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EL
ANÁBASIS AMERICANO
.¿No son los actos testimonios más dignos de fe que las
palabras?
Jenofonte
Pues parece que por fin
el gobierno de Washington ha decidido darle la razón al clásico
autor de El Anábasis, o retirada de los 10.000, pasando
de las palabras a los hechos con remolones anuncios de pronta retirada
de parte de sus tropas en Iraq.
Mucho han tardado las autoridades norteamericanas en empezar a ceder a
las presiones tanto externas como internas pero al final no les ha quedado
más remedio. Tanto la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, como
el de Defensa, Donald Rumsfeld, han desvelado, con mayor o menor claridad,
que un apreciable contingente abandonará el país ocupado
en los primeros días de 2006.
Se trata al parecer de retirar tres de las 18 brigadas presentes en el
país en las primeras semanas de 2006 aunque una de ellas permanecerá
en las cercanías, en Kuwait, para caso de necesidad. Pero la retirada
gradualde la que se habla ya abiertamente no significa que el proceso
acabará en salida de todas las tropas, pues sólo afectará
a unos 50.000 hombres de los 150.000 ahora allí desplegados.
Es muy dudoso que tal cosa satisfaga a quienes, en creciente número,
condenan la invasión y exigen la retirada de las tropas, tanto
en el Congreso norteamericano como en diversos ambientes del propio país
y del exterior. Hasta la cantante Madonna se ha sumado a quienes reclaman
la retirada de unas tropas que han perdido ya más de 2.000 hombres
y cuentan por decenas de miles los heridos.
Sin embargo, el gobierno de George W. Bush ha emprendido el camino de
la salida con pies de plomo, pues tanto Rice como Rumsfeld han dejado
claro que la retirada de tropas sólo se realizará en la
medida en que las elecciones de diciembre ofrezcan un gobierno iraquí
sólido, se suprima la insurgencia y se disipe la amenaza de una
guerra civil que amenaza a la vuelta de la esquina. Mucho pedir parece,
pero menos una piedra.
Continúan, entre tanto, los atentados rroristas cotidianos y también
las exigenc de retirada, no sólo de todas las fuerzas líticas
iraquíes reunidas en El Cairo en ciente conferencia, sino de diversas
y dispares fuerzas en todo el mundo, desde medios británicos hasta
informativos como la cadena árabe de televisión Al Jazira,
que reclama una investigación sobre la denuncia de que el presidente
Bush pensó hace un año en bombardear su sede en Qatar aunque
el premier Blair logró disuadirle. Las exigencias de la
emisora se fundamentan, además en los bombardeos sufridos por sus
redacciones en Iraq, en los que murió uno de sus redactores.
A todo esto, como no podía ser de otra m nera, la popularidad y
aceptación del presidente Bush en su país sigue disminuyendo
día a día. El último sondeo serio de opinión
las cifras sólo en un 34%, mientras siguen creciendo por doquiera
los enanos no sólo del circo de la Casa Blanca, sino incluso de
otro ámbitos como el judicial. En este terreno, resulta particularmente
serio el llamado caso Padilla, un ciudadano norteamericano que
lleva tres años encarcelado en Carolina del Sur, que no en Guantánamo,
sin defensa legal ni juicio por estar considerdo "enemigo combatiente",
figura ideada en la lucha antiterrorista. Ahora se accede, por fin, a
su procesamiento legal.
Todo ello dibuja un panorama de crisis te minal que vuelve a poner en
el escaparate la advertencia de algunos analistas de qu Bush puede tener
que abandonar la Casa Blanca antes de finalizar su segundo mar dato. Su
situación parece tan delicada qu se afirma incluso que ha dejado
de habla se con su padre, el ex presidente. Si tal fuera, querría
ello decir que no sólo ha perdido la confianza y respeto paternos,
sino tan bién del muy poderoso e influyente entorn de su señor
padre, con la crema y nata d los magnates del petróleo y la construcción
Lo cual, como a nadie se le escapa, son ya palabras mayores. Mucho peores
que las que puedan proferir políticos, periodistas o actores famosos.
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