Internacional
Nº 669
7/11/2005
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ALEMANIA: UNA CRISIS EJEMPLAR

Ser joven es ser espontáneo, estar próximo a las fuentes de la vida, poder alzarse y sacudir las cadenas de una civilización caduca, atreverse a lo que otros no han tenido el valor de emprender. en suma, volver a sumergirse en lo elemental.
                                                                          Thomas Mann

No otra cosa esencialmente es loque está sucediendo en Alemania,por mucho que la peripecia cotidiana parezca indicar sólo una crisis política y la prensa local llegue a hablar de "manicomio" o de "jardín de infancia".

Que la gran coalición de socialistas y cristiano-demócratas no acabe de cuajar no es sólo muestra de la gravedad de la crisis que se está viviendo, sino de un ocaso de viejas recetas y personalidades. Que el líder socialista Franz Münterfering haya dejado el cargo y posiblemente también su eventual participación en el nuevo gobierno sería sólo una anécdota, grave aunque episódica, pero que haya sido acompañada de la retirada de un peso pesado del partido rival, el ministro-presidente de Baviera, Edmund Stoiber, de la Unión Social Cristiana, es síntoma de que se trata de algo más grave.

Sobre todo cuando la renuncia del dirigente socialista se debe a la derrota de su candidato a secretario general del partido en unas elecciones que dieron finalmente el triunfo a la joven Andrea Nahles, considerada como líder del ala más izquierdista de los socialdemócratas. Las cosas han llegado al punto de que se habla ya abiertamente de repetir las elecciones generales, aunque nadie vea en qué puede ello solventar la crisis.

Se ha llegado a hablar en la prensa de "terremoto político" pero parece tratarse más bien de una conmoción de hondura, tanto generacional como social. Sin la espectacularidad del mayo del 68 francés, también ahora parece apuntar una protesta de la juventud, o al menos de los no veteranos, ante la incapacidad de los políticos instalados para resolver la gran crisis que vive el país.

Las cosas empiezan a tener ya carácter de apremio, con el 12 de noviembre como fecha límite para el acuerdo y la del 22 para la presentación en el Bundestag del nuevo gobierno. Los esfuerzos se hacen, por tanto, febriles. Y las cábalas proliferan. Se habla insistentemente de que las esperanzas de renovación puestas en Nahles se verán truncadas por sus dificultades para conectar con el nuevo presidente del partido, hombre de confianza del dimitido Münterfering.

En cualquier caso, la mayoría de analistascoinciden en considerar que, sea como fuere el nuevo Gobierno, tanto si se logra la gran coalición como si no, tendrá por delante no sólo los grandes problemas sociales, económicos y financieros que aquejan al país, sino también los derivados de la situación interna de los dos grandes partidos, que parecen haberse resquebrajado de forma importante durante la crisis.

Porque, entre otras cosas, están dificultando al extremo la adjudicación de cargos en el futuro Gobierno de la cancillera electa Angela Merkel, que creía ya contar con vicecanciller en la persona de Münterfering y con ministro de Hacienda en la de Stoiber. El cubileteo de nombres se ha vuelto ahora, sin duda, frenético. No parece haber muchos políticos de uno y otro bando dispuestos a asumir responsabilidades gubernamentales cuando sus partidos y el propio país se encuentran en semejante situación de incertidumbre.

Es de esperar que la conmoción dicte lecciones dentro y fuera de casa, que haga reflexionar a la llamada clase política sobre la necesidad de renovarse en profundidad para hacer frente a los nuevos tiempos, prestando sobre todo más atención a los deseos y necesidades de los electores que a sus condicionamientos partidistas. Es una canción que suena ya en muchas de las democracias que se pretenden adelantadas.

No se trata, desde luego, de descartar de un plumazo a veteranos políticos cuya experiencia es tan necesaria a los jóvenes que van llegando, pero sí de arrebatarles la exclusiva de la verdad y del dominio sobre los demás. Los viejos tiburones de la política parecen ya abocados al acuario de exhibición y no sólo en Alemania.

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