempo y de título premonitorio, El crepúsculo de las ideologías". Es decir, sólo la eficacia ‑o la supuesta eficacia orientada a favor de determinados sectores de la sociedad‑ tiene sentido en sí misma, mientras que las ideologías, los valores, la búsqueda de la utopía, no son más que arcaicas concepciones de la política. Los tecnócratas del Opus, por cierto ‑de los que Fernández de la Mora fue su teórico‑, trataron de flevar a la práctica el mencionado crepúsculo. Ahora avanza por ese recorrido el Emperador Aznar. ¿Emperador o zar? The Wall Street Joumal, la biblia reaccionaria que se publica en Nueva York, lamentaba el 27 de abril que Aznar no sea nombrado asimismo "zar de Europa". "Es difícil pensar ‑subraya el editorialista de ese diario ­en ningún otro líder con su coraje y su convicción para dar un empujón al débil euro

Deseoso de saber ‑respecto a la volubilidad futbolística de Rajoy‑ quién es el directivo del Barça que le regaló al vicepresidente el carnet de socio para su hijo, telefoneé a mi amigo Rafael Feliu Suñol. Me dijo que lo ignoraba, pero que el episodio ya había provocado en La Vanguardia alguna crítica epistolar. Un lector criticó a Rajoy por oportunista. El propio Rajoy le respondió que no era así y que su hijo, cuando fuera mayor, ya optaría libremente. Días después fue mi viejo amigo republicano quien me llamó a Madrid. Y me dijo: "Se trata de Ramon Fusté, directivo desde hace poco. Es multimillonario, con importantes ramificaciones en Andorra. Colecciona automóviles de lujo. Su fortuna ha sido conseguida de forma prodigiosa, pues él no era más que un empleado modesto de TVE. Alardea de sus relaciones con la familia Pujol, con Rajoy y algún otro preboste del PP y no oculta su vinculación con Unió Democrática. Hace unos meses estuvo muy presente en la prensa barcelonesa: tuvo que acudir a los juzgados, pues parece envuelto en afíaires poco claros". ¡Vaya  con el amigo culé del maravilloso Rajoy!

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